¡Hola a todos!

Siento mucho haber tardado tanto, pero voy a estar muy ocupada estos meses con el trabajo y los estudios. Prometo que intentaré hacer lo que pueda para escribir y continuar.

Aquí dejo la continuación, que espero que os guste mucho.


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 12: "El beso"

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En cuanto abrió los ojos y notó aquella punzada de dolor en toda su cabeza, se arrepintió terriblemente de haber bebido tanto la noche anterior. Ni si quiera recordaba cuánto había bebido con exactitud, pero a juzgar por el dolor de cabeza, la sed de agua y el malestar general, suponía que había sido mucho y en cantidades industriales. ¿Por qué? ¿Por qué se había dejado llevar tanto por sus amigas como si fueran unas universitarias? Soltó un gruñido cuando intentó incorporarse de la cama para poder beber un poco de agua del vaso de la mesilla a su izquierda, aunque se arrepintió al instante al ver como la habitación le daba vueltas.

- Mi madre – dijo tras soltar un suspiro mientras se sostenía la cabeza.

No recordaba ni como había llegado a casa, pero se alivió al comprobar que sí que estaba en su habitación y, para su suerte, llevaba uno de sus pijamas de invierno, pero no pudo evitar cuestionarse, ¿cómo había llegado ahí? Recordaba estar en la fiesta y beber muchos chupitos con las chicas, y también recordaba haber bailado con Hinata e Ino en la pista improvisada rodeadas de gente. ¿Qué más recordaba? A los chicos entrar por la puerta, a Temari besándose con un chico castaño, a Karin hablar con aquel baboso que intentó ligar con ella en la cocina hasta que Sasuke interrumpió…

- Mierda – maldijo abriendo los ojos al acordarse de un recuerdo.

Había besado a Sasuke. Había besado a Sasuke en la cocina de Karin. Y, lo mejor, Sasuke había correspondido al beso. ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo iba a actuar delante de él? Tampoco recordaba nada más allá después de aquel beso, es decir, ¿habían seguido besándose? ¿Se había desmayado? ¿O había huido de la escena en un taxi? Ahora mismo, Sakura odiaba mucho a su mente privilegiada capaz de recordar cientos de datos y explicaciones científicas, pero no retener una mera noche de fiesta.

Se levantó de la cama bastante intranquila por lo que hubiera o no hubiera pasado la noche anterior y decidió darse una larga y relajante ducha antes de enfrentarse al dueño de la casa y a quien, seguramente, tuviera la solución de sus dudas. Tras la ducha, se vistió con unos simple leggings deportivos grisáceos y una camiseta ancha negra con detalles en color gris, se hizo una coleta alta y salió de su habitación después de dar una profunda exhalación.

Lo primero que notó era que el pasillo estaba oscuro, más oscuro de lo habitual teniendo en cuenta que eran casi las tres de la tarde, lo que hizo que se preguntara si Sasuke seguía dormido, duda que rápidamente descartó cuando oyó música proveniente del gimnasio. Por un momento pensó en acercarse hasta la sala, pero pensándolo de nuevo decidió que lo mejor era ir a la cocina a comer algo porque 1) se estaba muriendo de hambre, y 2) no estaba cien por cien preparada para enfrentarse a Sasuke, al menos no ahora.

Al entrar en la cocina, agradeció enormemente que su compañero hubiera hecho suficiente comida para los dos y que no tuviera que cocinar porque no tenía muchas fuerzas, así que se sentó en la mesa y devoró aquel pollo con arroz sin calentarlo si quiera mientras era observada por el recién llegado Anubis desde el suelo. Según comía, no pudo evitar pensar la última vez que comió algo tan delicioso; probablemente cuando todavía salía con Sasori y él hubiera decidido cocinar algo extraordinario fuera del menú habitual. Ahora bien, tampoco sabía con seguridad si el pollo estaba realmente estaba espectacular o eran sus infinitas ganas de comer.

