¡Hola!

Siento mucho la tardanza, pero aquí os dejo un capítulo largo para compensar (y uno que necesitabais). ¡Muchas gracias por los reviews!

¡Espero que os guste!


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 11: "La fiesta Uzumaki"

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Para sorpresa de Sakura, la convivencia con Sasuke resultaba muy buena. Sabía, porque trabajaba codo con codo con él, que era una persona organizada y seria al igual que ella, pero no esperaba que tuvieran tanto en común, incluso a la hora de hacer tareas del hogar. Tenían buena conexión y organización y eso hacía que el ambiente fuera lo más cómodo posible para ella, incluso llegaba a ser familiar.

El único problema que había, un insignificante detalle de nada que encontraba en compartir piso con Sasuke era que, bueno, tenía que verlo muchas veces sin su camiseta o peor, solo con una toalla. Ese hombre tenía que saber que estaba increíble, que su cuerpo no era de este planeta y que la sensualidad que desprendía hacía que los meros mortales como ella se sintieran instantáneamente atraídos hacia él. No se quejaba de semejantes vistas, al contrario, sólo se sentía frustrada por tener que compartir el ambiente con él y que no pudiera hacer nada para apagar su fuego interior.

Exceptuando ese pequeño detalle, la convivencia era bastante buena. Podían entrenar juntos, trabajar en los casos asignados y siempre tenían su propio espacio personal para que cada uno hiciera lo que quisiera, que en el caso de Sakura solía ser leer y pensar, sobre todo pensar en su vida. Aún no había sido capaz de decir a su madre todo lo que había ocurrido con su adorado Sasori, ni mucho menos de charlar con Tenten para ponerla al día, aunque en el fondo sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo, más que nada porque Navidad era en una semana e iba a enfrentarse a su madre.

Oh, Sasori.

Durante esa semana lo único que tenía en mente era averiguar donde se encontraba aquel desgraciado que se había hecho pasar por otra persona para dejarlo pudrir en la cárcel. Sabía que se estaba obsesionando mucho con el caso de Akatsuki, pero también sabía que no iba a poder dormir tranquila hasta que supiera la verdad sobre esa banda, sobre la muerte de su padre y sobre el tío del que se estaba desamorando. Era duro, pero era lo que tenía que hacer.

Por otro lado, se iba acostumbrando a la nueva vida de soltera, que era igual que la que tenía antes salvo con la excepción de que los besos, los abrazos y el sexo no eran tan frecuentes, eso y que tenía más tiempo libre para ella y para sus amigas. Razón por la que se encontraba en una cafetería un viernes después de trabajar rodeada de sus amigas, tomándose un cappuccino mientras escuchaba una divertidísima historia de la adolescencia de Hinata y Karin en boca de esta última. Resultaba que se habían conocido en el instituto, donde habían sido grandes amigas y donde Hinata se había enamorado del idiota hermano mayor de la pelirroja. Antes de salir juntos, Hinata había estado años enamorada de Naruto, pero éste no se había dado cuenta de ello hasta que cuando empezó su primer año de universidad, Karin visitó a su hermano acompañado de Hinata y Naruto por fin se percató de la chica como una mujer y no como la amiga de su hermana pequeña, y ahí comenzó todo.

- Me hubiera gustado haberos conocido en mi adolescencia – confesó Ino cuando Karin terminó de narrar. – En serio, mi adolescencia fue aburridísima. Rodeada de libros y sermones de Shikamaru para que me pusiera a estudiar – soltó un bufido recordando aquellos tiempos. – Por lo menos vosotras lo pasabais bien.

- No sabía que Shikamaru y tú erais amigos de antes – dijo Sakura frunciendo el ceño.

- Desde que nacimos – contesto la rubia antes de dar un sorbo a su té. – Nuestros padres son amigos de la adolescencia.

- Apuesto a que conociéndote fuisteis más que amigos, ¿eh, Ino?

La susodicha notó como sus mejillas se encendían ante el comentario hecho por Karin mientras el resto emitía una suave risa.

- Eso fue hace diez años, éramos jóvenes y adolescentes – respondió por lo bajo la rubia. – Shikamaru y yo somos muy buenos amigos, lo que pasó con 17 años nos unió más, pero ahí se quedó. Además, ahora yo estoy muy bien con Sai – añadió con una sonrisa.

