DIA 28: COMPRAS JUNTOS
28.- Primerizos
Asta x Noelle
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Noelle leía atenta los títulos de aquellos libros, muchos de ellos eran atractivos y parecían útiles, deseaba poder llevárselos. El tiempo se le venía encima y a pesar de que tenía más tiempo libre, no quería ocuparlo todo estudiando acerca de maternidad.
― Bien… me llevaré estos y después volveré por este ― Murmuró para así, tomando por fin tres libros entre sus manos y abandonando el de recetas de papillas.
― ¡NOELLE! ― La mujer giró su mirada hacia su marido, quien entusiasmado le mostraba un mameluco de vaquitas. Ella dejó salir una risita, y se sobó su vientre hinchado. ― Es muy lindo, pero no lo usará hasta que tenga cinco meses ― El gesto de Asta decayó y como siempre era su debilidad, le sonrió. ― Está bien, hay que llevarlo ―
― ¡Iré por otros tres! ― Anunció el cenizo con emoción perdiéndose en los pasillos.
Noelle se volvió a una de las empleadas. ― Discúlpenlo, está muy entusiasmado ―
La mujer castaña sonrió. ― No se preocupe, comprendo esa felicidad y más sí son padres primerizos, es una experiencia realmente fascinante, disfrútenla como mejor deseen ― Aconsejó, totalmente conmovida. No era común que una pareja de Capitanes de orden viniesen a esa clase de lugares, así que genuinamente compartía su felicidad y emoción por la llegada de ese bebé.
― Gracias… ― Murmuró Noelle algo apenada.
Después de conocer el sexo de su bebé, decidieron darse un tiempo y salir de sus deberes con los Caballeros Mágicos, juntaron sus propios ahorros y bajaron a la Capital para realizar las compras necesarias para su adorado niño; sí, Noelle estaba esperando un varón.
En su momento habían ayudado a Charlotte cuando estaba embarazada; todos los Toros Negros cooperaron en aquella ocasión, mostrando el afecto que tenían por su Capitán y la niña que ambos iban a tener.
Emilia Sukehiro, se convirtió en una niña muy consentida.
Ahora que era el turno de Asta y Noelle, querían vivir la experiencia de manera un poco más íntima, y ésta salida de compras como un matrimonio normal, era la oportunidad perfecta.
― Todos los mamelucos son preciosos ― Murmuró ella no sabiendo qué elegir. Sí pudiera se llevaría todo.
― Creo que esto le gustará ― Anunció Liebe en su forma pequeña, llegando con una sonaja de color amarillo brillante.
Noelle la tomó de inmediato. ― Es adorable, gracias Liebe ―
El demonio asintió y voló por los demás estantes. Asta apareció casi enseguida con sábanas de color plata y azules y un enorme conejo gris de peluche.
Sonrió con ternura, Asta quería anticiparse a todo. En su día libre había pintado la habitación del niño; como cada cosa que hacía, se esmeraba hasta el máximo con tal de estar satisfecho.
Esos detalles, la enamoraban aún más.
― Falta poco, corazón mío… ― Susurró acariciando de forma distraída su vientre.
