-¿A dónde vamos? - le pregunto una vez que avanzamos en el carro.

-Te voy a llevar a mi casa.

Abro los ojos.

-¿A tu casa? ¿Por qué? -digo con voz un poco chillona.

-Tranquila ¿sí? No te voy a dejar sola, estas muy nerviosa.

-Pero... tus papás- suena más a pregunta.

Se ríe un poco.

-No tienes que preocuparte por eso, vivo solo.

-¿De verdad?

-Así es.

-De acuerdo. Gracias- le digo.

Luego de eso no decimos nada más. Recargo mi cabeza en la ventana. Siento un dolor punzante, cada vez va más en aumento, por lo menos, la sangre ha parado de salir.

-¿Segura que estas bien? - me pregunta al ver que me agarro la cabeza.

Hago una mueca.

-Solo... me duele todo.

-Tranquila, ya llegamos, te daré algo para el dolor.

Se baja del carro y lo rodea para abrirme la puerta.

Ni siquiera he prestado atención al camino, pero si veo la casa y... wau no es un lugar sencillo para que solo viva él.

No puedo decir que la casa en que viví mi infancia fuera pequeña, pero nada comparado a esto.

Es una gran casa blanca de tres pisos, con líneas curvas en lugar de las típicas rectas, grandes ventanales de piso a techo, pilares redondos, rodeada de muchos árboles y todo tipo de flores.

-Ven, vamos- me dice, poniendo su mano en mi cintura.

Subimos la pequeña escalinata, al llegar arriba, me deja entrar y me lleva directo a la cocina. No veo mucho de la casa, me duele mucho la cabeza para prestarle atención a algo.

-¡Dios Santo! - dice una mujer pequeña y regordeta, como de unos cincuenta años. -Pero ¿qué te paso, querida? - me toma de los brazos y hace que me siente. -Edward Cullen ¿acaso tu tuviste algo que ver con lo que le paso a esta chica? - le dice a modo de regaño.

-Cálmate Clara ¿En serio piensas que yo pude haberle hecho algo así?

-Lo siento, cariño, claro que no, es solo que... me asuste.

Ed suspira.

-Ire por el botiquín- él se va a algún lado de la casa.

-Yo te prepararé un té, querida- Clara me habla con una voz muy calmada, casi relajante.

-En realidad, no pensó que él me hizo daño ¿cierto? -le pregunto un poco intrigada.

Se voltea hacia mí.

-No querida, lo siento, no quise darte la impresión equivocada. Solo me sorprendí. Mi niño Edward sería incapaz de hacerle daño a una mujer, en realidad, ninguno de sus hermanos, junto a sus padres, lo hemos criado para que sea un buen hombre, solidario y respetuoso con los demás, y prefiere evitar la violencia, aunque eso no quiere decir que no defienda a quien quiere.

Ya sabía que Edward es un buen hombre.

-Pero querida ¿quién te pudo haber hecho esto? - se acerca y me acaricia el rostro con suavidad.

No respondo y cuando ella va a decir algo más, llega Edward

-Déjame limpiarte, preciosa- me dice con una voz suave.

Comienza a limpiarme la sangre con una delicadeza sorprendente, por los siguientes 5 minutos se dedica a hacer eso, mientras tanto, no decimos nada, solo se escucha a Clara moviendo trastes.

Las manos de Edward se sienten tan suaves a diferencia de las manos toscas de James.

-Listo- pone sus manos en mis mejillas con mucha suavidad -tomate esto- me da unas píldoras, supongo que algo para el dolor.

En un impulso le acaricio la mejilla –Muchas gracias, Ed, no sé que hubiera hecho sin ti.

-No tienes nada que agradecer, nunca dejaría que algo te pasara. Un hombre que golpea a una mujer no merece llamarse hombre. De solo recordarlo me dan ganas de golpearlo de nuevo.

-Tranquilo, ya paso ¿de acuerdo? No quiero que te metas en problemas por mi culpa.

-Haría lo que fuera por ti, Bella.

-Ya te dije que mi muchacho nunca permitiría que le hicieran daño a una mujer, mucho menos a una a la que quiere- dice Clara, interrumpiéndonos, yo me sonrojo.

Edward se aclara la garganta.

-¿Qué estás haciendo, Clara? Huele delicioso- Edward cambia el tema.

-Un pay de manzana, se lo prometí a tu madre.

