¡Estoy de vuelta! Siento muchísimo todos estos meses de tardanza, pero ha sido un año muy duro y difícil para mí tanto a nivel personal como laboral. Ahora estoy bastante bien.
Aquí os dejo la continuación del fic que espero que os guste mucho.
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 18: "La hiena"
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La zona VIP había, sin duda, superado todas las expectativas de Sakura. Ella se había imaginado que sería como otras en las que había estado antes: con sofás, música y sustancias ilegales mientras la gente se devoraba mutuamente en los rincones poco iluminados; pero esto no tenía nada que ver con lo que ella conocía. La zona VIP era un pasillo estrecho flanqueado por diversas puertas de colores que incitaban a la intimidad, la lujuria y el pecado, y que estaban custodiadas por un hombre joven de pelo rubio claro y rasgos eslavos.
- Ah, señor Hidan – dijo el chico con un extraño acento marcado, - ¿su sitio de siempre?
- Gracias, Andrei – la sonrisa de Hidan creció mientras rodeaba con firmeza la cintura de la chica, quien solo pudo mostrar una pequeña sonrisa intentando aparentar normalidad.
Siguiendo a aquel joven, Sakura no pudo evitar observar atentamente todo lo que veía y oía a su alrededor a pesar de que todas aquellas puertas estaban cerradas, pero podía percibir risas, música y gemidos de placer de las diversas puertas y no había que ser un lince para saber lo que estaba ocurriendo ahí. Era como entrar en el mismo infierno y, extrañamente, Sakura sentía que estaba siendo acompañada por el mismísimo diablo.
Su mente se volvió a centrar en la misión y, mientras dejaba que Hidan la guiara por aquel sombrío pasillo, la joven agente infiltrada buscó rápidamente alguna salida por la que poder abandonar en caso de que algo saliera mal o tuviera que finalizar la misión. Aliviada se percató de que había una puerta al fondo con un cartel de "salida de emergencias" que le hizo suspirar.
- Puerta morada – dijo el chico al pararse frente a la puerta del color mencionado, donde introdujo una llave y, al instante, la puerta se abrió mostrando el interior de una sala o, más bien, un salón-dormitorio. – Espero que disfrute de esta hora, señor Hidan – mostró una sonrisa con su mirada descarada recorriendo el cuerpo de la chica. – Si necesita algo, llame por el telefonillo y mandaré a algún camarero con lo deseado.
- Gracias, Andrei. Siempre tan eficiente – le entregó un par de billetes, los cuales el chico aceptó gustosamente, y entró en la habitación arrastrando a la chica con él.
Sin duda alguna, la habitación VIP de este antro era la cosa más hortera que Sakura jamás había visto: tenía luces de colores moradas, azules y rosas, un sofá de cuero negro con un par de cojones rosas, una mesa de cristal, alfombras de distintos colores y formas y, lo peor de todo, una cama con sábanas de leopardo. Todo el conjunto chillaba antierotismo ante los perplejos ojos jade de la analista.
- Necesito ir al baño un momento – comentó él con una sonrisa señalando una puerta. - ¿Por qué no vas a poniéndote cómoda mientras? ¿Mmm? – Hidan se acercó a ella y con agilidad, sus manos se situaron en su trasero, apretándolo fuertemente a la vez que sus dientes mordieron su lóbulo derecho. – Espero que cuando venga estés más que lista para mí – soltó una risa haciendo que Sakura soltara otra fingida aunque lo único que quería en ese momento era lavarse con lejía al cuerpo.
- Iré sirviendo un poco de champagne – se acercó hasta la mesa donde las dos copas y la botella descasaban a la espera. – Eso siempre me hace estar más que lista – se inclinó un poco en la mesa, dejando que el corto vestido se levantara un poco y dejara ver el inicio de sus nalgas, provocando que Hidan soltara un sonido placentero similar a un gruñido.
- Lo que necesites, nena.
En cuanto oyó la puerta del baño, con habilidad Sakura abrió su pequeño bolso y extrajo aquel bote que Kakashi le había dado el día anterior para seguidamente verterlo sobre la copa de champagne con la elegancia y rapidez cual gata ladrona. Soltó un pequeño suspiro antes de acercar su bolso a su boca donde ocultaba un micrófono para comunicarse con sus compañeros.
