-¡Hey!- le digo llegando hasta él.
-Hola, Bella- me abrasa y da un beso en la mejilla. Ahora si puedo saludarte como es debido.
-No te preocupes ¿Qué haces aquí?
-Vine a invitarte a comer ¿Tienes tiempo?
-Ooooh ella tiene tiempo, Edward- interrumpe Angela metiéndose en la conversación. La fulmino con la mirada. -Llévala a comer, yo me encargo del negocio-. Le guiña el ojo.
-Gracias, Angela, eres un encanto. Señorita ¿Vamos? - Dice esto último dirigiéndose a mí y ofreciéndome su brazo.
Suspiro.
-Bien, pero ¿Si quiera puedo ir por mis cosas?
-Aquí tienes- Angela saca mi bolsa detrás de su espalda y me la ofrece -Tienes todo lo que puedas necesitar en ella.
La tomo y me acerco a ella para despedirme.
-Esto no se queda así, me las pagaras Angela-. Le susurró al oído.
Ella solo sonríe traviesamente.
Nos despedimos de Angie y Edward me lleva hasta la salida y, como siempre, su chofer ya nos está esperando. Ed me abre la puerta, subo y enseguida lo hace él. Decidimos ir a un restaurante mexicano, él dice que sabe de uno muy bueno y no me voy a arrepentir, así que no puedo negarme.
En el camino platicamos un poco, Edward hace unas cuantas bromas... malas, debo decir, es un tonto muy gracioso. Al llegar al restaurante, me doy cuenta que es un lugar muy popular, hay personas haciendo fila para entrar.
-Creo que debemos ir a otro lado, parece no haber lugares-. Le digo una vez parados afuera del restaurante. -¿Qué haces?- le pregunto cuando lo veo caminar hacia la entrada.
Se detiene y se voltea a verme.
-Oye, no te preocupes, conozco al dueño, gatita-. Guiña el ojo.
Wau.
Mi corazón empieza a latir con mucha fuerza. Comienzo a marearme.
-Bella ¿Estás bien?- frunce el ceño
-Si, lo siento- le contesto en un susurro, recuperando el aire que, no sabía, estaba reteniendo. -Entonces...
-Entonces, sígueme- y es exactamente lo que hago.
Una vez en la entrada, la recepcionista lo reconoce y rápidamente nos hace pasar a una mesa en el jardín. Por lo poco que pude ver, es un lugar muy pintoresco, con colores muy llamativos y grandes murales con imágenes representativas de México por todas partes, el jardín está lleno de plantas nativas de aquel país, al menos, es lo que me dice Edward. Pero lo que más me gusta de todo, es que huele genial, mi estómago ya está reclamando comida.
-Aquí tienen el menú. Cualquier cosa que necesite, hágamelo saber, señor Cullen, en seguida viene el mesero. -esta chica me agrada, cuando he salido con él, las chicas siempre se le lanzan encima, en cambio ella no, ha sido muy respetuosa.
-Gracias, Sara- la despide Edward.
Nos enfocamos en ver el menú. Hay tantas cosas deliciosas, no me decido por cuál.
-¿Qué vas a pedir?- le pregunto a Ed, al no saber por qué decidirme.
-Unas enchiladas verdes ¿Y tú?
-No lo sé, todo se ve tan rico.
-Las chimichangas* son deliciosas-. Me recomienda.
Llega el mesero y pedimos nuestras comidas, al final, pido las chimichangas junto a vaso de agua de jamaica, Edward pide sus enchiladas verdes y un agua de limón.
-Y bien... ¿Cómo ha ido tu semana?- me pregunta Ed.
-Uf! Agotadora. Hemos tenido mucho trabajo, cada vez más.
-Me lo imagino, si todas las novias son una quinta parte de cómo es Alice, has de haber tenido una semana muy estresante-. Dice un poco burlón.
Me rio.
-Si, bueno... tu hermana es un poco... especial.
-Si por especial quieres decir caprichosa, sí, lo es- suspira, en eso, llega el mesero dejando nuestros pedidos y Ed vuelve a hablar cuando el chico se va. -Escucha, somos 4 hermanos, 3 hombres y Alice, al ser la única mujer, mis padres, así como mis hermanos y yo, la hemos consentido y protegido de sobremanera, siempre le han dado todo lo que quiere, es casi imposible que no lo haga, además, todo tiene que ser perfecto para Alice, y si algo está fuera de su control, se pone histérica e insoportable.
-No entiendo por qué me dices todo esto- lo interrumpo.
-Porque no quiero que pienses que mi hermana es mala, es un poco caprichosa pero buena persona. La adoro y me gustaría que ustedes se llevaran bien.
Me sorprende su declaración.
-No lo entiendo- le digo confundida. -¿Por qué quieres algo así?
Deja a un lado su tenedor y toma mi mano entre las suyas.
-Bien, aquí vamos- dice en voz baja para él, pero alcanzo a oírlo. -Me gustas Bella, en verdad, y quisiera que fuéramos algo más que amigos.
