CAPÍTULO 4
KAGOME´S POV
No había podido evitarlo, ansiaba tocarlo, el movimiento había salido como algo natural. Cuidar de él había sido una de sus principales dichas, en esos momentos cuando atendía sus heridas, y luchaba a su espalda era cuando más unida y útil se sentía para él. La consternada mirada de InuYasha ante la atención de su mano le dolió, sabía que Kikyo nunca había atendido sus heridas en ese tiempo y aunque comprendía un poco de dónde venía su reserva, se supone que ese era el hombre que amaba, ¿cómo podía soportar no ir a su auxilio, no aliviar su dolor? Claro que un poco de agua caliente era nada para su piel, aún hirviendo solo se pondría ligeramente rosada y desaparecería en menos de un hora. Lo sabía. Pero su instinto de protección actuaba en automático.
Pudo percibir si bien por unos segundos la irritación en el aura de Kikyo.
Su excusa tampoco la había dejado bien parada. Si bien no mentía pues en la aldea convivían con shippo, hachi, inuyasha y jinenji, difícilmente se podría decir que era una aldea donde todos coexistían en armonía con los aldeanos. La aceptación era de un 80 % sumamente elevada para una aldea pero eso solo era en su zona donde InuYasha y sus amigos eran bien conocidos por sus hazañas contra Naraku.
La discriminación seguía existiendo, y en esa época en particular donde se encontraba, solo podía imaginar lo difícil que InuYasha seguramente la estaba pasando. Lo que menos quería era mentir más de la cuenta. Agradeció silenciosamente la interrupción de Kikyo.
-Kagome-san, creo que antes de compartir información con alguien más sobre tu origen es sensato que nos compartas más detalles primero a nosotros -le comentó mirándola mientras veía como Kaede salía con una cesta de la cabaña.
-Por favor Kikyo, déjemos las formalidades, me resultan muy incómodas y lucharemos juntos, necesitamos confiar los unos en los otros ante esta amenaza, lo menos que necesitamos son barreras entre nosotros. - No tenían tiempo para las formalidades. Fue capaz de captar su micro respuesta de asombro ante su petición pero asintió solemnemente.
-Bien, Kagome -empezó nuevamente dejando atrás los honoríficos.- por qué no empiezas contándome ¿cómo fue que llegaste aquí y exactamente contra qué luchaste para terminar en este estado? - le dijo directa mirándola intensamente.
Había pensado en cómo abordaría esta conversación parte de la noche. Podía mentir, tenía suficiente información de novelas y películas de ciencia ficción para crear una historia creíble. Pero no deseaba hacerlo, quería ser lo más honesta que pudiera así que decidió apegarse lo más que podía a la verdad. Hizo una respiración profunda para tranquilizar su corazón, estaba ante dos personas que sabía podían leer y ver más allá de las apariencias, tenían que creerle.
-Puede que esto les resulte un poco increíble, pero es la verdad, estoy aquí para evitar la muerte de mi familia, de mis amigos, de la persona que más he amado en este mundo - no pudo evitar mirar a InuYasha por uno segundo al decir estas últimas palabras, cambió su enfoque hacia kikyo y con convicción lo dijo.
-Soy Kagome Higurashi, vengo del futuro, ni siquiera yo entiendo cómo fue que llegué aquí -mintió incapaz de decirles demasiado sobre la perla -un portal se abrió en medio de la batalla con Naraku y desperté aquí, en el pasado - InuYasha se puso de pie sorprendido y Kikyo no pudo ocultar una ligera muestra de sorpresa -este -continuó mirando alrededor -es el templo de mis ancestros, mi familia y yo lo cuidamos en el futuro, esta es la aldea que aprendí a amar, a servir y a proteger, también -tragó en seco -es el lugar donde nació el terrible youkai que me llevó a perder a la persona más importante en mi vida-la imagen de un inerte InuYasha se hizo presente- que lastimó a mis amigos, a mi hermana -recordó a Sango tendida al lado de miroku -intentó controlar las lágrimas que amenazaban con salir.- Este Youkai, si no es eliminado ahora, se volverá una terrible amenaza para este mundo, su mundo -los miró a ambos -y mi mundo dentro de muchos años. Naraku, no siempre fue un ser sobrenatural, fue humano, un bandido que vendió su alma a miles de demonios, llevado por la ambición y la codicia del amor de una humana que nunca pudo tener. -dijo esto mirando a Kikyo.- el rencor y la envidia por los sentimiento no correspondidos de esta mujer lo volvió loco, y cuando no pudo tenerla se sumió en una travesía en busca del poder, su ambición no parará hasta no tener a todos bajo su yugo y obtener la perla de shikon para convertirse en un demonio completo. Necesito destruirlo ahora, para que no haga más daño, a humanos y youkais. Pero no puedo hacerlo sola, necesito de su ayuda. -les pidió.
