Buenas noches (al menos donde estoy es de madrugada). Les doy la bienvenida al primer OS de este año 2022, al menos de mi autoría, pues habrá gente por racimos publicando o actualizando justo a los primeros minutos del año, todo lo contrario a mí, por lo que hacer una apuesta así no me conviene xD. Sono Hanabira no me pertenece, pero sin duda lo amo.

Un año nuevo de amor algo complicado

La familia Kitajima en pleno se había congregado en la casa de Kaede para así celebrar todos juntos el fin de año. Pocas eran las horas que faltaban para que hiciese falta darle un reinicio al calendario, y todos esperaban aquello con gran entusiasmo.

Kaede y madre se habían encargado personalmente de la cena, aunque Sarasa no quería quedarse por fuera y de vez en cuando les daba una mano para así asegurar que todo en la cocina saliese bien, pues eran muchas cosas las que hacía falta atender.

─ A ver... Mmm, el pastel huele bastante bien ─ Sarasa saca finalmente el pastel del horno, y tanto ella como las anfitrionas quedaron impresionadas por cómo había quedado.

─ ¡Increíble! Eso no recordaba habérselo visto, tía ─ Kaede se acerca al pastel, comprobándolo con un cuchillo.

─ ¿Qué te puedo decir, Kaede-chan? Si quieres te doy un par de lecciones. Doy clases los jueves y no cobro mucho ─ Sara se ríe ante su propia ocurrencia.

La ayuda de Sarasa había sido mucho mejor de lo esperado. La cena ya estaba completamente lista, y los Kitajima ya estaban en la mesa. Cada quien se había sentado con su respectiva pareja (los padres de Kaede, los padres de Sara y también las primas). La cena vino acompañada con música, luces navideñas luciendo en toda su grandeza, comentarios alegres alusivos a la época y recados de los deseos de otros parientes que no estaban presentes.

La cena de fin de año iba acorde a todo lo planeado por la familia. Todo era alegría, deseos de un nuevo año lleno de sonrisas y amor... solo había un pequeño problema, y el mismo involucraba a Kaede y Sara.

Ambas habían acordado no hacerlo desde Nochebuena, por lo que llevaban una semana aguantando. La razón de ello es que quería culminar el año demostrándose mutuamente su amor, pero la noticia repentina de la llegada de los padres de Sara para la cena había echado abajo todos los planes. Eso significaba que Kaede y Sara se encontraban allí, sentados en medio de la familia, con las ganas reprimidas y algo nerviosas.

La cena iba a ser sucedida por unas cuantas charlas y juegos. Ideas de sus padres. La cosa era que, si Kaede y Sara no encontraban pronto una manera de escabullirse, estarían como mínimo uno o dos días más sin hacer el amor como quisieran. Kaede misma decía que eso no era tan grave, que no todo debía tratarse de sexo, pero es que más de una semana sin nada de nada no era algo precisamente agradable. Ella misma podía sentir la excitación que se había forzado a reprimir. Se relamía los labios de vez en cuando, como si así fuera capaz de aguantar más tiempo, pero la verdad es que no era más que autosugestionamiento sin efecto alguno.

─ ¿Y bien? ¿Qué nos tienes que contar sobre tu trabajo en la agencia de modelaje, Sara? ─ Sarasa mira cariñosamente a su hija, y esta ríe nerviosamente.

─ Ah, ¿qué te puedo decir? De momento todo va normal, aunque me dijeron que para febrero harán unas sesiones especiales con motivo de San Valentín. No me han dicho cómo será exactamente, pero la idea me emociona mucho.

─ Sí, ya lo creo ─ Sarasa se ríe junto a su hija.

Sara por dentro no estaba mejor que Kaede. Ella, que con tanta facilidad le daban ganas de tener más de Kaede, había estado haciendo un esfuerzo importante para mantenerse en su asiento y fingir normalidad. De haber sabido antes que tenía que estar así, no habría hecho ningún acuerdo con Kaede y habría hecho el amor con ella dos o tres veces como mínimo en aquel intérvalo de tiempo... Bueno, la verdad es que, siendo Sara, de diez veces no hubiera bajado, pero en todo caso necesitaba mostrarse pudorosa.

─ ¿Qué tal si salimos todos juntos para ver los fuegos artificiales? ─ propone el padre de Kaede, abriendo sin saberlo una brecha para las dos menores.

