¡Aquí me presento con otro nuevo capítulo!
Nos acercamos cada vez más al final. Intentaré representar la batalla junto con la explicación del plan que tienen Bell y los demás. Creo que será un poco complicado para mi, ya que usualmente me gusta explicar todo antes de que suceda la pelea. Solo espero que logre ser de su gusto.
Sin nada más que agregar, ya es hora de comenzar.
¡Disfruta!
CAPÍTULO 49: ¡EL COMIENZO DEL FINAL!
Claridad llegaría a un Campamento Mestizo casi completamente vacío. O eso es lo que aparentaba, ya que todos se encontraban encerrados en sus respectivas cabañas.
La Diosa Primordial cruzaría la mirada con todos aquellos que asomaban sus rostros entre las pequeñas rendijas y las puertas entreabiertas. Ella simplemente sonrió ante esas miradas desconfiadas y temerosas, avanzando lentamente a su destino.
Justo antes de abrir la cabaña de Zeus, alguien lo hizo por ella. Su mirada pasiva se posó en el Dios del Sol, quien había salido de aquel lugar.
Ambos se quedaron mirando por pocos segundos, hasta que Claridad finalmente habló.
"Ya pasaron tres días." Dijo la mujer. "¿Ya tomaron una decisión?"
"No creo que sea necesario decirte la respuesta." Respondería el Dios al instante, haciendo que la Diosa Primordial negara con su cabeza repetidamente.
"Supongo que deberé entregarles de su propia medicina…" Comentó, para luego entregarle una mirada afilada a Apollo.
Una mirada que le haría sudar.
"No aquí." La Diosa no pudo evitar confundirse ante las palabras del Dios. "Vayamos a otro lugar para acabar con esto."
"¿Otro lugar?" Claridad inclinaría su cabeza hacia un lado. "Esto me suena un poco familiar…"
"No lo hacemos por nosotros." Aclaró Apollo rápidamente. "Solo queremos estar en un lugar que nos garantice la suficiente seguridad para mantener el fallecimiento de inocentes lo más bajo posible." Claridad pareció mirarlo con ligera curiosidad tras su comentario. "Debería saber tanto como yo que una batalla con tantos seres divinos podría producir la destrucción de varias ciudades o país." Dijo el Dios, para después entrecerrar sus ojos. "Supongo que no ha olvidado lo que ocurrió en nuestro primer enfrentamiento."
Esas últimas palabras parecieron convencer a la Diosa Primordial, quien se elevó por los aires.
"¿Cuál sería ese lugar?" Preguntaría, mirando al Dios con atención.
Apollo no pudo evitar sonreír al ver que había logrado convencer a Claridad.
"El Desierto del Sahara." Apollo se colocó al lado de la mujer. "Sígueme."
Claridad miraría hacia la cabaña por un corto segundo, para luego comenzar a volar junto a Apollo.
Bell pudo observar como se marchaban desde una rendija. Su mirada parecía algo desesperada al igual que su expresión. Era algo completamente natural, ya que la situación tan jodida lo ameritaba.
Pero, ¿Qué estaba sucediendo exactamente?
Zoe y Phoebe se encontraban en aquel lugar, mientras observaban como Hermes estaba trabajando con bastantes artilugios químicos. Ellas observaban como el Dios se hacia ciertos cortes en sus manos para utilizar su propia sangre divina en aquel producto. Mezcló diferentes sustancias con gran sutileza y colocó el liquido dorado espeso en una pequeña fuente que fue introducida en una especie de microondas bastante extraño.
"45 minutos." Comentó el Dios mientras se quitaba el sudor de la frente, logrando que Bell le mirara.
"Después de esto, podrás dormir todas las horas que quieras." Diría, notando las grandes marcas debajo de sus ojos que indicaban que no había dormido en mucho tiempo.
Zoe y Phoebe se miraron entre sí. Ellas bajaron su mirada, abriendo sus manos.
En ellas, se podía ver como cada una tenía una Flecha de Punta Plateada. Eso mismo fue lo que les trajo un pequeño recuerdo.
"Ya saben que no llegaremos a tiempo." Comentaría Artemisa, mientras se encontraba sentada en la cabaña de Zeus afilando unas flechas. "Necesitaremos aguantar todo lo posible para que esto logre resultar." La Diosa le entregó una flecha plateada a cada una, logrando que ellas se impresionaran.
"¿Lady Artemisa?" Phoebe hizo obvia su pregunta, al mismo tiempo que le entregaba una mirada muy confusa a su líder.
"Bell dijo que todos los que no fueran útiles debían quedar fuera de esta batalla." Comentó la Diosa mientras le entregaba una mirada a un frustrado albino que estaba hablando con Apollo y Atlas. "Yo creo que ustedes pueden aportar algo si se meten en el momento indicado." Artemisa volvería a su deber, sin siquiera observar a sus dos Cazadoras más viejas.
Hubo un silencio un tanto incomodo entre las tres, hasta que Zoe decidió hablar.
"My Lady, ¿crees que podrías derrotar a Claridad?"
"No hay forma en que pueda derrotarla." Artemisa respondió sin una pizca de dudas, logrando que las dos Cazadoras bajaran su mirada.
"Pero…"
Ambas Cazadoras volvieron a mirar a la Diosa, quien detuvo su trabajo para entregarles una mirada tan segura de si misma que le daría miedo a cualquiera.
"Tengo pensado darle el golpe decisivo…" Concluiría, mientras observaba a la flecha plateada que estaba entre sus manos.
"My Lady…" Pensaron las dos al mismo tiempo mientras volvían al presente.
Claridad estaba justo por detrás de Apollo. Su mirada permanecía bastante neutra mientras observaba como el Dios se dirigía al desierto cálido más grande del mundo.
"Debería saber que puedo guiarme por mi misma, especialmente si es que hay tantas energías divinas en una misma dirección." Pensaría la Diosa, que no le quitaba la mirada de encima. "¿Por qué simplemente no uso esa habilidad de los Dioses para moverse de un lugar a otro en menos de un segundo? Sé que es difícil concentrarse cuando estás en medio de una batalla, pero evidentemente no es el caso en estos momentos." Claridad no podría evitar entrecerrar sus ojos. "Además, estoy segura que es más rápido que esto…"
La Diosa continuó mirándolo, hasta que simplemente se inclinó de hombros.
"Bueno, da igual lo que intenten." Claridad le restó importancia al hecho. "Después de todo, el resultado será el mismo." Concluiría con una mirada un tanto siniestra.
Apollo miraría de reojo a la Diosa Primordial, recordando lo que había pasado hace unas pocas horas.
Dos manos golpearon la mesa con gran irritación. Esas manos eran de Bell, quien no estaba para nada contento por lo que había escuchado.
"¡No tenemos tanto tiempo!" Gritaría con gran irritación.
"Lo siento, pero no hay nada que pueda hacer al respecto." Comentó Hermes mientras les entregaba un cubo de ambrosia a Artemisa y Apollo. "Si quieres dos más, tendrás que esperar."
"Podemos darte las nuestras." Comentaría Artemisa al instante, solo para ver como Bell bajaba su cabeza y negaba con gran furia.
"Necesitamos esas dos para asegurarnos de que los demás logren concentrar su energía divina por completo." Los puños de Bell se apretarían con gran fuerza. "Pero…" Sus dientes se apretaron con gran fuerza, haciendo que la mirada de Artemisa y Hermes decayera notablemente.
Ese momento de tensión total fue rota cuando la mano de Apollo se posó sobre el hombro de Bell, quien le miró con ligera sorpresa.
"Solo necesitamos una hora extra, ¿verdad?" Analizaría el Dios, para luego entregarle una gran sonrisa dentuda.
"¡Puedes contar conmigo!"
"Creo que son unos 30 minutos hasta que lleguemos." El comentario de Apollo hizo que la Diosa le mirara con ligero interés. "Por lo tanto, creo que podríamos iniciar una pequeña charla…"
"Pregunta lo que quieras." Dijo la Diosa Primordial, viendo como Apollo la miraba de reojo.
"Esos tres días exactos fueron por un motivo en concreto, ¿verdad?" El Dios no pudo evitar entrecerrar sus ojos ante el comentario. "Después de todo, dudo mucho que no hicieras una apuesta sin que ninguna de las dos opciones pudiera favorecerte."
Claridad sostenía una mirada de sorpresa genuina ante la astucia Apollo. Una sorpresa que no duró mucho tiempo, ya que se transformó en unas risas.
"Eres bastante observador." Comentó la mujer, para luego afilar peligrosamente su sonrisa. "En el mundo correcto no es necesario la guerra. Por eso mismo me aseguré de darles un plazo en el que esos dos Dioses de la Guerra ya estuvieran muertos para entonces."
"Ya veo…" Fue la simple respuesta de Apollo, quien volvió su vista hacia el frente. "Te arrepentirás mucho de habernos otorgado esos tres días…" Pensó.
Varios minutos más tarde…
Claridad descendió al espeso desierto junto con Apollo, aunque este último tomó cierta distancia de ella.
La Diosa Primordial solo atinó a cruzarse de brazos cuando vio como Poseidón y Artemisa aparecían detrás de una pequeña colina de arena para unirse a Apollo. Su mirada se desvió sobre su espalda, haciendo que entrecerrara los ojos.
