Edición 23/10/22.
No es usual que un lunes por la mañana, Izuku sienta la necesidad de quedarse en cama, Se remueve incómodo, jalando las sábanas para arroparse por completo. Joder, qué horror. Se siente tan avergonzado que cree que podría romper a llorar.
No tiene ganas de ir a la escuela, quisiera quedarse en casa, o desaparecer por completo; las dos le valen por igual. El despertador tintinea con fiereza, y el sonido rebota dentro de su cabeza, hasta llegar a abrumarlo. Logrando la amenaza de una migraña tan fuerte, que podría competir con la resaca del día anterior. La verdad es que aún permanecía dentro de él la cruda moral y eso lo hacía sentirse aún más enfermo.
No se levantó a su carrera matutina, y los gritos furiosos de Kacchan al otro lado de la puerta, no le ponían las cosas más fáciles. No le reprendió el domingo por dejar el culo pegado a la cama, dada a la terrible resaca que tuvo. Incluso, fue lo suficiente considerado como para cocinarle un par de panqueques con mucha Nutella y fresa.
Pese a todo, aún no encontraba las agallas para ver a la cara a su mejor amigo. Dejando de lado que se tomó la molestia de arrastrarlo hasta casa —en calidad de bulto—, bañarlo y lavarle los dientes —lo cual es sumamente vergonzoso —; lo estaba evitando porque Kacchan es tan perspicaz, que, al instante sabría que algo había pasado en los instantes que Izuku se había perdido de su vista.
Está completamente seguro que Kacchan, lo vería tan inquisidoramente con esos ojos filosos, hasta descubrir de qué se trataba; o en su caso que Midoriya se pusiera tan nervioso que termine por soltar todo lo que Kacchan quisiera saber. ¿Pero qué le diría? "Me comí la boca con un casi desconocido, que por cierto me tocó el culo y como estaba tan nervioso y borracho, le vomité en los pies"
No claro que no puede decirle eso, maldición. Seguro que lo reprendería un montón por hacer cosas imprudentes, —como sí él no lo hiciera—, y después se burlaría la vida entera por haber vomitado encima de uno de sus compañeros de clase. El cual, por si fuera poco, Izuku aún no es capaz de recordar su nombre.
Podría asegurar haberlo visto pasar alguna vez por clase; pero no las suficientes como para acordarse algo más que su rostro. Izuku es sincero, él sabe que no olvidaría un rostro tan guapo.
Admitirlo abiertamente, aunque fuese solamente para sí mismo, hace que se sonroje hasta las orejas. No solo se besó con una persona guapa; sino que era el típico chico misterioso, con el plus de poseer una heterocromía en los ojos. ¡E Izuku había arruinado todo, volcando su estómago en sus zapatos!
«¿Por qué estas cosas me tienen que pasar a mí?» Se acostó en posición fetal, tapándose la cara con sus manos, aguantándose las ganas de llorar de pura vergüenza.
Suspira resignado. Lo único que podía controlar en ese momento, es acallando los gritos incesantes de Kacchan. Así que, sin mucho —nada— de ánimo, con la poca fuerza de voluntad que le quedaba (y con mucha pereza) encima, se levantó a duras penas. Quedándose unos minutos al filo del colchón con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Meditando un poco sobre sus acciones futuras.
Arrastra los pies al baño para darse una ducha rápida, pero primero se asegura de la ubicación de Kacchan; pegando la oreja en la pared, y distinguir de qué parte del departamento provenían los ruidos. Sí sus oídos no lo engañaban, venían de la cocina. Lleva sus ojos al calendario autografiado de los MSBY —que Kirishima le regaló en año nuevo—, y en él, Izuku marcó la división de tareas en casa. Era turno de Kacchan de hacer el desayuno.
Se toma un momento debajo de bajo de la regadera. Dejando que los músculos contracturados, pierdan tensión bajo el agua caliente. Respira profundo e inhala el aroma dulzón que del champú que Ochako le compra con frecuencia.
Ella suele decirle que debe prestar más atención a su persona, ser consciente de su cuerpo. Izuku lo hace cuanto puede. Es un deportista, es su deber ver por su cuerpo. Se alimentándose balanceadamente, trata de no desvelarse a menudo (aunque los fanfics a veces lo hacen perder horas de sueño que no debería). Sigue con diligencia cada una de sus rutinas preestablecidas en el gimnasio; pero Ochako también le ha inculcado el cuidado de su piel.
Con una toalla de All Might amarrada en su cintura, se mira al espejo. Aún hay estragos de la última borrachera en su rostro. Las ojeras son las protagonistas, pero pese a eso, no son tan prominentes. Francamente, está cansado. Vuelve a suspirar con resignación. Es tan temprano, y ni siquiera ha salido de casa, pero el día le parece que sumamente largo.
Resignado a sentirse devastado anímicamente, se recuerda a sí mismo la regla de oro de su mejor amiga "o me veo tonta o me siento tonta, pero nunca las dos al mismo tiempo".
¿Estaba exagerando? Sí, muy posiblemente.
Izuku tiende a se dramático, pero a ver, es que veía demasiadas películas de Disney cuando niño. Cualquiera pensaría que Kacchan no es en lo absoluto parecido, sin embargo, sí que estaban equivocados; porque Kacchan es peor que Izuku. La diferencia es que su amigo es voluble y enfadoso. Izuku es un nerd llorón de mierda, a palabras de Katsuki.
Rebusca entre su ropa, imaginando que outfit irá bien con su inexistente dignidad y la "humillación pública de borracho". Al final decide que una camisa amarillo pálido, de manga corta y rayas blancas, un pantalón negro y unos converse blancos, le combinan bastante chulo.
También se asegura de empacar su ropa de entrenamiento, mientras hace un repaso mental de sus actividades del día. Recordando que tiene tiempo libre entre su práctica de vóley y sus clases. Reflexionando que, quizá sea buena idea pasarse un rato por la sala del consejo estudiantil. Bueno, siempre en cuando no tenga demasiados pendientes.
Un pensamiento lo lleva a otro, y llega a su cabeza las próximas elecciones para tomar el puesto de la presidencia escolar. La idea de intentarlo se incrustó en la cabeza de Izuku, después de una charla con uno de sus amigos; pero no está completamente seguro de hacerlo. Vuelve a mirar el calendario y rectifica que faltan solo 13 días para que se cierren las inscripciones. Izuku ni siquiera ha empezado a planear su campaña.
«Maldición.» Se preocuparía de eso más tarde. Primero lo primero: evadir las preguntas de Kacchan. Será difícil, sin duda alguna, más no puede hacer nada por el momento. No al menos hasta que encontrara una manera de decirle la verdad un poco suavizada. Cosa que no le apetece hacer, en realidad.
