Juego Perverso

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.

Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.

Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.

O—

Había sido una noche sumamente larga, aunque completamente excitante… nos despedimos sin decirnos nada y mientras iba en el taxi de regreso a casa sentía el cuerpo exhausto. Cuando llegué a mi edificio recordé que no tenía mis llaves, mi cara de trasnoche era evidente y qué vergüenza sería ir donde el vecino nuevo a pedirle… ¡a exigirle! Que me devolviera las llaves de mi apartamento. Sin embargo en cuanto llegué, el conserje un tipo de mediana edad, me las entregó diciendo que el "inquilino nuevo las encontró" sonreí internamente y agradecí.

Agotada me derrumbé sobre la cama, cubierta por la colcha y con un deseo enorme de dormir cerré los ojos pensando en él… mi querido y buen maestro de arte. El calor del momento y el apogeo eran tan implícitos que por momentos creí caer rendida a su querer, pero el hombre no solo tiene aguante sino una motivación que sabe usar demasiado bien.

Con una sonrisa en los labios debí quedarme dormida, porque fue tanto el placer que me sentía extremadamente relajada.

Una horas más tarde…

Siete de la tarde en punto, mis ojos se abrieron de golpe al mirar la pantalla de mi celular el cual se encontraba agonizando por batería. Suspiré profundamente y lentamente me fui incorporando, encendí el televisor y pasaban esa serie policial que me entretenía a veces, treinta minutos después me levantaba para tomar un delicioso baño.

Esta vez no usaría el showeer door, no, haría uso del Jacuzzi pues me lo merecía. Preparé todo junto a unas velas aromáticas y música relajante…

—Ah, esto es vida— dije en voz alta una vez mi cuerpo se acomodaba dentro, el agua estaba a la temperatura perfecta y las burbujas hacían lo suyo.

Eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos, su mirada ardiente me traía de regreso y un cosquilleo en el vientre me recorría de arriba abajo.

—Ya deja de pensar en él Akane, no lo volverás a ver, es más dudo que eso ocurra— dije golpeando el agua con las palmas.

Al menos lo había pasado bien, muy bien…

Tomé la esponja junto a la espuma y fui pasándola por mis largas piernas, luego mi vientre y brazos, el cuello. Me sumergí por unos instantes y volví a salir, algo me faltaba… oh sí, una copa de vino sería perfecta aunque no comía desde ayer.

Me debatía entre salir o no del Jacuzzi, finalmente me puse de pie y salí. Mis pantuflas favoritas junto a una suave y delicada bata que cubría mi cuerpo mojado, caminé hasta la cocina y noté que la nevera estaba vacía…

—¡Por un demonio! — exclamé. Solo quería unas uvas, fui a la alacena y encontré una botella de vino a medio beber, en cuanto la descorché noté que se había avinagrado —¡pero qué desastre! ¡ash! — maldecía mi mala suerte, miré la hora en el mural y marcaba las ocho en punto.

De pronto el timbre de mi apartamento avisaba visita, ¿quién podría ser? Jamás he tenido visitas, no me gustan las detesto. Me acerqué desconfiada a mirar por la pantalla de la cámara, un sujeto alto tapaba su rostro con una bolsa, entre cerré los ojos para ver si lo reconocía pero no.

De nuevo tocaba el timbre…

—¿Quién es? — pregunté seria. Solo entonces bajó la bolsa, era mi vecino el chino, me sonrió ampliamente.

—Soy Mousse— contestó.

Abrí la puerta lentamente, este me quedó viendo sorprendido… solo entonces caí en cuenta de mis fachas.

—¿Estás ocupada? — preguntó inocentemente.

—No… bueno estaba en medio de algo— dije.

—¿Con alguien? — volvió a preguntar.

—Sola en mi jacuzzi, es sábado me relajo— contesté.

—¿Puedo pasar? — Dijo sin más, lo miré dubitativa— traje vino— agregó alzando la bolsa, mis ojos se abrieron al instante era justo lo que quería y él lo traía a la puerta de mi casa, que buen servicio pensé.

—Okey— respondí dejándolo entrar.

Mousse entró y fue directo a la cocina, sacó la botella de merlot y la dejó sobre la mesa…

—Si me esperas un momento— comencé a decir.

—No por favor, te he interrumpido continúa con tu baño relajante— agregó confundiéndome.

Fui hasta la alacena saqué dos copas y se las entregué…

—Abre el vino— dije feliz, como si supiera que amo esa cepa.

—¿Me facilitas un descorchador? — habló con mirada coqueta, me di la vuelta y busqué entre el servicio hasta que lo encontré.

—¡Bingo! — exclamé entregándoselo.

