Izuku lo sabe, sabe que su corazón se ha acelerado más de lo que debería, pero no pudo detenerlo. No pudo evitar desear los labios de Todoroki y besarlos hasta robarle el aliento. Saborearlos y arrebatarle su nombre entre suspiros. Joder, que no son propios de él estos pensamientos, pero arremeten dentro de su cabeza con tal intensidad que le asustan.
Está asustado de sí mismo, de la situación. De entregar el corazón y que vuelva a ser roto. No sabe si le han mentido, pero la duda no sale de sus pensamientos. ¿Qué es lo que quiere? ¿Es verdad todo lo que dijo y por eso se acerca a él? ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones?
No lo sabe y la verdad es que eso le aterra lo suficiente como para animarse a dar un paso. No entiende a Todoroki, seguramente nunca lo hará. Lo intenta, de verdad que lo está intentando, pero las señales son difusas. ¿Por qué gustaría de él? No lo entiende. Izuku no se ve a sí mismo como una persona tan interesante como para llamar la atención de uno de los chicos más guapos de la universidad. No, es que no solo es de los más guapos. Es que Todoroki es todo un Dios griego que tiene un abanico de opciones realmente grande. ¿Por qué se fijaría en un nerd soso que se la pasa jugando vóley y viendo series de All Might?
Que bien, sí sale a fiestas y no es ese típico cliché de estudiante modelo que se la pasa siendo relegado por la sociedad, sí es una persona bastante común y corriente; que si no fuera por sus amigos seguramente se quedaría en un rincón intentando pasar por desapercibido. Sí bien, era una persona que algunos considerarían como "popular", y le gustaba involucrarse en temas del consejo estudiantil para garantizar un bien mayor, Izuku seguía siendo lo suficientemente introvertido como para querer evitar ser el centro de atención.
Suspiró un poco. De nuevo estaban regresando esas manías suyas de desvalorizarse que creyó enterradas en su pasado de secundaria. No podía confiarle su corazón a Todoroki, de eso estaba seguro, pero tal vez sí podría darle una oportunidad como amigos… ¿No?
Todos merecemos una segunda oportunidad, todos merecemos que alguien nos estire la mano cuando creemos todo perdido. ¿Todoroki la necesitara en este momento? De nuevo, son cuestiones que no tienen respuesta. No hay mucha información de su persona rondando por ahí.
Sabe que es una persona reservada, sabe que se ha acostado con la suficiente población femenina como para que se haya hecho una buena fama. Sabe que en ocasiones los hombres suelen despotricar en su contra por ser tan guapo por meras cosas superficiales, y que parte de la comunidad LGBTTIQ, también desea probar suerte y ver que hay dentro de los pantalones del chico.
A Izuku no le gustan esos rumores. No es que lo juzgue por su vida sexual claramente activa. No, la cosa es que no va por ahí; pero si ve con malos ojos que las personas crean que él se trate de un premio o algo por el estilo. Todoroki es una persona, una con sentimientos, algo retorcida, pero al final una persona que merece respeto y que debe ser valorada como tal y no como un juguete sexual con el cual se pueda apostar de "a ver quién se acuesta primero con él".
¿Por qué lo permite? Bueno, tal vez tenga que ver con su filosofía de "No compromisos", pero ¿estará bien llevar una vida tan solitaria?
Niega con la cabeza. Sabe que de nuevo está pensando de más. No lo conoce, no sabe si es solitario, pero al menos esa impresión le ha dado. Siempre paseando solo por los pasillos. Fumando un cigarrillo en los jardines de la universidad. Izuku lo sabía no porque fuera un acosador, sino porque había estado exprimiendo cada una de sus neuronas con tal de recordar algo más del adonis.
Y había obtenido resultados, pero no eran algo que en realidad le enorgulleciera lo suficiente como para compartirlos a sus amigos. Porque él no era tan diferente a los demás. Lo recordaba, sí, recuerda que algunas veces llamó su atención cuando estaba con Shinsou, pero lo único que hizo fue admirar un poco, antes de desechar su imagen en el bote de la basura de sus recuerdos o siquiera interesarse un poco en él además de su cara bonita.
Joder, que mal le sentaba la verdad. Estaba siendo injusto. Ni siquiera le había dado la oportunidad de hablar con él antes de mandarlo a chupar faros. Aunque se excusaba un poco —bastante— porque Todoroki tampoco había hecho las cosas bien. No podía ir caminando por ahí, haciendo lo que se le plazca y llevándoselo entre las patas.
Sí algo le había enseñado la vida, es que debía aprender a poner límites. Y no iba a permitir de ninguna manera que jugara con él y su pobre corazón. Aún así, las cosas no se habían dado de la mejor manera. Izuku no había actuado bien, le pesaba un poco.
Porque si las palabras de Todoroki aquella noche fuesen sinceras. ¿Qué tan mal le habría sentado que la persona que le gusta ni siquiera se toma la molestia de escuchar sus razones? ¿Qué tan difícil es acercarse a una persona totalmente opuesta a ti cuando cargas con un estigma en tu espalda?
No tiene idea, pero tampoco le agrada las respuestas que puede llegar a imaginar. Empatiza con él y cree que lo mejor es pedirle disculpas pronto, pero no sabe cómo.