Dice todo esto mirándome a los ojos, y veo la sinceridad en ellos.
-Yo...- dudo -no sé qué decir.
-Está bien, Bella, no necesitas decir nada ahora-. Se ve un poco decepcionado.
Continuamos comiendo en silencio, el ambiente se hace tenso.
-Oye- el silencio es aturdidor y decido romperlo, -tú también me gustas, Edward, solo que ahora tengo muchas cosas en la cabeza, te acabo de decir que tenemos mucho trabajo, además de otras cosas, no puedo pensar en una relación por el momento-. Acaricio su mano.
-Está bien, Bella, puedo esperar- me guiña el ojo. -No te voy a apresurar a nada, y en el momento en que estés lista, yo también lo estaré.
¡Dios! No sé qué decir, sin duda, Edward es una persona increíble, nada parecido a su hermana.
Después de eso, terminamos de comer en un silencio más agradable.
Edward me lleva de regreso a la boutique, le pido que me deje una cuadra antes, quiero llevarle a Angie unos cupcakes, después de todo, se lo merece. Sin duda, fue un gran día.
Pido una docena, la mitad de café Mocha, sus favoritos, y la otra mitad de chocolate con almendra y nuez, mis favoritos. Decido mandarle un mensaje diciéndole que estoy de camino, pero al momento de buscar mi celular, no lo encuentro, creo que lo deje en el carro de Edward.
Ni modo, tendré que marcarle a Ed cuando llegue a la boutique y pedirle que me devuelva mí celular.
Al salir del lugar, veo que hay poca gente en las calles, y no es para menos, ya es tarde y todos regresaron a sus trabajos.
Comienzo a caminar, pero no he dado más de cinco pasos cuando siento un jalón en mi brazo y hacen que me voltee muy bruscamente.
NO
PUEDE
SER
-¿Tú?- le pregunto, un poco confundida y aún más asustada. -¿Qué haces aquí?
-Sorpresa, sorpresa ¿Creíste que te habías liberado de mí?- me pregunta con una sonrisa sínica.
-Suéltame, James, me estas lastimando- intento soltarme, pero él es demasiado fuerte.
-No, esta vez no te vas a librar tan fácil de mí.
-¿Qué es lo que quieres? Sabes que no tenemos nada de qué hablar.
-¿Qué no hay nada de qué hablar? ¡Destruiste mi carrera! - cada vez se está alterando más y me está asustando. -Todo por lo que había trabajado tan duro y durante años.
-Yo no hice nada- mi voz sale muy segura, aunque por dentro estoy temblando -tu solo lo provocaste luego de lo que me hiciste.
-¡Tú me provocaste! - me tomo de ambos brazos y me zarandeo. Demonios ¿Y ahora qué hago? La calle está prácticamente vacía, y no creo que las pocas personas que hay me quieran ayudar. -Tú eres la que se vestía provocativa.
-Yo solo me vestía para mí, no para provocar a nadie y mucho menos a ti. Nunca quise nada contigo ¿no lo entiendes?- le digo ya enojada.
Veo que su cara se transforma, se pone roja y demoniaca, lo siguiente que siento es un puñetazo, el suelo frío y mojado, ya que ha comenzado a llover y sangre en mi boca. Veo que James viene hacia mí de nuevo pero un hombre se lanza sobre él y lo derrumba. Me tocan la espalda y salto del susto.
-Tranquila, señorita Bella ¿se encuentra bien? - es el chofer de Edward, por lo tanto...
Volteo hacia James y me doy cuenta que Edward es quien está peleando con él, Robert, el chofer, me ayuda a levantarme y me acerco a donde están.
-¡Edward! ¡Detente! - le grito, no quiero que salga lastimado. Los guardaespaldas de Ed los separaron, aunque fue un poco difícil.
-Veo que tienes nuevo galán, Isabella- me dice James en tono burlón, luego se voltea a Edward -pero quiero que solo está jugando contigo, cuando se aburra, va a destruir tu vida y tu carrera.
-Si te vuelvo a ver cerca de ella, te vas a arrepentir- lo amenaza Ed y piden que lo suelten.
James da una última mirada hacia mí y luego se va en sentido contrario.
Edward se acerca a mí.
-¿Estas bien, gatita? - me abraza con mucha ternura y besa mi cabeza.
-Sí- digo en voz baja y la cara en su pecho.
Se separa un poco de mí y me levanta la cabeza. -Estas temblando ¿segura que estas bien? - solo le asiento y limpia mis ojos, no me había dado cuenta que estoy llorando.
-Vamos, te llevare al hospital.
-¡No! - grito, luego, ya más calmada digo -No quiero ir a un hospital, por favor.
Ed suspira.
-Bien, pero no te voy a dejar regresar a la boutique, ven, sube al auto.
Quiero negarme, pero simplemente no puedo, así que hago lo que me dice.
¿Qué tal Angela? ¿Qué opinan de James?
Saludos a todas.
Gracias por los reviews.
