¡Hola, a todos!
Aquí os dejo la continuación de la historia tan rápido. ¡Parece que estoy inspirada estos días! Muchas gracias por los reviews y lamento si veis alguna falta de ortografía. A veces escribo tan rápido que se me olvida revisarlo. Os vuelvo a recuerdar (sí, soy una pesada) que tenéis mi fic Rock U! y Rock U! + Stories para que os entretengáis mientras tanto.
Sin haceros esperar más, ¡aquí os dejo el nuevo cap!
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 3: "Conociendo al grupo"
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- ¡Por fin!
Sakura gritó levanto los brazos en alto al ver como finalizaba su turno de trabajo. Era divertido ser SA porque estaba realizando su sueño, pero nadie le dijo que tenía que hacer tanto papeleo después de cada crimen. Dios, ¡estaba cansada de tanta burocracia! A pesar de eso, adoraba su trabajo.
Después de estas semanas, Sakura se había encontrado como en casa con sus nuevos compañeros de trabajo y no sólo porque Naruto y Sai le amenizaban las horas, sino incluso porque Sasuke parecía más amable dentro de una "escala de Uchiha". Adoraba su trabajo y también a sus compañeros, aunque echaba de menos a su novio.
Sasori había estado bastante ausente estas semanas y entre el trabajo de ambos, prácticamente apenas se veían. Sólo por las noches cuando Sakura llegaba tan cansada que pocas veces podían tener sexo a causa de quedaba dormida en el proceso. Y, francamente, eso la frustraba demasiado. Llevaba semanas sin sexo y encerrada en papeleo, ¿es qué no podía tener un descanso?
De pronto, su móvil vibró, llamando la atención de sus otros compañeros que aún seguían acabando sus respectivos papeles. Sakura comprobó que se trataba de Karin, quien la citaba en un par de horas en un bar llamado Jutsu.
- Jutsu – leyó en alto sin darse cuenta.
- ¿Eh? ¿No me digas que vas a salir con mi hermana? – inquirió Naruto dejando de escribir y centrando su mirada en Sakura, haciendo que sus otros dos compañeros lo miraran con curiosidad.
- ¿Cómo-cómo lo sabes?
- ¡Por favor! Mi hermana adora ese bar – bufó el rubio volviendo a su papeleo. – Prácticamente vive allí.
- ¿Tan malo es?
- No, no es eso… - chasqueó la lengua. – El problema es que mi hermana es demasiado…impulsiva. Tan solo ten cuidado.
Sakura arqueó una ceja ante el comentario del Uzumaki, ¿estaba diciendo que alguien era impulsivo cuando él era el primero que lo era? Es cierto que durante estas semanas había podido conocer mejor a Karin y se había dado cuenta de que era una chica muy apasionada por la vida, pero también era verdad que su hermano tenía el mismo o, incluso más, carácter impetuoso.
- No te preocupes, papá – dijo la chica burlonamente y levantándose de su asiento. Se puso su abrigo largo marrón y agarró sus pertenencias con una mano. – Prometo volver pronto a casa – sonrió mirando a los ojos negros que la observaban. – No os quedéis hasta tarde, ¿sí?
- ¡A las doce te quiero en casa, jovencita! – gritó Naruto viendo como Sakura se alejaba con una suave carcajada.
- Buen finde, chicos.
Lo último que Sakura vio antes de que se cerraran las puertas del ascensor fueron los ojos oscuros de Sasuke con un brillo que la chica no supo muy bien identificar. Desde que había conocido a Sasuke, leerlo se había convertido en una misión prácticamente imposible, aunque pronto comprendió que el Uchiha no era un misterio solamente para ella y que, extrañamente, Naruto parecía el único capaz de entenderlo con una simple mirada.
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Sakura tuvo el tiempo suficiente para llegar a su casa, ducharse y ponerse algo presentable para su quedada con Karin y otras chicas que no conocía: una pantalón ajustado negro y una camisa blanca con un gran escote demasiado sugerente.
