One Piece le pertenece Eiichiro Oda~
(Estos no son más que delirios mios~~~)
Aún no tengo ganas de nada pero me enteré del cumple de Ace (el anime no deja de recordármelo pero no me da muchas escenas :'v y quiero mi MarAce in Wano xD) y quise intentar escribir algo.
No recuerdo si los otros miembros de Shirohige estuvieron en Wano, tampoco leo el manga así que me invente algo lindo y corto(?. Perdonen los errores y las cosas repetitivas.
Marco suspiró por milésima vez en el día, puede que esté exagerando un poco pero lleva horas sin ver a Ace y cuando eso pasa nunca es buen augurio, además hoy era el día en que se irían de Wano. Tenían muchas cosas por hacer y que por no estar presente se lo delegaron a él. Lo castigaría después.
~ ~ • ~ ~
El cielo cambiaba de color y aun no había rastro de él, la tripulación no estaba para nada preocupada. Que cada uno tomará turnos para buscarlo era otra cosa. Ace a pesar de ser un comandante de la tripulación de Shirohige aún se metía en muchos problemas.
La horas pasaban y los arreglos para zarpar estaban casi listos.
Marco estaba a punto de emprender vuelo y buscarlo cuando apareció.
Ace sintió una mirada muy molesta hacia su persona pero aun así caminó en su dirección.
–Eh… ¿Debería empezar con una disculpa? –le sonrió al hombre con los brazos cruzados.
–Una disculpa no bastará, ¿Dónde estabas, yoi? – Marco examinó sus heridas, no eran graves pero eran heridas al fin y al cabo.
–¿Por ahí?
–Esa no es una respuesta. –le dio un pequeño golpe en la frente como reproche. Luego caminó hacia unos troncos para sentarse y atenderlo.
Ace hizo un puchero pero lo siguió. No le gustaba que lo trataran como a un niño pequeño y Marco lo sabía, suponía que por eso lo estaba haciendo o que solo lo estaba fastidiando, cualquiera de las dos formaba parte de su castigo. Marco tenía formas raras de vengarse por hacerlo trabajar de más.
Una vez sentados, Marco sacó una pequeña flama azul de sus dedos, Ace extendió su brazo.
–Entonces, ¿Qué pasó? – Marco volvió a preguntar mientras acercaba el fuego a su piel, Ace solo observaba la danza del azul en sus heridas y como estas cerraban. El contacto con la llama le daba cosquillas en su brazo.
–Conocí a una persona interesante. Luego fui a despedirme de Tama.
–Oh. –esperaba que la niña no estuviera muy triste por su partida. –Esta persona que conociste ¿Es la que te pateo el trasero? –molestando a Ace ya no estaba tan enojado.
–No me pateó…
–¿Le ganaste, yoi? – cambio al otro brazo.
–… – giro el rostro. –Fue un ¿Empate? – admitió avergonzado mientras escuchaba la risa disimulada de Marco.
– Quisiera conocer a esa persona y escuchar su versión. – Terminó de curar los brazos, ahora solo faltaba el rostro pero con Ace moviéndose y hablando no podía.
– Te agradaría. Es una gran persona, incluso quería venir con nosotros.
–Supongo que Oyaji estaría feliz de tener otro hijo. – Marco esperaba que no fuera Tama a quien trajo y que esta no estuviera escondida por el barco o el Tengu estaría muy preocupado.
–También creo que le agradaría pero no pude ayudarle, estoy seguro que un día logrará liberarse.
Marco ya no estaba entendiendo la conversación. ¿Liberarse? ¿A dónde había ido Ace y que había hecho exactamente? Lo que sea que sucedió parece que hizo un amigo. Solo esperaba que no se hubiera metido en muchos problemas.
–Cuando lo haga, asegúrate de presentarme a esa persona, yoi. –sonrió risueño. –Entonces me dirá cómo te pateo el trasero.
–¡Que no fue así cómo pasó! –exclamó. ¿Porque Marco siempre lo hacía avergonzar tan fácil?
–Lo que digas, ahora no te muevas.
Marco acunó su rostro con una mano y con la otra pasó con cuidado sus llamas. Que Ace tuviera flamas también no hacía su trabajo más sencillo. Había partes del cuerpo donde no había reacción, pero en el rostro, cuando el azul lo tocaba una pequeña llamarada roja salía.