- Oye, Sakura – llamó Temari con una sonrisa. - ¿Qué tal con tu nuevo compañero de piso? ¡No nos has contado nada!

- ¡Eso, eso! ¿Qué tal es convivir con el gran Uchiha Sasuke?

Sakura se mantuvo en silencio durante un par de segundos pensando la respuesta a esa pregunta. ¿Cómo era vivir con Sasuke? La única palabra que se le venía a la mente era: conexión. Es decir, habían conectado muy bien y habían sabido llevar la convivencia a la perfección a pesar de que a veces su carácter pudiera chocar. Eran distintos, pero no tanto y eso había sido un punto importante en la convivencia, eso y que ahora mismo tenían que trabajar en resolver el caso de Akatsuki y desde casa se veía mejor todo.

- Está bien – confesó ante la pregunta de Ino. – Quiero decir, teniendo en cuenta que prácticamente pasamos todo el día juntos por el trabajo, no nos está costando mucho – miró la mesa durante unos segundos. – Me está ayudando mucho con el caso y ha sido la persona que me "rescató", por así decirlo, de Sasori.

- Oh, vamos, Sakura, queremos saber otras cosas – habló Karin rodando los ojos. – Ya sabes, otros detalles – su sonrisa se tornó un tanto pícara causando que Sakura se sonrojara al entender el significado de sus palabras.

- No sé de qué hablas.

- Yo creo que sí – aseguró la chica entusiasmada. – Dime, ¿has podido verlo desnudo?

La joven Haruno se puso más roja si es que podía al pensar en las palabras de Karin o, más bien, al rememorar el fabuloso y escultural cuerpo de su ahora compañero de piso. Era cierto que no lo había visto completamente desnudo, pero sí que había tenido el placer de poder observarlo con una simple toalla alrededor de su cintura. Mentiría si dijera que ganas no le faltaban de averiguar que escondía ese dios bajo aquella prenda.

- ¡Te estás sonrojando! – dijo Ino animada por la conversación. – Entonces, ¿le has visto desnudo?

- No, y no sé a qué viene esta conversación – respondió la pelirrosa cruzándose de brazos, intentando evitar el tema. – Además, somos compañeros de piso y ya os he dicho que simplemente está siendo muy comprensivo con mi situación – suspiró. – Que es lo que necesito en estos momentos.

- No, no. Lo que necesitas es salir de fiesta, ligar con un chico guapo y tener una noche de sexo desenfrenado para que te ayuda a olvidarte de ese idiota de Sasori – confesó la Uzumaki siendo apoyada por Temari e Ino mientras que Hinata se mantenía en silencio.

- No sé, Karin. Francamente, ahora mismo no me apetece conocer a nadie nuevo, la verdad.

- ¿Quién ha dicho de conocer a alguien nuevo? – preguntó frunciendo el ceño. – No te estoy diciendo que tengas que conocer a tu nuevo novio, cariño. Tan sólo un tío desconocido que te de una alegría al cuerpo.

- Hace mucho que no hago una cosa así. No sé si estoy preparada, o peor, no sé si sé ligar.

- Eso es como andar en bicicleta, Saku, no se olvida.

- Tampoco sé si es lo que reamente necesito ahora, Ino – la chica soltó un suspiro antes de volver su vista a aquellos ojos azules. – Quiero decir, hace mucho que no estoy soltera y la idea de tener que conocer a alguien nuevo me aterroriza un poco teniendo en cuenta lo que me ha pasado con Sasori.

- Puedo presentarte a mi primo, Sakura-chan – sugirió la tímida del grupo con una bonita sonrisa. – Está soltero y es muy buena persona.

- ¡No! – dijo Karin en un tono más alto de lo normal. – Me niego a que intentéis emparejar a Sakura con alguien por muy primo que sea – miró a Hinata durante unos segundos. – Lo siento, y eso que tu primo está muy bien – la Hyuga por su parte no sabía muy bien que responder a eso. – Lo que necesitas es una fiesta llena de varias opciones.

- ¡Sí, una fiesta! – apoyó entusiasmada Temari.

