¡Hola a todos! Espero que estéis bien.

Aquí os dejo la continuación de la historia, Muchas gracias a todos por vuestros reviews y vuestros comentarios que tanto me animan a continuar con la historia. Sé que muchos me pedís que Sasori y Sakura acaben ya, pero es importante que siga así para la trama. ¡Pronto habrá SasuSaku, tranquilos!

¡Espero que os guste mucho!


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 6: "El rompecabezas"

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Decir que que había dormido poco parecía hasta una mentira porque, en realidad, no había dormido nada desde que hace unas horas su jefe había desvelado la información de una tal banda criminal llamada Akatsuki. Al parecer, esa banda tenía poder y contactos en todos los sitios, incluso en la policía y en el FBI, y eran capaz de cubrir sus crímenes y huellas a través de señuelos y otras identidades. Esto no era lo que preocupaba a Sakura, no, su problema era más bien, ¿qué tenía que ver el asesinato de su padre en todo esto?

Recordaba como su jefe había decidido terminar la reunión tras un par de minutos de incómodo silencio, recordaba las miradas de sus compañeros, sobre todo la de Sasuke, y recordaba haber llegado a casa rápidamente y haberse tumbado en la cama. Sasori, quien ahora dormía a su lado, había llegado a la hora de cena y se había tumbado al lado de su ella cuando se percató de que estaba dormida, o eso creía.

Y ahí estaba, a las seis y media de la mañana, mirando el techo mientras escuchaba la respiración calmada y profunda de Sasori y dejaba que los pensamientos se apoderaran de su mente. Suspiró y se levantó con intención de borrar todo bajo el chorro de agua y pareció haberlo conseguido porque durante aquellos quince minutos, no pensó en nada más que en la sensación placentera producida por el agua.

Cuando salió, decidió preparar el desayuno para ambos, aunque el suyo se lo tomó bastante rápido porque no tenía ganas de comer ni de estar en casa. Necesitaba centrarse en ese caso, necesitaba saber por qué su padre estaba ahí y necesitaba saber que significaba que estuviera ahí. Se vistió con traje gris con la americana sin abrochar, una camiseta negra y unos tacones del mismo calor, dejó su pelo suelto y se puso el maquillaje suficiente para tapar sus ojeras. Pero, antes de salir por la puerta, escribió una nota a Sasori excusándose por el trabajo y se la dejó al lado de su mesilla tras un casto beso en sus labios.

Al llegar a su trabajo, no se sorprendió de que divisara pocas personas de camino a su unidad, pero sí que se sorprendió cuando al entrar allí Kakashi estuviera en su despacho con la luz encendida. Parecía que no había sido la única que no había podido dormir esa noche. Kakashi pareció percatarse de su presencia al instante y se puso en pie situándose en la puerta de su despacho, con la mirada clavada en la de la chica.

- Sakura, ¿qué haces aquí tan pronto?

- Lo mismo que tú – respondió ella mordiéndose el labio. – No podía estar en casa más tiempo.

- Ya – dijo él asintiendo. - ¿Puedes pasar un momento a mi despacho? Me gustaría hablar contigo.

Con un firme asentimiento de cabeza, entró en el despacho de color verde musgo y se sentó en la silla que su jefe señalaba con la mano, percatándose de que su mesa estaba repleta de papeles y desorden.

- Ayer no tuvimos oportunidad para hablar después de tu…revelación – comenzó lentamente como si estuviera buscando las palabras adecuadas. – He estado leyendo el caso de tu padre, pero me gustaría verlo contigo para averiguar si tiene alguna conexión con Akatsuki o no. ¿Te parece bien que hagamos esto? – preguntó Kakashi con una mirada suave. – Entendería si no quisieras hacer esto.

- No, me gustaría hacerlo yo – confesó con una mirada decidida. – Durante casi un año, me he mentalizado sobre la muerte de mi padre, he odiado a su asesino y me he preguntado una y otra vez, ¿por qué? – sus ojos se fijaron en los de Kakashi. - ¿Por qué tuvo que matar a mi padre? Nunca pude obtener una respuesta.

