Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos dueños.


Una vez escuche decir de mi santa madre, que el amor es algo que te llega cuando menos lo espera y que es algo que no podemos controlar. No sabes ni que persona será la que el hilo rojo del destino te ponga enfrente, pero sin que lo cuestiones, esa persona será tu media naranja… así sea una chica.

¿Se imaginan la actitud de una madre al saber que su hija es lesbiana? La reacción normal sería asustarse del rechazo u otra, pero… ¡Ja! Mi miedo no era que mi progenitora me desheredara o me agarrara a patadas por la noticia, si no que ella misma quisiera ligarse a mi novia. Pues si bien, ella juraba que estaba enamorada de mi padre, sabía muy bien que mis "buenos hábitos" los había heredado de ella.

En el tiempo que yo le dije a mis padres sobre mis preferencias sexuales y al tiempo después les presente a mi novia de ese entonces, ¿saben que paso? Mi querida y adorada madre quedo encantada con ella. Me advirtió que en el momento en el que yo descuidara me la iba a quitar ¿y saben que hizo mi papá? Solo se rio como si aquello fuera lo más normal posible.

Agradezco que mis padres no me hayan corrido de la casa, pero ¿enserio? Al menos una vez me gustaría tener padres normales… con decirles que una vez a la señora se le hizo fácil engañar a mi novia y hacerla salir con ella en una cita mientras a mí me dejo encerrada en el armario y grito "ahora sí, intenta salir del closet". ¡Eso ni fue gracioso, mamá!

Supongo que no puedo culpar a mi matriarca por sentir atracción por mi novia. Aunque estuviéramos en secundaria (cosa que hace aún más perturbador que mi mamá la acosara) ella era simplemente hermosa; tenía unos ojos azul cobalto que te podían hipnotizar a kilómetros de distancia; su cabellera rubia era larga, me gustaba hacerle trenzas y ella solo añadía que parecía una niña divirtiéndome con tan poquito ¿y como no hacerlo? Era extremadamente sedoso y relajante tocarlo; unas facciones tan definidas que pondrían en jaque hasta la modelo más cotizada del mundo, eso gracias a su cuarta parte rusa; la blanquecina piel era solo el añadido perfecto de su bien formado cuerpo por las rutinas de ballet a las cuales se sometía cuando era niña. A mi vista, en ese entonces, puedo decir que era perfecta y mucho para mí.

Fue en la secundaria nuestro encuentro, pero la vida le daría rumbo a la relación. Pasamos momentos difíciles en la preparatoria donde había un montonal de personas que querían llamar su atención, pues un bombón ruso no era común entre un montón de ingredientes de ramen; pero pese a todo, salimos a delante con una sonrisa. Sabía que al tener su mano sobre la mía todo saldría bien, bueno, habría complicaciones, pero ¿Qué relaciones no la tiene?

Con altos y altibajos seguimos avanzando, estuvimos en diferentes universidades, pero eso no nos impidió estar juntas. Ella estudiando para ser una bailarina profesional y yo para ser una astrologa.

Antes de siquiera entrar a la universidad decidimos vivir juntas y así siguió un buen tiempo. Éramos como quien dice "la pareja perfecta", los problemas que teníamos los resolvíamos en un dos por tres, sentía que había una madurez y entendimiento en ella, y así mismo podíamos ser francas entre nosotras. Ella estaba para escucharme y viceversa.

Las mañanas eran de café para mí y chocolate para ella, un beso en la mejilla de agradecimiento y uno en los labios de despedida. En el regreso, según el ambiente, podía desencadenar… bueno, esas cosas no deberían de decirlas, la hacía cantar todo el abecedario y no de una manera "infantil".

Todo era, idóneo, bueno para el alma y para el cuerpo, pero… Bien dicen que no todo lo bueno dura, aunque, esto sí que duro más de cinco años.

- ¡Diez años de mi vida con ella y simplemente se fue! -bramé en un descontrolado llanto borracho cuando mi botella de cerveza choco contra la barra- un día me dijo que me amaba y al día siguiente… simplemente se fue, ¿Qué rayos hice mal?

No sabría decir en qué momento toda aquella "magia" de la que tanto presumía se esfumo. Nuestras armoniosas mañanas se volvieron silencios perpetuos y noches de cama vacía. Cuando menos me di cuenta, ella me confeso con una mirada estoica que ya tenía a otra persona, que sentía que su corazón estaba con alguien más y que era mejor dejarlo por la paz, así para que yo no saliera lastimada ¡pero si ya me sentía herida!

Entonces, ¿A dónde fue todo ese romanticismo? ¿aquellas promesas de casarnos? ¿de tener dos perros y un hámster? ¡Se fue al carajo!

Sin que pudiera detenerla o que me permitiera saber de quién estaba hablando o al menos poder conversar sobre nuestra relación, ella ya tenía las maletas hechas y se fue sin mirar atrás, sin una pisca de arrepentimiento.

Tantos años… y jamás la había visto de esa forma, tan… fría e hiriente.

- ¡Tráigame otra cerveza, maldito cantinero! -le grite al joven detrás de la barra que solo suspiro resignado- ¡y no me mire así, que le daré buena propina! -alce mi botella vacía y mire hacia el "publico" que no eran más que otros desdichados en el amor- ¡esto va por los corazones rotos del día de hoy! ¡Salud! -grite a todo pulmón y los presentes también alzaron su copa.

- ¡Salud! -gritaron a unisón.

Con una risa amarga continúe mi labor de tomar la cerveza que el cantinero había dejado en la barra, aunque básicamente se la arrebate y tome hasta la última gota.

Era un amargo recuerdo el tener a esa mujer en la cabeza, incluso recordar su nombre me causaba dolor de cabeza… y una gran nostalgia de todos esos momentos que vivimos juntas. Fue hace pocos meses de que me dejo, pero su marca, su esencia sigue deambulando por el departamento como un fantasma.

Un fantasma que no se espanta por más que le diga que se vaya, no importa cuánto alcohol beba después del trabajo, no logro olvidar aquellos pesares.

- Eres un maldito desastre, Nozomi -la fastidiosa voz de alguien hizo eco en mi oído y sobresalió de la música del lugar. Se notaba el fastidio y el enojo.

Cuando giré levemente mi cabeza para ver quien era, me encontré con la esbelta figura de una mujer mandona que ondeaba su cabello pelirrojo con aires de que me iba a moler a golpes. Sus ojos amatistas predecían que iba a sacarme de ahí a rastas si era necesario.

- Oh, la chica prodigio viene a visitarnos -alce levemente mi botella y le brindé una media sonrisa- ¿Qué trae a la famosa doctora Nishikino a este lugar de mala muerte? -extendí los brazos, señalando el lugar en el cual me había refugiado los últimos días.

- No seas exagerada -rodo los ojos y bufo- no es un lugar de mala muerte. Poco le falta para ser un restaurante familiar -negó con la cabeza se sentó al lado mío- no deberías preguntarme porque estoy aquí cuando sabes que es obvio. Tienes que volver a casa, ¿Cuánto tiempo más piensas torturarte con el recuerdo de esa mujer? -hablo molesta y con tono fastidiada.