"¿Están creando alguna especie de ataque conjunto?" Pensó, viendo como allí se encontraban muchos de los Dioses Olímpicos faltantes con excepción de Hermes, además de otras entidades a las que les tomó atención. "¿Esos son Titanes?" La mujer no pudo evitar entrecerrar aun más sus ojos. "Pensé que estaban fuera de todo esto, pero veo que me equivoque…" Concluiría, para después mirar a Hades y Hera. "Solo hay dos que tienen mucha energía divina. No puedo creer que piensen que pueden detenerme si ni siquiera sus mejores hombres se encuentran fabricando el ataque. De hecho, falta un Dios y ese muchacho…" Sus pensamientos finalizaron mientras observaba detenidamente a aquella pequeña esfera de energía divina que crecía más y más, pero a un paso bastante lento.
"Deberías saber que no es buena idea no prestarles atención a tus oponentes." El comentario de Poseidón hizo que la mujer volviera su mirada hacia ellos.
La seriedad en el rostro de Claridad fue reemplazada con una sonrisa. Su postura no se modificó en lo más mínimo, pero los leves temblores que se sentían alrededor de todo el campo de batalla hicieron que Apollo y Artemisa quedaran sorprendidos ante la presencia que ejercía su enemiga.
Poseidón simplemente sonrió y dio algunos pasos hacia adelante mientras llamaba a su tridente, observando como la arena comenzó a levitar alrededor de Claridad, creando un delgado muro de que fue dividido en dos cuando Poseidón agitó su tridente. En ese preciso momento, una cadena salió disparada al Dios, creando una pequeña explosión de humo en la zona de impacto.
Apollo y Artemisa se recompusieron tras ver esto y rápidamente se escabulleron detrás de una colina de arena.
Claridad alzó su mirada para ver como Poseidón estaba justo por encima de la cortina de humo. La cadena retráctil volvió a ella y rápidamente la arrojó de nuevo. Se pudo presenciar como Poseidón esquivó la cadena justo antes de que le impactara. La Diosa primordial no se detuvo y continuó haciendo el mismo movimiento una y otra vez, creando una enorme cortina de humo en frente suya ante los intentos de pegarle al Dios escurridizo.
"Parece que está distraída." Comentó Apollo a su hermana. "Es nuestra oportunidad." Artemisa simplemente asintió.
Ambos se desplazaron a una enorme velocidad hacia la espalda de Claridad, viendo como la mujer atacaba a diestra y siniestra al Dios, quien parecía estar esquivando los ataques dentro del humo.
Ambos hermanos comenzaron a cargar sus arcos con una gran flecha, solo para tener que saltar lo más alto posible al ver como la Diosa Primordial se dio media vuelta de la nada y les arrojó varias cadenas.
Ahora eran ellos dos quienes esquivaban los ataques rápidos de Claridad. Su velocidad parecía ser bastante superior al de las cadenas, por lo que no estaban demostrando ningún tipo de dificultad en esquivarlas, aunque les era imposible atacarla por culpa de ello.
Ambos hermanos terminaron juntos después de haber esquivado varias cadenas. La sonrisa de Claridad se tornó un tanto aterradora y los dos Dioses se vieron bastante sorprendidos cuando las diversas cadenas que habían esquivado anteriormente les estaban rodeando por completo.
La mujer cerró su mano, haciendo que todas las cadenas atacaran a los hermanos acorralados, que solo pudieron observar aterrados.
Justo antes de que fueran encerrados por una bola de cadenas, hubo una gran explosión.
Artemisa y Apollo abrieron sus ojos, viendo al responsable de tal acto.
Allí se encontraba Poseidón con su tridente inclinado hacia el frente, demostrando que había cortado todas las cadenas. El Dios no se detuvo ni por un segundo y se lanzaría en contra de la mujer, haciendo que su tridente brillara intensamente y fuera rodeado por agua.
Claridad detuvo el ataque con una de sus manos, para luego verse obligada a usar la otra cuando notó que el tridente la estaba lastimando un poco. Ambos apretaron fuertemente sus dientes mientras iniciaban un gran forcejeo, haciendo que el aura del tridente se esparciera alrededor de los dos, creando fuertes ventiscas.
Los segundos pasaron y ambos continuaron en la misma posición, logrando que el viento se alocara aun más y la presión fuera bastante molesta. La arena comenzó a salir disparada a una enorme velocidad, comenzando a generar un cráter bajo los pies de ambos, quienes se veían bastante borroso a causa de la constante evaporación masiva de agua.
Las ventiscas se agigantaron aún más junto con el agua y el cráter que los rodeaba. En estos momentos la arena había creado un gran remolino en su posición, por lo que era imposible saber lo que estaba pasando dentro.
Finalmente pudo sentirse un gran temblor de un segundo, para que después ambos se posaran fuera del torbellino de arena en diferentes posiciones. La arena cayó prácticamente al instante, dejando ver un cráter que tenía una profundidad impresionante.
Poseidón se aferraría aun más a su tridente mientras respiraba agitadamente. Los tres Dioses no pasaron por alto el detalle que Claridad ni siquiera se veía despeinada después de un forcejeo de tan alta magnitud.
La mirada seria de la Diosa Primordial fue reemplazada con una sonrisa un tanto siniestra mientras el lugar comenzaba a temblar nuevamente.
"Antes de continuar, debería llevar un atuendo más adecuado." Comentaría la mujer mientras la arena comenzaba a arremolinarse a su alrededor. "Después de todo, este será el funeral más grande de la historia."
La arena cercana a los tres Dioses también comenzaría a levitar, logrando que estos comenzaran a sudar cuando sintieron como la presión no paraba de aumentar.
La túnica blanca de Claridad comenzaría a cubrirse con unas llamas negras que lo estaban devorando. El temblor y la presión se redujo cuando una fuerte corriente de viento les azoto a todos, solo para ver a la mujer con estupefacción al notar que se encontraba completamente desnuda.
Esa expresión no duró mucho tiempo en sus rostros, ya que la sorpresa inundó sus rasgos faciales cuando la mujer apretó fuertemente sus puños y su cabello comenzó a levitar. La presión aumentó aun más y una delgada aura de color negro la rodeó momentáneamente mientras daba pequeños gruñidos.
Un traje de funeraria negro bastante ajustado a su figura curvilínea comenzó a fabricarse, hasta que la cubrió por completo.
Los tres Dioses solo atinaron a observar la nueva vestimenta de Claridad, quien alzó su rostro ensombrecido para entregarles una sonrisa.
"Parece ser que han olvidado la diferencia que existe entre nosotros." Comentó entre leves risas mientras alzaba una de sus manos. "Supongo que deberé hacerles un pequeño recuerdo..."
Los dedos de Claridad hicieron un chasquido.
Y cuando ese chasquido sucedió, todo se puso en blanco.
El sonido estruendoso fue acompañado por una gigantesca onda de choque que mandó a volar a los tres Dioses.
Una enorme ola de arena comenzó a acompañar la onda de choque, que se expandió hasta lugares inimaginables mientras aplanaba a todas las montañas de arena que se cruzaban en su camino, dejando una planicie absoluta en kilómetros.
Claridad alzó su mirada, para ver como los tres Dioses le miraban algo aterrados. Su sonrisa tan solo incrementó ante la vista.
"Creo que comenzaré de una vez por todas…" Pensó en voz alta, viendo a Apollo y Artemisa que se encontraban juntos.
Los ojos de Poseidón se ensancharon a más no poder cuando fue apenas capaz de seguir tal velocidad.
De alguna manera, Apollo pudo tener suficiente reacción como para arrojar a su hermana hacia el suelo, pero él no corrió con la misma suerte.
Sus ojos se ensancharon al mismo tiempo que vomitaba una gran cantidad de sangre y su cuerpo se agitaba como gelatina. Bajo su mirada lentamente, solo para escupir más sangre dorada cuando vio como el brazo de Claridad le estaba atravesando el abdomen por completo.
"Uno menos." Dijo la Diosa Primordial con una sonrisa extasiada mientras veía como la sangre dorada brotaba por su abdomen sin parar.
Todos parecieron quedar completamente perplejos ante tal acto, pero la que se veía más afectada era Artemisa, y su rostro era una clara prueba de ello. Ella se detuvo en mitad de su caída mientras temblaba sin parar, viendo como su hermano escupía sangre por una tercera vez.
"Apollo…"
Su mirada horrorizada siguió vigente cuando vio como Claridad desechó a Apollo como si fuera basura y lo arrojó fuertemente contra la arena, haciendo que gran parte de su cuerpo se hundiera en esta.
Artemisa cerró fuertemente sus ojos y la colera estalló en todo su organismo tras decir la siguiente palabra:
"¡HERMANO!"
La sonrisa de Claridad desapareció tras sentir un gran estallido de energía divina. Cuando giró su rostro para ver de quien se trataba, ya era demasiado tarde.
El rostro de la Diosa Primordial se contorsionó hacia un lado cuando recibió un fuerte muletazo en la mandíbula que la desorientó un poco. Su expresión cubierta de incredulidad no se detuvo allí, ya que su cuerpo comenzó a temblar a una enorme velocidad mientras soportaba las ganas de escupir, ya que Artemisa le estaba golpeando el abdomen con una fuerza y velocidad atronadoras. El ataque descontrolado acabó con un poderoso gancho por debajo del mentón y una fuerte patada descendente, que mandó a Claridad a estrellarse contra la arena.
Cuando la Diosa Primordial volvió a abrir sus ojos, su expresión adquirió un rostro indescriptible al ver como Artemisa le estaba apuntando con su arco plateado desde el cielo.
"¡AHHHHHHH!" La Diosa gritó a todo pulmón mientras un sinfín de flechas divinas plateadas eran arrojadas a Claridad quien no tuvo tiempo de reaccionar.