Además, tiene muchas otras cosas que pensar, como que faltan semana y media para que comience la temporada de exámenes antes de las vacaciones de verano; que tiene que tener súper clara su estrategia de campaña, que ya casi es el cumpleaños de Denki y seguramente harán una súper fiesta, en su súper casa. Izuku ya lo ve venir, ya ve a todo el equipo y sus amigas, organizando algo para su cumpleaños. De hecho, para el cumpleaños de ambos. Porque su cumpleaños es el quince de julio y el de Denki el 30. Y sí lo hacen como ha sido durante los dos últimos años, el 7 deberían estar celebrando a lo grande.
Mucho para su cabeza.
Dios, ya no quiero ser tu mejor guerrero.
Soltó un suspiro por milésima ocasión. Debía ser sensato y enfocar su energía en otra cosa que no fuera Todoroki, porque de amor no se vive. Aunque eso no fuera amor, pero se entiende el punto al que iba Al menos así lo sentía Midoriya.
No podía perder el tiempo en pensar en cosas que no tenían caso, al menos no eran una prioridad en ese momento. De todas maneras, Todoroki, solo había sido alguien con quien había "charlado" —sí es que podían nombrarse como charlas, aquellos intercambios de palabras que había tenido—.
Suspiró de nuevo, observando la lista del súper que había hecho durante la cena de la noche anterior. Estaba haciendo el tonto, otro suspiro más y se le saldría el alma por la boca como su mamá solía advertirle.
Enfoca tu energía en el presente, tonto, Izuku. Tonto, tonto.
Negó con la cabeza, intentando ahuyentar las ideas y pensamientos erróneos, intrusivos y pecaminosos sobre cierto hermoso, pero castroso heterocromático, fuckboing por excelencia, casanova de a devis, con cara de culo 25/8. Las compras sí. Las compras que tiene que hacer son un buen distractor.
Vuelve a mirar la lista y después el carrito y de nuevo la lista, pero esta vez con horror. Kacchan no tardaría en encontrarle y se daría cuenta que, por estar en las nubes, no había cogido casi nada del mandado. Solo había dado vueltas por el lugar completamente perdido.
Ay, no. Soy un nerd muerto.
Sudó frío y un calosfrío le recorrió su espina dorsal como si fuese un mal presagio. Puede que lo haya sido, porque unos segundos después una fuerte mano se había posado sobre su hombro.
— Deku, ¿ya está todo? Porque tengo una puta hambre de mierda, y ya quiero llegar a casa — dijo a sus espaldas sin observar con atención en contenido de su cesta— ¡¿Pero que putas, estúpido, nerd?! ¿Por qué no has hecho una mierda? — alzó la voz de manera intimidante. Bakugou, dejando las bolsas con verdura que traía consigo.
—Y-yo… Bueno... es que me quedé pensando en algunas cosas.
— ¿Es que eras tan inútil que no puedes hacer? ¡Joder, Deku! Solo tenías que coger estas cosas. ¡Tampoco es tan difícil!
—Lo… Lo siento Kacchan — Izuku bajó la cara avergonzado. Tenía razón. Bakugou era un gran compañero de vivienda. Siempre hacía todo bien, rápido. No se detenía a perder el tiempo en nada. Era preciso y conciso con todo. En cambio él, ni siquiera había podido realizar una tarea básica sin vagar por lugares que creía insospechados en su mente.
Katsuki, le observó con atención y bufó en respuesta. No se podía quejar, le dio la espalda, se alejó un poco y sonrió poquito. Así poquito, casi imperceptible, más para sus adentros que para el ojo ajeno. Disfrutaba de estos pequeños momentos en los que se daba cuenta que por más grande que fueran. Izuku seguiría necesitando de él. Aunque sea tantito, aunque tuviera 21 — aunque Deku aún no los cumple— y él fuera solo un poco más grande que el estúpido nerd. Son cosas que guardaba para sí, cosas que no diría nunca en voz alta, pero que le reconfortaba. Era consciente de que algún día ya no sería la figura a la que Izuku seguiría con fé ciega, pero mientras durara, lo aprovecharía.
Solo era unos cuantos meses más grande que Deku, pero él no había crecido bajo la tutela de una madre cariñosa. No se queja de la vieja porque tiene lo suyo, igual que el estúpido de su padre, que también respetaba hasta cierto punto; pero el no había tenido el afecto que Izuku sí. Eso solo había desembocado en personalidades totalmente opuestas. Él se enseñó entre gritos y regaños, Deku entre besos y apapachos.
Bakugou no sabría como definir el carácter de Izuku, porque pese a parecer débil no lo era, pero si era un miedoso de mierda y noble cabezota, que se entromete en situaciones dónde no le llaman porque tiene ese complejo de héroe que no tienen segundas intenciones, que no sean ayudar al prójimo. Pero ese estúpido complejo, le había causado muchos dolores de cabeza a Katsuki. Porque su mejor amigo era un puto imán de problemas, por lo tanto siempre terminaba envuelto en embrollos que ni siquiera eran suyos y es ahí donde a él le tocaba intervenir. Quién se tenía que rifar los vergazos cuando fuese necesario; y jooo, muchas veces fueron necesarios.
Sí, sí. Tenía que dejarlo aprender sus propias lecciones solo, pero no podía evitarlo, es que lo veía tan chiquito que se le estrujaba el corazón. No quería que nada malo le pasase. Suficiente castigo, había sido que fuera prejuzgado por los estúpidos estigmas sociales de la puta sociedad nipona y sus estigmas con las madres solteras.
