DIA 15: ALMAS GEMELAS

15.- Verde

Asta x Noelle

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Noelle intentaba leer pacíficamente un libro acerca de control mágico. Pero el escenario frente a ella no era el más pacífico. Un montón de ruido y los chicos estaban en una especie de competencia de fuerza absurda.

― Tontos… ― Murmuró para así, sin despegar su vista de aquellas páginas, pero de pronto se escuchó un grito y sintió cómo era empujada y su libro caía al suelo. ― ¡Ugh! ¿Cuál es la idea bola de tontos? ― Exclamó con los ojos cerrados recuperándose del golpe.

― Lo siento Noelle, ¿estás bien? ― Cuestionó Asta hincado frente a ella. Tal parece que alguno enloqueció y el cenizo terminó volando por los aires aterrizándole encima.

La chica se sobaba la cabeza y después abrió los ojos. ― Debí saberlo ― Murmuró.

Asta se veía enserio apenado, recogió el libro y se lo tendió. ― Discúlpame ―

― Sí, si… ya lo dijiste ― Tomó el libro y después lo miró. Él arrepentido y ella molesta.

Sus ojos conectaron.

Casi siempre lo hacían. Como aquella vez que le palmeó la cabeza felicitándola por su ataque en el Templo Submarino, estuvieron muy cerca, pero estaba más concentrada en el tacto en su cabeza, que no había tenido tiempo de contemplar bien sus ojos, como ahora.

― Son verdes… ―

Entonces su mente rememoró un día en el mercado negro, dónde a escondidas de Vanessa se había escapado a un puesto dónde una mujer leía las cartas. Pensando en cierto enano peli cenizo. Le ofreció toda su mesada con tal de que le diera indicios de quién podía ser su alma gemela.

Como la adolescente qué era, ese tipo de cosas de chicas le emocionaban mucho. Las novelas románticas aceleraban su corazón.

Verde.

Esa simple palabra, ese simple adjetivo calificativo fue lo único que obtuvo como respuesta, además de sus bolsillos vacíos. Tal parece que era aún muy ingenua como para pasear sola por las calles.

Y ahora, pareciera que por primera vez había reparado en el hecho de que los ojos de Asta eran de color verde. Uno muy bonito a decir verdad.

Se sonrojó.

― ¿Noelle…? ―

Ella parpadeó, el chico ya estaba de pie y la miraba con preocupación después de que se quedó ida en sus pensamientos.

― Gracias ― Fue lo único que respondió, alzando el libro.

Él asintió no muy convencido de su actitud, pero le sonrió. ― Nos vemos ― Y regresó con el resto.

Al verlo alejarse, se llevó la mano al pecho cómo si de esa manera pudiera calmar el ritmo acelerado de los latidos de su corazón.

Su alma gemela.

¿Podría ser qué…?

Negó con tristeza. Él amaba a la hermana Lily, no tenía oportunidad, era un cabeza hueca, pero bastante terco.

Quizás sacaba conclusiones demasiado pronto. El color verde podía aplicar en varios sentidos, ¿quizás alguien que aún no entraba en su vida?

Fuera lo que fuese, seguiría disfrutando de Asta como su mejor amigo. Eso la hacía muy feliz, ya el tiempo dirá, después de todo sí es su alma gemela, en algún punto se conectarán ¿cierto?