¡Oh! Claro, Maki-chan odia profundamente a la que era mi pareja. Aunque más bien, la odia desde la primera vez que se vieron, es un odio mutuo entre ambas. Son como dos leonas peleando por territorio si lo vemos así. Maki-chan siempre alego que yo me alejaba de ella cuando estaba con mi pareja y viceversa. Era particularmente difícil mantenerlas en armonía cuando son tan demandantes. Pero no hay nada que un calendario y una pluma no funcionen.

- Estaré aquí el tiempo que necesite -le conteste y suspire- Maki-chan, sé que no lo entiendes bien porque nunca has tenido una relación con alguien, pero…

- Pero nada -me interrumpió en mi monologo abruptamente.

¿Y esta qué? En estos momentos es cuando me tengo que desahogar, decirle que ella era mi todo, que no es difícil vivir sin alguien con la cual has estado más de la mitad de tu vida. ¡Eso es tener poco tacto, Maki-chan!

- Ni que ella hubiera fallecido o algo -contesto de una forma tan fría que me hizo sentir escalofríos- si no te quiere pues es su problema, no tuyo. Debes de seguir con tu vida, llevas meses en este bar, malgastando tu sueldo -alzo su dedo índice- faltando a tus clases de los lunes.

¿Ser maestra en vez de una astrologa famosa? No es tan malo como se piensa. Ser profesora de topografía astronómica es mucho más interesante de lo que se puede pensar. No obtuve ese trabajo porque no logre conseguir uno en el instituto de astronomía que había soñado desde niña, puf, claro que no, es mi nuevo sueño ser maestra, obviamente…

- No es culpa mía tener una linda doctora que firma mis justificantes~ -mi extrovertido comentario fue recibido con un para nada merecido golpe en mi cabeza- ¡oye! ¿Qué hablamos de mi cabecita? Si le sigues pegando, no va a carburar después.

- Estas haciendo que quiera dejar de firmarte los "justificantes" -con un fuerte suspiro frunció el ceño- ¿Cuándo piensas madurar?

- ¿Cuándo es que sale la última consola? -alce la ceja y aquel gesto solo la hizo molestar más- bien, bien, no te enojes ¿sí? Es solo que…

- Es solo que no puedes aceptar salir de tu zona de confort -hablo franca y sin filtros- para ti es mejor venir a emborracharte para "olvidar" a alguien que ya hizo su vida hace meses. ¿Cuándo vas a entender que debes hacer tu vida sin ella?

No pronuncie palabra alguna ante sus implacables palabras. Baje la cabeza en un solemne silencio. Cerré los ojos y tras unos minutos fue mi suspiro lo que inundo nuestra conversación.

Eran muchas cosas de las cuales pensar y, a decir verdad, no hay manera de describir y que se entienda, solamente puedo decretar unas cuantas palabras.

- Dile eso a mi corazón -hable sin mucho ánimo y tome un sorbo de la cerveza- dile que deje de latir por ella, de sentir por ella. ¿Cómo le hago para olvidar a una mujer que fue mi vida por tantos años?

Mis quejas fueron contestadas con un silencio de su parte. Un sentencioso silencio.

Fueron años de relación, días de sueños y meses de esperanzas. Tiempo que no volverá y del cual, muy a mi pesar y por desgracia de Maki-chan, no lamento ningún minuto con ella.

- Quizás no estas entendiendo…

- ¿Qué me vas a decir? -hable con ironía y un poco de resentimiento en mi voz- ¿Qué debo encontrar a alguien mejor que ella? -reí de forma deplorable- ¿Qué ella encontró alguien mejor que yo? ¿Qué no fui suficiente?

- Nozomi…

- ¿Qué hice mal? -solté un pequeño gruñido y negué varias veces con la cabeza- Le di todo lo que pude. Si, no fui exactamente la novia perfecta, pero intenté sobrellevar nuestras diferencias, aun cuando incluso esas se veían demasiado grandes.

- Hey…

- Maki-chan, por favor… -con cierta desesperación la mire, aguantando esas reacias y amargas lagrimas que querían salir de mis ojos- Solo dime ¿Qué se supone que debo de hacer?

- Solo escuchame -ella coloco su mano sobre mi hombro y me ofreció una media sonrisa- tal vez me estas malinterpretando.

- ¿Eso crees? -intente darle un sorbo a mi cerveza, pero ni ganas tenia de tomar en ese momento- prácticamente me estás diciendo que la supere porque ella ya tiene alguien más ¿no? ¡Eso ya lo se! -me atreví a levantar un poco la voz- es solo que no es tan fácil entender que eres un fraude de pareja, que no fuiste perfecta para esa persona a la que le juraste amor eterno.

Sin previo aviso y saliendo de su papel de chica reacia al contacto físico, la pelirroja me abrazo. Tomo mi cuello con sus brazos en un intento de tranquilizarme.

- Ella no busco alguien mejor que tu -su voz era relajada, como un suave paño de seda- encontró a alguien mejor para ELLA -acentuó aquella última palabra- la vida te junto con esa mujer para que tuvieras la experiencia del amor, aprendiste y creciste con ello. Ahora, es momento de dejar el capullo y explorar otros horizontes. No te reemplazo, así como tú no lo harás, es solo que… -tomo un momento y suspiro antes de seguir- es una experiencia, así como la vida misma. Tal vez sea fantasioso; pero a veces creo que estamos destinados a caernos un millar de veces y levantarnos con más fuerza.

Tal vez sea porque ya estaba un tanto borracha o porque sus palabras eran lo que necesitaba escuchar, así que, sin pena alguna, llore en brazos de mi querida amiga, como si no hubiera un mañana y la pelirroja únicamente palmeo mi cabeza, animándome a lanzar aquellas preocupaciones y dolencias que por mi orgullo había evitado sacar.

Entre sollozos, la sola imagen mental de mi ex pareja me hacía sentir peor, no dejaba de culparme por más de que Maki-chan me diera ánimos.

No sé bien cuanto tiempo estuve llorando como una niña pequeña, de lo único que puedo constatar es que aquella pelirroja no se alejó de mi lado ni por un segundo, ni siquiera cuando ya comenzaba a moquear y manchar su ropa.

- M-Maki-chan… -alce levemente la cabeza, indicándole que ya podía tomar distancia de mí.

- ¿Mejor? -pregunto preocupada la jovencita.

- U-Un poco -asentí levemente y del bolsillo de mi pantalón saqué un pañuelo- será mejor que te limpies, una doctora no debe de estar con moco de borracho.

- ¿Qué? ¿Esto? -alzando la ceja, tomo el pañuelo y limpio sin asco el desastre que deje en su hombro- creeme que esto es lo menos asqueroso que me topado estos días.

- Supongo que tienes razón -reí un poco y solté un pesado suspiro- ¿Cuánto tiempo tardare en superar esto?