-No está mintiendo - escuchó a InuYasha dirigirse a Kikyo.
-Lo sé - fue su única respuesta.
Se relajó un poco al ver que le creían.
-¿Cuál es el nombre de este bandido? -le preguntó Kikyo sabiendo claramente la respuesta.
-Onigumo - Kikyo cerró sus ojos controlando su expresión.
-¡Kuso, sabía que había algo diabólico en ese hombre Kikyo, te lo advertí!- Exclamó un irritado InuYasha.
-InuYasha - dijo su nombre en un tono severo seguramente molesta por la maldición que había dejado sus labios- mis enseñanzas me impiden negar la ayuda del necesitado, independientemente de su pasado.
-¡Maldición, esperaba que hubiera llegado antes de ese suceso!, entonces su cuerpo ya no se encuentra en la cueva- los vio asentir - ¿hace cuanto…? -dejó incompleta la pregunta temiendo la respuesta.
-2 meses - dijo Kikyo.
-¿y desde entonces no ha pasado algo fuera de lo inusual en la aldea? ¿no han recibido rumores de ataques misteriosos? - Kikyo negó.
-¿InuYasha has percibido algún aroma extraño?-le preguntó mirándolo preocupada - Naraku no despide el aroma de un Youkai completo, aún tiene sangre humana, más ahora que acaba de asumir su nueva forma, mis amigos youkais comentaron que huele a carne de demonio quemada en putrefacción, mezclado con veneno y tierra de la cueva donde yacía.- la última frase le sacó una reacción.
-El día del acuerdo -contestó dirigiéndose hacia Kikyo. Kagome sabía a qué acuerdo se refería. El día que había aceptado convertirse en Humano para ella. La tristeza la embargó ante el recuerdo. Pronto sintió la mirada de InuYasha sobre ella, intentó despejar su mente antes de dirigir su mirada hacia Kikyo.
-Hace 10 días - le confirmó.
-Los estaba espiando -les dijo.- Lo que más desea ahora mismo es contaminar tu alma Kikyo, no debes permitirlo. -Su petición salió más a orden de lo que hubiera querido.-tu eres la portadora de la perla, si el alma de su protectora se contamina…
-La perla se contamina, el balance se pierde…-terminó de decir. Ella solo asintió.
-Naraku no está en su mejor momento, pero aún así es más fuerte que cualquier Youkai, tal vez en este momento solo Sesshomaru podría hacerle frente…-terminó pensativa -
-Sessho…ese..bast…¿cómo…? -vociferó un alterado InuYasha mirándola sorprendido.
-Futuro ¿recuerdas?, te dije que sabía que podías ayudarnos,-le sonrió- ¿no dejarás que se llevé el crédito o si? - sabía que era una jugada un poco sucia, aludir a su ego y enemistad con su hermano, lo que menos quería era que participara en la batalla pero sabía que InuYasha era un guerrero, estaba en su sangre, no podía evadir un desafío.
-¿Quién es Sesshomaru? -preguntó seriamente Kikyo.
Kagome vio a InuYasha un poco sorprendida -así que tampoco le había hablado sobre Sesshomaru.
-Es el primogénito de mi padre -fue su corta respuesta. Por el tono de molestia que utilizó Kikyo supo que no debía preguntar más pues no obtendría lo que estaba buscando.
