¡Hola!
Espero que estéis todos muy bien y que os guste la continuación. Si queréis ver como son los vestidos que llevan las chicas, por favor, no dudéis en enviarme un mensaje y os adjunto el link.
¡A disfrutar!
.
.
FBI: Criminal Investigative Division
.
Capítulo 15: "¡Feliz Año Nuevo!"
.
.
.
Los últimos días del año pasaron relativamente rápido, entre el trabajo y la nueva rutina que Sakura y Sasuke habían adquirido: tener mucho sexo. Francamente, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de algo así, no porque con Sasori fuera malo, ni mucho menos, sino porque era distinto, totalmente distinto a lo que estaba acostumbrada. Con Sasuke todo era pasión, espontaneidad y conexión, algo que no siempre había tenido a la vez cuando estaba con Sasori.
Por primera vez en mucho tiempo Sakura podría decir que se sentía muy bien, a gusto y libre, centrada en su vida y conforme con todo lo que hacía y pasaba, incluso en el aniversario de la muerte de su padre, Sasuke había conseguido hacerle olvidar el mal trago que suponía ese día. Tal y como el Uchiha había prometido, ambos habían disfrutado de un día viendo películas, bañando a Anubis, cenando con Naruto y sus amigos y, por supuesto, con mucho sexo entre medias.
Y eso era lo único que podía pensar mientras subía en el ascensor hacia el piso de Karin y, cuanto más lo pensaba, más ganas le entraban de pulsar al 0 y volver a casa para terminar aquello que habían empezado. Desgraciadamente, no podía hacer eso porque había quedado con sus amigas para arreglarse e ir a la fiesta de año nuevo organizada por la CID, es decir, por su unidad. Por una parte, Sakura estaba contenta porque estaba haciendo algo distinto en fin de año, ya que otros años solía celebrarlo con su familia en casa o con Tenten en una fiesta de alguien desconocido, pero este año su madre seguía en casa de su prima y Tenten tenía que trabajar fuera, por lo que la fiesta organizada por el FBI parecía una buena oportunidad para hacer algo distinto. Además, estaba el hecho de que iba a ver a un atractivo Sasuke aún más atractivo con traje.
- ¡Sakura, por fin! – dijo Karin al abrir la puerta y abrazó a la chica rápidamente. - ¿Se puede saber por qué has tardado tanto?
La joven agente especial estuvo tentada de responder con la verdad, de que había llega tarde porque había estado haciendo ciertas cosas con cierto moreno, pero no podía decir nada de eso porque nadie conocía lo que pasaba entre ellos.
- Perdón, me entretuve paseando a Anubis – se disculpó con una pequeña sonrisa mientras entraba. - ¿Ya estáis listas? – inquirió observando el perfecto maquillaje totalmente festivo en tonos plateados y negros que contrastaban con unos labios llamativos rojos.
- Temari está aún maquillándose y yo estaba peinándome – comentó mientras señalaba un par de rizos a los lados de su cabeza. – Ino nos espera en la fiesta. Tenía que hacer unas cosas con Sai – dijo con una sonrisa socarrona.
- Maldita cerda – comentó comprendido las palabras de su amiga.
Nada más entrar en la habitación, Temari se abalanzó a abrazar a Sakura sin preocuparse de arrugar su vestido de color borgoña de terciopelo que combinaba con sus labios y su maquillaje y con unos tacones negros. Sakura notó que aquel color resaltaba tanto los ojos como el cabello rubio, el cual llevaba recogido en un elegante moño bajo.
- ¡Saku!
- ¡Caray! ¡Estás guapísima Temari! – dijo la pelirrosa con una sonrisa. – Me encanta ese vestido.
- Si te gusta el mío, tienes que ver el de Karin – comentó la chica sin perder la sonrisa. – Parece una bola de disco.
- ¡Te he oído! – gritó la susodicha desde el baño.
- Será mejor que comience a maquillarme o si no, llegaremos tarde – dijo Sakura sentándose en el tocador de la Uzumaki.
