Gracias por todo
Capítulo único
La fría nieve de las calles decoraba todo el lugar, el último día del año finalmente se iba acabando, después de miles y miles de problemas, un año más quedaba atrás y eras el momento de darle paso a uno nuevo, las tenues luces que alumbraban la noche eran muestra que faltaba poco para la medianoche, y en un pequeño departamento, junto a mi 'hermana' y nuestro nuevo novio, festejábamos a nuestra manera.
Sé que te preguntas, ¿Nuestro?
Así que sí, nuestro. Para que entiendas, deja te cuento nuestra historia y te pongo en contexto junto a mi hermana...
…
…
…
Mi nombre, aunque suene muy extraño, es Hoshi no Hokuto, soy una castaña de 18 años con mi cabello recogido en una coleta en forma de estrella, piel levemente bronceada junto a unos ojos de tonalidad morada, siempre llevo un lazo de color café atraso en su frente, dejando que mi cabello forme dos mechones en su frente y otros dos a la altura de mis hombros.
Mi 'hermana' se llama Hyūga Hinata, una chica de 18 años, con un largo cabello lacio, de un inusual color índigo, una piel muy blanca y unos ojos perlados, que a priori la hacían parecer ciega.
Ambas éramos 'huérfanas' desde que nacimos, ninguno de nuestros padres quería hacerse responsable, por lo que terminamos en un orfanato desde que tenemos memoria. Teníamos padres diferentes, pero eso no evitó que nuestra unión fuese tan grande al grado de considerarnos hermanas, nacimos en una región algo retirada en Japón, sin embargo... un trágico incidente nos llevó hacia otro rumbo...
Cuando teníamos dos años, el orfanato en el que residíamos se incendió debido a una banda de criminales que, buscaban niños para venderlos en el mercado negro, como siempre, tanto Hinata como yo siempre dormíamos juntas, o al menos siempre nos ponían juntas, por lo que, cuando los secuestradores nos encontraron, no dudaron en llevarnos con ellos, puede que sea algo que a priori nadie creería, pero créeme... era algo que a futuro nos afectaría...
Habían secuestrado a unos cuantos niños más, de variadas edades, según lo que supimos después, teníamos que llegar a las regiones bajas de la India, sin embargo, el barco en el que teníamos que subir se había ido, y debido a que la policía estaba buscando a los criminales terminaron por abandonarnos en un pesquero que iba a Francia.
Durante dos meses, anduvimos en un barco, sobreviviendo poco a poco junto a los demás niños que habían secuestrado, algo trágico si me lo permites decir, pero, a diferencia de quienes nos secuestraron, los pesqueros eran mucho más amables, nos cuidaron durante ese tiempo y, al llegar al puerto, se encargaron de darnos un hogar en diferentes lugares a los cuales podríamos sobrevivir, para nosotras dos nuestro destino, junto al cargamento de pescado que nos acompañaba, era uno en específico... la ciudad del amor, Paris...
…
…
…
Después de llegar junto a mi hermana Hokuto, terminamos varadas en un nuevo orfanato, aprendiendo poco a poco, y con ello el tiempo pasó, no es que realmente importe lo que vivimos en ese tiempo, lo más intrigante fue la decisión de que ninguna de las dos se separaría, y eso fue debido a que un par de gemelos fueron adoptados por diferentes padres, lo que terminó en un verdadero mar de lágrimas.
Si bien era cierto que queríamos ambas una familia, procurábamos no estar presentes cuando venía una familia a adoptar, no quería perder a mi 'hermana' y ella no me quería perder a mí, por lo que, a pesar de las burlas de los demás por no ser queridas por alguien, nos mantuvimos unidas... hasta que la conocimos...
Cuando íbamos a entrar a la secundaria, una anciana vino a adoptar, Hokuto había pasado frente a la anciana quien la detuvo, para terror de mi hermana, quien no quería estar ahí, quería irse, pero parecía que el agarre de la señora era firme, así que, arriesgándome, me acerqué a Hokuto para tratar de alejarla, sin embargo, la misma señora nos agarró a ambas, teníamos miedo, su mirada era penetrante y muy atemorizante, sin embargo, después de un largo minuto, la anciana nos sonrió, y decidió adoptarnos a ambas, al ver la cercanía que teníamos. Internamente ambas sonreímos y celebrábamos, era lo único que deseábamos ambas... seguir juntas hasta el final...