"Esa velocidad y ese poder…" Pensó Poseidón con los ojos bien abiertos mientras todo era opacado por una luz palteada. "¿Tanto se fortaleció por estar con él durante dos años?" El Dios no pudo evitar observarla completamente impresionado mientras la Diosa de la Luna seguía gritando y arrojando flechas a una velocidad absurdamente alta, siendo que su brazo apenas podía verse por los rápidos movimientos que hacía.
Artemisa detuvo su ataque frenético para agarrar una de sus Tres Flechas Plateadas que tenía en el carcaj, comenzando a gritar nuevamente.
La energía divina plateada rodeó a la flecha con locura, viéndose visiblemente inestable. Esa inestabilidad aumentó más y más cuando comenzó a cargar la flecha en su arco plateado con la máxima capacidad posible, hasta que finalmente fue disparada.
Un último destello plateado se presenció antes de que impactara sobre la gigantesca cortina de humo que había en el suelo. El ataque generó una gran esfera de color plateado que rápidamente se transformó en roja cuando se expandió y explotó con gran energía, haciendo que Poseidón tuviera que cubrirse por las fuertes corrientes de aire y los escombros que había mandado a volar, sumado al hecho de que la fuerte luz carmesí lo estaba dejando ciego.
Después de unos segundos, la gigantesca explosión finalmente cesó, dejando a la vista una mezcla leve de polvo y tierra en todo el ambiente. Entre esa gran destrucción se podía presenciar a una Artemisa que respiraba muy agitada y se sostenía la mano que había usado para disparar las flechas, ya que sus dedos estaban sangrando sin parar.
Poseidón dejó de cubrirse el rostro y observó a la Diosa con los ojos bien abiertos, ya que no podía creer lo que acababa de presenciar.
"Impresionante…" El Dios no tuvo mucho tiempo para digerir lo presenciado, ya que una figura salió despedida al cielo cuando salió de la cortina de humo.
La mirada de Artemisa se horrorizo por completó al ver como Claridad se ponía frente a ella con tan solo unos rasguños mientras le entregaba una sonrisa tétrica, ya que estaba sosteniendo la Flecha de Punta plateada con una de sus manos.
Al ver que la Diosa no se movía, Poseidón se preocupó bastante.
"¡Artemisa, reacciona!" Gritaría el Dios, pero ya era demasiado tarde.
Claridad rompió la Flecha de Punta plateada y la tomó rápidamente del cuello, para después darle un fuerte rodillazo en el estomago que le hizo escupir una gran cantidad de sangre.
"Me sorprendiste un poco, pero es inútil." Aclaró la Diosa Primordial, quien la soltó y le dio un fuerte golpe en el rostro que la arrojó contra la arena.
Artemisa intentó levantarse. Pero intentó era la palabra clave, ya que calló de rodillas y vomitó una gran cantidad de sangre dorada mientras se tomaba el abdomen.
La sonrisa absoluta de Claridad desapareció cuando miró sobre su hombro derecho, solo para presenciar como una esfera divina de color azul la impactaba poco después, cubriéndola de un humo bastante denso.
"¡No deberías distraerte con tanta facilidad!" Gritaría Poseidón con una sonrisa mientras sostenía el tridente con sus dos manos, creando una enorme corriente de agua a su alrededor.
"¡Toma esto!" Poseidón arrojaría el tridente como si fuera una jabalina, impactando en el humo en menos de un segundo, creando otra explosión muchísimo más grande que la vez anterior, haciendo que todo el panorama se tiñera de un color azul.
"Esa confianza es lo que te llevará al final…" Comentaría el Dios con una sonrisa, estando muy seguro de que le había causado daños.
Esa sonrisa cambió a una ligera sorpresa, que rápidamente se transformó en una expresión de completo estupor y terror. El hecho de que su mandíbula abierta temblaba sin parar era clara prueba de ello.
"Este juguete es bastante problemático." Comentaría la Diosa Primordial mientras continuaba de espaldas al Dios. El detalle que no había que pasar por alto es que una de sus cadenas rodeada por un aura oscura había detenido el avance del tridente en seco.
Así es, solo una cadena oscura fue más que suficiente para detener el ataque más poderoso de Poseidón…
Claridad tomó el tridente entre sus manos mientras lo veía detenidamente.
"Estás mayor para estas cosas, así que te haré un pequeño favor…" Las Pupilas de Poseidón se quedaron en blanco tras ver como su tridente era partido en dos sin ningún tipo de esfuerzo.
"Mi…mi tridente…"
Los ojos de Claridad se entrecerraron levemente con un gran gozo al ver la mirada perdida del Dios. Ella lo ignoró y comenzó a descender lentamente hacia una Artemisa que aun no podía ponerse de pie.
La Diosa de la Luna no pudo evitar gritar con gran dolor cuando Claridad le piso fuertemente la espalda y le obligó a postrarse sobre la arena.
Poseidón observaba la escena completamente inmóvil mientras que los gritos de Artemisa se agudizaban aun más.
La sonrisa de Claridad aumentó aun más cuando el cuerpo de Artemisa comenzó a hundirse en la arena por la fuerza que estaba utilizando, al mismo tiempo que los ruidos preocupantes de su columna se escuchaban por todo el sitio.
Esa sonrisa asesina se esfumó de repente cuando su rostro mostró indicios de sorprenderse por algún motivo. Claridad apretaría fuertemente los dientes y daría un gran salto, cerrando uno de sus ojos con un poco de dolor cuando una Flecha de Punta Dorada atravesó su tobillo.
"¡¿Pero qué demonios…?!" Claridad fijó su mirada enfurecida en el que le había causado tanto dolor, y no pudo evitar comenzar a temblar cuando vio que se trataba de Apollo, quien no estaba con ninguna herida. "¡¿Cómo…?!" Exclamaría la Diosa Primordial con gran incredulidad, viendo como el Dios tomaba varias flechas doradas de su carcaj.
Las flechas fueron disparadas a una gran velocidad. Sabiendo que eran letales, Claridad las esquivó a todas con una enorme velocidad. Ella miró como todas las flechas dejaron un agujero en la arena que no parecía tener final, haciendo que volviera su mirada a Apollo con gran molestia.
"Ya no me quedan más…" Pensaría el Dios, viendo como Claridad volvía a fijar su mirada en una muy lastimada Artemisa. "Tengo que llevarme su atención de alguna manera." Concluyó el Dios con mucha preocupación, ya que Claridad parecía tener todas las intenciones de matar a su hermana.
Pero, ¿qué opciones tenía?
Ya había agotado la anterior, pero aún tenía un as bajo la manga.
Era una peculiaridad en la cual no se consideraba bueno, pero era su única y más viable opción.
Así es, estaba hablando de los insultos.
"¡ANDA A LAVAR LOS PLATOS GORDA PUTA!"
La mirada de Claridad abandonó a Artemisa para enfocarse en el Dios.
"¿Qué…?" Una gran vena en la sien apareció en la Diosa Primordial, dando a entender que el plan estaba funcionando.
Ese resultado solo le hizo sonreír.
"¡QUÉ LINDA TE VES CUANDO ESTÁS CAYADA HIJA DE PUTA!" Apollo la señaló con su mano, ganándose una mirada realmente furiosa por parte de Claridad.
"¡Tú…!" La Diosa comenzaría temblar ante los insultos mientras veía como el Dios se burlaba de ella.
"¿Quieres atrapar esto?" Apollo se dio media vuelta y se palmeó el trasero varias veces en un intento de provocar a la Diosa Primordial, algo que parecía funcionar. "¡Entonces ven a por mí!"
Esa sonrisa burlesca desapareció de su rostro cuando comenzó a volar a toda velocidad, siendo seguido por Claridad desde atrás, quien se acercaba más y más a una velocidad altamente superior.
Apollo miró hacia atrás, viendo como ya tenía a la Diosa prácticamente pegada a él mientras le entregaba una sonrisa de muerte. El Dios comenzaría a sudar, pero se le ocurrió un gran plan tras ver la densa arena que se expandía en todas direcciones.
El Dios cambió el curso del vuelo y se introdujo en la arena para sorpresa de Claridad. Apollo se cubría el rostro mientras volaba por debajo de la arena, hasta que finalmente decidió emerger. Su expresión fue un total deleite para Claridad al enterarse que ella lo estaba esperando fuera.
"No existe un lugar donde puedas esconderte de mí." Comentó la Diosa Primordial mientras veía como Apollo volvía rápidamente en donde Artemisa y Poseidón.
Hablando de estos dos últimos, el Dios de los Mares observaba como su sobrina sacaba un cubo de ambrosia para luego comérselo con sebera dificultad.
"Ese era el último…" Pensó, viendo como las heridas de la Diosa se curaban al instante.
"Por lo visto logré hacer el tiempo suficiente." Diría Apollo, quien se detuvo al lado de Poseidón mientras veía como Artemisa estiraba su cuerpo para continuar con el enfrentamiento.
"Ya consumimos toda la ambrosia, dudo mucho que nos alcance el tiempo…" Pensó el Dios en voz alta mientras veía a Apollo, quien no pudo evitar fruncir el ceño.
"¡Si no lo hubiéramos hecho, nosotros dos ya estaríamos muertos!" Se defendería al instante. "Además, recuerda que el refuerzo llegará en breve." Concluiría con una pequeña sonrisa, viendo como el Dios le asentía.
"¡¿Pero qué…?!" Claridad llegó nuevamente al campo de batalla, viendo como Artemisa hacia movimientos precompetitivos.
Artemisa alzó su mirada y no pudo evitar sonreír al ver el rostro incrédulo que estaba reflejando su adversaria. La Diosa apretó fuertemente sus puños, logrando que la arena se agitara violentamente mientras ella se alzaba en el aire hasta quedar al lado de sus dos aliados.
