¡HOLA! ¡Feliz verano! Espero que todos estéis muy bien! Yo sigo viva a pesar de haber tenido unos meses muy agobiantes, pero aquí tenéis otro cap que espero que os encante.
¡Disfrutad mucho!
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FBI: Criminal Investigative Division
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Capítulo 20: "En el medio"
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Creer que iba a ser todo como siempre había sido un pensamiento demasiado esperanzador e idealista para Sakura. Cuando entró por la oficina al siguiente día de haber pedido el cambio de compañero, notó que el ambiente había cambiado y que todas las miradas de sus compañeros de la unidad se habían fijado, sin discreción alguna, en ella al pasar.
Saludó con la cabeza a Shino, quien la estaba mirando fijamente antes de apartar la mirada con un leve gesto de reconocimiento, y soltó un suspiro antes de dejarse caer en su propia silla. Genial, incluso Shino parecía saber todo lo que había pasado con Sasuke.
- Buenos días – saludó Sai sentándose en su silla con una pequeña sonrisa y una bandeja con bebidas. - ¿Café?
- Gracias – dijo la chica para después darle un buen sorbo a su café, sintiendo los oscuros pero sinceros ojos de Sai sobre ella. – Todo el mundo lo sabe, ¿no?
- Si te refieres a lo que pasó el sábado en el interrogatorio con Hidan, sí, todo el mundo lo sabe – confesó el moreno acomodándose en su silla. – No saben a ciencia cierta que ha ocurrido, pero cada cual tiene una teoría y el hecho de que yo ahora sea tu compañero alimenta aún más sus imaginaciones.
- ¿Y cuál es tu hipótesis?
- Soy sociólogo y estudio el comportamiento humano – contestó encogiéndose de hombros, - hacer conjeturas y suposiciones es mi especialidad, pero no entre mis amigos – Sakura observó con ojos abiertos al chico. – No me importa lo que haya o no haya pasado entre Sasuke y tú, sólo me importa saber que estás bien – mostró una sonrisa de lado. – Y si necesitas hablar o no de lo que sea, quiero que cuentes conmigo.
- Gracias, Sai, lo aprecio – sonrió antes de apretar la mano de su compañero en la mesa.
- Para eso estamos los compañeros, ¿no?
De pronto, el ascensor se abrió llamando la atención de los dos compañeros, aunque en especial de Sakura, quien se tensó cuando percibió una cabellera morena seguida de cerca de otra rubia. Definitivamente, ver a Sasuke después de ese horrible fin de semana no era su definición de tranquilidad y normalidad y menos cuando notó como sus ojos oscuros se posaron sobre los de ella, provocándola una sensación de angustia que no sabía muy bien como procesar.
Sasuke, por su parte, se mostraba serio, profesional, como el primer día en que lo había conocido y, aun con esa actitud fría, no parecía querer enfrentarse todavía a ella, por lo que ninguno de los dos se sorprendió cuando tras haber detenido sus pasos y dirigir unas palabras a Naruto, giró hacia la izquierda y desapareció tras una de las salas de reuniones. Naruto observó levemente a la chica abriendo la boca para cerrarla al segundo sin emitir ningún sonido y levantó su mano a modo de saludo antes de ir detrás de Sasuke, cosa que no sorprendió a la agente.
- No se lo tengas en cuenta – habló Sai quien había observado la escena y los movimientos detalladamente. – Son amigos desde hace diez años y han pasado por muchas cosas juntos.
- Lo sé y entiendo perfectamente que Naruto se ponga de su lado – dijo ella mordiendo su labio inferior.
- No creo que sea el caso – Sai dio un sorbo a su café. – Ambos sois amigos de Naruto y estoy seguro de que se siente bastante presionado estando en el medio de toda la situación y que no va a elegir un bando – Sakura observó al chico. – Pero es más cercano a Sasuke y es de las pocas personas que lo entiende y, por eso, siempre va a prestarle más atención a él que a ti porque tú estás rodeada por otras personas que van a apoyarte igualmente.
