¡Feliz año nuevo, queridos lectores! ¡Y qué mejor manera que empezar el año con un nuevo capítulo de mi fic! Espero que estéis todos bien y que os guste este capítulo que, sin duda, es uno de mis favoritos por la descripción de Karin.
¡Disfrutad mucho!
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 19: "24 horas"
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Si algo odiaba más Uchiha Sasuke que los domingos, eran los domingos de resaca en la penumbra y soledad de su habitación.
Miró el reloj-calendario de su mesilla y soltó un suspiro cuando comprobó que marcaba las 12:34 del 24 de enero, exactamente un mes después de su primer encuentro sexual con Sakura y exactamente doce horas y nueve minutos desde que Sakura había roto su relación y lo único que podía pensar es que tan sólo había necesitado tres horas y veintisiete minutos para ahogar sus penas en alcohol y cagarla de manera monumental.
Su vista se desvió a la derecha de la cama donde encontró a la causante de sus problemas o, más bien, de su tremendo error, dormir plácidamente con tan sólo una sábana negra, la cuál estaba mal colocada y dejaba ver parte de su cuerpo desnudo. Chasqueó la lengua y se llevó las manos a la cabeza, como intentando olvidar aquel horrible acontecimiento, como si quisiera olvidar el hecho de que se había acostado con su exprometida para poder atenuar el dolor que sentía tras los acontecimientos con Sakura. Definitivamente, esta vez sí que la había fastidiado pero bien.
Se levantó de su cama rápidamente sin importar que los movimientos pudieran alertar a la chica que dormía a su lado y se vistió a toda velocidad con ropa de deporte que encontró casualmente encima de una de sus cómodas. Volvió su mirada a la chica, comprobando que seguía durmiendo, y soltó otro suspiro. Sin duda, necesitaba un analgésico y una buena dosis de cafeína antes de enfrentarse a este día.
Sin embargo, la suerte no parecía estar de su parte porque un molesto e irritable sonido del timbre de su casa empezó a resonar por todo el apartamento, aunque en especial por su cabeza, lo que ocasionó que soltara un gruñido mientras se acercaba a abrir, ¿quién iba a molestarle en un domingo?
- Por supuesto – expresó en voz alta al abrir la puerta y encontrarse una melena pelirroja al otro lado.
- A mí también me agrada verte, querido – soltó con ironía Karin de brazos cruzados antes de entrar por la puerta sin permiso del dueño de la casa.
- Por favor, adelante – dijo Sasuke en un tono algo sarcástico cerrando la puerta y siguiendo a la Uzumaki, quien había decidido acomodarse en un taburete de su cocina. - ¿Se puede saber qué haces aquí, Karin?
- No creas que vengo por gusto propio – respondió con el ceño fruncido. – Bueno, en parte sí. Siempre me ha gustado echarte la bronca – mostró una sonrisa perfecta tras esos labios color burdeos, lo que ocasionó que Sasuke rodara los ojos. – El mío con dos de azúcar, gracias – comentó al ver como el chico se preparaba una taza de café, ocasionado que el Uchiha volviera a rodar los ojos antes de disponer a acatar la orden.
- ¿Y se puede saber por qué me tienes que sermonear?
- Tienes muy mal aspecto – observó frunciendo los labios. - ¿Has pasado una mala noche ingiriendo litros de alcohol?
- Ni te la imaginas – susurró al recordar que no sólo había fastidiado su hígado.
- Bien, me alegro de que tu noche haya sido un horror y que tengas una resaca tremenda, es lo mínimo que te mereces – Karin tomó la taza entre sus manos y dio un sorbo. – Delicioso, gracias.
- Intuyo que sabes lo de Sakura.
- Siempre has sido un hombre listo – mostró una pequeña sonrisa que no parecía para nada amistosa. – Eres un imbécil, Uchiha.
- ¿Soy un hombre listo o un imbécil? – su ceja se arqueó ante aquella contradicción.
- Ambas, pero especialmente la última si se trata de relaciones – el ceño de Karin se frunció. - ¿Cómo se te ocurre acostarte con Sakura? No, esa no es la pregunta – levantó las manos - ¿Cómo se te ocurre tratar así a Sakura? ¿Cagarla así? – su tono se alzó. – ¿Es que eres idiota o qué?
- Creía que eso había quedado claro al principio de la conversación. ¿No tienes más argumentos en mi contra?