…
…
…
La casa de la anciana que nos adoptó era muy acogedora, ese mismo día supimos que la señora se llamaba Chiyo, su apariencia, a pesar de que en principio parecía una amargada, realmente nos intrigó. Un tono de piel pálido, con dos manchas en la piel, un cabello morado junto a un protector de trapo de color café. Para mi felicidad, se vestía como si fuera una panadera, y de hecho eso era, ella era una panadera, puede que a Hinata no le guste tanto, pero yo amo hornear, así que para mí era una bendición tener a alguien que me enseñe panadería.
Aunque en ese tiempo no lo supiéramos, Chiyo también venía de Japón, por lo que nos contaba de su hogar de origen, de su familia y de cómo tuvo que afrontar varias pérdidas a lo largo de su vida, su hermano, sus padres, su esposo y sus hijos, de hecho, hacía ya dos años que su hija había partido al más allá, y le había dejado un hueco al saber que murió embarazada, por lo que se encerró, con el tiempo decidió dejar atrás esa tristeza y dedicar sus últimos años a criar a una niña... y por fortuna consiguió dos...
Desde que nos había adoptado, empezó a ir relativamente bien nuestra vida, y con ello empezábamos una nueva etapa en nuestras vidas... junto a nuestro futuro novio...
…
…
…
Entramos a secundaria, en un gran instituto, soñábamos con hacer amistades de aquí a allá, de dejar de ser las rechazadas, como lo éramos en el orfanato, sin embargo, tan pronto entramos descubrimos que eso no podría ser posible, pues, apenas nos vieron los demás se empezaron a burlar de nosotras, a mí siempre me decían ciega tonta, tímida mosquita o simplemente estorbo. Mientras que a Hokuto le decían Tarzana, panaderita salvaje o simplemente niña tonta, nos hicieron a un lado nuestros compañeros, y debíamos de soportarlo. Si bien no era tan tímida y Hokuto no era tan brusca, todas esas burlas nos hicieron actuar así.
Para peor, al año murió nuestra abuelita Chiyo, quien lo único que nos dejó que pudiésemos reclamar fueron sus materiales de cocina, unos cuantos libros y su joyería. Su herencia monetaria, junto a su casa, no era accesible debido a nuestros trece años, por lo que tuvieron que seleccionar un albacea según lo estipulado por Chiyo en su testamento, para evitar que el estado se quedase con lo que nos pertenecía, así fue como conocimos al bastardo de quien tuvimos que cuidarnos durante todo ese tiempo, solo éramos niñas y no entendíamos todo eso de documentos legales, por lo que terminamos parando junto a un maldito señor asqueroso... que respondía al nombre de Kakashi...
Desde que empezó a vivir en nuestro hogar, ese maldito nos atormentaba sin parar, quería que hiciéramos el quehacer, la comida, todo, mientras él solo se sentaba a ver la televisión o a leer sus novelas eróticas, odiábamos su actitud despreocupada, diciendo que todo se solucionaría con el dinero de nuestra abuelita, quería golpearlo, quería gritarle... pero aprendimos a callar...
…
…
…
Tres años pasaron, y nos habíamos convertido en hermosas jóvenes con una envidiable figura, cosa que notamos al entrar a la preparatoria. Todos se nos quedaban viendo, con esas miradas lascivas, aquellas que lentamente te desnudan para devorarte. Y si no fuera poco, a todo eso se sumaron más problemas, los insultos en casa pasaron a golpes físicos, golpes que el maquillaje siempre ocultaba, castigos infernales que terminaban en una cama, llorando a mares, yo podía aguantar a duras penas, pero sabía que Hinata le dolía cada vez más, y lo noté cuando una noche quiso suicidarse tomando varias medicinas caducadas, quería escapar junto a ella, había una opción, pero no la tomaríamos, y créeme... no queríamos tomarla...