Mousse lo recibió y bajo mi atenta mirada abrió la botella…

—Unos minutos para que entre aire y estará perfecto, así como tú— agregó apoyándose en la mesa.

—Basta… voy a creer que te gusto— solté divertida, la verdad era que el sujeto era muy sencillo e informal, no lo conocía, pero tampoco me causaba rechazo más bien todo lo contrario.

Él me vio directo a la pupila, no decía nada y pensé "la he jodido" pero se inclinó hacia mí para verme más de cerca…

—Eres hermosa y sensual ¿por qué no? — preguntó alzando una ceja, sus verdes esmeralda brillaban como nunca. Parpadee rápidamente y di un paso hacia atrás…

—Eso se lo dices a todas ¿no? — sonreí sin creerle nada.

—Eres la primera japonesa a la que se lo digo ¿eso cuenta? — entonces solté a reír con una gran carcajada.

—Eres honesto e ingenioso, te doy puntos por eso— respondí.

—Es verdad, solo llevo unos días en este país— agregó defendiéndose.

—Pues hablas japonés fluidamente— arremetí.

—Tuve un curso del idioma antes de venir aquí— contestó.

Entonces volví a sonreír, él sirvió las copas y pensé que tendría una amena charla con ese guapo y sexy vecino nuevo, la playera sin mangas que traía dejaba al descubierto sus fuertes y bien trabajados brazos, un tatuaje bien oscuro que abarcaba desde el hombro izquierdo hasta el codo del mismo lo hacían ver cool.

Giré y sin decir nada caminé por el pasillo hasta mi habitación, podía sentir sus pisadas detrás de mí ¿qué pretende este chino? Me pregunté divertida.

En cuanto llegué a la puerta voltee y estaba tan encima que mi espalda se apoyó sobre esta…

—¿Qué haces aquí? ¿Invades mi privacidad no ves? — cuestioné muy divertida esperando una respuesta.

—Pensé que beberíamos vino— señaló las copas, las que sostenía una en cada mano. Miré de reojo hacia ambos lados y este no se movía…

—¿Quieres hacerlo aquí? — pregunté bobamente.

—¿Qué cosa? — devolvió con otra pregunta. Abrí los ojos y sentí el calor en mis mejillas, está dándoselas de seductor el muy condenado.

—El vino— respondí.

—Ah… eso, por supuesto— contestó acercando la copa hasta sus labios, lentamente y sin dejar de verme por el borde del cristal tomó un buen sorbo, retiró la copa y se acercó sin prejuicio alguno a mis labios, casi por inercia los entre abrí levemente.

Me besó tan suave que solo sentí ese calor en boca cuando el vino tocaba mi lengua, ¡uhm… exquisito! Pensé. Sus labios se movían divinamente, le correspondí porque amaba el vino, sí, solo por eso.

Con una mano en su pecho caliente y la otra en la manilla de la puerta, estuvimos degustando el vino en boca. Entonces giré el pomo y sin darme cabida continuamos el delicioso encuentro, nos separamos por falta de aire, nos miramos con deseo.

—Quiero más— dije sin rodeos, este hizo una mueca y quiso beber pero lo detuve.

Tomé una de las copas y bebí sin más, me colgué de su cuello y lo besé. Este se afianzó a mi cintura y pude sentir como enmarcaba mi cintura con sus manos.

Un jadeo sutil salió de su boca mientras mis dedos exploraban bajo su playera, un vientre tan duro y firme como el de Ranma… ¡ash, por qué lo recuerdo en este momento! Me recriminé por lo desubicado de mi pensamiento. Este bajó con sus manos por mi espalda y posó cada palma en mi trasero, apretujó levemente y me levantó dejándome sentada sobre el mesón del lavabo. Mis piernas se aferraron a su cintura y mis dedos se enredaban en su cabellera larga, jalé un poco solo por maldad, notando una larga vena que atravesaba por su cuello fui directo hasta allí. Lo besé suave provocándole cosquillas, pero poco duró cuando mis dientes dejaban una buena marca cerca de su hombro.

Mousse acariciaba mis piernas desde los tobillos hasta mis rodillas y luego mis muslos, continuó su aventura hasta llegar a mi entre pierna, abrió los ojos encantado al notar que estaba completamente desnuda bajo la bata…

—No debiste abrirme la puerta— ronroneó tan sensual que me alborotaba más.

—Estaba en el jacuzzi cuando llegaste— respondí.

—¿Quieres hacerlo dentro? — preguntó con tono "inocente" le quité la playera y nos volvimos a besar. Lo sujeté firme de la correa de cuero de su jeans, pudiendo palpar una prominente erección la cual asistí casi de inmediato bajando la cremallera.