- Puedo peinarte mientras tanto. Ya he terminado de arreglarme.
- ¿De verdad? Eso sería fantástico, Temari. Gracias – sonrió agradecida.
Mientras dejaba que la chica hiciera su cabello, Sakura descubrió dos cosas: la primera que Temari era una persona capaz de entablar una conversación sobre cualquier tema, incluso sobre abejas si se diera el caso; y la segunda, es que era muy buena peluquera, o eso dedujo cuando observó el resultado final en su reflejo. Había logrado justo lo que tenía en mente con apenas habérselo explicado: el cabello hacia un lado cayendo por su pecho con pequeñas ondulaciones y sujeto por detrás con un par de horquillas doradas.
- Perfecto – dijo orgullosa la rubia. – Me gusta tu maquillaje también.
- Muchas gracias, Tema-chan – sonrió con aquellos labios rojos oscuros y la mirada negra y verde.
- ¿Y bien? ¿Qué os parece? – inquirió la voz de la dueña del piso entrando en su propia habitación. - ¿Estoy o no estoy increíble?
Lo primero que pensó Sakura al ver a la pelirroja es que Temari tenía razón: parecía una bola de discoteca. El vestido era corto y plateado detallado con lentejuelas y que combinaba a la perfección con un par de tacones bastante altos del mismo color; era bonito y llamativo, lo que contrataba muy bien con aquellos cabellos rojos. Karin estaba increíble, como siempre. Parecía la reina de la fiesta y Sakura no estaba nada sorprendida de ello.
- Sí que lo estás.
- Lo sé – se jactó orgullosa sin perder aquella sonrisa mientras daba una vuelta en sí misma para que pudieran admirarla mejor. - ¿Se puede saber por qué no estás vestida? – la Uzumaki frunció el ceño. - ¡Vamos a llegar tarde!
- Ya voy, ya voy – Sakura se levantó y cogió la bolsa donde había guardado su vestido para desaparecer por la misma puerta por la que había entrado anteriormente.
- ¿Crees que es demasiado? – preguntó Karin a su amiga a la vez que ordenaba su pequeño bolso.
- Nunca es demasiado para ti, Karin – confesó con una sonrisa cómplice a la chica, quien le devolvió el gesto. - ¿Te has puesto así por Genma? – la joven técnica rodó los ojos por inercia y soltó un bufido de incredibilidad, ¿de verdad alguien se creía que necesitaba vestirse para alguien más que ella misma? – Sólo preguntaba.
- Genma está bien para pasar el rato, pero me he cansado un poco de sus chistes nada graciosos y de sus comentarios fuera del tema – Karin admiró su manicura. – Creo que mi propósito de año nuevo es no volver a salir con idiotas. Bueno, al menos no volver a salir con Genma – ambas soltaron una risa. – Por cierto, ¿qué tal tus hermanos?
- Ni se te ocurra – dijo Temari con los cejos casi cerrados comprendiendo las palabras de su amiga.
- No he dicho nada – la otra mujer levantó los brazos en el aire a modo de defensa.
- No hace falta.
- Sólo quería saber cómo les iba, hace mucho que no les veo – la Uzumaki mostró una sonrisa. – Además, los pelirrojos no son mi tipo. Ya tengo suficiente con mi color de pelo.
- Kankuro no es pelirrojo – comentó la rubia frunciendo el ceño al recordar a uno de sus hermanos.
- Oh, lo sé – Karin formó una sonrisa maliciosa que no implicaba nada bueno.
- Nunca cambiarás – bufó casi en un soplido mientras rodaba sus hermosos ojos verdes.
Un carraspeo hizo que las dos mujeres dejaran aquella conversación de lado y centraran su atención en la figura de la mujer que esperaba en la puerta de la habitación. Decir que Sakura iba radiante era quedarse corto. Llevaba un vestido satinado color verde esmeralda de escote drapeado y finos tirantes que llegaba por debajo de sus rodillas, pero que tenía una apertura en su lado derecho, dejando ver así una de sus torneadas piernas. Para acompañar al vestido, Sakura se había decantado por unos finos y alargados pendientes dorados del mismo color que sus tacones y su bolso. Todo en ella era simple, pero por una extraña razón no parecía menos elegante que una reina.
