Dame más
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.
Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.
Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
Mis rutinarios días habían dado un vuelco en 360° gracias a ese hombre seductor, esa noche fue demasiado caliente como para olvidarla. Y es que no hubo rincón de esa aula en donde no cogiéramos, aunque hay ciertas cosas que hasta ahora no comprendo. Nunca en mi vida había gozado tanto de los placeres de la carne, Ranma era… cómo decirlo sin parecer una vieja cachonda. Era un provocador innato, sí, con cada orgasmo y aun con el cansancio de tanto ejercicio el lívido aumentaba a niveles estratosféricos.
Y ahora me encuentro dentro de mi coche, en el estacionamiento del estudio de arte decidiendo si bajar o no, por alguna razón estúpida, la vergüenza y el recato se apoderaban de mí.
Acomodo el retrovisor para ver mi rostro, el maquillaje hace maravillas considerando que no había dormido en toda la noche, sin embargo el rojez en mi cuello me recordaba sus labios sobre mi piel. Si cierro el botón de la blusa quizás no se vea, o mejor aún me largo de regreso a mi apartamento, debería dormir, no pensar en él y en su… bueno en su grandiosa virilidad.
A mi mente vienen un sin número de pensamientos y posibilidades, golpeo el volante y decido mi "retirada" en ese momento lo veo llegar en su Ranger, baja con total normalidad y se da la vuelta para abrirle la puerta a alguien más, una mujer de largas piernas y con un mini vestido que apenas cubría su pudor, le da la mano con mirada cómplice. La mujer era hermosa, de cabello más largo que el mío y pese a su atrevido atuendo destilaba elegancia.
Ella se tomó de su brazo y algo platicaban entre sonrisas… ¿pero qué esperaba? Ha de ser la de turno, la del día de hoy.
¡Maldita sea Akane! grité enojada conmigo misma por creer que tendría otra noche de sexo imparable.
Con eso en mente encendí el motor de mi carro y me fui de allí, no tendría la cara para verle y mucho menos acompañado de otra mujer que a leguas se notaba la química entre los dos.
En cuanto llegué al apartamento caí rendida sobre la cama, eran las 18:30 de la tarde cuando quedé dormida profundamente.
Al día siguiente…
Completamente renovada y fresca eché el último vistazo de mi look en el espejo, hoy no usaría la típica blusa con falda, opté por un vestido entallado hasta la rodilla en color rosa pálido y una chaquetilla negra a juego con mis tacones de charol. Mi larga cabellera caía como cascada sobre mi espalda, labios tan rojos como la botella de vino que esperaba beber cuando regresara a casa de mi día laboral.
Caminé con mi portafolio en mano hasta el elevador, mientras esperaba que la puerta cerrara una gran mano se interpuso, abrí mis ojos algo sorprendida. Un hombre de unos treinta años me vio con una espléndida sonrisa en los labios, entró e hizo una reverencia saludando. No lo conocía, quizás era el nuevo inquilino…
—Buenos días, mi japonés no es tan bueno— habló con cierto acento, era chino.
—Akane Tendo, del 302 — respondí.
—Zhāng Mousse soy nuevo aquí— dijo muy gentil.
Ambos continuamos en silencio hasta llegar al subterráneo en donde se encontraba el estacionamiento, lo vi caminar hacia una motocicleta espectacular, una Harley podía estar segura. El hombre tenía buen porte, diría que tan alto como el insaciable de Ranma, una espalda ancha y llevaba su larga cabellera atada en una coleta muy alta cosa que lo hacía ver muy guapo junto a esos rasgos chinos muy acentuados, sus ojos eran verdes y vivaces y el jeans que traía puesto resaltaba todos sus atributos… vaya pero ¿desde cuándo me fijo tanto en esas cosas? Reí internamente.
Busqué entre mi bolsa las llaves de mi carro y no las hallaba…
—¡Por un demonio! — exclamé haciendo eco dentro del estacionamiento, me devolví furiosa hasta el elevador al recordar que quizás las había dejado sobre la mesa de la cocina, el tiempo era oro y llegaría tarde si no me apresuraba.