Su móvil vibró en la mesa, provocando que dejara sus pensamientos sobre la comida hacia un lado y se fijara en la pantalla, donde un mensaje dentro del grupo de las chicas hizo que se formara una sonrisa en su rostro. Al parecer, ella no era la única que lo estaba pasando mal aquel día con resaca puesto que todas, incluida Hinata, estaban igual o peor que Sakura, intentado sobrevivir a ese domingo eterno.

- ¿Qué tal estás?

Tan absorta estaba en sus pensamientos que cuando oyó la voz de su compañero de piso, casi tira su móvil al suelo del sobresalto que tuvo. Soltó un suspiró y. en cuanto clavó su mirada en él, se arrepintió enormemente de haberlo hecho debido a lo que vio: a Sasuke con una camiseta ajustada de tirantes gris totalmente pegada a su cuerpo por el sudor. ¿Por qué la vida le castigaba así con semejante hombre? Y mejor, ¿por qué le había besado y apenas se acordaba de algo?

- Tengo una resaca horrible – carraspeó y evitó mirar sus ojos al sentir el calor apoderarse de su rostro. - ¿Tú cómo te sientes?

No necesitaba saber la respuesta a esa pregunta porque viendo su estado físico, comprendía que el chico estaba más que bien o, de lo contrario, no podría haber levantado ni una pesa del gimnasio.

- Bien, un poco de dolor de cabeza, pero nada que no cure esto – dijo mostrando una tableta de pequeñas pastillas blancas. – Por cierto, te he dejado una al lado del plato – señaló con la cabeza. – Te vendrá bien para el dolor de cabeza.

- Gracias, y por la comida también – aseguró con una sonrisa antes de tomársela. De pronto, un silencio, no muy cómodo, inundó la cocina. Sakura podía sentir la oscura mirada de su compañero sobre sí misma, como si estuviera esperando a que ella fuera la primera en decir algo y en el fondo, sabía que así tenía que ser porque era ella la que no recordaba las cosas, ¿no? Así que, armándose de valor, se enfrentó a sus ojos negros con aparente normalidad. - ¿Cómo volví a casa?

- Volvimos en taxi – contestó cruzándose de brazos. – Estabas bastante perjudicada y yo no hubiera podido coger un coche ni en broma.

- Lo siento – dijo un poco avergonzada por haber estado tan borracha que ni si quiera se recordaba cómo había llegado. Pensándolo bien quería saber la verdad. Quería saber qué había pasado después de aquel beso y quería saber qué opinaba él sobre eso porque lo necesitaba. Sus ojos jades se posaron en los negros con determinación dispuesta a conocer la respuesta ante sus dudas. - ¿Qué pasó en la fiesta?

- ¿Qué recuerdas? – contraatacó él en un tono grave acercándose un paso más hacia ella.

- Recuerdo beber mucho – contestó muy segura sin apartar la mirada de aquellos orbes oscuros como la noche. – También recuerdo que bailé mucho con las chicas y que vosotros llegasteis en medio de la noche, y me acuerdo de que había tío, Genma, que insistía demasiado en que estuviera con él, pero tú apareciste – hizo una pequeña pausa. – Y recuerdo besarte en la cocina.

Por un momento, dejó de respirar mientras esperaba alguna palabra de su compañero, pero él se mantenía quiero con los brazos cruzados y con aquella mirada oscura aún clavada en ella, haciendo que se sintiera un poco más vulnerable.

- No te preocupes, no pasó nada más – garantizó él en un tono tranquilo. – Estuvimos bebiendo y charlando, Naruto hizo una especie de competición de baile contra Ino y nos marchamos cuando la gente fue abandonado el piso.

- ¿Eso es todo? – Sasuke asintió causando que Sakura soltara un suspiro aliviada. – Dios, no vuelvo a beber así – sus manos se posaron en su barbilla antes de volver a mirar a Sasuke. – Oye, con respecto al beso, yo…

- Eh, no pasa nada. Ambos nos reímos después de eso – aseguró acercándose a la nevera. – Era el alcohol, Sakura.