Resultó ser que, nuestros padres eran propietarios de varias empresas en Japón, el hecho de que nos abandonaran fue porque estaban a mitad de un importante negocio y no querían molestias en esos momentos, a los dos años el acuerdo se renovó con una nueva clausula, debía de haber un matrimonio para mantener todas las riquezas, sin embargo, enemigos de ellos nos rastrearon y esperaban cobrar rescate, pero todo salió muy mal... ¿Adivinen a quienes buscaron después para cumplir con el trato?...
Después de que nos encontraran y se pusieran en contacto con Kakashi, las cosas fueron para peor, el maldito creyó que, si se acostaba con ambas, lograría tener parte de las riquezas familiares, por lo que no dudo en coquetearnos con tal de que le abriéramos las piernas, yo nunca caí, pero Hinata poco a poco perdía la voluntad de luchar, así que tuve que intervenir, y que bueno que lo hice. Debido al constante acoso por su cuerpo, siempre se le insinuaban, todo lo que había vivido la dejó siendo muy sumisa ante los demás, fue en una tarde donde la encontré en un estacionamiento siendo desvestida por un chico, un tal Toneri quien solo quería un polvo, antes de que la desnudara por completo logré golpearlo con la suficiente fuerza para tirarlo, y sin pensarlo me llevé a Hinata de ese lugar... no quería que ella terminase en algo malo...
…
…
…
Los golpes, insultos, castigos y el constante acoso de los demás me hizo sentir realmente mal, solo quería que todo parara por una vez en la vida, no quería volver a escuchar los insultos, o sentir esas nalgadas que silenciosamente y con lágrimas recibí, por lo que, cuando Toneri se me insinuó melosamente acepté la propuesta de un polvo, sin dudarlo fui al estacionamiento y dejé que me tocara, tal vez si lo hacía con el las burlas pararían y el dolor desaparecería, antes de descubrirlo Hokuto lo golpeó, tirándolo, y me jaló, me tapó con su suéter y me llevó a nuestra pequeña casa, al entrar subimos a nuestra habitación y empezó a gritarme...
"¿¡¡¿QUÉ CARAJOS PLANEABAS HACER HINATA?!!! ¡¡¡SABES QUE ESE MALDITO SOLO TE QUIERE USAR!!! ¡¡¿POR QUÉ DEMONIOS ACEPTASTE?!! ¡¡¿POR QUÉ NO ME LO DIJISTE?!! ¡¡¿ACASO SABES EN QUÉ TE IBAS A METER?!!"
Cada grito me partía más mi alma, solo quería que todo el sufrimiento parase, se detuviese, quería que todo lo que me hacían dejara de existir, por lo que no dude en intentar algo, peor Hokuto lo detuvo, a pesar del severo regaño que me dio, terminó por abrazarme, y solo pude llorar en el hombro de mi hermana...
"Sé que me pasé, pero quiero que entiendas que eso no te quitará el dolor, tarde o temprano volverá y puede que, hasta peor, y te motive a hacer algo que te costará la vida. No quiero perderte Hinata, eres mi hermanita, y como tal debo de cuidarte, prometimos estar juntas hasta el final, y no quiero llegar al final sin ti, así que por favor... confía en mí y apóyate en mi espalda cuando te quieran volver a lastimar... por favor, Hinata"
Desde ese día las burlas y el acoso empeoraron, Toneri mintió diciendo que me regaló el orgasmo de mi vida, dijo que había gritado de placer cuando lo hicimos, que él fue mi primero, y que mi hermana llegó solamente para entregarse al maldito, por lo que los demás no dudaron en tener una oportunidad de llevarme a la cama, no obstante, Hokuto siempre se interpuso, se llevó las burlas e insultos, incluso algunas insinuaciones, lo recibía con tal de que yo no sufriera e hiciera una idiotez, y por un año fue así... hasta que llegó él...