El chino había abierto mi bata y besaba mi vientre húmedo hasta llegar al monte de venus. Apoyé mis manos una a cada lado y con la cabeza hacia atrás sentí su lengua saborear mis carnes más sensibles…

—¡Ah! — jadee excitada.

El hombre se adentraba más profundo con la ayuda de sus dedos y cada vez esto se ponía mejor. Se aferró a mis caderas con sus grandes manos mientras su lengua jugueteaba en mi zona más erógena, mis piernas se enredaron alrededor de su cuello invitándolo a que no parara su delicioso y profanador actuar. Era evidente que ambos lo disfrutábamos, bueno quizás más yo…

Asomó sus verdes ojos por sobre mi monte, lo miré en llamas mordisqueando el labio inferior y volvió arremeter dando contacto con mi clítoris...

—¡Ah, ah, ah! — chillé gustosa, sentía muy cerca el orgasmo y el hombre no acabaría sin darme ese placer.

Fue en ese momento que mis piernas lo atraparon por completo, estaba retorciéndome de la excitación cuando solté mis jugos, mi sexo palpitante de espasmos no dieron cuenta del momento en que aflojé levemente las piernas para nuevamente empujar la cabeza de Mousse hacia mi centro, el único detalle era que este ya había salido provocándole un golpe de proporciones en la frente justo en el borde del lavabo.

—¿Mousse? — pregunté al notar que no lo veía, me incliné un poco y lo veo tirado en el suelo de bruces.

Me levanto rápidamente para verle y lo giro con dificultad, el tipo era pesado. Notando una horrible marca en su blanca frente, una gran mancha roja hizo que abriera los ojos impactada…

—¡Oh por Kami! — exclamé moviéndolo para que reaccionara.

Este lentamente abrió los ojos y me vio un poco aturdido…

—Es la primera vez que un orgasmo me noquea— dice llevando su mano a la frente.

—¡Ash! Idiota cómo me dices eso— exclamo pateándole el trasero, suave.

Acomodo mi bata y voy a beber de mi copa muy fastidiada, todo el apogeo y la fogosidad habían desaparecido.

Mousse se sentó unos minutos y luego se puso de pie…

—¿Tienes hielo? — preguntó mirándose en el espejo.

—No y ya te puedes ir por favor— respondí seca.

—Hey, no te molestes fue un accidente— agregó.

—Claro, escucha Mousse, eres divino pero no tengo tiempo para bajarte la inflamación— respondí fuerte.

Este se acercó a mí con una sonrisa muy divertida y me besó tímido en los labios…

—Esto no ha acabado Akane— señaló yéndose al fin.

Fui por la botella de vino y volví al Jacuzzi.

—¡Pero qué joda con él! ¡Ash! Maldita sea no controlo mi fuerza— bufaba enojada llevándome la botella a la boca.

Eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos, solo fue un minuto pero mi cuerpo se relajaba con el alcohol y el agua caliente. Mi pecaminosa mente me hacía delirar con mi profesor de arte justo aquí en este Jacuzzi.

Podía verle las nalgas, y su espalda ancha…

Abrí los ojos excitada ¿qué me pasaba? Acababa de tener un excelente oral, aunque no terminó de la mejor forma… debía dejar de pensar en él, la posibilidad de reencontrarnos era nula. Aunque sabía que podía verlo en mis clases de arte, pero no, no quería otro encuentro allí y entonces caí en cuenta que eso era lo que me molestaba. Era el lugar, lo quería solo para mí sin las miradas libidinosas de mis compañeras sobre su… rostro claro está.

Salí del Jacuzzi mucho más fresca, entré a mi alcoba y noté que eran pasadas las diez de la noche.

Busqué algo cómodo entre mi guarda ropas, una faldita de mezclilla gastada, una playera de algodón sin mangas y una chaqueta del mismo tono azul que la falda. Mi par de tenis más cómodo y un poco de perfume… casi se me olvidaba un buen pinta labios. Acomodé mi cabello húmedo junto a unos toques de perfume.

Debía de ponerle un freno a mis hormonas, al parecer estuvieron demasiado tiempo aletargadas y con Ranma solo quieren gozar.

Tomé el coche y conduje a un cine bien céntrico en pleno Tokio, me gustaban las películas de acción y justo encontraba un estreno a media noche.

—¡Perfecto! — dije, compré mi boleto y fui por un balde de palomitas junto a una soda.

Debía esperar pues aún no terminaba la función anterior, unos treinta minutos después un montón de gente salía de varias salas del cine. Entre ellos mi sexy profesor de arte, nuestras miradas se cruzaron fugaces sin embargo cubrí mi rostro tras el balde de palomitas…

¡Maldita sea! Él viene muy acompañado de amigos al parecer, mientras que yo…

Cuando volví a alzar la vista él ya no estaba, de seguro se fue a beber con los tipos que platicaba.

