¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis?

Siento mucho la tardanza, he estado bastante ocupada, pero aquí ya os dejo la continuación de la historia. Muchas gracias a todos por vuestros reviews y vuestros comentarios de apoyo. ¡Sois geniales!

¡Espero que os guste mucho!


.

.

FBI: Criminal Investigative Division

.

Capítulo 5: "El aniversario"

.

.

.

Las siguientes semanas habían sido un poco caóticas para Sakura debido a la cantidad de trabajo que había tenido. ¿Es que el crimen no podía descansar un fin de semana? Necesitaba urgentemente un día para ella sola, aunque sobre todo lo necesitaba para estar con Sasori. Desde aquel incidente con el alcohol y el bar, no había pasado mucho tiempo por su pareja por dos simples razones: la primera era el trabajo de ambos, y la segunda era que Sasori estaba algo molesto por dicho día, a pesar de que no pasó nada. A mayores, hoy era un día especial para ambos: su segundo aniversario.

Cuando Sakura se levantó de su cama, se sorprendió enormemente al recibir un mensaje de su jefe diciendo que hoy tenían el día libre porque él tenía una reunión y no había ningún caso de momento, pero que debían estar alerta en caso de que pasara algo. Con una enorme sonrisa, se estiró perezosamente en la cama ya vacía y se levantó para ir a desayunar, aunque para su sorpresa había alguien en la cocina.

Sasori, vestido con un jersey de cuello alto negro y con su pelo algo alborotado debido a la humedad, desayunaba tranquilamente con la mirada fija en el teléfono, que rápidamente levantó cuando notó como la pelirrosa entraba en la cocina.

- Buenos días – saludó Sakura con una pequeña sonrisa.

- Hola – dijo él observando de arriba abajo cómo la chica aún llevaba su pijama. - ¿No tienes trabajo?

- No, de momento no – se acercó a la cafetera y se sirvió una taza casi completamente de café más que de leche. Se giró lentamente y se apoyó en la encimera. – Tengo que estar atenta, pero no tengo que ir a trabajar.

- Oh, vaya – dijo él volviendo su atención al desayuno. - ¿Y qué harás hoy?

- Había pensado en ir al gimnasio – murmuró entre sorbo y sorbo. - ¿Tú tienes que trabajar?

- Sí, tengo que dar clase – su vista se centró en aquellos ojos jades. Podía percibir su ansia en cada poro de su piel. – Pero acabaré pronto, para la hora de comer. Podríamos ir a comer a ese restaurante italiano que tanto nos gusta – sugirió él ocultando su sonrisa.

- ¿Te refieres al de nuestra primera cita? – Sakura se mordió el labio. Esperaba que él entendiera lo que estaba sugiriendo con esas palabras.

Por su parte, Sasori se levantó del asiento y se acercó a su novia hasta posar sus fuertes manos en la estrecha cintura de la chica. Todo en él era magia y cariño.

- Feliz aniversario, Sakura – dijo con aquella sonrisa que había conseguido enamorar a Sakura.

- Te has acordado – susurró ella con las mejillas de color rosa por la cercanía.

- ¿Cómo me iba a olvidar? – sus labios besaron suavemente los de la chica, causando sensaciones que Sakura hacía tiempo no sentía. – Sé que he estado un poco ausente, pero eso no significa que no te quiera – aseguró con una pequeña sonrisa. – Entonces, ¿te parece bien que llame y reserve? No lo había hecho antes porque pensé que tendrías trabajo y…

- Me encantaría, Saso-kun – interrumpió la chica con una sonrisa.

Aquellos labios masculinos se apoderaron de los suyos otra vez, pero en un beso más hambriento que antes, un beso que no indicaba nada bueno y, en cierta parte, lo comprobó cuando las manos de él levantaron ágilmente su cuerpo hasta sentarla en la encimera. Aquel beso se había vuelto salvaje, ansioso, algo que ambos deseaban desde hace tiempo. La mano de Sasori se deslizó con suavidad y rapidez por debajo de la camiseta de la chica y Sakura no pudo evitar soltar un gemido cuando su mano apretó uno de sus pechos. Sus labios habían aprovechado ese momento de confusión para deslizarse por el cuello blanco y suave en un camino de besos. No obstante, todo lo bueno tenía su fin y eso pasó cuando el móvil de Sasori empezó a sonar como loco.