- Eso dependerá de ti y solamente de ti, Nozomi -hablo con firmeza- es cuestión de tiempo, supongo yo.

- Hace rato sonabas tan sabia y ahora pareces una niña de secundaria diciendo tonterías del amor -solté otra pequeña risa que fue callada cuando Maki-chan me entrego el pañuelo que le acababa de prestar- oye, ¿no se supone que deberías lavarlo por mi o algo así? Es lo que haría una señorita de bien.

- Ya tengo que llevarte a tu casa porque no estas en condiciones de manejar, ¿y ahora quieres que lave tus mocos de TU pañuelo? -alzo la ceja, sarcástica y burlona.

- Me caías mejor cuando me estabas dando apoyo moral -hice un pequeño puchero y la Nishikino negó suavemente con la cabeza.

- Que eso te lo haga tu alumnita estrella ¿o que no fue ella la que se quedó con tu otro pañuelo?

Al escuchar esas palabras, de inmediato me enderece y una pequeña sensación parecida a la de cuando estas nervioso apareció en mí.

Hay algo que no te platican cuando te conviertes en maestra y es que puede haber una muy, pero muy pequeña posibilidad de que alguno de tus alumnos termine gustando de ti. Y aunque pensé que eso solo pasaba en los mangas, pues, resulta que tengo algo parecido a una pequeña enamorada en mi salón de clases.

La joven de la que hablo es una señorita un poquito más alta que yo; su cabello es largo y grisáceo, se ve tan suave y huele tan bien cuando se acerca; de tez blanca y unos hermosos ojos ambarinos; una sonrisa y una risita que de inmediato te alegran el día. Es atractiva, eso no lo puedo negar, pero más que todo, es su actitud fresca y madura, aunque un poco juguetona la que me termina encantando.

Cuando menos me di cuenta, la joven de Nombre Minami Kotori comenzó a seguirme, a buscarme platica, interesada en mis aficiones. ¡Es más! Ella misma afirman sus sentimientos por mí, me lo ha dicho más de una vez que siente más que admiración por mi…

- ¿ah? ¿Qué ven mis ojos? –la risa burlona de Maki-chan llamo mi atención y al sacudir mi cabeza me anime a verla- ¿acaso te sonrojaste?

- ¿eh? –toque rápidamente mis mejillas y en efecto, estaban particularmente tibias- puede… puede ser porque estoy algo borracha, ¿no?

- esa ni tú te la crees –soltó otra macabra risa y apretó mis mejillas- ¿será probable que Nozomi haya encontrado un objetivo de su cariño

- claro que no… -negué velozmente con la cabeza, así mismo quitando sus manos.

Se que es imposible le de negar, y no lo hago, Minami Kotori es una chica atractiva y todo, puede que a veces sonría un poco cuando hace algo sin chiste y me sienta un tanto tranquila cuando la veo desde lejos ¡pero eso no significa que pueda sentir algo por ella! Soy una mujer que no olvida tan fácil a su primer amor, no puedo pensar si quiera en eso.

Aunque viendo la cara de Maki-chan, me queda claro que la que no me va a dejar descansar este día o más bien, noche.

Dioses, solo les pido clemencia por mi alma y que no me torture tanto esta malvada doctora.

-A la mañana siguiente-

Salón de clases

Cuando pienses que la vida no puede ser peor o te sientas mal por algo, solo recuerda que he ido cruda a la escuela y he tenido que sobrevivir a ello. ¡Oh! Aunque eso no fuera mucha novedad, pues era común en mis lunes, ahora me encuentro con solo unas pocas horas de sueño porque la pelirroja que tengo por amiga no me dejo descansar con sus incesantes burlas por mi alumna. ¡Ah! Y para evitar que me siguiera hostigando en la mañana mejor decidí ir a trabajar temprano para que no me viera y me quede sentada en mi escritorio en la espera de mis alumnos.

Aclaremos algo, lo acepto y ya lo comenté, Kotori-san es una chica atractiva, eso que ni qué, pero no puedo relacionarme de esa manera con una estudiante.

No solo porque actualmente estoy en algo parecido como un "duelo", sino porque las reglas de la escuela prohíben a los maestros tener una relación amorosa con nuestros estudiantes. Y eso es algo que Maki-chan no termina de entenderme. Podrían despedirme por el simple hecho de insinuar interés o que alguien nos viera haciendo "cosas indebidas".

Aunque tampoco es que tenga un interés romántico en ella… No en realidad ¡no, para nada!

- Eh, disculpe…

La chica es agradable y es buena alumna. En ese ámbito no tengo quejas.

- Tengo algo para usted…

Y eso sin contar que me ayuda bastante con sus alumnos, se lleva bien casi con todos sus compañeros. Sin ser nombrada oficialmente se volvió la jefa de grupo.

- Toujo-sensei ¿está todo bien?

Es dedicada en las cosas que hace, al menos en lo que he podido observar. Cuando expone un tema o presenta el material didáctico a sus estudiantes, habla con una facilidad que yo hubiera deseado cuando era estudiante. Aunque ahora que lo digo, sueno como una ancianita pero no es que nos llevemos diferencia de edad, solo unos…. Si ella tiene 18 años y yo tengo 25, así que son 7 años de diferencia, por lo tanto, ¡eso no me hace ser una anciana!

- Bien, supongo que tendré que hacer lo siguiente.

Si bien, mi divagación no me permitía responder, estaba consciente de que alguien me estaba hablando mientras mis ojos se mantenían cerrados en un intento de recuperar el sueño perdido. Por lo que, no pude contestar a aquella persona que me hablaba y no tenía la intención de hacerlo hasta que un aroma fuerte y profundo inundo mis fosas nasales. Cuando me anime a abrir los ojos me tope con la sorpresa de ver enfrente de mi un termo de café y detrás de estos unos ojos ambarinos que se veían ansiosos.

Una acción normal sería la sorpresa, pero, puedo decirlo, estoy algo acostumbrada a ese trato los lunes.

- Oh, buenos días -dije de con cierta lentitud e hice una pequeña sonrisa.

- Veo que ya no se asombra como antes sensei -comento la jovencita de grisáceos cabellos que no se apartó ni un poco de mi- ¿otro día de fiesta? ¿alguna chica linda que llegara a su mesa ayer?

- Solo una atractiva doctora, pero ella es la que firma mis justificantes –comente con una suave risita.

- De ser ese caso, ¿Por qué vino hoy? –alzo la ceja con duda e incluso ladeo suavemente la cabeza hacia la derecha.

- "Linda" – fue lo que pensé antes de contestarle- quería salir de mi casa, eso sin contar que no tenía nada mejor que hacer –me encogí de los hombros- ¿Qué más podría hacer una maestra de universidad un lunes en la mañana después de irse a tomar la noche anterior?

- Aunque las opciones suenen pocas, la vida sigue adelante –alentó sutilmente con sus palabras- puede que no haya sido su primera opción, pero le agradezco que viniera a clases. Ese valor es extremadamente gratificante de presenciar.