Se echa la maleta al hombro, la mochila al otro y se mira una última vez en espejo, alisando los pliegues que se forman en su ropa. Aprieta los labios, respira profundo y se en camina hasta la puerta para abrirla. Se toma un minuto, con la mano en el pomo, y cun un que sea lo que Diosito quiera, abre la puerta.
El aroma a chocolate caliente, el del café inundaba sus fosas nasales. No hace falta llegar a la cocina, para saber que Kacchan tenía listo el desayuno, con un vaso de Nesquik incluido. Lo cual le parece una jugada muy baja por parte de él, porque, lo conoce tan bien, qué está completamente seguro que se trata de una manera muy vil para hacerlo sentirse tranquilo y que él solito caminara al confesionario.
Jala la silla hacia atrás, dejando lo que trae consigo en el piso. Kacchan pone frente a él un plato con un par de huevos, arroz y fruta picada en un tazón. Recorre la mesa con la mirada. Hay una jarra con jugo de mandarina, su vaso de Nesquik helado y una taza de café negro a medio beber, que pertenece a Kacchan.
«Muy listo, Kacchan, pero no voy a caer tan fácil.»
Trata de parecer sereno, pero no le está yendo tan bien con eso de "mantener un perfil bajo"; porque no se da cuenta cuando contiene la respiración cuando Katsuki se sienta frente a él, sin decir nada, pero la tensión se cierne sobre los hombros de Izuku. Sabe que es una exigencia muda a una explicación por su actuar. No lo presiona —aún—, pero está claro que quiere saberlo.
Se quedan en silencio lo que a Izuku le parecen alrededor de 5 minutos. En los que, por cierto, Izuku come con incomodidad, pero no sin dejar de admirar el buen sazón que tiene su amigo.
Casi sin querer, sus ojos van constantemente al reloj que está en su muñeca. Rogando que el tiempo pase más rápido y llegue la hora en la que Kacchan se vaya a la universidad. Es uno de esos días en los que sus horarios no coinciden e Izuku le toca irse en el autobús. No le molesta de hecho, lo agradece. Al menos tendría un rato más podría divagar en su mente.
— ¿Y bien? ¿Ya me dirás por qué estabas llorando en el bar? — Pregunta por fin Katsuki, mirándolo sin dejar de revolver el arroz con sus palillos.
Midoriya casi se atraganta con el pedazo de manzana. Tuvo que golpearse el pecho varias veces, mientras que Katsuki le pasaba el vaso de jugo. Cuando se calmaron las cosas, Bakugou se sentó de nuevo chasqueando la lengua.
—Estúpido nerd, no sabes hacer nada bien. Ni siquiera comer — dice con tranquilidad. Claro, la dentro de los parámetros de Bakugou; más, no dejaba ser su tono despectivo—. ¡Maldición! ¡Habla ya!
— Uhm… bueno… E-este... yo... E-estaba muy borracho. No me acuerdo bien lo que pasó — tartamudea Izuku, rascándose la mejilla con nerviosismo, y desviando la mirada hacia el costado. Evitando a toda costa mirar a la cara a Katsuki
— ¡Ja! ¿Crees que soy estúpido, Deku? No te creo una mierda. Así que por tu bien, escupe ya lo que pasó. No andes con rodeos. ¡Maldición!
— S-si, Bue-bueno, es que-e...
— ¡Joder! No tartamudees.
— Sí, mmm — carraspea la garganta —. Bueno, lo que pasa es que me aleje de ustedes, los estuve buscando, pero como no los encontré me quedé, pues, por ahí, solo mientras bailaba…
El móvil de Katsuki suena con fuerza. Es la alarma que le avisa que debe salir de casa. Su cara se tiñe con irritación, lo cual es común, pero, esta vez, está irritado de verdad. Aun así, Midoriya siente un gran alivio albergarle en el pecho, y el vacío en la boca del estómago desaparece casi al instante
— Puto nerd, esto no se va a quedar así. ¿Me escuchaste, Deku? Después del entrenamiento me dirás todo y porque jodidos estabas llorando. Que muchas ganas tengo de romper caras — Katsuki gruñe por lo bajo.
Izuku solo atina afirmar en silencio. Reitera, Kacchan sí que daba miedo. Agradece al cielo, que la faceta de golpearlo haya quedado atrás, porque recibir un golpe de suyo, le garantiza una muerte segura.
No dijo más, y Katsuki tampoco. Katsuki se va al baño, bajo la mirada de Izuku. Antes de continuar desayunando, se encarga de dejar el bento de Katsuki sobre la mesa para que no lo olvide.
Regresa soltando maldiciones, Izuku sigue en silencio. Francamente, es lo más inteligente que puede hacer por el momento. Toma con fuerza su bento y lo echa a su mochila.
— Hasta al rato, nerd. Que no se te olvide que quiero una jodida explicación — grita saliendo cuando sale del departamento, y azota la puerta tras de sí.
Pone una mano sobre su pecho, y deja salir el aire de sus pulmones con una tranquilidad que no sabía que necesitaba. «De la que me salve».
Todavía le queda un buen rato antes de salir de casa, así que se da el lujo de disfrutar su comida. Dedicándose únicamente a saborear cada uno de sus bocados. Después, su rutina es simple. Él se levanta, asea con ahínco la cocina, se pone al día con alguno de sus mangas, antes de ponerse los audífonos y salir de casa.
Izuku disfruta de escuchar música de todo tipo. Tiene una playlist para todo. Es uno de sus mayores gustos y hobbies favoritos. Uno que prefiere guardarse para sí. Algo que no le gusta compartir con la gente. Prefiere reservarse eso para él y las personas muy allegadas a su corazón. Él suele ser el encargado de poner la música en el auto que tía le dio a Bakugou cuando cumplió 18 y se habían mudado a Tokio por la universidad.
Pero el día de hoy, escuchaba esa que tenía justo para los días de bus. Le acompaña cuando se pierde mirando el cielo a través de la ventana. Encuentra completa paz, envuelto de las melodías. Pensando en la manzana que recibido de la viejita que barre a la que ayuda todas las mañanas; moviendo las macetas y pueda la abuela pueda barrer debajo de ellas. Sus labios se curvan cuando recuerda al señor que siempre le regala una paleta, porque es el único que le devuelve los "buenos días" cuando pasa justo a lado de su puesto de periódicos.
Se acaba su paz al llegar a universidad, vuelve a sentir los nervios de punta. Sinceramente, está aterrado de encontrarse con su mejor amiga, a la que al igual que Kacchan, ha estado evitando; o lo que es peor aún, con el muchacho al que le debía un par de zapatos.
Le recorrió un escalofrío de solo imaginarlo. Midoriya es un poco supersticioso, y un poco creyente de los horóscopos, y sus vibras de cáncer le dicen que eso es un mal presagio.
Así que hizo lo más sensato en esa situación: huir.