─ Suena espectacular ─ responde la madre de Kaede ─. Tenemos un par de años que nos hemos estado perdiendo los fuegos artificiales de fin de año. Podríamos jugar y comprar cosas mientras estamos afuera ¿Qué les parece chicas?

─ Pues suena genial, tía ─ responde Sara, y de pronto empieza a tambalearse ─. Oh, creo que me acabo de marear un poco.

─ ¿Qué te pasa, Sara? ─ dice Sarasa algo preocupada.

─ Debe ser el sueño. Últimamente me estoy acostando siempre bastante temprano, por lo que me está costando mantenerme despierta a estas horas ─ dice Sara fingiendo de manera magistral que se estaba mareando de nuevo.

Kaede también llega a creerse la mentira. Sara era muy buena actriz. Nadie se imaginaba que estaba estructurando una buena excusa para así estar con Kaede como quisiera, aprovechando que los padres de ambas se irían. Era una oportunidad dorada. Kaede se ofrece a llevarse a Sara a su habitación y cuidar de ella, por lo que los padres de ambas, confiando ciegamente en las palabras de Kaede, acceden a su petición y deciden irse. Ya sería para otro momento que puedan disfrutar del momento todos juntos.


Habitación de Sara

─ Ya está, Sara. Ahora puedes descansar. Me hubieras dicho que no podías estar despierta hasta tan tarde y... Mmmmhhhh...

Kaede es sorprendida por Sara empezando a besarla apasionadamente. No iba a dejar ir su premio por tan grandiosa interpretación. Lentamente mete sus manos entre las ropas de Kaede, cuando en eso la puerta es abierta, asomándose Sarasa.

─ Chicas, ¿están seguras de que no necesitarán nada más antes de que nos vayamos?

─ Ah, estamos bien, tía. No hay de qué preocuparse ─ responde Kaede con un libro entre las manos, y a su lado estaba Sara cobijada y mirando a su prima con atención ─. Como te iba diciendo, Sara: Frodo y Sam habían llegado finalmente a la montaña del Destino, dispuestos a destruir finalmente el anillo único antes de que Sauron se hiciese con él. Era un momento crítico, pues las alianzas lideradas por Aragorn, hijo de Arathorn, heredero de Isildur, señor de los Dúnedain, apodado Trancos, estaban haciéndole frente a los Orcos de Mordor en una batalla que resultaba definitoria para el destino de la Tierra Media...

─ Bueno, en ese caso las dejo tranquilas. Recuerda llamarnos si hace falta algo, Kaede-chan.

─ Lo tendré en cuenta, tía ─ Kaede espera a que Sarasa cerrara la puerta, y entonces suspira de alivio ─. Nos salvamos por la mínima, Sara. Por poco y nos descubren.

─ ¿Y qué fue lo que pasó con Frodo y Sam cuando llegan a la montaña del Destino, Kaede-chan? Lo que pasa es que jamás vi la tercera película ─ dice Sara emocionada por el relato de su prima.

─ Podemos dejar eso para mañana por la mañana, Sara. Ahora creo que finalmente podemos entrar en materia ─ responde Kaede con tono provocativo, y Sara sonríe feliz ─. Ahora, si me permites...

Kaede y Sara acercan sus rostros cariñosamente. Sus narices hacían contacto entre sí antes de que los labios hicieran lo propio. En sus miradas brillaba el deseo, las ganas que tenían de mostrar físicamente el amor que se tenían, pero el teléfono de Sara empieza a sonar, aunque se trataba de una notificación en las redes sociales. Como Sara no podía permitirse ser grosera, sea quien sea la persona que le haya escrito, toma su teléfono para atender los mensajes.

Resultaba que Eris, Shizuku, Takako, Runa, Risa y Miya habían estado escribiendo mensajes de felicitaciones para todo el grupo de amigas. Ya Mai había respondido, siendo la primera de todas, y ahora le tocaba a Sara. Tenía que estar respondiendo los mensajes uno por uno, mientras que Kaede se sentía impaciente. Por alguna razón su celebración particular de año nuevo no estaba fácil, pero igual deseaban intentarlo. Sara se apresura en escribir a todas, y ahora parecía que ambas estaban listas.

─ Listo, Kaede-chan. Ahora hazme tuya.

─ Claro, Sara.

Ambas primas empiezan a besarse de nuevo, pero entonces el teléfono de Sara vuelve a sonar. Mal momento para ello. Kaede por un segundo pensó que debieron apagar aquel teléfono, pero ya no se podía hacer nada. Sara atiende lo que resulta ser una videollamada de parte de Nanami.

Buenas noches, Sara-san, Kaede-senpai. Les llamo para desearles, feliz año a ambas.

─ Muchas gracias. También te enviamos ese deseo, Nanami-chan ─ le responde Sara sonriente, aunque por dentro le caía mal que las estuvieran interrumpiendo tanto ─ ¿Qué estás haciendo, por cierto?

Pues estoy de viaje con onee... con Yuuna-senpai. Es muy divertido estar por aquí. Es una lástima que no pudiéramos reunirnos entre todas para así celebrar el año nuevo a lo grande.

─ Ya habrá otra oportunidad, Nanami-san. Mientras no perdamos el contacto entre nosotras, siempre habrá otra oportunidad ─ le responde Kaede.

Tienes que colgar esa llamada, Nanami ─ aparece Yuuna detrás de Nanami, vestida con lencería de color azul celeste y con una mirada que denotaba una obvia lujuria ─. Me siento romántica, así que ven aquí y celebremos juntas el fin de año.

Ehhhh... Chicas, creo que me tengo que ir. Nuevamente feliz año.

─ Igualmente. Saludos a Yuuna-san ─ dice Kaede.

La llamada es finalmente cortada, y entonces Kaede y Sara estaban nuevamente con el terreno despejado. Era mejor empezar antes de que surgiese una nueva interrupción, cuando en eso suena el teléfono de Kaede. Parecía que el destino estaba en contra de ambas, pero no había de otra. Kaede agarra el teléfono y atiende. Era una llamada de parte de Mai.

¡Feliz año, Kaede-san, Sara-chan! ─ en efecto, la pelinegra acaparaba la pantalla ─ ¿Qué tal les va? Espero de todo corazón que bien.

─ S-sí, estamos bien ─ Kaede estaba abrumada en ese momento, tanto por la repentina llamada de Mai como por la excitación retenida.

Es bueno saber eso. Ahora mismo estoy en casa, viendo una película con mis hermanos y con Reo ¿Alguna vez han visto El regalo prometido? Se las recomiendo bastante si no la han visto.

─ Kaede-chan y yo sí la hemos visto en Navidad. Es una película bastante entretenida y con un mensaje bastante bueno, aunque parece que casi nadie consigue captarlo ─ Sara responde en lugar de su prima.

Bueno, pues les aviso que ahora mismo la están transmitiendo. Mis hermanitos no han parado de reírse con todas las desventuras del Swarze. Ya saben que ahí está la opción si desean verla de nuevo.

─ Lo tendremos en cuenta, Mai-san. Muchas gracias por avisarnos ─ le dice Kaede logrando aparentar normalidad.

Entonces ya no hay nada más por decir. Les deseo un feliz año. Diviértanse mucho y cuidado con los excesos, que tenemos que volvemos a ver muy pronto.

Kaede y Sara responden con unas pequeñas sonrisas, y Mai cuelga la llamada. Había sido breve, pero a las primas Kitajima se les había hecho eterna, pero lo importante es que podían estar finalmente estar solas en la habitación, celebrando el año nuevo dándose amor hasta caer rendidas. Los besos nuevamente tienen lugar, y estaban empezando a desvestirse cuando la puerta se abre, apareciendo la madre de Kaede. Las primas se sobresaltan por lo sorpresiva de dicha aparición, al punto que incluso Sara olvidó fingir que tenía sueño.

─ ¿Mamá? ¿Qué está pasando? ─ dice Kaede bastante nerviosa.

─ Lo que pasa es que pensamos mejor la situación, y eventos con fuegos artificiales habrán en el futuro, y para entonces seguramente iremos todosjuntos. Mientras tanto, podemos jugar parchís y otras cosas, Kaede. Ven y únete a nosotros para que juguemos, mientras dejas a Sara descansar esta noche.

Kaede y Sara solo se quedan mirando con cara de perplejas a la madre de Kaede, y luego se miran entre ellas, pensando en que sin duda fue una muy mala idea haberse guardado las ganas para celebrar el año nuevo, pues ahora no iban a poder amarse a gusto. Por más que lo intentaron, tal parecía que esta vez las cosas no salieron como les hubiese gustado.

Fin


Como pueden ver, el amor lo puede todo, menos sacarse de encima las alegrías ajenas y los mensajes de año nuevo xD. Espero de todo corazón que estén muy bien, y que este año sea próspero y demás. Feliz año 2022, y que la fuerza los acompañe.

Hasta otra