Esas pequeñas llamaradas parecían coquetearle más que la mirada que le daba Ace. Intercambio la posición de las manos y repitió el proceso hasta terminar.
–Listo. – se levantó, y revolvió los cabellos azabaches causando una queja del otro. Sabía que esa caricia no era la que esperaba el otro. –Será mejor que vayas a tomar tu lugar, yoi, nos vemos en un rato.
Ace no tardó en ir a su posición después de perder de vista el vuelo del fénix.
~ ~ • ~~
Salir de Wano no fue tan difícil como llegar aunque tuvo sus complicaciones. Ahora tenían un nuevo rumbo, estrellas como acompañantes y la noche para celebrar al cumpleañero, aunque dicho cumpleañero fue regañado por abandonar sus deberes y mandado a vigilar.
Ace contemplaba el cielo nocturno y los mares tranquilos en paz, algo alejado del ruido de abajo y así estaba bien.
Cada año era lo mismo, se portaba mal a propósito para ser mandado ahí. Nunca le gustó que le recordaran cuando había nacido pero poco a poco empezó a disfrutar la compañía de los demás en ese día, pero aún tenía problemas con las fiestas. Y todo había comenzado con Luffy y Sabo. Siendo solo tres personas celebrando no se sentía tan mal. Por supuesto, a diferencia de ellos, sus compañeros habían aprendido –a las malas– a no felicitarlo verbalmente, pero a su manera cada uno le demostraba que su presencia era apreciada.
Algunos eran más considerados con él, otros no –Thatch– y algunos más le daban regalos. Marco era de esos últimos. Aún estaba comiendo cuando llegó a su lado.
–¿Sigues enojado, yoi? –pasó una ala alrededor de sus hombros.
–Mm… –mastico más lento su último bocado de comida. Realmente nunca estaba molesto con ellos, solo consigo mismo, pero eso no se lo diría y tampoco hacía falta decírselo. Marco probablemente ya lo sabía. – ¿Por qué lo estaría?
– Por lo de hace rato, cuando cure tus heridas. –Marco se acurrucó más a su lado y Ace realmente amaba que Marco fuera un "pájaro". Sus plumas aunque fueran de fuego eran suaves para él. Quizás era por sus frutas. Poco a poco el ala pasó a ser un brazo y el resto de extremidades a ser humanas.
–Entonces si sabías lo que quería –le dio un codazo–.
–¿Como regalo de cumpleaños, yoi? – recostó la cabeza sobre el hombro de su compañero.
–Nop, todavía estoy esperando un obsequio de tu parte.
Marco río, Ace realmente era un gruñón cuando no lo consentía. Pero no era su culpa, él desapareció sin decirle en dónde estaría y no podía dejar su puesto, era el comandante de la primera división después de todo.
–Bien, pero primero. –Ace rodó los ojos, ya sabía lo que seguía. Sacó un pequeño pastel con una velita, ahora recibía muchos mimos por parte de una ave muy cariñosa.
Recuerda la primera vez que celebraron su cumpleaños. Habían pasado dos años desde que entró a la tripulación y nada había ocurrido. No recuerda cuando Thatch le sacó la fecha pero al siguiente año "tenían ganas de hacer una fiesta". Los miró con ojos acusadores pero no dijo nada. Se iba a retirar de dicha fiesta cuando un par de brazos lo detuvieron. Nadie dijo nada, solo comieron y convivieron como en cualquier otra fiesta. Pero no era ciego, constantemente los demás tenían la vista en él. Incluso el brindis de Oyaji fue en su dirección.
Terminó su comida e iba a retirarse cuando Thatch arruinó la "fiesta" que no era celebración sacando un pastel de la cocina.
Esa fue la gota que derramó el vaso, se fue a su habitación sin decir nada.
Poco después Marco llamó a la puerta. No era de extrañar que él viniera, siempre lo mandaban a él cuando tenía muy mal humor. Eso y el hecho de que fueran pareja desde hace un año.
–Déjame en paz. –gritó desde su cama.
–Vamos Ace, sabes que Thatch no tenía malas intenciones.
No contestó, sabía que eso era cierto, pero esperaba que todos pudieran entender qué a él no le gustaba ese día ni mucho menos celebrarlo.
–Abreme, yoi. –No hubo respuesta, suspiro. –Ace, ¿Podemos hablar?