- Mierda – gruñó Sasori con la voz algo más grave de lo normal por culpa del deseo y viendo como no iba a poder continuar con sus intenciones. Se separó de ella unos escasos centímetros y soltó un suspiro antes de abrir sus párpados. – Tengo que ir a trabajar.

- Oh, sí, claro – articuló como pudo la chica intentando poner su ritmo cardiaco a la normalidad. – Nos vemos luego en el restaurante, ¿sí?

Sasori asintió con una sonrisa y, antes de marcharse, se acercó a aquellos labios y los besó con pasión, haciendo que Sakura incluso se sintiera algo aturdida.

- Luego seguimos donde lo hemos dejado – guiñó su hijo y con un último beso, se marchó de la casa, dejando a Sakura con las piernas de gelatina sentada en la encimera.

Sakura se mordió el labio inferior. ¿Cómo podía ser tan malvado y dejarla así? Afortunadamente, iba a ir a descargar al gimnasio toda la tensión sexual que tenía acumulada. Sí, eso sonaba como un plan perfecto.

Estaba vistiéndose cuando de pronto su móvil sonó y tuvo que tensarse al pensar que tenía que volver al trabajo, pero para su suerte, no era su jefe, ni ninguna persona de su unidad, pero sí era Karin, lo cual a veces no significaba nada bueno.

- ¡Sakura! ¿Dónde estás? – gritó enérgicamente aquella voz desde la otra línea.

- Buenos días, Karin – dijo Sakura sarcásticamente. – Estoy en casa, ¿qué ocurre?

- Me preguntaba si querías hacer algo, ya sabes, tomar un café o algo – comentó Karin sorprendiendo a la chica. – Si no vas a hacer nada, claro.

- Iba a ir al gimnasio – Sakura dejó de meter las cosas en su bolsa de deporte. – Pero podemos hacer otra cosa.

- ¿Al gimnasio? ¿Qué eres? ¿Mi hermano? – Karin soltó un suspiro sin dar oportunidad de responder. - ¿Podemos quedar a tomar un café?

- Claro, ¿dónde?

- Te mando la ubicación al móvil. ¿Nos vemos en media hora? – Sakura hizo un sonido de asentimiento a través de la línea. – ¡Gracias! ¡Hasta ahora!

Y antes de que Sakura pudiera responder, Karin ya había colgado, dejando a la chica ahí parada con la palabra en la boca y un suspiro. Rápidamente y algo triste porque no iba a cumplir su objetivo deportivo, la chica se vistió con un vaquero grisáceo y una blusa rosada y salió de su casa, no sin antes informar a su novio del cambio de planes con un mensaje.

Puntual como un reloj estaba Karin Uzumaki esperando en la puerta de una pequeña pero acogedora cafetería, con un grueso abrigo marrón de invierno y contemplando distraídamente el móvil esperando a la pelirrosa.

- ¡Ah, Sakura! – saludó la chica con una sonrisa al divisar a la chica. - ¿Qué tal? – efusivamente, Karin estrujó en su brazos a la Haruno. - ¡Vamos dentro o moriremos congeladas!

Al entrar, Sakura suspiró aliviada al percibir el calor del establecimiento. No era que en la calle hiciera un frío polar, pero se notaba que poco a poco noviembre estaba terminando y en un par de días estarían en el mes de diciembre, un mes que no había cambiado de sentido para Sakura en un año.

- Me encanta esta cafetería, ¿sabes? – comentó Karin una vez habían pedido y sentado en una mesa frente a la ventana. – Hay un chico bastante mono de camarero con ojos claros, pero hoy no está trabajando – chasqueó la lengua mientras se ajustaba las gafas y observaba la barra. - ¡Qué lástima!

