¡Hola de nuevo!

Como ya expliqué, entre trabajo y otras cosas, me va a costar más tener tiempo para actualizar, pero obvioamente no voy a dejar de lado del fic. Muchas gracias por vuestros reviews y por vuestra paciencia, ¡espero que os guste mucho la conti!


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 14: "La charla"

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Lo primero que notó al abrir los ojos fue el leve dolor de cabeza que sentía, bueno, más bien eso fue lo segundo que sintió después de percatarse que no estaba en su habitación y, lo más importante, que estaba desnuda. Entonces, imágenes de la noche anterior vinieron rápidamente a su mente: Sasuke desnudándola, sus labios y sus manos recorriendo su bien formado cuerpo varonil, su oscura mirada sobre su piel desnuda, su miembro poseyéndola… Su garganta se secó ante aquella imagen y un calor que había sentido horas antes se instaló bajo su vientre. Decir que los eventos de la noche anterior habían sido buenos era quedarse corto porque, si algo tenía que reconocer era que el sexo con Sasuke Uchiha era de las mejores sensaciones que había experimentado en su vida; incluso se atrevía a decir que era el mejor sexo que había tenido y eso que no estaba con sus sentidos al cien por cien por el alcohol. Había sido rápido, pero pasional, con mucho deseo y necesidad por parte de los dos y, en otras ocasiones, Sakura se habría conformado con algo rápido, pero tenía tantas ganas de él que dejó que sus instintos la guiaran hacia aquel mundo del placer. Una parte de ella, la parte racional, se cuestionaba si había merecido la pena aquella noche de sexo y sobrepasar el límite entre ellos dos, pero al pensar en el orgasmo que había tenido pronto rechazaba cualquier pensamiento en contra de aquel encuentro.

Se incorporó en la cama y contempló que no había ningún rastro del moreno en la habitación, aunque sí que pudo oír el chorro del agua en el baño. Miró el reloj de la mesilla, soltó una maldición porque en menos de una hora tenía que estar en el trabajo, por lo que se levantó rápidamente de la cama con la intención de irse a su habitación y poder arreglarse después de una deseada ducha.

Cuando Sasuke salió del baño, no pudo evitar sentirse algo desilusionado al ver que su habitación estaba completamente vacía y que el único rastro que quedaba de Sakura era su perfume y las sábanas arrugadas. Quizá debería haberle invitado a la ducha, pero al verla tan relajada durmiendo, no se atrevió a despertarla ni mucho menos a enfrentarse a "la charla" postcoital que en algún momento del día debían tener. Zarandeó su cabeza antes de acercarse a su pequeño vestidor y se vistió – pantalones chinos grises, camisa blanca y zapatones marrones a juego con un cinturón, - y se dirigió a la cocina conforme con su elección.

Mientras preparaba suficiente café para los dos, Sasuke pensó en los eventos de la noche anterior: en cómo sus labios se devoraban mutuamente, en su suave piel, en su increíble cuerpo, en cómo susurraba su nombre llena de placer con los ojos cerrados mientras él se movía dentro de ella, en su dulce interior… Oh, su dulce y ajustado interior. Todo en ella era perfecto. Todo en ella le obligaba a querer y desear más y más, como si no fuera suficiente. Dudaba que en su vida hubiera experimentado algo tan increíble, ¿o quizá es que llevaba mucho tiempo sin sexo? De cualquier forma, Sasuke tenía claro que lo que habían vivido a noche había sido bueno, muy bueno y que deseaba volver a probarlo.

- No me mires así – masculló al ver como Anubis lo observaba desde el suelo de la habitación como si fuera capaz de entender el motivo de su buen humor.

El sonido de los tacones alertó sus sentidos y los de Anubis y en escaso segundos, la dueña de ellos y de los pensamientos del moreno apareció por la puerta de la cocina, preparada para ir a trabajar con un traje rojo oscuro de falda de tubo y americana, unos tacones negros y una camiseta negra. Al verla así, Sasuke quiso tomarla ahí mismo encima de la encimera, salvajemente, pero se contuvo la necesidad porque aún no habían hablado de su situación y porque, principalmente, si lo hacía, iban a llegar tarde a trabajar.

- Buenos días – dijo él con un carraspeo algo incómodo, más por el ligero bulto en sus pantalones que por el ambiente. - ¿Café?

