¡Hola! ¡He vuelto!

Primero, siento mucho la tardanza, pero mi laptop se ha vuelto loco y se pagaba y se encendía todo el rato, impidiéndome escribir. Ahora parece que ya funciona bien. Bueno, aquí os dejo la continuación que tanto deseabais. Michas gracias por vuestros reviews que me animan a continuar con la historia y me ayudan a mejorarla porque siempre viene bien saber la opinión de tus lectores.

Sin más, ¡espero que os guste!


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 10: "Empezando de cero"

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No sabía qué estaba haciendo ahí, en medio de una casa desconocida, rodeada de extraños que bailaban y bebían y con un vaso de algo que no sabía muy bien que era, pero tenía alcohol. Soltó un suspiro al ver a su mejor amiga, la causante de que estuviera un sábado-noche de verano ahí, besándose con un chico, de cuyo nombre no recordaba, en la otra esquina del salón.

- Increíble – dijo por lo bajo antes de dar un sorbo a su vaso.

Había venido explícitamente a esa fiesta porque Tenten, su mejor amiga desde los doce años, había insistido en venir a esa casa con la excusa de que no se veían demasiado, ya que Tenten trabajaba fuera de Konoha. Por eso, no había querido discutir con ella y había aceptado con una sonrisa. No obstante, si alguien le llega a avisar de que iba a estar prácticamente sola mientras su amiga disfrutaba, a lo mejor se lo hubiera pensado dos veces.

- ¿Qué es increíble? – preguntó una voz a su derecha.

Al girarse, Sakura se encontró con el chico más atractivo que había visto en años y, para su suerte o desgracia, era totalmente su tipo: ojos intensos, sonrisa socarrona y un aura que te invitaba a querer conocerlo a pesar de que no indicaba nada bueno. El chico, que parecía mayor que ella, tenía el pelo pelirrojo, los ojos color café brillosos y una sonrisa preciosa en su rostro.

- Nada, mi mejor amiga – dijo Sakura aunque no supo muy bien por qué había decidido responde a ese extraño.

- ¿Te ha dejado tirada? – inquirió el desconocido ganándose una mirada poco amigable por parte de la joven. – Lo siento, no me quería meter donde no me llaman – se disculpó rascándose la cabeza. – Es que te he visto aquí sola y… no sé, pensé que necesitabas compañía – el chico carraspeó mientras negaba la cabeza. – Bueno, da igual, ha sido una estupidez. Ya me largo – levantó su mano en señal de despedida y se dio la vuelta.

- ¡Espera! – pidió Sakura por inercia y sin pensarlo. El chico se giró y la observó atento: sin duda era muy guapo. – No me vendría mal un poco de compañía – sugirió con una sonrisa y extendiendo su mano. – Soy Sakura.

- Sakura, ¿eh? Es un nombre muy bonito – dijo él apretando su mano a forma de saludo. – Hola, soy Sasori.

Aunque ninguno de los dos lo sabía, desde esa noche de agosto sus vidas iban a cambiar completamente.

*././.*

Se despertó abruptamente, algo desubicada, y se incorporó en aquella amplia y cómoda cama, rozó con una de sus manos la frente y soltó un suspiro. Había sido un sueño. Un sueño del primer día en el que había conocido a Sasori en aquella fiesta de verano a la que Tenten le había obligado ir. Hizo una nota mental de llamar a su mejor amiga porque ya hacía tiempo que no sabía nada de ella y dada la situación actual era necesaria una conversación. Entonces, de pronto, los eventos de la noche previa golpearon en su mente: la pelea con Sasori, descubrir que él un completo extraño, abandonar su casa y acabar en la cama de Sasuke.

Oh.

Abrió los ojos al darse cuenta de que no estaba en su casa ni mucho menos en su cama, es más, todo lo que sus ojos veían pertenecían a su serio pero sensual compañero de trabajo y, mientras analizaba en profundidad el cuarto, debía de reconocer que tenía buen gusto a pesar de que solo usar colores en blanco, negro, gris y marrón.

