DIA 30: PRIMERA VEZ

30.- Conexión

Finral x Vanessa

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Era diferente, lo sabían en el momento que los besos se volvieron más intensos y la necesidad de estar más cerca se hizo presente.

Las manos de ambos recorrían con habilidad y suavidad el cuerpo del otro.

En un momento, las caricias de él se volvieron algo torpes, cargadas de los nervios que de a poco empezaron a caerle como un balde de agua fría. Estaba muy entusiasmado por seguir, pero no quería forzar nada, mucho menos a la hermosa Princesa que tenía frente a él.

La amaba demasiado como para herirla.

Entonces ella le sujetó las mejillas y lo hizo que la mirase. ― Te amo, Finral ― Y le sonrió de la manera más dulce posible.

El corazón del castaño brincó de emoción. Vanessa era una mujer increíble, siempre agradecía el que sus caminos se cruzaran.

Cuando la conoció era una persona rota, sufrió por mucho tiempo, pero siempre se mostraba firme y no se rendía ante las adversidades, sus metas las tenía fijas y su personalidad era bastante relajada, sin embargo cuando se necesitaba se convertía en alguien aguerrida.

En ese sentido, se parecían bastante.

Nunca creía en su propia fuerza interior, pero ella le ayudaba a creer ; juntos se complementaban de una manera asombrosa.

La miró de nuevo. Ambos mantenían un ligero sonrojo y sus respiraciones agitadas debido al aventurado encuentro anterior.

No tenía idea de qué hizo para merecerla, pero ya no iba a soltarla jamás.

Nuevamente se inclinó para besarla.

No supo en qué momento ambos habían terminado recostados en su cama de aquel pequeño departamento. Quizás el juego previo los llevó hasta ahí, pero ya no importaba, siguieron con lo suyo.

El beso volvió a subir de intensidad, y sin una pizca de vergüenza la mujer empezó a deshacerse de la ropa del hombre frente a ella.

Meses atrás, la sola idea le aterraba y la mente se le nublaba con los recuerdos de su antiguo Jefe, quien muchas veces había intentado sobre pasarse con ella, pero que gracias a su inteligencia nunca pasó de más. Finral había sido tan paciente y tan dulce.

Lo amaba, quería llegar con él hasta el final. Se sentía lista, y en sus brazos se sentía segura así que no podía pedir más.

La ropa de ambos finalmente desapareció en aquella habitación.

El sonrojo invadió a Vanessa ante la mirada intensa que le propinaba su adorado castaño. Desvió sus propios ojos, sintiendo que la vergüenza se iba a apoderar de ella. Pero pronto, Finral le borró toda idea errónea al besarle la frente con ternura.

― Te amo, Vanessa ―

Esa declaración fue suficiente para que sus corazones se conectaran y les permitiera avanzar.

Se tomaron su tiempo para recorrer el cuerpo del otro con caricias suaves y lentas. Los besos se volvieron más húmedos y dejaban un camino por los rincones menos esperados.

El momento en el que se unieron llegó y ambos lo disfrutaron.

La conexión se volvió más fuerte y sus miradas púrpuras jamás se separaron mientras se susurraban palabras de amor. Una pequeña corriente eléctrica terminó por recorrer cada fibra de su ser anunciando el término del acto; cansados pero felices se recostaron, abrazándose.

El amor que sentían se intensificó, así como las ganas de abordar la tierra de los sueños que poco a poco fue consumiendo a la pareja de amantes.