- Quizá ahora la obtengas – dijo su jefe con una pequeña sonrisa visible bajo aquella mascara. – De acuerdo con la ficha, tu padre fue asesinado la noche del 27 de diciembre, estando de servicio. Un testigo identificó a Dosu Kinuta como el autor del crimen y unas semanas después, el juicio concluyó y Dosu fue a la cárcel – resumió Kakashi mientras ojeaba aquel documento. - ¿Recuerdas dónde estabas ese día?

- Cenaba con mis padres y estaba en su casa cuando mi padre recibió un aviso y se marchó – frunció el ceño intentando recordar. – Algo sobre un robo o no sé. Sólo recuerdo que se marchó y la hora mi madre y yo recibimos una llamada de que había aparecido muerto.

- ¿Quién os llamó?

- El jefe de mi padre, Homura Mitokado.

- ¿Qué sabes sobre él? – preguntó mientras apuntaba el nombre de aquel sujeto. - ¿Tenía buena relación con tu padre?

- Sí, eran amigos. El Sr. Mitokado había prácticamente enseñado todo a mi padre – comentó Sakura pensando en aquel entrañable señor. – Eran como padre e hijo.

- Aún es pronto para saber si este caso tiene alguna relación o no, pero lo investigaremos – Kakashi cerró la carpeta donde se encontraba toda la ficha del crimen de Kizashi. – Por el momento, nos centraremos en el resto de casos para no levantar sospechas, pero no podemos dejar de lado lo de Akatsuki.

- Con tu permiso, me gustaría investigar el caso de mi padre por separado – dijo Sakura con la mirada fija en la carpeta azul-grisácea.

- ¿Estás segura? ¿No quieres ayuda? – Sakura negó con la cabeza. – Bueno, está bien, pero no dudes en avisarme a mí o a alguno de la unidad si necesitas ayuda.

- Gracias, Kakashi.

- Kakashi, ¿tienes un minuto? – una voz varonil interrumpió en el ambiente. Ambos se giraron para encontrarse a Sasuke, vestido con una camisa ajustada de rayas blanca y negra verticales, un pantalón negro y una mirada que haría encender a cualquiera, tal y como estaba haciendo ahora mismo con Sakura. – Perdón, no sabía que estabas reunido – sus ojos se volvieron a posar sobre Sakura durante un segundo antes de pasar a los de Kakashi. – Volveré más tarde.

Tan pronto como había aparecido, Sasuke desapareció del despacho dejando a los otros dos individuos dentro de él.

- Lo dicho: si necesitas algo, - dijo extendiendo la carpeta azul-grisácea – házmelo saber, Sakura. Puedes retirarte.

Y con un último asentimiento y una mirada de agradecimiento, Sakura se levantó de su asiento y salió del despacho, pero no había ni dado diez pasos cuando la voz de Sasuke le obligó a pararse en el sitio.

- ¿Vas a trabajar sola?

Sakura se giró para encontrarse a Sasuke, apoyado casualmente contra la pared de brazos cruzados y con aquella mirada oscura que hacía que cualquiera se sintiera atraído casi por inercia.

- Sí, y no deberías escuchar conversaciones privadas – dijo Sakura levantando una ceja. - ¿Qué haces aquí tan pronto?

- Trabajar – respondió simplemente con voz monótona, pero ambos sabían que esa respuesta no era del todo sincera. – No puedes trabajar sola – confesó el chico frunciendo el ceño.

- ¿No crees que pueda hacerlo sola? – inquirió con tono burlesco.

- Es un caso en conjunto – respondió Sasuke mientras se incorporaba para seguir a Sakura, quien había avanzado un par de pasos en su intento de ignorar al moreno.

- Es personal – dijo ella agotada de esa conversación mientras agarraba firmemente la carpeta que contenía el caso de su padre.

- Por esa razón no puedes trabajar tu sola – contraatacó Sasuke viendo como la chica se sentaba en su silla. Flexionó su cuerpo y apoyó sus manos contra el borde de la mesa, invadiendo su espacio personal conscientemente. - Estás demasiado unida al caso.

Sus ojos jades examinaron aquel rostro varonil situado a escasos centímetros de su cara, ¿se podía ser más guapo? Soltó un suspiro y se giró intentando disimular el sonrojo de sus mejillas.