Camina con rapidez, para evitar encuentros fortuitos, soltando algunas sonrisas nerviosas a los que le saludan a la distancia. Pone todo su esfuerzo para recordar su horario. La primera hora la tenía con Aizawa, y bendito sea All Migth, no es una materia que comparte con Uraraka. Y aunque falte media hora para que comenzara la clase, podría irse a refugiar al salón, y evitar preguntas incómodas que aún no tenía los pantalones de afrontar.
Solo tiene a que pasar por la cafetería, para llegar al edificio de la facultad de ciencias sociales, evadir a Ochako y rogar al cielo porque no comparta una sola clase con el desconocido.
— Deku-kun, ¿Qué tienes? ¿Por qué estás caminando así? — pregunta Uraraka con curiosidad —. ¿Sigues borracho? ¡Tuve una resaca terrible! Iida tuvo que cuidarme el día siguiente.
«Maldita sea». Chasquea la lengua. Por un momento se sintió como un niño al que le dicen que no puede comer las galletas que están sobre la alacena y es pillado cogiéndolas.
— Pfffffft... — Responde. Pone sus manos sobre su cintura, mientras pone una sonrisa un poco torcida —. ¿Yo-o? ¿Caminar cómo? No sé a lo que te refieres.
— Vamos viejo, caminabas superrápido y con esa cara de: "joder, tengo examen y no estudie una mierda". ¿Qué pasa? — Kirishima le da un golpe en la espalda, amistoso; Bonachón, incitándole para hablar con confianza.
Ochako entrecierra sus ojos, aprieta los labios y sus mejillas naturalmente sonrojadas, se tensan. Acerca su rostro al de Izuku, mirándolo con sospecha; cosa que, pone más ansioso a Midoriya.
—No has contestado mis mensajes y mis llamadas. ¿Qué ocultas, señorito? — dice Uraraka, siseando las palabras.
Izuku es sincero, sí que lo es. Y también es muy fiel a sí mismo y a sus principios. No le gusta mentir, pero tampoco está listo para "esa conversación". Así que decide que lo mejor es escabullirse.
— Ah, ... Sí ... L-lo siento. Es que yo he... uhm, estado un poco ocupado. Ah, ya sabes, muy ocupado, con eso de la campaña del consejo. Sí, eso mismo.
— Ni siquiera te has postulado…
Soy un tonto. Ríe nervioso.
—Ah, sí, justo iba a eso. Bueno los dejo, me tengo que- … Adiós —balbucea antes de dar la media vuelta e irse corriendo, sin mirar atrás y dejando atrás sus mejores amigos muy confundidos. Escuchó que le gritaron un par de veces, pero no se detuvo hasta sentirse seguro.
Huyó de Uraraka a duras penas, sabe bien que no estaría en paz hasta que consiguiera saciar todas sus dudas. Ya sea por su necesidad de cotillear, o su manía de proteger a su Deku-kun de todas las malas personas que intenten dañarlo. Aunque eso último empezó después de lo que pasó con Shinsou. Si cierra los ojos y se concentra lo suficiente, aún puede escuchar el aterrador grito que había soltado después de que se enterara de que le habían puesto el cuerno a su Izu.
Y no es que Midoriya no supiera defenderse, porque vaya que sabe hacerlo, pero Ochako se aferraba a la idea de que su mejor amigo es demasiado bueno, como para este mundo tan cruel; lleno de personas que solo quisieran sacar provecho a su bonito corazón de oro. Y según sus palabras, ni ella, ni Kacchan estarían dispuestos a entregarlo a manos de cualquier pelele.
Se para en la entrada del salón y con la mirada registró el lugar en busca de un asiento vacío. Ya que, en el que usualmente se sentaba estaba ocupado, y no quería ser grosero como para quitar a su compañero de ahí. Los últimos dos asientos, que están pegados a la ventana, están vacíos.
«Perfecto»
No pasa tanto tiempo antes de que le recibiera con sonrisas. Es un poco confortable, la forma en que las demás personas se comportan a su alrededor, más no termina por sentirse totalmente cómodo con eso.
No sabe con exactitud qué fue lo que hizo para ser tratado de esa manera, pero estaba tan agradecido que no se quejaba; pero incluso aunque fuese confortable, a veces podía ser abrumador. Él prefiere pasar desapercibido. Está al borde del hartazgo por el acoso de Ochako y las miradas de Kacchan, y su propia existencia, que solo necesitaba un poco de tranquilizante soledad que no le era brindada.
Camina con diplomacia hasta su sitio, dando gestos amables cada que le dirigían un saludo. Se nota su inusualmente desánimo, Izuku es consciente de eso. Agradece con todo su corazón, no ser cuestionado.
Muchas cosas para su corazón nervioso. No puede soportarlo, seguro que sufriría un ataque en medio de la práctica con el entrenador Taishiro. «Ojalá, alguien me dé un balonazo en la cara y me deje inconsciente y después despertar con amnesia del último fin de semana».
Izuku no tiene tanta buena suerte. No recordaba la última vez que se había sentido tan sofocado entre su vergüenza. Sus amigos que no conocen el más mínimo sentido de la privacidad.
Otro suspiro.
¿A quién quiere engañar? También peca del mismo mal, muy frecuentemente. Solo que Kacchan suele ser más "asertivo" — por no decir violento —, a la hora de decir que no.
Ochako más, bien lo toma como un cura para hacer un confesionario, así que esperaba lo mismo de su parte y normalmente era así, pero esta vez... no sabe cómo abordar el tema. Con Kiri, es una situación completamente diferente, ambos se daban el espacio que creen prudente, o al menos el necesario, antes de hacer confesar al otro sus pensamientos más impuros. También es consciente de que fue lo suficientemente evasivo como para preocupar a Kirishima.
Sofocado, Izuku deja caer su frente sobre el pupitre. Lleva sus manos a su cabello y lo despeinó un poco. «Aggh. Me voy a volver loco».
No es ninguna novedad su manera de sobre pensar cosas no tenían gran importancia. Realmente lo que pasó, no era malo, solo vergonzoso. Mucho. La verdad no desea ser el blanco de las burlas de todo el mes. Le parece más que suficiente tener el corazón roto desde mediados de marzo.
No es que siga doliendo, porque no lo hace. Solo que siente que se quedó con muchas dudas y cosas sin resolver en su cabeza; como para dejar ir la situación tan fácil. Ochako suele decirle que así es mejor, que muchas veces, la decepción es más grande, tras conocer las verdades completas.
De cierta manera lo entendía. Le aterra imaginar escuchar una explicación de boca de Hitoshi, y que finalmente, notará que el príncipe que creyó que era, no era más una ilusión que su imaginación, muy influenciada por Cardcaptor Sakura, cabe mencionar.
Decidió no volver a no leer mangas de Magical girls, ni comedias románticas, ni novelas juveniles llenas de clichés. Tontas historias de romance, le hacen querer enamorarse y perder la noción de la realidad. Solo se quedaría con las historias de superhéroes.
Desanimado, suelta otro largo suspiro, arrojando el aire de sus pulmones con pesar.