Mientras se vestía, no pudo evitar soltar un suspiro al comprobar que Sasori aún no había llegado a pesar de que era viernes y él solía terminar a la misma hora que ella. Sabía que su trabajo la estaba distanciando de su novio causando que no hubiera más comunicación que los mensajes del móvil y contados saludos y despedidas a lo largo del día. Ella intentaba hacer todo lo posible por verlo, aunque ahora mismo parecía algo complicado.
Zarandeó su cabeza intento olvidar los pensamientos, ya tendría tiempo para lidiar con sus problemas más tarde. Se terminó de arreglar y sonrió al espejo una última vez antes de salir por la puerta de su casa, no sin antes enviar un mensaje a Sasori avisándole de que iba a tomar algo.
El bar donde había quedado no pillaba a más de cinco minutos en taxi de su casa, y cuando llegó allí, tuvo la gran suerte de que no hubiera mucha cola en la puerta, por lo que pasó rápidamente y se dispuso a buscar una cabellera pelirroja, la cual divisó en una mesa redonda del fondo.
Tras contemplar el ambiente, Sakura se observó de arriba abajo y se preguntó si realmente iba lo suficientemente sexy como para haber salido porque, visto lo visto, iba bastante normal en comparación con el resto de los presentes.
- ¡Sakura, aquí!
Al acercarse a la mesa Sakura tuvo un único pensamiento al ver a las otras tres desconocidas: definitivamente tenía que haberse puesto más atrevida y sexy.
Uzumaki Karin era muy guapa, algo obvio teniendo en cuenta los genes que compartía con su hermano, pero hoy estaba espectacular en un pantalón corto negro, unos botines y un top amarillo que se ataba en su nuca y mostraba su desnuda espalda. La chica sentada al lado de Karin era una rubia espectacular de esas que podrían ser modelos. Tenía el pelo largo recogido en una coleta, los ojos azules pintados con sombras grises y llevaba un top gris sin mangas palabra de honor que resaltaba sus pechos. Al lado de ella, se encontraba otra chica también rubia y muy guapa, pero con el cabello más oscuro y recogido en dos coletas bajas, con una penetrante mirada verde oscura y vestida con una falda de leopardo tan corta que Sakura tuvo miedo de ver algo que no debería. Por último, había una preciosa chica de pelo largo azulado y mirada extrañamente color perla con un vestido de tirantes lila y que le era muy familiar a Sakura.
- ¡Chicas! Os presento a Haruno Sakura – dijo Karin cuando la chica se acercó. – Trabaja en el CID junto al bobo de mi hermano y pensé que sería buena idea rescatarla de esos energúmenos un rato – sonrió de lado. – Estas son Yamanaka Ino – la primera rubia sonrió y saludó, - Sabuka no Temari e Hyuga Hinata.
- Es un placer, chicas – dijo Sakura sonriendo y aceptando el sitio que la pelirroja le ofrecía. - ¿Trabajáis todas en el CID?
- Oh, no – habló la que se había identificado como Ino. – Yo trabajo para la NSB (1), en el interrogatorio.
- Yo trabajo para el VSD (2), ayudando a las víctimas de delitos – explicó Temari bebiendo de su cerveza.
- ¿Y tú, Hinata?
- Trabajo en una guardería – Hinata sonrió amablemente.
- ¡Oh! – Sakura mostró una pequeña sonrisa, ¿dónde había visto antes a esta chica?
- Hinata es mi futura cuñada – aclaró Karin con una sonrisa señalando la mano de la chica, donde un precioso anillo relucía gracias a las luces del bar.
¡Claro! ¡Eso era! ¿Cómo podía haber olvidado las veces que Naruto hablaba de una tal Hinata? ¿O de aquella foto que Naruto tenía en su mesa de ellos dos? ¡Ahora todo tenía sentido! ¡Suertudo Naruto! La chica era preciosa y, a mayores, amable y educada.
- ¡Oh, cierto! Naruto ha hablado de ti alguna vez – comentó Sakura con una sonrisa. - ¡Enhorabuena por el compromiso! ¿Cuándo es la boda?