- Entonces, – dijo ella con una sonrisa – me quedo más tranquila – sus ojos inspeccionaron brevemente su pantalla iluminada. – Es Karin, será mejor que lo coja – sonrió una ultima vez a Sasuke mientras se levantaba del asiento. – Luego nos vemos.

Sakura salió de la cocina mientras respondía a la llamada, siendo sus movimientos seguidos en todo momento por el Uchiha, quien se mantenía impasible al lado de la nevera o, eso aparentaba hasta que perdió de vista a la chica. Su postura se relajó rápidamente y su rostro, que antes no mostraba sentimiento alguno, ahora estaba más cómodo al averiguar que ella desconocía completamente lo que había ocurrido realmente la noche anterior.

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Había estado atento a todos sus movimientos desde que había entrado en el apartamento de la Uzumaki menor y había cruzado miradas con aquellos orbes verdes. Por eso, cuando había desaparecido en la cocina y había observado que Genma, un tipo del trabajo con fama de mujeriego, había entrado también, no pudo más que ir detrás de ella movido por cierto instinto protector. Había escuchado la interacción de ambos y, por supuesto, había intervenido cuando el idiota de Genma intentaba sobrepasarse con su compañera de piso. El resto, pasó muy rápido, hasta que cuando pudo procesar la situación, los labios de Sakura estaban sobre los suyos, ¿o había sido al revés? En cualquier caso, ambos estaban disfrutando de un beso que para Sasuke llevaba mucho tiempo deseando.

Desde que la vio entrar en la oficina en su primer día de trabajo Sasuke se había preguntado cómo sería besar aquellos sensuales labios que suelen ir acompañados de una sonrisa y, ahora que lo estaba haciendo, debía admitir que era mejor de lo que pensaba porque era una sensación intoxicante. Sus labios se movieron con ansia sobre los de la chica, quien devolvió el gesto con gusto, sus manos se posaron en la estrecha cintura con el fin de juntar sus cuerpos mientras Sakura rodeaba con sus brazos su cuello.

En lo que duro el beso, se podía apreciar cómo el ambiente se había cargado de pasión, hasta que tuvieron que separarse debido a la falta de oxígeno. Sakura, cuyos ojos mostraron deseo según se clavaron en los del Uchiha, se mordió el labio inferior, haciendo que Sasuke sintiera una tremenda necesidad de volver a besarla, pero no lo hizo. Se quedó ahí quieto observando con tentación a Sakura porque, de una manera u otra, estaba esperando a que fuera ella quien iniciara el beso, no él. Quería ver si ella lo deseaba con la misma intensidad que él.

Y al parecer, sí que lo hacía porque, en cuestión de segundos, los labios rojos carmín se lanzaron con pasión sobre los suyos, causando que Sasuke se tambaleara un par de pasos atrás por la fuerza del movimiento. Sus manos varoniles agarraron de nuevo la estrecha cintura de su compañera y se aferró a ella como si al separarse, ella se fuera a volatizar.

Todo parecía perfecto porque era igual que en un sueño. Todo iba encaminado donde los dos jóvenes querían. No obstante, como todo en esta vida, nada era realmente perfecto.

- ¡Naruto! – gritó Karin desde la sala de al lado.

Los chicos se separaron instantemente algo desorientados tanto por los gritos de la dueña de la casa como por aquel sonido de cristales rotos. Al parecer, Naruto había roto un jarrón en el salón mientras competía contra Ino, lo que había provocado no sólo que Karin se enojara enormemente con su hermano, sino que Sakura y Sasuke volvieran a la realidad como si se hubieran despertado de un sueño.

De pronto, sus miradas de cruzaron y ninguno de los dos supo muy bien que hacer o decir. ¿Deberían continuar con esta situación? Ambos sabían que si seguían así acabarían haciendo cosas de las que, al día siguiente, se sentirían culpables, no por falta de deseo, si no porque iban muy perjudicados a causa del alcohol. Además, estaba el hecho de que eran compañeros de trabajo y esto supondría un problema si por un casual todo acabara mal, ¿cómo se iban a ver en el trabajo? Era una situación muy difícil donde el ser profesional o no serlo era principal cuestión en duda.