Presionaba el botón un tanto histérica cuando al fin el visor mostraba el piso (-1} entré y comencé a mover el pie frenéticamente esperando que cerrara la puerta, en ese momento la misma mano de hace un rato hacía que la puerta no cerrara…
—¿Buscas esto? — dijo el hombre de ojos verdes mostrando la llave de mi carro, lo miré sorprendida por segunda vez.
—Oh, soy tan distraída— dije alzando mi mano pero este empuñó la suya ocultando la llave, levanté una ceja ante su acción.
—Podría dártelas— comenzó a decir, espera desde cuando nos ¿tuteábamos? — Tengo curiosidad… — agregó entrando de una buena vez acorralándome en la esquina del elevador.
—¿Disculpa? — pude decir, acaso me ¿coquetea? No esto es acoso de plano.
—¿Quieres que te lleve? — preguntó muy cerca de mis labios, con una voz tan sensual que se me enchinó la piel, tragué saliva apenas.
—Es que… voy a mi trabajo— respondí.
—A donde quieras— replicó cerca de mi oído.
—Ok— contesté, ¡cómo rayos accedí!
Este tomó mi mano, el portafolio y me llevó hasta su hermosa y sensual Harley.
—Debes usar esto— dijo poniendo el casco sobre mi cabeza.
—Espera, uso vestido esto será incómodo— repliqué.
—Tienes unas hermosas piernas, solo súbelo un poco — dijo acomodándose en la motocicleta, y así hice, me senté detrás aferrándome a su cintura.
Era la primera vez que haría una locura como esta, solo esperaba que las malditas pantis resistieran el viaje. El ronroneo de la motocicleta era excitante, y pronto salimos de allí. Con la vista puesta a mi alrededor fui disfrutando del viaje y del grato perfume que expelía el chino, digo mi vecino nuevo. No era tan tonta como para decirle la dirección de mi trabajo así es que le dije que me dejara en la cafetería que estaba cruzando la calle.
En cuanto llegamos bajé con cuidado, mi corazón latía algo desbocado por la adrenalina del viaje y en cuanto puse los pies sobre el asfalto suspiré aliviada de estar entera, Mousse me vio divertido y recibió el casco que me prestó.
—Espero lo hayas disfrutado— dijo muy campante.
—Fue una experiencia nueva pero sí, lo hice—respondí.
—Debo irme— señaló.
—Oh claro, gracias— contesté girando, sin embargo este me detuvo del brazo, lo miré confusa.
—Tu vestido— replicó posando sus manos en cada lado de mis caderas para acomodarlo, o más bien bajarlo.
Mis mejillas se colorearon ante su atrevimiento, por todos los cielos ¿Desde cuándo era tan tímida? Ha de ser tanto tiempo sin contacto masculino.
Cual correcaminos entré a la cafetería, necesitaba un americano para bajar la temperatura. El hombre se me insinuaba como si nada, demasiado bueno para ser verdad o ¿no? Apenas recibí el delicioso brebaje una mano sobre mi hombro derecho llamó mi atención, en cuanto voltee me vi atrapada por un par de azules titilantes.
—Tendo— dijo muy serio — ayer, se extrañó tu presencia en la clase— agregó.
—No tuve tiempo— respondí, aunque dudo mucho ese "extraño" si lo vi bien acompañado, mentiroso como todos…
—Hoy sí contaremos con tu presencia ¿verdad?
—No lo sé— respondí bebiendo el americano.
—¿Estás molesta? — de nuevo me tuteaba, ¿qué pasa con los honoríficos? Ah verdad… ya tuvimos sexo.
—Para nada, debo irme— arremetí pasando por su lado, la verdad era que sí, un poco. Pero sabía que era absurdo molestarse por alguien que solo me ve como objeto de deseo, aunque era compartido.
Salí de la cafetería a pasos agigantados cuando este me detuvo interponiéndose en mi camino otra vez…
—Discúlpame, es solo que no quiero que te sientas mal por lo que pasó entre nosotros— dijo sin más.