- Gracias – sonrió la prometida con una tímida sonrisa. – Aún no lo sabemos. Todo esto es muy reciente, ¿sabes?
- Se comprometieron hace un mes o así – aclaró Karin como si fuera el narrador de la historia, aquel que Sakura necesitaba para completar la información. – Por cierto, ¿quieres algo de beber, Sakura?
- Oh, sí, claro.
Karin alzó la mano y como por arte de magia, un camarero apareció a su lado para tomar orden de las bebidas de las chicas.
- Tu hermano tenía razón – comentó Sakura viendo la rapidez con la que habían sido tanto atendidos como servidos. – Vives literalmente aquí.
- Una tiene una vida más allá del laboratorio, Sakura, y la mía casualmente es de fiesta.
- Dinos, Sakura, ¿qué tal las cosas con tu unidad? – interrumpió Temari antes de dar un sorbo a su cerveza. – He oído por ahí que estáis imparables.
- Las cosas son duras, pero supongo que pasará lo mismo en vuestros sectores – probó aquel extraño cóctel rosa que Karin había ordenado para todas y se sorprendió de que estuviera tan bueno. – Intentamos hacer todo lo posible.
- Naruto-kun no para de hablar de ti en casa – confesó la prometida con una hermosa sonrisa. – Dice que gracias a ti estáis haciendo una gran labor.
- Se quita mérito. Entre todos hacemos un gran trabajo.
- Seguro que mi hermano no lo hace – Karin rodó los ojos causando una carcajada entre las chicas.
- ¿Podemos no hablar de trabajo? – preguntó Ino rodando los ojos. – He estado haciendo un interrogatorio durante seis horas y me duele la cabeza – sus dedos masajearon suavemente la sien. – Sólo quiero beber y olvidar, chicas.
- Lo que necesitas es sexo.
- ¡Karin-chan!
- ¿Qué? ¡No he dicho ninguna mentira! – la joven Uzumaki sonrió de lado. – Todas necesitamos sexo, Hinata. Incluso tú lo necesitas aunque sea con mi hermano – hizo una mueca de asco al pensar en su hermano. – Nos pasamos el día trabajando fuera de casa y luego, dentro de ella que es normal que queramos cubrir nuestras necesidades bien sea con sexo, con alcohol o con comida – Karin se encogió de hombros. – Así que, ¡a disfrutar, hermanas!
Sakura soltó una risa encantada con aquel grupo que acaba de conocer. Karin era un espíritu libre, un alma que se dejaba guiar por lo que quería y no se ataba a nada y, en cierto modo, Sakura la envidiaba porque mientras ella estaba atada a alguien, la pelirroja disfrutaba de los placeres de la vida. No había que malinterpretar, Sakura amaba mucho a su novio y se consideraba afortunada por tenerlo, pero a veces tenía la sensación de que, quizás, se había atado muy pronto y no había considerado otras opciones. No obstante, esos pensamientos desaparecían cuando recordaba que gracias a Sasori estaba trabajando en donde quería y, sobre todo, gracias a él no había caído en una enorme depresión tras el asesinato de su padre.
- ¿Estás bien, Sakura-chan?
- ¿Eh? Sí, Hinata – Sakura mostró una sonrisa olvidando cualquier cosa que no fuera divertirse ahora mismo. – ¡Venga! ¡Un brindis por este comienzo! – alzó su copa en alto. – Que lo que Karin ha unido no lo separe nadie. ¡Salud!
- ¡Salud! – dijeron al unísono.
La primera ronda pasó muy rápido al igual que la siguiente, y la siguiente, y la siguiente, hasta el punto en el que Sakura ya no sabía ni cuantas rondas llevaba ni la hora que era, aunque tenía claro que estaba borracha, no, muy borracha.
Durante ese tiempo, había descubierto que Hinata no era la única soltera del grupo, pues Ino estaba saliendo nada más y nada menos que con Sai, su compañero de unidad, el que nunca en su vida Sakura hubiera apostado que tendría algo serio con alguien y, menos, con Ino. Sin embargo, ahí estaban, juntos desde hace algo más de un año y bastante felices por lo que Ino daba a entender.
