¡Hola de nuevo!
¡Feliz 2021 y esas cosas! Espero que estéis todos muy bien y que este año todo vaya mejor con la pandemia. Aquí os dejo el siguiente cap, que espero que os guste mucho.
¡Disfrutad!
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 16: "Con eso bastaba, ¿o no?"
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Sasuke dejó de escribir aquel aburrido informe al oír la preciosa risa de Sakura inundar el ambiente ante algún comentario que Naruto había dicho y decidió que era buena hora para contemplarla desde su escritorio: preciosos ojos jades, labios rosados y un espectacular cuerpo envuelto en una falda gris. Si de algo estaba seguro, es que su compañera estaba siempre impresionante con cualquier cosa, aunque nada parecía superar a aquel vestido que llevó hace una semana en la fiesta de año nuevo.
Ah, la fiesta de fin de año. Había sido una gran noche con muchas emociones y acontecimientos, como Karin y su ligue de nuevo año o la Directora Senju y su borrachera, pero lo que más le había gustado era Sakura y su vestido verde esmerarla o, más bien, habérselo quitado en aquel ropero y haber tenido sexo pasional. Desde que la había visto entrar por la puerta acompañada de las otras dos amigas, no había sido capaz de apartar su vista de ella, aunque no había sido el único, ya que unos ojos color perla habían estado también pendientes de la chica el resto de la noche. Conocía la mirada que el Hyuga había dirigido a Sakura porque era la misma que él usaba cuando la veía y, no era eso lo que le molestaba puesto que ya se había percatado desde el primer día lo mucho que la chica atraía a su alrededor, sino más bien era la chispa de interés de la Haruno también había mostrado.
No había que ser un genio para saber que Sakura estaba interesada o, por lo menos, encontraba cierta fascinación en Hyuga Neji, al igual que les ocurría a muchas otras personas. Por ello, no se extrañó cuando dos días después de la fiesta, mientras disfrutaban de una agradable cena con sus amigos, Hinata le había dado el número de teléfono de su primo, quien había insistido en mantener el contacto con Sakura y, por supuesto, ésta no se lo había negado y había estado estos últimos días intercambiando algún que otro mensaje con el cirujano. Sin embargo, él no podía recriminar nada porque sólo eran amigos, amigos con beneficios, pero amigos y compañeros de trabajo.
Volvió a oír una carcajada por parte de Sakura y su vista se volvió a centrar en ella, aunque esta vez se encontró con sus preciosos ojos jades devolviéndole la mirada con una pequeña sonrisa en su rostro. Quizá sí que podía hacer algo para que se olvidara de aquel Hyuga.
Sasuke, de pronto, se levantó de su asiento sin romper el contacto visual y levantando una ceja, ladeó su cabeza hacia un lado en un rápido gesto, como indicando a la joven Haruno que lo siguiera. Observó cómo sus ojos se abrían sorprendidos y cómo volvía a dirigir su atención a Naruto y le decía unas palabras, aunque no llegó a ver nada más de la interacción porque se dio la vuelta y comenzó a caminar para salir de aquella zona de la unidad y vagar por los pasillos con paso seguro. No necesitaba mirar atrás para saber que Sakura lo estaba siguiendo en la distancia y aquello le hizo sonreír orgullosamente porque, por mucho que Hyuga Neji fuera, no tenía a Haruno Sakura en esa situación.
Entró en una de las salas que sabía que estaba vacía porque se usaba para almacenar algunos documentos antiguos y esperó al lado de la puerta con la pared pegada a su espalda y los brazos cruzados. A los pocos segundos, la puerta se abrió e iluminó un poco la oscura sala que ni si quiera se había molestado en encender.
- ¿Sasuke? – oyó.
Sakura no tuvo ni tiempo de reaccionar cuando sintió como una mano la jalaba de la muñeca hacia el interior de la sala y unos deliciosos y conocidos labios se apoderaban de los de ella posesivamente mientras la apoyaban contra el muro.
- ¿Qué…? – articuló como pudo cuando se separaron por falta de aire.
- Shhh – susurró con voz ronca el moreno depositando otro beso en sus labios y otros cuantos en la deliciosa piel de su cuello mientras sus manos se centraron en desabrochar los botones de su camisa blanca. – Tan sólo disfruta.