—Para nada, fue buenísimo— respondí y este hizo esbozó una sonrisa de satisfacción, pero que tonta cómo se me ocurría halagarlo— estoy apurada — repliqué.
—Siempre lo estás, el que te trajo era tu novio ¿verdad?
—¿Ah? — alcancé a decir, acaso me estaba ¿esperando? No, no puede ser deja de hacerte ideas Akane.
—El de la motocicleta— agregó.
—Ranma, tú y yo solo fuimos amantes de una noche… en estos momentos soy tu alumna y mi vida privada es eso, no la comparto con nadie— dije en seco.
—Bien, estoy de acuerdo— finalizó y con eso me dirigí finalmente al trabajo.
Entre tantos informes y reuniones mi día se fue muy rápido, el reloj marcaba las 18hrs y con ello mi ticket de salida.
De pronto recordé que andaba sin coche y que mis llaves aun las tenía mi vecino…
—¡Maldito manipulador! — chillé, aunque en el fondo tenía otra excusa para verle.
Hoy era el último día de clases, ya no sería hasta la próxima semana que lo volvería a ver y luego de una disputa con mi conciencia decidí ir, total y no le debo nada…
En cuanto llegué al estudio mis compañeras me saludaron como siempre, dos de ellas me ponían al día con la clase perdida y querían saber por qué no había ido ya que nunca perdí una sola clase, me zafé bien argumentando "horas extras" en el trabajo, cómo decirles que no quise verle la cara al profesor porque me la pasé en clases ultra personales la noche anterior. En ese momento ingresaba el maestro, con la misma mujer de ayer…
—Bien, a lo que nos convoca— comenzó a decir— ustedes ya conocen a Kodashi Kuno, ella nos acompañó el día de ayer pues será la modelo para la obra que comenzaremos hoy— solo entonces comprendí porque la chica usaba un abrigo largo con el calor que hacía, la mujer se estiró sobre el sillón que recién notaba y se desnudó sin más.
Algunas de mis compañeras se sentían emocionadas, otras más conservadoras susurraban lo inmoral de la situación pero igualmente se alistaban junto a sus pinceles frente a su lienzo.
—Dejen la timidez, todas son hermosas, el cuerpo humano lo es— dijo él acomodándose en su asiento— en treinta minutos iré revisando sus avances, ya que Kodashi solo estará una hora aquí aprovechen cada minuto— agregó muy entusiasmado.
Entonces mi mente se debatía en lo tonta que fui al sacar conclusiones precipitadas, casi di por sentado que la mujer era la novia, aunque se podía notar cercanía entre ambos no daba la impresión que fueran pareja… quizás algo casual, pero nada más. También noté mucha frialdad cada vez que me veía, cosa que hacía cada cinco minutos desde su cómodo lugar. Recordé la línea que había marcado en la mañana, no conocía nada de él, no lo necesitaba yo no buscaba tener una relación como antes, de eso ya había tenido suficiente. Sin embargo, no descartaba tenerlo como una excelente opción para esas noches en que la soledad no era buena compañera.
La tal Kodashi era una obra de arte, no solo era muy bonita tenía una figura envidiable y por sobre todo cero pudor. Ya quisiera ser así… más atrevida, de seguro le pagan por esto. Qué sencillo sería ganarse la vida porque me pinten los senos, pensé.
De pronto detuve mis trazos, por qué ¿una mujer? Por qué no ¿un hombre? A caso no podemos pintarle las ¿bolas? Acaso somos lo suficientemente santurronas como para no expresar el arte del cuerpo humano independiente del ¿sexo? Mi debate interno llegó hasta que la hora se cumplía, el maestro muy acomedido le puso el abrigo sobre los hombros. Todas se despedían de ella quien sonreía complacida, Ranma salió del aula con Kodashi tomada de su brazo, al igual que ayer.