No tiene de otra opción que decir la verdad. Es un horrible mal mentiroso. Suele ponerse nervioso y a tartamudear; más, cuando Kacchan lo veía con esa cara que decía: "Ajá, puto nerd, ¿De verdad consideras que soy tan ingenuo?"
No lo pueden culpar, su amigo de la infancia es una persona sumamente intimidante. Izuku aprendió a no mentirle, luego cuando tenía seis, y le dijera a Kacchan que no lo habían golpeado unos niños en el parque para quitarle todo su dinero. Recuerda muy bien que Bakugou no le creyó una mierda. Lo dejó encerrado en ese closet súper aterrador, hasta que le confesó quiénes habían sido sus atacantes.
Sonríe un poco ante el recuerdo, son muy buenos con él. Izuku se siente sumamente afortunado con las amistades que le han tocado. Está llevando la situación muy lejos, muy seguramente no pasará de unas risas y una anécdota divertida. Bueno, si es que él llega a verla como una.
Mantiene su cabeza gacha, intentando encontrar la tranquilidad antes poder confesar el motivo de su actuar; hasta que escucha la voz de Aizawa y como la banca de atrás se arrastra para que alguien tome asiento en ella.
Se reincorpora con algo de pereza y busca su mochila que está a un lado de la butaca. Unos botas negras y pantalón del mismo color se cuelan en su vista periférica. La duda fugaz sobre la identidad del dueño de ellas, llega tan rápido como se va.
Saca su carpeta y la deja encima del pupitre. Lleva su mirada al frente, se percata que su profesor mira con ligera sorpresa sobre su hombro. Se obliga a sí mismo a no voltear, porque no quiere verse como un indiscreto, aunque la verdad es que le carcome la curiosidad. Sí, algunas mañas de Mina y Ochako se le han pegado. De nuevo, ¿quién culpar?
Aizawa se recompone con rapidez, y pide que saquen su ensayo de tarea. Así que, de nuevo le quita importancia a la extraña sensación que le deja el desconcierto de su maestro.
La clase comienza e Izuku saca un par de bolígrafos. Hace sus apuntes, ignorando lo demás, para solo centrarse en las ideas de Aizawa. Siempre es interesante. Igual, sus planes se ven frustrados, cuando de repente tiene respiración extrañamente familiar sobre su oreja.
— Hola, me debes una Vans nuevas —. Una voz ronca le hace cosquillas en su oído se le erizan hasta los vellos del cuello. No logra reconocer la voz porque nunca antes la ha escuchado, pero sí hay algo que logra ponerle alerta de esa oración. Sus memorias lo llevan al sábado por la noche. Está ahí, mirando las Vans negras mientras vomita en medio del bar.
Suelta un jadeo ahogado y un respingo que hace que el interlocutor de esa voz deje salir una risa ligera, que muy a sus adentros le retuerce las entrañas y hace que su estómago se vacíe duelen las mejillas. No tenía la necesidad de verse, para saber que estaba sonrojado.
«Cálmate, esto puede ser una horrible coincidencia y solo te están jugando una broma. No es que se trate del mismo chico».
Izuku gira su cabeza con lentitud, como si de esa forma fuese a darle tiempo a su mente de procesar la información que acaba de recibir. Abre los ojos con horror, cuando se da cuenta que, está ahí estaba sentado tras de él, el protagonista de una de sus más bochornosas experiencias. Con una sonrisa burlona en el rostro y un gesto de altivez, que pocas veces le ha visto a una persona que no fuera Kacchan.
Sus miradas se conectan solo dos segundos, antes de que sus ojos regresen al frente. Se muerde la lengua, así evita soltar un grito al que Kirishima catalogaría como poco masculino. Aprieta los bordes de la paleta con frustración, intentando regular el ritmo de su corazón y el de su respiración.
«¿Esto se considera un gay panic?
Sí, no, ¿Tal vez? No son como los de Uenoyama en Given ¿o si? »
Ay no sabe, pero se siente tan defraudado con la vida, que de nuevo tiene ganas de llorar. Puede que esté hiperventilando un poco. Necesita aire, se abanica con la mano, porque de pronto siente que esa camisa amarilla que tanto le gusta, le está sofocando.
— ¿Midoriya? —Pregunta Aizawa. Su profesor ha parado la clase y siente todas las miradas sobre él. Lo que hace que todo se, aún más malditamente humillante —. ¿Se encuentra bien?
— A- Ah... E-es-este... yo… sí — tartamudea, sin poder verlo directamente a los ojos. Aizawa levanta una ceja, mirándolo con atención. Examinando cada una de sus expresiones, e Izuku se siente juzgado. Al final, asiente la cabeza y se da media vuelta para ponerse sobre el pizarrón.
— Bien, pero si se siente mal, puede ir a la enfermería. No sería bueno que por no perderse la clase, se esté sobre esforzando.
Midoriya suelta un suspiro grande. ¿Por qué estas cosas le tenían que pasar a él? ¿Cómo es que no había recordado que "ese sujeto" estaba en esta clase? Seguramente no asiste con frecuencia y por eso pasó por alto que compartían esa aula, ahora no puede evitar pensar que, tal vez, compartan más de una asignatura. Le duele la cabeza solo pensarlo.
Las reacciones de Midoriya, es lo que disfruta Todoroki. Su sonrisa se ensancha cuánto más evidente se vuelve. Y de nuevo, reprime una carcajada cuando recuerda a Aizawa evidenciarlo. Comienza a creer que todo ese embrollo será divertido.
Pone sus manos dentro de sus bolsillos, y se desliza un poco en la silla. Estaba escuchando a medias algo sobre el derecho familiar. Tal vez debería tomar un poco de notas, pero la manera en la que Izuku se encoge en su asiento, le hace imposible que pusiera atención a otra cosa.
Entonces tuvo la mejor idea. «Bravo, Shoto, eres un genio.»
Su pie patea la parte de abajo del asiento de Midoriya. Es un golpeteo suave, pero constante. Lo mira temblar un poco, y también empuña la pluma con la que se supone que estaba escribiendo. Parece que estaba intentando ignorarlo.
Le causa gracia la manera en la que se sienta con rectitud; estirando todas y cada una de las vértebras de su espalda. Todoroki soltó una ligera risilla, cuando lo ve dejar de lado esa faceta suya nerviosa, para mostrarse digno. Como sí eso fuera una competencia, de quién perdía más rápido la paciencia.
No lo conoce mucho, de hecho, no lo conoce nada. Haciendo unas pocas investigaciones, no recabó más información que la que llegó a sus oídos en alguna ocasión, cuando caminaba por los pasillos de la universidad, o en los orinales del gimnasio.