- Estoy frustrada – confesó Ino tan borracha como el resto, a excepción de Hinata, quien bebía bastante lento. – Llevo sin tener sexo desde hace dos semanas – Karin y Temari soltaron un grito de horror. – Esta mierda de trabajo me está quitando tiempo de estar con Sai.
- ¿Y por qué no lo hacéis en el trabajo? – sugirió Karin como si hubiera dicho la idea más brillante del mundo. Temari y Sakura miraron a la pelirroja para después posar su mirada en Ino, como si de un partido de tenis se tratara.
- Es una gran idea – Ino abrió los ojos. - ¿Por qué no se me había ocurrido antes?
- No todos tienen mi don, cariño.
Hinata soltó un suspiro viendo como las cuatro chicas iban tan borrachas que, ahora mismo, cualquier cosa les parecía una genialidad.
- ¡Eh! ¿Ronda de chupitos?
- ¡Sí! – gritaron el resto ante la fabulosa idea de Temari.
Bueno, cualquier idea menos la de dejar para beber o la de ir a casa, como ya tenía comprobado la futura Uzumaki. A ella le gustaba beber, de verdad, pero no hasta los niveles a los que llegaban sus amigas porque de lo contrario, a la mañana siguiente, se encontraría como si una manada de elefantes hubiera pasado por encima de ella.
- Mañana lo vais a lamentar – dijo Hinata viendo como el camarero traía unos chupitos de un extraño color verde.
- ¡Oh, Hinata! Toma uno, ¿sí?
Era cierto que Hinata Hyuga no bebía tanto como sus amigas, lo cual no significaba que fuera a rechazar un chupito, ni mucho menos. Total, mañana era sábado y ya tendrá día de arrepentirse por haber bebido más de lo esperado.
- O estoy demasiado borracha, o estoy viendo a mi hermano en la puerta – Karin achinó los ojos como queriendo ver claro. Las chicas se giraron bruscamente y comprobaron que la chica tenía razón porque en la puerta parado estaba Uzumaki Naruto, vestido un camiseta de manga larga negra. - ¿Qué hace aquí mi hermano?
Afortunadamente para algunas, el joven rubio no venía solo, puesto que iba acompañado de Sai, con un elegante chaleco grisáceo, y Sasuke, terriblemente irresistible en aquel jersey fino azulado, aunque Sakura estaba segura de que ese hombre seguiría estando sexy incluso con una bolsa de basura.
Se mordió el labio inferior cuando aquellos ojos negros se posaron sobre ella. Madre mía, estaba segura de que acaba de mojar su tanga con esa simple mirada. Si ya estaba cachonda por la falta de sexo, el alcohol y esa mirada se lo estaban poniendo muy difícil para no estarlo y, peor, para disimularlo.
- ¡Hola, chicas! – Naruto saludó a todas y besó lentamente a Hinata.
- ¿Qué se supone que hacéis vosotros aquí? ¡Es noche de chicas! ¡La primera de Sakura! – gritó Karin siendo apoyada por las dos rubias escandalosas. - ¿No habrás venido a controlar a tu prometida?
- Joder, hermanita, ¿ya vas borracha? – Naruto se sentó al lado de Hinata, sin apartar sus ojos acusadores de los rojos de su hermana. Olfateó el ambiente y arrugó la nariz al percibir el olor a alcohol muy fuerte. - ¿Qué mierdas bebéis?
- Nada que te importe, hermanito.
- No pienso llevarte a casa como acabes vomitando en el baño, Karin.
- A lo mejor no acabo en casa – guiñó un ojo, haciendo que todas se rieran, incluso la tímida Hinata soltó una risa. - ¡Camarero, una ronda para todos!
- ¡Sí! – gritaron al unísono Temari, Ino y Sakura.