-De acuerdo dejaremos a Sesshomaru al final, en caso de que la situación lo amerite -la mirada asesina de InuYasha casi la hizo reír pero se controló -lo cual no creo que necesitemos de inmediato, ya que conozco a otras personas que pueden contribuir a nuestra alianza.
-Pero antes de eso, debes recuperar tu fuerza -le dijo Kikyo -y demostrar tus poderes espirituales, no puedo permitirte enfrentarte a Naraku sin evaluar si estás lista, después de todo lo enfrentaste en el futuro y terminaste en este estado- le indicó con un tono más despectivo del que hubiera esperado de ella en ese tiempo. -Definitivamente es más humana -pensó ligeramente divertida al ver la clara subestimación de sus habilidades.
-Tienes razón Kikyo, mi energía aún no se ha restaurado del todo, pero estaré lista en menos de lo que piensas -le dijo determinada.
Kikyo se puso de pie y guardó los restos del desayuno rápidamente. - Debes descansar, Kaede te ayudará una vez que regrese de sus tareas matutinas. Tengo una visita programada, estaré de regreso para la comida.
-Iré a patrullar - Dijo InuYasha a punto de salir de la cabaña.
-InuYasha -lo llamó -podrías hacerme un último favor - utilizó su tono suplicante - Necesito una hierba que crece cerca del goshinboku para acelerar mi recuperación -ante de que pudiera terminar Kikyo la interrumpió.
-Puedo traerla de regreso, intenta dormir - le insistió nuevamente.
-Muchas gracias Kikyo, pero ese también es un problema, no puedo conciliar el sueño y me siento mucho mejor al aire libre que encerrada.-se dirigió nuevamente a InuYasha -¿Podrías acompañarme? Mientras más rápido preparé la infusión, más pronto estaré lista para luchar - Lo vio mirar a Kikyo fugazmente sólo para regresar su mirada hacia ella y asentir.
-Te veo en el lugar de siempre -la escuchó dirigirse a InuYasha antes de salir de la choza.
-Lamento ser una carga, no será por mucho -le dijo genuinamente apenada, el sentimiento agridulce de tenerle cerca sabiendo que en ese momento su corazón era de otra no la dejaba, pero era superado por el deseo de tenerle cerca, no había mejor medicina para ella en ese momento que estar a su lado.
Él no respondió, solo se acercó y la tomó en brazos, con la misma delicadeza de momentos antes.
INUYASHA´S POV
Esa mujer venía del futuro. No tenía duda de ello. A pesar de su naturaleza desconfiada, al escuchar su relato le creyó instantáneamente. Había experimentado demasiados sucesos paranormales como para no creer en portales hacia otros mundos, había algo en la convicción y seguridad con la que compartía los detalles, además, al escuchar el nombre de onigumo solo sintió certeza. Su instinto le había advertido sobre ese bandido desde que vio a Kikyo adentrarse a la cueva para cuidarlo. Cuando salía despedía el lascivo aroma del bastardo y su desaparición había sido sospechosa. Desde entonces, la marca del lugar donde había estado reposando no desaparecía.
El dolor y la tristeza de esa mujer era demasiado real. Su pérdida, demasiado fresca, sus lágrimas completamente genuinas y molestas. Frunció su nariz ante los rastros del aroma.
Y su mirada…nunca había conocido a una humana que transmitiera tanto, la manera en que lo había visto cuando habló de la pérdida de la persona que más había amado en su mundo. Esa mirada, solo la había visto en su madre, mientras sostenía el único recuerdo de su padre que poseía.
En ese momento supo que podía confiar en ella.
Eso no cambiaba el hecho de que le hizo rabiar al hablar del bastardo de Sesshomaru y en frente de Kikyo, haciéndole perder el control.
Odiaba el sutil tono de reprimenda que Kikyo usaba cuando perdía la compostura.
Pero esta vez, él también la había visto perder un poco su estoico autocontrol, había percibido un ligero rastro de molestia en el intercambio con la mujer del futuro.
La curiosidad que esa mujer despertaba en él era una sensación extraña que simplemente no podía sacudirse. Por eso se vio accediendo ante su petición de ayudarle una vez más a pesar de los estragos que estaba provocando en su mente.
