Disclaimer: Los personajes de Twilight son de Stephanie Meyer. La historia no me pertenece, esto es una adaptación.

Summary: La arrogancia del león no se define sólo por aquellos que manda, también reside en su pelo. Acostumbrado a dar órdenes, y que le obedezcan, no puede creer cuando un peluquero con tentadoras curvas corta un trozo de su preciosa melena. Pero su mayor error es huir de él. Corre lo más rápido que puedas, ratoncito, porque a este gato le encanta perseguir.


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Capítulo 3

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Edward

Las cosas no podían ser peores.

No solo le faltaba un gran pedazo de pelo a su preciosa melena, sino que Edward había perdido su rastro.

El, un cazador maestro, evadido por un humano.

Su león bajo su cabeza avergonzado.

Se le ocurrió, mientras caminaba de regreso a la barbería – con su poste giratorio que siempre lo hacía querer detenerse y dejar que su gato jugara con el – que debía exigir a la gente que trabajaba allí que le dieran su dirección.

Podía probablemente intimidarlos para conseguirlo. No tomaba mucho tiempo conseguir que los humanos derramaran sus entrañas, especialmente cuando usaba su voz y mantenía la mirada fija en ellos. Sin embargo, mientras él podía fácilmente dar con su ubicación, él perdería su elemento sorpresa, ya que probablemente ellos le advertirían.

Él prefería un ataque sorpresa.

Sus pasos se desviaron del camino a la tienda y, en cambio, se dirigieron al aparcamiento donde tenía su automóvil.

Era mejor fingir que él no quería vengarse. No obtendría ningún beneficio al hacer alboroto para conseguir información, no quería que pensara que había logrado llegar a él, que había conseguido meterse bajo su piel.

Inaceptable.

Nada molestaba a Edward. Era conocido como imperturbable.

Era también taimado. Existían otras vías para cazar un ratón escurridizo. Por supuesto, antes de que el la rastreara con métodos electrónicos, primero tenía que pasar por su oficina.

¿Alguien se atrevió a decir algo cuándo él entró con su costoso Armani, de tres piezas, luciendo una gorra de beisbol que él compró de un vendedor callejero, él que nunca había usado un sombrero de cualquier clase?

Las miradas curiosas podrían haber seguido su camino, pero ninguna risa disimulada lo siguió.

Nadie tenía suficientes pelotas.

Excepto Jasper, su segundo al mando —el sabelotodo— que le siguió a su oficina.

—¿Tío, a que viene el sombrero? ¿Cuándo te convertiste en un fanático del béisbol?

—Preferiría no discutirlo.

Edward dijo entre dientes mientras iniciaba sesión en Facebook y hacia una búsqueda en el perfil de Billy. Seguramente si el hombre tenía una cuenta, de seguro estaría comunicado con sus familiares a través de ella, incluyendo a una mujer luchadora que necesitaba encontrar.

Para comer.

No. Enfadado o no, uno no se comía a su enemigo. Era incivilizado. Y, sí, él intencionadamente malinterpretó a su león. Él aún no quería considerar el doble sentido de aquel pensamiento.

No habría crema que lamer para ella.

O para él.

Meowr. Tal sonido de decepción.

Carraspeo.

—La tierra a Edward. Adelante, jefe.

Con el ceño fruncido, Edward mira con ira su beta.

—¿Qué?

—Yo me estaba preguntando que tiene tus calzoncillos en un nudo.

—Sabes que yo voy comando.

—Normalmente, pero algo tiene obviamente tus calzones enroscados. Escúpelo.

Oh, él estaba en lo cierto. Edward dio un tirón del sombrero y lo arrojó contra la pared y entonces giró su silla para acabar de una vez con ello.

Respiración contenida. Una risita. Una carcajada completa.

Edward se giró de nuevo y se movió de un lado a otro enviando mortales dagas visuales a su segundo.

—No le veo la gracia a mi masacrada melena.

—Tío. ¿La has visto? Está mal. ¿Qué hiciste para encabronar a Billy? ¿Sedujiste a una de sus hijas?

—¡En realidad una de sus nietas me hizo esto!

No pudo evitar el tono incrédulo. El descaro del acto todavía lo asombraba.

Un golpazo y una sacudida de la pared cuando Jasper la golpeo, sus hombros sacudiéndose por la risa.

—¿Una niña te hizo eso?

Su beta se estremeció de la risa, nada intimidado por la mirada ceñuda de Edward y los golpes ligeros de los dedos.

—Esto no es divertido.