- ¿Vienes a esta cafetería a observar a un chico?

- Tú también lo harías si vieras al chico – aseguró Karin guiñado un ojo antes de dar un sorbo a su café.

- Y si estuviera soltera – apuntó Sakura con una pequeña sonrisa.

- Cierto, a veces se me olvida que eres de ese club – dijo soltando un suspiro de decepción. – Por cierto, ¿qué tal con Satori?

- Sasori – corrigió rápidamente la pelirrosa con una pequeña sonrisa.

- Eso, lo mismo – dijo Karin mientras movía la mano de arriaba abajo como si intentara restarle importancia al asunto. - ¿Qué tal van las cosas con él? ¿Seguís distantes?

- Oh, no, ya no tanto – aseguró. Sakura reconocía que habían tenido días malos, pero teniendo en cuenta el gesto de hoy, nada de lo que había pasado previamente importaba demasiado, sólo el hecho de que se querían. – Hoy es nuestro segundo aniversario.

- ¿Dos años con la misma persona? ¡Wow, enhorabuena! – comentó Karin con un tono de humor que hizo rodar los ojos a Sakura. - ¿Y qué habéis planeado? ¿Un viaje romántico? ¿Una escapada? ¿Una noche entera practicando el Kamasutra?

- ¡Karin! – gritó Sakura algo roja por el último comentario de Karin, quien soltaba una carcajada tan malvada que podría competir con cualquier villana de cuento. – No habíamos pensado nada – sus ojos se posaron en la calle. – Con mi trabajo, ahora mismo pocas veces podemos hacer planes porque no puedo asegurar que ese día no reciba una llamada urgente que me obligue a abandonar lo que estemos haciendo – suspiró volviendo sus ojos jades sobre aquellos rojos. – Es complicado, pero intentamos sacar tiempo de donde sea.

- Entonces, ¿no vais a celebrarlo?

- Bueno, hemos quedado a comer en un restaurante – contestó con una pequeña sonrisa recordando el sitio donde iban a encontrarse. – Donde tuvimos nuestra primera cita.

- Oh, qué romántico.

Sakura miró a Karin, esperando encontrarse algún indicio que indicara burla, pero se sorprendió cuando encontró la misma chispa de sinceridad que su hermano tenía en sus ojos rojos.

- Seguro que tú has celebrado aniversarios de maneras mejores que esta.

- ¿Aniver-qué?

- ¿Nunca has tenido una relación seria con alguien?

- He tenido relaciones serias, pero no me han durado nunca ni un año – se rascó la barbilla pensativa. – Creo que lo máximo fueron diez meses cuando tenía dieciséis años.

- ¿Por qué? – preguntó Sakura frunciendo el ceño porque no entendía, de verdad, no comprendía cómo alguien tan atractivo como Karin no hubiera tenido una relación seria de más de un año.

- ¡Por favor! ¡Mi hermano! – dijo casi en un bufido al nombre a Naruto. Se recostó totalmente en la silla y se cruzó de brazos clavando su mirada en la de Sakura. – Siempre ha sido demasiado sobreprotector.

- ¿Cómo de sobreprotector?

- ¿Sabes cuándo pude perder la virginidad? – Sakura abrió la boca para decirle que no hacía falta conocer esa información, que podía cambiar de ejemplo. - ¡En mi segundo año de universidad! Naruto siempre ha estado encima de mí para ver con quien salgo, cuando regreso a casa… - Karin suspiró. – Ha asustado a todos los tíos que alguna vez me gustaron.

- Karin, siento decirte esto, pero Naruto no es el dueño de tu vida y puedes hacer lo que realmente quieras – dijo Sakura encogiéndose de hombros.

- No es tan fácil hacerlo cuando vives con él – contraargumentó la joven pelirroja mirando por la ventana. – Cuando empecé a trabajar para el FBI hace dos años, mis padres y Naruto acordaron que debería vivir con él porque bueno, no tenía suficiente dinero y mudarme sola era quizá demasiado para mis padres – sus ojos se clavaron en los de Sakura. – No lo digo a malas. Me encanta vivir con Hinata y Naruto, pero creo que necesito mi espacio – dio un sorbo a su café.