- Ya – dijo ella suspirando. Entendía perfectamente la situación y de ninguna manera, nunca, jamás sería capaz de recriminárselo a Naruto porque era tal y como Sai lo había apuntado: ella tenía otras personas en las que apoyarse y Sasuke, teniendo en cuenta su actitud reservada, sólo confiaba en los Uzumaki. - ¿Y tú que bando vas a elegir? – inquirió levantando una ceja.
- Bueno, vengo de familia de padres divorciados por lo que entiendo bien que se me dé a elegir, aunque yo siempre me he mantenido imparcial ante estas situaciones en las que ambas partes son cercanas – Sai se rascó la cabeza. – Pero, si tengo que elegir con quien de los dos hablar o tomar un café, estoy de tu lado, Haruno.
- Para eso estamos los compañeros, ¿no? – dijo repitiendo las mismas palabras que él había dicho minutos antes, causando que ambos sonrieran.
Sin embargo, aquella sonrisa no duro mucho en los labios de Sakura cuando oyó la voz de su jefe nombrándola desde la puerta del despacho. Sakura clavó la mirada en Kakashi quien con un gesto seco de cabeza le indició que se acercara a su despacho, causando que la chica tragara duro antes de asentir rápidamente y levantarse de su asiento.
- Me pregunto de qué lado estará él – comentó Sai chasqueando su lengua para luego desearle suerte a la chica.
Curiosamente, Sakura también se preguntaba lo mismo mientras sus pasos la llevaban hacia el despacho de su jefe siendo observada por sus compañeros. Dentro, Kakashi estaba sentado en su escritorio y con un simple gesto con el dedo, le indicó que cerrara la puerta antes de clavar sus ojos en ella.
- ¿Querías verme?
- En efecto – dijo Kakashi acomodándose en su silla. – Creo que necesito una explicación de por qué dos de mis mejores agentes tuvieron una discusión en medio de un interrogatorio y por qué horas después recibí una llamada pidiendo un cambio de compañero – levantó una ceja. - ¿Y bien?
- No creo que sea necesario dar los detalles – respondió sabiendo que su jefe intuía lo que había pasado.
- No, por supuesto que no, ni tampoco te los voy a pedir – sus dedos jugaron con aquel bolígrafo. – El apego no está prohibido y, por supuesto, a lo largo de los tiempos ha habido parejas y amoríos dentro del FBI y, es normal que ocurra si se tiene en cuenta que se pasa más tiempo aquí que en la propia casa – explicó sin apartar sus ojos de ella. – No me importa las relaciones personales de mis miembros de la unidad hasta que entorpecen una investigación.
- Lo sé, señor, y es por eso qué solicité un cambio de compañero – Sakura mordió su labio inferior. – Soy la primera que tiene interés en cerrar este caso y te aseguro que no va a volver a ocurrir – sus ojos se mostraron decididos. – Puedes contar con ello.
- Bien – dijo el hombre de cabellos plateados tras unos segundos, como si hubiera estado analizando sus palabras. – En ese caso, solo espero profesionalidad por parte de los dos – asintió con la cabeza. – Vamos a la sala de reuniones – Kakashi se levantó de su silla. – Tenemos muchas cosas que analizar.
Ambos salieron del despacho y caminaron hacia la sala de reuniones siendo observados, de nuevo, por el resto de la unidad, pero la situación fue mucho peor cuando entraron en aquella habitación donde cuatro pares de ojos de posaron sobre la chica directamente, aunque los únicos que parecían tener cierto peso eran los ojos negros de Sasuke.
La tensión en el ambiente era palpable, tanto que se podía cortar con un cuchillo, pero Uzumaki Naruto parecía ser un experto en mitigar situaciones incómodas.
- ¡Ya era hora, Kakashi! – gritó el joven agente en un tono algo exagerado. - ¡Un poco más y me quedo dormido!
- La paciencia es una virtud, Naruto – dijo Kakashi en un tono con calma, aunque estaba internamente agradecido por la iniciativa del rubio. – Bien, sentaos – observó cómo Sakura se sentaba al lado de su nuevo compañero mientras Sasuke, situado en frente de ella, mantenía la vista firme hacia la pizarra. – Como todos sabéis, el interrogatorio de Hidan fue bastante exitoso y gracias a su aportación, hemos sido capaz de obtener una confesión en la que Hidan se identifica como "hiena", nos ha dado una posible localización de Deidara al que ha asociado con el alias de "águila" y nos ha hablado de un nuevo u antiguo miembro llamado El León – sus ojos se posaron en Shikamaru y asintió con la cabeza, haciendo que el moreno se dispusiera a entregar unas carpetas. – En esas carpetas encontraréis toda la información que se ha encontrado sobre ese criminal.
