¡Hola, a todos! ¿Qué tal?
Aquí os dejo la continuación de la historia! Muchas gracias a todos por vuestros reviews, ¡me hacéis muy feliz! Quiero deciros que seguramente escribe la continuación de Rock U! y Rock U! + Stories porque sí que me lo habéis pedido, pero antes quiero avanzar un poco con este fic.
Aclaraciones de edades:
Sakura, Karin e Hinata: 26 años.
Sai, Ino y Shikamaru: 27 años.
Naruto, Sasuke y Temari: 28 años.
¡Espero que os guste!
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 4: "Una chispa"
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.El fin de semana había sido bastante tranquilo en términos criminales en Konoha. No había habido ningún altercado, más allá de algún pequeño conflicto de borrachos, que solicitara la ayuda del FBI, por lo que los miembros de la unidad habían podido pasar unos días relajantes, descansando de su resaca, y sin necesidad de pensar en el trabajo. Todos habían tenido un fin de semana estupendo. Bueno, casi todos.
Uchiha Sasuke lo había pasado entrenando, realizando todo tipo de entrenamiento de fuerza y cardio durante horas hasta lo que su cuerpo le permitiera, todo con el fin de tener la mente ocupada. ¿La razón? Simple: Haruno Sakura.
Aquel incidente el viernes por la noche había causado cierto dolor de cabeza y, en otras partes, al Uchiha. Pero ¿a quién iba a culpar? Estaba claro que alguien como ella no podría estar soltera, aunque también podría haberle dicho esa información. Sin embargo, pensándolo bien, estaba en su derecho de no decirle nada, a fin de cuentas era su vida privada y ellos eran simples compañeros, aunque había visto deseo en aquellos ojos verdes cuando estaban hablando en el bar. Podría inculpar al alcohol más que centrar el error en la chica, pero sabía que en el fondo era culpa de ambos: ella por beber y verse tan vulnerable, y él por dejarse llevar.
Así que cada vez que había tenido un ligero pensamiento sobre sus deseables labios, la dulce piel que rozó su cara o cualquier otra parte relacionada con ella, Sasuke hacía un ejercicio intensivo con el fin de calmar tanto su deseo como su enfado.
Había agradecido mucho al crimen organizado que no decidiera funcionar ese fin de semana, puesto que no quería tratar cara a cara con su compañera, pero lamentablemente tocaba trabajar y eso implicaba enfrentarse a la realidad. Por eso, ahí se encontraba antes de la hora en su mesa del trabajo vestido impecable con una camisa azul marina mientras realizaba algún que otro papeleo pendiente, totalmente sumido en un mar de tranquilidad hasta que, obviamente, el alboroto llegó.
- ¡Buenos días, teme!
Decir que Uzumaki Naruto era escandaloso se quedaba corto de definición. Sasuke no conocía a nadie igual o más llamativo que él, aunque Karin a veces podría competir por ese puesto, pero estaba claro que su hermano lo ganaría por goleada. Era hiperactivo, chillón, amistoso y sonriente, todo lo contrario a él, lo que suponía que a veces dudara de su amistad. ¿Por qué eran amigos? Se habían conocido en la universidad porque eran compañeros de cuarto y, casualmente, iban a estudiar lo mismo, pero desde un principio habían tenido ciertos roces de convivencia por sus diferencias de hábitos: Naruto era desordenado y dormilón mientras que Sasuke era pulcro y se levantaba con el sol. Sin embargo, el roce había hecho el cariño y después de un año compartiendo habitación, se hicieron amigos y decidieron vivir juntos por el resto de años universitarios.
- ¿Qué tal pasaste el fin de semana?
- Ten cuidado, dobe – gruñó el Uchiha al ver como su mejor amigo y compañero le daba una palmada en la espalda y le movía el bolígrafo del papel.
