¡Hola a todos!
¡Siento mucho haber tardado tanto! Primero, muchas gracias a todos por vuestros reviews y vuestros comentarios y, sobre todo, por vuestra paciencia. Segundo, esta capítulo será más corto que el resto, pero es porque tiene que ser así.
Ahora sí, espero que os guste mucho.
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 8: "El escorpión: Parte I"
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- Con esto hemos acabado – dijo Sakura mirando al hombre con una sonrisa. – Muchas gracias por contestar a las preguntas, Shinobu-san – miró su reloj de la muñeca discretamente y calculó mentalmente que sus compañeros ya deberían haber salido del edificio, pero no había recibido ninguna señal de ellos por el pinganillo. – Espero verte pronto.
- Ha sido un placer, Sakura – el hombre mostró una sonrisa sincera. – ¿Quieres que avise a Homura de que estás aquí?
Sakura se puso algo nerviosa al escuchar esas palabras, a fin de cuentas la excusa que había puesto para entrar era para visitar, principalmente a Mitokado, pero ahora mismo estaba escasa de tiempo y lo mejor que podía hacer era huir de la comisaría.
- No pasa nada, Shinobu-san – Sakura recogió sus cosas con excelente rapidez. – Puedo venir otro día – movió su mano en el aire como intentando restarle importancia al asunto. – Además, debería ir a casa. Tengo mucho trabajo pendiente.
- En ese caso le avisaré de que has estado aquí para que te llame – sugirió sin perder su sonrisa.
- Eso sería estupendo, gracias.
- ¡Por cierto! – llamó el hombre antes de que Sakura diera un paso. – Saluda de Mebuki de mi parte cuando la veas.
- Claro – aseguró sin perder la sonrisa. – Hasta pronto, Shinobu-san.
Y tras despedirse propiamente de aquel antiguo amigo y compañero de su padre, Sakura avanzó por el pasillo soltando un pequeño suspiro mientras revisaba su móvil en busca de alguna señal de sus compañeros. Se sorprendió cuando leyó en un mensaje que, efectivamente, ya habían salido con éxito hace casi cinco minutos y que estaban esperando a que ella saliera. Tecleó rápidamente la respuesta, pero antes de que pudiera enviar nada, una presencia se sitúo en su camino.
- ¡Sakura! – gritó aquel hombre mayor abrazando rápidamente a la chica, quien estaba perpleja. - ¡Qué sorpresa! ¿Cómo no me has avisado de que estabas aquí?
Aquella voz no era otra que la de Homura Mitokado, el jede del departamento de policía, el mentor de su padre y su amigo, quien tenía una pequeña sonrisa en su rostro. Tenía el pelo gris oscuro, señal de sus más de 60 años, y vestía un traje de un verde oliva apagado a juego con sus gafas y una corbata marrón oscura.
- Mitokado-san – saludó ella con una sonrisa nostálgica. – No pensé que estuvieras libre. El policía de la entrada me dijo que estabas ocupado y que no podías atenderme.
- ¿Cómo? – parecía entre molesto y confuso. – Ya hablaré con ese chico – farfulló más para sí mismo que para la joven. – Sabes que siempre serás bienvenida aquí, Sakura – la chica le dirigió una mirada de puro agradecimiento. – Dime, ¿necesitas algo?
Sakura, rápidamente, recordó que no estaba ahí por simple deseo y que detrás de semejante acto de niña inocente había un elaborado plan para robar documentos al hombre que tenía de frente a sus ojos.
- Oh, había venido para hacer un homenaje a mi padre – explicó cambiando su tono a nostálgico y triste. – Dentro de nada hace un año que fue asesinado y pensé que sería buena idea grabar a sus compañeros y gente más cercana hablando de él – dijo mostrando su cámara.
- Es una idea maravillosa, Sakura – confesó sin perder la sonrisa, aunque se notaba que la mención de su expupilo aún le causaba cierta tristeza. - ¿En qué puedo ayudarte?
- Me temo que tendrá que ser otro día, Mitokado-san – contestó guardando la cámara con la misma velocidad que la había sacado. – Tengo una urgencia en el trabajo.
- ¡Casi se me olvida! ¡Enhorabuena por tu puesto en el FBI – dijo él rozando cariñosamente el hombro de la chica. – Tu padre estaría muy orgulloso, Sakura.
- Gracias, Mitokado-san.
- En ese caso, te espero otro día, ¿sí? – ella asintió mientras recibía un abrazo del hombre. – Cuídate mucho, Sakura.
- Hasta pronto, Mitokado-san.
Tras esa leve conversación, Sakura avanzó hacia la salida del edificio notando todo el rato los ojos oscuros de Mitokado sobre su espalda hasta que puso un pie en la calle. Miró hacia ambos lados y con decisión se acercó hasta la furgoneta negra situada a un par de metros del edificio, llamó con dos golpes secos sobre la puerta y al instante, un par de ojos negros la recibieron tras la puerta.