- ¡Vaya! – articuló Karin con una sonrisa. - ¡Estás increíble, Sakura!
- ¿De verdad? ¿No creéis que debería cambiarme?
- ¿Bromeas? ¡Estás fabulosa, Saku! – Temari se acercó a abrazar a su amiga. – Incluso, me atrevería a decir que vas a quitar cierto protagonismo a Karin.
- No es mi intención – aseguró mordiéndose el labio inferior.
- No me importa que tú seas el centro de atención si con ello consigo que ligues – guiñó un ojo causando un pequeño sonrojo en las mejillas de la pelirrosa. - ¿Nos vamos? Hinata ya debe de haber llegado.
El edificio donde se celebraba la fiesta era utilizado la mayoría del año como sala de eventos y reuniones, por lo que no fue de extrañar que aquel sitio estuviera tan bien decorado y ajustado a las perspectivas de Sakura. La temática era muy de fin de año, con colores negros, dorados y blancos que adornaban aquel espaciado salón, donde gente tanto conocida como desconocida charlaban y disfrutaban de la comida a la espera del fin de año. Tan pronto como se quitaron los abrigos, las tres mujeres pudieron notar unos pares de ojos sobre ellas, aunque en especial Karin notó los ojos de Genma recorrer su cuerpo, pero le importó lo más mínimo.
- ¡Ahí están Hinata y Naruto! – avisó Temari señalando con la cabeza a una pareja que charlaban con un par de copas a unos escasos metros.
Hinata sí que sabía vestirse para la ocasión, aunque conociendo a la joven Hyuga tampoco fue una sorpresa para ninguna de las presentes. Llevaba un vestido azul regio de terciopelo que llegaba hasta los pies, con un escote de hombros caídos y ajustado a sus cuerpo y que combinaba con un par de pendientes brillantes y una gargantilla. Estaba radiante, su maquillaje simple con un poco de sombra plateada en sus ojos y unos labios rosas suaves, y una sonrisa hermosa que brillaba más que sus joyas. A su lado y con una corbata azul marina casi negra, se encontraba Naruto, vestido en un elegante traje azul marino y una sonrisa que concordaba perfectamente con la de su prometida.
- ¡Chicas! – saludó la joven Hyuga con una preciosa sonrisa al ver a sus amigas aproximarse hacia ellas.
- ¡Hinata-chan! ¡Estás radiante! – dijo Karin lazándose a los brazos de su cuñada, quien se sonrojo por el acto, y sin ni si quiera mirar a su hermano, quien carraspeó llamando la atención de la chica. -Ah, hola, Naruto. No te había visto.
- Mentirosa – farfulló por lo bajo mientras achinaba los ojos, aunque rápidamente decidió examinar a su la joven Uzumaki de la cabeza a los pies. - ¿Qué demonios llevas?
- Un vestido – respondió sencillamente sin perder la sonrisa. - ¿No estoy espectacular?
- Pareces un bote de purpurina – contestó su hermano con una sonrisa de lado y causando que la chica le lanzara una mirada asesina, la cual Naruto ignoró para poder mirar a las dos otras presentes. – ¡Estáis muy guapas, chicas! – el rubio mostró una radiante sonrisa a la vez que miraba a sus dos amigas.
- Gracias, Naruto. Tú también – comentó la pelirrosa observándole de arriba abajo. – Veo que Hinata ha sabido usar su magia en ti.
- Un poco.
- ¿Has visto a Sasuke? – preguntó frunciendo el ceño al extrañarse de no encontrarlo ahí, justo con sus amigos y a estas horas.
- Ha ido a por bebida con Shikamaru. No creo que tarde.
