¡Hola de nuevo! I'm bacccckkk!

Lo siento mucho por tardar tanto en actualizar, pero ahora mismo entre el estudio y el trabajo me va a costar más tener tiempo para escribir, aunque no voy a dejar de lado del fic. Muchas gracias por vuestros reviews y, bueno, aquí dejo la continuación, que espero que os guste mucho.

Canción para el fic:

Crazy In Love (Remix) - Beyoncé


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 13: "Oh, dulce Navidad"

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Y por fin, pese a su negativa, la víspera de Navidad llegó y Sakura no pudo más que resoplar mientras leía unos informes en casa de su madre a la espera de que ésta llegara de su compra. Había decidido pasar todo el fin de semana con su madre por dos razones: la primera y más importante es que debido al trabajo no pasaba tanto tiempo con ella y teniendo en cuenta que en unos días era el aniversario de la muerte de su padre, comprendía que ambas se necesitaban la una a la otra. Además, estaba el hecho de que su madre aún no sabía que Sasori y ella ya no estaban juntos porque su adorado "yerno" estaba implicado en el asesinato de su padre, ¿cómo se podía contar eso? La segunda razón por la que había ido más tiempo era porque así podía estar lejos de Sasuke o, más bien, podía estar sola para ordenar sus pensamientos. Desde que se habían besado, ambos parecían actuar con naturalidad, como si hubieran olvidado lo que había pasado, lo cual en una parte era cierto para Sakura, pero en su interior necesitaba saber qué se siente al besar a alguien como Sasuke.

Zarandeó la cabeza intentado que sus pensamientos sobre su compañero se borraran de la mente y centró su atención en el informe sobre el último caso que había tenido, hasta que oyó la puerta de la casa cerrarse y a su madre llamándola por el pasillo. Sakura se levantó de la silla de su antiguo escritorio y salió del que había sido su cuarto durante muchos años para toparse con su madre, vestida con grueso jersey verde oscuro de la misma tonalidad que sus ojos y un pantalón grisáceo.

- ¡Sakura! ¡Cielo! – gritó Mebuki eufórica abrazando fuertemente a su hija. - ¡Qué guapa estás! ¿Estás comiendo? Te veo más delgada – dijo con tono de reproche.

- Mamá, sí que como – aseguró Sakura rodeando sus ojos antes de posarlos en su madre. – Lo que no estoy segura es que tú lo hagas – comentó mientras sus ojos se dirigían a la figura de su madre.

- Oh, es el pilates, cielo – confesó la mujer de cabellos rubios con una sonrisa.

- Te sienta bien. Quizá debería probarlo un día.

- Deberías, hija – animó su madre sin perder esa sonrisa que Sakura había heredado. – Por cierto, ¿dónde está Sasori-kun? ¿No iba a pasar las Navidades con nosotras?

De pronto, la sonrisa y la felicidad que la joven agente tenía, despareció completamente según su madre nombró al que ahora era su exnovio. ¿Cómo se le decía a una madre que el tío con el que estaba saliendo, ese que tanto veneraba, estaba implicado en el asesinato de su padre? ¿Cómo se puede explicar que había vivido engañada en una farsa durante dos años de su vida?

- Sasori y yo hemos roto, mamá.

- ¿¡Qué!? ¿Cómo que habéis roto? – inquirió confundida y sorprendida su madre. – Si hace un mes estábamos comiendo los tres juntos y se os veía muy bien – Mebuki frunció los labios.

- Rompimos hace un par de semanas.

- ¿Qué pasó, hija?

- Me engañaba – respondió porque en cierto modo era verdad que él la había engañado, pero no con otra persona. – Lo descubrí, discutimos y al final rompimos. No le he vuelto a ver desde entonces.

- No puedo creer que te engañara. ¿Con quién?

- Una artista de la galería – dijo rápidamente. Bueno, eso había sido una mentira, pero el resto era verdad, ¿no? – Ya no pasábamos tanto tiempo juntos por mi trabajo y supongo que al final pasó lo que tenía que pasar – se encogió de hombros como queriendo restarle importancia al asunto.

