Cuando me despierto, todo está a oscuras, se ve el cielo por la ventana, ya me duele menos la cabeza y puedo respirar mejor, estoy muy calientita, no quiero, pero tengo que levantarme a hacer pipí, mi vejiga ya no aguanta. Quiero quitar las cobijas de encima de mí, y siento un brazo, de repente recuerdo que Edward se quedó conmigo anoche, muevo su mano despacio, no queriendo que se despierte, según el reloj, son las 4:00 de la mañana. Voy lo más silenciosamente que puedo al baño y trato de regresar de la misma manera para no despertarlo, sin embargo, lo encuentro despierto.
-Hey! Lo siento, no te quería despertar-. Le digo en voz baja.
-No importa, ven aquí-. Extiende los brazos, voy directo a él, lo abrazo y me acurruco.
-¿Cómo te sientes?- me pregunta
-Un poco mejor, creo que ya no tengo tanta fiebre.
-Bien, espero que por la mañana te encuentres mucho mejor, ahora, a dormir-. Suelta un bostezo.
Me aprieta más entre sus brazos y nos quedamos dormidos.
Por la mañana, despierto y no veo a Edward en el cuarto, probablemente ya se fue, voy al baño y una vez lista, salgo a hacerme algo de almorzar, muero de hambre.
Grata es mi sorpresa al encontrarme con Edward en la cocina, cuando me escucha, voltea y me sonríe.
-Hey, al fin estas despierta, comenzaba a preocuparme, creí que habías caído en un hechizo de sueño profundo-. Me guiña el ojo, suelto unas risitas. Es un completo bobo. –Ven, siéntate, hice huevos con jamón, panqueques, y jugo de naranja recién hecho.
Me siento en la isla, realmente huele delicioso.
Se ve realmente guapo por las mañanas, con su cabello usualmente despeinado, por la mañana se encuentra aún más rebelde, además, verlo cocinar y con mandil puesto, le da un aire muy sexy.
-Tierra llamando a Bella-, chasquea sus dedos frente a mi cara, veo que se está riendo.
-Disculpa ¿qué decías?
-¿Cómo te sientes hoy, cariño? Te ves menos roja-. Pone el desayuno frente a mí.
-Me siento mucho mejor-, le sonrío y tomo su mano. –Muchas gracias por cuidarme, por no dejarme sola.
Se acerca a mí y me abraza.
-No tienes que agradecerme nada, gatita. Siempre voy a estar a tu lado cuando me necesites y el tiempo que tú quieras.
-Siempre te querré a mi lado-, le confieso. –te has convertido en alguien muy importante para mí en tan poco tiempo.
Juntamos nuestras frentes.
-No sabes lo feliz que me haces al decirme eso, cariño.
Nos vamos acercando hasta que nuestros labios están a solo un centímetro, creo que me va a besar, pero nos interrumpe el sonido de un celular, nos separamos inmediatamente.
-Es el mío-. Me dice y agarra el aparato que se encuentra a un lado de la estufa.
Suspira.
-¿No vas a contestar?-. le pregunto al ver que cuelga la llamada.
-No, ahora come o se va a enfriar.
Comemos platicando un poco y veo que revisa su celular varias veces. Sospecho que lo puso en silencio y quien sea que lo llamo, lo está haciendo de nuevo.
-Deberías contestar, parece que no te van a dejar tranquilo hasta que no lo hagas-. Arruga la nariz. -¿Puedo preguntar, quién es?
-Es Tanya-, frunzo el ceño al oírlo mencionarla, -desde que me fui de viaje, tengo, al menos, cinco llamadas de ella, estoy cansado de que sea tan insistente.
-¿Por qué no se lo dices?
-He tratado de decírselo educadamente, al parecer, no entiende indirectas.
-Pues, si quieres que te deje tranquilo, vas a tener que ser más directo.
-Ante todo, mi madre me educo para ser un caballero, y no quiero parecer grosero si se lo digo directamente.
-No hay otra manera, Edward, al menos, si quieres que te deje tranquilo.
Se queda pensando, terminamos el desayuno en silencio.
Después de un rato, y asegurarle varias veces que estoy bien, Edward se va. Vuelvo a estar sola en mi casa.
Limpio un poco, y aunque estoy mejor, no estoy 100% curada, me siento cansada y me acuesto a dormir.
Al día siguiente, en el trabajo, le platico a Ángela lo ocurrido ese fin de semana con Edward.
-Vamos Bells, deberías darle una oportunidad, se nota que el chico esta locamente enganchado de ti.
-No lo sé, Angie- dudo en que decirle.
-No entiendo que te detiene.