- Has tardado – dijo él echándose hacia un lado para dejar hueco a su compañera.
- ¡Sakura-chan! – gritó el rubio cuando la vio entrar. - ¿Por qué has tardado tanto? ¡Hace más de diez minutos que te esperamos, 'ttebayoo! ¡Sai casi va a por ti!
- Lo sé, lo siento – se disculpó sentándose en una silla. – Tuve un pequeño inconveniente, pero nada de qué preocuparse – sus ojos se posaron sobre los de Shino. – Aunque habría salido antes, si alguien me hubiera avisado.
- Perdona, Sakura-san – dijo el ciber-técnico. – Al parecer, tú pinganillo se estropeó.
- No pasa nada – sonrió al chico dulcemente, produciendo en todos los presentes una agradable sensación en su interior, cerca del corazón. – Decidme que al menos habéis conseguido lo que necesitábamos.
- ¡Por supuesto! ¿Dudabas de mis maravillosas habilidades?
- ¿Es necesario que responda a eso? – se burló la chica provocando una risa conjunta por parte de todos menos el rubio.
- ¡Sakura-chan! – se quejó Naruto. – No deberías juntarte tanto con el teme, ¿sabes? Hablas igual que él – miró al moreno. – No quiero que también adquieras sus dotes antisociales para tu día a día.
- Mejor eso que tu nivel de idiotez.
- ¿¡A quién mierdas llamas idiota, teme!?
- Creía que no hacía falta explicártelo, pero a lo mejor me equivoqué – picó burlonamente Sasuke.
- ¿¡Qué insinuas!?
- Bueno – dijo Shikamaru ignorando completamente la discusión de fondo de sus dos subordinados. - ¿Cuándo crees que podrás descifrar todo, Shino?
- No lo sé con exactitud, pero como muy pronto esta noche – respondió mientras ojeaba los documentos. – Hay demasiados archivos y claves.
- Tómate tu tiempo – pidió el Nara. – Es hora de retirarnos – informó mirando el reloj. – Sai, conduce – el chico asintió. – Naruto – llamó con voz de cansancio al ver que aquellos dos, sobre todo Naruto, seguían discutiendo como si nada, - copiloto.
- ¿¡Qué!? – gritó. - ¿Por qué tiene que conducir Sai?
- Primero, porque al contrario que tú no parece un crío de cinco años ahora mismo – respondió el supervisor a la vez que se encendía un cigarro. – Y segundo, porque te lo he ordenado. ¿Suficiente?
- Joder, Shikamaru – Naruto se levantó de la silla que estaba ocupando. – Necesitas follar, ¿sabes?
Sakura pensó que aquella era la muerte de Naruto, era su fin, ¿quién hablaba así a su superior? Sin embargo, al ver la parsimonia con la Shikamaru seguía fumando su cigarrillo, comprendió dos cosas: 1) que Shikamaru y Naruto eran bastante amigos y su confianza llegaba a ese punto en el que la línea laboral y la personal se difuminaban constantemente, y 2) que el Nara tenía la paciencia más grande que en su vida había visto. Y lo envidiaba. Lo envidiaba mucho. ¿Dónde podría adquirir ella ese nivel de paciencia?
- ¡Elijo la música! – gritó el rubio antes de salir de la parte trasera de la furgoneta.
En serio, ¿dónde podría adquirirlo?
*././.*
Durante aquella tarde de sábado después de la exitosa operación, la unidad estuvo trabajando en otros casos mientras Shino intentaba descifrar los archivos que habían robado de la policía. Kakashi no estaba en su despacho, pero sí que había aparecido según habían llegado para conocer todos los detalles de la operación para luego desparecer dejando todo a manos de Shikamaru. Todos parecían saber lo que tenían que hacer en la unidad. Todos estaban concentrados. Todos menos Sakura, quien se movía nerviosamente en su sitio mientras intentaba leer aquel archivo que Shikamaru le había encargado, aunque sus ojos viajaban constantemente del papel a la mesa de Shino, esperando a que este fuera lo suficientemente rápido como para descifrar lo que el USB contenía.
De pronto, el movimiento de un lado hacia otro de una mano interrumpió su visión y, sobre todo, sus pensamientos, y la obligó a enfocar la mirada en el dueño de ojos negros de dicha mano.
- Tierra llamando a Sakura – dijo Sai con una pequeña sonrisa.
- ¿Eh? ¿Qué?
- ¿Estás bien?
- Sí, perdona, Sai – respondió acomodándose en la silla. - ¿Querías algo?
- Quería saber si habías acabado con el archivo – sus ojos miraron el documento brevemente. – Lo necesito para contrastarlo con el mío.