La curiosidad pudo más y los seguí hasta donde pude, por el pasillo cerca del baño, este la esperaba fuera de una sala, solo entonces comprendí que la modelo se cambiaba, o sea se volvía a colocar ropa. En cuanto salió él le agradeció y le pasó un sobre, ella tomó su mentón y le plantó un beso en los labios. ¡Lo sabía! Algo tienen esos dos, ella se fue y él se quedó pensativo por unos segundos, era momento de escabullirme de regreso al aula y no hallé mejor lugar que pasar por el sanitario, lo que no imaginé fue que este me seguía de cerca. Jaló tan fuerte de mí que chillé asustada cuando me obligó a entrar a uno de los cubículos.
Tapaba mis labios con su mano derecha y con la otra sujetaba mi cintura apegándome a él, el espacio en ese sitio era tan reducido y la posibilidad de ser vistos era algo que me ponía los nervios de punta.
—¿Qué hacías espiándome? — preguntó con sus ojos clavados en los míos, negué frenética — claro que sí, lo hacías… ¿es por ella que andas mal humorada? — susurró despacio y bajó sus mano de mi boca.
—Claro que no, ahora déjame ir— dije molesta, pero este no se movió ni un milímetro.
—Ayer te eché de menos— soltó aferrándose a mi cuerpo con ambas manos, podía sentir como las deslizaba suavemente por la línea de mi espalda hasta mi trasero.
—Eres un experto mintiendo ¿verdad? — lo increpé no creyéndole nada.
—No me importa que tengas novio, o que frunzas el ceño cada vez que me acerco, enojada me excitas— arremetió, subiendo mi vestido podía sentir la yema de sus dedos palpar la panti de encaje que traía puesta.
—¡Estás loco! Alguien podría vernos…
—El otro día eso no te importó, disfrutabas demasiado ¿no lo recuerdas? — dijo cerca de mi oído, para ese momento su lengua se paseaba por mi cuello y sus manos bajaban despacio la panti.
—No sigas…— pedí apenas cuando sus dedos acariciaron fugaz mi zona más erógena.
—¿Segura? — Preguntó corriendo la braga haciéndose paso en ese recoveco, lentamente introdujo dos de sus dedos y salió un "ah" de mis labios — ¿me detengo? — volvió a preguntar irónicamente, acaso ¿estaba loco? Me tenía muy excitada cómo le digo que pare, en un momento como este jamás dejaría las cosas a medias, eso sí que no.
—¡Eres un cretino! — chillé apenas cuando al fin tocó ese botón tan buscado, comenzó su juego de placer entre mis paredes tibias que cada vez se humedecían más y más por su frenesí.
Su boca degustaba de la piel de mi cuello, cuando oí voces acercándose al baño… oh por Kami, sería descubierta en un acto inmoral, la "conservadora Akane" sería objeto de burla pero no podía moverme y ansiaba gritar, porque sus dedos se movían demasiado bien allí abajo.
Este subió sus pies sobre el váter sin dejar su cometido, para no ser visto.
—¿Akane estás aquí? — preguntó una de ellas.
—Sí— pude decir apenas.
—No demores, el sexy profesor volverá pronto— agregó no sabiendo que el sexy maestro estaba conmigo, mancillándome el espíritu.
—¡Ah! — gemí al borde del colapso, sus arremetidas era frenéticas.
—¿Te duele algo linda? — preguntaron al oírme.
—Estoy bien— respondí apenas, cuando al fin se fueron este continuó pero esta vez me besó en los labios, presintiendo el orgasmo ahogué en su boca el gemido de placer que me provocó.
Se separó de mí introduciendo esos dedos en su boca, saboreó cada uno de ellos con sumo cuidado mientras recuperaba el ritmo normal de mi respiración.
—Te espero, no tardes— soltó yéndose como si nada, los espasmos de mi centro no me dejaban en paz, acomodé mi ropa y pensé ¿lo estoy llevando demasiado lejos?
¿Estaba permitiendo que ese hombre domine mi voluntad? ¿Cómo controlar el deseo que me provoca cuando es obvio que se siente atraído por mí?
Imaginaba posibles escenarios y en todos terminaba haciéndolo mío, el calor subía por mis mejillas y odiaba mirar el reloj quien daba cuenta de que aún quedaban dos largas horas de clase, él en su asiento yo en mi puesto pero devorándonos con las miradas.
