Han pasado varias semanas y al fin terminamos el vestido de Alice Cullen. Hemos estado trabajando día y noche para tener el vestido a tiempo, las pobres chicas del taller se merecen un bono por el increíble trabajo que han realizado.

Durante estos días han ocurrido varias cosas, el trabajo va en aumento, y con Angela, hemos pensado en contratar a otra consultora, actualmente solo tenemos 2, pero con todas las citas que hemos tenido, hasta Angie y yo tenemos que ayudar. Luego, Edward me ha estado llamando cada tercer día y al menos viene una vez por semana a visitarme. Me ha invitado a comer siempre que viene y he aceptado un par de veces, cuando no tengo mucho trabajo. Me agrada, es muy divertido salir con él, es amable, simpático, divertido, caballero, sencillo y me he dado cuenta que tiene un buen corazón. Es un buen amigo.

Por otro lado, está el pequeño demonio (alias Alice), quien todas las semanas me llama para saber cómo va su vestido, y hoy, por fin, lo vera terminado.

-Llego dice Angela entrando a mi oficina. -Y no viene sola.

-¿Con quién viene?

-Su madre, la rubia de la primera vez y una nueva rubia.

-De acuerdo, ya voy.

-Creo que deberías pedir a todos los santos que le agrade el vestido- Angela se ríe de mí.

-Ja ja muy graciosa- le contesto sarcástica.

Salgo a encontrarme con ella.

-Hola, buenas tardes- digo a todas y responden mi saludo. -¿Estas lista para ver tu vestido Alice?

-Por supuesto, ya no puedo esperar para ver como quedo.

La llevo hacia el vestidor donde se encuentra su vestido mientras sus acompañantes nos esperan en la zona principal.

Estoy cruzando los dedos para que le guste. Al entrar al probador, lo primero que se ve es el vestido y... no dice nada. Toma la tela y la pasa entre sus manos, luego, lo levanta del gancho, le da la vuelta y hace lo mismo, me parecen eternos los minutos que tarda en revisar el vestido.

-Bien, me lo probare- dice dándose la vuelta.

Cierro la puerta y ella comienza a desvestirse, yo quito el vestido del gancho y lo preparo para ella. Le ayudo a ponérselo, se le ve muy bien.

-¿Y? ¿Qué tal?- Le pregunto nerviosa.

-Me encanta- dice con una gran sonrisa. Suelto todo el aire que no sabía estaba reteniendo. -Aunque... -creo que me ilusione demasiado rápido- lo siento flojo en la parte del busto.

-Claro, eso es fácil de arreglar. ¿Algo más?- le pongo alfileres en los lugares para ajustar.

-No, creo que se ve muy bien ¡Me encanta!- grita eso ultimo con una gran sonrisa de felicidad. Al fin puedo respirar tranquila.

Salimos hacia donde está su familia.

-¡Oh cariño! Te ves hermosa- dice su madre cuando la ve llegar, sus amigas asienten con la cabeza.

-¿Verdad que es precioso?- menciona Alice con los ojos llorosos.

-Wau hermanita, pareces toda una princesa- exclama Edward sorprendiéndonos a todas con su llegada. -Realmente has hecho un hermoso trabajo Bella- su alago me hace sonrojar.

-¡Edward! ¿Qué haces aquí?- le pregunta muy... coqueta, la otra chica rubia, que antes me entero se llama Tanya. -Me dijiste que te ibas a ocupar.

-Si, Edward ¿Qué haces aquí?- pregunta Alice con voz sospechosa.

Él se rasca la cabeza.

-Si...- arrastra las palabras -...en realidad, no sabía que estaban aquí, vengo a ver a Bella.

-¿A ella?- me señala Tanya de manera despectiva. - ¿Por qué vienes a verla?

Edward frunce el ceño.

-Porque es mi amiga, además, no tengo por qué darte explicaciones a ti- dice molesto.

-¡Edward!- lo regaña su madre y el ambiente se vuelve un poco tenso.

-Mejor continuemos con la cita- intento tranquilizarlos, no sé quién de todos se ve más molesto. La única que no ha dicho nada es Rosalie. -¿Te quieres probar un velo?

-Sí, me gustaría- ya no suena tan animada.

Voy por el velo y me encuentro con Angela, me pregunta cómo va la cita y lo único que le digo es:

-Luego te cuento y sigo mi camino de regreso.

Le coloco un precioso velo con cristales en la orilla. No es porque es mi vestido, pero se ve muy bonita.

Ve lagrimas salir de los ojos de Alice y su madre, mientras Edward y Rosalie la ven encantados con grandes sonrisas en sus caras, la sonrisa de Tanya me parece un poco... falsa, o tal vez son imaginaciones mías.

Regresamos al vestuario, le aseguro que los arreglos se harán cuanto antes, y con eso damos por finalizada la cita.

¡Uf! Al fin puedo descansar.

-Bella, Edward te está esperando- me avisa Angela con una sonrisa burlona entrando en los vestidores, como si supiera algo que yo no.

-Gracias, Angie- hora de enfrentar a Edward.


Después de mucho tiempo, les dejo un nuevo capítulo, se que es corto pero espero les guste. Dejenme saber sus opiniones, teorias o solo saludos jajaja gracias por sus comentarios :D