- No sé cómo lo haces, pero cada vez que sales consigues emborrachar a todo el mundo, incluso a Hinata-chan – Naruto suspiró viendo las mejillas sonrojadas de su novia.
- Eso es porque conmigo es libre y feliz mientras que contigo está atada – se burló la chica.
- Tiene un buen argumento – comentó Sai antes de probar la bebida que el camarero acaba de traer. – Esto está riquísimo.
- ¿¡Qué has dicho, Sai-baka!?
- ¿Qué? Sólo digo que analizándolo detenidamente tiene razón.
- ¡No me vengas con tus mierdas sociológicas! – gritó Naruto mirando mal a su compañero.
- ¡Ronda de chupitos! – gritó enérgicamente Ino dejando que los otros dos siguieran discutiendo.
- ¡Sí! – apoyaron eufóricamente el resto de chicas.
Sasuke miró escépticamente a todo el grupo y preguntándose cuál era la razón por la que estaba ahí rodeado de borrachas y de sus dos compañeros de unidad molestos.
De pronto, un chupito se situó de frente a su rostro sacándolo de sus pensamientos. A su derecha, Sakura lo miraba con las mejillas encendidas por el calor y su estado de embriaguez, ofreciéndole un chupito con una sonrisa en los labios. El chico lo aceptó con un simple gracias y, tras brindar con ella, dejó que aquel líquido se deslizara por su garganta quemándolo en el proceso. Debía reconocer que su compañera era atractiva, muy atractiva, con aquellos labios grandes y carnosos pintados de rojo y unos grandes ojos verdes que en ese momento tenían una chispa de diversión en ellos, aunque lo que más le llamó la atención era ese terrible escote que invitaba a entrar. Sasuke tragó duro y cogió otro chupito con el fin de olvidar esos pensamientos lujuriosos sobre su compañera.
- Wow – dijo ella a su lado. – No sabía que pudieras beber, Uchiha.
Sasuke levantó una ceja mirando a la chica.
- ¿Me estás retando? – preguntó.
- Mmm, a lo mejor – dijo ella coquetamente. Sus labios se posaron sensualmente sobre la pajita de su copa y dio un sorbo sin apartar la vista del chico.
Ante esa escena, Sasuke se arrepintió por haber bebido aquel segundo chupito tan rápido porque no había conseguido que borrara sus pensamientos lujuriosos sobre Sakura, sino que había hecho que la encontrara aún más sexy si era posible.
- ¿Qué tal la noche? – inquirió carraspeando su garganta y mirando a otro lado que no fuera su escote.
- Mmm, bien, bueno – señaló las copas vacías de su mesa. - ¡Estoy borracha!
Sasuke mostró una sonrisa de lado, entretenido por el estado en el que se encontraba la joven novata. Por su parte, Sakura no pudo controlar el no morderse el labio inferior mientras observaba de arriba abajo sin disimulo alguno al hombre que tenía a su lado. Llegados a este punto, sabía que estaba demasiado borracha como para aparentar normalidad y, lo peor, demasiado cachonda debido a esas semanas sin sexo. No obstante, en el fondo sabía que tenía que comportarse correctamente porque tenía novio.
Sasori.
Aquel pensamiento le hizo tragar saliva con culpabilidad por el hecho de desear a otro hombre que no fuera su novio. ¿Qué se supone que estaba haciendo? ¡Tenía novio, por dios! Un novio que la quería mucho y que la había ayudado a conseguir sus sueños. No podía comportarse así con Sasuke por mucho que el fuera la personificación del deseo.
Evitando mirar a ese dios, sacó su móvil y comprobó que eran las nueve de la noche, por lo que Sasori ya debería estar en casa y decidió que era buena idea enviarle un mensaje caliente. Si iba a estar cachonda, por lo menos que fuera para su novio.
No habían pasado ni diez segundos cuando su móvil sonó alertando de que había recibido una notificación.
¿Estás cachonda?
- Quizás – respondió ella velozmente.
- ¡Sakura, deja el móvil! – pidió Temari ofreciéndole un chupito a la chica, la cual lo tomó con rapidez.