- ¿Uchiha Madara? – leyó Naruto en alto para luego clavar su vista en su mejor amigo. - ¿Es tu pariente?
- No seas imbécil – bufó el chico en tono serio.
- Se parece a tu abuelo.
- No conoces a mi abuelo, dobe.
- Hay más gente que se apellida Uchiha en el mundo, Naruto, y no por ello son familia de Sasuke – interrumpió su jefe evitando una posible discusión de lo más absurda. – Shikamaru, procede.
- Uchiha Madara o también conocido como El León fue un famoso criminal que estuvo principalmente activo en los años 70 – informó Shikamaru mostrando una foto de un hombre de ojos y pelo negro. – Es conocido por ser uno de los criminales más jóvenes así como más activos de la historia. Sus crimines son bastante variados: desde atracos a bancas hasta asesinato y posesión de armas – hizo una pequeña pausa. – Tiene sentido que su legado se haya visto reflejado en una organización criminal como Akatsuki, banda que el mismo creó con apenas 21 años.
- ¿Qué pasó con él?
- En 1982, en una de las muchas misiones del FBI para poder capturarlo, hubo una explosión que causó el fallecimiento de seis agentes y siete criminales que trabajan para El León – comentó el chico pasando a la siguiente foto. – El León presuntamente falleció en aquella explosión puesto que encontraron restos de su ADN y su sangre en la fábrica, aunque algunos agentes aseguran que sigue vivo.
- ¿Insinúas que aquella explosión fue una tapadera para poder continuar con sus crímenes en la sombra?
- Es una posibilidad
- Pero Shikamaru, – habló Sakura por primera vez y llamando la atención del resto de hombres - eso es una locura. Este hombre tendría ahora mismo unos 65 años – la chica se movió para acomodarse en el asiento. – No creo que pueda ejercer ningún delito con esa edad.
- Pero sí dirigirlos – argumentó el Nara. – Sé que parece una locura, pero no es nada improbable y más si se tiene en cuenta que no se recuperó su cuerpo de la zona de explosión, ni si quiera se encontró alguna parte de su cuerpo.
- No recuerdo ningún "león" en la lista de animales del Agente Haruno – dijo Sai arrugando su ceño, como si estuviera rememorando algo.
- Y no lo hay, pero el hecho de que se llame como un animal…
- Hace pensar que tenga una clara conexión con Akatsuki, una que aún puede mantener – dedujo Sakura siendo respaldada por sus susperiores. - ¿Qué debemos hacer?
- Sai, Sakura – los susodichos atendieron al llamado, - necesito que analicéis todos los documentos relacionados con el día de la explosión – Shikamaru entregó una gruesa carpeta a cada uno. – Ahí encontraréis confesiones e informes de todos los presentes ese día. Quizá encontréis algo que nos sirva de algo.
- ¿Qué hacemos el teme y yo?
- Quiero que investiguéis todo lo relacionado con Uchiha Madara: familia, casas, herencia… todo – pidió su jefe antes de dar un largo suspiro. – A ver si nos da una pista de toda esta locura.
- ¿Algo más? – preguntó Sasuke con aquella voz grave que erizó involuntariamente el vello de la chica.
- Sí. Shino ha rastreado la posible localización de Deidara y, milagrosamente, sigue exactamente donde Hidan lo había situado – comentó Shikamaru enseñando una fotografía que se había mostrado de la ventana de un edificio donde, a pesar de la poca luz, se podría apreciar perfectamente los rasgos de Deidara, aunque Shikamaru miró a Sakura en busca de su confirmación. – Es él, ¿no?
- Sí – aseguró reconociendo aquella cabellera rubia que había pasado horas y horas en la comodidad de su casa y disfrutando de su confianza. - ¿Está solo? – preguntó con ansiedad, como si aquella respuesta dependiera de todo y en el fondo sí que dependía.
- Desgraciadamente, sí.
