DIA 20: JUEGA CON EL SIGNIFICADO DE LOS COLORES DE LOS TULIPANES
20.- Detalles
Yami x Charlotte
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"Nos alegra verte de nuevo"
Después de leer esas simples palabras, Charlotte dedujo quién le había enviado ese precioso ramo de tulipanes blancos hasta su oficina de la Academia.
Sonrió sin mucho ánimo.
El detalle era muy lindo, le impresionó en verdad que ese pescador cabeza hueca en el fondo tuviese más sentimientos.
El blanco simbolizaba una disculpa sincera.
Suspiró y olfateó algunas flores.
Descubrió que él había sido el encargado de llevarla hasta su departamento la noche que decidió emborracharse hasta perder el conocimiento. Por suerte el asunto no había pasado a mayores, ya era lo suficientemente vergonzoso el hecho de que la descubriera en ese estado tan deplorable.
Ya habían sido dos semanas de eso, y no había tenido el coraje de ir a verlos. En el fondo seguía molesta… en el fondo quería olvidar su orgullo y abrazar a su pequeña Noelle.
Nuevamente su vista se desvió a los tulipanes, que le daban un aspecto elegante a su sala. Eran contados los detalles que Yami Sukehiro había tenido con ella en todos esos años de conocerse; por eso los atesoraba con mucho cariño.
Y éste ramo no sería la excepción.
Sonrió, dejando que un ligero rubor cubriera sus mejillas. ― Tonto… ―
Horas más tarde, Yami mantenía una sonrisa imperceptible al observar la rutina de Noelle en esa clase de Ballet, su niña superaba sus límites en cada actividad que hacía y eso sólo lograba que estuviera más y más orgulloso.
― Te ves muy gracioso ahí ― Anunció una voz femenina a su lado.
Se sorprendió de verla ahí. Tal parece que sus disculpas funcionaron. Le sonrió de costado. ― Es un honor tenerte por aquí, Reina de la espinas ―
Charlotte sonrió. ― Por supuesto que lo es ―
La rutina terminó, y las niñas se dispersaron para ir con sus madres. Noelle se emocionó al ver a la rubia ahí y corrió para abrazarla de las piernas. ― ¡Charlotte-san! ―
El corazón le latía a mil. Había extrañado tanto escuchar esa vocecita. Se agachó y la envolvió en sus brazos lo mejor qué pudo.
― Oh, estás roja… ¿acaso te vas a enfermar? ― Anunció Yami con burla.
― ¡Ca-cállate Yami! ― Se separó de la niña, quién sonreía de oreja a oreja al verlos reunidos. Después de unos segundos, la mujer se recompuso y le sonrió a la menor. ― Toma cariño, felicidades por tu baile… estuvo bellísimo ― Elogió, tendiéndole un pequeño ramo de tulipanes rosas.
Una muestra de amor incondicional para esa pequeña niña.
Los ojitos rosas de Noelle brillaron de emoción. Sólo tenía siete años, pero sabía lo importantes que eran las flores para la Roselei, así que el hecho de que le estuviera regalando unas, significaba que ella era importante en su vida.
― ¡Gracias Charlotte-san! ―
Yami sonrió y le palmeó la cabeza. ― Combinan con tus ojos, niña ―
Eso emocionó más a la peli plata, quien sonrosada hundió su cara en las flores para sentir la textura y olerlas.
Ambos adultos le sonrieron enternecidos al verla tan feliz.
― ¿Vienes a comer con nosotros? ― Ofreció él y Noelle la miró con esperanza.
Esos dos eran su perdición absoluta. Sonrió y asintió. ― Me encantaría ―