- No sé, Karin, no creo que…

- ¡Bobadas! – cortó la pelirroja antes de que Sakura pudiera dar sus razones. – Mañana haremos una fiesta en mi casa para inaugurar mi nuevo piso y mudanza y para dar la bienvenida a Sakura al mundo de la soltería – las dos rubias del grupo gritaron emocionadas. – Yo me encargo de la lista de invitados, pero podéis traer a algún hombre si queréis – sonrió socarronamente. – Me vendría bien que alguien me ayudara con la bebida, la comida y la decoración.

- Yo puedo ayudarte – se ofreció Temari con una sonrisa. – Mañana tengo todo el día libre.

- Yo también puedo, Karin-chan.

- ¡Estupendo! – aplaudió la pelirroja emocionada.

- ¿Y yo qué hago? – preguntó la otra rubia un tanto perdida.

- Tú tienes la misión más importante de todas.

Karin dirigió una mirada cómplice a Ino y ambas sonrieron, con esa sonrisa que no significaba nada bueno, mientras miraban a la joven Haruno, quien aún estaba asimilando la información que sus amigas debatían.

- Mañana a las 11 en el centro comercial, y no llegues tarde – exigió Ino con una sonrisa. – Tenemos todo el día para buscarte un modelito impresionante.

- Ino, no necesito eso, de verdad. Tengo ropa en casa.

- Ropa de no-soltera dirás – bufó la rubia. – Mañana a las 11, Saku.

- ¡Perfecto! ¡Todo planeado! – Karin sacó su móvil. – Empezaré a enviar mensajes a mi lista de contactos con la hora y el lugar. ¿Creéis que a las 9 es buena hora?

- Sí, yo creo que sí.

- Bien – asintió con la cabeza mientras tecleaba rápidamente en su móvil. – Creo que invitaré a Genma.

- ¿A Genma? ¿Te has vuelto loca?

- ¿Otra vez, Karin? – Temari rodó los ojos.

- ¿Quién es ese tal Genma? – preguntó con curiosidad Sakura.

- Es un tipo que trabaja conmigo para el NSB, en la unidad de contraterrorismo – explicó Ino en un tono no muy feliz. – No es un mal tío, al contrario, el divertido y tiene mucha labia, pero también es un maldito mujeriego que ha intentado estar con todas las mujeres del FBI.

- Y lo ha conseguido con Karin.

- ¿Vamos a hablar de mi vida sexual? – preguntó la pelirroja cruzándose de brazos. – Además, es mi fiesta. Invitaré a quien yo quiera, ¿no? – el resto se encogió de hombros como no queriendo discutir con ella. – Bien, mañana a las nueve. Poneos muy guapas, chicas, porque mañana va a ser una gran noche.

Y viendo los gritos de entusiasmo y emoción por parte de sus amigas, incluso Hinata parecía estar emocionada por la fiesta, Sakura supo al instante que nada de esto iba a ser bueno.

*././.*

Comprobó que nada de esto era una buena idea cuando se había pasado todo el día del sábado en el centro comercial con una exigente y charlatana Ino entre tiendas y cotilleos, aunque también había tenido su lado positivo porque gracias a ella había encontrado prendas que en su vida se hubiera comprado si no fuera por la persuasión de la rubia. No obstante, después de estar todo el día escuchando a Ino, sentía como si su cabeza estuviera a punto de explotar por la sobrecarga de información, aunque todo había servido en parte para que se conocieran y conectaran aún más.

Así que lo primero que hizo al llegar a su apartamento compartido fue tumbarse a descansar durante unas horas en su adorada cama, no sin antes saludar a Anubis cariñosamente. No supo exactamente cuánto tiempo estuvo dormida, pero sí que su móvil era el culpable de que se estuviera despertando de aquel agradable y relajado sueño.

- Mierda – dijo observando que tenía un montón de mensajes de sus amigas, en especial de Ino.

Observando el reloj, se percató de que quizá había dormido más de lo deseado y ahora no iba a contar con el tiempo suficiente para arreglarse para la fiesta o al menos, iba a tener que darse mucha prisa si quería estar lista para cuando Ino pasara a buscarla.