Y Naruto tenía razón ya que, escasos minutos después de eso, dos hombres se acercaron a paso lento hacia ellos. Sakura contuvo el aliento cuando observó a Sasuke. Ni si quiera prestó atención a lo bien que estaba Shikamaru completamente de negro, camisa incluida, ya que lo único que veía era a cierto moreno vestido cual dios mitológico en un traje de pantalón negro, americana granate y negra y camisa blanca que combinaban a la perfección con una pajarita y unos zapatos negros. ¿Cómo podía existir semejante hombre? Y lo mejor, ¿cómo lo había encontrado ella?
Tragó cuando aquellos ojos negros la desnudaron de arriba abajo sin ningún pudor hasta que se centraron en los suyos con una chispa de lujuria. Al parecer, él también la encontraba atractiva en aquel vestido verde.
- Buenas noches – articuló con aquella voz ronca que movía los interiores de la pelirrosa.
- Buenas noches – repitió Shikamaru con una sonrisa. – Estáis todas muy guapas.
- Gracias, Shikamaru – dijo Karin con el mismo gesto. – Tú también, aunque podrías haber optado por algo de color, ¿sabes? El verde te favorece mucho más – confesó mientras agarraba la copa de champagne del chico. - ¡Muchas gracias! – dijo con una sonrisa socarrona antes de dar un sorbo y de recibir una mirada de odio por parte de Shikamaru. - ¡Esto está delicioso!
- ¿Sí? Iré a por un poco entonces – dijo Temari con una sonrisa. – Sakura, ¿quieres?
- Sí, por favor.
- Espera, Temari-chan – habló Hinata con un tono suave y agarrando a su prometido. – Vamos contigo.
- Sí, yo también – murmuró Shikamaru mientras observaba con odio como una maliciosa Karin se bebía su copa.
- ¡Oh, pero si está Reki! – comentó la joven Uzumaki observando a un hombre en un traje gris. - ¡No sabía que iba a venir! – miró a sus dos amigos. – Ahora vengo, tengo que ir a saludar.
- Claro – asintió Sakura.
Y tan pronto como hablo, el torbellino pelirrojo desapareció de sus vistas dejando solos a dos agentes. Sakura sintió como el moreno se aproximó hacia ella hasta quedar a escasos pasos; los suficientes para marcar una distancia fuera de sospechas, pero insuficientes para no sentir el calor emanar de sus cuerpos.
- Estás realmente increíble – aseguró Sasuke con la mirada clavada en ella y en un tono bajo, pero firme, porque no quería que nadie más que ella escuchara eso. – Ese color te sienta muy bien.
- Tú también estás muy guapo – dijo mientras sentía como el calor se acumulaban en sus mejillas. ¿Se estaba sonrojando?
- Estoy deseando que se acabe esta fiesta para llevarte a casa y quitarte ese vestido – confesó con aquella hambrienta mirada recorriendo su cuerpo y provocando que Sakura se humedeciera un poco ante el pensamiento. – Y por la expresión en tu cara, veo que también quieres lo mismo – una sonrisa socarrona adornó su rostro. – Tranquila, cariño, pronto acabaremos lo que hemos empezado esta tarde – guiñó un ojo a la chica.
Maldito y sensual Uchiha.
- Eres insaciable.
- No soy el único – se encogió de hombres y dio un sorbo a su copa.
- ¡Saku! ¡Sasuke!
Ambos se giraron ante aquella llamada y se encontraron a la joven Yamanaka acompañada de Sai. Ino estaba increíble en un vestido de finos tirantes y flecos color champagne a juego con unos altos tacones mientras que Sai, por otro lado, llevaba una americana de terciopelo entre dorada y champagne y un pantalón negro que combinaba con su pajarita. Ambos estaban radiantes, como dos estrellas de cine.
- ¡Feliz año! – la joven rubia que hoy llevaba el pelo suelto se lanzó a abrazar a su amiga. - ¡Caray! ¿Quién te ha puesto así de guapa?