…
…
…
A pesar de las mentiras de Toneri, siempre estuve ahí para Hinata, me llevé todo el dolor con tal de proteger el frágil corazón de su ser, las chicas nos odiaban porque sus novios, o sus intereses amorosos preferían meterse entre nuestros pantalones antes que hacerles caso, y por su parte los chicos solo nos adulaban esperando el momento en el que cederíamos, rápidamente fuimos llamadas las 'perras' de Paris, y no acabó ahí, a los profesores les llegó la noticia y también mostraron ese enfermo interés... así como también Kakashi...
Una noche llegué junto a Hinata, unos chicos nos habían robado parte de nuestro dinero y no lo recuperaríamos a menos de que les diéramos un polvo, me negué y me fui junto a Hinata, sin ese dinero no podríamos movernos por el transporte público, así que tuvimos que caminar a casa, el instituto era algo retirado para nosotras, y al llegar a casa la noche había caído, Kakashi ya estaba ahí, borracho y enojado por no tener algo que comer, encolerizado, nos golpeó y nos provocó moretones, no conforme con eso nos rompió nuestra ropa, nos dejó semidesnudas y empezó a quitarse la ropa. Gritamos, pataleamos, lloramos y rogamos, pero no paró, no iba a parar, el miedo nos paralizó, no queríamos eso, no quería eso para Hinata, para mí, solo quería que todo parase... pedía un milagro...
A último momento logré asestarle una patada en el estómago de Kakashi, dándonos tiempo para tomar una manta y tratar de pedir ayuda, sin embargo, ese golpe solo enfureció aún más a Kakashi, quien nos aventó una botella de cerveza y nos dejó casi inconscientes, él se acercaba peligrosamente y no podíamos hacer nada... y antes de que nos tocara nuestro ángel apareció...
…
…
…
Sollozaba, no quería que Kakashi me lastimara, vi como Hokuto sangraba de su cabeza, y aprecié mi propia sangre que corría de mis brazos, los moretones que recibí con el tiempo eran notorios, y lo único que pensaba era en lo que pasaría después... y de pronto lo vi...
Una cabellera rubia, una piel bronceada, un chico había irrumpido en nuestra casa y golpeó a Kakashi con la suficiente fuerza para dejarlo noqueado, al instante se volteó y pudimos apreciar sus azules ojos junto a sus marcas de bigotitos en sus cachetes, estábamos asustadas, por lo que creímos que también trataría de abusar de nosotras, sin embargo, rápidamente se acercó a nosotras y empezó a preguntarnos si podíamos movernos, cosa que a duras penas hicimos, vimos como el chico empezaba a buscar un botiquín para curarnos... él nos había salvado...
Después de un rato de estar curando nuestras heridas, el chico se fue, no sin antes llevarse a Kakashi para evitar que nos hiciera algo durante la noche, y nos regaló un poco de dinero... no entendíamos el porqué de lo último, hasta días después donde lo volvimos a ver... esta vez en nuestra escuela...
…
…
…
Tenía apenas unos meses de nacido cuando perdí a mi madre, murió por un disparo cuando se defendió de unos maleantes que querían su dinero, mi padre cayó en una depresión severa, que terminó con su vida un año después de la partida de mi madre, cuando no lo soportó más y se suicidó debido al dolor, desde ese momento me quedé solo, mi padrino, Jiraiya, un escritor, se encargó de cuidarme hasta los seis años, cuando una enfermedad en el corazón reclamó su vida, antes de morir me dejó una última lección.
"Gaki... no me queda mucho tiempo... por desgracia te dejaré solo... tendrás que aprender a lidiar con todos los problemas que se te presenten, así que fortalécete... para que puedas plantarles cara a los problemas... y si conoces a una buena chica... o conoces a un atractivo chico... que elijas como pareja... protégelo... tu padre hubiese deseado morir antes de que tu mama perdiera la vida... así que... esfuérzate... y sé feliz Naruto... con la persona que se gane tu corazón..."