Su móvil volvió a sonar.
¿Cuánto?
Desde que se habían conocido, a Sasori siempre le había gustado jugar por mensajes, pero eso no significaba que ella no pudiera hacerlo. Sonrió de lado y se levantó de su asiento con intención de ir al baño, más para ello tenía que pasar al Uchiha.
- Perdón – dijo ella moviéndose y dándole a entender que quería salir.
Sasuke, quien había estado algo pendiente de la chica, se puso de lado para permitirle el paso, pero justo cuando ella pensaba que había salido, se tropezó de tal forma que su cuerpo se apoyó casi completamente encima de él, con las manos encima de sus anchos y fuertes hombros.
- ¡Eh! ¡Eso se hace en privado!
Al principio, Sakura no entendía muy bien las palabras de Karin, hasta que sintió un suave cosquilleo en su pecho. Miró hacia abajo y encontró prácticamente el rostro de Sasuke enterrado en su escote mientras que una de sus manos sostenía su cadera. Decir que se puso roja, fue poco para cómo estaba. Como si se el contacto quemara, rápidamente se incorporó y se alejó del chico con una mirada de disculpa.
- ¡Lo siento!
Ni si quiera le dio tiempo a responder porque decidió que era buen momento para, literalmente, huir al baño. Entró en uno de los cubículos apresuradamente y cerró la puerta, dejando que el aire que había contenido saliera de sus pulmones con el objetivo de intentar calmar su acelerado corazón. ¿Acaso era una quinceañera?
Su móvil volvió a sonar haciéndole volver a la realidad.
¿Me lo demuestras?
Sakura sonrió de lado, recordando el motivo por el que había decidido en un principio ir al baño. Se quitó la blusa con facilidad, dejando sus pechos al aire, agarró uno de ellos suavemente y con una mirada sexy se hizo un selfie que mandó directamente a su novio. Había algo que Sakura tenía claro: el alcohol hacía que sacara aquella personalidad pervertida y caliente que tenía escondida normalmente.
Mientras se colocaba otra vez la blusa, recibió la respuesta que deseaba de su novio: un mensaje con una foto de su pene.
Ven a casa, ya. Te esperamos.
Y ese fue el incentivo que Sakura necesitó para decidir que era hora de regresar a su casa y tener sexo salvaje con él.
- Chicos, yo me voy a ir ya – dijo al llegar a la mesa.
- ¿¡Ya!? ¡Pero si aún queda mucha noche! – gritó Ino haciendo un mohín.
- Lo siento, pero recordé que mañana tenía que hacer un par de cosas con mi madre.
Mentirosa.
- Bueno, el próximo día más – dijo Temari con una sonrisa.
- ¿Por qué no la acompañas a casa, Sasuke? – sugirió Karin con malicia.
- ¿Eh? ¡No hace falta! – dijo rápidamente Sakura cogiendo su abrigo. - ¡Voy a coger un taxi!
- ¡Tonterías! El teme puede llevarte – apoyó Naruto con las mejillas algo rojas por el alcohol. – Además, tiene coche y es el único que no ha bebido tanto.
- No quiero que sea una molestia.
- ¡No es molestia! ¿Verdad, Sasuke? – dijo la Uzumaki con una mirada que no indicaba nada bueno. Sasuke no respondió y se levantó cogiendo sus cosas y echando una mirada de aprobación a Sakura. - ¡Ves! ¡Solucionado! – se levantó y abrazó a la chica. – Nos vemos el próximo viernes
La joven se despidió de todos, prometiendo que volverían a quedar, y justo cuando ambos estaban por darse la vuelta para salir del establecimiento, la voz de Karin volvió a llamar su atención.
- Y Sakura, - Karin compuso una sonrisa maligna – colócate la camisa.
Aunque el resto no había interpretado eso como algo negativo, Sakura se puso roja como un tomate al intuir que Karin sabía lo que acababa de hacer en el baño.