- Podría decir lo mismo, cerda – dijo Sakura en aquel mismo tono de burla usado por la rubia. Sus ojos jades se fijaron en Sai, quien saludaba a Sasuke, y sonrió cuando sus miradas se encontraron. – Estás muy guapo, Sai.
- Gracias. Todo se lo debo a mi encantadora novia – confesó agarrando la mano de Ino. – Tú también estás muy guapa, Sakura.
Sakura adoraba con todo su ser la relación que sus dos amigos tenían porque estaba basada en el cariño, el respeto y una extraña confianza que ella nunca había experimentado en sus previas relaciones. Se notaba que Sai confiaba extremadamente en su novia y viceversa y eso era lo que más envidaba de esa pareja.
- ¡Pareja! – saludo Naruto acercándose al grupo y siendo acompañado de cerca por otros tres amigos.
Y así, todo el grupo, incluso Karin que había vuelto de charlar con aquel hombre, comenzó a hablar y a disfrutar de la noche sobre diversos temas, aunque el que más interés causaba era el de la futura boda.
- O sea, ¿qué ya tenéis fecha? – preguntó Temari con una sonrisa.
- Será el 24 de abril – respondió Naruto. – Obviamente estáis todos más que invitados, pero queríamos decíroslo antes de enviar las invitaciones.
- ¿¡Abril!? ¿Cómo piensas organizar una boda en tan poco tiempo? – inquirió su hermana bastante nerviosa. – Hay muchas cosas que preparar: la música, las flores, el banquete… ¡No es tiempo suficiente!
- Para eso estás tú, dama de honor – dijo Hinata sin perder la sonrisa.
- ¿Quieres…? ¿Yo? – la pareja asintió mientras soltaba una pequeña risa ante la reacción. - ¡Será un honor! – Karin no pudo evitar lanzarse a los brazos de su hermano y su futura cuñada. – Está bien. Tenemos mucho que organizar – agarró los hombros de la chica. – Esta semana comenzaremos buscando tu vestido y…
- ¿Crees que ha sido buena idea el poner a Karin de dama de honor principal? – murmuró Sakura por lo bajo a su rubio amigo.
- Ahora tengo dudas de ello.
La conversación siguió fluyendo al igual que la noche y pronto, Sakura se vio de nuevo a solas con la futura pareja mientras el resto fueron desapareciendo poco a poco: Ino y Sai a bailar, Shikamaru a charlar un rato con Kakashi y algunos otros compañeros, Temari a disfrutar un poco de la comida mientras hablaba con dos chicas, Karin a ligar con un apuesto moreno y Sasuke a por algo más de bebida.
Faltaba menos de media hora para que acabara el año y así poder comenzar un año nuevo en el que la joven Haruno esperaba que no hubiera tantas sorpresas como este, pero teniendo en cuenta la situación en la que estaba, intentando atrapar a Sasori y su banda, sabía que seguramente habría muchas más sorpresas y acontecimientos.
- Siento la tardanza – dijo una voz a espaldas de la joven, - pero el turno se ha extendido un poco más de lo previsto.
Cuando Sakura se giró para ver al dueño de la voz, no esperaba para nada encontrarse con semejante persona, ¿de dónde había salido ese hombre tan apuesto? Era un chico alto de pelo castaño recogido en un moño, cuerpo robusto, facciones masculinas y unos hermosos ojos color perla, que se clavaban con interés sobre ella. Aquel físico tan atractivo iba mejorado de la mano de un traje gris, una camisa blanca y una pajarita rosa pastel satinada.
- No pasa nada. Lo importante es que has llegado a tiempo – habló Hinata con una sonrisa mirando a aquel hombre antes de que aquellos ojos que tenía en común con el extraño se fijaran en su amiga pelirrosa. – Permíteme presentaros. Neji – su dulce sonrisa creció un poco, - este es Haruno Sakura. Sakura, este es Hyuga Neji, mi primo.
