DIA 18: ABRAZO
18.- Recompensa
Asta x Noelle
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Asta dio un paso atrás, intentando equilibrarse y no caerse después de que Noelle se arrojó a sus brazos con emoción.
Siempre se preguntó si habían sido hechos el uno para el otro. La forma en que ella se amoldaba a sus brazos era perfecta.
Pasó mucho tiempo para que se diera cuenta que su amor infantil, era sólo eso, algo infantil y equivocado.
De haber seguido con esa terquedad, se hubiese perdido de tantos buenos momentos; descubrió nuevas sensaciones, tanto buenas como malas, pero Noelle fue la encargada de caminar a su lado para ir descubriéndolas juntos.
La amaba demasiado.
Ambos se amaban de la manera más sincera y pura posible.
Eran un equipo.
Era su preciada compañera, su mejor amiga, su amada esposa y la madre de su hijo.
No había forma de pagarle todo lo que hizo y seguía haciendo por él. Siempre lo supo, Noelle Silva es una mujer asombrosa, y con todo el orgullo del Universo podía presumir, que era su mujer.
La estrechó con más fuerza, al sentirla temblar. Después su hombro se empezó a humedecer y los débiles sollozos no se hicieron esperar.
Sonrió con amor. Y cerró los ojos, dejándose embriagar por el aroma femenino y la suavidad de su cabello plateado chocando con su nariz, a manera de una tierna caricia.
― ¿Es enserio? ― Preguntó ella contra su hombro.
Asta abrió los ojos y sonrió. ― Por supuesto ―
Noelle dejó salir una risa de alivio. ― Gracias… ―
El cenizo se separó, obligándola a mirarlo. Se veía tan linda, a pesar de tener sus ojos llenos de lágrimas y sus mejillas sonrojadas. ― No, gracias a ti, preciosa ― Rozó su nariz con la de ella, escuchándola reír bajito.
Esa mujer se merecía el universo entero, y lo había elegido a él. Entonces su tarea era hacerla feliz por el resto de sus días.
Entonces ella le sujetó las mejillas y lo miró de forma intensa. ― Te amo, Asta ― Y sin dejarlo responder lo acercó para plantarle un beso en los labios.
Más feliz, Asta volvió a enredar sus fuertes brazos en la cintura de su esposa para profundizar aquel beso.
Tal parece que la sorpresa había salido muy bien. Recibió un abrazo y un beso de parte de Noelle. Se sentía dichoso, y lo estaría aún más, dentro de unos días.
En la cama matrimonial, yacía un papel, donde acercándose más, el título del mencionado rezaba en letras enormes, formulario de adopción.
Sí, dentro de poco serían cinco en esa casa.