¿alguna vez en sus vidas conocieron a alguna persona que parece que tiene un brillo especial, que incluso son como ángeles? Pues eso era Kotori-san para mi todos los lunes. No sé cómo le hacía, pero cada vez que iba cruda a clases porque mi mala doctora no me quería dar un justificante médico, la ojiambar me he confortaba con algún tipo de café o comida especial para la resaca.

- Y recompensare ese valor con un café –alzo un poco el termo y esa aura angelical se volvió mucho más grande- Aunque me gustaría un poco de vergüenza de su parte, como las primeras veces que le traje café y no hacía más que sonrojarse.

Si, los primeros días en los cuales la peligris me traía alimento matutino no paraba de sonrojarme y sentirme especial; pero pasando el tiempo, ese más que me parecía vergonzoso se volvió encantador y ahora, hasta por inercia, termino agradeciéndole con una franca sonrisa.

-Bueno, ya me tienes bien acostumbrada, Kotori-san -me encogí de los hombros sin disminuir la sonrisa de mi rostro- ¿será acaso que quieres un punto extra en tu examen?

Nada como una pequeña broma para aligerar el ambiente.

Ella soltó una pequeña risa ante mi comentario- como si lo necesitara -tomo distancia de mi para proceder a sentarse sobre mi escritorio- si me diera puntos, tendría que regalarlos. Creo que mis calificaciones perfectas hablan por sí solas -sonrió divertida, aunque algo juguetona.

P-p-p-p-piernas… ¡piernas! ¡muslos! Ay dioses, denme fortaleza. Ella es legal y eso, pero… ¿Cómo quieren que una joven mujer se resista a esos encantos? Es muy sutil la forma en la cual se sienta en mi escritorio, pero la falda que trae me permite apreciar lo bien torneados que están sus miembros inferiores pélvicos.

La mente, san sinvergüenza que es, me hizo imaginar a un pequeño demonio mapache travieso que reía en hombro mientras mis ojos ven de manera sutil (y espero que no lo note) diciendo que acariciara eso para comprobar que tan firme y suave podía llegar a ser; pero también había un pequeño angelito mapache que me decía que no debía hacer ese tipo de cosas porque es inapropiado y no solo porque es mi estudiante si no… ¡bueno! Es porque es mi estudiante, ¿sí?

Luche contra esos instintos estúpidos, creo que tanta fue mi lucha que la peligris decidió llamar mi atención pues mi mirada se encontraba pedida en el espacio.

- ¿Qué sucede sensei? ¿Fue tanta la impresión sobre mis excelentes calificaciones que el deje mudo? –su voz soberbia pero divertida me hizo salir del debate morales.

Para poder contestarle, uno de los dos seres tenía que ganar y el que resulto triunfate fue el angelito mapache, y no solo porque era lo correcto, sino porque saco una basuca y bombardeo al mapache malvado, quedo tan quemado que ya no dijo nada acerca de esos pensamientos impuros.

Con un carraspeo recobre un poco de la cordura que había perdido- Mira que te volviste soberbia, pequeña aprendiz -tome con gentileza el termo de café que descansaba en mi escritorio- por cierto, gracias, Kotori-san.

Si las bromas no funcionan, ahogar mis pesares en cafeína debe de funcionar. Eso y que cambiar de tema distrae y aleja los malos pensamientos.

- No creo que sea soberbia, más bien… No, si es soberbia -asintió un poco y soltó una pequeña risita- y de nada, sabe que no puedo ver a mi maestra favorita decaída antes de empezar su jornada laboral.

- Suena divertido, pero absolutamente muy doloroso sin esto -alce un poco el termo y bebi de su interior- Ah~, delicioso como siempre Kotori-san.

- Lo dice seguido sensei y cada día me da más gusto que le agrade el café que le preparo -lo dijo en un tono de voz tan bondadoso que torpemente tuve que sonreír.

- Eres buena cocinando, aún recuerdo cuando me trajiste esos cupcakes de vainilla. No estaban tan dulces, fueron deliciosos, tanto que tuve que ocultarme en un salón alejado para que no me pidieran los otros profesor- alardee un poco de aquel suceso- serás buena esposa a ese paso -hable con la mayor sinceridad que pude.

Mi comentario causo en la joven un sonrojo un poco alarmante, sus ojos se abrieron cuales platos, parecía que la había dejado en blanco.

- ¿Uh? ¿Qué sucede? -me atreví a preguntar- ¿Por qué tapas tu boca?

- N-No es nada -negó un par de veces con la cabeza- es solo que me toma con la guardia baja.

- ¿Por un comentario? Pensé que la chica de tu edad les gustaba recibir ese tipo de cumplidos; pero no digo mentiras, de verdad eres la mejor cocinera del mundo mundial -fruncí un poco el ceño y su sonrojo no parecía disminuir, si no aumentar- ¿recuerdas cuando me trajiste una bebida mágica para la cruda? Bueno, más bien era una super cruda –reí un poco- fue muy efectivo esa extraña combinación de zanahoria, naranjas y no sé qué más le agregaste. Me salvaste ese día, tenía una reunión importante, estoy agradecida contigo.

Ese sonrojo combinado con una cara vulnerable… Activa en mí el instinto innato de querer ir a provocarle más sonrojos, de hacerla avergonzar hasta que ya no pueda más.

Se que propiamente como profesora no es apto que me burle de mis alumnos en sus caras, pero… ¿Cómo quieren más que no lo haga cuando la chica es tan adorable y linda? ¡Parece un lindo pajarito indefenso ante mí!

- Si ese es el caso… -me levanté de mi asiento y me atreví a acercarme un poco de la jovencita- ¿Por qué mi alumna esta sonrojada? ¿será que te avergüenza saber que serias una buena esposa?

- Y-yo…

- Solo imaginalo –di unos pasos hacia tareas y camine alrededor del escritorio – la persona amada por ti, llegaría a su casa y tu con una enorme sonrisa lo recibirías –gire sobre mis talones para verla y ella me veía expectante pero bastante avergonzada- preguntándole como le fue en el trabajo, ofreciéndote a recoger su saco y diciéndole que es lo que hiciste para la cena.

- Sensei…

Sonreí divertida al verla así y no dude en continuar.

- Para añadirle la guinda del pastel, con una sonrisa traviesa le dirías –carraspeo un poco para emular una voz dulce y encantadora- "mi amor, ¿quieres cenar? ¿un baño? ¿o a mí?

Con un cliché tan simple hasta sus orejas sucumbieron al sonrojo máximo. Soltó incluso un pequeño gritillo de lo apenada que se encontraba.

¡Un triunfo para la humanidad! Bueno, más que nada, para mí, una victoria para mí. Después de lo que me hizo pasar Maki-chan, este tipo de cosas me hacen sonreír como una completa idiota.

Me hacía sentir feliz tener ese tipo de interacciones con Kotori-san. Se sentía refrescante, ¿autentico debería de decir? Podría decir que también es divertido.