"¡Ya lo entiendo!" La revelación golpeó el rostro de Claridad tras comprender lo que estaba pasando. Aun así, eso no ayudó a calmarla. "¡Ustedes son peores que las malditas cucarachas!" Exclamaría mientras temblaba de ira.
"Supongo que nunca te has visto a un espejo…" Comentaría Poseidón con una sonrisa burlona.
"No importa cuantas veces tenga que aplastarlos, me aseguraré de que no vuelvan a levantarse…" Dijo una Claridad mucho más calmada mientras veía como los tres Dioses elevaban sus poderes divinos.
"¡Ahora!" Rugió Poseidón, lanzando tridentes de energía divina mientras que sus dos sobrinos arrojaban diversas flechas de energía.
La colisión de los tres ataques hizo que un leve temblor se presentara en todo el sitio mientras la cortina de humo se intensificaba más y más.
Los tres Dioses descendieron al suelo al mismo tiempo que intentaban distinguir algo a través de todo el humo. El resultado obvio no se hizo esperar, ya que a pocos metros de ellos apareció Claridad cruzada de brazos sin ningún tipo de rasguño.
"¿Eso es todo?" Cuestionaría con seriedad.
Los tres Dioses apretaron fuertemente los dientes, pero esa escena no duró mucho tiempo ya que una figura misteriosa apareció justo en frente de ellos, sorprendiendo a todos, en especial a Artemisa, Apollo y Poseidón.
"¡A-Atlas!" Exclamó Artemisa con una gran sonrisa al ver que el Titan había llegado a la acción.
"Veo que lograron aguantar estos 5 minutos." Comentaría el Titan que permanecía de brazos cruzados.
"¿Otro Titan?" Pensó Claridad al mismo tiempo que inclinaba ligeramente su cabeza. "No parece ser más fuerte que los otros…"
Atlas fijó su mirada en Claridad, sorprendiéndose ante la vista.
"Así que ella es Claridad…" Declararía el Titan con leve impresión mientras ajustaba sus gafas de sol y la miraba de pies a cabeza. "Es una lastima que estés loca, porque eres una total belleza." Concluiría, entregándole una sonrisa zorruna.
La expresión de Atlas cambió radicalmente cuando la mujer apareció de la nada en frente suyo mientras le tomaba un hombro.
"Lo siento, pero no tengo interés en liarme con mis enemigos…" Comentaría con una sonrisa bastante tierna, una sonrisa que no reflejaba el fuerte apretón que le estaba dando en el hombro.
Ese rostro sorprendido de Atlas comenzó a cambiar cuando una fuerte luz dorada lo rodeó por completo, logrando que Claridad pestañeara con gran sobresalto.
La mujer se vio obligada a soltarlo por la gran presión que estaba liberando. Todos se quedaron callados mientras observaban como el poder divino de Atlas no paraba de aumentar. Incluso la misma Artemisa parecía sorprendida, siendo que era la más reciente en haber probado la fuerza del Titan.
"¿Los Titanes así de fuerte no estaban encerrados o extintos?" Se preguntaría Claridad con gran asombro ante lo que estaba presenciando.
"Bien…" Comentó Atlas mientras continuaba rodeado de esa aura dorada cegadora. "¡Creo que ya es hora de comenzar!"
La sorpresa de Claridad fue absoluta cuando el Titan dio un gran salto y apareció en frente suyo en un santiamén, propinándole un fuerte puñetazo en la mandíbula que la mandó a volar, e incluso le hizo escupir un poco de sangre dorada. Ella se recompuso antes de tocar el suelo, pero Atlas ya estaba encima suya para propinarle un fuerte gancho en el estómago, haciendo que se cuerpo se retorciera levemente. Los ataques no acabaron allí, ya que el Titan le dio una patada en la cintura que le hizo perder el poco equilibrio que le quedaba. Ni siquiera la dejó caer al suelo, ya que le propinó un fuerte gancho por debajo del mentón que logró contraer la zona golpeada, indicando que la fuerza era más de lo que parecía sobrellevar. Atlas continuó golpeándola numerosas veces, viendo como el cuerpo de Claridad se contraria por mera inercia ante los golpes recibidos. Finalmente, el Titán arrojó un fuerte gancho por debajo del mentón de la Diosa Primordial que la mandó a volar varios metros en el aire.
Atlas observaría como su contrincante daba una vuelta en el aire para recomponerse, para después comenzar a gritar mientras un aura oscura cubría todo el lugar y numerosas cadenas salían de sus dos manos. Esto hizo que los dientes de Atlas se apretaran mientras ajustaba sus gafas de sol.
"¡Atlas, esquívalo!" Le gritó Apollo, viendo como docenas de cadenas eran arrojadas al Titán.
Los ojos de Artemisa se ensancharon tras notar algo.
"¡¿Por qué no se mueve?!" Pensó en voz alta tras ver que Atlas se quedaba en la misma posición mientras veía como las cadenas se acercaban.
Atlas flexionó sus dos brazos libres hacia atrás mientras comenzaba a gritar para sorpresa de todos.
Los ojos de todos se ensancharon en shock cuando Atlas atrapó a todas las cadenas con sus dos manos, para después dar un gran grito y redirigirlas con un gran giro sobre sí mismo, enviándoselas de vuelta a Claridad, quien observó esto con gran conmoción.
Las cadenas se rompieron en mil pedazos cuando impactaron contra la Diosa Primordial y generaron una enorme explosión, obligando a todos a cubrirse.
Cuando volvieron a abrir sus ojos, todos no podían creer lo que habían presenciado hace unos momentos. Ellos simplemente observaban la gran cortina de humo que había dejado el impacto reciente mientras esperaban que Claridad diera rastros de vida.
El humo desapareció lentamente, dejando ver a una Claridad con varias heridas en sus brazos, ya que los había cruzado en X para cubrirse de su propio ataque. Ella bajó lentamente sus brazos, denotando un rostro sepulcral que era entregado específicamente al Titán.
Ella descendió lentamente hasta quedar frente a frente con Atlas, quien le miraba con una sonrisa mientras agitaba sus dos manos levemente heridas.
"Me tomaste por sorpresa." Comentaría la mujer con total seriedad. "Pero eso no volverá a suceder."
Ambos se quedaron en completo silencio por unos pocos segundos, hasta que Claridad sonrió. Esa sonrisa fue clave, ya que Atlas recibió un fuerte puñetazo en su rostro cuando ella se movió a una velocidad que no pudo predecir. La Diosa Primordial le dio otro golpe descendente en el abdomen que lo envió a arrastrarse por el suelo.
Justo antes de propinarle un fuerte pisotón, Atlas pudo reaccionar a tiempo y usó sus manos para hacer un gran saltó vertical, haciendo que el pie de Claridad se estrellara y hundiera en la arena.
"No me esperaba que tuvieras tanta velocidad." Comentaría el Titan con gran sorpresa al ver que ya la tenía encima, quien le dio un fuerte golpe en la cara que lo mandó a tragar tierra nuevamente.
El golpe fue tan fuerte que se generó una enorme cortina de polvo y arena en aquel lugar.
Claridad se detuvo a pocos metros de la colisión mientras esperaba que la arena se disperse. Su mirada no pareció tan sorprendida al ver que Atlas se encontraba con una rodilla en el suelo, teniendo heridas alrededor de todo su cuerpo, aunque no parecían ser nada graves.
"Ahora estamos a mano." Comentaría la Diosa Primordial con una sonrisa socarrona, viendo como Atlas la miraba con seriedad.
El Titán se recompuso sin decir una palabra, para luego escupir un poco de sangre dorada hacia un lado. Comenzó a abrir su túnica ante la mirada interesada de Claridad, quien no pudo evitar ensanchar un poco sus ojos cuando la túnica cayó al suelo.
"¿Cuatro brazos?" Pensaría la Diosa en voz alta mientras permanecía cruzada de brazos, viendo como el Titán se quitaba sus gafas de sol y las arrojaba a un lado, denotando sus ojos dorados.
"Ese fue un buen calentamiento…" Comentaría, mientras hacia estiramientos con sus cuatro brazos. "¿Qué te parece si subimos un poco el nivel, lindura?" Preguntó con una sonrisa zorruna mientras hacia sonar sus nudillos y cuello.
"Interesante…" Comentaría la Diosa, viendo como todas las heridas del Titán se curaban, a excepción de las que tenía en sus manos.
Otra estela dorada rodeó al Titán y opacó la luz del día, logrando que todos los presentes se sorprendieran. Después de todo, Atlas parecía ser aún más fuerte.
Claridad simplemente sonrió ante la demostración de poder. Ella comenzó a volar hasta llegar a muchos metros del suelo.
"¿Cómo crees que puedes ocultar esta gran desventaja?" Le cuestionaría, sabiendo que los Titanes no podían volar.
El aura dorada de Atlas se apagó, haciendo que este alzara su rostro para ver a Claridad. Su seriedad fue reemplazada por una sonrisa burlona, algo que la confundió. Esa confusión incrementaría aún más tras ver como el Titán inclinaba sus piernas.
Los ojos de Claridad se ensancharían anta la incredulidad de ver como un gigantesco cráter se creó en la anterior posición del Titán.
"De esta manera." El susurro vino de su espalda, haciendo que mirara sobre su hombro, solo para ensanchar aun más sus ojos al ver al Titán detrás de ella.
Un fuerte estallido de luz dorada se presentó en el cielo, en donde se pudo ver con claridad como la Diosa Primordial iba descendiendo a toda velocidad.