- Sasuke – llamó mientras se mordía el labio al sentir una de sus manos acariciando sus pechos por encima del sujetador y la otra recorrer su muslo derecho, levantando poco a poco su falda. – No-no podemos – suspiró cuando la mano de la pierna acarició su muslo interior y comenzó a avanzar peligrosamente hacia arriba. – Tenemos asuntos importantes que tratar – explicó cómo pudo, aunque su razón se estaba poco a poco nublando por el deseo producido por sus labios y sus manos.
- Oh, pero también tenemos que tratar un asunto importante– dijo con voz ronca y sensual mientras uno de sus dedos rozaba habilidosamente aquel manojo de nervios que tan loco le volvía por encima del tanga – aquí – concluyó socarronamente recibiendo un gemido por parte de la chica. - ¿No lo cree, Agente Especial Haruno?
Sakura quería decirle que no era el momento, que debían ser responsables y no estar haciendo esto, pero nada más que gemidos salían de su boca y más cuando sintió que ahora era su lengua la que se movía ágilmente sobre su intimidad, ¿en qué momento había llegado ahí?
- Oh, Dios… - murmuró cuando sintió una oleada de placer producida por su habilidosa lengua y el chico solo pudo sonreír orgullosamente. – La reunión es en veinte minutos – articuló.
- Me sobran diez.
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Sakura se sentó en su sitio de siempre en la sala de reuniones exactamente dieciséis minutos después de aquellas palabras de Sasuke y tan solo cinco minutos más tarde de que un segundo orgasmo se apoderara de su cuerpo. Sonrió a Sai, quien la observaba con ojo crítico, y volvió su atención a la puerta por donde el causante de su satisfacción sexual entraba acompañado de cierto rubio escandaloso. Sasuke mostró una pequeña sonrisa orgullosa. Sakura se sonrojó.
- ¿Estás bien, Sakura? – inquirió Sai a su derecha. – Te noto algo… distinta.
- Sí, estoy bien – respondió con una pequeña sonrisa. – Perfectamente.
- Veo que ya estamos todos – dijo la voz de su jefe desde la puerta. – Bien, así podemos concluir con esto cuanto antes – Kakashi se acercó a la cabecera de la mesa, justo de frente a Shikamaru, quien con un simple gesto de cabeza entregó una documento a cada uno de los presentes. – Delante vuestro tenéis uno documento donde explica el plan de acción para capturar a Hidan.
- ¿Plan de acción? – preguntó Sai frunciendo el ceño. - ¿No se supone que nos íbamos a encargar nosotros de hacerlo? Además, - Sai se acomodó en su asiento - ¿desde cuándo sabéis el paradero de Hidan?
- Naruto habló con su contacto en la DEA y le prometió información cuando supiesen alguna pista de Hidan – explicó Shikamaru con voz monótona. – Hoy hubo un chivatazo. Al parecer, Hidan piensa organizar una gran fiesta mañana. Es nuestra oportunidad para atraparlo.
- ¿Qué pasa con la pista de Deidara?
- La última vez que se le vio fue hace tres semanas, después de lo ocurrido con Sasori – detalló Kakashi sin apartar la vista de la pelirrosa. – Cogió un vuelo hacia Suna y no ha vuelto desde entonces. Desafortunadamente, no podemos hacer nada al respeto mientras esté amparado bajo la jurisdicción de Suna.
- Vale, Deidara descartado. ¿Qué plan tenemos para atrapar a Hidan? – inquirió el rubio escandaloso que hoy se encontraba bastante serio. Quizá porque se estaba hablando de atrapar a alguno de sus némesis.
- La idea, tal y como Sakura sugirió la anterior vez, sería infiltrarse – comentó el supervisor Nara. – Puesto que nuestro objetivo, Hidan, conoce perfectamente a Naruto y sería capaz de identificarlo, Uzumaki se quedará fuera de la fiesta para poder entrar en caso de la cosa se ponga seria.
- ¿¡QUÉ!? ¡No es justo, Shikamaru!
- Lo siento, Naruto. Son órdenes – dijo el chico con un aspecto serio, que pocas veces mostraba. - ¿O prefieres no implicarte en la misión?