Cuando salía con mi ex pareja, si teníamos momentos en los cuales podía avergonzarla y disfrutarlo, pero también se molestaba cuando lo hacía y me reprimía por aquello. Incluso llegué a no hacerlo por un buen tiempo hasta que se relajó un poco y pude volver a molestarla de esa manera, aunque de manera mesurada. Con Kotori-san no me sentí aprisionada, tenía mis limites porque soy su profesora, pero aun así podía molestarla un poco y ella no me decía nada. Puede que simplemente me dejara hacerlo por la diferencia de edad, por respeto y esas cosas, pero… no sé, no se sentía como algo así.

- Ah Kotori-san, sí que me haces reír –limpie un poco las lágrimas que habían salido de mis ojos de tanto reír- ¿uh? –alce la ceja cuando escuche un pequeño murmullo de su parte- ¿dijiste algo?

- n-no…

- ¿Cómo qué no? –tuve la osadía de colocar mis manos sobre el escritorio, aprisionándola con mis brazos- como tu profesora, té pido que me digas que fue lo que dijiste.

- N-no tengo por qué…

- Oh, ¿te revelas? Ya deberías de saber que tu maestra es particularmente curiosa –dije con una sonrisa traviesa- podrías pagar caro el no decirme las cosas.

La peligris pestañeo un poco, miro por la habitación, como si buscara algo que la ayudara, pero como era de esperarse, no encontró absolutamente nada. Así que, con un suspiro decidió contestar a mi pregunta.

- Yo… -carraspeo un poco antes de seguir- podría… podría hacer todo eso para usted.

- ¿eso es lo que tenías que decir? –reí un poco- bueno, eso no es una… -no pude seguir hablando pues mi cabeza había hecho "clic" por las palabras que dijo- disculpa, creo que escuche mal, ¿puedes repetirlo?

Tal vez haya sido por el calor del momento y esas cosas, pero no había notado lo cerca que estábamos hasta que musito esas palabras que me pusieron sonrojada.

Tomo aire, agarrando valor imagino yo y hablo- que yo podría hacer todo eso por usted e incluso más –asintió segura por sus palabras- mis sentimientos por sensei son y serán verdaderos.

¿se acuerdan que hace unos minutos estaba celebrando mi victoria? Ahora, volví a perder patéticamente. Esas simples palabras fueron suficiente para que diera un salto hacia atrás.

Lo he comentado antes, Kotori-san nunca ha negado que tiene sentimientos por mí, pero… que lo diga así, tan abiertamente, me causa… para que les miento, no sé cómo describir ese sentimiento. No me desagrada, eso sí, es solo que, no puedo explicar la necesidad que hace sonrojarme como idiota y comenzar a titubear.

- Kotori-san…sabes que no…

- No quiero escucharlo –se bajó del escritorio y vi como frunció el ceño- sé que volverá a decir que las reglas de la escuela lo prohíben y otra excusa, no quiero saber de eso –se dio la media vuelta y camino taconeando hacia la salida.

No pude o más que nada, no quise detenerla. Me sentí impotente y completamente idiota. Aun sabiendo sus sentimientos por mí, me atrevo a jugar con ella de esa manera tan descarada ¿y que pienso yo? Ni siquiera sé cuáles son mis sentimientos por ella, todo es tan jodidamente confuso que ni puedo explicar lo que me hace sentir.

La he rechazado varias veces y ella no se había enojado, solamente me sonreía débilmente y decía que lo iba a intentar. Creo que… esta vez fue la gota que derramo el vaso.

Lo último que vi fue su cabello grisáceo salir por la puerta, dejándome un sabor amargo en la boca y de que ya había arruinado las cosas, otra vez.

-Horas después-

Sala de maestros.

Debo decir que las horas de clase fueron incomodas a mas no poder. Evité lo más que pude el contacto físico con Kotori-san. Me sentía avergonzada y ni eso pude ofrecerle. Por su parte, la joven continuo con la clase como si nada, a excepción de que tampoco me miraba, era como si no estuviera, y eso a decir verdad era un poco doloroso.

- Que tenga un lindo día, sensei.

Fue lo que escuche decir de mis últimos alumnos. Antes del incidente, Kotori-san solía salir después para preguntarme unas cosas extras de la clase y platicábamos sobre su día; pero ahora, pues, eso había quedado atrás.

Me sentí mal, no sabía qué hacer para arreglar la situación. Eso era lo correcto ¿verdad?

- ¡Ah! No puedo con esto -masculle cuando mi salón se encontró vacío- debo hacer algo.

Definitivamente sentir desesperación no es lo mío, podre ser una persona un poco depresiva y tal vez disfrute de molestar personas a diestra y siniestra, ¡pero no sucumbiré a la desesperación!

No voy a ganar nada estando sentada sin solucionar nada, si algo no te gusta, arreglalo si puedes, así de sencillo.

Así que, ¿Qué puede hacer una chica como yo que no tiene nada de experiencias con otras mujeres que no sea con la que estuvo por años? ¡pues le preguntare a la persona con más experiencia romántica que conozca!

En el chat de Nozomi

Non-chan: Por favor, diosa griega, pido clemencia… ¡Necesito tu ayuda!

Chica rara: … ¿Así que vienes a mí por un favor? ¿osas pedirle algo a tu madrina sin presentar tus respetos?

Non-chan: Yo… lo lamento madrina… Si me permite, cuando vaya a verla, le llevare los mejores panes del mundo.

Chica rara: Aceptare tu propuesta, ahijada… Solo por hoy, aceptare tu ofrenda de paz, pero para la próxima, no será tan fácil.

Non-chan: Entendido, madrina. Una disculpa…

Chica rara:

Non-chan:

Chica rara:

Non-chan:

Chica rara:

Non-chan:

Chica rara: ¡Nozomi-chan! ¡Ya dime que es lo que quieras! ¡como la haces de emoción!

Non-chan: ¡Es culpa tuya! Pensé que seguías en tu papel de madrina y esas cosas.

Chica rara: Eso termina cuando me ofreces comida ¡sabes que amo la comida!

Non-chan: A veces me pregunto porque eres tan rara, Honoka-chan….

Chica rara: ¿Ah sí? Entonces supongo que no quieres un favor mío, pues bueno ¡me voy a trabajar!

Non-chan: Honoka-chan, tu ni trabajo tienes ¿para qué andas de dramática?

Chica rara: ¡pues porque quiero! owo

Non-chan: Y dices que yo soy la rara

Chica rara: Eres particular, la rara soy yo jejeje. Pero bien, dejemos de juegos, por ahora. ¿En qué te puedo ayudar?

Non-chan: Milagro que te pones seria -_- bien ¿recuerdas a la estudiante que tengo?

Chica rara: ¿La sensual chica de cabello gris con ojos ambarinos que básicamente gritan "¡sensei, hágame suya!"?

Non-chan: Eh si… Espera ¡No! ¿Qué así la conoces o qué?