- En cinco minutos entrad – dijo ella en un tono tan bajo que temió que nadie la hubiera oído.
Se dio la vuelta rápidamente, se sentó en el sofá con su mejor pose sensual y con una sonrisa coqueta mientras daba sorbos de su vaso, esperó a que Hidan saliera del baño escasos segundos después. El hombre mostró una sonrisa satisfecho con lo que estaba viendo y se acercó a ella, cual león a su presa, hasta estar a su altura.
- ¿Y si brindamos antes de nada? – sugirió Sakura poniéndose en pie con una sonrisa coqueta mientras entregaba la copa marcada con esa extraña sustancia a Hidan.
- ¿Y por qué deberíamos brindar?
- ¿Qué tal por los buenos negocios? – sugirió alzando una ceja mientras Hidan le rodaba con su brazo la cintura hasta pegarla a su cuerpo y sentir su leve erección creciendo.
- Por los negocios y por los buenos cierres de estos – dijo Hidan alzando su copa mientras guiñaba un ojo. Sakura soltó una risa suave y brindó emocionada contra la copa del hombre antes de beberse todo el contenido con ansia, como si quisiera que todo fuera más rápido, como si deseara que aquel incómodo y delicado momento acabara cuanto antes. Por su parte, el hombre bebió su copa a un ritmo más natural, sin apartar la mirada de los ojos jades de Sakura. – Alguien tiene bastante prisa, ¿no?
- Un poco – susurró rozando con su perfecta manicura la mandíbula del hombre.
Tras acabar su copa en milésimas de segundo, Hidan se acercó hasta ella con intención de besar sus labios, aunque Sakura fue más rápida y apartó su rostro juguetonamente como dando a entender que quería que empezara por su cuello cuando, en realidad, estaba evitando besar sus labios y así envenenarse del mismo producto que él.
Mientras los labios de Hidan trabajaban en su cuello, una de sus manos se dedicó a apretar su cintura en lo que la otra, un poco más traviesa, ascendió hasta apretar uno de sus pechos haciendo que Sakura soltara un pequeño ruido de sorpresa que Hidan pareció interpretar como satisfacción.
- ¿Te gusta eso? – inquirió volviendo a apretar uno de sus pechos con un poco más de fuerza haciendo que la chica soltara un quejido. – Más te va a gustar cuando te ponga a cuatro – dijo con ojos lujuriosos que rozaban la locura antes de volver a devorar salvajemente el cuello de la chica.
Sakura observó discretamente su reloj de la muñeca y empezó a preocuparse ya que aquella sustancia estaba tardando mucho en hacer efecto, más de lo esperado. ¿Acaso había hecho algo mal? ¿Se habría equivocado de sustancia? O peor, ¿y si no era cantidad suficiente para hacer dormir a semejante animal? Fuera lo que fuera tenía que actuar pronto porque en menos de dos minutos sus compañeros iban a entrar en aquel local e Hidan iba a escaparse si no le frenaba.
Al parecer, Hidan notó su nerviosismo porque había detenido sus movimientos y su mirada violeta se estaba clavando fijamente en ella.
- ¿Ocurre algo, nena?
- Eh, nada… solo que… - Sakura tragó duro su propia saliva sin saber muy bien qué decir.
- ¿No me digas que eres virgen? – inquirió el hombre levantando sus cejas con interés. – Tranquila, nena, prometo ir despacio.
- No es eso – aseguró la agente demasiado rápido por sus nervios. Carraspeó un poco intentando calmar su voz mientras pensaba en una buena excusa. – Es sólo que… - soltó un suspiro a la vez que sus manos rozaban el bien formado pecho del hombre, - hace mucho que no estoy con un hombre y la última vez que estuve con uno, me dejó bastante insatisfecha, ¿sabes? – Sakura puso su mejor cara angelical mientras observaba cómo Hidan cerraba y abría los ojos poco a poco por cansancio, señal de que la droga iba haciendo su efecto. – Tú no me dejarías así, ¿no?
- Por supuesto que no, nena – su voz sonaba algo dificultosa y sus pupilas se habían dilatado un poco más. – Yo nunca… yo…
- ¿Te encuentras bien? – preguntó Sakura con fingida preocupación mientras sus manos se situaban en los brazos del hombre. – Tienes mala cara, ¿necesitas agua?