Después de apreciar durante un par de minutos más la habitación, decidió que era hora de levantarse de la cama y comenzar a ordenar su vida, que actualmente era un poco desastre. Se acercó a aquel ventanal y abrió las pesadas cortinas negras, encontrándose con una fabulosa vista de la ciudad desde las alturas del rascacielos. ¿Cómo podía permitirse Sasuke vivir en una zona así? Sabía perfectamente lo que ganaba, más que nada porque ella ganaba lo mismo, pero también sabía lo que valía un alquiler en esta zona. ¿Acaso estaba haciendo algo ilegal para mantener ese piso? ¿Blanqueaba dinero? ¿Estaba estafando a Hacienda?

Zarandeó la cabeza borrando sus pensamientos ya que, fuera la verdad que fuera, sabía que no podía ser nada ilegal viniendo de él, aunque sobre todo sabía que lo acabaría descubriendo por voluntad propia o por la boca de Naruto.

Salió por la puerta encontrándose con el pasillo que por la noche la había recibido junto a Anubis y se sorprendió cuando percibió que sentado en el suelo, con la lengua fuera y pose recta, el perro la esperaba firmemente.

- Buenos días, Anubis – dijo la chica con una sonrisa acariciando cariñosamente al perro entre las orejas, causando que la cola se moviera sin parar. - ¿Me estabas esperando? – el perro ladró a modo de asentimiento. – Eres un chico muy bueno, ¿verdad? ¿Dónde está Sasuke?

Obtuvo la respuesta antes de que el perro pudiera moverse del sitio gracias a la música que provenía de una de las habitaciones del fondo del pasillo. El perro ladró en aquella dirección antes de avanzar hacia el origen del sonido seguido de cerca por la pelirrosa y empujó con su cabeza la puerta medio abierta entrando en la sala, dejando a la chica en la puerta observando el lugar.

No se sorprendió al percatarse de que aquella sala era un gimnasio, pequeño pero un gimnasio personal que Sasuke se había montado en su propia casa. Aunque lo que más llamó su atención no fueron las máquinas de deporte, sino cierto moreno en la zona de pesas o, más bien, cierto cuerpo entrándose en esa zona al ritmo de una viaja canción de hip-hop. Intentó que su boca no se abriera, pero viendo los abdominales de su cuerpo sudoroso le resultó prácticamente imposible, ¿quién le iba a decir que el Agente Especial Uchiha, su compañero de trabajo podría estar así de bueno? Sabía por pura observación que no podía tener mal cuerpo, aunque no se imaginaba que tuviera tan buen cuerpo. ¿Cómo le iba a mirar ahora a los ojos sabiendo lo que esas camisas ocultaban debajo?

Anubis ladró llamando la atención tanto de la chica como de su dueño, quien dejó las pesas en su sitio y se incorporó en su asiento para acariciar a su perro antes de que sus ojos se clavaran en la intrusa que esperaba en la puerta. En cuanto sus ojos se encontraron, Sakura tragó su saliva mientras sentía como el calor se apoderaba tanto de sus mejillas como de la zona de debajo de su vientre.

- Buenos días – articuló ella como pudo. – Perdona que te haya interrumpido. Anubis me guio hasta aquí.

- No pasa nada, ya había terminado – aseguró limpiándose el sudor con una toalla antes de ponerse en pie ante la atenta mirada jade. En esos momentos Sakura deseó ser esa toalla gris o la camiseta blanca que cubrió sus abdominales. La voz de Sasuke la obligó a dejar de fantasear con su cuerpo y a centrar su ojos en aquella mirada oscura con cierta chispa de diversión. - ¿Has dormido bien?

- Sí, bastante bien.

- ¿Café?

- Sí, por favor, lo necesito – dijo antes de dar un suspiro.