- Nos vas a parar hasta que acepte tu ayuda, ¿no? – sabía perfectamente cuales eran sus intenciones y sabía que en el fondo iba a necesitar ayuda de alguien que fuera más crítico y objetivo para guiarse y no por sus emociones y opiniones subjetivas cuando estuviera leyendo la ficha de su padre. – Está bien, está bien. Pero no puedes decir nada ni a Naruto ni a Sai – soltó un suspiro. – No quiero que se involucren en este caso también habiendo otros muchos asociados a Akatsuki.

- Necesitaré una copia de esa carpeta – dijo más en tono de exigencia que de petición. Sasuke se sentó en su sitio, encendió su ordenador y, dirigiendo una última mirada a la chica, se dispuso a leer un par de documentos que tenía en su mesa.

Sakura lo miró con una expresión de agradecimiento porque había sido capaz en aquellos escasos cinco minutos de sacarle una sonrisa sincera, algo que nadie había conseguido en 24 horas. Sabía que podía confiar en él y sabía que era lo correcto, que sin él no iba a ser capaz de seguir adelante con todo el caso de su padre. Por eso, agradecía muchísimo que casi sin palabras hubiera sido capaz de convencerla de su ayuda.

- ¡Buenos días! – gritó la voz chillona de Naruto desde la puerta del ascensor, acompañado de Sai, quien al igual que el resto de los presentes había puesto cara de molestia ante aquel chillido. - ¡Sakura-chan! ¡Teme! ¿Qué tal estáis? – aunque la pregunta era genérica, sus ojos se posaron directamente en Sakura, como si en realidad fuera dirigida hacia ella, cosa que el Uchiha se percató al instante.

- Bien hasta que has entrado gritando – respondió Sasuke. - ¿No sabes usar un tono normal de voz, dobe?

- ¡Qué humor, teme! – Naruto rodó sus ojos mientras se dejaba caer en su silla marrón. – Cómo se nota que llevas mucho tiempo sin fo…

- Naruto – interrumpió Sasuke con un tono amenazante en forma de gruñido.

- ¿Qué? Sabes que digo la verdad…

- ¡Eh! – cortó Sai evitando una posible y conocida pelea de insultos entre los dos hombres, lo que al parecer consiguió porque ambos tenían su vista fija en el experto en sociología – Shikamaru nos está haciendo señas para que vayamos a la sala de reuniones.

Con un simple asentimiento, los cuatro agentes especiales se levantaron de sus respectivos asientos para dirigirse a la sala de reuniones, donde Kakashi y Shikamaru esperaban con miradas ansiosas, y cada uno se sentó en su sitio predeterminado por pura costumbre.

- Ayer, – comenzó hablando el jefe una vez cerraron la puerta – os informé sobre la investigación paralela y secreta que vamos a llevar a cabo sobre Akatsuki. Para que resulte más cómodo y fácil, he decido asignaros algunos de los casos relacionados con esta banda y que nos pueden ayudar a averiguar más sobre ella. Shikamaru y yo estaremos trabajando en el caso de Raido Namiashi, el agente especial que fue asesinado durante su misión de incognito – sus ojos se fijaron en la única mujer del grupo. – Sakura se encargará del caso de Kizashi Haruno y trabajará sola.

- ¿¡Qué!? – gritó Naruto poniéndose en pie. – ¡No puedes dejar que trabaje sola, 'ttebayoo! ¡Es una locura!

- Naruto, por favor – pidió Kakashi, aunque en el fondo estaba de acuerdo con el rubio. No quería que ella estuviera sola en un caso tan personal, podría volverse loca. – Es un tema que ya he hablado con Sakura y ella está de acuerdo en trabajar por su cu…

- Yo trabajaré con Sakura – interrumpió Sasuke con la mirada decidida, alternándola entre Sakura y Kakashi. – No hay nada que discutir.

- ¿Es eso cierto? – preguntó el jefe algo sorprendido mientras observaba a Sakura, quien asintió levemente. – Está bien, en ese caso, Sasuke y Sakura os encargaréis del caso relacionado con Kizashi Haruno.