- De refuerzo está bien – farfulló por lo bajo volviéndose a sentar en su asiento.
- Sai y Sasuke estaréis en la barra trabajando – ambos asintieron mientras leían sus respectivos documentos – La Directora Senju y la DEA han conseguido infiltraros gracias a ciertos contactos y estaréis lo suficientemente cerca como para vigilar y atender a Hidan – los ojos oscuros de Kakashi se centraron en la única mujer del grupo. – Sakura será la que intentará acercarse al objetivo e intentará persuadirle para que nos de información relacionada con Akatsuki.
- ¿Sakura? – cuestionó Sasuke frunciendo el ceño y sintiendo como los ojos de todos se clavaban en él, en especial los de la recién nombrada. – Perdona que lo cuestione, Kakashi, pero, ¿no es arriesgado que Sakura sea la que interrogue a Hidan? Podrían reconocerla.
- Por eso, Sasuke, - volvió a hablar el jefe – se llevará un plan de nueva identidad – Kakashi abrió el documento y comenzó a leer. – Te llamas Takumi Aiko, hija de Takumi Yu, una figura bastante importante de Iwagakure como ya sabéis – todos asintieron conociendo a aquel famoso empresario que tenía bastantes tratos con la mafia y negocios oscuros, lo cual le convertía en el perfecto cliente para alguien como Hidan. Todo el mundo sabía que Yu tenía hijos, bastantes a decir verdad, aunque no eran conocidos debido a la protección implantada por su padre. – Tienes 24 años, pelo negro y ojos verdes. Estás pasando unos días aquí en Konoha para buscar nuevas experiencias, pero sobre todo, para poder hacer un negocio tan bueno como el de tu padre – su mirada volvió a Sakura. – Puedes leer el resto tranquilamente, aunque lo importante es que intentes hacer cantar a Hidan – sus ojos se endurecieron un poco. – Creo que no hace falta que diga nada más, ¿no?
- No, Kakashi – contestó ella comprendiendo sus palabras.
- Espera, ¿qué? – Naruto miró a su jefe para luego centrarse en su compañera. - ¿Por qué no va a decir nada más? ¿A qué se refiere? – sus ojos azules algo desorientados se fijaron en su mejor amigo, como si este tuviera la respuesta a tan obvia implicación.
- Eres un poco corto, Naruto – dijo Sai con aquel tono analítico y calmado, haciendo que el rubio lo mirara mal y Sai tuviera que rodar los ojos – Se refiere a seducirlo, idiota.
Naruto se mantuvo en silencio durante unos segundos analizando la información mientras Sakura, conociéndolo, se preparaba para la peor de las reacciones y el resto de sus compañeros lo observaban expectantes.
- ¿¡QUÉEEEEEEEE!? – gritó tan alto que hasta Shikamaru cerró los ojos y ladeó la cabeza molesto por el ruido. - ¿¡Cómo que seducción!? ¿¡Es que te has vuelto loco!? ¡Hidan es un depredador!
- Dobe – llamó Sasuke intentando calmarlo.
- ¡Puede acabar mal! ¡Joder!
- Uzumaki – advirtió su jefe en un tono que hizo que el susodicho se calmara y se volviera a sentar en su asiento. – Sabemos perfectamente lo que hay, todos lo sabemos, pero tú no puedes decidir sobre tu propia compañera – su mirada seria se posó en ella. - ¿Estás dispuesta a formar parte del plan?
Sakura clavó brevemente su mirada en los ojos negros que momentos antes le habían vuelto loca antes de fijarse en unos azules como el cielo, que la observaban con preocupación y cariño.
- Naruto – la chica soltó un pequeño suspiro mientras decía su nombre. – Agradezco tu consideración, pero soy capaz de hacer bien mi trabajo. Desafortunadamente, no es la primera ni la última vez en la que tengo que usar mi género para obtener algo – su mirada decidida se clavó en su jefe. – Haré lo que sea para acabar con Akatsuki.