Midoriya solía tener un novio, al que lo catalogan como emo; que al parecer se había ido de intercambio. También, que es una persona muy amable y todos buscaban ser sus amigos. Que es muy difícil entrar a su círculo cercano. Que Bakugou —un tipo que le desagrada con creces —, cuidaba de él, e Izuku andaba tras la mayor parte de tiempo. Qué la adquisición de Midoriya y su guardián, ha sido esencial en el equipo de voleibol.
Recuerda haber visto en el Facebook escolar, una que otra fotografía de Midoriya durante un partido. Recuerda su ceño fruncido, y el ligero mohín en sus labios. No lo conoce de nada, pero tiene la sensación que esa es la mueca que tiene pintada en su cara.
Sin duda, es un tipo interesante y extrañamente perseverante. Lleva más de molestando incesantemente, así y no había señal alguna de su desesperación; aun así, Shoto sabe que puede ser peor.
Reclina su torso hacia adelante, cuidando que Aizawa no le viera. Dejando que sus labios rozaran un poco con el lóbulo de su oreja y que su aliento mentolado —causado por el cigarro—, chocará con el oído de Izuku. Todoroki vuelve a deja caer su espalda contra el respaldo de la silla, bastante orgulloso de su accionar, y regocijándose de la manera en la que Izuku parece estar reprimiéndose.
La ceja de Midoriya parecía tener vida propia, salta sin reparo. Respira profundo, mientras tamborileaba sus dedos sobre su carpeta. En busca de una fuga a toda su frustración. No quería perder los estribos a la mitad de la clase, mucho menos darle el gusto de molestarse; Izuku no es tonto, sabe que Todoroki eso es lo que busca.
Se siente tan ingenuo, pensó que ese chico que se había encontrado podría ser una persona atrayente. Bueno, la realidad es que su físico lo era. Por Dios, es sumamente guapo. No tenía duda de eso, pero su personalidad, o al menos lo poco que conoce Izuku, es terriblemente mala. Molesto como una patada en el culo, o los gritos de Kacchan en día de resaca. Joder, no creyó conocer a alguien con peor personalidad que su mejor amigo.
Sonríe un poco ante la comparación; como si el solo recuerdo de Bakugou fuese un bálsamo para su corazón. No es que estuviera enamorado de él; para nada es el caso, es más bien, por el hecho de que su presencia en su vida, es una constante, por lo que su pecho se calentaba cada vez que le recordaba. Es el hermano que nunca tuvo y que tampoco quiso porque claramente no le hizo hecho falta al lado de Kacchan.
Considera a Kacchan una persona atractiva. Su piel es apiñonada, pero el cabello siempre parece estar despeinado; el rubio suele hacerlo ver más pálido de lo que en realidad es. Dejando de lado su musculatura nata de un deportista, el rojo de sus pupilas lo hacen lucir más intimidante. Kacchan podría ser un Adonis de muy mal carácter. De cierta manera entiende, porque cada vez que salían a fiestas, tenía un ligue nuevo.
Sí, es atractivo, no lo dudaba, pero ni siquiera podía imaginarlo como algo más. Definitivamente, no podía sentir más que desagrado por la idea.
Más calmado, con la mente más tranquila, vuelve a disfrutar de la clase. Anotando mentalmente que la personalidad de Kacchan, fue su desfogue, y que debería comprarle una malteada y un cómic de All Might, en agradecimiento.
Pasan otros 5 minutos más, antes que Todoroki vuelva a patear a su asiento a un ritmo constante. Muerde su labio, comenzando a fastidiarse. ¿Cuánto llevaban dentro de ese juego? ¿Media hora? Es un mal día para tener una clase de dos horas. ¿Tendría que aguantarlo durante todo ese tiempo? Al menos agradece que una de sus virtudes fuese la paciencia.
A Shoto no le gustaba nada ser ignorado y hasta ahora lo único que había logrado descolocar, fue lo del soplido. Sonrió divertido, sí así quería jugar, así iban a jugar. Pasó la punta de su dedo por la columna vertebral de Midoriya, sin recibir respuesta. La nula reacción de este, hace que Shoto comience a impacientarse.
Mira al frente, recordando cada uno de sus movimientos. Dejando que sus ojos vaguen en la longitud de su cuello y en lo apetitoso que se ve los lunares en su nuca. Entonces, sonríe ladinamente, reclina su torso hacia el frente; y con picardía vuelve a soplar detrás de su oreja. Esta vez se toma la libertad de morder su lóbulo, provocando que Izuku se tensara ante el contacto. Todoroki nota como Midoriya, usa todo el autocontrol que tiene, y para evitar soltar una reacción.
Midoriya lo estaba logrando, de verdad que lo estaba haciendo.
— Vamos, vomita de nuevo sobre mis tenis. Anda, que quiero verlo.
Sí alguien le pide explicar como se sentía en ese momento, Izuku sería incapaz de hacerlo. No sabe cómo, ni qué sentimientos son los que se apoderan de su juicio, su moral y sentido común.
Solo piensa en tonalidades rojas, puede que su rostro entero este justo de ese mismo color. La bilis se le sube por la garganta. Ni siquiera se molestó tanto la vez que, Kacchan rompió por accidente su All Might de edición limitada.
No entiende al tipo, tampoco le interesa entenderlo. Solo no comprendía por qué estaba actuando de una manera tan maleducada. Sin embargo, sí que tenía la certeza de algo; no recordaba la última vez que alguien le había sacado de quicio.
Se levanta de su asiento, empujando la silla hacia atrás, sin detenerse un momento a pensar. Está tan harto, cansado y fastidiado; que se deja llevar por su enojo. Gira su cuerpo hacia el responsable de haber terminado su paciencia.
— ¡Con un demonio! ¿Por qué mierda no me dejas en paz y te vas al infierno? — espeta furioso, dando una pataleta contra el piso. Tiene las manos hechas puño, y caen justo a su costado.
Por instinto, Todoroki se echa hacia atrás, con la sorpresa marcada en su rostro. Observando el mohín que se ha formado en la cara de Midoriya. Por primera vez, piensa que luce algo intimidante. Quizá deba replantearse el volver al gimnasio o tomar clases de defensa personal. Midoriya podría —o no— romperle la boca de un puñetazo.
— Midoriya — sentenció Aizawa, siendo el primero en romper la atmósfera que se ha formado en el aula.
Conmocionado, sin tener idea de lo que sucede, mira a Izuku con extrañeza. Sabiendo que no es el único desconcertado por el espectáculo. Definitivamente, no es su comportamiento habitual.
Es bastante extraño que use un mal vocablo, pero escucharlo alzar la voz a alguien que no fuese Bakugou, que lo hiciera justo en medio de la clase de su tutor, daba mucho de qué pensar. Y todo porque Todoroki, un alumno al que considera mediocre, totalmente ajeno a Midoriya, causó todo ese embrollo.
Una duda colectiva se genera en silencio; «¿Qué hizo Todoroki para que Midoriya perdiera la paciencia de esa manera?»