- Es mi argumento más válido – se encogió de hombros como queriendo restar importancia al asunto. – Eres un idiota que en vez de haber sabido aprovechar la oportunidad, la ha cagado monumentalmente con sus celos y paranoias.
- ¿Eso es lo que te ha dicho Sakura?
- No, eso lo he deducido yo sola – se acomodó en el asiento. – Sakura no me ha explicado gran cosa, sólo detalles vagos sobre vuestra relación y sobre lo que ocurrió anoche en la misión y en la sala de interrogatorio y me lo ha contado porque llegó a casa rota y al borde de las lágrimas.
- ¿Y cómo sabes todo lo que ha pasado? – inquirió frunciendo el ceño, a lo que la pelirroja solo pudo rodar los ojos como si aquella pregunta fuera la más obvia del planeta tierra o, por lo menos, lo era para alguien como Karin.
- Por favor, Uchiha, ¿con quién te crees que estás hablando? – bufó y dio otro largo sorbo de la taza. – Estaba claro desde el primer día que os gustabais, incluso intenté uniros aquella noche en el bar, aunque no sabía que ella tenía novio en esa época – dijo recordando el día en que Sakura se unió a su grupo de amigas y obligó a que Sasuke la acompañara a casa. – Os he estado vigilando y controlando desde ese día.
Sasuke abrió y cerró la boca mientras fruncia el ceño como queriendo decir algo ante aquella confesión tan maquiavélica pero esperada de alguien como Karin; una auténtica maestra de marionetas capaz de manipular cada situación para obtener exactamente lo que quiere. Pura maldad y genialidad combinadas bajo una cabellera pelirroja.
- Eres malvada, ¿sabes?
- Gracias – sonrió orgullosa. - ¿Y por qué no me cuentas ahora que ha pasado con-
- ¡Estás aquí! – interrumpió una voz la sala haciendo que las otras dos personas centraran su atención sobre ella. – Está mal dejar a una chica sola en la cama.
El hecho de que Samui estuviera vestida con un vestido ajustado que era apropiado para un sábado-noche y el pelo despeinado no era lo que más alteró al joven Uchiha, sino más bien la expresión mezclada entre perplejidad e ira en los ojos rojos de Karin que en ese momento se alternaban entre la rubia y él.
- ¿¡Te has acostado con ella!? – gritó la pelirroja señalando acusadoramente a Samui. - ¿¡Estás demente o qué!?
- Karin, un placer volver a verte – saludó Samui con falsa apariencia dando un paso al frente.
- Samui – saludó con un simple movimiento de cabeza, - qué pena no poder decir lo mismo, querida – dijo Karin con malicia ocasionando que la rubia frunciera el ceño. - ¿Qué haces arrastrándote por aquí? ¿Lo he dicho bien? – miró a Sasuke con falsa inocencia. – Arrastrarse es lo que hacen las víboras, ¿no? – el chico tuvo que morderse el labio inferior para evitar soltar una risa en tal delicada situación.
- Por lo que veo sigues siendo igual de ingeniosa – gruño Samui. – Para tu suerte, no estoy aquí por ti y, ahora que lo pienso, no deberías estar aquí – sonrió observando al chico. – Sasuke-kun y yo tenemos que hablar.
- Oh, lo siento, querida – soltó un tono de falsa disculpa mientras se llevaba una mano a su pecho para darle más dramatismo. – Pero creo que la que no debería estar aquí eres tú así que, ¿por qué no te marchas por esa puerta con la poca dignidad que te queda y desapareces de nuevo de nuestras vistas y vidas?
- ¡Tú no eres quien para decirme que me marche, pelo de tomate! – gritó la rubia exasperada.
- ¿Pelo de tomate? ¡Ni insultar puedes, media-neurona!
- ¡Cerda asquerosa! – Samui se acercó bastante enfadada hacia la pelirroja.
- ¡Zorra!
- Samui – llamó el hombre de la casa harto de la situación. – Karin tiene razón – esas palabras causaron que Karin sonriera más orgullosa y que Samui se mostrara más avergonzada y enfadada. – Será mejor que te vayas.
- Pero Sasuke-kun, nosotros…tenemos… - balbuceó la chica aproximándose hacia el Uchiha.