Se dirigió rápidamente a la ducha y tal y como había entrado, salió con tremenda agilidad después de enjabonarse y limpiarse el cuerpo y el pelo y se situó de frente al espejo con el objetivo de maquillarse decentemente. Usó distintas sombras oscuras y plateadas para resaltar sus parpados, rímel y una raya negra que hacía sus ojos más grandes y llamativos, se dio un poco de iluminador, pero decidió que sus mejillas tuvieran un color natural y finalmente, se pintó los labios de un rojo intenso. Le encantaba el efecto que los pintalabios producía en su rostro y solía aprovecharlo a la perfección, quizá demasiado. Contenta con el resultado que había obtenido y habiendo decidido que dejaría su cabello al natural, pasó a vestirse en la zona del dormitorio.

Después de observar todas las posibles opciones, se decantó por una minifalda roja asimétrica de cuero, unos botines negros de tacón a juego con una camiseta de tirantes satinada y unos collares dorados. Se observó bastante contenta con el efecto que había conseguido entre el maquillaje y la ropa haciendo una nota mental para agradecer a Ino por la ayuda y salió de su habitación con su bolso y su abrigo, no sin antes observar el salón en busca de cierto moreno de ojos negros. Desde que había llegado de comprar con Ino, no había coincidido con él en ningún sitio, por lo que no había podido avisarle de sus planes para esta noche. Entonces, se percató de que se oía el agua correr en la ducha así que decidió rápidamente escribir un mensaje en post-it azul que pegó en la nevera, echó un último vistazo hacia atrás acariciando cariñosamente a Anubis y salió por la puerta en busca de su amiga rubia.

Ino esperaba dentro de su coche amarillo, vestida con una blusa blanca de tres cuartos, una minifalda rosa ceñida de lentejuelas y unos tacones de color fucsia y Sakura solo pudo pensar lo mucho que su amiga se asemejaba a una Barbie.

- ¡Estás increíble, Saku!

Una vez llegaron al apartamento de Karin, ubicado en una zona juvenil y de moda de Konoha, subieron las escaleras hasta la tercera planta del edificio y se acercaron a la puerta donde la dueña del apartamento, envuelta en un vestido azul marino ajustado y unos tacones de infarto plateados, esperaba con una sonrisa.

- ¡Ya era hora, chicas! – abrazó a sus amigas con entusiasmo. - ¡Estáis guapísimas!

- Tú también, Karin – Ino la estudió de arriba abajo, maravillada por lo bien que le quedaba ese color a la Uzumaki. - ¿Somos las primeras?

- Temari e Hinata ya están dentro – dijo echándose hacia un lado para dejarlas pasar a su hogar. – El resto no creo que tarden en llegar.

Al entrar, las dos mujeres observaron el nuevo apartamento de Karin: tenía un amplio salón-comedor en colores blancos, beige y naranjas, una cocina de estilo americana moderna, un pequeño baño de invitados a mano derecha y un pasillo que tenía dos dormitorios y un baño en común. Todos los colores y diseños eran pura marca Uzumaki, lo cual no sorprendió a ninguna de las presentes.

- ¡Wow, qué guapas! – interrumpió Temari entrando en el salón acompañada de cierta Hyuga.

Viendo a todas las presentes, Sakura pensó quizás no se había puesto lo suficientemente sexy en comparación con sus amigas. Temari llevaba un pantalón ajustado verde botella, un body negro de palabra de honor y unos botines muy altos con tachuelas del mismo color, mientras que la tímida del grupo había optado por un pantalón blanco, un top de terciopelo grisáceo que dejaba ver parte de su vientre y unas botas de poca altura grises.

- Vosotras sí que estáis estupendas, chicas – aseguró Sakura soltando un suspiro. – Todas vosotras.

- ¡Tú también, Sakura! – dijo Karin con una sonrisa. – Recuerda que esta fiesta es para ti, para tu bienvenida a la soltería así que disfruta mucho esta noche, ¿sí? – la sonrisa aumentó al igual que el brillo en sus orbes rojas. - ¡A disfrutar esta noche, chicas!

Tan pronto como dijo eso, los invitados empezaron a llegar y cuando Sakura se quiso dar cuenta, el apartamento estaba lleno de completos desconocidos, a excepción de alguna cara conocida de su trabajo. Mientras Ino charlaba a su lado quejándose sobre algo que Sai había hecho, Sakura observaba a todos los invitados de la fiesta en busca de sus amigas. Hinata estaba en la zona de bebidas en busca de un par de vasos para ellas, Temari bailaba animadamente en la pista improvisada rodeada de un par de chicos y Karin hablaba animadamente con un tío atractivo que Ino identificó como Genma.