- Si ya sabemos donde está, ¿a qué esperamos para atraparlo? – preguntó el rubio. – Es un miembro de Akatsuki y si lo cogemos, quizá nos diga dónde podemos encontrar a Sasori o a algún otro miembro de esa banda.
- Tienes razón, Naruto, eso sería lo que deberíamos hacer – apoyó Kakashi en un tono calmado. – Sin embargo, no podemos. No tenemos pruebas concluyentes en contra de Deidara más que una confesión de un criminal y eso sólo nos servirá para tenerlo encerrado un par de horas.
- ¿Y qué sugieras que hagamos, Kakashi?
- Tendré a Deidara vigilado las veinticuatro horas del día hasta que haga cualquier error mínimo y podamos detenerlo – respondió mirando a Sai. – Por el momento, no os debéis preocupar más allá de averiguar información sobre Madara. Aún tenemos muchos cabos sueltos que atar con Akatsuki.
Justo cuando Kakashi iba a pedirles que se retiraran, unos golpes en la puerta llamaron la atención de los presentes.
- Siento la interrupción, Kakashi-san – se disculpó el joven ciber-experto entrando en la sala, - pero ha habido una emergencia.
- ¿Qué ocurre, Shino?
- Un cadáver en el Parque de la Hoja – respondió entregando una carpeta a su jefe, quien la abrió y ojeó mientras escuchaba a Shino. – Un varón de apenas 45 años.
- Bien – comentó el hombre después de un par de segundos. – Parece que tenemos trabajo.
*././.*
- ¿Estás segura de que no quieres que te lleve a casa? – preguntó por segunda vez Sai a los pies de su mesa con una pequeña sonrisa. – No es ninguna molestia y Kakashi ha dicho que no hay prisa por terminar el informe.
Sakura estuvo tentada de aceptar su oferta, sobre todo teniendo en cuenta lo cansada que estaba después de aquel día, aunque no precisamente por la misión, la cual había resultado ser un suicidio, si no más bien por la tensión en el ambiente después de haberse enfrentado a Sasuke y a sus propios sentimientos.
Sin duda, necesitaba unos minutos ella sola.
Sonrió de nuevo mirando a su nuevo compañero, con el cual tenía que admitir que trabaja de manera excelente, y negó con la cabeza lentamente antes de abrir su boca.
- No te preocupes, Sai – dijo acomodándose en su asiento. – El informe no me llevará más de media hora y así hago tiempo hasta que Karin acabe su trabajo – sus ojos se suavizaron y una bonita sonrisa se adornó en su rostro. – Además, sé que Ino te está esperando en casa y es mejor que no la hagas esperar.
- De acuerdo – Sai sonrió bastante satisfecho con su respuesta, como si hubiera leído entre líneas aquella necesidad de soledad, y seguramente lo hubiera hecho siendo tan buen sociólogo como era. – Hasta mañana, Sakura.
- Descansa, Sai – se despidió ella levantando la mano antes de volver a centrarse en el informe.
Mientras rellenaba los campos de aquella hoja, oyó como su nuevo compañero se despedía de Naruto quien tras decir adiós a Sai, se encaminó hacia su escritorio y se dejó caer con un sonoro resoplido que hizo sonreír a la joven Haruno.
- ¿Qué haces todavía aquí? Pensé que ya estarías en casa.
- Tenía que llevar unas pruebas al forense – soltó un largo suspiro también agotado por el día a pesar de que todo se había resultado rápidamente. - ¿Por qué sigues tú aquí?
- Alguien tiene que acabar el informe – respondió sin apartar la vista del documento.
- ¿Necesitas ayuda? – Sakura negó con la cabeza y un silencio, no tan cómodo, inundó el ambiente, provocando que Naruto se removiera incómodo en el asiento. Se mordió el labio intentando controlar sus palabras, pero no podía aguantar más. - ¿Estás enfadada conmigo?
Sakura dejó de escribir bastante descolocada por la pregunta, ¿cómo se le ocurría pensar eso? De todas las posibles preguntas que le podría plantear, nunca se hubiera imaginado que esa hubiera sido la elegida.