Chica rara: Bueno, es la impresión que me dio cuando la conocí ¿Qué quieres que diga? Es verdad, tu bien lo sabes.

Non-chan:Eso no importa ahora, hablare contigo sobre tus problemas en interpretar a las personas después.

Chica rara: Solo esta celosa porque yo pensé primero que la chica es sensual~

Non-chan: Ya callate… Bien, ese no es el punto. A lo que iba, es que yo… Tal vez, la volví a rechazar y pues ella se enojó. No me habla, en toda la clase es como si no existiera.

Chica rara:

Non-chan: ¿Honoka-chan?

Chica rara:

Non-chan: Ya me asustaste ¿Por qué solo pones puntos suspensivos? ¿volviste a convertir el teclado a otro idioma?

Chica rara: Eres una completa idiota.

Non-chan: ¿Eh? ¿Por qué?

Chica rara: ¿Cómo no quieres que la chica se enoje contigo si la rechazaste de nuevo? Y conociéndote, no fue con nada de tacto. Debes empezar a entender los sentimientos de una doncella.

Non-chan: ¿Te recuerdo quien estuvo en una relación por años? ¿y tu cuantas has tenido?

Chica rara: ¿Quién es la que está pidiendo consejos y quien es la que está en su camita acostada con su casi esposa?

Non-chan: Touché…

Chica rara: Tienes que disculparte con ella. Así de sencillo. No hay atajos ni tampoco una super cena que puedas hacer por ella. Tienes que empezar a pensar también en sus sentimientos, así como madurar para poder responderle los suyos de manera apropiada.

Non-chan: No sé porque pensé que me ibas a dar una solución alocada… así como la que tuviste para salvar el festival de la primaria. Cuando saltaste entre los carros para atraer personas que amenazaste con decirles que si no venían los ibas a demandar por intento de asesinato.

Chica rara: Lo siento Nozomi-chan, esta vez no~ aunque me has dado la idea para un libro ¿Qué tal una historia de héroes donde un villano este a cargo de una pequeña niña?

Non-chan: ¿no es un poco cliché?

Chica rara: La hare cómica ¡amo las comedias casi tanto como amo el pan!

Non-chan: Y eso es mucho decir… Podría funcionar, me avisas como te queda.

Chica rara: Claro que si~ ¡Pero! Volviendo al tema… ¿vas a dejar de ser una niña y asumir las consecuencias?

Non-chan: Te mentiría si te digo que es algo raro… Pensaba que íbamos a hacer algo loco o cosas así…

Chica rara: Eso lo haremos cuando por fin entiendas tus sentimientos por ella, y si es que lo amerita.

Non-chan: ¿Qué estas queriendo decir…?

Chica rara: ¡Viene mi amor! Debo irme, hoy toca sacudir las el colchón, si es que sabes a lo que me refiero ewe

Non-chan: También quiero vivir ese sueño Don pool…

Chica rara: Soy una chica afortunada~ ¡Pero bien! Recuerda que tienes que disculparte. Tu eres la adulta en esa cosa que tienes que parecer una relación, hazte responsable de tus acciones, irresponsable.

"En la vida real"

Y solo se fue así, como un estruendoso relámpago, así es Honoka-chan. Siempre ha sido así, no tiene pelos en la lengua.

- Pero tiene razón -solté un suspiro y me levante de mi asiento- debo hacer algo… y tengo una pequeña idea.

Con una sutil sonrisa me decidí a irme en búsqueda de aquello que me daría la victoria. O al menos se haría el intento.

Tiempo después

Club de corte y confección.

- ¿Qué se supone que debo de hacer con eso? -ella alzo la ceja, viéndome dudosa, juzgándome.

- Solo… ¿aceptarlo? -le brinde una pequeña sonrisa- es… una manera de disculparme por lo de hace rato.

En mi mano derecha y bajo los expectantes ojos de la joven de cabellos grisáceos se encontraba un pequeño peluche de alpaca y en la mano izquierda un café de una tiendita.

Miren, que el plan original era darle un peluche de alpaca gigantesca y un café bueno, de alguna cafetería, pero… ohm ¿Cómo lo digo? No Conte que Maki-chan me había quitado la cartera y solo me dejo con poco dinero para que no me fuera a emborrachar de nuevo. Estúpidos ricos ¿Qué no ven que nosotros necesitamos nuestro dinero accesible? ¡ni que tuviéramos tarjetas de crédito entre la ropa como ellos!

Compré lo que pude con el tiempo que tenía. No es mucho, pero es algo que estoy segura que le gusta.

¿Eh? ¿Por qué estoy en el club de corte y confección? Aquí no entra gente después de cierto horario, la única que se queda aquí para terminar sus cosas es Kotori-san, tiene un amor excepcional por el diseño en modas casi tanto como

el que tiene por la astronomía.

- ¿Cree que con esto voy a disculparla? -se mantuvo firme y yo trague saliva en seco- ¿a eso puede llamar una disculpa?

- Bueno es que… Las cosas no fueron como esperaba, ya sabes, la economía y esas cosas -carraspeo un poco para evitar ese sentimiento de nerviosismo que recorría mi cuerpo- no… yo sé que hice mal, soy yo la que debe ser la madura en esto, no tu -le extendí de nueva cuenta las cosas- sé que no es mucho y a lo mejor sabe horrible ese café, pero por favor, acepta mi disculpa, no me gusta que te enojes conmigo es muy… -cerré los ojos, impotente de terminar mis palabras.

Fue poco el tiempo que perduro el silencio pues al cabo de unos minutos, una risita traviesa ya había llamado mi atención y al verla, la sonrisa sincera de la joven Minami intercepto mi incertidumbre.

- ¿E-Eh?

- Lo lamento sensei -siguió riendo un poco más antes de recobrar su voz normal- es solo que… usted es la que se disculpa cuando soy yo la que hice un escándalo por tan poquito.

- De nuevo… ¿eh?

- Tal vez no me doy a entender bien -con sutileza, tomo el café y le dio un pequeño sorbo- no sabe tan mal como piensa. No es nada del otro mundo, pero funciona para despertar.

- Es que no se comparan con tu café, Kotori-san -dije un poco distraída.

- Gracias por el halago -dijo divertida de la situación- volviendo al tema… no tiene que pedirme perdón, soy yo la que exagero. Siempre ha sido clara conmigo y su decisión de no tener una relación conmigo y yo… pues lo tome mal, lo lamento sensei -ella dio una pequeña reverencia, disculpándose.

- Kotori-san…

Tragué saliva al verla, me sentí culpable bueno… creo que la sensación correcta es que me sentía triste. Ella no tenía por qué disculparse, era yo la idiota.

- ¿Le he dicho porque escogí esta carrera en vez de diseño en moda? -con esa pregunta sutil, se dio la media vuelta y camino hacia un maniquí que portaba un sencillo vestido lila- antes estaba segura de que iba a estudiar diseño en moda, siempre me ha apasionado el arte de cortar y coser, crear nueva ropa y ver la ilusión de las personas en sus ojos cuando les entregas sus prendas. Expresarse mediante la costura, era mi sueño.