Todos parecían pasárselo bien, menos ella, no porque le pareciera una fiesta aburrida, sino porque no sabía muy bien qué hacer. Es decir, si estuviera con alguien, estaría en el mismo plan que Hinata e Ino, pero ahora estando soltera no podía pensar en estar igual que Temari, quien ahora bailaba muy pegada a un castaño, o como Karin, manoseándose en una pared con Genma. ¿Qué debía hacer? Suspiró y decidió la opción más fácil: beber.

- ¿Chupitos? – sugirió interrumpiendo la conversación de Ino.

Mientras Sakura buscaba una botella de tequila y un par de vasos, sus amigas fueron en busca del resto a pesar de que Karin aceptó casi fanfarreando, pero en cuanto vio los chupitos, se le pasó todo pensamiento ligado a Genma. Las chicas soltaron una carcajada después de tomar el tequila y decidieron que la mejor opción era tomarse otro para celebrar la amistad que las había unido.

- ¡Hinata-chan! ¡Sakura-chan!

Las cinco chicas se giraron con el ceño fruncido al oír aquella voz tan familiar y se sorprendieron, algunas más que otras, cuando comprobaron que pertenecía a Naruto, quien estaba en la puerta saludando a lo alto, vestido con una camisa azul marino y acompañado de otros tres chicos. Rápidamente identificaron a Sai, con una camisa a cuadros verde y negra, caminando junto a Shikamaru, quien estaba muy guapo en aquel jersey grisáceo, y a un increíblemente sexy Sasuke vestido con una simple camisa de manga corta blanca y unos pantalones ajustados informales de traje azul marinos.

Sakura tuvo que tragar su saliva mientras contemplaba a aquel dios del Olimpo dirigirse hacia donde estaba ella, aunque más tuvo que tragar cuando sus miradas se encontraron durante unos segundos, provocando que la chica dejara de respirar. ¿Cómo podía ser legal ese hombre?

- ¿Quién ha invitado a mi hermano y sus amigos? – preguntó Karin enfadada tras reconocer a los presentes.

- He sido yo – dijo Hinata con una sonrisa. – Dijiste que podíamos invitar a quién quisiéramos así que se lo dije a Naruto-kun y supongo que él se lo diría a sus amigos.

- ¡A cualquiera menos mi hermano, Hina-chan! – la Uzumaki suspiró intentando mantener su ira. – Es igual, da igual – dijo más para ella que para la pobre Hinata. – Tan sólo espero que no me controle o te juro que te dejaré viuda antes de tiempo.

- ¡Menuda fiesta, hermanita! – comentó Naruto según se acercó a ellas. - ¿Cuánta gente hay aquí? Creo que no conozco a la mitad.

- Buenas noches, chicas – saludó Sai con una sonrisa antes de que Ino se lanzara a los brazos.

- Chicos – saludó la dueña de la casa con la cabeza. – Por ahí tenéis las bebidas, – comentó señalando la cocina – el baño es esa puerta de ahí y esa zona está llena de mujeres solteras – los chicos observaron la zona de la pista improvisada donde algunas mujeres bailaban animadamente. – Ahora, si me disculpáis, tengo cosas que hacer. ¡Disfrutad!

- ¿Cosas? ¿Qué cosas? – preguntó Naruto alarmado y viendo como su hermana lo ignoraba y pasaba olímpicamente de él. - ¡Eh, Karin Uzumaki! ¡Te estoy hablando!

Naruto salió detrás de la pelirroja con el fin de apartarla de posibles babosos y, por consiguiente, Hinata fue detrás de su prometido para evitar que muriera en manos de su hermana antes de tiempo, dejando así a los otros ahí parados, a excepción de Ino y Sai, quienes se besaban ajenos al mundo real.

- Iré a por una cerveza – informó Shikamaru y desapareció tan pronto como lo dijo.

- Ese chico castaño no está mal, ¿no? –Temari señaló con la cabeza al hombre con el que había bailado previamente en la pista, a lo que Sakura asintió y sonrió a su amiga, animándola a que fuera a hablar con él. – Iré a bailar.