Más, no justificaba la falta de su estudiante. Da la vuelta hacia al pizarrón y se reclina; dando una reverencia profunda a su profesor, en son de disculpa.
«Qué humillante»
Ciertamente, Izuku siente que lo merece; pero la frustración, y la necesidad de huir, no lo abandonan. Y se vuelve aún peor cuando, escucha una carcajada, sincera, burlona. Que tal vez, en otro contexto, la hubiera considerado como contagiosa. Es cálida, muy cálida. Izuku puede sentir como su interlocutor disfruta del momento a través de ella.
Su molestia se vuelve aún más profunda. El muchacho tiene suerte de que Izuku sea un ser de paz, porque no imagina que consecuencias tendría este, sí se atreviera a portarse tan gilipollas con Kacchan. ¡Ni siquiera sabía su nombre y sentía que ya lo odia!
«No, Izuku. Odiar es un sentimiento muy feo. Solo se puede odiar a Dino Golzine. Más bien sientes un profundo desprecio.»
Que ganas de mandarlo a chupar pijas.
— Ya que le causa tanta gracia la situación de su amigo; Todoroki, ¿Por qué no acompaña a Midoriya fuera del salón? A ver si a usted se le pega un poco de sus buenas costumbres, en lugar de que sea al revés.
Está tan apenado y enojado, que no puede decidir con exactitud cuál de las dos, predomina más dentro de su cuerpo. Abochornado, se agacha a recoger sus cosas, lamentándose en la perdida de tiempo que es esto. ¡Además, ya no tendría su récord de asistencia perfecta! ¡Qué rabia!
Sintiéndose diminuto, sale del salón, sin poder ver la cara de su profesor; quién, por cierto, fue lo suficientemente condescendiente como para dejarle entregar su ensayo. Humillado, camina con rapidez sin ningún rumbo en específico.
Necesita apartarse lo más rápido posible de la multitud y de ese imbécil que le rompe las bolas. Precisa deshacerse de él cuanto antes, más, ese tonto, no le deja las cosas fáciles. Las cosas nunca son fáciles para Izuku. Debió imaginarlo. Todoroki camina unos paso atrás de él, divertido con ganas, y las manos dentro de los bolsillos de los jeans.
— Vamos, fue divertido — dice despreocupado Todoroki,
— Divertido mis cojones — responde Izuku, sin voltear a verlo. Apretando el paso.
— Anda ya, habrá que verlo para comprobarlo — contesta con una sonrisa ladina y voz rasposa. El doble sentido de la oración, hace que Izuku se sonroje; cosa que le causa aún más gracia a Todoroki —. Me lo debes, arruinaste mis Vans nuevas el sábado.
—Me importa una mierda tus Vans, déjame en paz. Ni siquiera te conozco, tarado.
— Ah, Conejito, no sabía que fueras así de grosero.
—¿Conejito? Conejita tu abuela
—Ah… — dijo con falsa tristeza. Shoto pone una mano sobre su pecho, como si estuviera realmente ofendido —. ¿Qué pasó con el Midoriya mal hablado? Ese es más divertido.
— Osh, ¿Por qué me pones apodos tontos cuando ni siquiera sé tu nombre? Déjame tranquilo, acosador de mierda.
— Todoroki.
—¿Eh? — responde desconcertado. Para su paso y voltear a ver al idiota detrás de él.
—Todoroki Shoto. Así me llamo.
— Bueno, Todoroki Shoto, ¿por qué no te vas a la verga?
El pasillo se quedó en silencio. Por un momento, Izuku omitió el hecho que no están solos, que están caminando, y quizá, hablando lo suficientemente fuerte, como para llamar la atención. Es entonces, que cae en cuenta que está siendo observado.
«Joder.»
— ¿Es castigo o premio? Porque sí es a la tuya, con gusto y hasta repito.
Midoriya por un momento se sintió tan descolocado, por la insinuación. Tan avergonzado por la situación. Que se le olvidó un poco el enfado porque el nivel de bochorno había llegado a niveles insospechados. ¿Cómo es que podía decir esas cosas a la mitad del pasillo? ¡Y luego en voz alta! Todos lo estaban viendo. No, definitivamente Izuku no podía con tanto. Se sintió tan mareado, que pensó estar a punto de desmayarse.
— ¡Deku-kun! ¿Pasa algo? — interviene Ochako, mientras paseaba su mirada entre Todoroki y Midoriya.
La voz de su amiga lo trajo de nuevo a la realidad. Está tan furioso que apenas se reconoce y también se siente tan ultrajado por Todoroki. Entrecerró los ojos, y su semblante se hizo más duro por un momento, en el que puede que Shoto haya temido por su vida.
Sin embargo, al final respira profundo, guardando su frustración para sí mismo y hace un ligero mohín en los labios; cosa que a Todoroki le causa gracia. Al final, Midoriya, da la vuelta y sin dignarse a mirarlo de nuevamente.
Uraraka y Kirishima sorprendidos ante el arrebato de Izuku y que hasta ahora se han mantenido hasta el margen corren hacia la cafetería detrás de Izuku. Ochako, a diferencia de Eijiro, se quedó un momento, y darle una mirada de advertencia a Todoroki. Antes de ir tras sus amigos.
La zona de comida está conformada por pequeños establecimientos, fuera de los edificios dónde se impartían clases. A Izuku le gusta sentarse ahí con sus amigos y pasar el rato. El clima es espléndido, pero eso es lo que menos le importa.
Midoriya busca la mesa más alejada, una dónde pudiera sentar a llorar un rato. Ha tenido tantas emociones en tan poco tiempo, que su mente, ni su corazón están en condiciones de procesarlas todas de la manera más correcta.
Toma asiento, dejando caer su cara contra la mesa, estirando los brazos sobre ella. Sabe que sus amigos intercambian miradas preocupadas, pero no pone esfuerzo alguno en calmarlos. Se sientan frente a él, en silencio; esperando a que sus sentidos se calmen. De esta manera dándole el espacio que saben que él necesita.
— ¿Viejo? ¿Qué ha pasado? — pregunta Eijiro.
Izuku levantó la cabeza, con los ojos llorosos y un semblante abatido.
— Aizawa me corrió de clase.
— ¡¿Cómo dices que dijiste?!
Izuku, levantó una ceja.
—Has visto mucho Hannah Montana, Ochako— alega con voz monótona.
Ella sonríe divertida.
—Sí, pero no es el caso. ¿Qué fue lo que pasó?
Midoriya bajo la mirada, suspira resignado y pegó la barbilla a la mesa.
— Es que le dije a "ese" que se fuera al infierno y me dejara en paz.
Sus amigos caen en su asiento, sorprendidos, percatándose que la situación es más grave de lo que creían. Vuelven a mirarse entre ellos, y después a Izuku. Él está enrollando uno de sus rizos en su dedo.