- Vaya, hoy estás gruñón – comentó Naruto observando detenidamente a su compañero. - ¿Y qué haces trabajando? El turno empieza en diez minutos – Sus ojos azules se achinaron sospechosamente. - ¿Ocurrió algo entre Sakura-chan y tú? – Por ese tipo de momentos, Sasuke sabía que la principal razón por la que eran amigos era que ambos se entendían y se comprendían con una simple mirada o gesto. Sasuke miró seriamente a los ojos azules de su amigo y decidió ignorarlo y volver su atención de nuevo al papeleo. - ¡Ah! – gritó señalando a su amigo y llamando la atención de algunos de sus compañeros de trabajo. - ¡Sí pasó algo! ¡Sabía yo que esas miradas en el bar significaban algo!
- ¿Quieres bajar la puta voz? – siseó enfadado agarrando el dedo índice de su amigo, lo apretó y lo alejó de su cara bruscamente. Sasuke soltó un suspiró mirando aquellos ojos azules. – No paso nada.
- ¿Entonces? – preguntó el rubio algo confuso sentándose en una silla.
- Pues eso – dijo mirando largamente a su amigo, quien lo miraba entre confundido y curioso. A veces, Sasuke se preguntaba cómo alguien como él podría haber llegado a un puesto tan difícil. – Llevé a Sakura a casa y su novio amablemente le subió al piso – explicó con lentitud para que Naruto lo entendiera perfectamente y enfatizando la palabra novio según hablaba.
La expresión de Naruto cambió en décimas de segundo de extrema confusión a iluminación, como si acabara de entender el origen del universo.
- Oh - articuló después de unos segundos algo sorprendido. - ¿Qué?
Sasuke ni si quiera se molestó en responderlo y optó por volver su atención de nuevo al trabajo, no tenía ganas de explicar sus pensamientos ante Naruto, por mejor amigo que fuera. Debía centrarse en su trabajo, ser profesional y dejar su vida personal a un lado, tal y como había crecido.
- Buenos días, gallinas – saludó Sai con una sonrisa. Traía en sus manos un par de vasos de café y los repartió entre sus compañeros, aunque se extrañó cuando no vio a Sakura en su puesto de trabajo, puesto que ella era igual de puntual que Sasuke. - ¿Y Sakura?
- ¿Mm? – dijo Naruto arqueando una ceja de preocupación mientras observaba la silla gris vacía de su compañera. Había estado tan pensativo y en modo interrogatorio con Sasuke que ni si quiera se había percatado de que no había llegado todavía. – Llega tarde – dijo Naruto como si sus otros dos compañeros no se hubieran dado cuenta. El rubio miró a Sai con una mirada curiosa y aunque sabía por la mirada de Sasuke que no debía hablar del tema, su curiosidad interior, más potente que el silencio, le obligaba casi inconscientemente a preguntar. – Oye, Sai – llamó el rubio captando la atención de los dos morenos. - ¿Tú sabías que Sakura-chan tenía novio?
Sasuke tuvo la necesidad de estrangular a su mejor amigo, ¿por qué narices pensó que sería buena idea contarle algo? Clavó su mejor mirada asesina en la pupila azul, esperando a que éste se sintiera amenazado, pero desafortunadamente, Naruto parecía hoy inmune a su ira.
- ¿Sakura? – inquirió Sai antes de dar un sorbo a su café con leche. – Mmm, sí, ¿por qué?
- ¿¡Eh!? ¿Lo sabías? – inquirió Naruto en un tono, otra vez, demasiado alto para el gusto de Sasuke. - ¿Por qué no dijiste nada?
- ¿Y por qué debería decir algo de la vida personal de una compañera de trabajo? – Sai se encogió de hombres y miró su pantalla del ordenador, que ya se había iniciado, y tecleó la contraseña ágilmente.
- Eh, bueno, para que la gente sepa que no tiene oportunidad – respondió rápidamente Naruto. Sasuke tuvo que dejar de escribir su papeleo instantáneamente, quería matar a ese rubio cabeza hueca, ¿qué clase de respuesta es esa?
- ¿Gente? ¿Hay alguien interesado?
Naruto no supo si se puso más nervioso por aquella pregunta o por la mirada de ira y amenaza que su mejor amigo le estaba mandando, aunque tenía la ligera sospecha de que era por lo segundo. Tragó duro y se rascó la nuca, un gesto que hacía cuando estaba nervioso.