- Decidido – asintió Kakashi satisfecho por la actitud de la chica. – Cada uno ya sabe lo que tiene que hacer por lo que id a casa y preparad la misión de mañana – todos asintieron. – Mañana me pondré en contacto con vosotros para repasar cada posición – hizo una pequeña pausa. – Podéis retiraros. Sakura – llamó Kakashi, - ¿puedo hablar un minuto contigo?
La joven asintió mientras el resto de sus compañeros abandonaban la sala uno a uno para dejarles a ellos dos solos.
- ¿Estás segura de esto? – preguntó su jefe mirando por la ventana. – No quiero que llegues demasiado lejos.
- Como he dicho antes, haré lo que sea para acabar con Akatsuki – confesó con seguridad Sakura observando a su jefe, el cual seguía sin mirarla a la cara. - ¿Hay algo que te preocupa, Kakashi?
- Ese Hidan es un animal – dijo tras un breve silencio. – He visto lo que les ha hecho a otras mujeres y no me gustaría que tú corrieras la misma suerte – sus ojos negros por fin se fijaron en Sakura. – Prométeme que si te sientes e peligro, huirás de ahí o, si no, intervendremos – mostró preocupación en sus ojos. – Mandaré la misión a pique si uno de los míos está en peligro.
- Lo prometo – frunció sus labios antes de decir eso porque en el fondo ambos sabían que no podía mantener esa promesa. Ella haría cualquier cosa por vengar a su padre.
- Bien – se acercó a la chica con paso lento y extendió en su mano un pequeño bote con una sustancia blanca. – Ponle esto en su bebida antes de que ocurra algo peor.
- ¿Qué es?
- Le ayudará a dormirse y relajarse.
- Gracias, Kakashi – mostró una pequeña sonrisa de seguridad. - ¿Puedo retirarme? – él asintió.
Sakura salió de la sala con la intención de encontrarse y charlar con sus compañeros sobre otra cosa que no fuera la misión, pero viéndoles de lejos en sus respectivos escritorios discutiendo por la futura misión, le hizo darse cuenta de que necesitaba irse y despejarse de este ambiente. Quizá merecía una pausa. Sin pensarlo dos veces, cogió su teléfono móvil y envió un mensaje a la última persona con la que había hablado citándola en veinte minutos en una cafetería cercana a su puesto y tras obtener una rápida respuesta, Sakura se encaminó hacia el ascensor, no sin antes dirigir una mirada a sus compañeros.
- Voy a tomar un descanso – dijo rápidamente. – Os veo en cuarenta y cinco minutos.
Naruto abrió la boca seguramente para decirle que podrían hacer la pausa todos juntos, pero Sakura fui más rápida y antes de que ninguno de sus compañeros se uniera a su plan, ya estaba dentro del ascensor y apretando el botón de la planta baja, sintiendo los ojos negros de Sasuke sobre ella.
Llegó a la pequeña cafetería justo a tiempo y se sorprendió cuando al entrar, se encontró con que Hyuga Neji ya estaba ahí dentro esperándola en una de las mesas. Vestía un grueso jersey blanco y unos vaqueros oscuros y aún con eso, parecía el hombre más elegante del mundo. Se acercó a la mesa con una pequeña sonrisa, la cual aumentó cuando Neji se levantó de su asiento para saludarla.
- Has sido muy puntual – comentó sentándose en la mesa. - ¿No te he interrumpido en nada?
- Estaba cerca de la zona haciendo unos recados – señaló con la cabeza las bolsas de su derecha. – Aunque he de admitir que me sorprendió recibir tu mensaje, ¿va todo bien? – sus hermosos e intensos ojos perla se clavaron en los de ella, como si quisieran leer su mente.
- Sí, perdona, sólo quería distraerme un poco del trabajo – Sakura apartó levemente la mirada. – Mañana tengo una misión y es lo último de lo que quería hablar ahora.
- ¿Es importante? – ella asintió. - ¿Peligrosa? – Sakura lo miró y el joven no necesitó ninguna palabra más, extendió su mano y la posó sobre una de las de la chica en la mesa, haciendo que la pelirrosa se sonrojara. – Espero que salga todo bien.
- Gracias, Neji-kun – susurró apartando su vista de aquel semejante hombre. – Además, si sale algo mal, cuento con el mejor cirujano de toda la ciudad, ¿no?