- ¿Y por qué no vives sola? – sugirió Sakura. – Ahora ganas el suficiente dinero como para poder pagarte un alquiler.

- ¡Díselo a Naruto! – soltó un bufido de derrota mientras rodaba los ojos. – Sólo de sacar ese tema se pone como una fiera y empieza a darte datos estadísticos de crímenes y robos en casas donde sólo vivía una mujer, como si no trabajara en ese campo todos los días para saberlo de sobra – Sakura mostró una sonrisa imaginándose a su rubio compañero con unas gráficos a colores sobre actividad criminal en Konoha.

- Naruto no puede retenerte en su casa de por vida, no eres su rehén – dijo Sakura sin borrar su sonrisa. – Además, tienes veintiséis años. Creo que es hora de que vivas tu vida adulta, independiente y no supervisada.

- ¡Tienes razón! ¡Debería decirle eso a Naruto! – Karin mostró un brillo de decisión en sus ojos. - ¡Mejor aún! ¡Tú me ayudarás a hacerlo!

- ¿Qué? – preguntó incrédula Sakura. – No sé si eso es a lo que me refería con mujer independiente…

- ¡Oh, bobadas! Las amigas se apoyan, ¿recuerdas? – su mirada se clavó en Sakura. – Entonces, ¿me ayudarás a convencer a Naruto?

- Para qué están las amigas, ¿no? – dijo ella con una pequeña sonrisa muy a su pesar de no querer participar en una disputa Uzumaki. Karin dio un chillido de emoción y se lanzó a estrujar en sus brazos a la chica, llamando la atención de toda la cafetería. Justo en ese momento, Sakura tuvo la sensación de que hacer tratos y negociaciones con Karin eran iguales, o peores, que hacerlas con el mismísimo diablo.

*././.*

La mañana con Karin había pasado, desgraciadamente, muy rápido y era desgraciadamente porque había provocado que Sakura se atrasara más para vestirse y, por consiguiente, llegara un par de minutos tarde a su cita con Sasori. No obstante, en cuanto divisó a Sasori en el restaurante y clavaron sus ojos el uno en el otro, supo que había merecido la pena aquel ligero retraso.

Sentado en la misma mesa que hace años, Sasori esperaba vestido con una elegante camisa burdeos y una hermosa sonrisa en la cara, que causó simultáneamente otra en el rostro levemente maquillado de Sakura.

- Siento la tardanza – dijo ella dando suavemente un beso en los labios de su novio. – Se me pasó la hora hablando con Karin.

- No pasa nada, ha merecido la pena la espera – aseguró él mirando de arriba abajo a la chica. – Estás guapísima – Sakura se sonrojó ante el comentario, pero sobre todo ante la intensa mirada que Sasori le proporcionaba. Era cierto que se había arreglado especialmente para esta comida, se había puesto un vestido de manga larga azul marino, con un pronunciado escote en uve, ajustado a su cuerpo para marcar todas sus curvas y por encima de la rodilla. Recordaba que su madre le había regalado ese vestido por su cumpleaños, pero no solía ponérselo demasiado. – He ordenado tu plato preferido: lunette al tartufo e funghi – dijo con su mejor pronunciación en italiano.

- ¿Y vino blanco? – Sasori asintió. – Siempre sabes lo que me gusta.

- Si tú supieras…. – comentó él con voz suave y sensual mientras guiñaba un ojo y provocaba que la joven sintiera un agradable calor por todo su cuerpo.

- ¿Qué tal tu día?

- Bien, tenía que hacer una gestiones en la universidad – Sakura lo miró levantando una ceja. – Quiero organizar una excursión al Museo de Arte Moderno porque hay una exposición bastante interesante que les vendría muy bien a mis estudiantes para su temario, pero aún no he conseguido acordar el permiso con la universidad – explicó con la misma pasión que siempre tenía cuando hablaba de arte. Sakura amaba esa faceta tan apasionada y creativa de Sasori y, en parte, fue una de las razones por las que se había enamorado de él. Era cariñoso, creativo e inteligente, una combinación perfecta. – Espero solucionar todo este fin de semana.