"¡Espero que estés preparada para esto!" Gritaría el Titan con una sonrisa un tanto aterradora al mismo tiempo que flexionaba sus cuatro brazos en el aire.
Ni bien se estrelló contra el suelo, unas gigantescas oleadas de viento comenzaron a golpear el suelo en donde se encontraba Claridad con una fuerza absoluta. Los temblores no se hacían esperar mientras el Titán permanecía levitando en el cielo a causa de los numerosos puñetazos que enviaba con una fuerza y velocidad descomunal.
Los tres Dioses más cercanos se vieron en la obligación de cubrirse cuando una gran cantidad de escombros salieron volando en su dirección. Todos estaban haciendo lo posible en distinguir lo que estaba sucediendo, pero la espesa arena que se había alzado por doquier impedían ver a más de dos metros. Pero se sabía que los ataques continuaban, ya que debían hacer un milagro para mantenerse de pie ante el terremoto que estaban causando constantemente.
Después de varios segundos la arremetida finalmente pareció acabar, y solo el sonido de los escombros cayendo y el movimiento de la arena en el aire era lo único que se podía escuchar.
La visión borrosa lentamente dio paso, dejando distinguir a todos como Atlas se encontraba parado en el borde de un cráter de tamaños colosales.
"Era obvio que eso no iba a ser suficiente…" Declaró el Titán mientras veía como una figura comenzaba a volar sobre el cráter, hasta que finalmente quedó a pocos metros de él.
La figura de una Claridad cruzada de brazos se hizo presente. Atlas no pudo evitar sonreír al ver que tenía grandes heridas a lo largo de todo su cuerpo.
"Debo reconocer que tu fuerza es monstruosa, pero solo eso…" Comentaría la mujer, para luego sonreír. "Creo que la hora de acabar con los juegos ya se está acercando."
Ese comentario sorprendió a todos, en especial a Atlas, quien no pudo evitar apretar los dientes al ver como una delgada aura negra la rodeó al mismo tiempo que todo comenzó a temblar.
Claridad apretó fuertemente sus puños, haciendo que todas sus heridas comenzaran a curarse a una velocidad increíble.
"No solo se está curando, puedo sentir como su poder divino esta aumentando…" Pensaría Atlas, quien no podía evitar sudar.
El temblor y el aura oscura fueron desapareciendo lentamente, hasta que todo quedó en completo silencio.
"Ya estoy lista." Claridad alzaría su mirada con una sonrisa, viendo como el Titan parecía estar abrumado ante su presencia.
"Esa cantidad de energía…" Pensó Artemisa, quien no pudo evitar apretar fuertemente sus puños. "Es igual a la que utilizó cuando luchó contra Bell."
"Veamos que tal lo haces ahora…" Comentaría Claridad, para luego lanzarse a una gran velocidad hacia Atlas.
El Titán ensanchó sus ojos y dio un gran salto lateral, moviéndose justo a tiempo. No perdió el tiempo y comenzó a correr para poder tomar algo de distancia, pero su sorpresa fue bastante grande cuando Claridad lo seguía desde atrás sin ningún tipo de esfuerzo. Atlas volvió su mirada hacia el frente y se frenó con un gran sobresalto al ver que la mujer se había posado en frente suyo sin que siquiera se diera cuenta.
"¿Esa es toda tu velocidad?" Se burló Claridad mientras permanecía con sus manos en la cadera, viendo como el Titán apretaba los dientes y los puños.
El Titán intentó atacarla para la no sorpresa de ella, quien desaparecía y aparecía a pocos metros de donde arrojó el puñetazo que creaba corrientes de viento gigantescas. Atlas reaccionaba rápido a los movimientos de la Diosa Primordial e intentaba atacarla de inmediato, pero el resultado siempre era el mismo: ella desaparecía y aparecía a unos metros del impacto.
Todos observaban con gran estupefacción como el Titán parecía ser un león en un circo mientras que Claridad era el anfitrión, quien se burlaba del pobre león con sus rápidos movimientos.
Atlas se dio media vuelta para ver como Claridad estaba parada detrás de él tras su último ataque. El Titán tembló levemente antes de lanzarse en contra de la mujer, aunque esta vez ella no le esquivó.
Claridad finalmente quitó una de sus manos de su cadera y la agitó violentamente hacia el frente, logrando que Atlas retrocediera obligadamente cuando una ráfaga de viento no le dejó avanzar.
Atlas no se rindió allí e intentó volver a atacarle nuevamente. La sonrisa de Claridad se intensificó un poco más cuando pasó por al lado de su cuerpo a una velocidad que los demás no pudieron captar.
Los ojos del Titán se ensancharon de dolor cuando recibió una fuerte patada en la espalda, y eso no se detuvo allí, ya que Claridad comenzó a darle un combo de golpes a los que Atlas no pudo escapar. La Diosa Primordial terminó con un fuerte puñetazo en la mitad de su espalda que lo hizo gritar de dolor y lo envió a rodar por la arena.
Atlas se levantaba con cierta dificultad mientras sus heridas sanaban rápidamente ante la atenta mirada de Claridad, quien se acercaba lentamente a su adversario.
"Los Titanes tienen una regeneración muy elevada ante los impactos normales, al igual que yo…" Comentó mientras se acercaba, viendo como el Titán se daba la media vuelta para enfrentarla. "Teniendo en cuenta que su energía es casi infinita, es mejor no alargar esto mucho más." Culminó, deteniéndose a un metro del Titán.
"¿Qué es lo que estás insinuando?" Atlas no podía evitar temblar ante la presencia de la mujer, aunque hacia todo lo posible para mantenerse firme.
"¿Qué es lo que insinuó?" La sonrisa de Claridad se ensanchó peligrosamente. "¿Crees que no me he dado cuenta que tu regeneración no funciona con mis cadenas?" Concluiría, en donde Atlas cubrió sus dos manos lastimadas ante el comentario, pero evidentemente ya era muy tarde.
Atlas no pudo evitar arrodillarse cuando una cadena le golpeó repentinamente la rodilla, haciendo que este cerrara uno de sus ojos ante el dolor. Él volvió a alzar su mirada, solo para ver como otra cadena se materializaba en la otra mano de Claridad y le pegaba en su rodilla restante como si fuera un látigo, logrando que el Titán se arrodillara por completo.
Claridad le dio con su otra cadena por debajo del mentón, logrando que Atlas se levantara del suelo por el impacto tan prominente. Su mirada era una clara expresión de desconcierto, ya que no podía creer lo que estaba sucediendo, y esa expresión solo fue un incentivo para Claridad, quien ensancharía su sonrisa a niveles impensados.
Una pequeña risa se escuchó de parte de la mujer mientras comenzaba a golpearlo con sus cadenas como si fueran látigos en cada parte de su cuerpo. Su risa cubierta de locura se iba profundizando más y más cada vez que la velocidad aumentaba, hasta que las cadenas se veían totalmente borrosas ante la velocidad.
"¡Atlas!" Artemisa no pudo evitar temblar de impotencia al ver como el Titán estaba gritando de dolor mientras su cuerpo se movía como un saco de boxeo por todos los latigazos que estaba recibiendo a lo largo y ancho de todo su cuerpo.
"¡JAJAJAJAJAJA!" Claridad seguía riendo con locura, dando indicios de que no iba a detenerse.
Atlas continuó recibiendo todos los impactos con gritos mientras no podía evitar que su cuerpo se retorciera como gelatina por todos los impactos que le era imposible esquivar.
Artemisa apretó fuertemente sus puños, comenzando a temblar con gran intensidad.
"¡Ya no puedo presenciar esto por más tiempo!" Gritó a todo pulmón, despegando a una velocidad tan alta que Poseidón no pudo detener.
"¡Artemisa, espera!" Gritó Apollo que estaba a punto de seguirla, pero Poseidón lograría tomarlo del pie antes de que despegara.
Apollo en un principio iba a reprocharle al Dios, pero cuando lo tomó fuertemente por los hombros sumado al rostro alarmado e irritado de su tío, hizo que se quedara en completo silencio.
"¡Escucha, tienes que volver con Bell!" Le gritó, apretando aún más sus hombros.
"¡Pero…!"
"¡No nos dará el maldito tiempo!" El Dios le interrumpió y le gritó en toda la cara, haciendo que Apollo se asustara un poco. "¡Zeus le otorgó la corona, y ustedes son hermanos! ¡Es una jodida orden!" El Dios del Sol pareció impactarse bastante tras lo mencionado por Poseidón.
"¿La corona…?" Comentaría el Dios con gran asombro. "¿Eso quiere decir que Zeus traspasó todos sus poderes y Dominios a Bell antes de morir?"
"¡Se discutirá cuando todo termine!" Exclamaría Poseidón con los dientes apretados. "¡Vuelve, ahora!" Apollo enserio su mirada y asintió rápidamente.
Mientras tanto, Claridad seguía castigando a Atlas con esa risa maniaca. Estaba tan centrada en su diversión que no se dio cuenta como Artemisa se acercaba a una velocidad muy peligrosa.
Los ataques cesaron repentinamente y el rostro de Claridad se contorsionó hacia arriba cuando recibió una fuerte patada, haciendo que ella volara por los aires y que el Titán cayera de rodillas al suelo, denotando una gran cantidad de heridas muy graves alrededor de todo su cuerpo.
Claridad logró recomponerse con una voltereta, solo para fruncir el ceño cuando vio pasar a Artemisa a su lado. Su mirada se alzó, viendo como la Diosa había materializado su arco plateado nuevamente, aunque en esta ocasión tenía un tamaño colosal. Por esos mismos motivos, los ojos de Claridad se entrecerraron al ver como la Diosa hacia que sostenía un arco y la cuerda del arco gigante comenzó a tensarse, formando una flecha de tamaños colosales.