No hable, solo la mire, interesada en su respuesta.

- Pero, una vez mi papá me regalo un telescopio, era pequeño y no permitía ver mucho más allá de la luna -soltó un suspiro y acaricio el vestido- ver la magnificencia de la luna, las pequeñas estrellas que con suerte se veían, fue suficiente para que quedara maravillada -rio un poco y se dio la vuelta para verme- entendí, que hay más belleza allá afuera de la que puedo crear. Que debía buscarla y traerla a los demás para que también se sintieran maravillados. Esa misma sensación que sentí, debía transmitirla.

Puede ser que sus palabras me hayan llegado al profundo de mi ser, pero, lo que vi me dejo sin habla. Vi una luz que la rodeo, haciéndola ver como un hermoso ángel. Su silueta iluminada se glorifico cuando una pequeña brisa paso por su pelo, acentuando sus delicados rasgos.

Me quede estúpidamente petrificada, de lo único que podía dar fe, era del sonrojo que presentaban mis mejillas. Un pequeño aleteo apareció en mi estomago junto con un suave retumbar en mi pecho.

Esa sensación, me dio miedo.

- Yo… -sacudí velozmente mi cabeza- disculpame, tengo clases -reí con cierto nerviosismo- que bueno que te gusto el regalo -deje la alpaca en una mesa cercana- te acompañara el resto del día… Adiós.

No espere si quiera que me contestara, solo salí huyendo cual cobarde. La alerta roja en mi cabeza no dejaba de sonar, gritándome que debía estar aún más lejos, ese calor insoportable debía ser sofocado como sea.

-Tiempo después-

Terraza de la facultad de astronomía

- Soy una idiota… -murmure esas palabras al son de mis desesperados suspiros- ¿Por qué huy?

Aun cuando más lo pensara, no sabía la razón por la cual había actuado de esa manera. Lo hice a reacción, no había una explicación lógica.

Solo frente a esta frustración puedo cerrar los ojos y pensar en posibilidades.

¿Sera aquella pequeña sensación que me paso en presencia de Kotori-san? Recuerdo que cuando me paso eso, fue la primera vez que vi a mi ex, pero no huy, me quedé con ella, sonriéndole tontamente. Cuando vi a Kotori-san, se sintió, particular. No era lo mismo como en aquel entonces, puedo decir que tal vez era más fuerte.

Puede ser que mi mente se rehusé a ver a otra mujer como interés románico y por eso huy. Tal vez desarrolle el sentido arácnido.

¿Aun quiero a esa persona y por eso no puedo ver a nadie más? No puedo mentirme, mientras en este cuerpo exista vida sé que ella ocupara un lugar especial en mi corazón. Su solo recuerdo hace que estúpidamente me sienta feliz como desdichada, aun… aun es demasiado temprano para que alguien pueda ocupar su lugar.

¿se vale llorar? Si, solo un poco, el alma debe desahogarse, a fin de cuentas.

- ¿Qué es lo que aqueja a mi maestra favorita? -con esas palabras, algo suave como algodón golpeo mi mejilla.

Salte de la impresión de haber sido encontrada por la peligris.

Ella con una sonrisa leve me miraba curiosa de saber que era lo que me hacía suspirar.

Al verla, me limpie velozmente los ojos.

- ¿Qué haces aquí? -me atreví a preguntar.

- No apareció para su última clase y se fue como si nada, por lo que… Me preocupe -dijo con sinceridad- eso sin contar que se escapó cuando estábamos hablando.

- No tenías por qué venir aquí, Kotori-san.

- Puede que no, pero quise hacerlo. Solo tuve que buscarla por la facultad hasta dar con usted-su contestación fue común, como si no fuera nada estar por todos lados solo para encontrar a una persona.

- Pero…

- Pero nada, no hay excusa que valga para evitar que quiera ver como esta -asintió suavemente con la cabeza- sensei, dígame ¿Qué le sucede?

Probablemente sea porque me encontraba un poco sentimental, pero en estos momentos, una persona normal y madura simplemente le diría que se fuera o se iría del lugar con lo que le quedaba de dignidad, pero… Había algo en la sonrisa de Kotori-san que me hacía querer confiar en ella de forma inesperada. Como si nos conociéramos de toda la vida.

Aun así, aunque quiera creer en ella, no logre evitar ponerla a prueba.

- ¿Tanto te importa? -alce la ceja para confirmar si quería saber.

La Minami con un asentimiento de su cabeza se sentó al lado sin pedir permiso- No puedo permitir que algo le genere molestia a mi maestra favorita.

- ¿Solo por eso quieres saber? -ladee un poco la cabeza, cuestionándola- Si es así, no tiene caso decirle a mi estudiante favorita por qué suspiro ¿verdad?

Cerro levemente sus ojos y como si hubiera terminado de pensar, los abrió- Le he dicho muchas veces mis sentimientos y aun incluso después de ese pequeño incidente -dijo segura y sus ambarinos ojos brillaban con tanta intensidad que casi sentía que decían "puedes confiar en mi"- me ofende que dude de mi a este punto de la partida.

Con una mirada analítica la vi de pies a cabeza, esperando un atisbo de nerviosismo o duda en ella, pero en efecto, no había nada más que convicción.

Reí un poco antes de mostrarle una pequeña sonrisa- bien, si quieres saber -alce la mirada y me quede viendo el reluciente cielo que nos observaba- solo pensaba, no, más bien quede sorprendida el cómo podemos extrañar con tanta intensidad algo tan simple y cotidiano de una persona; como la curva de su sonrisa, el tono de su voz, el brillo de su mirada, los pequeños detalles que nos hacían sentir especiales -hable con enorme nostalgia.

Debo ser sincera, en lo que el silencio se estableció en el lugar, tuve que hacerme la fuerte para aguantarme las lágrimas. Aún era un recuerdo doloroso, poco a poco tenía que irlo superando; pero no lo hacía menos insufrible.

- Esto… -ella hablo rompiendo el hielo- ¿es por su ex -novia?

Al escuchar eso, bajé la mirada y la vi con duda- ¿Cómo es que…?

- Medio campus lo sabe -frunció el ceño mientras pronunciaba aquello- se hablaba de la legendaria relación que tenía usted con una mujer de ascendencia rusa. Se les veía muy unidad cuando ella venia al campus, parecían una pareja milenaria, que nada en el mundo podía romper esa relación.

- ¿Así que eso se decía? -cuando Kotori-san asintió reí un poco- supongo que no es tan legendaria, pues ahora ya no somos más que fantasmas de un recuerdo lejano.

Decírselo a otras personas, aun cuando sientas que confías en ella, no quita el dolor de hablarlo.

- La verdad -con ironía, dirigí mi vista al cielo- me siento confundida. Aun pese a que ella ya es feliz con alguien más, no dejo de pensar en ella. Su recuerdo, su aroma, todo de ella está impregnado en mí, como un maldito tatuaje. Escucharte decir, bueno, tú sabes… No sé, me hizo sentir miedo de eso, miedo de que ese sentir fuera aún más fuerte de lo que en antaño yo juraba que era amor de verdad.