- Sasuke – habló ella rompiendo aquel silencio. – Si seguimos esto…

- Lo sé – dijo el moreno entendiendo sus palabras, ya que ambos entendían sus respectivos pensamientos.

- Estamos muy borrachos, yo… - soltó un suspiró mientras se cruzaba de brazos. – Necesito ir al baño. ¿Podemos hablar de esto después?

- Claro.

Sakura sonrió antes de desaparecer por la puerta. A pesar de sus palabras, Sakura y él no hablaron del beso después en la noche porque cuando llevaba más de diez minutos desaparecida, Sasuke descubrió que su compañera se había quedado dormida en el baño después de vomitar. Así que, con todas, decidió que era un buen momento de volver a casa y de abandonar la fiesta junto a Sakura. Ya tendrían tiempo de hablar de la situación mañana.

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Ahora que lo pensaba, sí que tenía un problema puesto que no podía hablar con Sakura de algo que ella no recuerda, ¿cómo iba a insinuar algo si la Haruno no recordaba nada más allá de un simple beso? Era mejor estar en silencio hasta que ambos pudieran ordenar sus pensamientos. Aunque, por una parte, después de lo de anoche, Sasuke había comprobado dos cosas: 1) que Naruto era muy malo bailando y 2) que Sakura le deseaba con la misma intensidad que él a ella. Ahora, sólo faltaba tener una conversación como dos verdaderos adultos, sin alcohol, a pesar de que el Uchiha no estaba preparado para enfrentarse a ese problema, o al menos, no por ahora.

¿Por qué era todo tan complicado? Dios, realmente necesitaba pensar fuera de este ambiente.

- ¿Quieres dar un paseo, Anubis?

Su perro ladró contento al comprender las palabras de su dueño, aunque en verdad no entendía nada de lo que estaba ocurriendo en su hogar.

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A la mañana siguiente, todo parecía haber vuelto a la normalidad. Desayunaron tranquilamente, charlaron y se montaron en el coche de Sasuke para ir al trabajo y durante el trayecto hablaron de temas triviales como solían hacer antes del incidente del beso, aunque el moreno parecía en ocasiones más ausente.

- ¿Puedes dejarme después del trabajo en el centro comercial? – preguntó Sakura mirando su móvil distraídamente. – Navidad es este domingo y tengo que comprar el regalo de mi madre.

- Iré contigo – contestó decidido. – Yo también debería comprar algo a Itsuka.

Uchiha Itsuka era la única hija de su hermano Itachi y su mujer Izumi y, por tanto, era la sobrina predilecta de Sasuke y, como cualquier niño consentido de cuatro años, solía obtener todo lo que pedía de su tío favorito. Esta vez, había exigido a Sasuke que le comprara una muñeca de edición limitada que su tío sin dudar iba a hacer puesto que él era el primero, junto a su madre, que le consentía todo lo que quisiera.

- Oh, ¿vas a pasar la Navidad con tu familia?

Sakura había descubierto tanto por fotos como por lo que le habían contado Sasuke y, en secreto, Naruto un poco sobre la familia Uchiha. Al parecer, los padres de Sasuke eran dueños de una multinacional bastante adinerada, que actualmente estaba dirigida en parte por el hermano mayor de Sasuke, Itachi. Naruto le había contado que Sasuke había renunciado los pasos familiares muy a pesar de su padre para poder ser lo que realmente siempre había querido: trabajar en el FBI, al igual que su abuelo materno. Esto había ocasionado una gran disputa entre Sasuke y Fugaku, su padre, hasta el punto de estar años sin hablarse, pero todo había acabado años atrás y ahora disfrutaban de una relación más o menos estrecha.

- Sí, todo el día – dijo pensando en estar en la misma sala todo el día con su padre y sus malas caras. - ¿Tú?

- Sólo mi madre y yo – respondió con una pequeña sonrisa. – La semana que viene hace un año de la muerte de mi padre – confesó después de un silencio en un tono triste. – Mi madre me ha dicho que pasará la semana y el resto del mes en casa de una prima suya en Amegakure – se mordió el labio. – Por una parte, lo agradezco porque está lejos de un sitio con tan dolorosos recuerdos, pero, por otra parte, me hubiera gustado que se quedara aquí conmigo, ¿sabes? – Sasuke clavó durante unos segundos la mirada en la chica antes de volver la atención a la carretera. – Ojalá pudiera yo hacer eso.

- Podemos hacer algo ese día – sugirió encogiéndose de hombros. – No sé. Podemos hacer una sesión intensiva de deporte.

- ¿Sesión de deporte? – inquirió Sakura bastante divertida con la propuesta mientras levantaba una ceja.

- Claro, ¿por qué no? – el chico mostró una pequeña sonrisa al notar como su compañera ya no parecía tan abrumada. – También podemos bañar a Anubis, hacer un maratón de El Señor de los Anillos, cenar con el grupo o, incluso, retar al dobe a bailar – Sakura no pudo evitar soltar una carcajada ante eso último, causando que Sasuke volviera a sonreír. - ¿Qué me dices?

- Me parece un plan estupendo – coincidió sin perder aquella enorme sonrisa. – Gracias, Sasuke.

Durante todo el trayecto ninguno de los dos perdió la sonrisa que el otro había provocado, incluso cuando llegaron a la oficina, Naruto y Sai se dirigieron una mirada cómplice al notar que sus dos compañeros tenían una especie de aura radiante que desprendía cierta paz.

- ¿Puedo tener vuestra atención? – interrumpió Kakashi desde la puerta de su despacho junto a Shikamaru. – Como ya sabéis, en un par de días es Navidad por lo que podréis disfrutar con vuestras respectivas familias – Naruto soltó un chillido eufórico, lo suficientemente alto como para que toda la sala clavara su atención en él, incluido su jefe.

- Perdón – se disculpó el rubio con una sonrisa a la vez que se rascaba la nuca con nerviosismo.

- Bien, como iba diciendo, la Navidad se acerca y con ello, también lo hace la fiesta de año nuevo organizada por el FBI – explicó. Sakura lo miró con confusión, ¿una fiesta de qué? – Sé que todos los años solemos juntarnos con el resto de departamentos, pero debido a unas quejas por los otros años – su mirada se clavó en Naruto un segundo, - los jefes del resto de departamento se niegan a organizar nada.

- ¡¿Cómo no vamos a tener fiesta?¡

- Uzumaki – advirtió Shikamaru seriamente.

- Sí que vamos a tener fiesta, Naruto – aseguró el jefe con tono cansado. – No obstante y con permiso de la Directora Senju, sólo vamos a hacerla en este departamento – hizo una pequeña pausa. – Por supuesto, sois libres de invitar a gente de otros departamentos o familiares, pero necesito que cada uno me confirme la asistencia propia y de sus acompañantes antes del martes que viene, ¿entendido? – todos asintieron. – Bien, volved al trabajo.

- ¿Qué es eso de la fiesta de fin de año? – inquirió Sakura mirando a sus compañeros de unidad.

- Todos los años hacen una increíble fiesta para celebrar el comienzo del año.

- Es una excusa para que la gran mayoría beba, coma y se emborrache y así se olvide de los problemas reales y personales – intervino Sai psicoanalizando la situación. – Por supuesto, siempre celebrando un nuevo año con el deseo de que sea mejor que el anterior.

- No es así – defendió Naruto cruzándose de brazos. – Al menos, no siempre.

- Suena divertido – dijo la joven agente con una sonrisa. - ¿Vosotros vais?

- ¡Obvio, 'ttebayo!

- Que sea una fiesta un poco absurda no significa que no debas ir – manifestó Sai. – Además, ver a la Directora Senju borracha mientras forma una conga merece más que la pena.

- Entonces, iré – aseguró Sakura decidida. - ¿Sasuke?

Y viendo aquellos ojos brillantes y esos labios que tanto deseaba con una sonrisa solo puedo decir una cosa:

- Iré.

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¿Qué os ha parecido? Como siempre os pido, dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación.

Un saludo

SheNdy.