"¡AAAHHHHHHHHHHH!" Artemisa gritó a todo pulmón, haciendo que todo se cubriera de un color plateado cuando arrojó la flecha gigante que se transformó en un gigantesco pilar de luz plateado.
Claridad se dio vuelta para recibir el ataque, deteniéndolo con las dos manos. Sus dientes estaban fuertemente apretados, indicando que estaba usando una gran cantidad de fuerza para detener el ataque.
El grito de Artemisa se hizo mucho más fuerte, haciendo que la energía que emanaba de su arco se hiciera aun más grande, logrando que Claridad comenzara a retroceder lentamente.
Todos se cubrieron los ojos ante la oleada tan intensa del color plateado, viendo como avanzaba lentamente hacia el suelo. Intentaban sostenerse de lo que fuera, ya estaban siendo arrastrados hacia atrás por la enorme presión que generaba el inmenso ataque.
Atlas se dejó llevar por la tormenta al ver que estaba muy cerca de la colisión y podría ser muy peligroso para él, especialmente en su estado actual.
Los ojos de Poseidón se agrandaron cuando notó como la arena se apartaba rápidamente del lugar cada vez que el ataque se acercaba más.
"¡NO TE DEJARÉ ESCAPAR!" Rugió Artemisa a todo pulmón, estirando la cuerda lo máximo posible mientras inclinaba su cuerpo hacia adelante.
El ataque continuó avanzando hasta que estuvo a pocos centímetros de tocar el suelo.
Las venas en los ojos de Claridad se marcaron y sus dientes se apretaron con gran fuerza. Sus pies se apoyaron en el suelo, y lentamente su cuerpo se fue inclinando ante la presión del ataque.
"¡Ahhhhhhh…!" El grito silencioso de la Diosa Primordial se hizo escuchar cuando diversas cadenas rodearon sus manos por completo.
El avance se detuvo justo antes de que pudiera colisionar, y pudo escucharse un fuerte grito al siguiente segundo.
"¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!" Claridad gritó a todo pulmón, haciendo que los ojos de Artemisa se ensancharan en shock cuando el ataque comenzó a volver a ella a una gran velocidad.
La Diosa presenciaba lo que hubiera sido su final, pero el ataque fue desviado unos centímetros cuando una ráfaga de viento propinado por los puños de Atlas le salvó la vida, ya que el ataque pasó literalmente a centímetros.
El ataque pasó muy cerca de los otros Dioses y Titanes, hasta que finalmente atravesó las nubes, haciendo que un fuerte brillo cegara a todos por completo. El enorme temblor se sintió al mismo tiempo que cientos de flechas divinas de color plateado descendían del cielo, creando un gran estrago en todas direcciones.
Artemisa apenas podía sostenerse en el aire mientras respiraba con gran cansancio. Aun así, encontró la suficiente energía para desviar su mirada y entregarle una sonrisa al Titán.
"¡Atlas!" Exclamaría la Diosa con una sonrisa.
"Ahora no te debo nada." Comentó con una pose derrotada, aunque eso no impidió que le entregara una sonrisa.
Claridad observó a Atlas, para después desviar su mirada a Artemisa.
"Es más fuerte de lo que esperaba, pero tampoco es una sorpresa." Pensaría la Diosa Primordial, para luego desviar su mirada al cielo, viendo como la esfera de energía había crecido considerablemente, aunque le faltaba mucho para ser un tamaño que le preocupara.
Le restó importancia al instante y desvió su mirada una última vez hacia una dirección en concreto.
"Falta uno…" Pensó al mismo tiempo que entrecerraba sus ojos por un segundo, viendo que se encontraba solo Poseidón. "Da igual."
"¿Qué es lo que miras tanto?" Cuestionaría el Titán, quien tenía una sonrisa adolorida, viendo como Artemisa se posaba a su lado.
Claridad simplemente lo miró. Pasaron unos pocos segundos para que ella sonriera. Sus sonrisas siempre eran preocupantes, ellos lo sabían a la perfección.
"Creo que ya les he dado una lección sobre lo que significa la guerra. Por lo menos, les enseñe el verdadero significado doloroso de las batallas, y las pérdidas que eso conlleva…" Comentaría, para luego apretar fuertemente sus puños. "Supongo que ahora debo mostrarles las dos siguientes partes…" El suelo que estaba a sus pies se agrietó por completo, alarmando a todos los presentes.
"¡Es momento que prueben el pánico y desesperación que produce una guerra!"
El temblor en el lugar fue gigantesco, al mismo tiempo que una corriente de aire gigantesca se alzaba alrededor de la mujer, haciendo que la arena se arremolinara alrededor de ella hasta crear un tornado de tamaños absurdos.
"¿Tenía aun más poder?" Comentaría Atlas con una sonrisa que denotaba su incredulidad. "¿Pero que demonios…?" Esas fueron sus últimas palabras antes de sucumbir ante el dolor.
O así hubiera sido, ya que Artemisa lo sostuvo del hombro y se alejaron lo más posible del tornado, debido a que el suelo comenzó a agrietarse en las proximidades.
La Diosa llevó a Atlas junto a Poseidón.
"Gracias, Artemisa…" Comentó el Titán con una sonrisa, pudiendo ponerse de pie por sí mismo, aunque se notaba la dificultad que eso conllevaba.
"No hay problema." Le comentó la Diosa con una sonrisa, pero ese momento de calma terminó cuando volvieron a mirar a Claridad, viendo que el tornado de arena estaba desapareciendo.
"Finalmente…" Pensaría Poseidón en voz alta, viendo como el polvo dejaba ver a una figura que se encontraba rodeada de un aura negra. "Va a usar su forma divina…"
Las miradas de todos se concentraron en aquel lugar con gran atención.
"Si recién ahora accedió a su verdadera forma, eso quiere decir que en estos momentos está usando solo la mitad de su poder…" Comentaría el Titán, viendo como el polvo comenzaba a ceder lentamente.
El polvo finalmente abandonó la escena, haciendo que todos ensancharan sus ojos ante el cambió de aspecto de la Diosa Primordial.
Su traje oscuro seguía siendo el mismo, aunque su cabello suelto que antes llegaba hasta por debajo de su cintura ahora llegaba a sus pies, teniendo el agregado que se movía lentamente gracias a la poderosa aura concentrada que la rodeaba por completo. Su figura también sufrió algunos cambios, ya que su cuerpo estaba un poco tonificado, además de que sus curvas habían crecido bastante.
Y finalmente, el cambio que quizás más resaltaba de su figura, eran sus ojos.
Sus antes ojos de color ónix, ahora tenían un color rojo sangre tan fuerte como los de Bell, aunque había una diferencia crucial, ya que los ojos de Claridad parecían estar vacíos.
Los tres sujetos que la estaban enfrentando se quedaron completamente inmóviles. En sus mentes estaban procesando que su poder debería haber aumentado, aunque la energía divina no era un medidor exacto para saber que tanto cuidado deberían tener a partir de ahora. Especialmente si tenían en cuenta que no sabían si antes estaba al 40 o 30% de su capacidad.
Los tres permanecieron completamente inmóviles mientras esas preguntas atormentaban sus cabezas.
Esas mismas dudas fueron cortadas de raíz cuando Claridad finalmente hizo un movimiento después de estar varios segundos sin hacer nada.
Ella alzó una de sus palmas, y todos actuaron por puro instinto cuando dieron un paso hacia atrás.
Después de eso, nadie sabe exactamente lo que sucedió…
Solo recordaban una palabra…
"Muere."
Atlas pudo sentir como el aire corrió a su costado.
Fue lo mismo para Artemisa.
Ninguno de los dos tuvo la más mínima reacción.
Solo pudieron reaccionar cuando se presentó una enorme explosión que los mandó a volar hacia adelante.
Ambos se levantaron rápidamente y miraron hacia atrás con sus ojos bien abiertos.
El polvo lentamente comenzó a desaparecer, haciendo que los ojos de ambos se ensancharan aún más.
Allí se encontraba el cadáver de Poseidón, quien tenía una gran cantidad de heridas mortales alrededor de todo su cuerpo, sumado a un aura corrosiva que lo estaba consumiendo rápidamente.
"No puede ser…" Pensó Atlas, volviendo su mirada a Claridad, quien seguía con su mano alzada. "Ni siquiera pude ver su ataque…" Concluiría mientras una gran gota de sudor fría recorría entre medio de sus ojos.
Una sonrisa aparecería en el rostro de Claridad al mismo tiempo que bajaba su mano. "Me pregunto… ¿a quién podría elegir como el próximo?" Se preguntaría, mirando entre el Titán y Artemisa.
La Diosa por fin pareció reaccionar, volviendo a mirar a Claridad con gran rabia.
"¡Maldita…!" Justo cuando parecía que se iba a lanzar para atacarla, la Diosa Primordial desapareció ante la vista de todos.
"¿Qué…?" Se preguntaría Atlas, quien comenzaría a mirar de un lado a otro en busca de Claridad, al igual que Artemisa.
"Me aseguraré de terminar el trabajo." Atlas y Artemisa se dieron vuelta rápidamente tras escuchar la voz detrás de ellos.
Claridad inclinó una de sus cadenas que tenía su aura hacia el cuerpo del Dios, envolviéndole lentamente. El aura oscura se intensificó más y a causa de eso el cuerpo de Poseidón se convirtió en partículas azules.