- Buenos días – saludó con las mejillas algo rosas porque ambos habían tenido el mismo pensamiento pasional a pesar de no expresarlo. – Sí, gracias.

- ¿Has dormido bien? – preguntó casualmente mientras servía el café.

- Sí, sólo tengo un ligero dolor de cabeza, pero bien – expresó ella con una pequeña sonrisa. – Espero que tú también hayas dormido bien.

Él se limitó a asentir a la vez que daba un sorbo a su café, sin apartar ni un segundo la mirada de ella y causando que la tensión sexual entre ellos fuera aún más grande. Ambos querían lanzarse en los labios del otro y arrancarse la ropa y tener sexo salvaje contra cualquier superficie de la casa, pero no podían hacer eso sin antes tener "la charla".

- Debemos hablar de lo de anoche – comentó ella captando su atención. – Si queremos que esto no influya en nuestra relación laboral, lo mejor sería hablarlo.

- De acuerdo – Sasuke se rascó la cabeza y dio un sorbo a su café tranquilamente - ¿Te arrepientes de ello?

- No – aseguró casi en un susurro. - ¿Y tú? – él negó la cabeza. – Bien, ¿es algo que te gustaría repetir?

- Si tú quieres, sí – contestó decidido con una sonrisa de lado orgullosa. - ¿Quieres?

- Sí – respondió viendo como Sasuke se acercaba peligrosamente hacia ella. – Espera, espera - sus manos se posaron en el bien formado pecho del chico. – Esto debe quedar dentro de casa.

- ¿A qué te refieres? – el chico frunció el ceño bastante distraído por los labios de la chica.

- Quiero decir que mientras estemos trabajando, nada de esto puede interponerse o, de lo contrario, no vamos a ser capaces de hacer bien nuestro trabajo – soltó un suspiro. – Tenemos que ser profesionales, ¿de acuerdo?

- Vale, está bien.

- Bien – dijo ella con una sonrisa. – Será mejor que salgamos ya o llegaremos tarde – comentó observando el reloj antes de clavar su mirada en Sasuke. – Hay que ser profesionales, ¿recuerdas?

- Sí, claro, profesionales – Sasuke recuperó la compostura y su semblante seria antes de recoger sus cosas con intención de salir al trabajo. Ella tenía razón: por mucho que ambos quisieran pasar la mañana entre placer y sexo, debían ajustarse a la realidad y ser profesionales dentro de su mundo. Total, ya tendrían tiempo para hacer todo lo que quisieran al volver a casa. – Andando.

Para cuando llegaron al trabajo justo a tiempo, toda la unidad los esperaba en la sala de reuniones bastante impacientes por las pruebas que el portátil de Kizashi pudieran tener. Sakura saludó a todos los presentes, sorprendiéndose gratamente de que Shino estuviera ahí justo sentado al lado de Sai, mientras que Sasuke se dedicó a lazar una mirada de reconocimiento antes de situarse en su respectivo asiento.

- ¡Buenos días, teme!

- Naruto – saludó él asintiendo con la cabeza.

- Buenos días – dijo Kakashi con una pequeña sonrisa. – Bien, parece que ya estamos todos. Antes de que Sakura empiece, me gustaría comentaros un par de cosas sobre la fiesta de año nuevo. En…

- ¿Por qué estás tan contento? – preguntó por lo bajo el rubio con una mirada acusadora. – Tú nunca me llamas sólo Naruto – murmuró más para él que para su mejor amigo.

- ¿Qué hablas?

El rubio sonrió de lado, con ese tipo de sonrisa que daba a pensar que nada bueno podría venir detrás.

- Así que por fin el pequeño Sasuke tuvo un poco de acción, ¿eh? – Sasuke no pudo evitar mirar mal a su mejor amigo mientras este soltaba una sonora carcajada. - ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!

- Uzumaki – llamó Kakashi frunciendo el ceño y causando que Naruto lo mirara avergonzado. - ¿Has terminado tu tertulia mañanera? – el joven se disculpó. – Bien. Sakura, por favor, te doy la palabra.

- Gracias, Kakashi – la chica se levantó de su asiento y, con ayuda de Shino, conectó el viejo portátil de su padre en la gran pantalla. – Como ya sabéis, hay tres cosas en esta carpeta: dos documentos y un montón de audios en una subcarpeta. Lo interesante, de momento, es uno de esos documentos donde relata, a modo de diario, toda su investigación sobre Akatsuki, lo que no lleva a junio del 2018 – Sakura asintió mirando al ciber-experto, quien abrió el dicho documento. – El caso del fallecido Agente Daikoku Funeno, un novato que murió en un atraco. Mi padre siempre supo que no había muerto por casualidad y que debía haber un responsable, por lo que inició una investigación en secreto para descubrir quién mató a Daikoku y encontró una pista: grulla.