- ¡Eh! ¿Y yo qué? – inquirió el rubio fijando sus ojos en sus dos compañeros. – ¡No es justo! ¡Yo también quiero ayudar a Sakura-chan!

- Naruto… - susurró la pelirrosa mostrando una pequeña sonrisa.

- Si quieres ayudar, – dijo Shikamaru con un tono cansado – hay otros casos que también necesitan atención.

- Sai y tú os encargaréis de estos dos casos – explicó el jefe repartiendo dos carpetas finas: una verde clara y la otra azul-grisácea. – Están relacionados así que lo mejor será que los estudiéis juntos – Kakashi se tomó una ligera pausa de unos segundos para dar un sorbo a su vaso de agua. – Este fin de semana quiero que os enfoquéis en vuestros casos asignados. Si ocurre alguna emergencia, os avisaré, pero por el momento he conseguido que la Directora Senju asigne algunos casos a otras unidades y departamentos. Tenéis el fin de semana libre para estudiar esas carpetas, pero eso no significa que en algún momento se os avise para investigar algún crimen. ¿Entendido? – todos, incluido Shikamaru, asintieron. – Bien, recordad que nadie, nadie, puede saber sobre esta investigación – soltó un suspiro. – Podéis retiraros. Nos vemos el lunes si no hay ningún inconveniente.

Tal y como habían entrado, los cuatro agentes abandonaron la sala de reuniones, dejando dentro a un estresado Kakashi junto a Shikamaru, quien seguía siendo el hombre más calmado de la faz de la tierra. Mientras se dirigían hacia sus escritorios, Naruto y Sai anunciaron que iban a trabajar sobre aquellos casos en casa del rubio, por si acaso había alguien escuchando u observando sus movimientos, por lo que se despidieron rápidamente y se largaron por el mismo sitio por el que habían llegado a la oficina: el ascensor.

Sakura, por su parte, decidió ir a la fotocopiadora para hacer esa demandada copia del caso a su compañero y estando ahí parada, se puso a pensar cuál sería el mejor paso en esta investigación. ¿Debería hablar con los inspectores que llevaron el caso? ¿O quizá con el jefe de policía, el Sr. Mitokado? Hiciera lo que hiciera, debía hacerlo por su cuenta porque Sasuke estaba pasos por detrás de ella y no quería meterle presión en el asunto. Así que, habiendo decidido que su siguiente movimiento sería ir a hablar con el supuesto asesino de su padre, hizo la copia rápidamente y se acercó a la mesa del moreno con el fin de entregársela. Iba a abrir la boca para ponerle una excusa y así ir a la cárcel cuando Sasuke interrumpió sus pensamientos.

- ¿Cómo quieres hacer esto? – Sakura tuvo que parpadear varias veces antes de entender exactamente lo que quería decir su compañero. - ¿Has pensado algo?

- ¿Me-me estás preguntando? – parecía una cuestión estúpida, pero la Haruno lo estaba preguntando realmente porque, en todo su tiempo trabajando ahí, nunca había visto a Sasuke hacer una petición sobre un caso. Él siempre era el líder, siempre tenía claro lo que había que hacer, aunque esta vez parecía que iba a dejar que ella fuera la que guiara la investigación. Sasuke levantó una ceja esperando su respuesta. – Oh, mmm, había pensado que podría ir a la cárcel a interrogar a Dosu Kinuta, el asesino de mi padre.

- Está bien – apoyó él a la vez que asentía con la cabeza y se ponía en pie. – Haré una llamada para conseguirnos una cita previa con él.

- Espera, espera – dijo Sakura evitando que el chico avanzara más pasos. – Creo que lo mejor será que vaya yo – sus ojos observaron el ceño fruncido de Sasuke. – Tú no conoces el caso y no quiero meterte presión.

- Puedo ir leyéndolo de camino a la cárcel mientras conduces – sugirió encogiéndose de hombros. – Además, si tengo dudas, puedo preguntarte a ti – sus ojos se clavaron en los jades de la chica. – Iré a hacer una llamada.

- Sasuke… - llamó ella viendo como el chico avanzaba ignorando su llamamiento y se acercaba hasta Shikamaru para pedirle aquel favor. Sakura, observando todo eso, solo pudo suspirar antes de que una pequeña sonrisa se dibujara en su cara, agradeciendo que fuera su compañero.