Vi morir a la última familia que me quedaba, y desde ese entonces tuve que vivir en un orfanato, durante esos diez años sufrí mucho por la manera en que me trataban fuera de mi 'hogar', muchos niños que tenían padres se burlaban de mí, me empujaban, y a veces me tiraban comida, por lo que tuve que entrenarme con tal de que nadie se metiera conmigo, no quería sentirme mal, y cada cosa que ellos me hicieron yo la devolví con golpes, me volví muy problemático, buscaba pelea a la menor insinuación, y siempre procuré fortalecerme para superar a mis enemigos... hasta que finalmente pude escapar...
Utakata, un amigo que en ese entonces se encontraba de vacaciones, me encontró tirado en un callejón, le conté mi historia mientras estábamos en el hospital, y, para mi fortuna, su familia se apiadó de mí, lo suficiente para comprarme un par de uniformes y firmar unos papeles en donde se hacían pasar por mis padres adoptivos, con ello legué a un nuevo instituto, dispuesto a superar mis problemas, ese primer día vi como a dos chicas le robaban su dinero, y pedían sexo a cambio de lo robado, me enojé, ninguna mujer se le trata así, con ello en mente, me enfrenté a los ladrones y los vencí, recuperé el dinero y seguí a esas chicas para devolverles lo robado... que bueno fue haberlas seguido...
…
…
…
Después de que ese chico nos salvara, todo parecía ir con normalidad, decidimos no ir al instituto para dejar que los moretones desinflamasen un poco, el fin de semana pasó rápido y el lunes que llegamos volvíamos a la rutina, acosos, palabras obsenas y burlas, ese día llegó un nuevo alumno al instituto, cuando lo vimos entrar por la puerta ninguna de las dos lo creía, frente a él estaba nuestro ángel guardián, quien le dio una paliza a Kakashi y nos protegió... el chico rubio que respondía al nombre de Uzumaki Naruto...
Una vez se presentó, su mirada se posó en nosotras, y sin tiempo que perder se sentó al lado nuestro, se presentó con un saludo y se volteó para tomar las clases, no sabía que hacer, mucho menos Hinata, en ella era notable un leve sonrojo, y lo entendía, ese chico la salvó y actuó como su príncipe azul, mientras que yo tenía muchas sensaciones en mi estómago, pero rápidamente las suprimí... el sería uno más que se dejaría influenciar por nuestra reputación...
El final de la jornada llegó, y con ello nos tocaba volver a irnos, muchos compañeros salían dándonos miradas lujuriosas o miradas de odio, como siempre, me interpuse ante todo lo que fuera lanzado a Hinata, y, sin embargo, nos habíamos separado, dos chicos me estaban jaloneando, y a lo lejos veía que hacían lo mismo con Hinata, no podría llegar con ella, y no quería imaginar lo que pasaría al ver como se metían a una pequeña bodega, encerrándose en esta, quería gritar, pero varias chicas me taparon la boca, ningún profesor vendría en nuestro rescate, sabían de nuestra reputación y estaba segura que, cualquier cosa que dijéramos solo sería una excusa para tratar de difamar a los demás... no sabía que hacer...
…
…
…
Sentí como dos chicos me jalaban una vez me separé de Hokuto, encerrándose conmigo en una bodega, al prender la luz vi a dos chicos más, inmediatamente me obligaron a arrodillarse y empezaron a cachetearme, las lágrimas corrían por mi rostro, y empezaba a desesperarme, sentí sus manos recorres mi cuerpo, empezaron a agarrarme mis pechos, y de un momento a otro se sacaron su miembro, querían sexo oral, y yo solo quería que todo parara, estaba tentada a hacerlo, la voluntad de luchar la perdía y solo quería que el dolor parara... a último momento él volvió a aparecer...
Entrando por una pequeña ventana, Naruto apareció, e inmediatamente empezó a pelear con mis captores, dejándolos muy heridos, vi como fácilmente bloqueaba, esquivaba y contraatacaba sin ningún problema, en minutos Naruto noqueó a todos, y al voltear a verme se agachó a abrazarme, lloré en su hombro, estaba asustada, y él volvía a aparecer con tal de salvarme, una calidez recorría mi cuerpo, sin embargo, un punzón de angustia me hizo reaccionar... Hokuto...