- Eso por descontado – el chico sonrió de lado antes de apartar su mano de ella. - ¿Quieres un café y un sándwich?
- Sí, por favor – su sonrisa aumentó totalmente complacida. – Y después, ¿me puedes contar alguna historia del hospital?
- Encantado de aburrirte con ello.
Pocas veces Sakura se había sentido tan conectada con una persona a la que acaba de conocer, exceptuando los hermanos Uzumaki, pero es que mantener una conversación con Hyuga Neji había resultado de lo más fascinante. Era un chico inteligente, divertido, amable y con una personalidad magnifica y, a mayores, era atractivo, razones por las que no entendía por qué semejante hombre seguía soltero. ¿Es que acaso el universo estaba ciego?
Como buen caballero, el joven cirujano de veintisiete años la acompañó hasta la puerta de su trabajo. En un principio, había estado encantada con ese gesto tan cortés, pero al ver el ceño fruncido de Sasuke y la cara perpleja de Naruto en la puerta, ya no estaba tan segura de que aquello hubiera sido una buena idea.
Por supuesto, tras eso, estuvo recibiendo miradas de sus compañeros hasta el final de su jornada laboral, pero aquello no paró ahí porque, de camino a casa, Sasuke siguió dirigiendo más vistazos que palabras en el trayecto. De hecho, no se extrañó cuando nada más entrar por la puerta del apartamiento, los labios posesivos del chico se posaron sobre los suyos y cómo sus firmes manos la agarraron de la cadera para llevarla a volandas hasta el dormitorio que desde hace menos de un mes habían comenzado a compartir.
Y ahí, en la penumbra del cuarto, Sasuke la hizo olvidarse de todo, de la misión que tenían en menos de veinticuatro horas, de las palabras de Kakashi y de la dulce mirada de Neji. Sólo estaban ellos dos sumidos por el placer de las caricias, los labios y el contacto físico y, por el momento, eso bastaba.
- Oh, Dios – blasfemó la chica cuando sintió como Sasuke se apoderaba de ella, llevándola con cada estocada al placer máximo.
Sí, definitivamente con esto bastaba.
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Sakura abrió la nevera para coger un yogurt y unas nueces mientras oía como el chico, con el que minutos antes había llegado a más de un orgasmo, se daba una ducha. Ella necesitaba otra, pero el hambre le podía más que la necesidad de sentirse limpia.
Se arrodilló para acariciar a Anubis después de llenar su medio vacío plato de comida, y garró su bol de comida para sentarse en uno de los taburetes de la isla y poder disfrutar de su cena. No llevaba ni dos cucharadas cuando oyó el timbre de la casa.
La joven agente, comprobando el reloj, frunció el ceño porque, a pesar de que no eran más de las nueve, nunca solían recibir visitas a esas horas a excepción de cuando Naruto aparecía por casa o cuando había una emergencia. ¿Acaso había ocurrido algo?
Dejó la cuchara, se levantó algo intranquila y se aproximó hacia la puerta siendo observada de lejos por Anubis. Abrió y su cara de preocupación cambió a confusión: si se trataba de una emergencia, no tenía ni idea de quién era esa persona.
- Hola, ¿puedo ayudarte en algo? – preguntó Sakura frunciendo el ceño observando a la mujer de fríos ojos azules, pelo rubio y rostro desconocido.
- Sí, buscaba a Sasuke, ¿está en casa? – inquirió en un tono tan frío como sus ojos mientras observaban de arriba abajo a la chica, quien llevaba una camiseta larga de Sasuke y un par de leggins grises.
- Está en la ducha – contestó la joven agente sintiendo como la mirada azul la juzgaba poco a poco. - ¿Quieres que le deje un recado?
- Sí – formó una sonrisa maliciosa, una de esas que no traían nada bueno. – Dile que su prometida quiere hablar con él.
Quizá no bastaba con sólo eso.
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¿Qué os ha parecido? ¿Quién será esa mujer? Y, ¡¿prometida?! Prometo revelar todos los secretos en el siguiente capítulo. Como siempre os pido, dejadme vuestros reviews para saber si os ha gustado o no, y espero tener pronto la continuación.
Un saludo
SheNdy.