- ¿Grulla? ¿Quién es?

- No lo sé, alguien dentro de Akatsuki, pero fue la pista principal para que mi padre descubriera la organización y se diera cuenta de que la muerte de Daikoku no había sido la primera, que Akatsuki era algo más grande y que no podía confiar en cualquiera.

- ¿Qué más has averiguado?

- No he podido leer más – confesó en un tono suave y no hubo necesidad de explicar esas palabras porque todos entendían lo que quería decir: me da miedo leer más.

- Está bien, nos dividiremos el trabajo – dijo Kakashi poniéndose en pie. – Naruto y Sasuke se encargarán de leer el resto del documento. Haced una línea temporal de todo lo que creáis que es importante – miró a los dos chicos que asintieron. – Shikamaru y yo nos encargaremos de esos audios con ayuda de Shino, y Sai, – llamó el jefe causando que el chico lo mirara – quiero que trabajes con Sakura en un diario.

- ¿Un diario? – inquirió Sakura sin entender muy bien lo que quería decir.

- De tu relación con Sasori – explicó su jefe. – Necesito que recuerdes todo: cuando os conocisteis, donde tuvisteis vuestra primera cita, que amigos tenía… todo lo que recuerdes que nos pueda ayudar a descubrir su paradero y a entender un poco esta locura - ¿Todos sabéis lo que tenéis que hacer? ¿Sí? Perfecto – Kakashi sonrió. – Nos reuniremos cuando alguien tenga algo. Podéis retiraros.

- ¿Quieres que trabajemos aquí? – preguntó Sai con una sonrisa viendo como el resto de sus compañeros abandonaba la sala.

- No sé si me apetece hablar de esto – miró al chico chasqueando la lengua, aunque lo que más le llamaba la atención no era la camisa tan roja de Sai, si no ciertos ojos negros que se clavaron sobre ella antes de salir por la puerta. – No te lo tomes a mal, pero no me gusta que entren en mi cabeza.

- Prometo no entrar demasiado – aseguró sin perder su sonrisa.

- Está bien – soltó un suspiro sentándose de nuevo en el asiento. – Tú mandas.

- ¿Qué día y cómo conociste a Sasori?

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- Yo leeré desde la página dos y tú irás haciendo la línea, ¿vale? – ordenó Sasuke en un tono serio, totalmente concentrado en el trabajo. No obstante, unos ojos azules celestes se clavaron en su cara haciendo que el chico, de mala gana, le dirigiera una mirada algo molesta. - ¿Qué?

- ¿Me lo vas a contar?

- No sé de qué me estás hablando, dobe.

- ¡Vamos, teme! – Naruto se movió inquieto en su asiento, cosa que siempre hacía cuando estaba nervioso. - ¿Quién es? – el Uchiha le dirigió una mirada larga. - ¿Con quién has tenido sexo?

- Tenemos trabajo que hacer que es más importan-

- ¿Es alguien qué conozco? – interrumpió el rubio ignorando olímpicamente a su mejor amigo. - ¡Uh! ¿Es aquella chica rubia enfermera? ¿Cómo se llamaba? ¿Rinon? ¿Ringo?

- Rion – respondió aclarando sin mirar si quiera a su amigo, - y no es ella.

- Menos mal porque ya sabes que esa chica no estaba muy bien de la cabeza – Naruto rodó los ojos recordando a la joven enfermera con la que su mejor amigo salió hace un par de meses en verano. Sólo había sido cuestión de una noche, pero ella parecía no haber entendido eso y había estado persiguiendo al moreno durante todo el verano hasta que se cansó. – ¿Y quién es? La única chica que se me ocurre con la que pases tiempo es… - los ojos brillantes de Naruto se abrieron mientras se clavaban sobre los de Sasuke, quien mantenía aquella semblante seria. No hacía falta ninguna palabra más. Ambos sabían la respuesta a los pensamientos del rubio hiperactivo. - ¿¡Te has acostado con Sakura-chan!?