- ¿Y por qué no te ha dado el permiso la universidad? Siendo en Konoha, no debería ser muy difícil que aceptaran eso.

- Me refiero al MAM de Suna, no al de Konoha – dijo Sasori con una pequeña sonrisa.

- ¿Suna?

- Estoy explicando el arte moderno y una de las zonas donde más se desarrolló fue en Suna – expuso. – Creo que es una buena oportunidad para que mis estudiantes conozcan la ciudad, visiten el museo y sepan más sobre el arte moderno en esa ciudad – sus ojos se clavaron en los ojos jades que lo miraban preocupada. – No te preocupes, sería un fin de semana, de viernes a domingo.

- Me preocupan más los estudiantes que tú – confesó Sakura antes de dar un trago a su copa de vino. – Son universitarios sueltos en una ciudad distinta con un profesor joven y moderno.

- Me halaga que me veas joven y moderno – dijo él burlonamente. – No voy a ir solo. He pedido que otro profesor me acompañe, Juro, otro profesor de arte que también da a mi curso.

- En ese caso, espero que sea suficiente con vosotros dos – comentó ella con una sonrisa.

La comida pasó bastante rápido para el gusto de Sakura y durante ese tiempo, estuvieron hablando y rememorando cosas que habían vivido desde que se conocieron: la primera vez que se presentaron en aquella fiesta, su primer beso, su primera cita… Sakura reconocía que desde que había conocido a Sasori su vida había ido a mejor. Se tenían el uno al otro, se apoyaban y se querían, ¿qué más podría pedir?

De pronto, justo cuando Sasori estaba comentando una anécdota graciosa sobre Deidara, el móvil de Sakura interrumpió el ambiente y ambos supieron lo que aquello significaba, sin necesidad de ver de qué se trataba.

- El deber te llama – afirmó Sasori más que preguntando cuando vio la expresión en el rostro de su novia.

- Parece ser urgente – dijo ella mordiéndose el labio mientras leía el mensaje que había recibido de su jefe. Suspiró levantándose de la mesa y poniéndose el abrigo. – Lo siento mucho.

- No pasa nada – aseguró él con una sonrisa. – Tienes que ayudar al mundo. Ve, yo me encargo de la cuenta – Sakura abrió la boca para replicar. – Luego me lo recompensarás, ¿vale? – Sasori guiñó un ojo.

Sakura mostró una sonrisa y un brillo especial en los ojos, uno que indicaba todo el amor y devoción que su alma sentía por Sasori y, dándole un beso de despedida y prometiéndole volver pronto a casa, salió del restaurante de camino a su reunión urgente.

Al llegar, se arrepintió de no haber pasado antes por casa para cambiarse porque todas las miradas, todas, se posaron sobre ella según se dirigía a la sala de reuniones, incluso cuando entró en ésta, notó como los ojos de sus compañeros, en especial los de cierto moreno, se fijaron en ella.

- ¡Guau, Sakura-chan! –Naruto soltó un silbido al ver a su compañera. - ¡Estás guapísima!

- Siento la espera – dijo la chica con una sonrisa y sentándose en su sitio de siempre.

- Bien, primero, siento haberos hecho venir aquí tan de repente – se disculpó Kakashi – e interrumpir vuestros planes – dijo eso último mirando a la chica, quien sonrió para restarle importancia. – Ahora que estamos todos, quiero contaros mi ausencia en las últimas semanas – Kakashi miró a Shikamaru y asintió con la cabeza. Rápidamente se proyectó en la pantalla muchas imágenes de distintos crímenes. – Como sabéis, he tenido muchas reuniones con la Directora Senju y se debe a lo que veis en pantalla – Kakashi se giró dando la espalda a todos los presentes. – Desde hace dos meses, uno de nuestros agentes se había infiltrado en el mercado criminal debido a la cantidad de crímenes sin resolver que habían sido tapados por algunos miembros de la policía. Esta mañana, nuestro agente infiltrado falleció o, más bien, fue asesinado.