- Perdón, aún lo estoy leyendo – echó un rápido vistazo a las hojas que aún le quedaban. – En cinco minutos lo tendré acabado, ¿puedes esperar?
- No pasa nada, tómate tu tiempo – Sai comprobó cómo la chica volvía su atención de nuevo a la mesa de Shino y comprendió su nerviosismo y ansia. – Oye – llamó él ganando instantáneamente su atención, - ¿por qué no vas a descansar a casa?
- No creo que pueda descansar, Sai.
- Tampoco puedes estar aquí así – dijo con una pequeña sonrisa. – Estás distraída y no estás avanzando nada.
- No sé, yo…
- Lo mejor es que vayas a casa – sus ojos se posaron en su reloj durante un instante. – Es más, nos quedan un par de horas solo. No creo que sea un problema.
- No te preocupes – dijo ella con la mirada decidida.
- Hablaré con Shikamaru, ¿vale? – habló ignorando sus palabras completamente.
Antes de que pudiera reprochar, el moreno se había levantado de su asiento para dirigirse a la mesa de Shikamaru ante la atenta mirada de Sakura. Tenía suerte de contar con gente como Sai, era un gran compañero y una buena persona.
- Sai tiene razón – interrumpió la voz de Sasuke, causando que Sakura girara su rostro hasta centrar su vista en él y en sus hermosos ojos negros. – Es mejor que vayas a casa.
- Voy a hacer lo mismo aquí que allí.
- Pero al menos no estarás pendiente de si Shino ha acabado o no. 'ttebayoo – dijo Naruto uniéndose en la conversación.
- No quiero un trato especial porque el caso esté relacionado con mi padre.
- No se trata de tener o no un trato especial – habló Sasuke. – Se trata de estar mentalmente concentrado y preparado para estar aquí y tú ahora necesitas ir a casa.
Por mucho que quisiera reprochar las palabras del Uchiha, sabía que tenía razón y que, si alguien estuviera en su situación, ella estaría diciendo y haciendo lo mismo que sus compañeros.
- ¿Por qué no cenas con Hinata-chan y conmigo? – sugirió el rubio tras uno segundos de completo silencio. – Karin estará ahí y también pueden venir Sai y el teme.
- Gracias, Naruto. Me lo pensaré – su sonrisa no se perdió mientras decía eso.
- Shikamaru dice, no, te exige que vayas a casa a descansar – informó Sai más llegar a la mesa.
- Te avisaremos en cuanto Shino sepa algo – aseguró Sasuke siendo apoyado por el resto de sus compañeros.
Sakura, viendo la seguridad y confianza de aquellos tres hombres, solo pudo suspirar y recoger sus pertenencias de la mesa como dándose por derrotada debido a que, en esos meses, había comprobado que era imposible llevarles la contraria.
- Está bien, pero si averiguáis algo, - sus ojos se fijaron en los de Sasuke – llamadme, por favor.
- ¡Por supuesto, Sakura-chan! – la chica sonrió y haciendo un gesto de despedida, se dio la vuelta para dirigirse al ascensor. - ¡No te olvides de mi oferta, 'ttebayoo!
Y, sinceramente, de camino a casa estuvo pensando en aquella oferta de ir a cenar, pero aunque estuvo tentada de aceptarla, no tenía muchas ganas de pasar el rato en tanta compañía. Pensó en ir a visitar a su madre y cenar con ella, pero de nuevo, las ganas no eran suficientes para moverse por la ciudad hasta casa de sus padres. Así que optó por la opción más fácil: comprar una botella de vino, una bandeja del mejor sushi de la ciudad y unas sales para darse un baño relajante.
Estuvo más tiempo de lo pensado por el centro comercial, pero una vez compró todo lo que tenía que comprar, incluso alguna prenda que no necesitaba pero que había visto al pasar por el escaparate, se encaminó hacia su solitaria casa dispuesta a disfrutar de una maravillosa velada de sábado totalmente de relax. Solitaria porque su adorado novio tenía una conferencia de cinco horas sobre arte con aperitivo incluido en la universidad y no llegaría hasta casi las diez, por lo que estaban Sakura, el sushi y su botella de vino tinto.
Mientras preparaba el baño como a ella le gustaba, no recordaba la última vez que tuvo tiempo para hacer eso mismo disfrutando solamente de su propia compañía, sin Sasori en la bañera con ella. Observó en su móvil que no eran ni las ocho, por lo que sus compañeros estaban a punto de acabar el turno y sintió algo de decepción y nerviosismo al comprobar que no tenía ninguna llamada perdida de ellos.
- Basta, tienes que relajarte – se dijo a si misma dejando el móvil encima del lavabo.