- Baja la puñetera voz, dobe – siseó Sasuke mientras tapaba con la mano la bocaza de su amigo y observaba como algunos de sus compañeros los miraban por los gritos. – Cállate, joder.

Naruto se relajó en su sitio, lo que hizo que su mejor amigo dejara de taparle la boca, y se puso a pensar en las palabras adecuadas para semejante situación, ¿cómo se preguntaban intimidades cuando era amigo de ambos bandos? No quería ser irrespetuoso con ninguno de los dos y menos con Sakura.

- ¿Y qué tal? – inquirió algo incómodo, más por el tipo de cuestión que por el propio contenido. El moreno le miró levantando una ceja, como si hubiera hecho la pregunta más estúpida del mundo y en el fondo, lo era. – No, no. ¿Qué tal con ella? – rectificó rápidamente contento con el resultado. Sí, esa era mejor pregunta, aunque por la mirada que Sasuke le dirigió no parecía que iba a obtener ninguna respuesta clara. - ¡Oh, vamos, teme! ¡Soy tu mejor amigo! ¡Siempre nos contamos todo! – levantó las manos a modo de exaltación. – No te pido que me des detalles. Dios, no, sería como estar hablando de mi propia hermana – arrugó la nariz al pensar en el propio sexo entre Karin y Sasuke.. – Sólo quiero saber qué tal fue.

- Bien – contestó de manera directa, pero la intensa y persistente mirada azulada no parecía nada satisfecho con esa respuesta. – Bastante bien.

- ¿Y ya habéis tenido "la charla"? – Sasuke asintió mientras leía el documento. – Bien, bien. ¿Y qué habéis acordado? – Naruto se cruzó de brazos en su asiento. - ¿Estáis juntos?

- No, no estamos juntos – aseguró el Uchiha. – Somos amigos que de vez en cuando tienen sexo.

- ¿Estás seguro de esto, Sasuke? – aquello hizo que el moreno centrara su atención en su mejor amigo. Pocas veces Naruto lo llamaba sólo por su nombre: cuando estaba bastante enfadado o cuando se ponía serio; y esta era una de esas ocasiones. - ¿Podréis tener sexo y luego, trabajar sin que nada os afecte? ¿Qué pasa si alguno es herido en una misión? ¿Si esto que tenéis de vuelve más emocional que físico? O peor, ¿y si conocéis a alguien? – preguntó en un tono serio. - ¿Acabaríais esto que tenéis así sin más? ¿Podrías dejarla ir si así fuera?

A decir verdad, no había pensado en nada de eso y odiaba que Naruto sí que lo hubiera hecho porque tenía razón, pero siendo sinceros, no quería dedicarle ni un pensamiento al "y si" y quería vivir el momento, quería vivir el ahora con ella, sin importar el futuro.

- Somos lo suficiente maduros para saber lo que estamos haciendo y a la vez tener una relación laboral sana – dijo Sasuke. – Ambos sabemos que esto es sólo físico – sus ojos se volvieron a centrar en la pantalla del ordenador. – Y si algo pasa, es entre Sakura y yo. Entre los dos.

- Está bien – soltó un suspiro totalmente derrotado. – No quiero que ninguno de los dos salga herido si sale mal.

- Es sólo físico, dobe. No tienes que preocuparte – aseguró el Uchiha. – Ahora, ponte a anotar en esa línea antes de que Kakashi venga y vea que no hemos hecho nada.

No tardaron ni una hora en acabar de leer el denso documento y en realizar una línea temporal con todos los datos importantes cuando Kakashi los llamó para ir a la sala de reuniones, donde Sai y Sakura esperaban, ésta última con cara de desesperación seguramente por el duro interrogatorio llevado a cabo a manos de Sai.

- Kakashi y yo aún no hemos acabado de escuchar los audios, pero la mayoría son notas de Kizashi sobre el caso de Daikoku Funeno – explicó Shikamaru mientras se sentaba en una de las sillas. – Shino está revisando los dos que faltan.

- Sasuke, Naruto, ¿podréis mostrar vuestra línea temporal?

Mientras Sasuke explicaba todo lo que habían encontrado, Naruto se dedicaba a dibujar la línea temporal en la pizarra del fondo, que empezaba en junio del 2018 y terminaba en diciembre del 2019, justo un par de días antes de la muerte de Kizashi. En todo momento, Sakura tenía los ojos fijos en lo que su compañero escribía y no estaba pendiente de nada de lo que Sasuke estaba exponiendo, a pesar de que él posaba de vez en cuando su mirada en ella. Entonces, lo vio, lo que no quería ver ni leer estaba ahí:

20 de diciembre 2019, Kizashi descubre quién es escorpión tras una llamada telefónica.