- Piensa, Naruto, piensa – dijo para sí mismo. Aquella respuesta dependía de su vida o, de lo contrario, moriría estrangulado a manos de cierto moreno. – Eh, ¡Shino! – respondió ágilmente siendo observado con sorpresa por sus dos compañeros. – Sí, efectivamente, ¡Shino! ¡Shino estaba interesado en Sakura – dijo moviendo la mano y restándole importancia. – Pero parece ser que no tiene oportunidad, ¡qué pena!
Sasuke miró a su mejor amigo algo sorprendido cuestionándose cómo había sido capaz de procesar una respuesta adecuada ante la situación con ese nivel intelectual que poseía.
- Ah, vaya – comentó Sai volviendo su vista de nuevo a la pantalla. – Seguro que encuentra a alguien más.
Justo cuando Sai iba a decir algo, el sonido de las puertas abriéndose del ascensor captó la atención de los tres hombres, mostrando al tema de conversación materializado en una blusa de rayas rojas y blancas, aunque estaba bastante cambiada. Como buen observador que era, Sasuke rápidamente se percató de que a pesar del maquillaje que llevaba, tenía unas ojeras bajo sus ojos y su mirada jade no tenía aquella chispa y vitalidad propias justo cuando se posó en sus ojos durante medio segundo.
- ¡Buenos días, Sakura-chan! – gritó Naruto cuando la chica se acercó a la mesa. - ¡Llegas tarde!
- Hola, chicos – dijo ella educadamente con una pequeña sonrisa. Se sentó lentamente siendo detenidamente observada por sus compañeros y dio un sorbo al café que Sai le había traído. – Lo sé, me quedé dormida – Sasuke achinó los ojos sospechosamente, sabiendo que lo que acaba de decir era una mentira, reconocía cualquier lenguaje no verbal que indicara que la persona estaba mintiendo. De pronto, sus ojos se encontraron con un par negros y comprendió que él no era el único que había visto el estado en el que ella había aparecido. - ¿Algún caso? – preguntó profesionalmente evitando mirar al Uchiha.
- Kakashi aún no ha llegado, pero Shikamaru está hablado por teléfono y, por lo que parece, seguramente tengamos un caso hoy – comentó Sai señalando con la cabeza el despacho de su superior, quien tenía se sujetaba la cabeza concentrado a la vez que hablaba por teléfono. – Por cierto, Sakura, ¿sabes quién tiene un interés en ti?
Naruto estuvo a punto de escupir el café mientras cambiaba su mirada alerta entre Sai y Sasuke, quien se había puesto rígido pensando en que Sai había jugado su papel y había descubierto la verdad.
- ¿Interés? – murmuró la chica y por un segundo, por un solo segundo, fijó su vista en Sasuke. - ¿Quién?
- Shino – respondió casi en un susurro mientras dirigía su mirada al ciber-experto que comía su desayuno en silencio y con la vista prácticamente pegada a la pantalla. – Pero no te preocupes. Naruto se va a encargar de ello y le va a decir lo de tu novio.
Ante la mención de Sasori, Sakura se tensó y tragó duro, centrando su mirada en cualquier sitio menos en el Uchiha. Después de lo ocurrido en la puerta de su casa, Sakura se había sentido bastante miserable y aún no había podido hablar con él al respeto.
- Gracias, Naruto – dijo Sakura con una sonrisa claramente forzada. – Es muy amable de tu parte.
- Eh, de nada, Sakura-chan.
- Chicos, a la sala ahora – interrumpió la voz de Shikamaru desde la puerta de su despacho.
Inmediatamente, los cuatro caminaron hacia la sala de reuniones y se sentaron en sus respectivas sillas a esperas de su superior y de su jefe, pero sólo Shikamaru hizo acto de presencia, extrañando a los presentes.
- ¿Y Kakashi? – preguntó Naruto en nombre de todos.