Decidida y con una ansiedad casi inexplicable, la joven Haruno se deshizo rápidamente de su ropa hasta estar completamente desnuda frente a la bañera, la cual ya estaba llena y, sin vacilar, se metió en ella sin importar que el agua estuviera relativamente más caliente de lo normal. No obstante, en cuanto toda su piel entró en contacto con aquel líquido, su cuerpo no pudo evitar soltar un gemido placentero relajándose casi por inercia en la bañera. Aquello era a lo que aspiraba en la vida: un baño relajante y una buena copa de vino.
Tenía que reconocer que durante el tiempo que estuvo dentro de la bañera, cenando y tomándose casi media botella de vino, no había pensado más que en ella y en la agradable placer que le producía esa situación. No había pensado en el caso, ni en su padre, ni si quiera en Akatsuki. Nada existía más allá de aquellas cuatro paredes.
Decidió que era buena hora acabar su baño cuando sus dedos estaban arrugados, el agua estaba casi fría y sus sentidos algo aturdidos por el alcohol, así que se puso su albornoz blanco con flores rosas y recogió rápidamente todo el baño, no sin antes echar un vistazo a la pantalla de su móvil y decepcionarse por no encontrar nada, pero eran más de las nueve y sería prácticamente imposible que alguno de sus compañeros siguiera trabajando. Eso le llevó a pensar en que aún tenía que informar a Naruto de que no pensaba moverse de su casa para ir a cenar, por muy tentadora que fuera la oferta de pasar una noche divertida, aunque siendo sinceros con su botella de vino se lo estaba pasando igual de bien.
- ¿¡Cómo que no vienes!? – gritó la voz de Karin al robar el teléfono de su hermano. - ¡Sakura! ¡Llevamos días sin vernos!
- Lo siento, Karin, pero prefiero quedarme en casa.
- ¿Haciendo qué? ¿Bebiendo vino mientras lees un libro? – la chica sugirió desde la otra línea y Sakura juraría que incluso lo dijo mientras rodaba los ojos. - ¡Menudo planazo!
- Estoy cansada, Karin.
- ¡No es justo! Iba a darte una alegría.
- ¿Qué alegría?
- Bueno, te lo tendré que decir por aquí – contestó. - ¡Me voy a vivir sola!
- ¡Enhorabuena! No pensé que te atrevieras – dijo ella. - ¿Qué dice tu hermano?
- Es una larga historia, pero te contaré todo el día que te dignes a verme, ¿sí? – Sakura rodó los ojos ante la ironía de su amiga. – Tengo que colgar. Naruto me hace señas para que le ayude con la mesa. ¡Hasta luego!
Sakura colgó tras despedirse y se quedó mirando el móvil durante unos segundos antes de decidir sentarse en su pequeño escritorio, aún acompañada de aquella copa de vino, y abrió la carpeta que tenía de frente a su cara: el caso de su padre. Sabía que por muchas veces que lo leyera, y francamente habían sido muchas, no iba a encontrar nada nuevo más allá de lo que ya sabía: Akatsuki tenía algo que ver con la muerte de su padre, pero ¿el qué? ¿Por qué? Esas eran algunas de las muchas preguntas que se hacía cada vez que abría esa carpeta, cada vez que se levantaba e iba a la oficina, cada vez que oía el nombre de Akatsuki y no tenía ninguna respuesta a ellas y eso le frustraba soberanamente.
- Mierda – siseó al ver como derramaba un par de gotas encima de su folio donde anotaba todo lo que sabía hasta el momento.
Con rapidez, secó el vino de la hoja y suspiró aliviada al ver que no había sido bastante desastroso. Justo en ese momento, su móvil empezó a sonar sobresaltando a la chica, quien comprobó entre sorprendida y extrañada que era Sasuke.
- ¿Sasuke? – preguntó como si la llamada fuera un producto de su imaginación.
- Sakura, ¿dónde estás? – inquirió en un tono alterado. Se percibía eco en la llamada, por lo que la chica intuyó que estaba dentro del coche.
- Perdón, Sasuke – contestó intuyendo el porqué de su llamada - ¿Naruto no te lo ha dicho? No voy a ir a la cena.
- ¿Cena? No es eso – se oyó el potente claxon del coche y una maldición por parte del Uchiha. - ¿Estás sola?
- Sí, ¿por qué?
- Shino ha descifrado parte de los archivos de tu padre – Sakura abrió los ojos ante las palabras. – Tienes que salir de ahí. Ya.
- ¿Por qué? – preguntó preocupada sintiendo como el efecto del alcohol desaparecía poco a poco de su cuerpo. – Sasuke, ¿qué ocurre?
Sasuke pareció meditar durante unos segundos, como buscando las palabras concretas.
- Escorpión, Sakura – dijo casi en un susurro. – Sasori es escorpión.
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Espero que os haya gustado y pronto la continuación. Como siempre, dejadme vuestras opiniones que me gusta saber que opináis.
Un saludo
SheNdy.