Justo siete días antes de la muerte de su padre. Siete días en los que su padre conocía que el hombre con el que estaba su hija era un impostor. Tragó duro sintiendo como los ojos de Sai se centraban en ella.

- ¿Sakura? – llamó el chico haciendo que la susodicha se girara a encararlo. – Lo has visto, ¿no? – ella asintió. – Ese fue el día en el que…

- Me mudé con Sasori al apartamento – dijo recordando perfectamente el día en el que Sasori y ella acabaron la mudanza en el piso que compartieron. - ¿Crees que él ya lo sabía en ese momento?

- Creo que lo sospechaba – contestó con seguridad mirando a su compañera. - ¿Quieres continuar con esto?

- Sí, tengo que hacerlo, Sai.

- Bien, en ese caso, permíteme compartir mi teoría – Sakura asintió mientras su compañero se levantaba del asiento, llamando la atención de todos, incluso de Sasuke, quien paró su explicación. – Perdón, no quería interrumpirte, Sasuke.

- ¿Tienes algo que añadir, Sai?

- Efectivamente, Kakashi-san – el moreno se acercó hasta donde estaba Naruto, quien se quejó cuando Sai robó su rotulador con una pequeña sonrisa. – Haciendo un profundo análisis sobre la mente de Sakura, hemos llegado a la conclusión de que todo tiene una explicación racional – el moreno escribió encima de la línea de Naruto otra con distintos acontecimientos marcados alrededor de la vida de su compañera. – En agosto del 2018, Sasori y Sakura se conocen, ¿qué pasó ese día en la vida de Kizashi?

- Kizashi abre una investigación secreta para buscar al asesino de Daikoku – respondió Sasuke cruzándose de brazos en su bien formado pecho.

- Correcto – escribió en la pizarra. – Diciembre de ese mismo año, Sasori y Sakura comienzan su relación, justo cuando Kizashi descubre el alias de grulla y lo mismo pasa con el resto de fechas importantes en la vida de Sakura – no dejó de escribir. – El aniversario, la mudanza… todo tiene un sentido.

- ¿Quieres decir que todo está conectado?

- Exacto – dijo mientras apuntaba con el rotulador a Shikamaru. – Sasori no entró por casualidad en la vida de Sakura si no para vigilar a su padre a través de ella y cuando éste lo descubrió, Akatsuki decidió que era el momento y…

- Lo mataron – concluyó Sakura viendo las dos líneas con toda la mente fría que pudiera.

- En ese caso, ¿crees que sería posible que alguien más de Akatsuki haya entrado en la vida de Sakura a través de Sasori?

- Perfectamente.

- Sakura, ¿recuerdas algún amigo de Sasori que estuviera el mismo día que conociste a Sasori?

- Recuerdo que estaba Deidara – dijo frunciendo el ceño acordándose de aquel rubio amigable que había estado en su casa un par de veces. – Pasaban mucho tiempo juntos. Rubio con el pelo largo, alto, delgado y ojos azules.

- ¿A qué se dedicaba?

- No lo sé, pero a veces estaba en la galería de Konoha para exponer algunas de sus esculturas.

- Bien, Shikamaru y yo investigaremos eso con ayuda de Shino – dijo Kakashi asintiendo con la cabeza. - ¿Alguien más?

- Ese día, también estaba un chico de pelo grisáceo y ojos violetas.

- Espera, ¿ojos violetas? – inquirió Naruto frunciendo su entrecejo. – ¿Un hombre alto y musculoso, con el pelo bien peinado y con ropas extremadamente caras? – ella asintió. - ¡Por supuesto! Tenía que haber supuesto que él estaría relacionado con todo esto.

- ¿Quién?

- Se le conoce como Hidan – explicó Sai. – Es uno de los criminales más buscados de Konoha que ha sido denunciado por distintos crímenes: explotación sexual, consumo y posesión de drogas, tráfico de armas… De todos los casos ha sido absuelto de una manera u otra – dijo mostrando una foto del hombre, quien rondaría los treinta y cinco. – También es uno de los némesis de Naruto – confesó por lo bajo haciendo que Sakura comprendiera porqué su amigo estaba hecho una fiera.

