Show privado
Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Esta obra se reserva en su totalidad los derechos de autor, prohibida su copia o uso.
Una historia AU (universo alterno) solo tomo prestado los personajes, no necesariamente deben apegarse a sus personalidades.
Advertencia: está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
La sala de cine era toda nuestra, de pronto las luces se fueron y se iluminó por completo la pantalla gigante, ambos dirigimos nuestra atención a esta y comenzaba la esperada película. Hundidos en nuestros asientos y entre besos más que húmedos intentaba ver la película, las manos rápidas de Ranma buscaban mi piel y pronto se escabulleron por debajo de mi blusa.
—Y si…
—No pasa nada —replicó antes de que terminara.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —cuestioné deteniendo sus besos.
—No lo estoy pero es la última función, relájate Akane, divirtámonos ¿sí? —dijo casi en suplica, la película duraba una hora y media aproximadamente…
Lo empujé levemente y me puse de pie, me quedó viendo atentamente…
Comencé lentamente a desabotonar mi blusa frente a él, este se removió en su asiento un poco ansioso, me giré despacio quedando de lado metí dos de mis dedos a mi boca y luego los bajé por mi cuello hasta llegar a mis senos, este intentó tocarme pero no lo dejé. Volví a mirarlo de frente y me acerqué hasta su oído, pasé mi lengua por el lóbulo de su oreja y creo que ambos sentimos una electricidad recorrernos la columna…
—Vamos…—pidió él con voz grave.
Puse mi mano en su cinturón y lo jalé hacia mí, mordisquee su labio inferior y luego lo besé con descaro y desenfreno, fui bajando la cremallera de su pantalón y palpé su bulto hambrienta, también aproveché de abrir su camisa y en cuento solté su boca fui dejando succiones en su cuello, pecho y vientre, mis uñas se enterraban en su cintura cuando vi asomar tímidamente su miembro por el borde del Calvin Klein… mis labios rosaron la punta de este provocándole un gruñido excitante que terminó de provocarme por completo, bajé sin prisa la tela y liberé su duro falo, fui probándolo a mi antojo varias veces, su carne estaba tensa y tentadora. Subí y bajé a complacencia hasta que lo engullí por completo, noté las manos de Ranma aferrarse a los brazos de la butaca del cine, con su cabeza hacia atrás disfrutaba del delicioso encuentro.
Entre apetitosas succiones y reiteradas fricciones el sexo era acalorado, mi centro humedecido clamaba por más y los jadeos gustosos de Ranma no ayudaban a menguar la pasión…
—¡Oh… sí, ah, ah, no te detengas! —pedía soltando un poco de sus jugos en mi boca con sabor de dulce a salado.
Solté su falo a propósito, estaba a punto de venirse lo podría presentir, con semejante erección esperándome no iba a perder oportunidad, me acomodé entre sus piernas Ranma corrió mi braga y la penetración fue tan intensa profunda que jadee fuerte ante su intromisión.
—¡Ah!
—Eres tan candente, deliciosamente estrecha —susurró en mi oído mientras sus manos amansaban mis senos, el brasier ya no sujetaba mis pechos sino sus manos.
Comencé a moverme con soltura, estábamos solos con la película de fondo y con nuestros sexos clamando por más… necesitaba gozar, esa noche dejaría la etiqueta a un lado.
Embestidas de subida y de bajada, su miembro continuaba firme y duro para mí, era un tobogán de adrenalina, de ser descubiertos aunque esto era demasiado excitante e hilarante. Miraba la película al tiempo que mis senos rebotaban con fervor mientras Ranma se afianzaba a mis caderas, haciendo la penetración certera y precisa.
—¡Ah, ah, ah! gemía sin pudor.
De pronto Ranma se levantó del asiento sin dejar de profanarme, él quería llevar el control y lo dejé, me apoyé en la butaca de adelante mientras él continuaba el frenesí. Miré hacia abajo y podía ver como corrían nuestros jugos por mis piernas, no podía detenerme y él entraba y salía de mí con premura.
—Seré más rudo —susurró entre gemidos y chocando su pelvis a mis nalgas.
¡Qué era esa sensación! Era eléctrica, despampanante, deliciosamente soberbia.
—Probemos esto— dijo saliendo de mí, me volteó y casi como si supiera alcé mi pierna sobre su hombro, su falo entró de frente y más profundo, apenas logré sujetarme de sus manos y otra vez lo hacíamos salvajemente — ¿Lo sientes? —preguntó acortando distancia, era todo mío, toda su hombría estaba en mi interior haciendo estragos, los espasmos aumentaban…
—Me correré — mascullé entre gemidos.
—¡Dámelo Akane! —gruñó, en el momento en que mi cuerpo llegaba a ese punto sin retorno, con las piernas temblequear el orgasmo venía sin más.
—¡Ah… oh, sí! —solté apenas, este continuó moviéndose pero más despacio, salió sutilmente y bajó mi pierna de su hombro. Podía ver como su miembro daba respingos reclamando más… este me besó en los labios y luego abrió más mi blusa para dejar besos repartidos por doquier.