Mientras Bakugou viviera, hasta su último aliento, Izuku podría estar seguro que siempre tenía una mano en la cual apoyarse.
Él era una persona dura con sus emociones, explosiva, grosera, orgullosa hasta su puta madre y hasta altanera como nadie, pero ese era su jodido punto débil. Volvió a suspirar, prometiendose a sí mismo que sería la última vez que intervenga y lo salve de ese mal hábito que tiene su mejor amigo de sobrepensar las cosas.
Habían caminado en silencio unos cuantos minutos, Izuku tras de él llevando consigo el carrito. Echando una ojeada a la lista y los estantes de los pasillos por los que iban pasando, buscando con la mirada las cosas que debía tomar.
Bakugou chasqueó la lengua y metió sus manos a los bolsillos de su pantalón.
— ¿Qué mierdas estás pensando, nerd? ¿Sabes que sí sigues haciéndolo se quemarán las dos neuronas que tienes?
— Kacchan, que malo eres…
— ¡Ja! Sabes que digo la verdad. ¿Entonces que hay en tu estúpida cabeza?
— Estaba pensando en la campaña. Ya sabes, tengo que empezar pronto. El 15 de julio salimos de vacaciones y un día antes tengo que hacer la presentación de mis propuestas en el auditorio.
— ¿Te olvidas del festival deportivo? Es el 11, cae en lunes.
—Kacchaaaaaaaan — lloriqueó. Arrepintiéndose totalmente sobre sus decisiones. No debía haber entrado al consejo estudiantil, pero creía con firmeza que hacerlo le daría la soltura necesaria para que después, durante su carrera profesional tuviera mejor destreza para manejarse frente a las multitudes —. Voy a morir, me va a explotar la cabeza y ni siquiera podré llegar a ver mi título, o peor aún ¡no podré viajar a Brasil y conocer al Ninja Shoyo! ¿Sabes lo terrible que es eso?
Kacchan lo miró con sorna. Levantando una ceja por como ordena sus prioridades. Sí, esa era una parte de Izuku que pocos conocían. Un Izuku que estaba detrás del chico analítico, carismático, y bonachón.
— ¡Cállate, Deku de mierda! ¿y crees que teniéndome a mí perderás esas putas elecciones? ¡Ja! Qué ingenuo, pensé que eras inteligente, idiota.
— ¡Gracias, Kacchan! — grita con emoción. Poniendo los puños frente a su pecho, abriendo sus ojos soñadores.
Bakugou sonríe con satisfacción poniendo sus manos en su cadera. Inflando el pecho por la reacción de su amigo. Esa era la mueca que le gustaba ver en él. Se sentía como cuando tenían 7 y su persona era el centro del mundo para Izuku. Cuando era su superhéroe y la persona en en su vida que más se asemejaba
— ¿Qué tienes pensado? — toma un poco de panko* y lo echa a la cesta —. ¿Te gustaría cenar curry hoy? ¿o prefieres Katsudon?
—Obvio quiero Katsudon. Ni siquiera sé porque lo preguntas ¿Podemos ver una peli de All Might?
—¿De la era de plata?
—Sí.
—Esta bien. Entonces, ¿Qué piensas hacer, Deku?
— Bueno, me gustaría proponer un grupo de acompañamiento psicológico al cuerpo estudiantil. También un grupo de apoyo para aquellos que tengan dificultades. Uhm, también me gustaría ver si se podría habilitar una zona de descanso en la biblioteca — uso dos de sus dedos para jalar su labio inferior, arrugando el entrecejo. Era uno de sus viejos hábitos, salía a relucir cuando se concentraba mucho en lo que estaba pensando—. El otro día, navegando por internet, vi que en una universidad tenían puffs, ya sabes, para que aquellos que pasan todo el día en la universidad, tengan dónde descansar. Y me gustaría hacer campañas de educación sexual — Izuku miró con atención los estantes frente a él y tomó dos cajas de cereal—. Kacchan, ¿esta vez prefieres llevar Nesquik o Choco Zucaritas?
— Creo que también sería buena idea, abrir un fondo de donaciones que se traduzcan en una tarjeta de apoyos de comedor, Deku. No todos tienen un Toshinori o una vieja que los apoye. Tú mismo tienes beca. Quiero Cheerios de miel. Estúpido, Deku, debes dejar de comer tantos dulces. Por cierto, vamos al pasillo de las salsas, porque la mía está a nada de terminarse.
— ¡Kacchan, esa sería una grandiosa idea!
— ¿Dejarás los dulces?
— Esa es la peor idea que has tenido en toda tu vida.
— ¿Eh? ¿Con quién crees que estás hablando? También creo que podrías usar a los extras para dar a conocer tus propuestas. No creo que Cara redonda se niegue a hacerlo.
—No deberías decirles así a nuestros amigos, pero creo que puede funcionar. Seguro que Kiri podría hacer algunos volantes. Además, Kacchan, ¡Se muy bien con quien estoy hablando! ¿Recuerdas esa vez que saltaste desde el tejado hasta el trampolín porque te creías All Might?