- Tenía una reunión con la Directora Senju – respondió sencillamente Shikamaru ocupando el puesto de su jefe. – Centrándonos en el trabajo, el caso de hoy. Tanaka Yua, 27 años, con pareja, vendedora – explicó Shikamaru mostrando en pantalla las fotos de una joven de pelo anaranjado. – Hace un hora el cuerpo de Yua ha aparecido cerca del parque del Hokage, envuelto en una lona blanca. Tenemos que esperar a la autopsia para saber la hora exacta de su muerta, aunque se estima que murió entre las 5 y las 7 de la mañana, estrangulada – el hombre mostró unas fotos del cuerpo de la chica, haciendo que Sakura arrugara su nariz.
- ¿Qué hacía en el parque?
- Al parecer, según su novio Enji, Yua tenía la costumbre de ir a hacer running todas las mañanas antes de empezar su turno en el trabajo.
- ¿Alguna pista o testigo?
- Hemos encontrado una fibra de color azul en las uñas de la víctima – confesó Shikamaru. – Al parecer, se intentó defender del ataque – el chico volvió si vista a sus subordinados. – Hasta que se acaben de analizar las pruebas, quiero que vayáis a investigar. Naruto, Sai, id a la escena del crimen y hablad con la policía y e intentad averiguar si alguien vio u oyó algo – ellos asintieron. – Sasuke, Sakura, vosotros iréis a hablar con el novio al apartamento. Necesitamos saber si alguien estaba siguiendo a Yua o si alguien tenía un buen motivo para matarla – se levantó del asiento. – Podéis retiraros.
Por mucho que no quisiera volver a la realidad, Sakura sabía que tenía que ser profesional e intentar resolver el caso a pesar de que ello conllevara a compartir el coche con el que ahora su problema. Durante el trayecto, estuvieron más silenciosos que nunca, aunque no era un silencio agradable de los que la pelirrosa estaba acostumbra al compartir el coche con él, más bien era un silencio incómodo que ninguno de los dos parecía soportar. Sakura tragó duró y decidió que era el momento de dejar los problemas a un lado e intentar tener una relación cordial con Sasuke porque, a fin de cuentas, era su compañero de unidad y por lo que ella esperaba y sabía, lo iba a ser durante mucho tiempo.
- Siento mucho lo del viernes – dijo rompiendo el silencio mirando las masculinas facciones de su compañero.
Por su parte, Sasuke optó por no mirar a la chica, apretó las manos en el volante y fijó su mirada aún más en la carretera.
- No es el momento, Haruno – dijo con tono grave y serio, tanto que Sakura sintió como un escalofrío le recorría la espalda.
- Sí, sí es el momento – replicó ella frunciendo el ceño. – Quiero pedirte disculpas por lo que pasó, mi actitud no fue… la correcta – confesó ella tragando saliva.
- No pidas perdón por cosas que no pasaron – su tono se volvió frío, más frío de lo que ella hubiera pensado. – Estabas borracha y además, tienes novio, ¿qué crees que iba a pasar?
Sakura sabía que la estaba castigando al usar aquel tono de voz busco y cortante, pero también reconocía que se lo merecía por flirtear un poco con él por culpa del alcohol.
- Nada – dijo ella intentando sonar lo más segura posible aunque le fallaba un poco la seguridad.
- ¿Entonces? No tenemos nada de que hablar si ambos sabemos que no iba a pasar nada – dijo él volviendo durante un segundo su vista hacia ella, hacia esos ojos jades tan hipnotizantes. Quería ser malo, quería hacerle entender que no tenía ningún efecto sobre él, aunque en el fondo sabía que lo que no pasó y podía haber pasado había significado más de lo que quisiera pensar. No obstante, era Uchiha Sasuke, tenía que ser frío y sin emociones. – Ahora, centrémonos en el caso, Haruno.
Sakura asintió y ninguno de los dos dijo nada más hasta que llegaron a la casa del novio de la víctima, a un par de manzanas de la escena del crimen. Al entrar en el domicilio, encontraron la puerta abierta y a dos oficiales de policía dentro tomando testimonio del joven, quien curiosamente miró a las dos nuevas personas. Sasuke habló con uno de los oficiales, el que estaba tomando los datos del chico, mientras Sakura entró en el apartamento con una suave sonrisa y la mente analítica, dispuesta a encontrar cualquier cosa que estuviera fuera de lo normal.