- Lo de anoche no debería haber pasado – dijo con dureza abriendo la puerta de su casa. – Yo estaba borracho y me aproveché de la situación, aunque tú también lo hiciste – Samui miró hacia otro lado. – Pero mis palabras y mis sentimientos hacia ti siguen siendo muy claros – su mirada se puso igual de seria que su tono. – No me interesa tener nada contigo. Nunca.
- Pensé que… anoche fue…
- Me alegro de que pruebes un poco de tu propia medicina – comentó con una pequeña sonrisa de satisfacción.
A pesar de tener una resaca de muerte y de haber tenido las peores veinticuatro horas de su vida, Sasuke se sentía muy bien y seguro tras haber dicho esas palabras, seguramente más satisfecho que Karin, quien irradiaba orgullo viendo como Samui desaparecía por la puerta mientras insultaba a diestro y siniestro a ambos, prometiendo que no iba a volver a entrar en sus vidas.
- Ojalá sea cierto – gritó Karin con una mano en la puerta, - pero creo recordar que las arpías son inmortales – levantó su mano y se despidió. - ¡Un placer, querida!
Karin cerró la puerta sin evitar soltar una carcajada ante la situación que acababa de vivir, lo que ocasionó que Sasuke se uniera también a ella, aunque no llevaba ni veinte segundos riéndose cuando sintió unos fuertes manotazos en uno de sus brazos.
- ¿¡Se puede saber en qué mierdas estabas pensando!? – chilló enfurecida. - ¡¿Samui?! ¡¿En serio?! – volvió a darle otros puñetazos en su bíceps derecho. - ¡Definitivamente eres un imbécil, Uchiha Sasuke!
- ¡Karin! – se quejó Sasuke mirando mal a la hermana de su mejor amigo. - ¿Puedes calmarte?
- ¿¡Cómo se te ocurre volver a acostarte con esa tía después de lo que te hizo!? – Karin bramó furiosa. -
- ¡No ha sido así!
- ¿Ah no? – dio otro golpe al chico. - ¿¡Esperas que me crea que te has emborracho y solo has dormido con la que es tu exprometida!?
- ¡Sí, así fue! – agarró la mano de la chica y soltó un suspiro a la vez que dejaba libre su brazo. – Intenté acostarme con Samui, pero no lo conseguí – chasqueó la lengua sintiendo como sus mejillas se sonrojaban. – No conseguí… mierda.
La chica observó detenidamente los movimientos del moreno y, a decir verdad, no necesito que él terminara las palabras para que comprendiera que no había sido capaz de tener sexo con ella, que había tenido un bloque mental y que no había sido capaz de culminar el acto. Aquello era bastante común cuando una persona está ebria, pero no sabía si era por los ojos sinceros de Sasuke o por los movimientos nerviosos de sus manos, por lo que Karin deduzco que no solo se trataba del alcohol. Abrió la boca levemente mientras sus ojos rojos se posaban sobre los de Sasuke, quien se mantenía callado esperando a que la Uzumaki rompiera el silencio.
- Estás enamorado de Sakura – dedujo ella con una voz suave.
- Sí – él reafirmó, relajando su postura.
- Yo pensé que lo vuestro sólo había sido sexo, pero… - frunció los labios sin apartar la vista del chico, - pero es más que eso. Te has enamorado de ella – Karin estaba asombrada por aquella revelación. Es cierto que había visto a Sasuke previamente enamorado, el ejemplo más claro se había largado por la puerta hace escasos cinco minutos, pero nunca había visto a Sasuke así. Su mirada y su aura estaban distintas, de una forma que la joven no sabía descifrar. - ¿Lo sabe Naruto?
Sasuke negó con la cabeza y soltó un suspiro porque era la primera vez que se enfrentaba a sus propios sentimientos en voz alta.
- Sabía lo que había entre nosotros y fue él quien me aconsejó de parar las cosas antes de que se pusieran peor, aunque no le hice caso – le clavó los ojos cansados otra vez. – Eres la única que sabe todo.
- Sasuke… - susurró la chica mostrando una pequeña sonrisa. – Esto… esto lo cambia todo – el chico levantó su ceja sin comprender lo que quería decir. - ¡No eres un idiota del todo! – soltó una risa dando un abrazo efusivo al perplejo Uchiha. – Pensé que tu actitud tan imbécil de machito celoso era porque ella no te importaba nada, pero, ¡sí que te importa! – se separó de él soltando una pequeña risa. - ¡Sólo tienes que pedir disculpas por tu cagada y decirle lo que sientes a Sakura!