Bakugou se le colorearon las mejillas y chasqueó la lengua, mientras desvía la mirada. Estaba avergonzado. Izuku se sentía dichoso de conocer esa parte de su amigo. Soltó una risa ligera. Kacchan terminó en el hospital con el hueso en dos y un yeso que Midoriya se encargó de decorar por completo.
— ¡Una mierda, Deku! ¡Fue tu idea! ¡Dijiste que tal vez así activaremos nuestros poderes! Teníamos 6.
No dijeron más, porque Bakugou decidió no seguir con la conversación, pero Izuku comenzaba a tener una idea más clara de lo que le gustaría hacer.
Que dicha era tener a Kacchan en su vida.
Los chirridos en el gimnasio, las voces vivaces, el ir y venir de los balones. El olor a sudor y su cuerpo tan libre como es costumbre. Saltos, colocaciones, estiramientos, gritos de ánimo y algunas risas contagiosas. El ánimo está por los cielos e Izuku se siente pleno.
Nada le distrae en ese momento. Un partido de práctica entre los miembros del equipo. El equipo titular, contra los que están en la banca. Izuku se siente en la zona*. Un fuerte remate choca con su buen bloqueo en la red, no sabe quién ha hecho la recepción, pero confía ciegamente en Denki. También sabe que Iida es un excelente colocador. Aun así Midoriya analiza la situación a una velocidad impresionante y sabe que debe correr lateralmente hacia la derecha. La izquierda está perfectamente cubierta por Kacchan y Tetsu.
«Dale más armas al colocador, más misiles en los cuales deben pensar el bloqueo enemigo»
Midoriya salta con fiereza, pero él no ha sido más que un buen señuelo, porque Iida le lanza el balón a Bakugou, quién lo estrelló con fuerza contra el piso. El silbato suena y el equipo ruge. Es un punto precioso, un recto justo en la línea e Izuku siente la satisfacción recorrer su cuerpo cuando mira el marcador. Llevan la delantera, pero no por mucho.
Sus compañeros son buenos, no puede quedarse atrás.
Es una batalla ruda, son compañeros, hasta amigos, pero también compiten. No se siente, pero deben demostrar su valía. La titularidad no es para que se duerman en los laureles. Son conscientes, luchan con garras y dientes por ella. Todos son necesarios, pero nadie es indispensable.
Más saques, más remates. Nice recive, cada que elevan un balón difícil y los antebrazos arden y se ponen colorados. Izuku de nuevo está frente a la red, con las manos entrelazadas sobre la nuca. Sonriendo porque puede imaginar la sonrisa sádica de Kacchan antes de lanzar uno de sus servicios asesinos. Aún no es la señal para empezar su preparación antes de los 8 segundos que tiene para lanzar el balón al otro lado de la cancha.
Entonces se escucha la puerta abrirse en lugar del silbato. Izuku no voltea porque su atención se centra únicamente en el partido. Él puede verla de frente a esa persona, si va a caminar hacia las escaleras que llevan hacia las gradas que están abiertas al público que desee ver las prácticas.
Una figura alta, con el cabello de dos colores hace presencia en su visión. Es Todoroki, y siente un retortijón en el centro de su estómago. Se queda bastante atrás de la zona de juego. Pero sus ojos se conectan con los de Izuku. Tenía días que no le molestaba ¿Que hace ahí? Midoriya no tiene tiempo de pensar antes de que el sonido del silbato resuene en las paredes del gimnasio.
Bakugou nunca se ha considerado una persona paciente. De hecho, los dos pesos de paciencia que tiene los ocupa en su amigo de la infancia. Es una de las grandes muestras de amor que profesa por él. Porque lo conoce mejor que nadie, sabe con exactitud hasta el número de pecas que tiene en su rostro. No en balde han pasado todos sus años juntos, tratando de cubrirlo todo el tiempo bajo su ala protectora. Por eso mismo no toleraría ninguna falta de respeto hacia Deku. Ni una sola. Porque siempre que lo deja a su juicio termina lastimado. Katsuki ha sido su guardián desde que se dio cuenta que ni siquiera podía confiarle el nerd al puto que lo engendró.
Estaba inmerso en el partido como todos los demás, pero su concentración se terminó cuando se dio cuenta de quién estaba ahí, a unos cuantos metros el protagonista de sus últimos dolores de cabeza por toda la rabia contenida durante las últimas semanas. El bastardo mitad-mitad que ha estado rondando alrededor de su Deku. Jo, que será imbécil si cree que va a poder pasar por encima de él para acercarse. Primero muerto. Sí es que solo se ha mantenido al margen de la situación —dentro de lo que cabe— a petición del mismo Izuku. Y porque entiende que debe darle el espacio para que aprenda.
Pero nadie le dijo que no podía ocurrir un "accidente" durante la práctica.
Le tomó unos segundos tomar la decisión. Sonrió. Una mueca siniestra se posó en su rostro. Joder, que divertido era tener el poder. El sonido del silbato le dió la orden. Un saque con salto. Golpeó el balón con toda la fuerza que tenía. Su brazo era un cañón que había lanzado una bala al otro lado de la red, una que tenía un objetivo y no era precisamente marcar un punto.
Jo, me la debes, bastardo.
Shoto no era precisamente alguien atlético. En realidad, solo iba al gimnasio para poder mantenerse en buen estado y poder follar a gusto. Pocas veces había visitado este lado de la universidad. Cuando abrió la puerta pudo sentir la ola de calor desprender del recinto. Iba a caminar hacia las gradas, pero su mirada se ha quedado atrapada en la imagen de Midoriya.