- ¡Oh, encantada! – dijo Sakura con una sonrisa y extendiendo su mano para presentarse. ¿Con qué este era el famoso primo de Hinata?
- El placer es mío, Sakura-san – confesó en aquel tono grave y agarró la mano de la chica para darle un beso cortés, lo cual provocó cierto sonrojo en las mejillas femeninas. – Hinata-san y Naruto han hablado mucho de ti y de tu excelente labor en la CID.
- Seguro que han exagerado – dijo la chica sin perder aquel sonrojo. En serio, ¿de dónde había salido ese semejante bombón? Benditos genes Hyuga. - ¿A qué te dedicas, Neji-san?
- Neji es cirujano en el hospital -contestó Naruto con una sonrisa orgullosa y recibiendo un codazo por parte de su prometida, quien le dirigió una mirada que sólo el Uzumaki pudo comprender. – Oh, ya, conversación privada. ¿Por qué no vamos a por una copa?
- Sí, como bien ha dicho Naruto, soy cirujano – comentó en un tono serio pero amistoso observando como su prima y el rubio escandaloso desaparecían de su vista.
- Debe de ser bastante duro.
- Estoy seguro de que tu trabajo también lo es, aunque también es bastante pasional, por lo que cuenta Naruto.
- Lo es – la joven sonrió. – Hay momentos difíciles y verdaderamente rigurosos, pero, por otro lado, estoy ayudando a alguien y eso es algo que me gusta.
- Te entiendo a la perfección. En el hospital es lo mismo – el hombre mostró una pequeña sonrisa placentera. – Tienes situaciones críticas y duras, pero a la vez estás salvando una vida.
- Suena increíble, ¿sabes? – confesó Sakura. – Lo de salvar vidas, quiero decir.
- Tú también las salvas en cierto modo – su cumplido causó otro sonrojo en la chica.
- Perdón – dijo una voz seria llamando la atención de los dos presentes. - ¿Interrumpo?
Eso fue lo que Uchiha Sasuke preguntó mientras sostenía dos copas de champagne con una actitud seria y un porte un poco defensivo, o esa fue la sensación que la chica tuvo cuando sus ojos se clavaron sobre ellos dos.
- Uchiha – saludó en un tono educado y cordial, pero no lo suficientemente amistoso. - ¿Qué tal estás?
- Estoy bastante bien, gracias – Sasuke le respondió utilizando ese mismo tono a la vez que pasaba una de las copas a Sakura y se situaba a escasos centímetros de ella. – Espero que tú también estés bien, Hyuga.
- Perfectamente – sus ojos perla que estaban algo serios se situaron durante unos segundos sobre la única mujer ahí presente. – Sakura-san estaba entreteniéndome con su charla.
- No es sólo mío el mérito.
No había que ser un genio para notar la chispa que había entre ellos, igual que no había que serlo para notar la tensión que había entre los dos chicos y entre Sasuke y Sakura y, por ello, Neji decidió con una última mirada analizadora dar un paso atrás y acabar con aquel encuentro.
- Bien, quedan quince minutos para que se acabe el año. Será mejor que encuentre a mi prima y a Naruto – su sonrisa se volvió a formar en cuanto se fijo en la chica. – Ha sido un placer conocerte, Sakura-san. Espero que volvamos a coincidir pronto – cogió su mano y depositó un suave beso en el dorso.
- Lo-lo mismo digo, Neji-san – el rubor de sus mejillas no pasó desapercibido por ninguno de los dos hombres, aunque a alguno le molestó más que a otro.
- Feliz año – su dulce mirada pasó de nuevo a ser seria y formal. – Uchiha – asintió con la cabeza a forma de despedida.
- Hyuga – repitió con el mismo gesto.
Sakura contempló como aquel hombre apuesto que podría competir perfectamente con Sasuke, desaparecía entre la multitud y sintió un poco de decepción porque debía reconocer que le fascinaba su labia y sus ojos perla. Sin embargo, al sentir una suave respiración en su nuca, olvidó cualquier sentimiento y pensamiento hacia Hyuga Neji para poder enforcarlos en el dios que tenía justo a escasos centímetros.