- ¿¡Por qué no me he dado cuenta antes!? ¡Mierda!

- Entonces quizá deberíamos centrarnos en atrapar a Hidan – sugirió la chica. – Él nos puede llevar hasta Sasori o hasta Akatsuki y, quién sabe, quizá él sea uno de ellos.

- No es tan fácil – dijo Sasuke negando con la cabeza. – Las oportunidades de coincidir con Hidan son escasas y la probabilidad de pillarlo es casi inexistente – soltó un suspiro. – Es imposible estar detrás de él esperando a que haga algo que lo inculpe.

- ¿Y quién ha dicho que tengamos que esperar? – inquirió la joven con una sonrisa de lado. – Juguemos en su mundo con sus reglas. Infiltrémonos y atrapémosle en su propio mundo.

- Estás loca.

- Pero puede funcionar.

- También puede salir mal, Sakura – comentó Sasuke, aunque no le parecía mala idea.

- Es la única pista que tenemos hasta que Kakashi y Shikamaru averigüen algo sobre Deidara – miró a su jefe. – Es quizá la única posibilidad que tenemos.

- Está bien – se rindió Kakashi algo corto de paciencia. – Pero es algo que sólo lo haremos si está bien planificado. Naruto, – llamó el hombre de pelo grisáceo - ¿puedes averiguar dónde encontrar a Hidan? Estoy seguro de que algún contacto tuyo de la DEA puede darte una pista del paradero de Hidan o de sus últimos movimientos – el chico asintió. – Hasta que no sepamos donde está, no haremos nada, pero quiero que Sakura vaya pensando en un posible plan junto a Sasuke y Sai ¿entendido? – todos los presentes asintieron sin ninguna queja. – Podréis retiraros. Por hoy ya hemos hecho suficiente.

Después de que aceptaran la invitación de un exigente Naruto para ir a cenar más tarde junto a Sai, Sasuke y Sakura se fueron a su casa en el coche del primero, cada uno metido en sus propios pensamientos: ella pensando en el caso y él en las ganas terribles que tenía de levantar aquella falda y besar sus labios.

Y, eso fue lo que hizo según entraron por la puerta y colgaron los abrigos. Sasuke se lanzó sobre la boca de una sorprendida Sakura, quien rápidamente devolvió el beso, acorralando su cuerpo contra la pared más cercana mientras una de sus manos se deslizaba desde la cadera hasta su muslo.

- Quería hacer eso desde esta mañana – confesó él casi sin aliento; sus manos ágilmente se encargaron de quitar aquella americana con una agilidad que rozaba lo violento. A su vez, la chica se encargó de desabrochar la camisa que impedía que ella pudiera disfrutar de su bien formado pecho, el cual recorrió con sus manos y con su mirada. Mierda, el chico era espectacular. - ¿Te gusta lo que ves, Haruno?

- ¿Y a ti? – contraatacó con una sonrisa quitándose la parte de arriba y revelando un sujetador negro, que sus manos recorrieron suavemente y de manera sugerente haciendo que la erección de Sasuke creciere un poco más y no pasara desapercibida ante los ojos jades. – Veo que sí.

- Puedes apostar que sí – él no perdió ningún tiempo más. Con ímpetu y decisión, levantó aquella falda roja que había sido su perdición desde que alcanzó su vista, bajó su tanga blanco, rozando con un dedo su húmeda entrada y causado que ella gimiera y agarró su trasero para levantar su peso, por lo que Sakura enredó sus piernas en su cintura. – Voy a follarte aquí – confesó en un tono caliente, provocando que Sakura se sintiera aún más húmeda por sus palabras. Tal y como había prometido, se desabrochó el pantalón con agilidad mientras sostenía el peso de la chica con la ayuda de sus brazos y de la pared y, sin pensarlo ni un segundo más, la penetró ante un sonoro gemido cómplice de satisfacción. – Joder…

Desde ese mismo instante en el que sus cuerpos se unieron, ya no existía nada más para ninguno de los dos, solamente sus labios, la pasión, sus cuerpos y un cúmulo de gemidos que inundaron el ambiente según pasaban los segundos. Ninguno de los dos quería pensar en el mañana, ni mucho menos en el pasado, pero siendo francos, ¿quién quería hacerlo en esa situación?

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¿Qué os ha parecido? Dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación.

Un saludo

SheNdy.