"Jodido monstruo…" Comentaría Atlas en voz alta, algo que le pareció dar gracia a la mujer, quien entrecerró sus ojos.
"Creo que ninguno de ustedes es lo suficientemente apto para definir lo que es un monstruo." Comentaría, volviendo su mirada a sus dos próximas víctimas. "Aunque, quizás podría darles una pequeña clase de eso antes de acabar con sus miserables vidas." Concluiría, alzando una de sus palmas mientras apuntaba entre ambos.
"¡Cállate!" Rugió Artemisa con rabia, lazándose de inmediato en contra de la mujer.
El puñetazo voló sobre su cabeza, por lo que Claridad solo tuvo que agacharse un poco para esquivar el golpe, aunque todos se sorprendieron ya que ni siquiera pudieron ver cuando se agachó.
Atlas siguió el ataque rápidamente e intentó propinarle un golpe con sus dos brazos izquierdos, fallando rotundamente cuando la Diosa Primordial dobló toda su espalda hacia atrás para esquivar el ataque.
Esto hizo que ambos se pasaran de largo, por lo que rápidamente volvieron su mirada a Claridad, quien volvió a su posición original, sin poder evitar ensamblar esa típica sonrisa que hacía temblar a todos.
Tanto Atlas como Artemisa apretaron fuertemente los dientes. Ambos se pusieron de acuerdo para hacer varios ataques y combos unidos, solo para que todos y cada uno de los ataques sean esquivados por Claridad.
Lo que daba realmente miedo no es que los esquivara, sino era con la facilidad que lo hacía, ya que la mitad inferior de su cuerpo no necesitaba moverse ni un centímetro para lograrlo.
La lluvia de golpes y patadas continuó por varios segundos sin parar, en donde los dos atacantes se veían cada vez más cansados, mientras que Claridad esquivaba cada uno de los ataques sin apenas despeinarse, y esa sonrisa en su rostro era una clara prueba de ello.
"¡Esto es absurdo!" Arto de que lo esquivaran sin parar, Atlas dio un gran salto y cargó un fuerte golpe cuando flexionó sus dos brazos derechos, haciendo que Artemisa se apartara y que Claridad le mirara de reojo.
Claridad volvió a mirar al lector con una sonrisa burlona, desapareciendo justo antes de que la gran corriente de viento golpeara el suelo agrietado.
Artemisa observó como Claridad salía volando entre el polvo sin ningún tipo de rasguño. Ella arrojó rápidamente su flecha de energía plateada sin dar ninguna pista, haciendo que se estrellara contra la Diosa Primordial.
"¿Le diste?" Le preguntaría Atlas, quien se posicionó a su lado mientras observaba la pequeña cortina de polvo.
Artemisa tan solo frunció el ceño, recordando como Claridad la había mirado justo al último segundo.
Cuando el humo desapareció, no se encontraba nadie allí, haciendo que ambos se alarmaran.
"¡ARTEMISA!"
El grito desesperado de Hera hizo que Atlas mirara hacia su compañera, ensanchando sus ojos en shock.
"Muere."
Artemisa miró sobre su hombro derecho tras escuchar esa palabra, congelándose completamente cuando vio como Claridad tenía su mano alzada justo por detrás de su espalda mientras una pequeña esfera oscura se depositaba en su palma.
Justo antes de arrojarla, Claridad bajó su mano y su sonrisa desapareció de inmediato cuando desvió su mirada hacia un lado. Como si fuera una respuesta silenciosa a su cambio de opinión, el lugar comenzaría a temblar.
Atlas fijó su mirada en lo que causa el temblor al igual que Artemisa, quedando boquiabiertos tras lo presenciado.
Apollo se posaba a pocos metros en el aire mientras apretaba fuertemente sus puños al mismo tiempo que un aura dorada lo rodeaba por completo.
Los ojos de Artemisa se ensancharon cuando notó que un pequeño rayo saltó entre su aura.
"¡ALEJATE DE MI HERMANA!"
El Dios estalló en increíbles ráfagas de poder, haciendo que Atlas y Artemisa dieran varios pasos hacia atrás sin poder creer lo que estaban viendo.
El aura dorada de Apollo se rompió y comenzó a expulsar una gran cantidad de rayos y eso mismo hizo que los temblores sean aun mayores, logrando preocupar mucho a Artemisa y Atlas.
"¡Tenemos que irnos de aquí ahora!" Gritaría Artemisa mientras tomaba del hombro a Atlas, viendo como él asentía con terror.
"¡¿Pero qué demonios le sucedió?!" Indagó el Titán con los ojos bien abiertos, corriendo lo más rápido posible para alejarse del campo de batalla.
"No se que está pasando exactamente, pero estoy segura que esa aura es parte de Bell…" Comentaría la Diosa, quien no paraba de sudar ante lo que estaba ocurriendo.
Atlas se detuvo tras ese comentario, mirando a su futura Reina con los ojos bien abiertos.
"¡¿Me estás diciendo que Bell le dio su Bendición?!" Exclamaría el Titán completamente incrédulo. "¡¿Me estás diciendo que se convirtió en un Dios?!"
"Eso es imposible, su sangre aun no es completamente divina y no hicimos ningún ascenso para convertirlo en uno…" Comentaría la Diosa de la Luna, quedándose con solo una respuesta. "¿Eso quiere decir que nuestro padre lo convirtió en el Rey del Olimpo sin consultarlo a los Dioses Olímpicos?"
"¡¿Qué?!" Atlas volvió a gritar, sentía que se iba a morir con todas las revelaciones y problemas que debía enfrentar últimamente.
"¡GGRRRRRRR!" Apollo gruñía en silencio mientras cargaba toda la energía divina que su cuerpo podía soportar, generando grandes estragos a su alrededor.
Mientras tanto, Claridad permanecía cruzada de brazos con su sonrisa característica. La situación no parecía afectarla en lo más mínimo.
"¡GGGGRRRRRRRRRRRR AAAAHHHHHHHHHHHHH!" Apollo estiró sus dos brazos y dio un grito desgarrador, haciendo que los temblores se intensificaran y que los rayos dorados comenzaran a cubrir su figura por completo.
Todos tuvieron que cubrirse los ojos cuando un brillo cegador dorado se presentó en todo el sitio que agitó violentamente todo a su alrededor, y expulsó la poca arena que quedaba en el centro de la batalla.
El brillo se apagó lentamente después de unos segundos, y todos fijaron su mirada en Apollo.
La mirada del Dios estaba ensombrecida mientras abría y cerraba su puño.
"Creo que la asimilación ya está completa…" Comentaría, haciendo que un aura llameante dorada con rayos dorados rodeara su cuerpo.
Claridad mostró indicios de sorprenderse por primera vez, ya que el aura del Dios del Sol parecía imponer bastante.
El Dios materializó su arco dorado y comenzó a crear una flecha hecha por rayos dorados mientras el aura a su alrededor se alocaba. El ataque no tardó en ser disparado, cubriendo la zona cercana de un color dorado.
Claridad simplemente sonrió ante el ataque, para luego desaparecer en un borrón justo antes de que la flecha impactara contra el suelo, generando una gran explosión que dejó atrás un humo bastante denso en forma de hongo.
Apollo observaría como la mujer salía disparada hacia el exterior gracias a su enorme velocidad. Como era de suponerse, él no se detuvo allí y comenzó a tirarle un sinfín de flechas, siendo esquivadas por Claridad mientras esta observaba las grandes explosiones doradas que dejaban dichos ataques.
La velocidad y cantidad de flechas fueron tan grandes, que Atlas y Artemisa no pudieron evitar ensanchar sus ojos cuando el cielo se cubrió de explosiones doradas que dejaban unas grandes ventiscas a su paso.
"Deberíamos alejarnos más." Comentaría el Titán, dándose cuenta que las explosiones no estaban tan lejos de sus posiciones.
Antes de que Artemisa pudiera contestar, Claridad apareció en frente de ellos de la nada, entregándoles una sonrisa cubierta de soberbia que aterró a Atlas.
El titán respondió al instante cuando agarró del cabello a Artemisa y comenzó a correr para alejarse lo más posible, mientras que la Diosa era arrastrada de una forma un tanto cómica.
"¡AAAAHHHHHHH!" Apollo gritaría a todo pulmón al mismo tiempo que estiraba sus brazos, haciendo que decenas de rayos dorados aparecieran a su alrededor, que no tardaron ni un segundo en ser lanzados por doquier.
Se pudo presenciar como Claridad desapareció con un estallido de velocidad entre las explosiones.
Atlas soltó a Artemisa, quien se tomaba la cabeza con algo de dolor, pero sabía bien que no era el momento de reprocharle nada. Ese pensamiento solo se intensificó aun más cuando sintió un gran temblor, sumado a un brillo bastante intenso. La Diosa de la Luna guio su mirada allí, notando como había una explosión dorada gigante que parecía haberse construido gracias a otras explosiones de menor medida. Lo que era extraño es que esas explosiones no parecían cesar, ya que aparecían constantemente.
Apollo se encontraba dentro de aquel lugar, mientras continuaba arrojando rayos a diestra y siniestra para intentar atinarle a la Diosa Primordial, quien esquivaba todos los ataques sin despeinarse dando gala de su enorme velocidad.
Finalmente, la Diosa se posó en frente de Apollo, haciendo que este se alejara en un estallido de velocidad por puro instinto, sin importar el hecho de que Claridad permaneció allí, aun cruzada de brazos mientras le entregaba una sonrisa socarrona.
"¡¿Cómo demonios es que puede moverse tan rápido?!" Pensaría el Dios en voz alta mientras apretaba fuertemente sus puños.