- No – su ceño se frunció mientras miraba a Karin. – No diré nada, ni tú tampoco – la chica abrió la boca para replicar. – Karin, te lo digo en serio. Lo que teníamos estaba empezando a ser perjudicial para todo nuestro entorno – se movió para servirse un vaso de agua. – Es mejor así.
- ¡Pero! ¡La quieres! – dijo exasperada.
- A veces eso no es suficiente – declaró antes de dar un sorbo al vaso de agua sin apartar su vista cansada de los llamativos ojos de la Uzumaki, quien parecía estar algo perdida e insatisfecha con la situación, por lo que el chico soltó un suspiro y dejó el vaso de nuevo en la encimera. – Venga, te ayudaré a recoger las cosas de Sakura.
- ¿Cómo sabes…? – inquirió frunciendo el ceño y con algo de sorpresa.
- No eres la única que sabe deducir las cosas, Uzumaki.
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Para cuando Karin regresó a casa, su nueva compañera de piso ya había comido y fregado todos los platos de la cocina y esperaba tranquilamente en su sofá crema leyendo uno de los muchos informes que descansaban en su mesa de café. Tras cerrar la puerta, Sakura apartó la mirada de su lectura y mostró una sonrisa a modo de saludo antes de fijarse en que Karin había cumplido su cometido y había traído todas sus pertenencias de casa del moreno.
- Veo que has vuelto – volvió su atención al documento. – Ya estaba esperando la llamada de rescate y las negociaciones.
- Se me pasó la hora y Sasuke insistió en que comiera con él – respondió soltando un suspiro, aunque notó como la mención del nombre había tensado momentáneamente a su amiga. - ¿Te dejo esto en tu cuarto?
- Sí, por favor.
Se relajó otra vez y continuó leyendo aquel informe sobre la confesión de Hidan, aunque, a decir verdad, llevaba con el mismo documento más de una hora y su concentración parecía no querer dignarse a aparecer hoy. Y como se le podría culpar si desde que había vuelto a casa pasada ya la una de la mañana, no había tenido tiempo de poder sentarse y analizar profesionalmente el avance en la investigación y todo por culpa de Uchiha Sasuke.
Había tenido unas veinticuatro horas de lo más estresantes entre la misión de seducción, su desagradable y memorable experiencia con Hidan, el vergonzoso intento de interrogatorio y su definitiva ruptura con Sasuke, lo cual había sido bastante intenso y feo si se tiene en cuenta toda la previa situación con su exprometida. Tras eso, hay que añadir que su jefe le había pedido amablemente que se fuera a su casa a descansar y que al día siguiente le haría llegar un vídeo y un informe sobre el interrogatorio de Hidan, cosa que había hecho a primera hora de la mañana, sin importar que fuera su domingo de descanso y que hubiera dormido más bien poco entre su charla con Karin y sus pensamientos rondándole el resto de noche.
Sin duda, las veinticuatro horas más estresantes y memorables de su vida.
- ¿Cómo llevas el caso? – preguntó Karin sentándose a su lado con un libro y una manta en cada mano. - ¿Has podido avanzar algo?
- He estado leyendo el informe del interrogatorio, aunque no he avanzado mucho porque mi nivel de concentración es nulo – suspiró y se acomodó en el asiento.
- Con respecto a eso – carraspeó Karin. – Sé que me dijiste anoche que no querías hablar del tema de Sasuke y lo respeto, – Sakura miró a su amiga sintiendo como su cuerpo se tensaba – pero si en algún momento te apetece comentarlo, quiero que sepas que estaré aquí para escucharte y aconsejarte.
- Gracias, Karin, pero no hay nada que hablar – la chica volvió a suspirar. – Nunca fue buena idea y menos siendo compañeros de trabajo – se mordió el labio inferior. – Además, deberías estar contenta porque por fin tienes una compañera de piso a la que enseñarle tus secretos más ocultos sobre ligues – soltó una carcajada al recordar las numerosas veces en las que su amiga había mencionado su soltería, aunque al mirar a sus ojos no vio aquella emoción que otras veces encontraba, sino un sentimiento que no supo muy bien cómo interpretar. - ¿No es eso lo que siempre has querido?
Karin quería abrir su boca y gritarle que era una ciega ilusa, que ella no tenía razón y que Sasuke Uchiha no había sido un idiota sin sentimientos, sino un pobre enamorado que no sabía muy bien que hacer, pero optó por callarse esos pensamientos y obviarlos hasta el día en que fueran necesarios.