-Sabes lo que pase con James.
-¡Oh, por favor! No digas tonterías, Edward te ha demostrado que no es nada igual a James, a ver, cuantas veces has estado a solas con él...- me interrumpe antes que hable. –y no me refiero en lugares públicos, si no, completamente solos, ya sea en su casa o en la tuya.
-Muchas veces-. Admito en voz baja
-¿Y alguna vez te ha dado motivos para que pienses eso?-, niego con la cabeza. –Ha tenido muchas oportunidades, sin embargo, ha sido un completo caballero contigo. Y está el hecho que a Charly le ha caído muy bien.
-Tienes razón-, al fin me rindo, -es muy guapo, me trata muy bien y... creo que me estoy enamorando de él
Angela suelta un chillido, me abraza y hace que demos vueltitas.
Ya no podemos hablar más porque llega una de las chicas informando de un pequeño problema.
Me quedo pensando todo el día en lo que hable con Angela, y llegue a una decisión.
Tengo un plan maestro que no puede fallar (al menos, eso espero), paso todo el martes haciendo llamadas y el miércoles, llamo a Edward para decirle que a las 6 paso por él a la oficina. Me pregunta de qué se trata, pero no le doy detalles.
Tampoco le digo nada a Angela, aunque ella ha tratado de averiguar que tramo.
Se llegan las 6:00 pm del miércoles y estoy en frente a la puerta de la oficina de Edward.
-En un momento sale, está en una llamada-. Me informa amablemente la secretaria de Edward.
Me siento a esperarlo, luego de unos minutos sale apresurado, me acerco a él.
-Lo siento, bonita-, besa mi mejilla, -estaba en una llamada y se alargó más de lo esperado. Por cierto, te vez hermosa.
-Gracias, tú te ves muy guapo, y tranquilo, no pasa nada, pero era mejor que nos vayamos si no queremos llegar tarde.
-¿A dónde vamos?- me pregunta en el ascensor
-No te diré, es una sorpresa
-Eres muy mala- me hace cosquillas
Ya en el auto, manejo a las afueras de la ciudad, Edward cada vez está más intrigado, pero no le digo nada. Antes de salir completamente del mundo urbano, le pido que se ponga una tela sobre los ojos, al principio se resiste, y cuando le hago un puchero y él acepta.
Conduzco media hora más y al fin llegamos.
Lo ayudo a bajar con cuidado y lo llevo hacia nuestro destino.
-Bien, te voy a quitar la venda, pero no abras los ojos ¿de acuerdo?
-Ok no lo hare
-¿Lo prometes?
-Lo prometo
De acuerdo, aquí vamos. Voy su espalda a quitar el nudo, pero es un poco difícil, es demasiado alto.
Edward se ríe y se agacha un poco.
Cuando al fin se la quitó, cuento hasta 3 y le pido que abra los ojos.
Suelta una exhalación.
-Bells ¿Qué es esto?- me pregunta asombrado
-¿Te gusta?- estoy nerviosa
-Es hermoso, pero aun no entiendo ¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué todo esto?
Me pongo frente a él y tomo sus manos.
-Nunca alguien se había preocupado tanto por mí a parte de mi familia y Ángela, me has cuidado y defendido cuando no te correspondía, bien pudiste simplemente ignorar la situación e irte, pero aquí estas, me has visto en mi peor estado y no te has alejado, me has confesado que te gusto, y aunque en ese momento no te correspondí, nada cambio entre nosotros... No, mentira- me corrijo. –algo cambio dentro de mí, en estas últimas semanas me he dado cuenta de cuanto me gustas y si aún sientes algo por mí, me gustaría tener algo contigo. Edward Cullen- tomo aire, -¿Quieres ser mi novio?
Seguramente estoy toda roja.
-¿Lo dices enserio?
-Lo digo muy enserio.
Se forma una gran sonrisa en su cara.
-Por supuesto que sí, gatita- me carga y comienza a dar vueltas, nos reímos. –No sabes lo feliz que me haces-. Me dice una vez me deja en el piso.
-Tú también me haces muy feliz.
-Todos los días voy a tratar de hacerte la mujer más feliz del mundo.
-No necesitas hacer nada especial, Edward, ya lo haces.
Nos abrazamos, y al fin, después de tanto tiempo, Edward y yo nos estamos besando como lo hemos querido hacer durante tanto tiempo.
CHICAS, MUCHAS GRACIAS POR SUS BONITOS COMENTARIOS, ESPERO QUE ESTE CAPITULO TAMBIÉN LES GUSTE, LES MANDO BESOS Y ABRAZOS Y ESPERO QUE TODAS ESTEN BIEN.