- Tú debes de ser Enji, ¿no? – el chico asintió con la mirada fija en aquellos ojos verdes. – Soy la SA Haruno y este es mi compañero el SA Uchiha – dijo señalando al chico que acaba de despachar a esos dos policías. – Lamentamos mucho la muerte de Yua.
- Ah, gracias – respondió con la mirada triste.
- Si no es mucha molestia, queríamos hacerte un par de preguntas relacionadas con la vida de Yua – el chico asintió y Sakura sacó su libreta. - ¿Notaste algo extraño en Yua? ¿Su actitud había cambiado? – el novio negó con la cabeza. - ¿Conoces a alguien que quisiera hacer daño a Yua? – la chica suavizó su tono.
- No, Yua-chan se llevaba muy bien con todo el mundo – respondió negando con la cabeza.
- ¿Alguna vez te comentó algo Yua de que se sintiera observada durante su deporte? ¿O alguna expareja? – inquirió Sasuke con voz neutra.
- No, no – el chico frunció el ceño. – Bueno, sé que no acabó muy bien con su exnovio, ehhh, Osamu – dijo frunciendo el ceño y revolviéndose el cabello castaño. – Pero eso fue hace años.
- ¿Qué ocurrió?
- Era demasiado celoso, es todo lo que sé – aseguró él con tristeza en aquellos ojos color chocolate. – Yua-chan nunca me contó nada más.
- ¿Sabes como podemos localizar a Osamu? – preguntó Sakura analizando cada movimiento que el chico hacía.
- Ni idea. No sé ni su apellido – Enji suspiró. – Quizá alguna amiga de Yua puede ayudar.
- Muchas gracias, Enji – Sakura mostró una pequeña sonrisa. – Si se te ocurre algo, por favor, no avises en contactar con nosotros – pidió la chica entregando una tarjeta con el número del CID. – Encontraremos al culpable, Enji.
El chico clavó su mirada en los orbes de Sakura y asintió bastante confiado, como si aquella mujer le estuviera dando una esperanza de vida. Intercambiando una mirada con Sasuke, los dos agentes se despidieron y salieron por la puerta de vuelta al coche.
- ¿Qué piensas?
- Dice la verdad – confesó Sakura mirando al frente y frunciendo el ceño. – Aún está en shock por la muerte de su pareja y no parece aceptarlo, pero no nos ha mentido – miró su cuaderno y el nombre escrito en él. – Creo que tenemos que encontrar a Osamu para saber la verdad.
Sakura llamó por teléfono para informar de lo que habían averiguado mientras Sasuke miraba atento a la chica, esperando que ella le guiara hacia su nuevo objetivo.
- Shino – dijo la chica poniendo el altavoz. – Necesito que encuentres a alguien entre los contactos de la víctima. Se llama Osamu, su expareja – chasqueó la lengua. – No sabemos su apellido, pero quizá puedas averiguar si ha tenido alguna interacción con ella.
- Dame un minuto – Shino dijo por la otra línea mientras se percibía como tecleaba en su ordenador con agilidad. – Encontrado – habló Shino en menos de un minuto. – Os he mandado la dirección a vuestro GPS.
- Gracias, Shino – Sakura vio como Sasuke arrancaba rápidamente. - ¿Qué nos puedes decir de él?
- 28 años, hijo único. Vive solo a par de calles de donde estáis ahora – comentó el ciber-experto por la otra línea. – Vaya…
- ¿Qué ocurre?
- Al parecer tenía una orden de alejamiento con la víctima. Debía estar a más e 500m alejado de ella.
- ¿Orden? – a Sakura no le gustaba como estaba sonando todo eso.
- Le agredió físicamente una vez hace años cuando estaban juntos – Sakura se mordió el labio inferior. - ¿Necesitáis algo más, Sakura?
- Avisa a Naruto y Sai de nuestra posición – habló Sasuke viendo como su compañera se había callado. – Gracias, Shino.