Sasuke mostró una sonrisa de lado antes de salir por la puerta seguido de Anubis y de cierta chica que ahora mismo se encontraba bastante desubicada, sobre todo por semejante dios. Mientras observaba la espalda ancha y bien formada de Sasuke, no puedo evitar plantarse cuestiones, ¿qué hacía observando a su compañero como si fuera un pedazo de carne? Es cierto que desde que lo había conocido se había sentido atraída hacia él, y luego estaba aquel incidente en el bar, pero nada de esto podría pasar porque: 1) Sasuke y ella eran compañeros y podría afectar a su trabajo; 2) acaba de romper con el chico por el que prácticamente había rechazado al moreno aquella noche del bar; y 3) no estaba segura de que ella fuera su tipo.

- Puedes servirte lo que quieras – dijo Sasuke al entrar en aquella cocina americana. – Ahí tienes el café y en ese armario hay tostadas y cereales – explicó señalando. – Y la leche está en el frigo – sus ojos se fijaron en los de ella. - ¿Necesitas algo en especial?

- No, todo está bien, de verdad – aseguró con una sonrisa acercándose hacia el chico. – Gracias, Sasuke. Por esto y por todo.

El chico asintió y mostró una pequeña sonrisa en sus labios, como intentando demostrarle que estaba encantado con su presencia en su hogar y, sobre todo, con ayudarla.

- Iré a la ducha.

Se dio la vuelta y desapareció por el pasillo, dejando a Sakura parada en la cocina absorta en sus pensamientos, los cuales incluían a aquel moreno bajo el chorro del agua. Zarandeó la cabeza, ¿tan falta de sexo tenía? Era cierto que hacía unos días que no tenía, pero eso no le daba derecho a fantasear con Sasuke. Entonces, la realidad golpeó su mente: sí que tenía derecho porque estaba soltera. Soltera. Hacía años que no se encontraba en esa situación y, francamente, no esperaba verse en ella así de golpe, pero las cosas no siempre son como uno espera.

- Tengo que llamar a Tenten – dijo en alto entre suspiros a la vez que se preparaba el café. Anubis miró a la chica sin entender muy bien la situación. – Anubis, la vida es muy complicada.

Sakura desayunó tranquilamente en compañía del perro a la espera de que su compañero de trabajo y de piso saliera de la ducha, aunque no tuvo que esperar mucho porque a los diez minutos el dueño de la casa estaba vestido y recién duchado en el pasillo.

- Kakashi ha llamado esta mañana – informó ajustándose la camisa. – Quiero vernos al mediodía en la oficina.

- En ese caso iré a prepararme – dijo dejando las cosas en el fregadero. - ¿Dónde guardas el jabón?

- Yo me encargo de los platos – ordenó Sasuke con una media sonrisa. – Tú encárgate de ducharte y arreglarte.

La chica iba a replicar, pero la mirada que el moreno le dirigía bastaba para que se conformara con las órdenes de Sasuke, así que se encaminó hacia la ducha con el objetivo de estar decente ante su jefe y sus compañeros.

Mientras estaba bajo el chorro del agua caliente, intentó ordenar un poco sus pensamientos con el propósito de ir lo más profesional posible a trabajar. Sabía que la verdad le iba a doler, pero no podía dejar que le afectara ya que lo que realmente importaba era que su padre, y otras tantas víctimas, obtuvieran la justicia que se merecían y sólo podría conseguirlo si atrapaba a cada uno de los miembros de Akatsuki. Esa iba a ser su única motivación ahora. Eso es por lo que debía ser clara, profesional y fuerte.

Se vistió rápidamente con un traje azul marino de rayas blancas, una camiseta blanca y unos tacones a juego, se maquilló levemente aunque decidió destacar sus labios de un granate y salió por la puerta, no sin antes dedicar una mirada a su reflejo maravillada por el resultado.

