DIA 16: COMPARTEN CAMA
16.- Un buen momento
Asta x Noelle
.
.
¿En qué diablos estaba pensando?
Me gusta Asta
Ahí estaba de nuevo, su estúpida auto revelación mortificándole la existencia.
Pero aun así decidió invitarlo a compartir cama con ella, en un gesto desinteresado que él aceptó al instante. Habían viajado juntos a una misión en un pueblo en los límites del Trébol, pero era época de invierno, por lo que la búsqueda de unos criminales se vio afectada por la caída de la blanca nieve. Entonces decidieron hospedarse en una casa.
Compartir habitación había acelerado el corazón de la peli plata. Qué hubiera una sola cama la hizo casi desmayarse. Por eso, al verla en ese estado, Asta se ofreció a quedarse a dormir en el suelo e incluso salirse a la sala.
Presa de la adrenalina, Noelle le impidió irse convenciéndolo de que estaba muy frío como para que durmiera lejos. Sonrojada a mil le juró que estaba bien si compartían aquella cama.
Se suponía que tenía que ser más directa con él ¿no?
De a poco demostrarle lo mucho que significaba para ella, y éste era un buen momento.
¿Entonces por qué se sentía tan sofocada siendo que afuera la nieve lo cubría todo?
Se llevó su propia manta hasta la altura de los ojos, cuando vio que el chico aun dándole la espalda se removió en su lugar.
No tenía noción del tiempo, desde que se acostaron el peli cenizo empezó a roncar, pero Noelle no había podido cerrar los ojos por más de cinco minutos.
¿Quizás fue muy atrevida su propuesta? Pensó formando un puchero de inconformidad. Estiró su mano con intenciones de tocar la espalda masculina, pero se detuvo a un centímetro de su objetivo, sus ojos rosas brillaban con mayor intensidad a pesar de la poca luz del exterior.
Alejó su mano y la volvió a guardar en la calidez de la manta.
Asta pensaba que ella era increíble y Noelle pensaba lo mismo de él. Sonrió.
Seguiría esforzándose, entrenaría y se volvería más fuerte para así seguir caminando a su lado y ayudarlo a cumplir su sueño. Sí después de eso, él tenía un lugar para ella, entonces sería aún más feliz.
Se acurrucó a su almohada y cerró los ojos sin borrar su pequeña sonrisa.
Horas más tarde, los débiles rayos del sol amenazaban con golpear los rostros de aquellos dos.
Asta sonrió de forma automática al ver la profundidad con la que Noelle permanecía dormida, su pecho subía y bajaba de forma lenta y notó que su nariz se arrugaba ligeramente al respirar.
Tan tranquila.
Tan bonita
Casi se atraganta con su propia saliva, luego de procesar ese último pensamiento. Quiso salir brincando de aquella cama cómo si estuviera prendida en fuego.
Fue como aquella vez en ese baile.
Su corazón no debía latir de esa manera por Noelle.
¿Y por qué no? Le preguntó la profundidad de su conciencia.
Porque yo amo a…
Ya ni siquiera sabía que era lo que tenía que decir. Todo era muy confuso. Frustrado se levantó, tratando de hacer el menor ruido posible y salió de la habitación.
― Idiotas… ― Musitó Liebe con burla.
