REQUIEM
"Este lugar seguro vio tiempos mejores", pensé al ver los arboles marchitados; con cortezas a medio descomponer e insectos de todo tipo penetrando en la madera. El camino, que probablemente se fue creando con el tiempo y el andar de los leñadores, apenas se podía distinguir entre las hojas caídas.
Esta atmosfera impedía que este paraje tuviese visitantes, mas allá de los que acudían por trabajo. Como yo.
Permanecía en el bosque un casi perfecto silencio, interrumpido solo por el zumbido de algún insecto o el viento moviendo los arbustos y las copas de los árboles.
Asimismo, mi travesía también fue más o menos ininterrumpida. Avanzaba casi sin detenerme, teniendo que rodear en ciertos momentos troncos dejados por los leñadores que en el pasado trabajaban en este maldito lugar.
Ellos fueron los responsables del actual estado de este páramo, al parecer. Su poco respeto por la naturaleza los habría llevado a sufrir un destino terrible, digno de una fábula de terror.
Sin embargo, en la ciudad, muy pocos se creían ese relato. A pesar de que el sujeto que lo contó no era ni mas ni menos que una futura víctima.
Finalmente, cuando ya pensaba que este viaje había sido en vano y que ninguna recompensa me esperaría al volver a Bilibin, vi un destello en la lejanía. Corrí hasta llegar a su origen y descubrí una pequeña represa.
¡Por fin había encontrado mi camino! Según me había dicho el rey al contratarme, si lograba encontrar y superar este último obstáculo romper la maldición estaría al alcance de mi mano.
Luego de ponerle un poco de esfuerzo, logre acomodar los troncos que (por suerte esta vez) estaban en los alrededores. De esta forma, al cerrar la esclusa, se formó un camino el cual atravesé con presteza a pesar del cansancio.
Frente a mí el bosque se volvía mas oscuro. Podía sentir una presencia ominosa más adelante y noté que estaba cerca de mi destino final. ¡Lograría ser el héroe que acabase con la maldición! ¡Iba a conseguir todas las riquezas posibles! ¡Obtendría toda la f…
Se me nubló la vista.
Caí al suelo.
Mis sentidos se volvieron confusos mientras mi cuerpo se deformaba. Mi torso comenzó a introducirse en el suelo mientras se arqueaba levantando mi cabeza, mis brazos y mis ramas hacia el cielo.
Pronto comenzaron a brotar hojas y mis raíces sintieron el agua fresca que residía debajo de la tierra.
"Se ganaron este horrible futuro", susurro una ominosa voz. No podía notar su origen, pero parecía provenir del bosque mismo. "Osaron levantar sus hachas contra mí. Ahora vivirán mi sufrimiento y morirán conmigo"
Mis nuevas y frescas hojas comenzaron a debilitarse, mientras varios tipos de insectos atravesaban mi nueva piel. Ahora yo también formaba parte de este maldito lugar, que claramente había visto tiempos mejores.