Sopesó sus opciones, las cuales no eran muchas. Marco era capaz de quedarse afuera de su puerta todo el tiempo que fuera necesario hasta que le abriera. Ignorarlo como otras veces no funcionaria. Acabaría con este tema rápido y trataría de dormir.
Abrió la puerta y se arrepintió al instante, trató de cerrar otra vez pero Marco se lo impidió y entró. Se recargo en la puerta para evitar que se fuera. Ace fulminó a Marco con la mirada y luego a la rebanada de pastel que traía en la mano. Ya no quería oír nada de Marco. Lo sacaría a patadas de su habitación si era necesario.
Marco podía sentir la temperatura del cuarto subiendo y el rostro serio de Ace le decía que no tendría mucho tiempo antes de que le pidiera que se marchara. Acortó la distancia que impuso, dejando un muy pequeño espacio entre ellos para no incomodar más al otro de lo que ya estaba.
–He querido decirte esto desde el año anterior, yoi – le sonrió, de esas sonrisas que le derriten el corazón a Ace– Gracias por haber nacido.
Ace no respondió, solo se le quedó mirando, sorprendido, dolido, triste, confundido. Luego rompió en llanto, Marco no dudó en abrazarlo.
Esa noche por primera vez en años pidió un deseo y pudo conciliar el sueño rodeado en un abrazo gentil y amoroso.
–Enciende la vela y pide un deseo, yoi.
Ace había perdido la cuenta de las cosas que había deseado pero Marco recordaba todas sus peticiones. Las que no eran cosas materiales las cumplía cada año, como una rutina a la que se le agregan cosas nuevas en cada cumpleaños.
Una flama roja con tintes naranjas salió de su dedo índice, se unió la azul con tonos amarillos convirtiéndola en una flama morada que contenia muchos otros colores. Prendió la vela y observaron como la llama volvía a su color natural, un destello entre amarillo y naranja.
Nunca había sabido que pedir. Algunas veces pidió cosas casi imposibles de conseguir para molestar al otro, pero de alguna manera lograba traer aquella petición ridícula o parecida. En otras eran cosas mundanas que él mismo podía comprar, pero adquirian un valor especial cuando alguien se lo daba. Y muchas veces no pidió nada, pero Marco –quien siempre fue alguien afectuoso– convirtió un día que odiaba en uno que esperaba con ansia cada año, consintiendolo y regalandole pequeños detalles, que para ojos de otras personas serian cosas insignificantes pero para ellos era como si el mundo fuera solo suyo.
Apagó la luz con un soplido y por fin consiguió lo que había esperado desde la tarde. Marco lo miró con dulzura y le dio un tierno beso en los labios.
–Feliz cumpleaños Ace. –lo estrechó entre sus brazos y Ace correspondió el abrazo.
Porque los "Feliz cumpleaños" de Marco no significaban "Ser un año más viejo", una simple cordialidad, una fiesta o un regalo –aunque le gustaba la comida y los obsequios–. Los "Feliz cumpleaños" de Marco eran un "Gracias por existir", "Gracias por estar aquí", "Gracias por quererme", "Gracias por pasar otro año juntos". Conforme pasaban los años significaba más cosas.
Sin disolver el abrazo Marco le dio otro beso en la frente y después preguntó. –¿Qué fue lo que pediste?
Ace escondió el rostro en el pecho del otro.
–¿Estarás conmigo el siguiente año?
–Creo que ya he cumplido ese deseo muchas veces desde la primera vez que lo pediste, yoi. –rio suavemente. –Y lo seguiré haciendo.
–Entonces no necesito un deseo. –sin despegar el rostro del pecho, buscó la mano que tenía el pastel, le dio una mordida y le pasó el resto a su pareja. Espero que terminara de comer antes de entrelazar sus dedos.
No necesitaba un regalo, pero Marco sin duda le daría algo antes de que fuera a dormir. Por ahora solo quería ser arrullado por las olas en medio del fuego azul y rojo.
Nota: el último episodio que ví era donde Yamato le cuenta a Luffy que conoció a Ace. Entonces "esa persona" es Yamato.
A pesar de que ya lo tenía casi completo en su cumpleaños no lo subí, siempre termino publicando estos fics al otro día aunque esta vez me pase y lo publique el 3 XD.
PD: este fics fue subido por el celular, no se como se ve en la compu xd
31.12.21 — 01/02.01.22