Cuando entró en el salón, Sasuke no pudo evitar mirarla con sorpresa por lo que sus ojos veían y no precisamente por cómo iba vestida, ya que, bueno, su compañera siempre había vestido bien. No obstante, lo que llamaba su atención era la energía y la postura con la que caminaba sobre sus tacones, indicando determinación y seguridad, algo que desde el punto de vista del Uchiha era demasiado atractivo.

- ¿Lista? – dijo él carraspeando al notar como se le había secado la garganta.

- Más que nunca.

*././.*

Al entrar en la casi desierta oficina, Sasuke se percató de dos cosas: la primera era que una de las luces estaba fundida, y la segunda era que él no era el único que se había dado cuenta de lo bien que le quedaba esa actitud determinante a la chica que caminaba a su lado, puesto que todas las personas con las que se cruzaban se fijaban en ella como si de una deidad se tratara, incluso el de seguridad de la puerta que era muy serio había abierto los ojos cuando la había visto pasar.

- Buenos días – dijo la chica al entrar en la sala de reuniones.

Naruto fue el primero que se acercó a ella y la abrazó fuertemente mientras le daba los buenos días, Sai apretó cariñosamente el hombro de su compañera sin borrar su sonrisa de la cara y Shikamaru y Kakashi saludaron a la chica con una sonrisa y una chispa de alegría en sus respectivas miradas.

- ¿Cómo te encuentras, Sakura? – preguntó Sai.

- Confusa, pero bien – aseguró mirando a los presentes. – Sólo quiero acabar con esto.

- Shikamaru, haz pasad a Shino – pidió su jefe. – Nos pondremos primero con el caso antes de que tengas que ir a declarar – Sakura soltó un suspiro sentándose en su sitio. – Sé que es lo que ahora no quieras hacer, pero debes hacerlo.

- ¿Sabes al menos quién estará en el interrogatorio, Kakashi?

- Bueno, al principio la Directora Senju no estaba muy contenta con que alguien de la unidad estuviera preguntando a Sakura por eso de que pueda haber cierta influencia, – se rascó la nuca – pero he conseguido que me deje a mí hacerte las preguntas siempre y cuando esté acompañado de Sai.

- Gracias, lo aprecio de veras – aseguró con una sonrisa.

- Sasuke, tú también tendrás que presentar un informe – exigió su jefe haciendo que el chico asintiera. – Puedes redactarlo después.

- ¿Quería verme, jefe? – interrumpió Shino entrando en la sala. – Sakura, me alegro de que estés bien – la susodicha sonrió a modo de agradecimiento.

- Necesitamos que nos muestres lo que has encontrado relevante en los archivos de Kizashi Haruno.

Tal y como le habían ordenado, Shino enchufó su pendrive en el ordenador siendo observado por todo el equipo, excepto por Sasuke quien tenía su vista fija en su compañera de trabajo.

- Ayer conseguí descifrar las contraseñas de las carpetas del difunto Kizashi Haruno. Encontré muchas cosas sobre antiguos casos, pero lo que llamó más mi atención era esta: "C_AK" – dijo señalando a la pantalla. – Y me llamó la atención no sólo por el nombre, sino también porque no estaba junto al resto de casos y para acceder a ella tuve que descifrar cuatro contraseñas distintas. Parece ser que el Agente Haruno estaba realizando una investigación en secreto sobre Akatsuki –explicó clicando en la carpeta.

- ¿Cómo en secreto? – preguntó Naruto frunciendo el ceño.

- Todo lo que Haruno Kizashi descubrió sobre Akatsuki lo hizo como investigación propia, en secreto – respondió mientras abría un documento con una lista con diversos nombres. – Kizashi recopiló esta lista con nombres de animales, un total de nueve. Al principio no entendía muy bien lo que significaban, pero pedí a ayuda a Sasuke y me dijo que Sakura había averiguado que eran alias para los miembros de la banda.

- Entonces, ¿hay un total de nueve miembros?