- Sígueme. Ahora – ordenó en un tono grave y caliente que causó cierto calor en el interior de la chica.
No supo muy bien en que momento sus piernas comenzaron a andar siguiendo las indicaciones del moreno, pero de pronto se encontró fuera de la sala caminando por un oscuro pasillo, hasta que la mano de Sasuke agarró su muñeca obligándolos a entrar en lo que parecía un guardarropas y con agilidad, los labios del moreno se posaron con pasión sobre los suyos.
- No sabes las ganas que tenía de hacer eso – susurró contra su boca a la vez que sus manos recorrían todas las curvas de su cuerpo.
- Sa-Sasuke – dijo cuando sintió su lengua en su cuello. – Sólo quedan quince minutos para que se acabe el año.
- Me sobran cinco – aseguró con una sonrisa orgullosa.
Y sin decir nada más, Sasuke comenzó a devorar de nuevo su boca mientras sus manos se encargaron de acariciar sus bien torneadas piernas, las cuales temblaban cada vez un poco más según iba subiendo su mano hasta llegar a cierto punto.
- ¡Mmm! – gimió Sakura cuando sintió sus dedos expertos moverse por aquel manojo de nervios que tanto placer le producía.
Él era una delicia, un demonio, pero ella no se iba a quedar atrás en ese juego, por lo que su mano se movió hasta acariciar cierto miembro ya duro por encima de la tela del pantalón, lo cual causó un gruñido varonil de placer. Ella también sabía tocar donde más le gustaba.
Cuando ambos estaban lo suficientemente listos y al borde del deseo, Sasuke se desabrochó con agilidad el pantalón a la vez que la chica se bajaba aquel fino tanga negro y dejaba que el hombre la levantara por el trasero para, después de acomodarse bien su peso, penetrarla ante un buen sonoro gemido.
- Joder, y no sabes las ganas que tenía de hacerte esto – dijo casi entre gruñidos mientras se movía con velocidad dentro de ella, dentro de su dulce y estrecho coño, el cual siempre le producía querer más y más. Además, a ello se juntaba el hecho de que estaba algo molesto cuando había visto la actitud de coqueteo que cierto Hyuga había tenido con la chica y viceversa, y sus ganas de hacerle suya habían aumentado hasta el punto de encontrarse como se encontraban en esos instantes. – Joder – articuló aumentando el ritmo y con ello los gemidos de la joven. Sasuke observó de reojo el reloj y soltó un chasquido comprobando que tenía que aumentar el ritmo si querían llegar a tiempo a la cuenta atrás. – Lo siento, cariño, tenemos que darnos un poco de prisa.
No hubo ninguna queja por ninguna de las dos partes según aumentó el ritmo de las estocadas, más bien hubo placer y gemidos que anunciaban que el clímax estaba cerca, al cual llegaron los dos tras varios minutos después.
Tras recuperar la respiración y las pulsaciones a un ritmo normal, Sasuke salió de ella no sin antes depositar un beso en sus labios y se subió los pantalones mientras Sakura se ajustaba y se colocaba su propia ropa. Ambos se dirigieron una mirada cómplice y ninguno de los dos tuvo tiempo de decir nada más porque sabían que la cuenta atrás comenzaría en menos de cinco minutos.
De pronto, Sakura se vio rodeada de sus amigos y contando la cuenta atrás mientras Karin rodeaba sus hombros eufóricamente y Naruto chillaba con euforia un feliz año nuevo. Así fue como Sakura acabó un año bastante drástico para dar la bienvenida a uno mejor en el que estuviera acompañada de todos los presentes y de Sasuke, sobre todo de Sasuke y sus guiños discretos que mandaba cuando nadie más miraba.
.
.
.
¿Qué os ha parecido? ¡Por fin aparece el primo sexy Hyuga! Como siempre os pido, dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación.
Un saludo
SheNdy.