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Tal y como había dicho, Sasuke fue leyendo el dosier sobre el caso de su padre mientras Sakura conducía y, de vez en cuando, respondía o aclaraba algunos de los comentarios de su compañero. Una vez habían llegado y aparcado, se identificaron ante el guardia de seguridad, quien los dejó pasar y los guio hasta la sala donde esperarían al preso.

Decir que estaba nerviosa era poco. No quería volver a enfrentarse al asesino de su padre, no quería volver a pasar por ello, aunque esta vez era distinto por dos razones: la primera, porque ahora era un agente especial, y la segunda, porque Sasuke estaba a su lado, y quizá era esto último lo más importante.

No tuvieron que esperar más de cinco minutos cuando la puerta de aquella sala se abrió, mostrando a un hombre, acompañado de dos guardias, con el pelo rapado y una barba gruesa castaña vestido de naranja y quien, instantáneamente, clavó su mirada en Sakura con una deje de sorpresa y ansiedad.

- Tenéis quince minutos – informó uno de los guardias no sin antes esposar correctamente al presidiario en la mesa. – Si tenéis algún problema, llamadnos. Estaremos afuera – dijo el hombre y salió por la puerta junto a su compañero.

Desde que aquel hombre había entrado, Sasuke había estado observando todos su movimientos, desde el cambio repentino de sus facciones cuando había visto a Sakura hasta su repentina tranquilidad mientras estaba ahí sentado en la silla y, durante todo ese proceso, sólo había dirigido una mirada a Sasuke, una de reconocimiento y nada más.

- Dosu Kinuta – llamó Sasuke ganando la atención del hombre una vez más. – Somos los SA Sakura Haruno y Sasuke Uchiha.

- Ah, Haruno – interrumpió mientras volvía su atención hacia la chica sentada de frente a él. – Sabía que ese color de pelo no lo podría tener cualquiera.

- Sabes quién soy – afirmó ella más que cuestionarlo.

- Te recuerdo del juicio – confesó con la mirada decidida. – Sentada en una banca junto a la que supongo que sería tu madre, ambas llorando por la muerte de aquel policía.

- Ni si quiera recuerdas su nombre – dijo ella entre dientes dando un fuerte golpe en la mesa con sus manos y poniéndose en pie, causando que la silla cayera en un sonoro golpe y que Sasuke se incorporara ágilmente de la pared en señal de alerta. – Matas a alguien y no te molestas en saber el nombre de aquella persona por la que estás aquí – el brillo de su mirada cambió de ira a decisión. – O quizá es porque realmente no fuiste tú quien mató a mi padre.

Sasuke mostró una sonrisa de lado viendo el cambio de papeles que su compañera había tomado mientras interrogaba a aquel hombre, quien parecía estar entre nervioso y confundido.

- ¿Qué queréis exactamente?

- La noche que asesinaste a Kizashi Haruno – comenzó Sasuke, - dijiste que lo habías matado porque te había descubierto a punto de robar un vehículo y luego, huiste de la escena con dicho vehículo. ¿no? – Dosu asintió. – Es raro que dijeras eso cuando no hubo ninguna denuncia por robo de coches.

Sakura dirigió un momento su vista a Sasuke sorprendida, ¿cómo no se había dado cuenta de eso? ¿Cómo nadie se había percatado de eso?

- ¿Qué insinúas? – inquirió Dosu frunciendo el ceño. - ¿Qué yo no cometí ese delito? ¿Crees que si no lo hubiera hecho no me habría declarado culpable?

- Oh, no, no. Estoy seguro de que lo hiciste – Sasuke se acercó hasta estar a escasos metros de él. – Lo que no estoy tan seguro es de que lo hicieras sólo – su mirada se volvió más seria. – Dime, Dosu, ¿te suena de algo el nombre Akatsuki?

- No, ¿por qué?

- Sí que te suena – aseguró Sakura observando el comportamiento del hombre y percatándose de que había mentido. - ¿Qué sabes sobre Akatsuki?

El hombre chasqueó la lengua y se apoyó totalmente sobre el respaldo de la silla, clavando su mirada en la chica de extraño cabello rosa.