-Bien –le dice a Clara y luego se voltea hacia mí -deberías llamar a Angela, estaba muy preocupada cuando la llame- nos quedamos en la cocina, haciéndole compañía a Clara mientras me termino el té.

-¿Por qué la llamaste? – le pregunto confundida-

-Luego de que te deje me di cuenta que tu celular estaba tirado en el piso de la camioneta, llame a la boutique para avisarte y Angie me informo que aún no habías llegado, se me hizo raro porque hacía rato que te había dejado, así que me regrese a buscarte, y fue cuando te encontré con ese tipo- frunció el ceño.

-De acuerdo, le llamaré.

Ed me entrega mi celular y veo que tengo varios mensajes y llamadas perdidas de Angie, marco su número y me contesta de inmediato, ella está muy preocupada, quiere saber lo que ocurrió, le cuento que me encontré con James, ella sabe quién es, pero no le digo que me golpeo, solo que me dejo alterada, que Edward me encontró y estoy con él. Se quedó un poco más tranquila, pero aun así sabe que le oculto algo, le prometo que en cuanto la vea, le contare con detalles.

Cuando cuelgo con Angela, ya me siento adormilada, me termine el té y creo que funciono.

-Ven gatita, vamos a que te acuestes, necesitas descansar.

-Creo que debería volver a mi casa.

-Tonterías- interrumpe Clara –No deberías estar sola, al menos, esta noche, pudiste haber sufrido un trauma y como no quisiste ir al hospital, ni quieres ir con alguien más, lo mejor es que te quedes aquí.

-Clara- Edward la regaña, se nota un poco incómodo- Lo siento, ven, vamos.

Me toma del brazo con mucha delicadeza.

Al pie de las escaleras, le pregunto a Ed - ¿En verdad no te molesta que me quede aquí?

-Para nada- me contesta con una gran sonrisa –sería un placer cuidarte.

Suspiro.

-De acuerdo, gracias.

-Y... Bella, no le hagas caso a Clara, siempre dice lo que piensa, pero le caíste muy bien.

-No te preocupes, también me agrada.

Me besa lo alto de la cabeza y luego continuamos subiendo la escalera, me lleva hacia un gran cuarto, muy limpio y ordenado, hay una gran cama king sice con una gran colcha azul marino, la cual se ve muy suavecita y esponjosa.

Bostezo

-Siéntate, te traeré algo de ropa para que estés más cómoda.

-Se va hacia una segunda puerta en la misma habitación y regresa minutos después.

Me entrega un pijama de franela. Solo me le quedo viendo

-¿Pasa algo, Bella? – frunce el seño

-¿Es tu habitación? – vuelvo a bostezar, se arrodilla frente a mí.

- ¡Hey! aquí vas a estar segura ¿sí? Te prometo que a mi lado nada te pasara.

-Lo sé, es solo que sigo un poco nerviosa por lo que paso- me tallo los ojos.

-Escucha, clara está aquí y ella no dejaría que te hicieran daño- me sonríe. –ahora, vístete, voy a llamar a mi padre y vuelvo ¿sí?

-Gracias Edward.

Lo veo salir y comienzo a ponerme el pijama. Huele a él, lo que me reconforta de una manera sorprendente. Me queda grande, pero puedo ajustarme el pantalón gracias a los cordones que trae, la camisa me queda muy floja y las mangas muy largas pero cumple su función, voy al baño y al salir, me encuentro con Edward en la habitación, se me queda viendo.

-¿Sucede algo malo? – le pregunto en voz baja.

-No, nada, ven, acuéstate- levanta las colchas para mí. –Estaré abajo si necesitas algo- me besa la frente y se levanta para irse.

-Edward- lo tomo de la mano, -quédate conmigo ¿sí? No quiero estar sola, al menos hasta que me duerma.

-¿Estas segura?- levanta las cejas.

-Si, por favor- le pido.

-De acuerdo

Se acomoda al otro lado de la cama y lo abrazo, no sé por qué lo hago, pero se siente bien... natural.

-Duerme gatita- su voz es suave, -todo va a estar bien.

Me besa la cabeza y luego comienza a cantar una canción en voz baja, voy cerrando los ojos.


Este Edward me da mucha ternura, lo adoro.

En mi grupo les dejare las imágenes de la casa y el pijama.

Gracias por sus comentarios xoxo

Les recuerdo que la historia es completamente mía :D