- ¡Será sinvergüenza! – gritó furiosa Mebuki, algo característico de su personalidad. – Ya te había dicho que ese chico no me inspiraba confianza y mira si tenía razón.

- Mamá, tú siempre has dicho que Sasori era perfecto para mí – contratacó la pelirrosa rodando los ojos debido al dramatismo de su madre.

- Bueno, ahora ya no lo es, hija – dijo con seguridad. – Y, ¿qué ha pasado con el piso? ¿Dónde estás viviendo?

Aquella pregunta le obligó a acordarse de ciertos ojos negros y de una sensualidad evidente que hacían sonrojar a cualquiera, incluso a ella.

- Estoy compartiendo piso con un compañero de trabajo.

- ¿Compañero de trabajo? – por supuesto, Sakura no pasó por alto la mirada que su madre le dirigía, ni mucho menos aquella ceja levantada sugestivamente. - ¿Quién?

- Uchiha Sasuke.

- ¿Uchiha? – inquirió más para sí misma que para verificar. - ¿Te refieres al mismo Uchiha que te sacaba de quicio los primeros días? ¿El que era un poco serio y asocial? – su madre hizo una pequeña pausa mientras se cruzaba de brazos. - ¿Ese Uchiha Sasuke?

- Sí, mamá, ese Uchiha Sasuke – respondió la chica rodando sus ojos. – Antes de que digas nada, quiero que sepas que Sasuke me ha ayudado mucho con lo de Sasori y me ofreció una habitación en su casa, la cual pago por cierto, cuando terminé con Sasori.

- ¿Y se ofreció así sin más?

- Sí, mamá – Sakura se giró con intención de volver a su antiguo cuarto al contemplar la mirada de su madre. – Oye, puedes dejar tus teorías a un lado, que no hay nada entre nosotros.

- No he dicho nada.

- No tienes que decir nada, entiendo esa mirada.

- Sólo creo que ese tal Uchiha tiene un interés en ti – dijo su madre encogiéndose de hombros. – Uno no hace esas cosas porque sí.

Por un momento, pensó en darle la razón a su madre cuando recordó aquel beso entre los dos, pero luego se acordó de la conversación que habían tenido, en la que habían especificado que ese beso no había sido más que un producto del alcohol, y decidió olvidar cualquier pensamiento ligado a un interés más allá de la amistad.

- Lo que tú digas – Sakura soltó un suspiro. – Tengo que acabar un par de informes antes de cenar.

- Está bien. Te avisaré cuando esté lista la cena, ¿vale?

- Gracias, mamá – dijo la joven Haruno con una sonrisa antes de entrar en su habitación.

Cuando cerró su habitación, Sakura suspiró muy aliviada por haber pasado aquella prueba de fuego con su madre. No podía decirle la verdad sobre Sasori y la muerte de su padre porque sabía que no lo aguantaría y, por el momento, no quería adelantar acontecimientos sin conocer realmente toda la verdad.

Eso le llevó a fruncir el ceño mientras se cruzaba de brazos. Tenía que pensar en el siguiente paso porque, de lo contrario, la investigación en contra de Akatsuki no iba a acabar nunca y, por ende, la muerte de su padre no tendría la justicia que se merecía. Pero, ¿dónde podría encontrar información? ¿Dónde habría guardado su padre toda la información perteneciente a Akatsuki? Entonces, la realidad le golpeó: en casa.

¿Cómo no se le había ocurrido antes? Seguro que su padre había guardado todo lo posible en su ordenador personal que le podría proporcionar alguna pista para descubrir el paradero de Akatsuki. Decidida, Sakura volvió a salir de su habitación y se dirigió al pequeño despacho de su padre con sigilo mientras escuchaba a su madre tararear en la cocina, pero en cuanto llegó a aquella puerta de madera oscura, se detuvo con indecisión. Hacía exactamente un año que no entraba en esa sala y ahora que estaba ahí parada, dudaba que pudiera entrar y enfrentarse a tantos recuerdos dolorosos, aunque sabía que tenía que hacerlo.