- No, es sólo… - Hidan se tambaleó hacia los lados y respiró con fuerza, como si quisiera controlar su respiración. Su mente parecía estar en otro lado aunque sus ojos se clavaron firmemente sobre los de la chica con una mezcla de ira y estrés. – Me has drogado – afirmó en un tono de rabia. – Maldita zorra.
Con las últimas fuerzas que el hombre parecía poseer, agarró fuertemente a Sakura del cuello hasta que su cabeza chocó con la pared, haciendo que la joven agente se sintiera algo aturdida durante unos segundos, aunque rápidamente actuó y de un solo golpe en la nuca, dejó inconsciente al criminal, quien cayó de un golpe seco contra el suelo.
No le dio tiempo ni a soltar un suspiro de alivio cuando la puerta se abrió de golpe y Naruto entró por ella vestido con un chaleco antibalas y apuntando con su pistola hacia el frente. Sus ojos azules se centraron en el cuerpo inerte de Hidan y, tras comprobar que estaba inconsciente, volvió su atención hacia Sakura quien respiraba agitadamente apoyada en la pared.
- ¡Sakura-chan! – Naruto abrazó fuertemente a la chica. - ¿Estás bien? ¿Te ha hecho algo? – ella negó aunque ambos notaron las marcas rojas de los dedos alrededor de su blanco cuello y como su vestido se había movido. – Ven, vámonos de aquí – cogió una manta con velocidad de la cama para arropar el cuerpo de la chica a la vez que la rodeaba los hombros con uno de sus brazos. – Encargaos de esa escoria – ordenó con voz firme a los otros dos agentes que lo acompañaban antes de abandonar aquella sala.
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No se había separado del lado de Naruto desde que la había sacado de aquel dichoso antro. Es más, ni siquiera había visto a su jefe ni a ninguno de sus compañeros de la unidad porque se había sentado en el coche y no se había movido hasta llegar al cuartel, donde ahora se encontraba en una de las salas espejo del interrogatorio a la espera de que trajeran al sospechoso. Soltó un suspiro mientras se ajustaba la enorme chaqueta de Naruto sobre su cuerpo.
- ¿Te hizo algo más? – preguntó tras aquel largo silencio mientras evitaba mirar sus ojos.
- No, Naruto – Sakura suspiró otra vez. – No paso nada. No te preocupes.
Escasos segundos más tarde, la puerta de abrió y su jefe entró acompañado del resto de su unidad, aunque Sakura no tuvo valor de mirar al causante de su cansancio y de su dolor de cabeza, quien no parecía apartar los ojos de ella.
- Sakura, ¿estás bien? – inquirió su jefe en tono preocupado.
- Sí, Kakashi – sonrió suavemente. – Entré un poco en pánico cuando vi que la droga no hacía su efecto, pero, por suerte, acabó funcionando – sentía la mirada negra de Sasuke clavarse en ella a pesar de que seguía esquivándolo.
- Me alegro mucho – Kakashi se rascó la cabeza. – Enhorabuena por la misión. Todos habéis actuado perfectamente o lo habéis intentado – su mirada se centró durante unos segundos en Sasuke, quien chasqueó la lengua. – El equipo está trayendo a Hidan ahora para interrogarlo al igual que a sus dos ayudantes – hizo una pequeña pausa. – Shikamaru se encargara de ellos con ayuda de Naruto y Sasuke y yo nos encargaremos de Hidan mientras Sai observará desde aquí su comportamiento – su ojos se posaron en Sakura. – Tú deberías descansar, Sakura.
- No – negó rotundamente a la vez que fruncía el ceño. – Quiero estar en el interrogatorio, - Kakashi abrió la boca para interrumpir, más no le dejó continuar, - me lo he ganado, ¿no?
- Está bien – su jefe suspiró, - pero si la cosa se pone fea, entraré y te irás de ahí sin objetar, ¿queda claro? – ella asintió. – Muy bien, cada uno ya sabe lo que tiene que hacer. Sai – llamó Kakashi, - acompáñame un momento para preparar el interrogatorio.