Salí del cubículo muy afectada, mojé mis manos y me refresqué con la intención de bajar el calor. Me vi en el espejo y sin querer noté que sonreía dichosa, bueno para qué negar que lo disfruté.
Regresé al aula bajo la atenta mirada de mi sensual profesor y por las siguientes dos horas me dediqué a imaginármelo ahí, en ese sillón completamente desnudo y sin pensarlo dos veces con un lienzo en blanco comencé a pintarlo, la imagen en mi mente de esa noche vino nítidamente, sus largos y fuertes brazos, la línea de su cuello bajando hasta su pecho y su bien definido abdomen. Mis compañeras inmersas en su pintura no dieron cuenta de mi obra maestra, era definitivo, me retiraría de esta clase si me descubrían.
Pero pintarlo era tan excitante como hacer el amor, y es que en cada trazo podía rememorar su piel, el calor del momento, sus besos, caricias, su sexo, la tensión sexual que ahora mismo había entre los dos era tan obvia.
De pronto llegó el término de la clase, este se levantó y comenzó a despedir a cada mujer, cinco minutos después volvía a cerrar la puerta, me miró desde allí con recelo…
—¿No piensas irte? — preguntó.
—Claro que sí, será mi última clase— respondí seria, este hizo un gesto de sorpresa.
—¿Por mí? — preguntó dando los primeros pasos hacia mí.
—Sí, no puedo concentrarme— dije con toda honestidad, entonces se acercó a mirar mi lienzo, quedó prendado de lo que había hecho.
—Ya veo por qué… ¿quizás exageras un poco? — cuestionó al señalar su pronunciada erección, sí, ese había sido me toque.
—Pues es mi interpretación, te lo regalo— dije pasando por su lado.
—Espera un momento, creo que esa pintura podría mejorar si lo ves de nuevo— dijo desabrochando el botón de su pantalón.
—No es necesario, lo recuerdo muy bien— mencioné.
—Siempre es bueno reforzar lo aprendido, lo digo como experto en la materia— recalcó tomando mi mano, me llevó hasta el sillón y se paró en frente de mí— ¡desnúdame! — exclamó muy exigente.
Y casi como por inercia comencé a desvestirlo, botón por botón de la bendita camisa, cada prenda caía al suelo hasta dejarlo solo en esos bóxer.
—No dejes de mirarme a los ojos, no hagas trampa— sonrió coqueto cuando puse mis dedos en el borde de su ropa interior, rodé los ojos y terminé por quitársela.
—¡Hey! deberías estar más animado— dije sin pelos en la lengua.
—Necesito ayuda— replicó abrazándome fuertemente— también podrías desnudarte ¿no crees?
—Esto es una clase, eres mi maestro enséñame — contesté siguiéndole el retorcido juego, este me volteó para bajar el cierre de mi vestido rosa el cual se deslizó por mis piernas como la dulce miel, sentía su sexo frotarse en mi trasero.
Ranma besó mi cuello y amansó mis pechos suavemente, esta vez el preámbulo era sin apuros. Liberó uno de mis senos y acarició mi rosado pezón a la vez que la presión de su miembro aumentaba en la parte posterior. Sus manos se deslizaban por mi vientre mientras sus labios dejaban besos húmedos en mi espalda, cuando llegó a mi cola bajó nuevamente las dichosas pantis, ancló sus dientes a una de mis nalgas y volvió a subir para voltearme y quedar frente a frente.
Se echó en el sofá de costado y con las piernas bien abiertas mostraba su flamante erección, tal y como lo pinté…
—¿Qué tal ahora? — habló con tono grave.
—Mucho mejor— respondí acercándome a él.
—¿Quieres continuar? Será la última clase— dijo seductor.
—Dame más— dije montándome sobre él, este puso sus manos en mis caderas.
Acaricié la tensa carne de su glande por puro goce, él se deshizo del brasier y rasgó el bonito bikini que traía, nuestros sexos rosaban ardientes de deseo y esta vez tendría el control.
Apenas levanté la cola procuré embestirlo de una sola vez, su miembro entró fuerte en mi centro y ambos jadeamos al unísono.