Cuando llegaron a la dirección, tan solo tuvieron que esperar un par de minutos hasta que el coche en el que iban Naruto y Sai estacionara justo en la otra acera y el rubio se comunicara con ellos.
- Shino nos ha informado, ¿dónde vive el tío?
- En la tercera planta – dijo Sasuke por el pinganillo. – No podemos detenerlo así como así. No sabemos si es culpable. ¿Qué habéis encontrado vosotros?
- Un vecino de la zona vio a Yua corriendo cuando paseaba al perro y también dice haber visto a un chico en una capucha azul al poco de que ella pasara – habló Sai.
- Bien, esté será el plan – Sasuke carraspeó. – Sakura y yo subiremos a hablar con él, a interrogarlo pacíficamente. Como no sabemos si es culpable o no, quiero que cada uno cubra una salida: Naruto tú la entrada, Sai la trasera – se desabrochó el cinturón. - ¿Queda claro?
- Recibido, teme.
- ¿Sakura? – ella asintió. – Bien, vamos.
Entraron en el edificio mugriento y subieron hasta la tercera planta, parándose donde Shino les había indicado que Osamu vivía y Sakura llamó a la puerta, donde rápidamente un hombre joven, con el pelo extremadamente corto y los ojos de un azul oscuro abrió la puerta mirándoles interrogantes.
- ¿Quiénes sois?
- ¿Osamu? – este miró a la mujer con una mirada que no gustó nada a la chica. – Somos los SA Uchiha y Haruno del FBI, hemos venido a hacerte unas preguntas – Sakura levantó una ceja. - ¿Podemos pasar?
- Mm, adelante – dijo él echándose hacia un lado y dejando entrar a los dos agentes. Sakura observó aquel departamento, tan pequeño y sucio, y no pudo evitar arrugar la nariz cuando un fuerte olor a alcohol y comida caducada se deslizó por sus fosas nasales. Se giró y observó al joven, quien miraba con frialdad a los dos agentes. - ¿Qué necesitan agentes?
- Esta mañana ha aparecido el cuerpo de Tanaka Yua en el parque – explicó Sasuke seriamente. Su mirada se dirigió rápidamente a Sakura y ésta asintió, moviéndose lentamente por el salón. – Sabemos que tuviste una relación con ella.
- ¿Y? Me dejó por su novio – se cruzó de brazos defensivamente. - ¿Qué tiene eso que ver conmigo?
- También sabemos que tienes una orden de alejamiento – dijo Sakura con un tono intimidante, uno que Sasuke no había oído nunca.
- ¡Esa orden tiene más de tres años! Oigan, lo que pasó entre ella y yo fue hace mucho tiempo.
- Perdona, ¿podría usar el baño? – preguntó Sakura con una sonrisa inocente.
- A la derecha – dijo el hombre señalando con la cabeza la habitación contigua.
- Dime, Osamu, ¿habías vuelto a hablar o a contactar con Yua? – interrumpió Sasuke viendo como su compañera se había colado discretamente en la habitación de al lado que, parecía ser el dormitorio del chico.
- No, no desde hace dos años – el hombre se pasó la mano por aquella espesa barba. – Para felicitarla por su cumpleaños – se encogió de hombros.
- ¿Qué estabas haciendo esta mañana entre las 5 y las 7 de la mañana?
- Dormir – respondió chasqueando la lengua y volviendo su mirada al agente masculino. - ¿Qué iba a hacer?
- ¿Hay alguien que pueda corroborar eso? ¿Un vecino? ¿Un familiar? – preguntó Sasuke mirando a su libreta.
- No, lo siento. Vivo solo – su mirada se dirigió al reloj de la pared. - ¿Va a durar mucho más? Tengo que entrar a trabajar en media hora.
- No, nada más – Sasuke metió la mano en su bolsillo y le entregó una tarjeta. – Si se te ocurre algo más, algún nombre o algo, por favor, no dudes en llamarnos.