Así, uno a uno fue abandonado la pequeña sala para seguir con las órdenes de su jefe hasta que sólo Sasuke y Sakura se quedaron dentro a la espera de Hidan. Sakura no tenía ni motivación ni ganas de enfrentarse a su compañero, pero sabía que tendría que hacerlo si quería que aquel interrogatorio fuera exitoso, aunque todo lo que iba a decir se quedó en el aire cuando el moreno abrió la boca.
- Yo haré las preguntas y tú te mantendrás callada, ¿entendido? – ordenó seriamente con los brazos cruzados y mirando al cristal.
Sakura, por supuesto, frunció el ceño debido a aquella orden que encontró injusta mientras se giraba para poder encararlo a pesar de que éste aún no la estaba observando.
- No es así como trabajamos.
- Yo tengo más experiencia en estos casos y sé que es lo mejor.
- No eres mi jefe – dijo entre dientes algo enfadada ante aquella actitud tan misógina que, francamente, no iba mucho con su personalidad, aunque lo que más le estaba enfadando era el hecho de que aún no era capaz de dirigirle una mirada. Ella debería ser la que lo evitara después de la escena del champagne y, cómo no, de la situación en su casa con su prometida. – No voy a hacer lo que me digas. Creo que eso quedó claro hace tiempo – apretó ligeramente sus puños. – Tú puedes mantenerte callado, pero yo voy a interrogar a este tipo por el bien de todos.
- Es un animal – dijo Sasuke clavando por fin sus orbes negras sobre ella.
- Lo sé, he estado con él – mostró las marcas de su cuello provocando que el chico se tensara al verlas. – Sé lo que es.
- Sakura – pidió en un tono de súplica que nunca le había oído usar.
De pronto, Kakashi abrió la puerta seguido de Sai y ambos parecieron palpar la tensión en el ambiente por la mirada que dirigieron a la pareja, pero no hicieron ningún comentario al respecto más allá que para avisar de que Hidan esperaba tras aquel cristal.
- Mucha suerte – comentó Sai observando a los dos a la vez, aunque sus energías parecían estar enfocadas en cierta pelirrosa.
Sasuke entró primero por la puerta, con aquella actitud dominante y peligrosa que podría intimidar a cualquiera, seguido de cerca por Sakura, quien se mostraba segura con cada paso pese a tener en su memoria de manera fresca el recuerdo de las manos de Hidan sobre su piel.
- Hidan – saludó en un tono neutro y serio, aunque su mirada no era para nada impasible. – Soy el SA Uchiha Sasuke y este es mi compañera SA Haruno Sakura – ladeó su cabeza hacia la chica, lo que hizo que los ojos violetas y depredadores de Hidan se centraran en ella con una pequeña sonrisa de interés y lujuria.
- ¡Vaya! Si has traído un caramelo, ¿qué te parece, eh?
- Quiero que entiendas que has sido arrestado por los supuestos cargos de contrabando, explotación sexual y asesinato.
Aquello último debió llamar su atención porque sus cejas se alzaron algo sorprendido y obligó que su mirada se centrara en el hombre que se había identificado como Uchiha.
- ¿Asesinato? – frunció los labios. – Debe de ser un error porque yo no he cometido tal delito, agente.
- ¿Pero el resto de delitos sí? – Sasuke mostró una sonrisa de lado haciendo que Hidan chasqueara su lengua. – Vamos a ser francos, Hidan, tenemos una grabación tuya en la que hablas con la señorita Takumi Aiko sobre todos tus movimientos ilegales y, por supuesto, en la que mencionas a cierta organización llamada Akatsuki.
- Yo nunca dije como se llamaba.
- Cierto, pero lo acabas de confirmar – dijo el Uchiha con una sonrisa orgullosa que sólo hacía que el criminal se sintiera cada vez más enfadado y desesperado. – También sabemos que tú formas parte de Akatsuki, ¿verdad, Hidan? ¿O debería mejor decir, - su brazos se apoyaron en la mesa de manera intimidante – hiena?
Los ojos violetas se sorprendieron ante las palabras de Sasuke, pero rápidamente intentó neutralizar su expresión.
- Tú lo dices, yo no – movió los hombros para restarle importancia. – Pero aún no me ha dicho de qué asesinato se me acusa, SA Uchiha.