- ¡Disfruta! – gritó la Haruno emocionada. De repente, la realidad le golpeó, percatándose de que se había quedado a solas con el que ahora era su compañero de piso, por lo que lo miró y se encontró con unos ojos negros que le devolvían la misma intensidad. – No sabía que ibas a venir.

- Yo tampoco – aseguró él dejando de cruzar sus enormes y musculosos brazos. – Naruto nos dijo que íbamos a ir a una fiesta, no que iba a ser la de Karin – sus ojos se apartaron brevemente de ella. – Si no, te hubiera traído.

- No pasa nada – aseguró con una sonrisa. - ¿Quieres algo de beber?

- Cerveza.

- ¡Oh, vamos! ¿Una cerveza? – la joven agente bufó. - ¿Acaso tienes miedo de emborracharte, Uchiha? – inquirió con una sonrisa pícara y levantando una ceja.

- Está bien, Haruno – dijo él totalmente dispuesto a jugar. – Trae lo que quieras.

Y así comenzó una dura batalla de horas entre los dos compañeros de trabajo para ver quien tardaba menos en emborracharse, batalla a la que se unieron el resto de sus amigos, incluso la Hyuga parecía querer jugar.

No sabía cuanto tiempo había pasado ni mucho menos cuanto había bebido, pero sí que sabía una cosa mientras se apoyaba contra la encimera de la cocina: estaba borracha, muy borracha. Hacía tiempo que no veía a Ino y a Sai, por lo que supuso que estarían haciendo cosas que no quería ver; Hinata bebía y bailaba con Karin mientras Naruto y Shikamaru intentaban que no se quitaran la ropa; y Temari se besaba con aquel castaño en una esquina. Todos parecían pasárselo bien y ella lo estaba disfrutando.

- ¿Te diviertes? – preguntó una voz a su lado. Sakura tardó en identificarlo, pero reconoció a Genma sin dudarlo. – Hola, soy Genma. ¿Tú quién eres, preciosa?

- Sakura – contestó contenta debido al alcohol. – Y estoy bien sola, gracias.

- ¡Vamos! Seguro que nos lo podemos pasar mejor juntos, ¿no crees? – su sonrisa de conquistador aumentó según se acercaba a la chica y una de sus manos rozó su mejilla rosada, causando que Sakura lo mirara intensamente mientras notaba como su rostro se acercaba más y más a ella. – Divirtámonos juntos, preciosa.

- Te ha dicho que estaba mejor sola, Shiranui – interrumpió una voz cargada de ira, provocando que los dos se giraran a observarlo.

- Ah, Uchiha, ¿qué tal? – dijo con una sonrisa un tanto nerviosa – Perdón, no sabía que vosotros…

- Lárgate – bramó Sasuke y al instante, Genma había desaparecido de la cocina. El moreno relajó su postura y se acercó hasta estar a escasos centímetros de su compañera. - ¿Estás bien? – ella asintió aún hipnotizada por su presencia. ¿Cómo podía ser tan guapo? Inevitablemente, se mordió el labio inferior. - ¿Seguro? Tienes el rostro un poco rojo – su mano se posó en una de sus mejillas, las cuáles estaban un poco calientes, y sus orbes negros se clavaron en aquellos jades.

La chica sentía que sus mejillas no eran lo único que parecía fuego ahora mismo porque su interior ardía como lava, sobre todo cuando notó como sus cuerpos parecían moverse por propio magnetismo. Ninguno de los dos sabía qué estaba pasando exactamente, sólo que sus movimientos eran involuntarios. Por su parte, el moreno no podía apartar su vista de ella, desde que había entrado en la fiesta hasta ahora había seguido todos sus movimientos y por eso, había ido a buscarla a la cocina, pero ahora que estaba en la situación que había soñado más de una vez no sabía muy bien que hacer.

- Yo… - articuló Sakura como pudo, como buscando decir algo coherente.

Y ninguno de los dos pudo decir nada más porque los labios de uno se apoderaron de los labios del otro en un beso lleno de pasión y de deseo haciendo que el fuego interior de ambos aumentara hasta el máximo.

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¿Qué os ha parecido? ¡Por fin un beso! Como siempre os pido, dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación.

Un saludo

SheNdy.