DIA 7: UNO ESTÁ ENFERMO
7.- Me importas
Gauche x Grey
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― ¡YA LES DIJE QUE ESTOY BIEN, MALDICIÓN! ― Exclamó Gauche con evidente molestia. Después su ojo se abrió con algo de terror al observar a Gordon acercándosele con una cuchara enorme que contenía un brebaje extraño de color morado oscuro.
― Es por tu bien querido amigo ― Musitó el chico de maquillaje, acercándose a paso lento para no tirar el contenido de la cuchara.
― ¡SUELTAME BRUJA! ― Exigió entre forcejeos mirando ahora a la mujer peli rosa, quien estaba parada en la entrada de la habitación.
Vanessa se cruzó de brazos. ― Ni lo sueñes incestuoso ―
Lo siguiente que se escuchó, fue el grito ahogado del castaño una vez el líquido entró en su boca y atravesó su garganta. Gracias a la magia de hilos, el procedimiento resultó más sencillo.
― Será mejor que lo vigilen el resto de la tarde, mis hilos resistirán ― Explicó mirando a la chica peli azul a su lado, quien tapaba su rostro nerviosa por los gritos de su compañero.
Asintió. ― De acuerdo ― Susurró. La bruja desapareció y Grey se destapó el rostro mirando de forma afligida al chico de la cama.
¿Era necesaria toda esa violencia?
― ¿Te sientes mejor, amigo Gauche? ― Cuestionó Gordon inocentemente.
― ¡POR SUPUESTO QUE NO! ― El sabor amargo de aquella medicina apenas y lo dejaba respirar. ― ¡Libérenme! Debo ir a ver a Marie ―
El peli negro parpadeó confundido. ― No podemos, sigues enfermo ―
Grey se acercó lentamente. ― Podrías… podrías enfermar a Marie-chan… ― El nombre de la niña, hizo que le prestara atención. ― pi-piensa en eso Gauche-kun ― Titubeó y apartó la vista.
― Vaya mierda ― El castaño suspiró y con un cambio drástico de ánimo se giró sobre su lugar para darles la espalda; al menos los hilos le daban algo de movilidad. ― Lárguense ― Finalizó.
Grey y Gordon se miraron con tristeza; comprendían totalmente el sentimiento de su amigo. Sin saber qué más hacer, los dos abandonaron la habitación. Sin embargo, la peli azul tenía una idea en mente.
Dos horas después, el mayor Adlai despertaba de una siesta, producto de la medicina. Se enderezó, dándose cuenta que por su ventana se colocaban los rayos naranjas del atardecer. Se deprimió, nunca faltaba a sus visitas con su adorada hermana pequeña. Pero Grey tenía razón, no podía exponerla de esa manera.
― ¡Hermanito! ―
Su mirada café se expandió con asombro. ¿Alucinaba por la fiebre? Se tocó la frente, y se sentía fresca, entonces no era eso.
Se puso de pie, la magia de Vanessa ya no lo tenía atado en la cama.
Ahí estaba, la niña rubia de linda sonrisa flotando frente a su ventana en una nube de algodón.
― ¡Marie! ― Exclamó de vuelta, pegándose al vidrio de la misma.
La niña sonrió agitando su mano. Y él le devolvió el gesto todo embobado. Después su pequeña burbuja de felicidad se rompió al pensar en una posibilidad.
― Grey ya no es necesario que hagas eso… ― Murmuró apretando los puños.
― ¿Qué sucede Gauche-kun? ― Pidió una voz femenina a sus espaldas.
Su rostro se mostraba conmocionado. ― Eres la verdadera… ― Dijo bajito y después volvió a mirar a la ventana, su hermana ladeó la cabeza con preocupación.
― ¿Te sientes mejor hermanito? ―
Sonrió y asintió.
Grey jugueteaba con sus dedos. ― Sé que debí consultarte… pe-pero te veías tan triste… pedí ayuda y… bueno… me… me permitieron traer a Marie-chan ― Explicó entre pausas.
El castaño procesó todo aquello, le había costado mucho aprender a confiar en todos sus compañeros de orden; no era de recibir algún gesto de agradecimiento o afecto. Pero las acciones de esa chica le hicieron entender que en verdad le importaba.
― Gracias Grey… ― Finalizó sin mirarla, pero sonreía de lado con felicidad genuina.