La habitación, a primera vista, seguía igual que siempre, como si su padre todavía estuviera por ahí: la mesa estaba perfectamente ordenada con varias carpetas, su ordenador con una pequeña capa de polvo y una foto familiar en la graduación universitaria de Sakura. Se acercó con paso lento hacia mesa y se sentó en la silla con extremada delicadeza, como si temiera que al hacerlo se fuera a romper o a estropear.

Mientras encendía el portátil, hubo de recordar las veces en las que había entrado ahí de pequeña para observar a su padre o para poder pedirle algo y él siempre la recibía con una sonrisa, la cual Sakura había heredado. Ojalá él estuviera aquí para aconsejarla, para que viera hasta donde había llegado y para que le ayudara a continuar ese camino tan difícil, pero Kizashi ya no estaba en su vida y lo único que podía hacer era hacerlo sentirse orgulloso allá donde estuviera.

No le fue muy difícil encontrar los archivos relacionados con casos policiales dentro del portátil, aunque tuvo que fruncir el ceño cuando se dio cuenta de que había una carpeta con contraseña, una con números en el título, ya que en el fondo sabía que esa era la que contenía más información sobre Akatsuki. Suspiró ante tal problema a la vez que buscaba su móvil en el bolsillo del pantalón, marcó rápidamente y esperó a que la otra persona respondiera en la otra línea

- ¿Shino? Necesito tu ayuda – confesó Sakura cuando oyó la voz del ciber-experto. – Tengo que descifrar la contraseña de un archivo en el ordenador de mi padre, ¿crees que podrás hacerlo?

- Por supuesto, pero necesitaré el ordenador – dijo el hombre. – ¿Puedes cogerlo?

- Sí, pensaré en alguna excusa.

- ¡Sakura, a cenar! – gritó su madre desde la cocina.

*././.*

El día de Navidad pasó bastante rápido entre música, comida, charlas y regalos, pero tan pronto como había empezado, se acabó y Sakura se vio, de pronto, en el aeropuerto despidiendo a su madre, quien iba a pasar un par de días en casa de su prima. Durante aquel día, su madre y ella habían disfrutado de un agradable comida en compañía la una y de la otra, habían hablado de muchas cosas y habían rememorado viejas anécdotas, pero lo más importantes es que habían podido superar las primeras Navidades sin Kizashi porque ambas sabían que era la única manera que tenían para continuar adelante.

Así, Sakura se encontraba en el salón del piso que compartía con Sasuke, sentada en la barra americana que conectaba con la cocina mientras observaba como Shino trabajaba en el portátil de su padre. Era un domingo por la tarde, un domingo no cualquiera teniendo en cuenta que era el día de Navidad, y aun así, su compañero había accedido a ayudarla con las contraseñas que su padre había puesto en ciertos documentos.

- De nuevo – habló la joven SA clavando su mirada en las gafas oscuras de Shino, - muchas gracias por ayudarme.

- Es mi trabajo, Sakura – respondió él volviendo su atención a la pantalla.

- Es Navidad, Shino. Deberías estar con tu familia – insistió la chica mordiéndose el labio inferior con algo de culpa. Es cierto que había sido ella quien le había llamado el día anterior y que él había acordado en verla, pero se sentía algo responsable, como si le estuviera obligando a pasar parte de esa festividad familiar con ella, alejada de su familia. – Podríamos haber quedado mañana u otro día, sabes.

- Dijiste que era importante para la investigación de tu padre y, por tanto, de Akatsuki – retransmitió el chico en un tono suave. – Es trabajo y en esta profesión eso va primero. Además, - carraspeó mirando a la chica– mi familia no celebra la Navidad – Sakura lo miró totalmente confusa, lo que causó que Shino mostrara una pequeña sonrisa. – Somos judíos, Sakura. No celebramos la Navidad.