— ¿Por qué? ¿Qué te hizo Deku-kun? ¿Debo patearlo? — Ochako se levanta y toma de los hombros a Izuku. Lo sacudió de un lado a otro —. Oh, no, no, no —. Niega desesperada, suelta a su amigo, y vuelve a sentarse en la banca. —. Mejor hablemos a Bakugou. Kiri, llama a la rubia. — Chasqueó los dedos para terminarlo con una seña.
— Ya lo estaba buscando en mi lista de contactos — responde levantando el móvil.
— ¡No! ¡No! Esperen, no le digan nada. Me da vergüenza, porque me va a cuestionar muchas cosas y no quiero. Aún no se como decírselas porque me va a regañar un poco y después se va a reír y yo no sé qué hacer. Y me asusta Kacchan enojado, pero es peor ser blanco de sus burlas y seguro que se ríe todo el mes después de decírselo todos y eso hará las cosas aún más bochornosas. Además, vivo con él, tendría que escucharlo todo el día, todos los días. Aparte, cuando se entere que me corrieron de clase, seguro que armará un escándalo, se meterá en problemas como cuando éramos niños y golpeaba a la gente que me molestaba. ¿Qué tal sí lo suspenden de los entrenamientos? Se va a poner de mal humor y me va a decir cosas como "Esto es tu culpa porque no sabes como defenderte, estúpido Deku inútil!"
—Oh, viejo, para el tren que no te estoy entendiendo una mierda.
— Deku-kun ¿Nos podrías explicar cómo comenzó todo esto?
Izuku se acomoda en sus brazos para acostarse sobre la mesa. En un intento de ocultar su cara pintada de rosa.
—Uhm… B-bueno… Es que… ¿Recuerdan que me alejé de ustedes el sábado en el bar?
—Sí, ¿Qué fue lo que te pasó? Desde entonces estás actuando extraño. Sabes que puedes confiar en Kiri y en mí ¿Verdad?
Midoriya se remueve incómodo.
—Lo sé, es que de verdad es muy vergonzoso. Bueno es que... medilotecontodorokiyestabatanebrioquelevomitéloszapatos.
—Viejo, no quiero presionarte. De verdad que no, pero, es que no entendí una mierda de lo que has dicho. ¿Podrías repetirlo?
Izuku suelta un suspiro.
— Ese día bailé un poco con Todoroki. No sabía quién era, yo estaba muy ebrio ¿ok? Pero lo recuerdo. Bueno, es que… puede que me haya besado un poco con él, pero las cosas empezaron a subir de uhm … Ustedes saben, de temperatura y yo bueno me asusté un poco. Además, tenía náuseas. Quizá le haya vomitado los zapatos cuando no me dejó huir.
El silencio de a continuación no le dio buena espina a Izuku. Levanta la mirada un poco. Kirishima está tan rojo, con las mejillas infladas, mordiéndose el labio inferior; conteniendo la risa lo más que podía. Ochako está en una situación similar, pero ella cubre su boca con su mano. Realmente, están haciendo un esfuerzo sobrehumano para no soltar alguna risa que hiciera sentir peor a Deku.
— Midobro… ¿Qué clase de… huida fue esa? — dice a duras penas, con las lágrimas a punto de salir de sus ojos porque ya no lo soportaba más.
—Ya… basta… Kiri. No lo molestes… Deja que nos acabe de conta-JA, JA, JA, JA, JA, JA.
Ochako no puede resistirlo más, y suelta una carcajada tan fuerte, que provoca que Kirishima tampoco pudiera contenerse más. Se echa a reír junto con ella. Haciendo que los de las mesas de un lado, los volteen a ver con curiosidad.
Usualmente, a Izuku se le calentaría el pecho de ver a sus amigos tan felices. Usualmente, se uniría a ellos, se quitaría la pena de los hombros y la tiraría al bote de basura o la olvidaría debajo de la cama; porque ya no es una prenda que use con frecuencia.
Sí, usualmente haría eso pero no ahora.
No cuando era de él de quien se ríen con tanta soltura.
No cuando se burlaban de uno de los sucesos más bochornosos de su vida.
Izuku quiere tirarse al piso y hacerse uno con la naturaleza. Que su esencia se pierda entre las flores, y lo que reste de él se lo llevara el viento. ¿Es muy tarde para replantearse su amistad? Son peor que Judas ¿Hay alguna manera de regresar el tiempo? ¿Qué tal si mejor se hace un ermitaño y se va a entrenar entre los sapos? Quizá así active el modo sabio y deje atrás su vida universitaria
«Takemichi, héroe llorón. Ven y sálvame a mí también.»
—Bien, bien, basta, Kiri, calmemos nuestra risa — Uraraka interviene, aun con los rastros de las carcajadas en su voz y en su cara.
Izuku la mira con aprehensión "Traidora, embustera, mal amiga".
— Ya, no nos veas así. Mejor termina de contarnos ¿Qué pasó con Aizawa y por qué estabas tan enojado?
—¡Lo odio taaaaanto! Yo estaba muy tranquilo, pensando cómo les iba a contar esto, porque Kacchan no ha dejado de molestarme porque llegué llorando ese día. ¡Claro que lloraba de vergüenza! ¡Le vomité encima a alguien tan guapo! Como sea, empezó la clase y alguien me dijo al oído que le debía una Vans nuevas. ¡Yo ni siquiera recordaba haberlo visto en esa clase! Ahora que lo pienso, es raro, porque Aizawa claramente sabía quién era. Después estuvo pateando mi silla durante más de 20 minutos. Mordió mi oreja y al final me dijo que le vomitara encima de nuevo. Fui paciente, lo juro, pero es que me sentía tan apenado por lo que pasó y tan molesto que no pude controlarme y le grité que se fuera al infierno. Aizawa nos corrió y después me estuvo diciendo que había sido divertido.
Ochako no sabe cómo sentirse al respecto. La verdad no le gusta nada el hecho de que alguien moleste a Izuku, y mucho menos, al grado de orillarlo a ese extremo.
No recuerda alguna ocasión en dónde lo haya visto tan molesto antes. Es como conocer una nueva faceta de él. Una que era más propia del mismo Bakugou que suya. Ya le parecía extraño, que después de pasar tanto tiempo juntos, no tuvieran rasgos similares en personalidad. Ahora se da cuenta de que no es así, que Deku tiene más de Katsuki de lo que creía.
Y quién la había sacado a relucir fue Shoto Todoroki.
La pregunta aquí es ¿Por qué? ¿Por qué estaba haciendo esto? ¿Se encaprichó con su Izu? Sabe que su amigo es atractivo, bastante; sumando al hecho de tener una personalidad brillante. Dudaba mucho que Todoroki quisiera conocer parte de ella.
Por otra parte, a Kirishima le resultaba un poco más cómica la situación, empujar a Izuku a tales extremos es algo alarmante, aun así no pensaba que fuera totalmente malo.
