DIA 19: COMPARTIR HOBBIES

19.- Juntos

Asta x Noelle

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― 995… 996…997… ― Asta realizaba sus flexiones matutinas, a las afueras de la base de los Toros Negros.

Cerca de él, sentada en la base del tronco de un árbol, Noelle leía un libro de manera muy concentrada.

Con el tiempo, se había vuelto una especie de rutina para ambos. La Silva se había acostumbrado a la presencia del peli cenizo, y no se sentía avergonzada al respecto. Cada uno en su mundo, pero de forma indirecta cuidando lo que el otro hacía.

De vez en cuando, en medio de sus abdominales, Asta se detenía unos segundos para observar el gesto de concentración de su compañera. Sus cejas levemente fruncidas y el movimiento de su mirada rosa por aquellas letras. Sonreía y seguía con su actividad.

Por su parte, Noelle sonreía a través de su libro observando la energía de Asta en sus ejercicios, parecía que no se cansaba nunca. En menos de media hora ya había hecho mil repeticiones de lagartijas. Verlo sin camisa, la sonrojaba y desconcentraba de su lectura. Pero también era su pequeño placer culposo, ¿por qué no?

― ¡1000! ― Exclamó al terminar y se puso de pie emocionado.

Noelle bajó su libro y se puso de pie tendiéndole una botella de agua y una toalla.

― ¡Gracias, Noelle! ―

Ella alzó una de sus coletas hacia atrás. ― No hay de qué ―

Después de beber le sonrió. ― ¿Entrenamos juntos? ― Propuso.

― Bien ― Con sobre esfuerzo evitó que el sonrojo se notara. Le gustaba mucho que Asta la incluyera en sus actividades, le agradaba pasar tiempo con él. Abandonó esos pensamientos y lo señaló. ― ¡Pero ponte algo de ropa, Bakasta! ―

El cenizo se echó a reír. ― ¡De acuerdo! ―

Unos minutos después, ambos estaban frente al otro con esa mirada desafiante. Noelle, a pesar de ser de la realeza, seguía siendo una novata del escuadrón al igual que él; era muy agradable su compañía, sabía lo asombrosa qué era, y qué mejor que comprobar fuerzas con ella.

Ella alzó su varita y él la espada Danma.

Sonrieron y su pequeño entrenamiento comenzó.

Horas más tarde, Noelle yacía recargada en el mismo árbol leyendo su libro. Sólo que éste no era para control mágico, sino uno más de estilo romántico. Su corazón se aceleraba con cada párrafo que leía.

― ¡Vaya, esos tres mosqueteros son asombrosos! ― Exclamó Asta, quien estaba a su lado, pero de cabeza, con sus piernas alzadas recargadas en el tronco del árbol. Su libro lo sostenía y la emoción brillaba en sus ojos verdes.

Noelle sonrió mirándolo por un breve momento. Era extraño verlo tan tranquilo y concentrado en algo que no implicara entrenar.

Se sorprendió mucho cuando hace una semana, le pidió permiso para acompañarla en la lectura que realizaba, gracias a Gordon había conseguido un par de títulos fáciles de digerir, pero no quería leerlos en la Biblioteca.

Se sonrojó al pensar que quizás quería pasar más tiempo con ella, inmiscuirse en sus actividades para conocerla mejor. Entonces le permitió unirse.

Y desde entonces, ambos estaban muy felices de poder compartir sus gustos con la persona a quien consideraban su mejor amigo/a y su mayor inspiración.