Apollo sacudió su cabeza para quitarse esos pensamientos de la cabeza, para luego materializar un arco gigante. Era idéntico al de Artemisa, teniendo el detalle de que este era dorado.
Claridad continuaba con su sonrisa mientras bajaba al suelo, notando como el Dios estaba creando una flecha gigantesca de rayos que era exclusivamente para ella.
"¡VEAMOS SI ESQUIVAS ESTO!" Gritaría el Dios a todo pulmón, haciendo que toda la zona se tiñera de un color dorado cuando la flecha se hizo el doble de grande de un momento a otro, impresionando a todos.
A todos, menos a Claridad, quien permanecía cruzada de brazos y con su sonrisa.
La flecha gigante se acercó a su posición en un santiamén, por lo que ya la tenía encima en cuestión de un segundo.
La sonrisa de la Diosa Primordial abandonó su rostro cuando estuvo a punto de impactar contra ella, y justo en ese momento extendió una de sus manos que desprendió un sinfín de cadenas con aura oscura que rodearon a la flecha en menos de un segundo. Los ojos de todos se ensancharon en shock cuando Claridad dio un giro sobre si misma para reenviar el ataque, haciendo que la flecha se redirigiera a la posición de Apollo.
El Dios estaba completamente paralizado por lo presenciado, por lo que ni siquiera se pudo mover. Para su suerte, la flecha pasó justo en frente de él, por lo que el Dios alzó su rostro para ver como seguía avanzando hasta atravesar las nubes.
Todo el Desierto del Sahara se cubrió de un sonido explosivo ensordecedor al mismo tiempo que una luz dorada se cernía por todo el cielo, haciendo que los pocos lugareños de aquel lugar miraran esto con completa estupefacción.
Atlas y Artemisa se encontraban arrodillados en el suelo mientras hacían todo lo posible para resistir las fuertes ondas de choques y temblores producidos por la explosión. El brillo era tan molesto que sus ojos estaban cerrados con fuerza, de lo contrario correrían el riesgo de quedarse ciegos.
Cuando la explosión abrumadora de energía comenzó a apagarse, lo primero que se pudo presenciar fue al Dios del Sol que lucia completamente consternado al ver como detuvieron su ataque más poderoso como si no fuera nada.
"Hmmm…" Claridad lo miró desde el suelo, ensanchando un poco su sonrisa. "¿No me digas que eso es todo lo que tenías?" Le cuestionaría, viendo como el Dios solo estaba temblando y no parecía salir de su transe para contestarle.
"En ese caso…" Al ver la falta de respuesta, su sonrisa incrementó de una forma preocupante. "Iré yo."
Apollo ni siquiera pudo distinguir con claridad cuando su enemiga se movió, solo pudo saber que lo había hecho cuando ella apareció en frente de él. El golpe en su mejilla fue tan grande que su rostro se contorsionó de una manera ridícula y escupió un par de dientes, generando una enorme onda de choque en el lugar.
La figura del Dios fue enviada hacia el suelo con el sonido de un cohete por lo rápido que descendía, estrellándose no muy lejos de Atlas y Artemisa, quienes observaron esto con los ojos bien abiertos.
El cuerpo de Apollo se había hundido completamente en la arena, por lo que era imposible saber dónde había caído exactamente.
"¡Hermano!" Artemisa tenía las intenciones de ir a ayudar, pero Atlas la tomó del hombro.
"No sirve de nada." Diría el Titán, apretando sus dientes. "Ya estamos muy debilitados, y viste muy bien que el ataque de Apollo no sirvió absolutamente de nada."
Artemisa se giró para verlo. Su expresión lucia una completa impotencia, pero sabía con perfectamente que no podía hacer nada. Después de todo, no tiene suficiente fuerza ni para crear una flecha de energía normal.
Claridad se posó un metro sobre la arena, viéndola atentamente. La mujer bajó uno de sus puños, y cuando lo abrió, se presenció una gran oleada de aire que apartó toda la arena del lugar.
La arena comenzó a descender para cubrir el enorme cráter que había creado la mujer. Aunque eso a ella no le importaba, solo estaba enfocada en el hombre que yacía en las profundidades. Se encontraba tirado en el suelo, luciendo un rostro completamente destrozado.
Claridad descendió lentamente hasta estar a frente a Apollo. Al ver que no reaccionaba, la mujer le tomó del cuello y lo alzó por los aires, haciendo que gritara de dolor cuando comenzó a quedarse sin aire.
"No me digas que ese pequeño golpe te dolió…" Comentaría con burla, viendo como la mitad del rostro del Dios lucía completamente destrozado. Su nariz estaba torcida, sus labios partidos, y su ojo derecho permanecía cerrado mientras sangraba sin parar.
"Para que sepas algo, este dolor no es ni la mitad de lo que sufrieron aquellas personas que lucharon entre sí por los miserables caprichos. Del Olimpo" Claridad alzó su otro puño, denotando una mirada oscura. "A partir de ahora sentirás el verdadero dolor…" Concluiría, dándole un fuerte puñetazo que se hundió por completo en su abdomen, haciendo que el Dios escupiera una gran cantidad de sangre.
"¿Qué sucede?" Le cuestionó con su sonrisa aun en su rostro. "¿Es demasiado para ti?"
La Diosa Primordial le daría otro fuerte puñetazo en el abdomen que lo mandaría directamente al suelo cuando lo soltó.
"¿Qué se siente ser pateado y escupido?" Preguntaría la mujer, quien le daría una patada en las costillas que lo haría rodar en el suelo.
"Cuando acabe contigo, les enseñaré a tus queridos amigos también." Comentó, fijando su mirada por un segundo en Atlas y Artemisa, quienes dieron un paso hacia atrás.
Claridad volvería su atención a Apollo, tomándolo por el cuello nuevamente para luego arrojarlo violentamente hacia arriba.
La mujer apareció encima de él y le propinó una gran cantidad de patadas cortas en el pecho, para luego atarlo con una de sus cadenas y arrojarlo estrepitosamente contra el suelo, generando un gran impacto.
Atlas y Artemisa tuvieron que apartarse un poco cuando el cuerpo malherido de Apollo cayó a pocos pies de ellos. Sus miradas lucían completamente consternadas al ver en el estado tan maltratado y deplorable que se encontraba el Dios.
Ambos dieron otro paso hacia atrás como reflejo cuando Claridad apareció justo en frente de ellos, quien permanecía cruzada de brazos.
"En un momento estaré con ustedes, sean pacientes." Comentaría, dándose la media vuelta para mirar a su víctima.
Ella incrementó levemente su sonrisa y extendió una de sus manos, haciendo que una cadena apareciera de ella. La cadena rodeó el cuello de Apollo lentamente, hasta que finalmente se ajustó con fuerza, haciendo que el Dios diera un grito ahogado cuando comenzó a alzarse al mismo tiempo que era ahorcado.
"Ya es momento de ir acabando con tu miserable vida." Comentaría la mujer mientras le daba diversos puñetazos en el estomago al Dios, quien tenía su único ojo abierto a más no poder por el inmenso dolor.
El puño de Claridad se detuvo, se apoyó lentamente en su abdomen, para luego abrir su mano, denotando un pequeño orbe divino de color oscuro.
"Devastación."
Los ojos de Apollo se tornaron completamente blancos cuando el aura negra traspasó su cuerpo.
La sonrisa de la Diosa Primordial aumentó levemente al ver como el aura corrosiva rodeaba al Dios por completo.
Artemisa pudo sentir como sus lagrimas amenazaban con escaparse de sus ojos, pero no encontraba el suficiente valor o tranquilidad como para hacerlo.
"Ahora…" Claridad voltearía su mirada lentamente, fijando sus ojos carentes de vida en Artemisa. "Supongo que la hermana puede ser la siguiente…"
Artemisa tan solo pudo dar un paso hacia atrás mientras sostenía una mirada indescriptible en su rostro.
Nunca había sentido tanta impotencia y desesperación en su vida.
Las emociones negativas eran tan altas, que pudo conocer el miedo después de tanto tiempo.
La sonrisa de Claridad aumentó tras ver la expresión de la Diosa. Ella volvió a mirar a Apollo, enseriando un poco su mirada.
"Pero antes, debo acabar con él de una vez por todas." La cadena en su cuello se ajustó peligrosamente tras decir esas palabras.
Claridad comenzó a cerrar su puño lentamente.
La mirada de la Diosa Primordial se ensanchó cuando su rostro se contorsionó tras recibir un fuerte golpe en la mejilla que la mandó a arrastrarse por el suelo, liberando al Dios moribundo.
Los ojos de Artemisa se cubrieron de lagrimas cuando pudo distinguir esa cabellera blanca al instante.
"¡Bell!" Su pareja gritó esperanzada tras ver al albino rodeado con un aura llameante y eléctrica, quien permanecía parado con su puño extendido.
Su mirada era tan seria como el infierno.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Dejé unos pequeños recuerdos de mi primera obra con los insultos de Apollo, ya que hace poco se cumplieron 2 años desde que la terminé. Es una referencia a un capítulo, que a su vez es una referencia (valga la redundancia). Sé que es un poco anticlimático y rompe la seriedad del momento, pero realmente quería hacerlo. Me he cruzado ciertos comentarios de que piensan que odio mi primera historia por la gran cantidad de errores que siempre le remarco, pero lo cierto es que no. Gracias a ella es que todo comenzó, y por eso le tengo mucho aprecio, sin importar que haya muchas cosas que están mal.
El próximo capítulo será el Bell vs Claridad.
Si tienen alguna duda de este capítulo (como la Bendición de Bell), ¡no duden en comentar!
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