- Sí, claro – sonrió levemente. Ahora que lo pensaba, sí que le interesaba que Sakura y ella salieran juntas porque así podría controlar a todos los tíos que se acercaban a ella y evitar que alguno intentara conquistarla. Puede que Uchiha Sasuke se haya rendido en su batalla con la Haruno, pero Karin aún era partidaria de su final feliz. – Es genial – dijo más sobre sus pensamientos que sobre las situación de Sakura, quien la miraba sonriente. – De hecho, la semana que viene deberíamos salir y ver qué tal está el mercado, ¿no crees?
- Me parece una buena idea – sus mejillas se sonrojaron levemente, - aunque el viernes que viene he quedado con Neji para ver una película.
Mierda.
Su fantástico e idílico plan parecía tener ciertos fallos. ¿Por qué no había tenido en cuenta el factor Hyuga? Podría controlar todos los posibles pretendientes, pero tenía muy claro que no iba a ser posible intervenir si el interesado era Hyuga Neji; más que nada porque él actúa por su propia cuenta y sabía perfectamente que Sakura, como cualquier otro ser humano racional del planeta, estaba interesada en el espectacular doctor. Por mucho que quisiera poner al Hyuga en su contra, sabría que iba a ser un fracaso porque incluso ella se sentía atraída por ese hombre.
Sasuke le iba a deber una muy grande cuando todo esto acabara.
- ¿Neji? Veo que no pierdes el tiempo, Haruno.
- ¡No es lo que parece! – Sakura bufó. – Neji y yo somos amigos.
- No se puede ser sólo amigos del Dr. Macizo – Karin rodó los ojos. – Una no es tan tonta, Sakura.
- Somos amigos y, si así no lo fuera, creo que estoy en mi derecho de hacer lo que me de la gana con él – la agente especial frunció el ceño. - ¿O eso no es lo que siempre has predicado sobre los hombres, Uzumaki?
- Totalmente cierto – dijo entre dientes mientras volvía su atención a su libro. – Solamente me preocupo por ti. No quiero que me vuelvas a despertar a la una de la mañana entre lágrimas y balbuceos incomprensibles.
- No pasará – aseguró la pelirrosa. El silencio llenó la sala, en donde cada una de las chicas volvieron a prestar atención a sus respectivas lecturas, aunque para la joven Haruno la concentración no fue muy duradera y rápidamente volvió a fijarse en su compañera de piso. – He solicitado un cambio de compañero.
- Lo sé – declaró la pelirroja sin apartar su vista del libro. – Estaba con Sasuke cuando Kakashi se lo ha notificado – pasó la página. - ¿Te han asignado a mi hermano?
- A Sai – contestó la otra chica volviendo su vista al informe, había llegado a la parte en la que Kakashi y Sai interrogaban a Hidan sobre Sasori, su paradero y su relación.
- Entonces bien, ¿no? – Karin levantó una ceja y centró sus ojos rojos durante unos segundos sobre la chica. – Es lo mejor, ¿no?
Sakura abrió y cerró la boca, ¿aquello era lo mejor? No tenía muy claro que lo fuera, pero sí que era lo mejor para ella ahora mismo y a veces hay que ser egoísta en esta vida.
- Sí, sí lo es – dijo intentando convencerse más a ella misma que a la pelirroja.
Ninguna de las dos volvió a comentar nada más hasta que Karin se levantó y se excusó para ir a la ducha, dejando a Sakura sola con sus pensamientos y con su caso sobre Akatsuki, aunque en ese momento no le interesaba lo más mínimo. No le importaba que Hidan hubiera confesado ser hiena; no le interesaba nada que hubiera sido capaz de dar una posible ubicación de Deidara; no se mostraba emocionada porque Hidan hubiera establecido que la banda se originó en los años 70 por un criminal bastante famoso conocido como El León, ni que hubiera sido un poco traicionero con tal de librarse de algún par de años de cárcel.
Nada de eso parecía importarle porque lo único que su mente parecía querer era pensar en Uchiha Sasuke y sus preciosos ojos negros, a los cuales se iba a tener que enfrentar el próximo día.
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¿Qué os ha parecido este capítulo? ¡Espero que os haya gustado mucho y que me lo digáis en vuestros reviews!¡Pronto la continuación!
Un saludo,
SheNdy.