Está ahí con una simple camiseta blanca, que se supone que debería ser suelta, pero que para esa hora del día, pareciera que le quedara una talla más chica por el sudor. Puede notar como se marcan cada uno de sus abdominales. "¿Podré lamerle el lavadero?", incluso llega a preguntarse si su ropa interior quedaría limpia si la talla sobre su abdomen. Si fuera chica, seguro se le estarían mojando las bragas luego de que la mirada desconcertada de Midoriya se posara encima de él.
Era verde, muy verde. "Creo que he encontrado mi color favorito".
Qué lástima que Shoto no sabe lo que estaba a punto de pasar.
Sonríe de lado, una sonrisa coqueta hacia Izuku. Una forma de hacerle saber que está ahí por él. Que le ha dado el tiempo para pensar las cosas y que debe darle una respuesta. Está seguro que Midoriya está ligeramente sonrojado.
Ni siquiera se dio cuenta, solo sabe que de repente alguien gritó cuidado. Espabiló con todo el bullicio y la cara de terror que puso Izuku al verle.
Joder, menuda suerte que me cargo.
Un perro balón venía hacia su cara. Era muy tarde para intentar moverse. ¿Cuántas veces ya había perdido la dignidad frente a Midoriya o por su culpa? Cerró los ojos. con fuerza y sintió como todos los huesos de su cara tronaban. Un dolor agudo recorrió por todo su cuerpo, cuando este por la inercia del golpe se fue hacia atrás y se estampó contra la duela.
El golpe había sido en su cara y lo sintió hasta el culo. Se sentía demasiado desorientado, no sabe cuántos minutos pasaron, tal vez fue un momento efímero, así lo sintió cuando recuperó la conciencia. No quería abrir los ojos por el bochorno, y enfrentarse a lo que fuera que debía enfrentarse. Unas manos cálidas tocaban sus mejillas con delicadeza, y la voz suave de Izuku con toques de preocupación se hizo presente, le llamaba por su nombre.
Abrió los ojos y lo primero que se figuró frente a él, era la cara del mismo Midoriya. Sonrió de lado al tenerlo tan cerca de su cuerpo. Bien, al menos había servido de algo ese golpe.
—¿Un ángel? ¿Acaso es que he muerto?
—To- Tonto, no es momento para estar jugando— contesta entre tartamudeos, porque es tomado por sorpresa por la insinuación. Midoriya se tensa por el comentario, pero vuelve a respirar cuando Todoroki habla haciendo bromas pésimas. No le ha pasado nada de gravedad. Pasa su mano por la espalda de Shoto y lo ayuda a reincorporarse y este lleva su mano directo a su frente.
— ¿Cuántos dedos ves aquí? — una chica de cabello corto y negro roba la atención de Shoto. Es Jiroh, manager y novia de Denki —. Tienes suerte de que no estés sangrando.
Izuku se siente más tranquilo de que ella tome las riendas del asunto, porque sinceramente está demasiado asustado por lo que pasó. Lo deja en las manos de los managers y voltea a ver a Kacchan que está a un lado sin involucrarse de más.
— Tres.
—Bien, parece que no ha sido grave, pero deberías ir a la enfermería para descartar una lesión.
— ¿Entonces, mi príncipe no va a cuidarme? — dice Todoroki con sorna mirando a Midoriya, pero en cuanto sus palabras salen de su boca, la nariz le sangra.
Izuku no escucha a Todoroki, está demasiado enfrascado en una pequeña disputa con su amigo de la infancia. Sabía que lo había hecho a propósito, no tenía pruebas pero tampoco dudas al respecto. Para mala suerte de Shoto, Bakugou sí le escuchó y sin tener reparos le soltó un zape en la nunca.
— No digas estupideces, bastardo. ¡Ja! parece que el golpe te dejó más imbécil.
— Kacchan, ¡discúlpate! — intervino Midoriya al instante.
— ¿Por qué? si él ya era un pendejo — La socarronería de Bakugou es tanta, que los mofletes de Izuku se abultan por el gesto que está poniendo. La piel de su frente también está arrugada.
Denki silbó.
— Viejo, ese sí que ha sido un golpe duro. Ah, que los saques de Ka-cchan son asesinos.
— ¡¿Cómo me dijiste bastardo?! — caminó hasta Denki y lo tomó del cuello de la playera. Acercando sus rostros con advertencia, retando a decir de nuevo la palabra prohibida para todos menos para Izuku.
— No puedes matar a todos los que intenten acercarse a tu Midoriya, viejo.
— Ja, este debilucho de mierda, con un simple balonazo que no tenía ni la mitad de mi fuerza lo tumbó. ¿Tú crees que voy a querer ensuciarme las manos con esta basura? Supongo que ya lo habrá entendido
— ¡Kacchan! ¡No digas esas cosas! No puedes asesinar a todos los tontos que veas por ahí — dijo Midoriya, de manera instintiva. Se tapó la boca cuando se percató de lo que había dicho y giró a Todoroki — Sin ofender, Todoroki.
Shoto giró los ojos en respuesta, Jiroh le había dado una pañoleta para intentar parar el sangrado. Estuvo escuchando como hablaban de él como si no estuviera. Estúpido Bakugou, se las cobraría.
Midoriya se asustó más cuando lo vio sangrar. El azúcar se le estaba bajando, se estaba poniendo pálido. ¿Y si le habían roto la nariz? ¿Y si llevaban a la comisaría a Kacchan por agresión? ¿Y si lo metían a la cárcel? ¿Qué haría él? ¡Aún es estudiante! ¡No puede defenderlo en un caso! ¿Qué diría Toshinori cuando se enterara que Bakugou estaba en la cárcel por golpear con un balón al chico que lo estaba molestando? ¡Oh por, Oru maito! Su padre estaría tan decepcionado de ellos y la tía Mizuki gritará mucho.
Ay no, ay no. No puede ser ¿Y si los expulsaban?
— ¡Kacchan! ¡Le rompiste la nariz! ¿Qué vas a hacer? ¡Tía Mizuki va a matarnos! — Izuku tomó de los hombros a Bakugou y lo sacudió un poco.
Shoto se sintió aún más desconcertado por su relación. ¿Por qué Midoriya se incluía en esa situación? De por sí ya era extraño que la llevara a ese extremo, pero por alguna razón eso no le sorprendía; pero ¿Tía Mizuki? ¿Eran primos o algo por el estilo? o llevaban una relación más cercana de lo que aparentan. ¿Son familia? Hizo una mueca, si Midoriya tenía algo con ese tipo, no había manera que él pudiera interferir entre ellos. En primera, no sería como él y tampoco sería tan ingenuo como intentar algo con Izuku sabiendo que está saliendo precisamente con ese cabrón.
Soltó un suspiro.
Qué difícil le había resultado el chistecito.
— Nadie va a matar a nadie — un chico alto, rubio, de complexión fornida y extrañamente alegre, se acercaba a Todoroki de manera afable —. ¿Estás bien? — dijo poniéndose en cuclillas.
Para este momento de la situación, Shoto se sentía sobrepasado por lo burdo que se había desarrollado su visita al gimnasio. Rodó los ojos.
— ¿Te parece que estoy bien? — contestó mordaz. Aún sosteniendo el pañuelo sobre su nariz que cada vez sangraba menos.
—P-pue-pues, n-no me parece que estés tan mal — sí había algo que no le gustaba a Tamaki, el otro manager, era que le faltaran el respeto al capitán del equipo. Lo dejó muy en claro con ese comentario.
Shoto sintió de nuevo la bilis subirle por la garganta. No se había equivocado, toda panda de imbéciles era tal y como lo imaginó. Insufribles. Recibió un balonazo que fue lanzado con toda la saña del mundo. Le había tratado de imbécil y debilucho — aunque puede que sí lo sea a su lado—, otros habían permanecido alejados de la situación porque no tenían mucho ánimo de involucrarse. El amigo de cabello rojo de Midoriya, lo observaba con bastante curiosidad, casi como sí estuviera resolviendo el acertijo más difícil del mundo. Al parecer el único rescatable era el de lentes que parecía estar llamando la atención al cabroncete de Bakugou.
— Togata-sepai, él está bien pero ¿Puedo llevarlo a la enfermería? — Izuku habló con una voz nerviosa. Estaba bastante apenado por la situación. Todoroki no había sido precisamente agradable. Estaba muy consciente de ello, pero él lo había estado tratando de lo que Shoto se había estado portando. Siente culpa de que haya sido golpeado por su culpa. Porque sí, sabe bien que Kacchan actúa así por lo sobreprotector que puede llegar a ser.
— No, Midoriya. Deja que los managers se hagan cargo — el muchacho se incorpora y mira a todo su equipo antes de dar una palmada para llamar su atención —. Bien, chicos, aquí no ha pasado nada. Es mejor que regresemos a lo nuestro antes de que el entrenador vuelva.
Casi todos regresaron a sus posiciones, a excepción de Izuku se quedó ahí parado frente a Shoto, jugando con sus manos gracias a los nervios que lo estaban invadiendo. Apretó los labios y se inclinó un poco, haciendo una reverencia hacia Todoroki.
— Lo siento, te han pegado por mi culpa — dijo de manera presurosa, y sin mirarlo a los ojos, ni a los managers que lo veían ligeramente sorprendidos. Después salió corriendo directamente a su posición en la cancha.
Todoroki, se quedó perplejo. Desde que empezó a interactuar con Midoriya, le había quedado bastante claro que era una caja de pandora. Una que había abierto sin mucho ánimo y entre más le mostraba cosas, más fascinado se quedaba. Sus mejillas se colorearon muy levemente. No dijo nada, al menos hasta que los managers carraspearon la garganta.
Se sintió como un tonto. Vulnerable. Él también estaba teniendo reacciones extrañas hasta para él mismo. Chasqueó la lengua con frustración e hizo que Jiroh soltara una risita que trató de esconder tras la tos que simuló después.
Todoroki, se quedó perplejo. Desde que empezó a interactuar con Midoriya, le había quedado bastante claro que era una caja de pandora. Una que había abierto sin mucho ánimo y entre más le mostraba cosas, más fascinado se quedaba. Sus mejillas se coloreaban muy levemente y la boca la tenía ligeramente abierta, con las palabras abandonadas en la punta de la lengua. No dijo nada, al menos hasta que los managers carraspearon la garganta.
Se sintió como un tonto. Vulnerable. Él también estaba teniendo reacciones extrañas hasta para él mismo. Chasqueó la lengua con frustración e hizo que Jiroh soltara una risita que trató de esconder tras la tos que simuló después.
Se levantó con gracia. Ocultando parte de su rostro bajo las hebras largas de su cabello. ¿Qué putada era esa de quedarse sin aliento por nada? Esas cosas no iban con él. No es ningún idiota de los que creen en cuentos de hadas. Metió las manos a las bolsas del pantalón, apretó los puños. Porque no quiere dejarse llevar, ni quiere que la corriente lo arrastre.
Corazón de hierro y voluntad inquebrantable.
ÉL NO IBA A ENAMORARSE
Shoto, querido. ¿Quién dijo que ibas enamorarte?
Todoroki se sentó en las gradas, el entrenamiento seguía, y él solo podía observar impresionado la velocidad que tenía Midoriya. Como frustraba gran parte de los ataques del equipo contrario. No entendía ni siquiera como iba el marcador. Solo veía números, que para él no tenían sentido alguno. Nunca le había prestado atención al voleibol, ni siquiera lo veía como algo entretenido, pero verlo de cerca, cómo los jugadores se deshacen a cada movimiento y dejan todo de sí para conseguir un mísero punto, era conmovedor.
— ¿Y entonces qué piensas?
— ¿De qué?
—Del vóley, claro está.
— Se mira… interesante…. — dijo con cierto deje de gracia. La verdad es que Shoto no había encontrado otra manera de describir ¿Cómo es que tienen tanta fuerza solo por golpear un balón? ¿Sí me cargo a piñas contigo, también me podrías romper la nariz de un golpe? — soltó Todoroki con una seriedad que Midoriya no supo sí se lo decía en broma o no.
Shoto de verdad que no lo entendía, no podía comprender qué clase de magia negra había detrás de esa brujería. ¿Cuánto podría pesar un balón? ¿Un kilo? ¿Dos? ¿Cómo es que sus músculos se podían desarrollar tanto como para inyectar tanta fuerza en un balón como para romperle la nariz a alguien? Joder, aún tenía dolor en la cara. No le había pasado nada grave, pero ahora realmente sí temía un poco por su vida.
Sintió escalofríos.
Uy, los deportistas eran de temer. Seguro que de otro planeta del cual él desconocía. Porque simplemente no podía entender cómo es que les gustaba correr detrás de un balón para no dejarlo caer.
Le pareció ver a Midoriya abrir la boca, con un ligero rubor en sus mejillas y él le miró expectante. Buscando una explicación detrás de ese pacto con el diablo. Tal vez era como no sé, súper fuerza y un culo envidiable, a cambio de su alma o sepa a saber qué; pero al final. Izuku ya no dijo nada porque le vio como si un tercer ojo le había salido de entre las cejas.
Después comenzó a reír. Soltó una carcajada limpia, sincera, que le calentó el corazón, pero nada más tantito y solo porque tenía mucho tiempo que no escuchaba a nadie reír con tanta intensidad y gozo. ¿Qué es tan chistoso? No entiendo de que se está riendo. Miró hacia atrás de él y no había nada. Con una mueca extraña, regresó sus ojos a Midoriya y este se echó para atrás. Recargando los brazos en los respaldos de los asientos contiguos. Shoto deseó que Izuku se hubiera sentado unas butacas más cercanas porque así le podría haber coqueteado más descaradamente.
—Ya, no sabía que hicieras bromas Todoroki-kun — dijo aún con rastros de diversión. De manera cantarina, las mejillas coloreadas y los ojos brillantes por las posibles lágrimas asomándose por sus ojos.
Todoroki pensó que esa era la manera que más le gustaba ver a Midoriya. También se dio cuenta del sentimiento que le llenó hasta las puntas de sus dedos por provocar esa reacción.
Y le gustó. Le infló el ego y ensanchó el pecho. Entonces sonrió, no era la sonrisa ladeada que estaba acostumbrado a lanzar. Era una sonrisa sincera, pequeña, ligera, pero al fin sincera. Que se quedaba surcada en sus labios. Zurcida, remendada con hilo "risadota de un conejito"
Tal era el su sentir, tanto era su orgullo, que ni siquiera notó que Midoriya había dejado de llamarle de manera irrespetuosa.
— En realidad, no sé a qué viniste, pero me alegra. Quería hablar contigo.
Joder, eso sí que era nuevo. Todoroki lo observó con la atención renovada —que en ningún momento había sido abandonada—. No sabía qué decir, aunque Midoriya lo observaba expectante. Se quedó un momento procesando las palabras antes de tomar su mochila y sacar de ella una bebida energizante.
Suspiró de nuevo. Entonces, al final sus palabras de esa noche, sí que había hecho merma en Izuku.
Sintió un escozor en la garganta y un piquete en el estómago.
Sí, era la culpa
Este tío es más puro que el aceite de oliva.
Todavía ni hablaba y Shoto lo sabía. Era consciente que Izuku estaba siendo condescendiente con él. Le enfermaba un poco, pero a estas alturas no sabía si era sí mismo o lo bonachón que es Midoriya. Tal vez era una combinación de ambas; pero las cosas ya estaban hechas, debía continuar.
— Yo … te traje esto —. dijo sosteniendo la botella de Izuku —. También quería hablar contigo.
— ¿Por qué aquí?
