DIA 2: TOMARSE DE LAS MANOS

2.- No te alejes

Yuno x Charmy

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Sabía que no tenía que haberle dicho a Asta lo que pasaba con sus sentimientos hacia Charmy Pappitson. Había sido un grave error.

No iba a mentir, disfrutaba mucho de la compañía de la chica bajita de los Toros Negros.

Pero que los dos terminaran a solas en medio del zoológico lo había vuelto incómodo. Él era muy tímido, pero lo disfrazaba muy bien con su actitud indiferente y hasta cierto punto fría.

Sin embargo cuando estaba frente a ella todo era muy distinto. Una pequeña felicidad albergaba en su interior cada vez que la veía acercarse con un ligero tinte rojizo adornando sus redondas mejillas y le hablaba entre balbuceos.

Le parecía muy tierna.

― ¿Te diviertes? ― Se atrevió a preguntar una vez llegaron al área del acuario, y la peli negra empezaba a babear a través del cristal observando los peces.

Asintió. ― La verdad es que sí, hay muchas cosas deliciosas, es decir ― Dejó salir una risita apenada y se rascó la nuca. ―… cosas muy lindas por aquí ― Volteó hacia el chico alto de hermosos ojos color ámbar, quien permanecía bastante serio observando los seres acuáticos. Sin querer, suspiró deprimida.

― ¿Sucede algo? ― Por suerte él era bastante observador.

― Siento que Asta te obligó a venir… lo lamento Yuno-kun ― Era el muchacho que le gustaba; su proclamado Príncipe. Pero no tenía intenciones de forzar sentimientos donde probablemente no eran recíprocos.

Bien, era su culpa. ¿Por qué no podía ser más abierto con sus emociones? Se cuestionaba el joven. Estaba aquí parado a lado de una chica que le parecía muy linda, y él no podía verse más tonto con su indiferencia.

Charmy sonrió sin mucho ánimo y ajustó su pequeño bolso en su hombro. ― Sí quieres podemos irnos ― Sugirió en voz baja. ― Sólo debo pasar a la tienda de recuerdos, Henry me pidió que le llevara una Jirafa de peluche ― Empezó a caminar para sacarle la vuelta, pero la voz masculina la detuvo.

― Charmy, espera yo… ―

Sus ojos verdes se abrieron con impresión. ¿Él en verdad recordaba su nombre? Su felicidad se transformó en un instante cuando una multitud apresurada de personas venían hacia ellos.

― ¡Oh! ¿Qué…Qué está sucediendo? ―

Yuno esquivó a la personas con facilidad, sintiéndose irritado de que arruinaran su momento. Sin embargo se dio cuenta que la chica ya no estaba con él y se asustó.

― ¿Charmy? ―

Alzó su cuello lo más que pudo con intenciones de ver más allá. La gente sólo complicaba su trabajo, avanzó y después de unos segundos divisó aquel peculiar peinado.

En medio del disturbio terminó arrastrada por los demás, intentó alejarse pero la fuerza de todos sobre ella era mayor. Un llamado la alertó y después sintió que alguien tomó su mano y la alejó de todo eso.

― ¿Estás bien? ― Pidió él una vez estuvieron a solas.

Las mejillas de ella estaban súper rojas. Sólo asintió de manera mecánica y él suspiró con alivio.

― ¿Yuno-kun? ―

― ¿Qué sucede? ― Desvió la vista a donde la joven miraba. Sus manos estaban entrelazadas, ya no estaban en peligro, pero se sentía tan bien sujetar aquella pequeña mano. ― Ah… Es para que no te alejes ― Excusó, apartando la mirada y reforzando el agarre.

La Pappitson juró que expulsaría humo de sus oídos. Después empezaron a andar, sin soltarse.

― Vamos, iremos por esa jirafa ―

Asintió emocionada y apresuró el paso, ésta vez para colgarse de su brazo completo. El peli negro sonrió complacido; al final aquella cita no había salido tan mal.