- Oh – eso fue todo lo que pudo articular bastante sorprendida porque no se imaginaba que su compañero fuera un creyente del judaísmo, claro que tampoco conocía muy bien a Shino fuera del trabajo y le gustaría cambiar ese dato. – En ese caso, muchas gracias – él asintió mientras volvía su atención a la pantalla a la vez que tecleaba con agilidad. - ¿Qué tal vas?

- Casi lo tengo – respondió bastante concentrado. – En un par de minutos habré entrado en la carpeta. ¿Qué le dijiste a tu madre sobre el portátil? – Sakura lo miró sin comprender muy bien sus palabras. – Ya sabes, para poder cogerlo.

- ¡Ah! – la chica sonrió acomodándose en el taburete. – Le dije que el mío se había estropeado y que necesitaba usar el de mi padre hasta que arreglaran el mío.

- Bien pensado – Shino frunció el ceño sin apartar la vista de la pantalla. - ¿Qué esperas encontrar en este archivo?

- No lo sé – contestó bastante segura. – Quizá alguna pista que nos ayude a localizar a Akatsuki, algo que nos sirva para identificar algún otro miembro o alguna prueba de que la muerte de mi padre no fue en vano – sus ojos se fijaron en la pantalla. - ¿Qué opinas tú?

- Sea lo que sea – habló clavando su vista en la chica, - lo sabremos ya. He conseguido entrar.

Sakura contuvo el aire durante un par de segundas mientras observaba ansiosa la pantalla del ordenador. La carpeta contenía tres archivos: dos documentos de Word, y una carpeta con varios audios. La joven agente se percató de que uno de los documentos de Word era el mismo que había encontrado en la comisaría, con los distintos alias de Akatsuki y con el nombre de Sasori al lado de escorpión. No obstante, era el otro documento el que había ganado la especial atención de los dos agentes del FBI porque narraba casi a forma de diario todos los pasos que el Agente Kizashi Haruno había seguido desde junio del 2018, justo dos meses antes de que conociera a Sasori en aquella fiesta.

- ¿Daikoku Funeno? – leyó Shino en alto viendo que ese era lo primero que había en el diario. - ¿Quién es Daikoku Funeno?

Al principio, no estaba muy segura de quien era, pero de pronto se acordó de un novato policial que su padre estuvo entrenando durante meses hasta que Daikoku consiguió superar el periodo de prueba, un par de meses antes de su fallecimiento en un tiroteo. Su padre había estado bastante desolado por la muerte de aquel hombre, pero nunca más había vuelto oír ninguna mención sobre él, al menos no mientras ella estaba en casa.

-Daikoku fue un novato supervisado por mi padre durante un par de meses. Falleció hace dos años y medio en un atraco – explicó. – Lo que no entiendo es qué hace aquí su nombre.

- Y qué relación tiene con Akatsuki – añadió Shino. – Entonces, ¿es esto lo que esperabas encontrar?

- No estoy muy segura, Shino, pero creo que nos estamos acercando al inicio de todo – comentó con voz suave frunciendo el ceño observando el reloj. – Puedes volver a casa si quieres, Shino.

- ¿Estás segura? Hay mucha información aquí e iremos más rápido si trabajamos juntos.

- De verdad, ya has hecho suficiente ayudándome con la contraseña – mostró una pequeña sonrisa. – Además, no voy a leer todo hoy – mentira. Pensó en su mente. – Esperaré a mañana para enseñárselo a Kakashi y Shikamaru.

- Está bien, pero si necesitas algo, avísame.

Shino se levantó del asiento, cogiendo de paso su grueso abrigo marrón y su bandolera de cuero negro, y camino hacia la puerta siendo acompañado de cerca por Sakura.

- Muchas gracias por todo, Shino – dijo abriendo la puerta sin perder su sonrisa. – Disfruta del día.

- Hasta mañana, Sakura.

En cuanto cerró la puerta, la chica soltó el suspiro que llevaba conteniendo desde que el ciber-experto había conseguido descifrar la contraseña y se giró sobre sus pasos con intención de leer todo lo que le fuera posible de aquel documento que su padre había escrito. Sin embargo, pensándolo bien, no sabía si estaba cien por cien preparada para enfrentarse a tanta información, o por lo menos, no sabía si podría hacerlo sobria, así que decidió abrirse una botella de vino antes de sentarse de nuevo a observar la pantalla del ordenador porque, francamente, en el fondo sabía que esta era la mejor solución.

*././.*

De esa manera fue como Sasuke la encontró una hora después al llegar a casa: con la botella de tinto por la mitad y los ojos jades clavados en la pantalla. Ni si quiera había respondido a su saludo, cosa que preocupó al chico, quien rápidamente se acercó hacia ella, aunque fue Anubis el primero en llegar hacia ella.

- Sakura, ¿qué ocurre? – preguntó el chico viendo como su compañera acariciaba distraídamente al perro sin apartar un segundo de la pantalla. - ¿Estás… estás bebiendo sola? – arqueó una ceja al ver el estado de la botella.

- Sí, lo necesito.

- ¿Qué es eso? ¿Qué estás leyendo?

- Son notas de mi padre sobre su investigación de Akatsuki.

- ¿Notas? ¿De dónde las has sacado? – inquirió frunciendo el ceño, bastante preocupado porque la chica aún no le había dirigido ni una mirada y porque su tono voz era suave y bajo.

- Del portátil de mi padre – respondió sencillamente señalando con la cabeza dicho aparato. – Le pedí a Shino que me ayudara a descifrar la contraseña de unos archivos.

- ¿Shino? – Sasuke se cruzó de brazos. – Podrías haberme llamado – Sakura abrió la boca para contestar, mas el chico no la dejó. - ¿Qué has encontrado?

- Resulta que mi padre comenzó la investigación sobre Akatsuki en el verano del 2018, justo después del asesinato de un excompañero suyo, el Agente Daikoku Funeno, quien murió en un atraco – hizo una pequeña pausa de unos segundos. – Al principio no entendía la conexión con ese hombre, pero leyendo las notas comprendí que Daikoku fue asesinado a manos de algún miembro de Akatsuki, y según mi padre, de aquel identificado como grulla – soltó un suspiro. – Mi padre comenzó esa investigación para honrar la muerte de Daikoku, para poder atrapar al verdadero responsable que se haya bajo el alias de grulla.

- ¿Nunca atraparon al asesino de Daikoku?

- No – contestó rascándose la cabeza. – Los atracadores se fugaron antes de tiempo y Daikoku murió en el acto. Mi padre lo encontró – añadió en un susurro y por primera vez desde que había entrado por la puerta, sus ojos jades se posaron sobre los suyos, mostrando una mezcla de emociones en ellos. – Sabía que había un responsable detrás de eso y no quería parar hasta encontrarlo.

- ¿Qué más has averiguado?

- No he podido leer nada más allá de los primeros meses de investigación: la muerte de Daikoku, las sospechas, la investigación y el posible sospechoso llamado grulla – contestó antes de dar un sorbo a su copa. – Tengo miedo de leer el resto del documento – confesó tragando duro.

- Sakura, – llamó él causando que la chica lo mirara confusa – no puedes hacer esto sola. Te recuerdo que es una investigación conjunta y que la mejor solución es que esperes hasta mañana para que todos podemos trabajar en ello – agarró su mano suavemente, provocando un pequeño salto de asombro por parte de la joven Haruno. – Estamos juntos en esto.

- Gracias, Sasuke.

Ella le dirigió una sonrisa y él, por supuesto, se la devolvió aunque era algo más pequeña. De pronto, Sakura sintió un calor en su interior, el mismo que había sentido al besar aquellos labios finos en la fiesta de Karin, y se mordió el labio inferior involuntariamente, intentando que su cabeza olvidara cualquier pensamiento porque había quedado claro que ambos eran simples compañeros, ¿no?

- Será mejor que dejes de beber y vayas a dormir – sugirió Sasuke separándose de ella y levantándose del taburete. – No quiero que te vuelva a pasar lo de la última vez. Mi baño es demasiado caro como para que lo manches de vómito.

- Idiota – dijo ella antes de dar otro trago a su copa.

Mientras se dirigía hacia su cuarto, Sasuke no pudo ocultar la sonrisa que se había dibujado en su rostro, sonrisa que continuó hasta que abrió su pequeño vestidor en busca de un pijama. De pronto, mientras acababa de ponerse una camiseta grisácea, dos golpes firmes sonaron en su puerta y, sabiendo quien era, abrió rápidamente, encontrándose a su compañera de piso con los ojos y la boca abiertos, como si acabara de ver un fantasma.

- ¿Qué ocurre? – el moreno frunció el ceño ante su actitud. - ¿Has leído algo más? – ella negó rápidamente con la cabeza. – Has vomitado en la cocina, ¿no? – el chico soltó un suspiro relajando su postura. – Oye, no pasa nada, de verdad, pero deberías dejar de be…

- Lo recuerdo – interrumpió la chica, causando que ahora fuera el moreno quien tuviera cara de confusión. – Recuerdo lo que pasó en la fiesta de Karin - Sasuke no necesitó ninguna explicación más para entender a lo que se refería. Su cuerpo, antes relajado, se tensó mientras clavaba con intensidad la mirada en la de ella, esperando a que hablara. – Me dijiste que habíamos hablado y lo habíamos dejado estar porque fue culpa del alcohol. No fue así, ¿verdad? – preguntó aunque no necesitaba una respuesta porque ambos ya la sabían – Nos volvimos a besar y si no hubiera ido al baño, eso no se hubiera quedado en un beso – dio un pequeño paso al frente sin apartar sus ojos del chico, quien se mantenía estático. - ¿Por qué no me lo contaste?

- Estábamos borrachos, no quería que cometiéramos un error – contestó con voz grave.

- Oh, ¿crees qué esto – su mano señaló a los dos rápidamente – sería un error?

- No me refiero a eso.

- Sé perfectamente a lo que te refieres – contratacó Sakura cruzándose de brazos. – Crees que como estábamos borrachos hubiera sido un error que pasara algo más porque podría haber afectado a nuestra relación laboral. Entonces, pensaste que si yo no lo recordaba, no teníamos que enfrentarnos a ello y todo volvería a la normalidad – hizo una pequeña pausa. – Pero, ¿es eso lo qué quieres?

- ¿Y tú? – inquirió él acercándose peligrosamente hacia su cuerpo. - ¿Es lo que quieres?

- Estoy parada de frente a tu cuarto casi con todos mis sentidos al cien por cien explicándote que recuerdo ese beso y recuerdo la necesidad común de ir a más – su voz era suave, pero decidida. – Creo que sabes perfectamente lo que quiero.

- ¿Estás segura de esto? – inquirió un tanto brusco debido a su tono grave marcado por la pasión y la tensión sexual. - ¿Quieres jugar con fuego?

- Quiero arder en ese fuego – confesó rozando con sus manos los bien formados bíceps.

Sasuke no necesitó nada más para lanzarse con pasión y necesidad contra aquellos dulces labios, acabando así con la mínima distancia que los separaba, mientras situaba sus manos en la cintura y cabellos de la chica, quien soltó un suspiro de satisfacción cuando notó la boca de su compañero prácticamente devorando la suya.

Sus bocas casi no se separaron durante un par de minutos y, cuando lo hacían, era para coger aire antes de volver a lanzarse de nuevo en un apasionado beso. Sakura, al igual que Sasuke, disfrutó de y soltó un leve gemido cuando notó como su espalda se hundía en el colchón mientras unas manos varoniles se dedicaban a quitarle lentamente la ropa. Fue justo en ese momento cuando supo que no había marcha atrás, pero siendo sinceros ninguno de los dos quería frenar esa larga noche que acababa de comenzar.

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¿Qué os ha parecido? ¡POR FIN! Como siempre, dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación, de verdad.

Un saludo

SheNdy.