- Por eso huyo…

- ¿Cómo es que lo intuyes antes que yo? -reí un poco más, negué con la cabeza y relamí mis labios- no entiendo bien este sentir. Odie verte irte cuando te lastime, me asuste cuando te escuche decir que me quieras… Soy un desastre ahora -pase mi mano derecha por mi cabello, un dejo de desespero aparecía en mi voz- no logro descifrar todo esto que estoy sintiendo. Te hago daño a ti, me hago daño, le hago daño a cualquier persona que este conmigo yo…

- Acepto el reto -fueron las palabras de la joven las que me interrumpieron- Nozomi-sensei, acepto el nombre.

La mire, extrañada no solo por sus palabras, sino porque me dijera por mi nombre de pila.

- No estoy entendiendo…

- Le estoy diciendo que aceptare el reto de averiguar sus sentimientos -hablo segura, se veía seria- estaré con usted hasta que sepa que siente. No importa cuánto tiempo le tome, permítame estar a su lado.

- Kotori-san, yo… -trague saliva y tome aire antes de hablar- no puedo permitir que hagas algo así. No puedo prometerte nada, ¿y si te lastimo como en la mañana? No se puede, eso sin contar que soy tu maestra, no es correcto y…

Sin permitirme terminar, su mano, más bien su dedo índice choco contra mis labios, al verla, una sonrisa amable y tranquila me recibió. Sentí que me decía "hey, todo va a estar bien". Puede que sea por la cercanía que teníamos en ese momento, pero sus ojos brillaban casi tanto como esa aura angelical que vi en la mañana. Su cabello bailaba con gracia por el viento que era su acompañante; su piel blanca como la nieve se realzaba con los cálidos rayos del sol.

Ante mis ojos, no veía a una alumna o a una jovencita, veía a una atractiva mujer…

- Entiendo el riesgo del "trabajo" y dudo mucho que importe mucho nuestra relación laboral -soltó una pequeña risita- si huyo de mi cuando me confese a usted de nueva cuenta, significa que tengo una pequeña oportunidad y quiero luchar por eso.

- ¿Y qué pasa si no puedo corresponderte? No estoy segura de mucho en realidad.

- Entonces voy a irme con la mirada en alto, puede que llore, pero, aunque sea lo intente -se encogió un poco de los hombros, como si aquello fuera poco- quiero sanar ese corazón roto. Pero únicamente si me da permiso, Nozomi-sensei.

Tomo mis manos, se veía solamente, decidida a lo que iba a hacer. Sentí… como si fuera la luz en una calle oscura. No lo pedí, pero lo necesitaba. Su calidez me envolvía, me hizo sentir cómoda, dando sonrisas livianas de un alma relajada.

- ¿Estoy lista para tener otra relación? -titubee en mi pregunta.

- No lo sé, eso lo iremos descubriendo ¿Qué le parece? -apretó mis manos y asintió un par de veces con la cabeza- a la alpaca le hará feliz tener compañía de vez en cuando.

En cuando menciono al pequeño animal de peluche, logre ver que sujeto entre su brazo derecho y su torso, se encontraba la alpaca que le había dado.

- Oh… entre tanto ajetreo no había visto al pequeñín -sonríe de forma gentil y reí un poco- que bueno que te gustara.

- Debo decirlo, me gusto bastante -soltó mis manos para proceder a agarrar al peluche y asentir- me parece muy tierno, eso sin contar que me gustan mucho las alpacas.

- Tenia una idea de eso -dije enternecida al verla juguetear con el peluche- tienes varios stickers de alpacas en tus cuadernos y a parte de eso, los dibujas muy seguido en los mismos.

- ¿Oh? Veo que Nozomi-sensei es muy observadora -me encogí un poco de los hombros, riendo un tanto en el proceso- tal vez pueda añadirle una razón mas para querer a las alpacas.

- ¿A qué te refieres…?

Sin previo aviso, Kotori-san le dio un beso a la alpaca y su hocico recién besado lo puso sobre mis labios. Rio traviesa ante su travesura, al quitar el peluche de mi vista, me sonroje un poco y ella se veía dichosa.

- Porque la conozco, se que esto es lo mas cercano que voy a conseguir a un beso de su parte -continuo con su risita malvada mientras yo tocaba inocentemente mis labios – y de paso, doy motivos para conservar con más vehemencia a este pequeñín de aquí.

- K-KO…

- Pero si un día quiere probar -se inclino un poco, mostrando en el proceso una parte de su busto- puedo enseñarle sin compromiso.

Tenia una sonrisa felina, astuta y voraz. Tentando a la suerte con es dedo acariciando su labio.

Me hizo tragar saliva y mis mejillas se pusieron tan rojas que tuve que cubrir mi cara con mis manos para evitar pasar vergüenzas. Con mi acto hecho, Kotori-san soltó tremendas carcajadas.

Fue poco el tiempo que estuve encubriéndome hasta que quité mis manos y la vi reír. Era contagioso, la acompañe en su risa. Me percibí liviana, relajada como hace años no me sentía.

Yo… no se que pase con esto, no se si propiamente es una relación; pero, aunque sea quiero intentarlo, ver de que resulta esta peculiar combinación.

Aun no se bien que siento por ella, y es cierto, la escuela es la menor de mis preocupaciones, solo funge como una excusa; por lo que, quiero redescubrir el amor con ella.

Creo que una vez Tácito dijo "Ama y haz lo que quieras. Si callas, callaras con amor; si gritas, gritaras con amor; si corriges, corregirás con amor, si personas, perdonaras con amor"


Aunque es muy obvio que la chica a la que se refiere Nozomi y Maki es Elicchi, pues lo confirmo, es Eli. Solo que no vi necesario mencionar el nombre para ir alejando a Nozomi de ella.

Apelando por Eli… No tengo como decir que no fue una malvada mujer por abandonar a Non-chan de esa manera jaja. Pero sentí que le quitaría comedia si ponía una separación con llanto y cosas buenas, así que pues… es lo que hay jaja.

Tarde tanto con este fanfiction… El que más se llevó la espera o la decidía sobre si iba a subirlo o no es Zek (apodo que le puse jaja) porque lo tenia al tanto de las actualizaciones y él ya quería que le diera un fragmento jajaja.

Yo juraba que este iba a ser un fanfic tranquilo y de pocas paginas... No se como termine con 32 paginas.

Fue terriblemente complicado subir esta historia, pasaron un montonal de cosas que no creo que sea necesario decir, pero al fin de cuentas, ya está, ya lo subí y espero que les guste este pequeño ship culposo.

¡Oh! Parte de haberlo hecho fue gracias a la sugerencia de Black Thunder 2311 y AsuraWrath45.

¡Muchas gracias a todos y disculpen la espera!

Espero poder actualizar con mas frecuencia ¡hasta la vista, babys!