- Del asesinato del policia Haruno Kizashi – habló Sakura por primera vez llamando la atención de los dos hombres, aunque, en especial, del criminal, quien parecía entre entretenido y molesto.
- Tú eres esa zorra de este noche, ¿no? – soltó una carcajada amarga. – ¡Que buena jugada! Sabía que esos ojos me sonaban de algo, aunque ya veo que no te llamas Aiko, ¿no? – Sakura se tensó levemente. - ¿Cómo has dicho que te llamas, nena?
- Soy el SA Haruno Sakura así que vete olvidando eso de "nena", ¿vale? – la chica frunció el ceño.
- Wow, la gata tiene uñas – Hidan sonrió bastante encantado con la situación. – Muy bien, SA Haruno, ¿por qué crees que maté a tu familiar?
- Aquí las preguntas las hacemos nosotros, Hidan.
- ¿Tu abuelo? ¿Tu hermano? – inquirió ignorando totalmente la voz del moreno mientras seguía clavando sus iris violetas en Sakura. - ¿Tu esposo? – Sakura apretó la mandíbula a la vez que fruncía más el ceño. - No, no, algo más serio, ¿tu padre? – los ojos del hombre mostraron un brillo de malicia cuando notaron la tensión en el cuerpo de la agente. – Ah, parece que sí – su sonrisa se amplió. – Créeme que es la primera vez que oigo el nombre de tu padre, nena.
- Te he dicho que no me llames nena.
- Hace un par de horas no te importaba lo que te llamaba – no perdió el contacto mientras se acomodaba en el respaldo. – Es más, si no me hubieras drogado, te habría hecho gritar mi nombre mientras te follaba. Tienes pinta de ser de esas de las que gritan, ¿mm?
- Hidan – advirtió Sasuke sintiendo como la rabia empezaba a acumularse en su cuerpo.
- ¡Tendrías que haberla visto, agente! – sus mirada se clavó en los ojos negros del agente. - ¡Esos labios son un pecado! Lástima que no pudiera verlos alrededor de mi polla – sonrió lamiéndose sus propios labios.
- Hidan, cállate si no quieres añadir insurrección a tu lista de cargos.
- ¿Qué ocurre, agente Uchiha? ¿No quiere saber lo bien que me trató su compañera? – soltó una carcajada, aunque sus ojos acusadores y analíticos detectaron la rabia y la tensión en el formido cuerpo del moreno e, instantáneamente, supo a qué tenía que jugar. – Oh – dijo ampliando su sonrisa ladina. – Quizá quieres que te describa mejor lo bien que huele tu compañera…
- Hidan – amenazó el chico frunciendo el ceño.
-… lo suave que es la piel de sus piernas…
- Hidan, basta – Sasuke respiró fuertemente, intentando calmarse, pero los comentarios de Hidan estaban consiguiendo todo lo contrario.
- … lo delicioso que es su cuello… - continuó el hombre con malicia.
- Hidan, ya – intervino la mujer observando los nudillos cada vez más blancos de Sasuke apretar el borde de la mesa.
- ¿Y sus pechos? ¡Hacia tiempo que no tocaba unas tetas tan firmes!
Aquello fue el culmen para que el Uchiha perdiera su paciencia y saltara encima del criminal con intención de pegarle un puñetazo en la cara y así poder borrarle aquella sonrisa de satisfacción. Todo fue muy rápido y caótico: Sasuke golpeaba el rostro de Hidan, quien no paraba de reírse con malicia, mientras Sakura intentaba entre chillidos y forcejeos detener al moreno, aunque no parecía posible. Rápidamente, Kakashi, Sai y otros dos agentes entraron por la puerta y se lanzaron a separar a los dos hombres.
- ¡Uchiha, compórtate! ¡Ya! – gritó su jefe mirándolo enfadado. Sus ojos se posaron levemente sobre los jade de Sakura, quien parecía tener un cúmulo de sentimientos acumulados, antes de volver a centrar su atención en el hombre. – Has terminado tu jornada laboral por hoy. Será mejor que vayas a casa y descanses – Sasuke abrió la boca para quejarse, pero Kakashi no dejó que ningún sonido saliera de ella. – Yo mismo me encargaré de este sinsentido – sus ojos se posaron sobre Sai y asintió sin decir nada más.