Ella también había sido arrastrada por un par de chicos, solo pude notar eso, desesperada, le comenté a mi salvador ese detalle, no dudó en ningún momento en lanzarse al peligro conmigo a cuestas, teníamos que salvar a mi hermana antes de que le pasara algo... no me lo perdonaría si llegaba tarde...
…
…
…
Aquellos chicos me ataron de manos y empezaron a golpearme, a lo lejos varias chicas observaban eso, ellas habían ordenado que me golpearan como lección por lo que había 'hecho' con Toneri, apenas y podía defenderme, mi cuerpo no lo soportó y cayó desplomado, todos se me lanzaron con tal de desvestirme y violarme, mis lágrimas empezaron a salir y solo escuchaba las burlas de mis compañeras junto a varios golpes... espera, ¿Varios golpes?
Abriendo mis ojos que instintivamente cerré, observaba como Naruto golpeaba a todo lo que se le acercase, tras de él Hinata estaba ahí, despeinada y con parte de la ropa hecha un desastre, no podía creerlo, mi guardián volvía a salvarme, y con un tubo de PVC logró parar el grupo de chicos que querían lastimarme... él era mi héroe...
Las chicas huyeron tras ver lo sucedido, una vez desaparecieron Naruto me desató y me abrazó junto a Hinata, lloré como niña pequeña al sentir su calor, así estuvimos durante un buen rato, y en ese tiempo nos explicó lo que había escuchado, los rumores tontos que trataban de nosotras, era el único que no creía en eso, mi corazón junto al de Hinata se aceleró cuando escuchó que nos protegería sin importar que, y que nos sacaría de este infierno una vez cumpliéramos la mayoría de edad... fue en ese momento en que ambas quedamos flechadas por él...
…
…
…
Después de salvar a Hinata y Hokuto, me volví su mejor amigo, la persona que se ponía frente a ellas cada que había problemas, los rumores acerca de ellas eran más frecuentes, pero nadie se atrevía a tocarlas o tratar de llevarlas a algún lado debido a mí, golpeé a cualquiera que hiciera eso, incluso a un profesor que las había citado en privado, no me imprtaba el sinfín de reportes, solo me importaba que mis amigas estuvieran bien, y con ello empecé a cuidarlas... y a enamorarme de ellas...
Con Hokuto me divertía mucho, cuando vi como quedó su cabello, decidí buscar un tutorial para peinarla correctamente, finalmente opté por una coleta que tenía forma de estrella, junto a un lazó café para que su fleco no le estorbara, cosa que le agradó y siguió con ese corte, con Hinata platicaba acerca de su vida y de lo que había vivido, siempre adulaba sus perlados ojos, lo que la hacía cada vez más segura... gracias a ella supe cómo actuar...
Sus padres eran empresarios prestigiosos en Japón, su lugar de origen, por su abuelita adoptiva me enteré de que querían vivir allá, por lo que empecé a formular planes y a pedir su apoyo, cuando Hinata cumplió los 18 empecé a llevar todo a cabo... era hora de cumplir mi promesa...
…
…
…
El cumpleaños #18 de Hinata había pasado, era el último día del año, y para nuestra mala suerte, nuestros padres nos encontraron, y nos iban a obligar a casarnos con nuestros 'pretendientes', para nuestro enojo eran nada más y nada menos que Toneri y Sumaru, chicos que querían violarnos desde que los conocimos, nuestra 'familia' nos facilitó los pasaportes y la nacionalidad en Japón, al día siguiente nos iríamos a vivir allá... y Kakashi no quería desaprovechar...
Debido a que Naruto siempre nos protegió, aún en nuestra casa, la ira de Kakashi aumentó, y al escuchar que nos iríamos de París, explotó, a la fuerza entró a nuestra habitación y nos sometió, si nos íbamos de Francia, él nos dejaría un recordatorio, rápidamente nos desnudó y empezó a manosearnos, había llegado tan lejos como para haber comprado una pistola eléctrica y dispararnos, no podíamos hacer nada... sin embargo Naruto sí lo pudo hacer...