Subió la faldita que traía y acarició mi monte de venus, pasó su lengua por mis muslos humedecidos y apenas me reponía de los espasmos cuando sus labios besaron los míos, mi centro palpitante se dejó encantar por sus caricias desvergonzadas y me obligó a abrir las piernas, apoyé mis manos en las butacas de los lados mientras mi trasero se apoyaba en del medio. Se hizo paso usando sus dedos y fue probando cada centímetro de mi piel, primero eran pequeños besos delicados luego su lengua arremetió más profundo y de repente sus dientes también hacían lo suyo.
—No sigas —pedí apenas, pero la verdad es que mi cuerpo pedía más.
Mis piernas pasaron por alrededor de su cuello y su rostro se sumergió en mi zona más erógena, no me daba tregua, cada succión me hacía delirar de placer, tampoco daba chance a nada y no tenía más opción que disfrutar.
Mi clítoris casi que explotaba de la emoción y otro orgasmo venía en camino cuando de la emoción caí a la butaca de abajo con Ranma enterrado en mis labios inferiores, este se sujetó al tiempo que mis jugos mojaban su boca.
Me levantó de un solo tirón me pegó a su cuerpo y si no fuera porque me sostenía firme de la cintura mis piernas se hubieran derrumbado cual gelatina. Su miembro erecto rosaba mi vientre y me besó con ímpetu.
—Todavía queda tiempo… —dijo entre suaves besos.
Subió mis piernas hasta sus caderas y volvió a correr mi braga dejándome caer de una sola vez, la penetración fue fuerte. Estuvimos así de pie unos diez minutos, él se movía frenético mientras nuestras bocas se hundían en besos ahogados.
Mis senos rosaban su pecho, se sentía demasiado bien… esta vez me bajó y me volteó no permitiendo que viera la pantalla, desde atrás levantó mi faldita y exploró otros accesos.
—¡Oh! —chillé primeramente, mi cuerpo poco a poco se acostumbraba a su grosor.
Ranma dejaba besos sobre mi espalda cuando por fin se corrió, mientras yo iba por el tercer orgasmo de la noche.
Nos fuimos acomodando las ropas y aún quedaba película, terminamos de verla sin entender un carajo, aunque sin dudas ambos estábamos muy satisfechos.
Apenas terminó la cinta nos pusimos de pie y caminamos hasta la salida, fui rápidamente al servicio sanitario y me refresqué, cuando salí Ranma me esperaba. El sujeto en la puerta nos miraba con cierta picardía.
—¿Todo bien? —preguntó.
—Excelente servicio —dijo Ranma muy descarado.
Me tapé la cara un poco avergonzada…
—Creo que ese sujeto nos vio —comenté.
—Y si lo hizo es un maldito fisgón —soltó mi profesor de arte.
Llegamos a la salida y la locomoción pública era escasa, él andaba en su carro y se ofreció a llevarme a casa, no pude negarme aun sabiendo que ahora recordaría en dónde vivía.
—¿Cuándo nos veremos de nuevo? —preguntó mientras conducía.
—No lo sé, solo deja que esto fluya…
—Yo no le daré tiempo al universo, quiero verte de nuevo —exigió una vez llegaba a la entrada de mi edificio.
—Eso lo decidiré yo —respondí tajante.
—No juegues conmigo Akane, en cualquier momento me dejo caer en tu apartamento.
—Nada de eso, cada quien tiene su vida yo no quiero ataduras —repliqué.
—Yo menos… pero, no niegues ese feeling entre los dos, el sexo es ¡wow! —exclamó.
Abrí la puerta del carro y bajé, por la ventanilla lo miré fijamente.
—Lo pasé genial, conduce con cuidado —este sonrió y voltee para encontrarme con un pecho fuerte que rosaba mi rostro de frente.
Un par de ojos bien verdes me veían con recelo…
—Akane —era Mousse.
—¿Qué haces?
—Te vi y me acerqué, andaba con unos amigos en un bar —soltó, miré de reojo y Ranma no movía el carro.
Comencé a caminar para alejarme pero este tocó la bocina llamando la atención de ambos. Mousse volteó y se acercó, algo le entregaba Ranma en una bolsa de papel y de pronto recordé lo que había dentro.
—Dijo que esto era tuyo —-soltó Mousse entregándome la bolsa, la tomé rápidamente.
¡Maldito cretino! Chillé internamente.
—Fuiste al cine ¿con él? —Preguntó — ¿me das? – volvió a hablar.
—¿Qué cosa? —dije un poco nerviosa.
—Las palomitas —respondió.
El muy condenado le dijo que el contenido de la bolsa eran palomitas de maíz sobrantes, cuando en realidad era mi braga rota, porque entre corre y corre terminó rompiéndomela.
Seguí caminando para entrar al edificio, Mousse me seguía de cerca.
Y sí, el show privado había llegado a su fin. El sexo en el cine fue… estupendo. Pero me encontraba en una disyuntiva tremenda, ignorar sus ganas de verme, darle una oportunidad a mi vecino o simplemente seguir con mi vida igual que siempre.
Nota del autor
Estimado lector, gracias por esperar pacientemente este capítulo. Esta semana decidí darles el tan esperado lemon en el cine, muy subido de temperatura, pero es que esta pareja aprovechó la instancia. Akane goza y Ranma la desea, ¿habrá futuro entre ellos dos?
Aprovecho para mencionar que esta historia es así, no la romanticemos porque no es la personalidad de nuestros protagonistas, ellos solo viven el aquí y el ahora.
¿Quieren más? ustedes deciden…
#QUESIGALASUCULENCIA
Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony
