El aire golpetea en su rostro, con suavidad y la libertad que le otorga el auto descapotado. Con su cabello revoloteando, danzando libremente, al compás de una canción de Radiohead. El calor es avasallante, abrumador. La humedad del verano en Japón puede ser sofocante, pero a Todoroki poco le importa si puede ver el manto estrellado mientras recorre su camino. Le causa tranquilidad y le da un respiro a su agitada cabeza que nunca se calla y siempre formula ideas inconexas; que no le dan tiempo de procesar.

Son más de las 22:00h y sabe que su hermano le recibirá con reproches, además otras palabras de dudosa moralidad que está seguro que no aprendió a casa bajo la tutela de su madre. Poco le importaba, no tenía ganas de pasarse la tarde compartiendo tiempo de calidad, si podía merendar un par de tetas y algo más.

Si tuviera que describir su día con una sola palabra, sería "interesante". Aún le saca una ligera sonrisa el escuchar en sus pensamientos el refunfuño de Midoriya y sus insultos poco pensados, que tienen impregnados su corazón amargo. La posición de sus mofletes casi inexistentes en esa cara de terror, la recordaría por siempre. ¿Por qué quién diría que siempre niño bueno Izuku Midoriya, perdería los estribos a la mitad de la clase, echando furias, maldiciones y otras cosas por la boca?

¿Quién le diría a Shoto que Midoriya se había coloreado de rojo hasta las orejas por una de sus insinuación de subida de tono después de que le había comido las amígdalas para después vomitarlas? Bueno, si lo decía así se podría sentir más ofendido que cuando pasó recién. Aún así Todoroki puede conceder que tal vez se había pasado de la raya al soltar la bomba a medio pasillo de la facultad cuando todos les estaban observando.

Pero sin duda alguna, Shoto había descubierto su nuevo hobbie favorito: molestar a Izuku. Porque el placer que encontró en ver las diferentes reacciones y facetas del muchacho, había sido revitalizante. Casi tan revitalizante como un buen polvo de los que das hasta para llevar. Se felicitaba mentalmente por haberlo empujado al límite Midoriya. Le había encantado ser la persona que le hizo perder el control por primera vez.

Todoroki está seguro que no será la última.

Sonrió tras el volante. La canción Sex you de Bando Jonez lo acompaña.

Has anybody sexed you lately

Got all these hoes calling asking me to come through (Asking me to come through)

What they don't know is all they make me do is call you (you)

And ask if I can sex you lady, oh

Can we do it til we both look crazy, crazy

Parecía una burla a su situación actual, pero aún así, le permite a su mente viajar para formular más preguntas que respuestas. Porque no puede evitar que las preguntas parecidas a «¿Cómo será Midoriya en la cama?» se sitúen en su cabeza. Encuentren lugar y se echan a dormir justo después de dejarle un caos volando por ahí.

Porque ya sabe cuál es el sabor de sus dedos y lo fogoso que puede ser durante un arrebato. Todoroki nunca pensó tener el deseo tan fuerte de enredar a alguien entre sus sábanas

El ardor de venganza aún recorría sus venas, aunque cierta parte de sus conciencia le dice que esa deuda la había saldado con lo ocurrido durante la tarde. No sentía culpa —aún—, pero tampoco se iba a detener a pensarlo; porque sí lo hacía, se echaría para atrás por lo injusto y caprichoso que estaba siendo. Es consciente de ello, pero su orgullo le puede más, el rencor contra su viejo le puede el doble. Son sentimientos mucho más poderosos a la culpa por lo que podría sentir Midoriya.

No sé puso a por pensar que tal vez habría más de un afectado por su apuesta. A su forma de ver las cosas habrían más consecuencias no cumpliendo su palabra, que retractarse de ella. No hay marcha atrás. No cuando ya había empezado a moverse.

Toda la situación era jodida, así que no dejó que sus pensamientos siguieran tomando el mismo camino. Subió el volumen de la música en un intento de acallar sus voces internas. Era lo mejor que podía hacer.

Guardarse de esos pensamientos, al menos por un tiempo.


El departamento de su hermano era austero. Un sillón, frente a una televisión que colgaba en la pared y una mesita de centro —la cual siempre estaba llena de envoltorios de comida y algunas botellas vacías de cerveza—; era todo lo que había en el lobby.

Dabi solía decir que le gustaba el estilo minimalista, pero Shoto sabía que no era así, sino que Touya y su novio, eran tan vagos que solían decir eso, solo para no salir buscar algo para que vieran más decente su departamento.

Se sentó en el sofá, justo en la esquina porque no quería estar cerca de Hawks, que lo miraba con cierta burla que al menor de los Todoroki no le caía en gracia. Estaba cansado, quería irse a dormir a su departamento —que estaba al otro lado de la ciudad y mucho más cerca de la universidad—.

Ni siquiera iba a perder el tiempo cuestionando porque se odiaban tanto como para alejarse tanto y manejar 40 minutos para perder el tiempo así.

— ¿Qué es tan importante como para hacerme venir hasta acá? — dijo con desdén mirando fijamente a su hermano, en espera de una respuesta rápida.

—Ya, ya no te enojes. ¿Qué? ¿no puedo pasar tiempo de calidad con mi hermanito?

Shoto rodó los ojos. Amaba a Touya, de todos sus hermanos, era con el que mejor relación tenía Aunque en realidad se llevaba bien con los gemelos, aún así desde el principio sintió mucho más afinidad con él, pese a ser dos años y medio mayor que él.

— Ya, dime lo que quieres, Dabi. No tengo tu tiempo.

— Está bien, amargado — se acercó a él y le ofreció un sobre para que Shoto lo tomara—. Aquí tengo anotadas todas las reglas que debes seguir y por si fuera poco me he tomado la libertad de redactar un pequeño contrato. Ya sabes para evitar malos entendidos entre nosotros.

—¿Contrato no crees que eso es demasiado?

— Oh, nunca es demasiado cuando se trata de ti, pequeño Shoto.

Todoroki miró con incredulidad con un folder entre las manos que contenía el documento —y una copia—, que por título llevaba "Cláusulas para romperle el corazón a Izuku Midoriya" en Arial 16 y negritas. Era un contrato bastante elaborado, con palabras rimbombantes y secciones innecesarias. De hecho el mismo documento era innecesario. Solo era Touya siendo Touya, haciendo mierdas estúpidas porque sí. Termina rodando los ojos mientras le quita el contrato de las manos

— Veamos qué estupidez es esta.

— ¿No te acabo de decir cuál es el contrato que debes seguir? ¡Duh! — hace un ademán como si estuviera diciendo lo más obvio del mundo —. Incluso tiene un código de colores para que lo entiendas mejor — dice señalando con un dedo hacia las hojas —. Es que eres estúpido, así que te lo hice fácil.

Shoto asiente, y en serio se pone a buscar el código de colores. No es porque sea estúpido, sino porque cree que Touya será un gran abogado. Uno que tenga un despacho mucho más grande que el viejo. En secreto admira el trabajo de su hermano.

— No lo veo — acota mientras pasa página por página.

—Es en blanco y negro.

— Que te jodan, Touya.

— Qué rico, ojalá que sea Hawks— su voz sonó tan sugerente que Shoto no pudo evitar hacer una mueca de asco. La sonrisa del mayor de los Todoroki era torcida y prosiguió hablando cuando estuvo satisfecho de ver incómodo a su hermano—. Dejando eso de lado, tómate tu tiempo para leerlo. Si tienes dudas pues que idiota. Estaré en mi habitación, tráelo firmado. Pero primero toca, que tal si me ves en bolas — suelta una carcajada. Y mira a Hawks que ha entendido el mensaje y se levanta para ir a su recamara.

—Ugh, cállate. Qué asco me das. Igual no es nada que no haya visto antes.

—Ya sé que te gusta que te den por el culo, pero ¿No crees que es mejor disimular tu lado incestuoso? — comenta con sorna, levantando una ceja, con todo el afán de molestar.

—No te des tantos aires, vales para pura mierda. Natsuo tiene más oportunidad que tú.

—Natsuo no tiene este culo — Touya se había dado la media vuelta, caminando directo al pasillo que conectaba con su habitación.

—No tendrá culo pero apuesto a que mi nombre saliendo de sus labios se escucha más sensual que saliendo de los tuyos. Me das asco, no me va el incesto. Solo un culo que seguro tiene pecas.

— Si, si, lo que digas. Porque la gente habla y el cotilleo del mes es como te han mandado a chupar un huevo.

—Que hablen lo que quieran, a mi me vale verga, y si chupo huevos o no, que quede a su criterio. Así que sí, le chuparé hasta el alma y el pito también.


Hambre. Era lo único que pensaba su mente. Tenía un hambre voraz, tanta que de verdad estaba dudando de si esperar a que Ochako saliera de la cafetería. Usualmente, se hubiese quedado a acompañarla a recibir su pedido, pero solo habían podido encontrar una mesa libre y su mejor amiga no parecía decidirse que quería almorzar.

Disfrutaba un poco de la "soledad" del momento. Kacchan se le había pegado como garrapata en la universidad. No compartían clase, es más ¡Ni siquiera estaban en la misma carrera! pero eso no había sido impedimento para Katsuki de no dejarlo solo en los pasillos. Porque Izuku no sabía como le hacía, pero cada que salía de clases, su amigo de la infancia estaba ahí fuera, esperándole.

Midoriya ya no sabía que hacer, porque no podía detenerlo y Kacchan alegaba cosas como "Ningún puto extra va a molestar al Deku que esta a mi cargo". Él no era un niño, pero lo trataban como tal. Kirishima había alentado el comportamiento de la rubia — sí, rubia, así le decía cuando estaba molesto — con cosas como "¡Hombre! ¡Es que es muy varonil proteger a tus amigos!" y el otro bobo se las daba de hacer lo correcto.

Aunque tampoco se quejaba tanto, porque tener la compañía de Kacchan siempre era divertido, pero si sentía que le estaban asfixiando. Justo en ese momento no andaba alrededor suyo, solo era porque había compartido clase con Ochako y Bakugou la consideraba de confianza y lo había dejado a su cargo. Uraraka se tomaba la misión muy en serio, ellos eran algo así como los presidentes del Club de protección a Deku, o algo así lo había denominado Kirishima.

Ah, al menos podría encontrar tantita paz en ese momento en el que solo se tenía a sí mismo y su rico bento, en el cual venía una deliciosa hamburguesa incluida. Solo había una persona que podía arruinarlo, pero a Izuku no le importaba porque parecía que Kacchan había logrado su cometido. Alejar a los molesta Izukus.

Su estómago rugió y miró en dirección a la cafetería, más específicamente hacia adentro. Ahí estaba Ochako, entre el tumulto de gente.

Perdoname, 'Chako, pero no quiero quedarme sin tripas.

Abrió su caja de bento y sintió el aroma de la comida rebosar en sus fosas nasales. El boca se le hizo agua, ¿o como era? Ya no estaba pensando bien, le hacía falta la comida para que sus neuronas hicieran sinapsis de manera correcta. Se relamió los labios cuando por fin tuvo en sus manos una de las deliciosas hamburguesas de Kacchan. Casi podía sentir los condimentos que le acababa de poner escurrirse por los lados. Estaba apunto de darle un gran mordisco que seguro le sabría a gloria, cuando alguien se sentó a su lado.

— ¡Ey, si que comes bien!

Izuku no pudo evitar girar los ojos al reconocer la voz llena de sorna. ¡Está bien, Kacchan! Tenías razón, eres un buen espanta imbéciles. Dejó su hamburguesa, porque no quería arruinar el momento placentero de comerla con Todoroki a su alrededor. Se limpió las manos y se tomó el tiempo que él quiso para hacerlo.

Entonces, arrugó el entrecejo cuando se sintió listo para enfrentarlo. Lo miró con el mejor semblante hostil que tenía —en realidad estaba imitando a Bakugou—.

— ¿Qué es lo que quieres?

— ¡Wow, wow! — levantó sus manos poniéndolas frente a su pecho. Haciendo un ademán para que se calmara —. Tranquilo, conejito. Vine para pedirte una disculpa por lo de la otra vez.

Izuku lo miró incrédulo, no creyéndose una mierda de lo que le estaban diciendo. No sabía si Todoroki lo creía estúpido, a leguas se le notaba la falsedad en sus palabras. ¿Qué quería? ¿Qué se terminara por arrojar a sus brazos para jurarse amor eterno y darle la posibilidad de que le rompiera el corazón?

No, no, no. Señor, Izuku no iría por ahí dándole el placer de hacerlo como quisiera.

— No me interesan tus disculpas.

— Vale, conejito. Por favor, de corazón digo que lo siento.

— Ya, sí, lo que digas. No me importa de todas formas.

Todoroki no dijo nada pero giró un poco su torso hacia atrás y sacó de sus espaldas una rosa rosa y una barra del chocolate favorito de Izuku. No sabía si era coincidencia o si había una rata traidora entre sus amigos. Se las ofreció.

Midoriya no sabía que hacer, no quería tomarlas, pero si quería el chocolate. Joder, tendría que ir a comprarse uno más al rato.

— Lo siento. Toma esto como una ofrenda de paz — dijo Todoroki mientras dejaba los regalos sobre la mesa —. Y si te gustan, podrías darme un beso de agradecimiento.

Izuku, eres un jodido genio.

Midoriya pasó sus ojos entre Todoroki y los regalos. Su semblante se relajó mucho e incluso una sonrisa pequeñita apareció en su rostro. A Shoto le supo a victoria.

— Gracias, es muy bella, no sé cómo lo supiste pero este es mi chocolate favorito.

Oh, vaya, al parecer las cosas estaban saliendo mucho mejor de lo que había esperado. Al final Izuku si era una persona un tanto cliché como había pensado. Joder, que si le hubiesen dicho eso desde el principio, se habría ahorrado dos semanas de estar merodeandolo y sonsacando información de hasta el basurero.

— Me alegra que te gustasen.

—Sí, en realidad mucho.— dijo con suavidad.

— ¿Y bien?

— ¿y bien, qué?

— ¿Me darás un beso de agradecimiento?

— No, me da vergüenza hacerlo.

— Ah, ¿pero qué dices? Sí ya lo hemos hecho.

—Sí bueno, pero estaba borracho — Izuku desvió la mirada y se le sonrojaron levemente las mejillas. A Shoto también se le implantó una sonrisa en el rostro, ligera, apenas perceptible.

— ¿y si cierro los ojos podrías darme un beso en la mejilla al menos?

Jo, que te la voy a jugar.

— Vale, pero si los abres, no te lo voy a perdonar nunca. ¿Estamos?

— Es una promesa.

Todoroki puso su mano sobre su pecho. Como seña de su solemne juramento. Porque los caballeros no rompen promesas y él no estaba dispuesto a abrir ni tantito los ojos. Joder, que le iba de puta madre como para echarlo a perder por una pequeñez como esa. Estuvo esperando unos momentos. Lo escuchó removerse en su lugar. Shoto le echaba la culpa a los nervios del otro. Sí él tuviera que besar a una persona tan atractiva como él mismo, también estaría jodidamente nervioso. No lo culpaba.

Después sintió el cálido aliento de Izuku. Olía a chicles de hierbabuena, le gustaba, eso le gustaba. Estaba haciendo todo el uso de su resistencia para no cerrar la distancia entre ambos y dejarlo avanzar a su manera. Casi podía sentir sus deliciosos labios rosas sobre los suyos. Joder, que estaba jugándole una mala pasada su entre pierna.

Pero de repente sintió la calidez separarse de él de forma abrupta. Y antes de que pudiera reaccionar. Un golpe fue a parar directo a su nariz. No había sido duro pero si húmedo. Joder, que lo habían llenado de mostaza y cátsup. Por si fuera poco habían embarrado sin ninguna consideración la comida en su rostro.

Abrió los ojos con horror, y se quitó una rodaja de jitomate del rostro.

UNA PUTA HAMBURGUESA. LE HABÍA EMBARRADO UNA PUTA HAMBURGUESA.

— ¡Ah, qué chulo te miras! ¡Que la disfrutes, cabroncete, que la comida se Kacchan es deliciosa!

Izuku se levantó con gracia. Recogiendo su caja de bento y poniéndose su mochila al hombro. Dándole una última mirada a Todoroki quien seguía en estado de shock. Escuchando las risas de fondo. Se fue de ahí junto su amiga que estaba aguantándose la caarcajada y que se había quedado con la charola en mano.

Izuku 2 - 2 Todoroki

Al menos ya estaba empezando a regresarle todas las que le debía.


Shoto nunca había sido una persona romántica, ni siquiera le gustaban las empalagosas películas de princesas que Fuyumi tanto disfrutaba . Ni siquiera cuando era niño, le aburrían tanto, que cuando ella, él salía corriendo a esconderse tras Touya. Ahora que lo necesitaba, no tenía idea de como proceder a ciencia cierta. Usualmente solo le bastaba sonreír un poco, y hacer unas cuantas insinuaciones para que las cosas se pusieran en marcha. ¿Por qué ahora es tan difícil?

Porque sí, lo aceptaba, las cosas se le estaban complicando más de lo necesario, mucho más de lo que había previsto. La guardia de Midoriya era mucho para cualquier mortal, pero Shoto no era cualquier mortal y aún así, le estaba sacando de quicio.

No se había podido encontrar solo, sus amigos le escoltaban a todos lados. Usualmente eso no le habría detenido, pero su perro se había encargado de acompañarlo la gran parte del tiempo e Izuku parloteaba a su alrededor sin ningún reparo. Joder que empezaba a dudar sobre la relación de esos dos. De hecho, no era el único que lo hacía.

La gente hablaba, y no era extraño pensar que el subcapitán del equipo de vóley — el puto de Bakugou— estaba terriblemente enamorado de su "amigo"; porque era con la única persona que se comportaba diferente con el resto. No es como sí cambiara su actitud de mierda, sino que se sentía una vibra diferente entre ellos. Era casi como si tuvieran su propio mundo, con sus propias reglas. Todoroki lo había notado sin la necesidad de pasar tiempo con ellos. Solo hablaba por lo que había visto.

Se preguntaba cuál era la verdadera razón detrás de ese comportamiento. Solo tenía suposiciones, pero aunque Bakugou fuese una piedra en su camino, no lo detendría de lograr su cometido.

En la clase de Aizawa, Midoriya había hecho uso de sus buenos dotes diplomáticas para que le dejaran en el segundo asiento de la fila que estaba justo en medio. Nunca había espacios vacíos a su alrededor. Siempre había alguien hablando con él. Y Todoroki no era lo suficientemente estúpido como para ir y proclamar su atención, porque eso solo le saldría el tiro por la culata.

Midoriya había pasado al frente, abordando temas de debate sobre el derecho familiar. Todoroki pocas veces ponía atención a cualquier exposición de sus compañeros. Usualmente ese tiempo lo ocupaba para dormir un poco sobre su pupitre, pero esta vez ha sido diferente. No solo porque tenía sincera curiosidad de las capacidades del chico, sino porque lo que argumentaba era realmente interesante.

Un punto de vista que él no había pensado a profundidad, pero Izuku decía las cosas con tanta convicción y seguridad que Shoto no tuvo de otra que reflexionar e incluso tomar nota sobre ello, al final terminó de concederle la razón . Estaba impresionado por la facilidad de palabra y convencimiento que tenía Izuku.

Con el mentón en alto, con movimientos de sus manos que acompañaban sus palabras que le daba seriedad a lo que estaba diciendo. Incluso si estaba usando un pants gris y una playera azul cielo de All Might. Aún si mantenía una sonrisa ligera mientras hablaba. Se desenvolvió con facilidad, con la que Shoto podría compararlo como la de un pez nadando dentro del agua.

Era obvio que Midoriya había nacido para estar bajo el ojo público.

¿Así habrá sido siempre? No sabe, y agrega la pregunta a su nueva lista de dudas existenciales.

Shoto no podía apartar la mirada de sus labios, de su boca. Y es que nunca le había parecido tan jodidamente atractiva la labia de una persona. La forma de expresarse, la seguridad innata y el liderazgo que parecía que poseía, esa capacidad de mover masas de la cual seguramente no era consciente. Pero Todoroki sí lo era. Era jodidamente consciente del poder que tenía Midoriya. Lo notó el día siguiente al de haberlo hecho enojar. No sabía a ciencia cierta de cómo había pasado, pero el suceso estuvo —y está— en boca de todos. No lo sabe, pero sí de algo está seguro e incluso podría meter las manos al fuego que Izuku no fue quién repartió el rumor, pero las acciones de ambos habían tenido consecuencias.

Siempre se supo atractivo, y eso ya era suficiente incentivo para llamar la atención, pero desde que la puta gente chismosa se había enterado de su reciente "interés" por el deportista, las malas miradas no se habían hecho esperar. Todoroki no sabía si era precisamente por el interés a Izuku o por cómo había explotado por su afán de molestarlo como venganza por lo del bar.

También al parecer, el que Shoto hubiese dado ese primer paso para intentar acercarse, había hecho que todos los buitres carroñeros salieran de sus escondites. Parecían que hubiesen estado esperando a que alguien diese ese primer paso. Y todas las flechas salan a que el "primer soldado caído" había sido él mismo.

Joder, puta mierda. Yo no soy ningún soldado caído.

Ni Midoriya era un premio por el cual debieran pelear. Esto no era así y Shoto no podía evitar sentirse un poco asqueado por la situación. Porque parecía que la gente lo viese de esa manera y sólo vieran la parte superficial del chico. ¿Es que alguien se había detenido a pensar sobre su gusto por All Might? ¿o sobre la relación de "amistad" que guarda con Bakugou o con esa porrista castaña? o ¿cómo se sentirá con respecto a su ruptura de hace unos meses?

No lo conocía de nada pero tenía la sensación que Izuku era más que la suma total de sus partes.Y de cierta manera podía comprender la sobreprotección que sus amigos tenían con él. No era un enigma, porque sí Shoto había podido notar que su cara era un libro abierto con solo un par de interacciones ¿Por qué no estaban interesados en mirar más allá?

Imbécil, ¿qué no es parecido a lo que tú estás haciendo?

No.

Es peor.

Porque cabe la posibilidad de que esas personas terminen enamorándose de Midoriya cuando lo conozcan, pero él no lo haría. Ni siquiera le interesaba eso, no creía poder dar amor romántico y tampoco le gustaba atarse a ninguna persona. Porque todas esas cosas eran una mierda. ¿Shoto que podía ofrecerle además de un buen sexo?

Nada.

No tenía nada que aportar a Midoriya.

Entonces algo le empezó a quemar en la boca del estómago. No podría nombrarlo porque no ha ingerido comida que le haga daño, ni mucho menos. Tuvo un desayuno balanceado, no bebió alcohol durante los últimos días, ni siquiera se ha fumado un porrito para desestresarse o relajar los músculos después de su entrenamiento en el gimnasio.

Inconscientemente la comisura de su labio hizo una ligera mueca y bajó la mirada, por primera vez durante esa clase.

Entonces recordó con suma facilidad el contrato que había firmado hace unas noches. Solo pido darle un vistazo y con lo que se había quedado era con lo más importante. Las reglas del juego.

Él debe terminar la relación con Midoriya; No iba a ser de otra forma de todos formas. Puede invitar a dos citas al mes. Y su primer pensamiento fue "¿Qué putas Touya? ¿Cómo mierda voy a ganar terreno de esa forma? Bueno, tampoco es como que me entusiasme mucho esta situación porque no puedo echarme un polvo con nadie de la universidad durante todo este tiempo. Al menos espero que valga la pena".

Ahora casi quiere golpearse así mismo por haber caído en la trampa de su hermano.

Si no logró romperle el corazón o se entera antes, el castigo es el mismo. Tengo hasta el 31 de diciembre. Aún resuenan las palabras cantarinas de su hermano. "Te estoy dando más tiempo porque pasar las fechas festivas juntos, le dará picante a la situación. No me juzgues, me encanta el chisme y el drama"

Después una tras otra de las reglas llegó a su cabeza. "Tienes que coger al menos tres veces con él". "No puede ser una relación a escondidas". "El conejito tiene que decirte te quiero primero, no tú". Sin duda la que más le había llamado la atención fue la última: "NO TE ENAMORES. Porque si lo haces, el estar con el viejo, no será el peor de tus castigos."

Shoto era incapaz de enamorarse. Claro que no se enamoraría. Tal vez sentiría un poco de culpa porque el único pecado de Izuku era el de haber estado en el mismo lugar que él, en el momento menos indicado, de haber fomentado sus tonterías con reacciones que el mismo Shoto había provocado, como lo que pasó en la cafetería. Porque justo en el momento en el que había robado una mirada en el bar, su hermano pensó que sería una grandiosa idea hacerlo víctima de sus planes estúpidos de retorcido entretenimiento. Y le había sido demasiado fácil manipularlo.

Se sintió un imbécil, porque Dabi había jugado con su frágil orgullo, y gran ego para hacerlo bailotear en la palma de sus manos. Vaya, que se había metido en una grande por ser un pendejo. Uno con un complejo de hermano menor muy grande.

Uno muy consentido, de hecho. Uno que no había podido con la presión de que le negaran un juguete con el que pudiese jugar. Y cierta gran parte de Shoto, seguía aferrado a esa idea.

Seguiría su plan hasta el final.

Así que metió su moral bajo la alfombra roja de su habitación, hizo oídos sordos y ojos vendados. Boca sellada y corazón bajo llave. Bailando un jarabe tapatío sobre el sentido común, para hacerlo trizas y tirarlas junto a sus ganas de entregar el corazón. Sí las que estaban arrumbadas, bajo llave y que eran prácticamente inexistentes. Ese era el mejor rincón para los sentimientos que empezaran con la letra "c" .


La clase fue agotadora. Mucha información recibida en una hora. ¡Izuku sentía que le iba a explotar el cerebro! ¡Y eso era decir demasiado! No estaba tan lejos su siguiente aula, si apretaba el paso podría llegar para recostarse un momento, porque estaba cansadisimo. De verdad que los últimos entrenamientos podían ser extenuantes. Todavía no estaba cerca ningún torneo pero las cosas iban a comenzar a agilizar porque la meta era llegar al Kurowashiki All Japan de nuevo.

¡Le ponía los nervios de punta! Porque había podido jugar entre los mejores de los mejores de Japón. Los rumores corrían e Izuku pensaba que esta ocasión no podían darse el lujo de no ir, la lengua floja de las redes sociales decían que un nuevo chacal se uniría a la formación de los MSBY. No había anuncio oficial, pero creía saber de quién se trataba, su lado fanboy lo hacía esforzarse el doble.

Kacchan decía que tenían que estar en forma para el torneo regional que era el noviembre. Todavía tenían tiempo, pero estaban a mitades de Junio y el entrenador, alias "Fat Gum", había empezado a organizar partidos de práctica con otras universidades.

Eso le emocionaba. Tenis amigos en otras escuelas. Cómo Shindou, era muy agradable y atento. Izuku no podía comprender porque su mejor amigo no veía con buenos ojos esa amistad. Bueno, Katsuki no veía a nadie con buenos ojos.

Soltó un suspiro, pero iba tan distraído que no noto que Todoroki ya estaba caminando a su lado de manera despreocupada. Una escena que se estaba volviendo habitual dentro de los pasillos de la universidad.

Ya no se sorprendían por el rechazó constante de Midoriya a Shōto. Las apuestas habían empezado. Era por mil y un razones. Unas era sobre quién cedería primero, otra sobre los motivos ocultos de Todoroki, otras más extrañas de las cuales no les gustaba hablar.

— Hola, pensé que tal vez tú y yo podríamos, no sé, ir a almorzar algo. Y después, hacer algo por ahí.

Por mucho que pasará, era algo que no terminaba por sentarle bien à Midoriya. No se podía acostumbrar a las atenciones constantes de Shoto. Se sonroja hasta el culo pero no voltea a verle y aprieta el paso. Solo quiere que lo deje en paz, porque aunque se sintió bien con lo de la hamburguesa, se había arrepentido totalmente de su comportamiento.

Era sumamente reprobable y su mamá no había criado a una persona grosera. Por mucho que Bakugou lo hubiera felicitado, el no terminaba por sentirse cómodo por sus acciones.

Así que simplemente optó por ignorarlo. Eso lo dejaba más tranquilo.

— Ah, vamos no seas así no me ignores, era broma. Vamos a almorzar, como disculpa por lo de la otra vez.

— Puede que me haya pasado un poco, anda acepta mi invitación y Si no quieres salir es broma pero si sí quieres entonces no es broma.

Entonces, Midoriya paro en seco, volteo a verle. Estaba frustrado, de nuevo sin decir mucho, Todoroki lo había sacado de sus casillas.

«Esto es una puta burla»

—¿Pasarte un poco? Me hiciste gritar en medio de la clase provocando que me sacaran arruinando mi récord perfecto —está mintiendo porque Aizawa ha sido condescendiente con él y no le puso falta y le calificó con excelencia su ensayo, pero Shoto eso no lo sabe—, por si fuera poco frente a Aizawa, que es mi tutor. Te ríes de mí, me hace sentir humillado y encima me avergüenzas frente a medio pasillo diciendo tonterías que han creado un sinfín de rumores sobre nosotros. Como que me vas a romper el corazón o sobre qué clase de porquerías traerás en tu retorcida mente y lo que quieras hacerme, o que cosa he hecho yo para que estés insistiendo tanto ¿ y crees que se puede arreglar comiendo un sándwich más caro de lo que debería para lo que es?

Shōto guardó silencio un momento, con la cara de póker que nunca quita cuando no le está coqueteando. Sí, puede que Izuku lo haya estado observando cuando nadie lo ve, pero jamás lo dirá en voz alta.

— Eh... ¿ sí?

—¡AAAAAAAAAAAH! ERES INSUFRIBLE — dijo perdiendo la paciencia. Retomando la marcha hacia su aula correspondiente. Dejándolo atrás con una sonrisa un tanto bobalicona en el rostro.

«Tonto Todoroki, estúpido Todoroki. Que te jodan. Ojalá que se te antoja leche con chocolate y seas intolerante a la lactosa».

— Vale pero que no se te olvide que me vomitaste las vans y me tiraste una hamburguesa en la cara. Comienzo a creer que tienes un fetiche con la comida — Alzó un poco la voz lo suficiente como para que Midoriya lo escuchará. Puso sus manos dentro de las bolsas de su pantalón sabiendo que Izuku regresaría a pelar.

La verdad es que si se estaba divirtiendo con todo este teatro. Tuvo razón.

Midoriya regreso sobre sus pasos, muy avergonzando y también enojado, con los pensamientos, sentimientos y todo su ser puestos patas para arriba. Porque nadie le había tratado así, nunca. Jamás. No sabía cómo gestionarlo.

—Que te quede claro de una vez, no me gustas —mentira, le parece atractivo— , me caes mal, te aborrezco y no te quiero cerca de mi vista. ¡Así que te quede claro de una vez aléjate de mí que no quiero volver a verte!

Cómo era su costumbre se fue de ahí con prisa. Intentando ignorar el alboroto que de nuevo había creado. Lo que más odiaba de la situación es que Shōto siempre de veía divertido con todo eso y él sentía que le estallaría la cabeza.

Odiaba eso y odiaba las sensaciones nuevas que le revoloteaban en el estómago.


Definitivamente hay días pesados, días en los que solo quieres llegar a casa y darte un baño para poder quitarte el peso de las cargas autoimpuestas sobre los hombros. En los que no puedes esperar para sentarte en el sofá, tras el televisor con una taza de chocolate caliente con malvaviscos entre las manos. Cubrirse con una frazada para ver tu serie favorita de héroes o en su caso recurrir a una novela romántica que te robe mil suspiros en los que se te escapa el alma y un fragmento de anhelos.

Para Izuku, era exactamente ese tipo de día.

Pesado hasta el culo. No había sido malo, porque definitivamente no fue así. De hecho, puede que haya tenido uno de los mejores días del mes. No solo había estado on fire, durante la juego de práctica contra la Academia Ketsubetsu sino que incluso fue capaz de anotar cinco puntos seguidos gracias a sus saques. Agregando que aunque sus clases habían terminado temprano, no regresó a casa para descansar un poco, porque la junta del consejo estudiantil no se lo permitió.

Para el colmo de sus males, Kacchan había decidido que era una excelente noche para echar un polvito antes de regresar a casa. ¡Y le ha dejado ahí abandonado, solito, a la merced de quién sabe qué cosas allá afuera! ¿No se supone que los amigos van antes que los culos?

Kacchan, traidor, embustero, mal amigo ¿Por qué no me dejaste en casa antes de irte a enterrar tu pene en quien sabe que?

Eran las 10 de la noche —porque no podía decir que no a las súplicas de Kirishima y Tetsu-Tetsu a practicar un poco de pases, remates y recepciones—, tenía el cuerpo molido, cargando la maletas de su ropa de entrenamiento. Un par de libros que había tenido que sacar de la biblioteca para una de sus clases.

Izuku, no estaría tan quejumbroso si no le doliera tanto los músculos, si no estuviera lloviendo o tal vez si pasara un puto bus que lo lleve a casa. Bien podría ir caminando, pero está a media hora su departamento a pie y quince minutos tomando el colectivo. Y no es que no le guste caminar, porque lo disfruta, pero bien había puesto un pie debajo de la parada, el cielo se había venido abajo. Se odiaba mucho por no haberle hecho caso a Katsuki de tomar el paraguas antes de salir.

Estiró su mano, dejando que se bañara en las gotas de lluvia. Está helada, pese a que es verano. Hace una mueca, se arruga su piel. No puede creer su suerte. Suspira un poco y sigue lloviendo.

Una, dos, tres, cuatro gotas caen sobre su cabeza. Las está contando, hay una gotera en el techo pero ya poco le importa. Se resignó a esperar al menos una hora hasta que llegara el siguiente bus. El aroma a tierra mojada le inundan las fosas nasales, sabe que vienen de las jardineras. Le gusta, le dan ganas de cerrar los ojos, pero teme quedarse dormido, así que no lo hace.

Toma asiento para ver a la llovizna incesante bailotear contra la luz del faro. Sonríe tantito, se pone sus audífonos y pone "November Rain'' de Guns and Roses. No es noviembre, ni es invierno, pero está lloviendo, y con eso le basta, le apetece escucharla.

Pone atención a la música, la voz rasposa de Axl mezclada con la melancolía que expresa en su piano. A Izuku le vale tener el corazón un poquito roto para sentirse melancólico. Las cuerdas, las percusiones, el momento en el que crees que todo acaba pero la verdad es que solo está llegando al punto climax, el solo de guitarra que tantas veces ha escuchado pero que le ponen la piel chinita como si fuese la primera vez. El aire sopla, sus chillidos también se combinan con la melodía.

"Todos necesitamos tiempo para estar a solas"

Midoriya concuerda y cree que ese es su momento, aunque no lo había planeado, pese a que al principio no lo quería, ni lo había pedido, pero el momento, el clima, el sosiego, le hacen agradecerlo

Los autos pasan de repente y a veces alumbran el pavimento. La calle es solitaria, todos están resguardados en sus casas, nadie voltea a ver al que está atrapado en la parada. La verdad es que ya le da igual la hora que llegue a casa. Así que disfruta del momento. De la extraña paz que da la soledad, del ruido de las llantas cuando se acercan y se desvanecen con la distancia.

Deja que la sonrisa se forme en su rostro. Lleva su torso hacía al frente para ver el agua caer desde más de cerca. Si sus pies no tocaran el piso estaría seguro que los estaría balanceando para pasar el rato. Mira su reloj que está en su muñeca izquierda.

22:30

Y no parece que el bus vaya a pasar pronto, pero al menos se encuentra seco. Suelta un suspiro, no hay más que seguir esperando. Agacha su mirada porque puso el aleatorio y "Me gustas tanto" de Miranda , le arruina el momento melancólico con su ritmo tan pegajoso. Pasa su dedo sobre la pantalla, deslizando las canciones de su lista general. Está tan inmerso que ni siquiera nota cuando un auto negro se acerca a él.

Se estaciona justo en frente. Izuku siente un escalofrío con sabor a mal presentimiento. Levanta la vista y se da cuenta que ya no está solo. Los vidrios están polarizados.Las películas, las palabras de su madre, le resuenan la cabeza con advertencias que le hacen tener los pelos de punta. "Izuku, ten cuidado con los autos que no conoces y se te acercan de noche"

Es precavido, ya tiene su dedo en el contacto de Kacchan, listo para marcar en el momento en el que vea algo extraño. Porque aunque Bakugou esté ocupado, sí Midoriya marca el siempre contestara. Sea lo que sea que esté haciendo. Tragó en seco y entonces el cristal del copiloto bajó de a pocos.

Estaba asustado, dos segundos atrás.

Ahora solo sentía fastidio.

Era Todoroki.

Izuku volvió a bajar la mirada en un intento de ignorarle.

¿Es que es un imbécil o por qué no entiende?

— Parece que necesitas ayuda. ¿Te han dejado abandonado, conejito?

El semblante de Midoriya se endureció, no lo habían abandonado. Podría caerse el mundo, darle, que los cerdos aprenda a volar, que los invadan los extraterrestres y otras cosas más; pero nunca de los nuncas jamases, en ningún universo, Kacchan lo abandonaría.

Todoroki no podía verle la cara, pero era obvio que sus palabras no le habían sentado bien al otro, que se tensó al instante. Aunque no sabe bien qué fue lo que causó la molestía adicional a la que supone su presencia pero lo intuye. Entonces no puede evitar preguntarse qué es lo que realmente simboliza Bakugou en la vida de Midoriya.

Suspira un poco, está causando un efecto totalmente contrario al que debería causar. No le beneficia en nada seguir molestando, pero cuando había dicho que se había convertido en un su nuevo placer culposo es porque en serio le parecía intrigante las facetas tan cambiantes que tenía Izuku.

—Ah, vale, vale. Entiendo, lo siento. No quise molestarte — dice con una voz tan suave, que no sabe de donde salió. Él mismo se sorprende, pero se felicita mentalmente cuando lo ve reaccionar un poco. Sí puede que sea desconcertado, pero al menos ya le había dirigido la mirada. Lo tomó como luz verde para seguir con esa conversación —. ¿Sabes que no pasa el autobús a esta hora?

Los ojos de Izuku se abrieron con sorpresa. Una persona que no hubiera tenido la necesidad de usar el transporte público de noche, no sabría los horarios del último recorrido. Es por eso que Midoriya había empezado a buscar con rapidez sí lo que todoroki decía era verdad.

Quiso golpearse a sí mismo cuando se dio cuenta de que sí.

Suspiró un poco y guardó su celular en su bolsillo izquierdo. Tomó su maleta y mochila,echando las al hombro, pidiéndole a Dios que no se mojaran los libros de la biblioteca. Estaba apunto de poner un pie afuera cuando escuchó la voz de Shoto.

— Vamos, no seas ridículo, sube ya. Te llevo a casa.

Volteó a verlo, con la duda reflejada en su rostro. Carcomiendo las neuronas, pensando en los pros y contras de lo que conllevaba tomar la oportunidad de llegar seco a su casa. Midoriya estaba molesto lo suficiente como para no querer dar el brazo a torcer. Era demasiado orgulloso, demasiado caprichoso, había pasado demasiado tiempo con Bakugou como para dejarse vencer tan fácil.

«Los libros no son tuyos

Esas cinco palabras fueron suficientes para tomar una decisión. Arrugó el gesto, y con derrota, el mismo abrió la puerta del copiloto. Aún con el malestar de que estaba tomando una pésima decisión y suspiró un poco, quedó completamente derrotado.

Todoroki, sonrió triunfante. Ya no sabía con exactitud cómo iba el marcador pero para sus adentros él sentía que llevaba la delantera. Después de estar corriendo en círculos, de no encontrar huecos en la defensa, esto le sabía a gloria.

—¿Y bien? ¿ A dónde te llevo?

Un nuevo debate en la cabeza de Midoriya se había desatado. Dar su dirección o simplemente llegar a la casa de Kirishima o de Ochako. Seguro que su amigo no tendría problemas en recibirlo esa noche, pero el peso de su cuerpo le recordó que sí hacía esa estupidez no dormiría en toda la noche y estaba lo suficientemente cansado como para darse ese lujo. Porque su casa era de fiesta eterna. No le apetecía pasar la noche en vela entre vídeojuegos con Denki,y los gritos "masculinos" de Tetsu-Tetsu y Kirishima. Solo le quedaba Ochako, pero tampoco quería incomodar a los padres de su mejor amiga.

Solo podía ir a su piso. Al menos no sabría cual es el número de su departamento.

El silencio reinó, Todoroki estaba siendo paciente, pero no lo era tanto. Midoriya llevaba 5 minutos, sentado a su lado sin decir absolutamente nada. Exasperado bufó un poco antes de insistir.

— Entonces... Vamos, Midoriya, aunque me encantaría pasar la noche a tu lado, no me gustaría que fuese así; pero si te van las cosas atrevidas, podemos estacionarnos en un lugar más oscuro.

Desvergonzado. Así era como Izuku describiría a Todoroki Shoto. Sabía que no debía subirse ahí, que había sido una mala idea. Le lanzó una mirada de reproche, que no tuvo el efecto que él quisiera, porque lo vio sonreír. ¡Este cínico de mierda!

¡Y una mierda!, pagaría los putos libros de la biblioteca. Giró su torso, completamente dispuesto a abrir la puerta y salir de ahí. Caminaría hasta casa, eso es lo que debió hacer desde el principio. Ya estaría calientito, envuelto en una manta, viendo un capítulo de Tokyo Revengers o stalkeando al Ninja en Instagram con el que tenía una especie de crush desde preparatoria.

Tres pasos hacia atrás, Shoto. Sí ese fue su pensamiento en cuánto lo vio moverse. Actuó por instinto. Su mano ya estaba sobre el brazo de Izuku y su torso pasaba por encima de él porque se había estirado lo suficiente como para cerrar la puerta con su brazo libre.

— Ya, vale, lo siento. No voy a molestarte más, pero déjame llevarte. No sería bueno sí te enfermas.

Izuku pegó el culo contra el asiento. Su cuerpo estaba siendo aprisionado —sin ninguna intención más allá de hacerlo quedarse dentro del auto—. Se le cortó la respiración e instintivamente su cuerpo se hizo hacia atrás en busca del espacio vital y personal que se había visto invadido.

Su pecho subía y bajaba, su corazón latía desbocado, al parecer no tenía intención alguna de obedecer a su dueño. Quiere controlar a los nervios pero ellos lo controlan a él, si cuando sus fosas nasales se inundan de la colonia de Todoroki. También huele a tabaco y aunque no le gusta, piensa que le queda bien.

«Izuku, no seas imbécil ¿por qué piensas esas cosas?»

Todoroki, regresó a su lugar. Piensa que el aroma de Izuku es peculiar. Dulce y salado al mismo tiempo. Huele a sudor, pero no le desagrada. Es raro porque él odia transpirar y la sensación pegajosa sobre su cuerpo. Joder, ese tío le prendía tanto. Izuku era tan puto varonil y Shoto no había soltado su brazo y quería dejar llevar sus dedos hasta acariciar los bíceps bien formados.

Ambos estaban tan ensimismados en sus propios problemas —dentro de sus pantalones— que ni siquiera se dieron cuenta que el otro se encontraba en una situación similar a la suya.

Todoroki se sentía una puberta enamorada. Joder, que se lía con lo que se encuentre, pero un puto tío más bueno que el pan integral le pone más cachondo que una actriz porno. Desvió la mirada, sentía las mejillas levemente sonrojadas. Perdería el estilo y las riendas de la situación si le viesen en ese estado. No podía mostrarse vulnerable ante Midoriya, porque lo único en lo que podía ganarle era en petulancia. Y sí también eso perdía, no habría oportunidad de jugar al titiritero y ser él quien tire de las cuerdas.

Carraspeó un poco. Intentando recuperar la compostura para seguir con la conversación previa a su impulso de estupidez. Ahora que lo piensa, desde que comenzó con esa mierda, los "impulsos de estupidez" eran cosa habitual en su comportamiento. Shoto era una persona calculadora, fría en la mayoría del tiempo y puede que le gustase que todo estuviese bajo su control. Así que momentos como este, le frustraba en demasía.

Respiró un poco

— Entonces, ¿A dónde te llevo?

Izuku, ocultó su sonrojo mirando hacia la calle.

—Yo te digo cómo llegar. Sigue derecho por aquí y das vuelta a la derecha.

No dijeron más, Shoto tampoco se sentía con el ánimo de decirlo. Estaba demasiado perplejo por lo que había pasado con su persona como para meterse en más líos pendejos. Viajaron en silencio, solo interrumpido por las indicaciones ocasionales de Midoriya. Prestó tanta atención al camino como para recordarlo. Al menos había ganado algo de esto. Ya después se cobraría el favor que estaba haciendo.

Un vecindario familiar. No le sorprendía en lo absoluto que Midoriya viviera en un lugar como estos. Se estacionó fuera de un edificio no muy alto, modesto pero bien cuidado. Agradable a la vista. Fuera de él tenía jardineras bonitas llenas de flores que adornaban la banqueta. La puerta era de madera, grande y color blanco. Sí, sin duda parecía un lugar cálido. Fácilmente podía imaginar a Izuku saliendo todas las mañanas, con su sonrisa eterna en el rostro, saludando a cualquier persona que pase.

Lo miró de reojo. Su cuerpo estaba tenso, sus labios estaban fruncidos, su ceño arrugado y los puños apretados. Sí, sin duda era intimidante, bien agraciado. Sus ojos verdes eran grandes, sus pestañas largas, rizadas, tupidas. Cara delgada, pero varonil Barbilla bien afilada, labios gruesos y de color rosa, como si hubiera comido muchas fresas. Llena de pecas, y Shoto cree que es algo distintivo de Midoriya. Todoroki cree que las chicas suelen decirle cosas como "Quisiera que así fueran las mías" . Solo comprobó lo que ya sabía, Izuku era J-O-D-I-D-A-M-E-N-T-E atractivo. Y LO ODIABA POR ESO:

¿Cómo podía controlar a su pito y sus instintos carnales si Izuku poseía tremendo culo?

Joder, tranquilízate Shoto, No puedes dejar que el "Choto" tome control de tu cabeza y lo arruines.

Midoriya no parecía querer moverse, dubitativo. Giró su cabeza con lentitud y puso sus ojos sobre Shoto, le estaba analizando, su ceño estaba fruncido, respiró profundo, entonces soltó un par de palabras que lo dejaron descolocado.

—¿Qué es lo que quieres, Todoroki? ¿Por qué tan de repente te interesaste tanto en mí? ¿Por qué insistes tanto? — dijo con voz grave, fuerte, con autoridad. Sus palabras exigían una respuesta que Todoroki tenía pero que sabía que la respuesta no gustaría.

Miro al frente. Sosteniendo el volante entre sus manos y su mente trabajó a una velocidad que nunca pensó que haría. Sabía que solo sería el inicio de la red de mentiras de dulce. Sí, sería dulcemente peligroso, no podía dar pasos en falso, no podía decir de más. Tenía reglas que seguir y la estúpida apuesta llevaba tres semanas y Shoto no había podido hacer gran cosa más pegarse un puto cartel en la frente que dijera "Ey, mírame, Midoriya. Estoy aquí, existo".

Tendría que ser más agresivo si quería ganar la confianza de Midoriya. Si lo que quería era ganar su corazón con sus propias manos, tenía que recurrir a las palabras de amor que veía tontas y sin significado. Palabras que nunca había usado y que pensaba que nunca usaría porque es una mierda, porque no tienen valor. Porque las personas no aman de verdad. Al menos en el sentido romántico.

Joder, que asco.

Ni pedo, vida solo hay una. Y si era la única manera de meterse entre sus pantalones. La tomaría. Así que volvió a mirar a Midoriya, quién lo observaba con atención. Que había esperado con paciencia a que sus desvaríos mentales terminaran. Se le veía impasible pero ligeramente molesto; con expectación que no sabía que podían poseer sus ojos y Shoto supo que quería aprender sobre el lenguaje de las miradas, de sus miradas.

—Me gustas— suelta con su voz ronca, profunda, un tanto triste. Todoroki podría ser un buen actor, que parece que lo dice con tanta convicción que hasta se lo cree él mismo por un momento.

Y una melancólica se planta sobre sus labios, le hacen mella al corazón de Izuku. No se la cree de principio, pero tal vez un poquito sí porque lo ha cachado desprevenido la forma en que lo ha dicho. Se queda sin palabras y Shoto aprovecha que ha quedado enmudecido para seguir hablando.

—Desde hace tiempo, en realidad. Aunque nunca me atreví a hablarte, pero te observaba en los pasillos, en las clases que rara vez compartimos. No me acercaba porque no creía que una persona como yo congeniara contigo, y para cuando me anime a hacerlo, empezaste a salir con alguien. Ya no tenía nada que hacer ahí, por mucho que me molestara, así que lo deje pasar; pero cuando te encontré solo en el bar, sabiendo que ya no tenías compromisos, no pude evitar acercarme. No me apartaste, y dejaste que te besara... Entonces, pensé que tal vez podría intentarlo.

Izuku es muy inteligente, lo sabe bien, pero pocas veces es consciente de su ingenuidad. Esta era una de ellas.

Su corazón latía con rapidez. ¿Cuántas veces se había sonrojado ya por culpa de Todoroki?

No sabía, perdió la cuenta después de 10. Esta vez no se mareo, y se felicitó a sí mismo por poder controlar la sangre que subía a su cabezatodavía no lo suficiente como para ocultar su turbación.

Porque no espero una respuesta así de sincera, así de elaborada. Aunque cupiera la posibilidad de la mentira. ¿Pero quién mentiría con tanta convicción, con tanto anhelo impregnado en sus palabras, con un rostro tan abatido que no quiere dejarse ver de esa manera?

No sabe si creer, tiene cierta renuencia a hacerlo pero la duda le carcome el corazón. Sus ojos se afilan, pesé a que intenta hablar y se da cuenta que el ratón le ha robado las palabras. Aunque puede que haya pensado que sería mejor si Todoroki se la robara a besos. Joder, que la carne es débil e Izuku no puede contra la revolución de hormonas que le genera el semental con rostro de dios griego que es Shoto.

Todoroki suspiró con pesar.

— No me mires así, sé que desconfías. Yo también lo haría sí tú hubieras hecho lo mismo conmigo en la clase de Aizawa.

— ¿Cómo quieres que lo haga, Todoroki? ¿Cómo es que intente siquiera creerte un poco sí lo que has hecho hasta ahora solo me ha hecho repudiarte? — contraatacó Izuku, dejando clara la posición que tenía dentro de su cabeza. No había olvidado ese segundo encuentro.

Tenía sus murallas altas alrededor suyo, sobre todo después de la charla con Ochako y Kirishima. No quería que le volvieran a romper el corazón, pero Todoroki había estado insistiendo con mucho interés en acercarse a él. Incluso si él le daba negativas, incluso si le había dejado con la comida en las manos o la palabra en la boca. Todoroki había insistido, durante tres semanas se había tragado el rechazo.

Midoriya le había puesto más atención de la que le admitía en voz alta. Tal y como habían dicho sus amigos, el muchacho era algo así como el fuckboy de confianza. No sabría cuantas personas habían ido a la cama de Shoto, pero sí sabía que tenía muy buenas referencias y que la población estudiantil desea encontrarlo y ser su siguiente "presa" para pasar un buen rato.

Izuku no las culpaba, a él también se le caen los calzones solo de verlo, pero lo disimula.

— Lo sé y lo siento. De verdad que lo siento, pero nunca he hecho esto, no se como hacerlo, ni gestionarlo.

— Permítete conocerme, déjame conocerte— dijo un tanto suplicante. Tenía su mano sobre su pecho, dándole énfasis a sus últimas palabras—. No con otras intenciones, pero si te gusta lo que realmente soy, sientes que hay química entre nosotros como para intentar algo, lo que sea que quieras, estaré agradecido con la oportunidad, pero si no es así estaré bien con ser tu amigo.

Sonrió conciliador e Izuku no pudo más con el ir y venir de pensamientos. Bajó la mirada porque fue demasiado para él ese intercambio de miradas. Se mordió el labio con nerviosismo. Sin poder dar una respuesta. Porque no tiene certezas y de nuevo, las inseguridades comienzan a surgir desde el lugar más recóndito de su ser. Con la fuerza de un tornado que arranca todo a su paso, dejándolo en ruinas de su cordura.

Sin querer aventarse al precipicio, pero tampoco muy seguro de querer retroceder. Porque no se iba a negar así mismo Todoroki le atraía, no era ciego, tal vez si estaba siendo estúpido. Y más si dejaba a su corazón desbocado dar rienda suelta a sus sentimientos aún con un gran riesgo de salir herido.

Pero sí conocía a Todoroki y resultaba ser que le gustaba algo más que su cara, estaría perdido; porque se conocía. Se enamorará profundamente de él, pero no está seguro de ser lo que Shoto busca. ¿Qué haría él si las cosas no salen a su favor como era casi siempre? ¿Cómo podría juntar todos los cachitos de su corazón? Que seguro no quedan bien ni siquiera pegándolos con Super glue 3000

Le dolía el pecho de solo pensarlo.

— Y-yo-o... no lo sé — habló con duda, sin mirarlo a los ojos. Con apenas un rastro de voz, que además se entiende a medias porque está jugando con su labio inferior en un intento de disminuir sus nervios y calmar su respiración.

— No tienes que decírmelo ahora, ni espero una respuesta en este momento. Solo quería hacértelo saber... Sólo piénsalo, ¿quieres?

Izuku asintió con la cabeza, no le dirigió la mirada de nuevo, pero Todoroki si logró escuchar un "Gracias por traerme a casa" antes de que cerrara la puerta del automóvil. Se quedó ahí, un tanto turbado también por la situación pero no pudo guardar la sonrisa que había estado conteniendo en su rostro cuando lo vió desaparecer tras entrar al edificio.

No podía saber con exactitud porque era pero sí tenía la certeza de una sola cosa. Había hecho una apuesta demasiado arriesgada, y puso una carta bastante importante sobre el tablero. Tenía que jugar bien sus piezas si no quería verse afectado por la enredadera de mentiras que acababa de soltar. Porque había verdades dentro de esa farsa, solo que faltaba que Shoto pudiera discernirlas bien antes de que terminara de revolcarse en ellas.

Suspiró de nuevo, no tenía caso seguir dándole vueltas al asunto. Arrancó su auto y se fue de ahí, no sin antes empujar hasta el fondo el un pensamiento que no quería volver a tener en su perra vida. Tal vez era cobarde, tal vez estaba huyendo de él y la culpa, pero no quería escucharla de nuevo.

«¿Estás seguro de querer romperle el corazón


Hola! Uhm, bueno sí, yo sé que dije que haría capítulos cortos y como que me esta valiendo verga. La finalidad de hacerlos cortos era poder tener las actus más seguido. Ya saben, eso de una por semana, pero ya me di cuenta que o se me da porque ya me acostumbre a estructurarlos de esta manera. So, lo más seguro es que se quede así, aunque si al final me salen más corto, no me quebraré la cabeza.Este capítulo fue más para conocer de Todoroki, aunque él no se explaya, ni piensa tanto las cosas como Izuku. Aún así no puede dejar de tener ese debate moral sobre lo que esta haciendo. Porque sí, es un imbécil pero no es mala persona. Sabe que lo que hace está mal, sabe que es una tontería pero aún así su orgullo es lo suficientemente grande como para dejarse llevar por eso.La pregunta aquí es quien va a caer primero a los encantos del otro, SEGÚN YO NO IBA A SER UN SLOW BURN, pero bueno, sí esta terminando por serlo pero no pienso que sea lento como la mierda JAJAJAJA. Este capítulo no es tan chistoso como los anteriores, pero necesito construir a Shoto, así que espero lo disfruten. Nos leemos en la siguiente actu