No sabíamos qué hacía ahí, pero sí sabíamos que nos salvaría, a diferencia de las otras veces, Kakashi si estaba armado y cuerdo, por lo que una batalla se libró en la casa, el maldito le había roto un brazo por completo, la sangre escurría por su cuerpo, estaba muy adolorido y, sin embargo, nunca retrocedió, en un descuido Naruto logró romper una botella, Kakashi había amenazado con matarnos, y en su descuido por darle la espalda nuestro amado le perforó su cuello… él lo había asesinado…
...
…
…
Sollozaba, desnuda, junto a mi hermana, curando a nuestro amado, sentíamos un nudo en la garganta, no queríamos perderlo, no a él. Entre lágrimas le confesamos nuestro amor hacia él, queríamos pasar el resto de nuestra vida con nuestro escudo, con la persona que se colocó frente a nosotras protegiéndonos de quienes nos querían lastimar, si nos obligarían a casarnos, queríamos dejar en claro a quién amaba nuestro corazón. Aunque no estábamos esperanzadas con que nuestra declaración sería correspondida, después de todo creíamos que solo nos veía como amigas… quién diría que realmente nos amaría…
En medio de todo y contra todo el nos correspondía, sin embargo no sabía que elegir, nos amaba a ambas y no quería dañar a ninguna de las dos, pero sí quería hacernos felices, así que no importaba si nosotros no lo amábamos, lo único que él quería era protegernos, era la única familia que tenía, éramos lo único que tenía. Así que, sin pensarlo, lo besamos nuestro primer beso, fue él nuestro primer amor… y en esa noche se volvió nuestro novio…
Con trabajos pudimos curar sus heridas, lo vendemos lo mejor que pudimos, lo único que sabíamos era que ya no estaba él, ese maldito estaba muerto, nuestra pesadilla había acabado, y de su bolsillo sacó tres boletos para un viaje a Japón. El nos había cumplido la promesa de salvarnos, lo único que nos quedaba simplemente era ir a su departamento y recoger las cosas, con toda la felicidad del mundo nosotros nos vestimos y recogimos nuestras cosas, hicimos nuestras maletas, agarramos todo lo que nuestros padres nos dejaron para tratar de forzarnos a ese matrimonio, todos los papeles que ellos habían preparado, y en aquel pequeño departamento mientras las campanas suenan y un nuevo año empieza, nosotros nos entregábamos a nuestro amado… nosotras le habíamos regalado nuestra virginidad…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
Después de ese día pasaron diez años, al llegar a Japón nos hospedamos en la pequeña región que nuestra abuelita adoptiva nos había comentado en sueños, y habíamos empezado una nueva vida alejado de todos los problemas que nos habían atrapado. Cuando cumplimos veinte años, finalmente me casé con el amor de mi vida, ambas nos casamos con él… y la luna de miel fue algo que nunca olvidaremos…
Después de ese momento todo mejoró para nosotros, Hokuto, había conseguido un trabajo en una panadería local, Naruto se volvió escrito al igual que su padrino, mientras que yo simplemente fui una maestra de preescolar, ese mismo año ambas terminamos embarazadas, y dimos luz a unos hermosos hijos, Kahoko y Akahoshi, los hijos de Hokuto, y Boruto e Himawari, mis hermosos hijos…
…
…
…
Hoy, hace diez años Naruto nos salvó de nuestra pesadilla, sin importar la reputación que nos respaldaba, provocada por los demás, nuestros padres nunca pudieron encontrarnos, a pesar de sus esfuerzos logramos mantenernos alejadas de ellos… Naruto siempre se encargó de eso…
Y en medio de los fuegos artificiales que hay en el lugar… sólo me queda decirle algo a mi amado…
…
…
…
Gracias por haberme rescatado…
…
…
…
Gracias por haberme amado…
…
…
...
Gracias por todo… Naruto-kun…
…
…
…
Pese a todo lo malo que ha pasado, llegamos hasta aquí, logramos anteponemos ante todo, y sobre todo, seguimos en por, olvidemos por un rato el dolor, y celebremos este último día, a la espera de un nuevo amo para cambiar las cosas.
Gracias por todo, y feliz año nuevo.
-P1kachu el fragmentado-
