DIA 27: CONOCER A LOS PADRES

25.- Consentimiento

Finral x Vanessa

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La mujer mayor observó a su hija, parecía bastante seria, como si nada pudiera perturbarla. Después su mirada viajó al chico a su lado izquierdo. El castaño sudaba y los dientes casi castañeaban por los nervios.

Era imposible que fuese el chico qué conoció hace un año, cuando la enfrentó en la entrada de su casa, después de que discutió con Vanessa.

El brillo en sus ojos era determinación pura. Era alguien dispuesto a todo con tal de defender a su hija. De hecho la misma le confesó, que el castaño era quién había insistido en que volviera a casa a intentar arreglar las cosas.

Era una mujer bastante estricta, lo reconocía. Al intentar querer el bien para su adorada Vanessa, terminó alejándose de ella y no estuvo ahí para apoyarla en sus dificultades. Las dos parecían unas desconocidas y el carácter era algo que también compartían, por eso cuando intentaban charlar, todo se complicaba.

Decidió no meterse más. No se sentía con el derecho de hacerlo.

"Esta siempre será tu casa".

Fue lo único que pudo ofrecerle.

Pero ahora los dos estaban ahí, cenando en su comedor; intentando hablar para formalizar la relación qué tenían.

― Imperfecto ―

Finral tembló en su lugar luego de escuchar aquel veredicto. Vanessa frunció el ceño, sí un comentario despectivo salía de la boca de su madre, abandonarían el lugar y no volverían jamás.

Hacía esto por Finral, quien quería la autorización de su madre para salir con ella. Era un tonto chapado a la antigua, pero así lo amaba.

La mujer carraspeó y prosiguió. ― Pero tienes buenos modales… Finral ― La densidad de su mirada disminuyó. ― Gracias por tomarme en cuenta ― Hizo un gesto de desinterés con la mano. ― Espero sigas apoyando a Vanessa, cuento contigo ― Las miradas de asombro que le dieron los dos jóvenes hicieron que casi se arrepintiera de sus palabras.

Vanessa sonrió, aun sin poder creerlo. Pero ya no abusaría de su buena suerte. ― Gracias, madre… ―