- ¿Asesinado? – preguntó Sai. - ¿Por quién?

- Fue descubierto durante una operación. Afortunadamente, antes de morir pudo desvelar quién o qué está detrás de estos crimines irregulares, incluido el suyo: Akatsuki.

- ¿Qué es eso? – inquirió Naruto frunciendo el ceño. - ¿Un arma?

- Más bien, una organización criminal – respondió Shikamaru por su jefe. – No sabemos mucho sobre ellos, pero sí que son poderosos en el mercado y tienen contactos en todos los sitios, incluso la policía.

- Todos estos crímenes que veis en pantalla se han desarrollado más o menos de la misma forma: alguien muere por arma blanca o por una paliza, la policía encuentra el cadáver y, casualmente, en menos de una semana tienen al asesino casi entregándose en la policía o bien, un testigo aparece para identificar a alguien.

- ¿Quieres decir que usan cebos?

- No sabemos si son cebos o no, pero lo que está claro es que esos crímenes los cometen en nombre de esta banda – contestó Kakashi ante la pregunta del Uchiha. – La Directora Senju cree que esto va a ir a peor y que llevan activos más años de lo que nosotros pensamos – se rascó la barbilla. – Es un grupo con poder, con dinero y con contactos en todos los sitios, incluso me apostaría algo a que conocen a alguien del FBI – Kakashi suspiró.

- Espera, espera – interrumpió Naruto. - ¿Crees que uno de nosotros forma parte de ese…Akasino?

- Akatsuki – corrigió Sai con una sonrisa.

- No, no lo creo – afirmó con sinceridad Kakashi. – Si tuviera mis sospechas, no os estaría contando nada de esto. No creo que nadie de mi unidad sepa nada de esta banda, – sus ojos se fijaron en Naruto – pero tened cuidado.

- ¿Qué debemos hacer?

- Investigaremos los casos que Shikamaru ha podido relacionar a pesar de que muchos de los detenidos casualmente han fallecido – Kakashi volvió a soltar un suspiro de cansancio a causa de tantos días sin descanso alguno. – Esto es más complicado de lo que estoy diciendo, aunque Shikamaru ha realizado un informa individual con todas las pistas y conexiones recopiladas por el FBI y la policía – Shikamaru repartió un grueso informe a cada uno de los presentes. – Continuaremos nuestro trabajo como siempre, pero a la vez intentaremos resolver y desvelar este misterio. Desde hoy, todo lo que tenga que ver con Akatsuki quedará dentro de esta unidad, ¿entendido? – todos asintieron, excepto Sakura, quien había estado callada durante todo el discurso con la mirada fija en la pantalla. Kakashi pareció percatarse de la actitud de la chica y se aventuró a preguntar. - ¿Sakura?

Cuando dijo su nombre, no sólo los ojos de Kakashi se posaron sobre ella, sino los del resto de sus compañeros también lo hicieron con la misma intensidad, aunque los de Sasuke eran, sin duda, los que más énfasis parecían poner. Por su parte, Sakura no parecía reaccionar ante nada, sus ojos miraban una fotografía de la pantalla sin poder apartarlos de aquella imagen.

- ¿Sakura-chan? – cuestionó el único rubio de la sala con tono de preocupación. - ¿Estás bien?

El cerebro de Sakura pareció reaccionar ante la pregunta de Naruto, su cabeza se volvió lentamente y sus ojos se clavaron en los primeros que encontró: unos oscuros como la noche que en ese momento brillaban con inquietud.

- Esa es la escena del crimen de mi padre – contestó con una voz suave y sorprendiendo con sus palabras a todos los presentes.

¿Qué hacía ese crimen ahí?

.

.

.


¿Qué os ha parecido? Espero que os esté gustando el fic y espero tener muy pronto la continuación. Como siempre, dejadme vuestras opiniones y sugerencias, por favor.

Un saludo

SheNdy.