-Nada en especial.

- ¡Venga, Dosu! – Sasuke mostró una sonrisa de lado socarrona. - ¡No hemos venido aquí por nada, ¿no?

- Todo el mundo ha oído ese nombre en los barrios bajos – declaró. – Son una banda peligrosa y poderosa dedicada a diferentes actividades, ya sabes, armas, droga, prostitución…

- Asesinato – añadió Sakura con la mirada seria.

- También – dijo él encogiéndose de hombros. - ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿Creéis que formo parte de Akatsuki?

- No, al contrario – dijo la pelirrosa. – Creo que ellos te contrataron para asesinar a mi padre porque él sabía o había descubierto algo que no querían que supiera. ¿Me equivoco? – Sakura mostró la ficha policial del presidiario. – Al parecer, no es el primer delito que cometes y estoy segura de que no es el primer crimen.

- Es una buena teoría si te gusta soñar - Dosu miró fijamente a la chica durante unos segundos. – Pero no es sólida ni verdadera.

- Entonces, ¿por qué ibas a matar a un hombre que no recuerdas ni su nombre y que supuestamente te pilló robando un coche que no estaba ni denunciado? – la mirada intimidante de la chica causó que el hombre tuviera que mirar hacia otro lado. – Ah, parece que hemos encontrado un punto ciego en tu testimonio – Sakura frunció el ceño. - ¿Te contrató o no Akatsuki para asesinar a mi padre?

El hombre pareció meditarlo por unos segundos porque se mantuvo en silencio ante la poderosa e intimidante mirada de Sakura.

- ¿Qué pasaría si fuera así? Hipotéticamente hablando.

- Dosu, – intervino Sasuke - si eso es así, te reducirían la pena de cárcel. Si alguien te dijo que asesinaras al agente de policía Haruno, no tendrías que cumplir tantos años de cárcel – el Uchiha le extendió un folio y un lápiz. – Si colaboras con nosotros, nos encargaremos de que el responsable pague.

- ¿E ir en contra de Akatsuki? – negó velozmente la cabeza. – No, prefiero pudrirme en la cárcel.

- Si necesitas protección, nosotros podremos ofrecértela – dijo el Uchiha ansioso.

El hombre soltó una pequeña carcajada que provocó la confusión de los dos agentes.

- No lo entendéis – sus ojos mostraron temor. – Si se enteran de que he hablado, si colaboro con vosotros, estoy muerto – miró el papel en blanco. – Estoy más a salvo aquí dentro que fuera.

- Al menos dinos algo, un nombre o lo que sea – indicó el Uchiha.

Desafortunadamente, unos golpes en la puerta llamaron la atención de los tres individuos debido a que, al parecer, se les había acabado el tiempo, por lo que Dosu se levantó de su asiento con la intención de marcharse de ese lugar.

- Por favor – pidió Sakura soltando un suspiro. – Necesito saber la verdad. Necesito saber si mi padre murió como un buen ciudadano de policía tal y como dice en su dosier o si, por el contrario, fue asesinado por algo mayor, más poderoso que él.

El asesino se giró lentamente para ver a la chica y, por primera vez en esos quince minutos, pareció mostrar un rasgo de bondad que dudaba que en su vida hubiera tenido.

- Oficialmente, yo maté a tu padre porque me pilló robando un coche. Esa es mi confesión y siempre lo será hasta que me muera – dijo él con voz grave. – Extraoficialmente, fui llamado por Akatsuki porque tu padre sabía algo que no querían que supiera – soltó un suspiro. – No voy a decir nada más, ¿entendido?

- Gracias – agradeció la pelirrosa en voz baja y con lágrimas en sus ojos.

- Pero, ten cuidado, Haruno Sakura – el hombre se giró. – La cosa es más complicada de lo que parece y yo no soy ni una pequeña pieza de este rompecabezas.

Y, dejando a los dos agentes con cara de rareza, Dosu desapareció por la puerta por la que había entrado quince minutos antes.

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¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado. Como siempre, dejadme vuestras opiniones y sugerencias, por favor, que me gusta saber que opináis. ¡Pronto la conti!

Un saludo

SheNdy.