Tenía que reconocer que admiraba su deseo por luchar y su decisión de enfrentar el mal aún en el futuro, donde acorde a su relato Naraku era mucho más poderoso de lo que era ahora.
La escuchó reprimir un quejido levemente al tomarla en brazos, sus ojos se cerraron, sentía dolor, estaba claro en su aroma pero su rostro no se encontraba contraído. Su cuerpo estaba más caliente, seguramente le daría fiebre. Al salir de la choza la vio respirar fuertemente, el aroma a dolor se intensificó por unos segundos para disminuir poco a poco hasta estabilizarse y atenuarse un poco, aquello le pareció extraño. Empezó a caminar y como si leyera su mente la escuchó.
-No me gusta ser una carga - le dijo suspirando -al inicio de mi aventura con mis amigos, constantemente me sentía como una, era un desastre con el arco y ni decir con mis poderes -podía sentir su mirada en su rostro, pero se forzó para mantener sus ojos hacia el frente - por eso decidí practicar, y entrenar, hasta poder ser realmente útil. Al principio de nuestro viaje, para lo único que servía era para causar problemas- la escuchó divertida.
-puedo imaginarlo -se sorprendió al decir aquello en voz alta.
-hahaha ouch haha, supongo que es fácil ¿ha? - le contestó burlona.
-El aire puro es lo mejor, nunca me cansaré del aroma a bosque - le dijo aspirando suavemente, seguramente para no causar demasiado dolor en sus costillas. El resto del camino fue en silencio y lo agradeció pues su cuerpo ya se sentía demasiado extraño con toda la situación. No estaba acostumbrado a tener tanto contacto,sobre todo con el sexo opuesto. Kikyo y él solo se habían tomado dos veces de la mano y una de ellas había sido para evitar que ella cayera. En ambas situaciones el cuerpo de la sacerdotisa había estado tenso y en guardia. Sin embargo, esta extraña mujer parecía perder su tensión en sus brazos.
-Llegamos -le dijo al pararse frente al enorme árbol.
-¿podrías bajarme para recargarme en esa raíz? - le pidió apuntando a una ancha raíz que parecía el inicio de una banca. La dejó con cuidado.
-En una de las ramas superiores, en la parte trasera del tronco -empezó a indicarle -hay una que se asemeja a la silueta de un puma -el asintió conociendo bien de qué rama hablaba - Hay una área en la corteza de un color marrón oscuro, como el barro, ¿podrías cortar un trozo del tamaño de tu mano por favor? -le pidió amablemente - Mi temperatura está subiendo, esa corteza tiene un efecto inmediato evita la fiebre si la mascas o la hierves en infusión, y acelera la cicatrización si haces un pasta con agua tibia y la distribuyes sobre una herida.
Le tomó solo unos segundos dar con la corteza y entregársela.
-Muchas gracias InuYasha - le dijo en ese amable y extraño tono.
-¿cómo la descubriste? - le preguntó curioso.
-Mi amigo…-le dijo en un suave tono -me dejaba acompañarlo algunas veces a recibir el día - la vio confundida -los amaneceres siempre se ven mejor desde un punto alto. -le dijo como si fuera lo más obvio mientras mascaba un pedazo de la corteza haciendo extrañas caras -es efectiva…pero amarga.
-Tu amigo…¿cómo lo conociste? - le preguntó incapaz de contener más tiempo su curiosidad.
-Salvo mi vida, una mujer ciempiés quería devorarme -la vio sonreír recordando -después él quiso matarme -la vio extrañado por el rumbo de la historia -pero eventualmente tuvimos que asociarnos por un objetivo común y eso nos llevó a forjar una fuerte amistad -
-¿quiso matarte y aún así confiaste en él? khe! - le preguntó incrédulo.
-Tenía sus razones para desconfiar de la gente, puedo entender eso. Ya te dije que no soy una persona que juzga a la gente sin conocerla antes. Sé que seguramente quieres continuar con tu patrullaje, pero…¿te importaría si nos quedamos por un momento? detesto estar encerrada. - él solo asintió.-Gracias.
La vio cerrar sus ojos mientras terminaba de mascar la corteza frunciendo un poco el ceño.