- ¿Por qué narices iba a estar molesta contigo? – el hombre abrió y cerró la boca varias veces como si estuviera buscando las palabras exactas a la vez que sentía los ojos jades de su amiga sobre él y en cuanto sus miradas se cruzaron, supo que no necesitaba verbalizar nada porque ella había sido capaz de descifrar lo que su boca no parecía poder expresar. - ¿Crees que estoy enfadada por lo de Sasuke? – el chico apartó su mirada algo avergonzado. - ¡Naruto!
- ¡Qué!
- ¡¿Cómo me va a poder enfadar eso?!
- ¡Porque no he estado para ti! – dijo en un tono algo más alto de lo planeado, pero que había conseguido enmudecer a la chica. – ¡He sido egoísta y poco considerado, 'ttebayoo!
Sakura suavizó su mirada mientras veía la desesperación y el buen corazón del rubio, ¿cómo podía ser tan idiota de pensar que ella se molestaría por haber sido buen amigo para Sasuke? Soltó un suspiro y se acercó al chico, quien seguía balbuceando cosas incoherentes y martirizantes para su persona.
- Naruto – llamó ella agarrando su muñeca. – No has sido egoísta ni mucho menos desconsiderado – soltó otro suspiro. – Entiendo perfectamente que estés al lado de Sasuke, sois amigos desde hace mucho tiempo y que estés con él más tiempo que conmigo no te hace una mala persona – sus ojos azules se clavaron en los de la chica.
- Pero parece que estoy eligiendo un bando y no estoy haciendo eso, Sakura-chan.
- Lo sé – aseguró mientras acariciaba con sus dedos la piel del rubio. – Y sé que si necesito algo, vas a estar ahí.
- Me importáis mucho los dos, pero el teme es el teme – dijo con aquella simple frase que ambos sabían que significaba "pero Sasuke me necesita mucho más de lo que tú lo haces". – Siempre vas a poder contar conmigo.
- Y tú conmigo.
- ¿Cómo te encuentras? – inquirió en un tono suave sin apartar la mirada. – Lo siento. Es lo primero que tendría que haberte preguntado.
- Ahí voy – se encogió de hombros. – Intento llevar todo con normalidad, pero sé que por el momento es algo difícil y más teniendo en cuenta que trabajamos en el mismo espacio.
- Tendría que haber intervenido a tiempo – chasqueó la lengua. – Habría evitado que ambos os hicierais daño.
- Creo que eso es inevitable, Naruto – la chica exhaló y se dejó invadir por la sensación de dolencia durante un par de segundos, aunque no los suficientes como para dejarse llevar por aquel malestar. Se levantó del asiento con una bonita sonrisa y miró a su amigo, el cual observaba algo confuso sus acciones. – Venga, te invito a cenar una pizza.
- ¿Qué pasa con el informe?
- Siempre se puede terminar mañana, ¿no?
- ¿Y mi hermana? – cuestionó con una ceja alzada aunque ya en pie y dispuesto a largarse. - ¿No vas a esperarla?
- Le enviaremos la ubicación – se encogió de hombros antes de colocarse el abrigo grisáceo. – Si es rápida, cenará con nosotros; si no, se tendrá que conformar con las fotos que le mandemos de nuestra cena – mostró una sonrisa maliciosa que fue rápidamente acompañada de una carcajada por parte de Naruto.
- Eres malvada, Sakura-chan – el Uzumaki la rodeó los hombros con su brazo y la atrajo hacia su cuerpo sin perder aquella sonrisa zorruna y depositando un beso en aquella cabellera de extraño color rosa. – Pero por eso te quiero.
- Y yo a ti, Naruto – su sonrisa no se perdió en ningún momento y, por primera vez desde aquel fatídico fin de semana, parecía sentirse bien. Como si el peso y el dolor que notaba en el corazón, se hubieran amenguado. - ¿Pizza de cuatro quesos?
- Pizza de cuatro quesos.
Sí. Sin duda, todo parecía mucho mejor.
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¿Qué os ha parecido este capítulo? Quería mostrar un poco la relación de Sakura con Sai y Naruto después de su "ruptura" con Sasuke. Intentaré tener pronto el siguiente capítulo. ¡Espero que os haya gustado mucho y que me lo digáis en vuestros reviews!
Un saludo,
SheNdy.