- Claro, agente – Osamu cogió la tarjeta y la guardó en su pantalón vaquero. – ¿Podrían dar mis condolencias a su familia? Estarán muy afectados – su rostro se volvió triste. – Su padre era una persona muy seria, pero cuidaba mucho de su hija. No le gustaba que Yua fuera tan independiente y mucho menos, que fuera a correr tan temprano.
Una chispa apareció en aquellos ojos negros ante lo último que el chico había dicho.
- ¿Correr? Nadie ha dicho nada de correr – dijo Sasuke dando un paso hacia el chico, quien se había puesto algo pálido.
- Sasuke – la voz de Sakura llamó la atención de ambos hombre.
Ahí, parada en la puerta de la habitación, estaba Sakura con la mirada cansada, pero decidida mientras en sus manos sostenía una sudadera azul, del mismo color que la fibra que los investigadores habían encontrado en las uñas de la chica.
Rápidamente y con violencia Osamu empujó a Sasuke hasta que éste se desplomó en el suelo, dándose con la cabeza en la pared, al mismo tiempo que Sakura sacaba su arma y ordenaba al chico que se detuviera, pero el sospechoso fue más rápido y salió por la puerta justo antes de lanzarle un jarrón a la chica, quien lo pudo evitar a tiempo.
- ¡Sasuke! ¿Estás bien? – gritó ella acercándose al ver como el hombre se llevaba la mano a su cabeza encontrándose una sustancia pringosa roja: sangre.
- ¡Corre! – farfulló con una mueca de dolor. - ¡Ve por él, Sakura!
- ¡Chicos, el sospechoso se escapa! – dijo Sakura por el pinganillo y saliendo rápidamente por la puerta. - ¡Repito! ¡Se escapa!
Avanzó rápidamente por las escaleras, hasta el punto en el que pensó que se iba a resbalar, pero para cuando llegó abajo, Naruto estaba deteniendo con una sonrisa orgullosa al chico, quien sangraba por la nariz. Sakura lo miró interrogante y el rubio rodó los ojos.
- Se me escapó el puño para detenerlo – respondió sencillamente con una sonrisa zorruna. - ¿Y el teme?
Tras un par de horas de interrogatorio a manos del mismo Shikamaru y de Sai, Osamu confesó que había estrangulado a la que era su exnovia con la excusa de que si ella no era para él, no sería para nadie, a lo que Sakura tuvo una sensación nauseabunda por palabras tan enfermizas. A mayores, Karin y su equipo comprobaron que la sudadera que había encontrado Sakura correspondía con la fibra de las uñas halladas en la víctima, por lo que Osamu no tenía ninguna escapatoria.
Soltó un suspiro agotada mientras recogía sus cosas de la mesa con el propósito de ir a casa, tomarse una ducha y descansar en la cama alejada de todo, incluso de Sasori, quien estaba algo distante desde el incidente del viernes por la noche. Justo cuando esperaba al ascensor, Sasuke hizo acto de presencia con una mirada seria desde las puertas del ascensor.
- ¡Eh! ¿Qué tal tu herida? – preguntó Sakura viendo a su compañero. - ¿Podrás trabajar?
- Un leve golpe, nada que preocuparse – respondió Sasuke mirando a la chica. - ¿Ya te marchas?
- Sí, estoy agotada y Shikamaru ha dicho que se encargaba del papeleo – la chica se mordió el labio inferior inconscientemente. - ¿Puedes conducir? ¿Necesitas que te lleve a casa?
- Ah, sí, no pasa nada – aseguró él saliendo del ascensor y dándole la espalda a la chica.
- Hasta mañana, Sasuke – se despidió ella con una pequeña sonrisa y ocupando su lugar en el ascensor.
- Descansa, Sakura.
Y aunque no se giró y no podía ver su cara, la joven agente notó como su tono había cambiado y ya no era frío como al principio del día, y lo que era mejor: le había llamado por su nombre.
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¿Qué os ha parecido? Espero que os esté gustando tanto este fic como a mí escribirlo. Como siempre, os pido que me dejéis vuestras opiniones y sugerencias, por favor. ¡Muy pronto la conti!
Un saludo
SheNdy.