-¿Nos conocimos en el futuro? - le preguntó curioso. La vio tensarse y voltear a verlo.
-¿por qué me preguntas eso? - le contestó curiosa.
-¿por qué no me respondes? -le insistió molesto.
-InuYasha - dijo - aunque quisiera, no puedo darte demasiados detalles, en lo único de debes concentrarte es en volverte más fuerte -
-¿Me conoces? -le insistió. La escuchó suspirar.
-Puedo decirte que he oído hablar de ti, de tus poderes y hazañas, pero son cosas que aún no suceden y no debo de interferir con ello -estaba a punto de exigirle que le dijera todo lo que sabía pero lo interrumpió -imagina que te digo exactamente cómo adquirir ciertos poderes, ya no sería tu mérito, tu esfuerzo, ¿es lo que quieres? - le preguntó dudosa. ¡Kuso! - Es lo que imaginé - reaccionó divertida ante su molestia. -No tienes de qué preocuparte, sé que con tu ayuda lo venceremos, confío en ti. -le dijo segura, sonriéndole de una manera que le hizo sentir extraño, haciendo que evitara su rostro -Fhe!
Pasaron unos minutos en silencio.
-InuYasha…antes de volver…¿podríamos subir al árbol por unos minutos? me gustaría ver algo.- le pidió suplicante. Exhaló un suspiro, y se inclinó para tomarla nuevamente en brazos.
-Te va doler -le dijo en advertencia.
-Lo vale -le respondió segura.
Tratando de no saltar muy bruscamente, brinco hasta la rama que sabía tenía la mejor vista, le gustaba dormir en ella. Percibió el aroma dolor mientras la sentaba. Se sorprendió de verla tan estable a pesar de la altura. Se sentó a su lado a la mayor distancia que la rama le permitía la cual no era mucha.
-No le temes a las alturas -le dijo más en afirmación que pregunta.
-Ahora no, al principio sí pero me acostumbre y ahora me gusta…creo que ves todo con mayor claridad desde arriba, ¿no crees? -le preguntó sin verlo.
-Mh- fue su única pero afirmativa respuesta.
Decidió concentrarse en los sonidos del bosque mientras estudiaba la copa del árbol, extrañamente se sentía relajado, a los pocos minutos, esto desapareció al sentir el cuerpo de la ojicafé recargarse en su costado. Su cuerpo se tensó y volteó a verla impactado por su comportamiento. Fue entonces que notó que estaba dormida, seguramente había sucumbido por fin ante el cansancio de su cuerpo. Su respiración era acompasada, no olía más a dolor. Sentía su cara arder, la posición era demasiado íntima, algo que solo había visto hacer a parejas que se escabullían al bosque para estar juntos antes de casarse. Sin embargo, él y Kikyo nunca habían tenido un momento así. Era demasiado extraño tener a una persona que bajara su guardia a su lado por completo. Extraño y agradable.
Se quedó quieto tratando de no despertarla. Sabía que no había dormido desde que había llegado y si no se recuperaba no podrían avanzar con el plan de ataque o adquirir su espada. Por el bien del plan, podía quedarse quieto unos minutos.
No supo realmente cuando tiempo pasó, se quedó mirando el paisaje, escuchando atento si algún youkai rondaba la aldea o si percibía un extraño aroma. Pero el momento pasó tranquilo y sin interrupciones hasta que la escuchó decir su nombre.
-Inu…Ya..shamm- verificó su respiración, seguía dormida. -¿por qué demonios está soñando conmigo? -osu..osuwa…osuwari- una desagradable sensación recorrió su cuerpo al escuchar aquella palabra.-mujer loca.
Comentarios Finales:
Muchas gracias por sus reviews. Son los que me motivan y me dan energía para desvelarme cada fin de semana después de una agotadora semana. Le recuerdo que ya está disponible el capítulo 5 de esta historia en mi página principal la cual pueden encontrar en mi facebook Taisho Fanfics.
En mi página estaré publicando la próxima semana la continuación de 11:11
Les agradezco infinitamente el amor que le han dado a mis historias.
Espero que disfruten el nuevo capítulo.
Nos leemos.