—Oh, venga tío. De todas las personas para tener una desgracia con su pelo, eres el peor.

—Me veo como un idiota.

—Sólo porque no dejaste que terminara de cortar el resto.

Sus dedos se inmovilizaron cuando él retiró la mirada de la pantalla por un momento para mirar en la dirección de su segundo.

—¿Cortar mi melena?

¿Su beta estaba alucinando?

—Bueno, sí. Ya sabes, para emparejarlo y que así no se note.

Un gruñido retumbo, más bestia que hombre, su león en absoluto de acuerdo con más cortes.

—¿Ok, si no estás de acuerdo con eso que tal un trenzado de pelo? Quizá nosotros podemos conseguirte uno plateado, o rosado para que contraste, ya que estás comportándote como una princesa remilgada por ello.

Eso fue suficiente.

Eso era más de lo que un león podía tolerar. Edward voló sobre su escritorio y arremetió contra su beta. Cayendo con un estruendo y un enredo de extremidades. Mientras él estaba golpeando la cabeza de Jasper en el piso, gruñía, —¡Retira lo dicho! — a su beta riéndose entre dientes.

—Conseguiremos tus uñas hechas mientras que lo están trenzando.

Emmett entró a zancadas. Un gigante de hombre, él no tuvo que esforzarse para agarrarlos a cada uno por los hombros y separarlos de un tirón. Pero no se detuvo allí. Él golpeó con estrépito sus cabezas una contra la otra antes de empujarlos abajo.

Edward y Jasper se sentaron en la alfombra, protegiendo sus pelotas, uniendo su mirada a la del omega de la manada, también conocido como el pacificador. Por supuesto, la versión de Emmett de la paz no siempre era suave, por eso era perfecto para la manada.

El gigante con su relajada forma de ver la vida tomó asiento en una silla, que gimió ominosamente.

—Ustedes saben que el personal dos pisos más abajo los podía oír comportándose como cachorros mal educados.

—¡El comenzó!

Edward señaló a su beta. No tuvo ningún problema en echarle la culpa. Delegar es algo que un alfa sabe hacer bien.

Jasper ni siquiera negó su culpabilidad.

—Lo hice. ¿Pero puedes culparme? Estaba molestando y gimiendo sobre su preciosa melena. Todo lo que hice fue ofrecerle soluciones, y él lo tomó como una ofensa.

—¿Supongo que estamos hablando de los trozos de pelo faltantes en la cabeza de nuestro apreciado líder?

Emmett negó con su oscura cabeza bien rapada.

—Sigo diciendo que la vanidad es su debilidad.

—Y el helado con virutas de chocolate es la tuya. Todos tenemos nuestros vicios,— refunfuño Edward mientras se levantaba del piso hacia su asiento acolchado de cuero —con almohadilla eléctrica incorporada y masajeante porque un hombre en su posición disfrutaba de sus lujos.

—Mi vicio son las mujeres bellas. — Jasper anunció con una sonrisa, adoptando una posición ociosa en el piso. Los felinos eran los reyes en cuanto a hacer como si posiciones desconcertantes no fueran accidentales en modo alguno.

—No me hables sobre mujeres en este momento. Todavía estoy cabreado con la que hizo esto.

—Pienso que me estoy perdiendo el meollo del asunto, — manifestó Emmett.

No se demoró en poner a Emmett al día. A su favor, el omega de la manada no se rió —mucho tiempo.

—¿Qué planeas hacer?

Preguntó Emmett en un tono de voz profundo.

—¿Hacer?

Una buena pregunta. Edward no podía golpear a la peluquera. Era, después de todo, una chica. No se la podía comer —ella lo disfrutaría también— y dudaba que pudiera conseguir que ella se lo comiera —aunque él lo disfrutaría mucho. Pero, siguiendo con en el tópico de la comida, él podía hacer que se tragase sus palabras… ¿No sería esa una venganza imponente?

—Oh, oh. A juzgar por la sonrisa en su cara, él acaba de idear un muy retorcido plan.

Anuncio Jasper.

—Cuenta conmigo si necesitas ayuda.

En realidad, Edward había ideado un plan perfecto para vengarse. En el juego del gato y el ratón, él estaba a punto de empatar el marcador.


Me divierte este Edward infantil y vanidoso ;)

¿Qué estará planeando Edward para vengarse?

Lamento mucho la tardanza chicas, de nuevo.

Ya tengo otro listo y la actualización depende de ustedes ;D

Gracias por seguir y marcar como favorita esta adaptación y sobre todo gracias por sus reviews, amo leerlos.

Besos