El frío golpeó la borrachera de la chica según salieron a la calle, haciéndole despertar un poco de aquel estado de embriaguez, pero no lo suficiente. Para su suerte, el coche del Uchiha estaba aparcado al lado del bar, por lo que el paseo al aire libre fue corto. Una vez montados, Sakura le dijo el nombre de su calle y el piso y, como si fuera un taxista, Sasuke se dirigió hacia allí velozmente.
Durante el trayecto ninguno de los dos habló: Sakura porque estaba impidiendo quedarse dormida debido al calor del coche y Sasuke porque no dejaba de pensar en la piel de su compañera. Por suerte o por desgracia, llegaron enseguida a la puerta del edificio donde Sakura vivía y se quedaron ahí parados por uno segundos, en completo silencio.
- Gracias por traerme, no tenías por qué – agradeció la chica mirándolo a los ojos.
- No importa, ya me iba a ir a casa – dijo el chico con seguridad, aunque Sakura tuvo la sensación de que era mentira. - ¿Necesitas que te acompañe?
- ¡No! ¡No! – Sakura salió velozmente del coche, quizá demasiado rápido porque de pronto tuvo que sujetarse a la puerta abierta para no caerse. - ¡Ya has hecho mucho!
- ¿Seguro? Te estás cayendo, Sakura – dijo él con algo de preocupación en su mirada al ver como la chica se intentaba sostenerse en pie contra la puerta de su vehículo.
De pronto, Sakura se paró en seco y no por el frío del ambiente, sino porque era la primera en que Sasuke la llamaba por su nombre y, además, la primera vez que mostraba alguna emoción en sus ojos más allá de enfado o molestia. ¿Qué era eso que acaba de pasar?
Justo cuando Sasuke estaba saliendo del vehículo, la puerta del edificio se abrió llamando la atención de los dos presentes. Ahí, con una sudadera marrón universitaria algo vieja y una pantalón vaquero, se encontraba Sasori mirando interrogante a su novia.
- ¿Sakura? – inquirió el joven acercándose a ella.
- ¡Sasori! ¿Qué haces abajo?
- Me asomé por la ventana para ver si ya venías cuando vi el coche parado – miró largamente al chico con una mirada entre desafiante y desconfianza. - ¿No venías en taxi?
- Sakura estaba demasiado borracha y me ofrecí a traerla – respondió Sasuke con la misma mirada retadora que tío le ofrecía. ¿Quién era? ¿Su hermano?
- Gracias por traerla eh…
- Uchiha Sasuke – se presentó aún con aquella postura seria y desafiante. – Su compañero de trabajo.
- Bueno, pues gracias, Uchiha por haber sido tan amable de acompañar a Sakura en este estado – Sasori rodeó los hombros de la chica con el objetivo de acercarla a su cuerpo. – Ya me encargo yo de cuidar a mi novia.
Decir que aquellas palabras le habían sentado como un jarro de agua fría sería quedarse corto. Sasuke pasó su mirada de los ojos de Sasori a aquellos ojos jades que lo miraban con una especie de tristeza y disculpa.
- Hasta el lunes, Haruno – se despidió en un tono cortante antes de meterse en el coche.
La chica, por su parte, no pudo ni responder porque antes de que abriera la boca, el Uchiha ya había acelerado el motor velozmente. Lo siguiente que sintió fue como el pelirrojo le daba la vuelta y la besaba agresivamente, con pasión y frustración.
- Tenemos una cita pendiente, nena.
Aquello fue suficiente para que Sakura se perdiera en los mares de besos y caricias que su novio le ofrecía, mas no puedo evitar pensar en aquel chico que le había dedicado una mirada entre decepción y enfado. ¿Qué era eso que acaba de pasar?
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(1) National Security Branch, la rama de seguridad nacional encargada de proteger al país contra terrorismo u otras amenazas.
(2) Victim Service Division, es una sección que se encarga de proteger y asesorar a las víctimas de crímenes.
¿Qué os ha parecido? Espero que os esté gustando tanto este fic como a mí escribirlo. Dejadme vuestras opiniones, por favor!
Un saludo
SheNdy.