- Sí, nueve grandes cargos – contestó Shino a la pregunta de Sai. – Kizashi consiguió averiguar los nombres en clave a través de conversaciones y confesiones de algunas personas, aunque no sabía a quien pertenecían cada uno de ellos – hizo una pausa para beber agua. – Pero sí que descubrió la persona identificada como "escorpión", quien realmente es…

- Akasuna no Sasori – interrumpió la única mujer del grupo llamando la atención de todos los presentes, pero ella tenía la vista fija en la pantalla, en el nombre de su ahora exnovio y en su ficha. – Varón, 30 años, huérfa-

- Sakura – llamó Sasuke haciendo que ella clavara sus ojos en él por primera vez desde que habían entrado en la sala. – No tienes por qué hacer esto.

Sasuke sabía que estaba haciéndose la fuerte, que quería demostrar que podía con ello, y Sasuke solo quería hacerle ver que estaba bien si no podía o si no quería continuar, pero ella era profesional y los sentimientos no debían influir nunca en un caso, por muy cercano que fuera.

- Varón, 30 años – volvió la chica a decir. – Huérfano desde los 15. Nació y vivió en Suna con sus padres hasta que murieron en un accidente y su abuela pasó a su cargo – hizo una pequeña pausa. – Después se mudó a Konoha donde estudió Arte en la universidad. Al poco de acabar, consiguió un puesto en la universidad a la vez que vendía algunas de sus obras y esculturas.

- ¿Algo en su historial criminal?

- Alguna multa de aparcamiento y algún delito menor antes de los 18 – informó el ciber-experto. – Nada de importancia como para relacionarlo directamente con una banda criminal. Sin embargo, Kizashi obtuvo la información suficiente como para averiguar que detrás de la identidad de "escorpión" se encontraba Sasori.

- Hay algo que no entiendo – habló el único rubio del grupo. – Si Kizashi sabía sobre la verdadera identidad de Sasori, ¿por qué actuar solo? ¿Por qué dejar que fuera el novio de Sakura-chan?

- Quizá no podía atraparlo él solo – sugirió Sai llamando la atención de los presentes. – Es decir, sabemos que esta banda tiene conexiones en todos los sitios, ¿no? Puede que Kizashi estuviera actuando en secreto porque sabía que no podía revelar esta información a cualquiera – Sai se levantó de su asiento y se acercó a la pizarra, donde escribió el resto de nombres de animales que les faltaban por completar. – Puede que alguno de estos fuera parte de la policía y que la única solución fuera actuar con discreción.

- ¿Insinúas que Kizashi llevaba esa investigación en secreto porque alguien lo vigilaba? ¿Alguien de la policía?

- ¿Y por qué no? – contraatacó Sai a la pregunta de Shikamaru. – Kizashi investigaba en secreto porque sabía que alguien dentro de la comisaría estaba conectado con Akatsuki, descubrió una de las identidades de la banda y eso causó su muerte.

- Es una teoría posible – apoyó Kakashi cruzándose de brazos. – En el caso de que Sai estuviera en lo cierto, la única posibilidad que tenemos de hacer justicia y descubrir la verdad es seguir la línea de investigación que llevaba Kizashi – el hombre soltó un suspiro. – Esta investigación tiene que seguir siendo un secreto. Ahora mismo, nuestra misión principal va a ser la siguiente: atrapar a Sasori o a otro miembro de su banda para acabar con Akatsuki – sus ojos se fijaron en Sakura. – Solo así se hará justicia.

- ¿Qué quieres que hagamos?

- Por el momento, seguir investigando otros casos a la vez que buscamos más pistas que nos puedan llevar directos a Akatsuki – Kakashi se levantó de su asiento. – Shikamaru y yo repartiremos los archivos que sean relevantes de Kizashi, pero recordad que todo esto tiene que ser un secreto – sus ojos negros se fijaron en la pantalla. – Kizashi no confiaba en alguien de su departamento y nosotros tenemos que hacer lo mismo. ¿Alguna pregunta? – todos negaron con la cabeza. – Bien, gracias por todo y podéis retiraros – su vista se fijo en la mujer del grupo. – Sakura, en diez minutos en la sala de interrogatorio.