Sí hay algo que debía reconocer de Todoroki, es que tenía pelotas. Porque fuesen cuales fuesen sus intenciones, el acercarse a Midoriya, hacerlo enojar frente a toda la clase, dónde existen muchos testigos de lo que había pasado, es algo que pocas personas se atreverían a hacer.
No es secreto para nadie que Bakubro posee ese mal que se llama: "Complejo de hermano mayor", y ver los ojos iracundos de la rubia por haber hecho enojar a su hermanito, no era algo que le apeteciera a muchos. Incluso el mismo Midoriya podría romper la cara de cualquiera, si fuera tan impulsivo como Katsuki. Solo había que ver los saques con salto que hacía. Y por último y no menos importante, su mejor amigo, no era exactamente una persona desconocida entre el estudiantado, sino todo lo contrario.
Sí le desagradabas a Midoriya, es sinónimo de desagradarle a toda la escuela. No es como que Izuku lo provocará, porque no es así, sino que es tan respetado y admirado por su forma justa y correcta de ser; sí había algo que no le gustaba, es porque claramente las cosas no estaban bien.
Sí Todoroki lo que quiere es acercarse a él, sin duda alguna, esa no es la manera; pero teniendo en cuenta lo poco que se dice de él, no le sorprende en lo absoluto su actuar.
—Deku-kun... ¿Tú sabes quién es Todoroki? ¿La fama que lo envuelve? —Interrumpió el silencio que habían guardado.
— Uhm, no... Sabes que no me gusta escuchar los rumores, Ochako.
Ochako intercambia miradas de preocupación con Kirishima; sin palabras ambos concordaron que lo mejor es decirlo.
— Bien, sé que no te gusta, pero debes escucharnos hasta el final ¿Ok?
— Viejo, él es de los chicos que ya sabes… No busca algo bonito como lo que tenías con quientúsabes.
— Kiri, puedes decir su nombre, no me afecta.
— Bueno, a lo que voy es que no es de los que busquen comprometerse. Más bien prefiere polvos de una vez. Ya sabes no repite...
—Pero eso no está mal, pienso que cada quién puede llevar su sexualidad como quiera, siempre y cuando sea consensuado y protegido.
— Sí, nadie le juzga, no nos malentiendas. No va por ahí el asunto, sino que bueno, el que se esté comportando así es ya sabes... raro.
—¿Recuerdas a Tsuyu? — Uraraka intervino en la conversación.
— ¿Tu mejor amiga?
— Sí, bueno ella tiene novio. No lo conoces, porque no es muy fan de ir a las fiestas que organizamos. Son un poco prejuiciosos con nosotros. Creo que ha visto muchas películas estadounidenses — ríe con ligereza —. Pues, resulta ser que es el mejor amigo de Todoroki.
Tsuyu le parece una persona amigable, algo directa pero amable. ¿Qué clase de novio podría tener siendo como es y que fuera el mejor amigo de Todoroki?
— Ella ha mencionado un poco de él, no pienses que sé demasiado más que lo que dicen los rumores. Según por lo que me ha dicho, es una persona altanera, algo egocéntrica, pero amable y sincera.
— Ujum, claro, sobre todo "Amable".
— Vamos, Deku-kun. No lo conoces, no podemos juzgarlo… tanto. Aun así aunque a Tsuyu le agrade. No es mi persona favorita, mucho menos porque te hizo enojar, no confío en él. No sabemos lo que quiere, ni porque parece tan interesado en molestarte. Ándate con cuidado. Ya te rompieron el corazón una vez, no me gustaría que te lo rompieran una segunda…
— Lo sé. De todas formas me cae muy mal para pensar algo más con él…
— Sí, sí. Eso dices ahorita, pero eres muy bueno y yo, ya te veo perdonando…
— …
Izuku vuelve a esconder su cara entre sus brazos. Escuchó con atención todo lo que le habían dicho sus amigos. Y para muy a su pesar, exactamente es así cómo funciona su cabeza. Puede estar muy molesto en este momento, pero más adelante, cuando la tormenta de emociones pare y le pidan una disculpa con sinceridad, estará ahí para el perdonarlo.
— Bueno, recapitulando. Básicamente, te diste lote con Todoroki y le vomitaste encima. Entonces, hoy te estuvo molestando tanto en clase que terminas gritando e interrumpiendo a Aizawa.
Una mirada se cierne en Izuku y él la siente. Es pesada, sabe que no es la de sus amigos. Le gana la curiosidad, levanta la cara y el alma se le va al piso al darse cuenta de quién se trata. Mira directo a Ochako y a Kirishima, niega con la cabeza, pidiendo que paren de hablar, pero no le entienden.
Ahí te voy, San Pedro.
— Sin mencionar lo que le dijo en el pasillo. Todos escucharon esa insinuación para nada inocente, Deku-kun ¿cómo se lo dirá a Bakugou? Tarde o temprano va a llegar a sus oídos lo que pasó hace rato.
— ¿Qué jodidos pasó, nerd de mierda? —interviene Bakugou.
No hubo nadie en la mesa que no se tensará al escucharle. Midoriya ya rezó tres Ave María, hecho una plegaría a Buda y dos más a Clow.
— Ka-Kacchan…
— Tienes tres para explicar esta situación — responde Bakugou con el ceño profundamente fruncido.
—Se nos fue un grande —susurra Kirishima, viendo al cielo.
— Deku-kun, te iré a dejar rosas a tu tumba todos los días. A la de Todoroki no. Además, tengo instinto de supervivencia. Nos vemos luego, Deku-kun. Kiri, quédate y ayúdale a domar a la bestia.
— ¡¿Por qué yo?!
— Es uno de tus mejores amigos.
— Sí y Midoriya, tu mejor amigo.
—Pero yo no soy fuerte, tú sí.
—¡¿Se quieren callar de una vez malditos extras de mierda?
Bakugou pierde la paciencia. Midoriya las ganas de vivir; Kirishima y Ochako, se les fue el alma por la boca cuando gritó de Katsuki les había calado hasta los huesos.
Seguramente, sí tendrían que domar a la bestia...
Sorpresa! Actualización por ser día de asueto. Jajaja, Se las he dejado juntitas estas dos actus, pero será una por semana. Aún no decido sí volveré a publicar capítulo el viernes porque tengo otros proyectos, pero les he decidido dejar esto por aquí solo porque un capi se ve muy solito. Tampoco pienso que los capítulos serán tan largos como este, pero igual de vez en cuando las manos se me salen de control y escribo más de lo que pretendo. Como ahora...
¿Qué tal Todoroki castroso? JAJAJA Que ganas de darle una patada en los cojones. Les juro que yo no habría tenido tanta paciencia como Deku.
Este capítulo pudimos conocer más sobre Izuku, de su entorno, de sus amigos, de su personalidad. De hecho, Todoroki está siendo bastante prejuicioso con Deku y sus amix, solo falta que lo descubra. Seguro que se topara contra pared .
