DIA 23: MUDANZA
23.- ¿Quién diría?
Asta x Noelle
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Liebe ingresó a la sala, con una caja en manos. Una vez encontró un lugar vacío la bajó con mucho cuidado. ― ¿Nerviosa? ― Interrogó, observando a Noelle sentada encima de una enorme caja, con su vista en la nada.
La mujer sonrió con pena. ― Algo… ― Se encogió de hombros. ― Pero mi felicidad lo supera ―
Liebe sonrió, sacando de quién sabe dónde una bolsa de galletas y comiendo una al instante. ― Me alegra escuchar eso, Lady Noe ― Murmuró con la boca llena.
Ella sonrió y se puso de pie. ― ¿Me das una? ― El chico hizo un gesto de terror y empezó a sudar, cómo si se estuviera debatiendo entre la vida y la muerte. La Silva negó divertida. ― Tranquilo, sólo bromeo ― Y dejó salir una risita.
El peli blanco se llevó una mano al pecho con alivio. ― Lady Noe, eso ha sido muy cruel ―
La joven lo ignoró y empezó a desocupar la caja más cercana, encontrándose con unos marcos de fotos. ― ¿Quién diría que acabaría así, no? ― Musitó, observando una foto de ella y Asta en el día de la graduación de la Academia. Esos tiempos eran los que más atesoraba, conocerlo a él y a los Toros Negros le cambió la vida para bien.
Desde entonces ya eran novios. Pasaron siete años más, y ahora teniendo veinticinco años de edad decidieron por fin vivir juntos.
Habían tenido sus dificultades, días grises que no parecían tener fin. Pero siempre encontraban la forma de arreglar el asunto, estar juntos y sonreír como siempre.
También eran un gran equipo. Después de todo, esto inició con dos chicos siendo mejores amigos.
― La verdad, siempre supe que terminarían juntos ― Anunció el chico tras ella, masticando ruidosamente una galleta.
― No olvides tu modales Liebe ― Le dio un leve codazo para que se alejara.
― Me adoras y lo sabes, preciosa ― Hizo un puchero divertido y se alejó para desempolvar algunas cosas.
― ¿Todo bien chicos? ― Cuestionó Asta con esfuerzo, pues cargaba tres cajas que apenas y lo dejaban ver. Noelle se acercó y le ayudó.
― Todo bien hermano, sólo advierto a mi cuñada de tu lado pervertido ― Anunció con burla el de ojos rojizos desde la otra esquina.
Asta sonrió de lado. ― Uff sí te dijera… ¡AUCH! ― Noelle llegó a él y le pegó un zape en la cabeza. Estaba totalmente roja, aunque a estas alturas no sabía sí era de pena o de furia. Sin miedo a morir, se echó a reír sonoramente. ― ¡Uy, qué agresiva! ― Exclamó y de un hábil movimiento la atrapó en sus brazos y empezó a hacerle cosquillas.
― ¡Ya, suéltame! ― Noelle reía intentando empujar a su novio. ― ¡Bakasta! ―
Un escalofrío recorrió al otro chico e hizo un gesto de asco. ― Ugh, sí van a empezar con eso ya me voy ―
La pareja se miró con complicidad y saltaron sobre el otro antes de que cruzara la puerta. Entre los dos le hacían cosquillas. ― ¡UGH, ESTÁN LOCOS! ― Gritó, intentando quitárselos de encima.
Momentos después, la risa les gano mientras estaban en el suelo, intentando recuperarse.
Las mudanzas eran agotadoras; cajas por doquier, polvo y recuerdos en cada objeto, pero también había mucha diversión de por medio.