La chica asintió con la cabeza a pesar de que no estaba prestando mucha atención a las palabras de su jefe, sólo podía centrarse en la pizarra situada en el costado izquierdo de Sai y en los nombres que había en ella: cocodrilo, águila, hiena, grulla, camaleón, escorpión… Tragó duro al ver ese animal y al pensar en las connotaciones que ese nombre implicaba ahora en su vida. De pronto, se levantó de su asiento, siendo observada por sus compañeros, se acercó a la pizarra y comenzó a escribir al lado de ese animal lo único que tenía claro.

Akasuna no Sasori

Cuando terminó de escribir cada una de las letras, se giró sobre sus talones y contempló a sus compañeros, aunque en especial miraba a cierto moreno de ojos negros que había sido su mayor apoyo en las últimas 24h.

- Nos quedan otros ocho – dijo con voz decidida provocando una sonrisa en los presentes.

*././.*

Para cuando llegaron al apartamento de Sasuke, el sol ya se estaba poniendo. Habían pasado toda la tarde entre declaraciones, papeleo y burocracia y, luego, Sasuke había propuesto pasar por el antiguo domicilio de la chica para poder coger su coche.

Al entrar en el piso, Sakura sintió una agradable sensación en su interior como cuando está en casa de sus padres en Navidad, y sonrió satisfecha por sentirse así; incluso por ser recibida por los lametazos de Anubis.

- Ven – dijo la voz varonil de Sasuke haciendo que dejara de acariciar al perro, - te mostraré tu dormitorio.

Avanzaron por el pasillo de aquel espectacular piso del que estaba segura de que nunca se cansaría de ver hasta llegar a una puerta, la primera que se encontraba en el pasillo, y para sorpresa de la chica, al abrir se encontró maravillada con lo que sus ojos veían. La habitación, en colores grises y blancos, era bastante grande, con una cama doble, armarios empotrados de madera oscura, una mesa de escritorio, una alfombra de un color granate y un gran ventanal que había cautivado totalmente la atención de la chica. Era cierto que no era tan grande como el de la habitación de Sasuke, pero las vistas merecían la pena.

- Es increíble – confesó Sakura maravillada.

- He dejado tus cosas en el suelo para que puedas colocarlas – informó señalando un rincón del cuarto. – La habitación no tiene baño, pero puedes usar el de invitados, que está justo al lado de tu puerta – se rascó la nuca. – Bien, te dejaré instalarte y te avisaré cuando la cena esté lista si quieres.

- Sasuke, esto es demasiado – dijo mirando al chico a los ojos. – Pienso pagarte los gastos y un alquiler por esto.

- Ya hablaremos de eso – bufó el moreno rodando los ojos. – Ahora, instálate y luego, podemos hablar de la convivencia, ¿vale? – la chica asintió satisfecha por la respuesta. – Venga, Anubis, vamos a dejar un momento a Sakura.

El perro ladró y se dio la vuelta con la intención de seguir a su dueño.

- Sasuke – llamó la pelirrosa causando que el chico se parara sobre sus pasos a mirarla. – Muchas gracias.

Él asintió con una sonrisa en su boca causando que Sakura tuviera otra y, con una última mirada, se dio la vuelta acompañado de Anubis y ambos desaparecieron por la puerta dejando a la joven sola en su nuevo dormitorio.

Quién sabe, quizá esta nueva vida no estuviera tan mal del todo.

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¿Qué tal? Espero que os haya gustado mucho y espero tener pronto la continuación (si no me vuelve a dar problemas el ordenador). Como siempre os pido, dejadme vuestros reviews para saber que os ha parecido o vuestras sugerencias. Cuidaos muchos y WEAR A MASK, pls.

Un saludo

SheNdy.