Bien, qué mejor panorama para una mujer soltera ¿no? Una buena película de acción y una sala de cine completamente para mí. Así es, estaba sola ya que al parecer nadie vería la función de media noche, me sonreí divertida y me acomodé bien arriba pero en el centro. Probé una que otra palomita muy cómoda en mi asiento, tomé un poco de la soda sin azúcar que había pedido y esperé tranquilamente a que comenzara la película, de pronto las luces bajaron, se encendió la enorme pantalla y entonces las luces se fueron completamente.

Estaba entretenida mirando los avances que pasaban cuando sentí un susurro cerca de mi oído…

¡Por un demonio! — Exclamé botando un poco de mis palomitas al suelo, giré ofuscada y un par de ojos azules me miraban muy divertido— ¿Ranma?

—Hola Akane, te vi hace un rato— dijo muy casual.

—¿Qué haces aquí? — pregunté curiosa.

—Veo una película— dijo mirando la pantalla.

—Ah… creí que ya la habías visto, como te vi salir junto a mucha gente— señalé.

—Pero no contigo— dijo este pegando un salto por encima de la silla— ¿puedo sentarme a tu lado o esperas a alguien? — preguntó levantando una ceja.

—Como gustes— contesté— y no, vine sola — agregué.

El sensual hombre se sentó a mi lado y de pronto metió su gran mano en mi balde de palomitas…

—¡Hey! — exclamé.

—No seas egoísta, tienes mucho y yo no compré nada— agregó como si nada.

—¡Cómprate las tuyas, maldito tacaño! — escupí provocándole una enorme carcajada.

—Eres muy grosera con esa boca que tienes— replicó tomándome por el mentón.

—No estamos en el estudio de arte, además no eres mayor que yo como para tratarte con respeto… — contesté.

—Claro que no, creo que ambos nos hemos irrespetado sea el caso ¿no crees? — pestañeó rápidamente coqueteándome el muy descarado.

—¿Qué quieres de mí? — pregunté con toda honestidad.

—¿En serio lo preguntas? — cuestionó quitándome la palomitas y dejándolas en el asiento de al lado.

—¡Solo quieres sexo gratis! — escupí leyéndole la mente.

—No apellides al sexo, eso suena feo— dijo serio — me gustas Akane, desde el primer día que te vi… me arrepentí de no pedir tu número— agregó dejándome gratamente sorprendida.

—Quizás… si intercambiamos número deje de ser natural ¿no crees?

—¿Estás casada? Porque no me importa — señaló, a lo cual sonreí por su comentario.

—Bien… ¿tú tienes novia? Porque no quiero que alguien me reclame sin saberlo.

—Nada formal— respondió cerca de mis labios— ya basta de plática— pidió rosando mi boca con la suya.

Nos fundimos en un beso largo y con sabor muy dulce, era como si los dos esperábamos este encuentro, casual pero definitivamente excitante…

—¿Quieres ver la película o tener un poco de acción? — preguntó soltando mis labios.

—Las dos cosas— respondí, este sonrió perversamente.

—¿Alguna vez tuviste sexo dentro de un cine? — preguntó sin dejarme de ver.

—No ¿y tú? — negó tajante, ambos nos sonreímos cómplices.

No éramos niños, sabíamos lo que hacíamos y por sobre todo lo que nuestros cuerpos clamaban.

¿Será esto un juego perverso?

Continuará…

Estimado lector antes que nada, gracias por esperar el tercer capítulo de este suculento y lemonoso fic. Como muchos ya saben, estoy enfocada en mi fic Shoot me in the heart. Además publiqué un nuevo fic, una comedia romántica con tintes picantes llamada Dulce y Embustero Amor ¿no lo has leído? Te invito cordialmente a hacerlo, estaré publicando cada dos semanas esa actualización.

De vuelta a la lectura, pues tienen más lemon en este capítulo. Un sensual Mousse se encargó de que Akane probara el vino y viera estrellitas, aunque con un final algo tragicómico (no pueden imaginar el ataque de risa que me dio mientras escribía aquella parte, sí, el golpe en el lavabo) mi bella protagonista un tanto fastidiada terminó perdiendo el deseo por el fogoso chino.

En cuanto a Ranma… pues es obvio que Akane lo prefiere a él. Aunque eso no quita que siga disfrutando de los placeres de la carne, total y no hay compromiso ni ataduras.

Un final con mucho pie a más…

¿Quieren más? o lo dejamos así.

Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.

#QUESIGALASUCULENCIA

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._