De arriba abajo y sin restricciones, mi invitado paseaba provocando fuertes espasmos en mi cuerpo. A mi ritmo y con el lívido a mil, había extrañado esto la noche anterior. Sus dedos apretujaban mis nalgas mientras el frenesí aumentaba de nivel, estaba tan duro que disfrutaba cada penetración.
—¡Oh sí! No te detengas Akane ¡ah, ah, ah!— pedía entre gemidos.
—¿Lo sientes? — pregunté curiosa, aunque sabía su respuesta. Este se aferró a mis caderas, acortando cualquier espacio entre los dos.
Era delirante llegar a esa punta y hundirme en él, cada vez más fuerte, sin tapujos.
Alcé mis brazos llena de vigor, estaba tan excitada toqué mis senos y tiré de ellos extasiada, podía sentir los respingos de su miembro dentro, estaba a punto de correrse.
—¡No todavía, dame más! — volví a exigir, apoyando mis mano derecha sobre el sofá en una inclinación que me permitía un movimiento más certero, este tocó mi vientre y acarició mi monte de venus para escabullir uno de sus dedos hacia dentro.
—¡Ah! — chillé ante su osadía.
Mi cuerpo estaba en llamas, la sangre fluía a toda velocidad, nuestros sexos estaban imparables y mientras más lo embestía más tenso se ponía entre mis piernas.
Me movía con locura, este era mi desquite por lo de hace un rato. Cuando crees que ya no puedes más de placer, llegas a ese punto en donde no hay retorno, las piernas comenzaban a temblequear pero no me daría por vencida. Ranma se incorporó rodeándome con sus fuertes brazos y hundió su rostro entre mis senos…
—Me correré— susurró.
—¡Ah, ah, ah! solo un poco más…— pedí esperando que soportara un poco.
Este succionó uno de mis pechos en respuesta, casi lo tenía, casi llegaba a un fenomenal orgasmo cuando mi cuerpo se corrió magistralmente, me desplomé en sus brazos y este me levantó tan rápido que apenas salí de él, se vino, mojando nuestros vientres.
—¡Joder, me tenías al filo! — exclamó chocando su frente con la mía.
—¿Nunca usas preservativos? — pregunté curiosa.
—SÍ, pero contigo no tengo chance— soltó provocando una gran carcajada, ahora entendía por qué siempre se corría afuera.
De pronto este buscó mis labios, solo era sexo ¿para qué esto? Pensé, pero conforme su boca se adueñaba de la mía, quería más.
Sus besos eran prometedores, pero no quería acostumbrarme a ellos, no.
—Detente— pedí entre la humedad de su juguetona e insaciable lengua.
—¿Qué sucede? — preguntó curioso.
—Aquí termina todo— respondí mirándolo a los ojos.
—Como gustes, pero esta noche está prohibido dormir— dijo posicionándose sobre mí, solté una risita divertida y este tomó mi largo cabello levantándolo— sabes que adoro ese lunar en tu cuello ¿cierto? — Solo asentí — Dame más Akane, quiero más de ti— sentenció atrapando mis labios en los suyos.
Sería una larga noche… sin embargo prometía ser muy placentera.
Fin
Nota del autor
Estimado lector, aquí voy otra vez con mis suculentas y lemonosas historias. Antes que nada muy agradecida de sus afectuosos y bien recibidos comentarios, muy feliz de leerlos desde tantas partes del mundo (Argentina, Perú, Ecuador, El Salvador, México, Guatemala, Colombia, EEUU y de países más distantes como lo es Italia y Rusia)
¿Cómo les quedó el ojo? Un personaje nuevo y prometedor…
Un Ranma muy fijón…
Una Akane con ciertas dudas, pero resuelta a resolverlas, sí señor.
¿Quieren más? ¿Sí o no? Un two shot igual quedaría bueno…
#QUESIGALASUCULENCIA ¿?
Si te gustó, déjame tu preciado review amo leerlos.
Desde mi Chile querido una fans más de Ranma ½
Sweetsimphony._