Sasuke se separó de su jefe y, dirigiendo una última mirada hacia un Hidan con sonrisa burlona, salió por la puerta con la intención de irse lo más lejos posible de aquella sala. Sabía que se había pasado, lo reconocía, pero al oír las palabras hirientes del criminal mientras describía el cuerpo de la mujer con la que había pasado este tiempo, sabía que le iba a resultar muy difícil controlarse para no lanzarse sobre él.
Esto sabía que le iba a pasar factura y más confirmó sus sospechas cuando una delicada mano le agarró de su muñeca derecha, obligándolo a girarse y a encarar a la protagonista de sus sueños.
- ¿Puedes explicarme a qué ha venido eso? – inquirió con el ceño levemente fruncido.
- ¿Yo? Él es el que se ha pasado insultándote y tratándote así – contraatacó Sasuke molesto aún por las palabras de Hidan que por otra cosa.
- Sasuke, soy agente y mujer. Tengo que tratar con comentarios de ese grado y mucho peores casi todos los días de mi vida, pero no por ello me dedico a pegar puñetazos al diestro y siniestro – se cruzó de brazos. – Podrían suspenderte por tus acciones.
- ¿Y qué quieres que hubiera hecho? – dio un paso con actitud intimidadora, reduciendo el espacio entre ellos dos. - ¿Qué me hubiera quedado impasible mientras ese cerdo describía cómo te había tocado? ¿Cómo había aprovechado a poner sus manos sobre tu piel y tu boca?
- Sí – contestó firmemente Sakura sin apartar su mirada, - porque eso es lo que hacemos. Porque somos o deberíamos ser profesionales y no dejar que ningún sentimiento o lazo nos entorpezca en nuestro trabajo – se cruzó de brazos, soltó un suspiro y apartó la mirada mientras se mordía el labio inferior. – Creo que lo mejor es que terminemos esto.
Aquellas palabras se sorprendieron enormemente, tanto que tuvo que dar un paso hacia atrás como si así pudiera analizar mejor la situación, aunque de nuevo volvía a tener las palabras de Naruto en su cabeza.
¿Podréis tener sexo y luego, trabajar sin que nada os afecte?
No. Estaba claro que no.
- ¿Es por lo de Samui? Sí es así, déjame explicarte la situación porque no es, para nada, lo que parece.
- No es por ella, Sasuke – sus ojos se posaron en él.
O peor, ¿y si conocéis a alguien? ¿Podrías dejarla ir si así fuera?
No, no quería ni tampoco creía que pudiera dejarla marchar así como así.
- ¿Es por Hyuga? – inquirió en un tono tan serio que no pudo ocultar sus celos.
- ¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! – respondió rápidamente, como si se sintiera ofendida por aquella acusación y, en parte, se sentía así. – Es por el simple hecho de que esto – señaló al espacio entre ellos dos – está yendo más allá, hasta el punto de afectar una investigación criminal, Sasuke – sus ojos mostraron cansancio. – No puedo seguir así si me va a costar saber la verdad sobre lo que pasó con mi padre y hacer justicia en nombre de él y de otras víctimas – volvió a soltar un suspiro. – A partir de ahora lo nuestro será estrictamente profesional.
- Si es lo que quieres, Haruno – dijo Sasuke en un tono duro, intentando causarle daño y dolor y por la expresión de su cara, parecía que lo había conseguido.
- Iré a recoger mis cosas a tu casa lo más pronto posible – susurró dirigiéndole una última mirada antes de darse la vuelta e irse de aquella escena, dejando al Uchiha plantado con una mezcla de daño y rabia.
La había cagado y esta vez hasta el fondo.
Soltando un último suspiro, el moreno se dio la vuelta en dirección apuesta con la intención de abandonar el edificio e irse a ahogar sus penas y su dolor de la única forma posible conocida por el ser humano: el alcohol.
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¿Qué os ha parecido este capítulo? *.* ¡Espero que os haya encantado y que me lo digáis en vuestros reviews! También espero tener pronto el siguiente cap, aunque depende de como esté de ánimo. Aún así, SIEMPRE termino mis fics.
Un saludo
SheNdy.