—Pensé que así no podrías escapar de mí.
Midoriya sonrió, concediéndole la razón sin decirlo con palabras y Shoto entendió el austero gesto.
— Tienes razón…
— Sí — contestó Shoto. Sin animarse a decir algo más y romper la extraña paz que se había formado del silencio. Sentía una mirada roerle las espaldas. Giró su cabeza en busca del dueño, aunque podía imaginar de quién se trataba.
Una advertencia.
Eso era. Una advertencia a la distancia, sin verbalizar. Solo dos ojos rojos que se clavaban como cuchillas sobre él. Un asesinato a sangre fría e imaginario en la cabeza de ambios. Shoto achicó los ojos y su semblante también cambió por uno más duro. Mordaz. No se dejó amedrentar por el imbécil de Bakugou.
No despegaron sus miradas hasta que la chica que lo había acompañado a la enfermería se interpuso entre los dos. Regresó sus ojos a Izuku, quién no se había percatado de nada por estar más entretenido en sus manos y seguramente en el debate mental que estaba teniendo justo en ese momento.
Shoto sintió una oleada de alivio, porque de por sí ya era malo tener en contra a lo que sea que fuese Bakugou, era significativamente malo; pelear con él frente a Midoriya era mucho, mucho peor.
— Yo — Izuku rompió el silencio con una voz temblorosa —. Yo quería… Lo siento. Quiero pedirte una disculpa por cómo te he tratado. Sé que no merezco tu perdón después de haberte hecho tantas groserías y aún más en público. Lo siento por lo de la hamburguesa. Lo siento por gritarte. Lo siento por no entender tus sentimientos. Lo siento por el golpe que te dio Kacchan. No te lo merecías, casi nada de eso — de sus labios se escapa una ligera risa —. Aunque un poco sí de los gritos… Eres… en palabras de Kacchan, un dolor de huevos — sonrió quedito —. ¿Lo sabías?
Atolondrado. Se sentía totalmente atolondrado, con mariposas en la garganta y unos cuantos más martillazos en el pecho. Con el semblante relajado y las culpas olvidadas; con los prejuicios resquebrajados, y los sentimientos que creía olvidados rebrotando de los lugares más inhóspitos, los que están bajo candado, dónde nadie los alcanza y el perdón no está dado. Olvidando los principios y las promesas; los contratos vacíos, las palabras dichas y barreras levantadas.
Sonriendo despacio, sacando el corazón de su escondite e iluminando tantito. Así, sin darse cuenta, dejando destellos verdosos o tal vez dorados, en la negrura de sus penas. Shoto no lo sabe, posiblemente no lo sepa pronto, pero la luz se expande y se abraza, se aferra a su cuerpo. Le deja sensaciones inexplicables, ardientes. Secretas. Echando raíces que puede que florezcan.
Se calla, guarda silencio, y los secretos los hace de lado. Responde con tranquilidad.
— Lo sé, mis hermanos suelen decirlo a menudo — dice bajito. Parsimonioso. Es íntimo aunque estén en el gimnasio, al ojo de todos o tal vez de nadie. Ni siquiera le importa. Ni lo nota —. No tienes nada de qué disculparte, todo esto es mi culpa y me lo merezco. No te culpo, de nada así que no te comas la cabeza— dice con sinceridad. Sin segundas intenciones. Es la primera vez que habla directo, sin coqueteos estúpidos y verdades escondidas entre mentiras.
Lo ve sonrojarse y ahora le apetecen unas fresas. Uhm, tal vez saliendo vaya al Kombini y compre un helado de fresa, con cobertura de chocolate, porque se le antoja algo dulce.
— Así que tienes hermanos.
— Sí, soy el último.
—Eso explica muchas cosas.
— ¿Cómo qué?
— Tu forma tan altanera de ser. Eres un niño mimado.
— ¡Ey! Eso no es cierto. — dándole un ligero golpe en su hombro.
Sí, es cierto y Shoto lo sabe.
Izuku soltó otra risa, pero no tan larga como la anterior. Aun así tuvo el mismo efecto en Shoto. Era como una caricia en el corazón. Una medicina para el alma que les relajó el cuerpo y la sensación de tranquilidad les embargó a ambos. Compartieron un silencio cómodo. Izuku observaba a Denki, Tetsu y Kirishima hacer el tonto, Jiroh esta ahí, evitando que hagan una tontería, pero riendo con ellos. No escuchaba, pero los veía tan alegres que le contagian.
Bakugou está en el suelo, haciendo strech para estirar sus músculos y mantener la flexibilidad en sus hombros. Son necesarias para poder rematar con mayor libertad. También está Togata-senpai, Amajikii- Sendai sonriendo como si el mundo dependiera de eso. Su buen amigo, Iida, está haciendo repeticiones de colocaciones. Siempre tan recto, tan diligente. Cómo lo quiere.
Se siente afortunado. Muy afortunado de tenerlo a todos ellos en su vida. De ser el blanco de su ayuda y algunas de sus atenciones. Se considera dichoso, privilegiado. La vida le ha dado todo a manos llenas y quiere regresarlo. No sabe cómo, peor está seguro que daría lo que fuese para mantenerlos, así como ahora.
Entonces, mira de reojo a Todoroki. Y aunque sabe que sí tiene al menos un amigo, vuelve a preguntarse que tan solitaria en su vida en realidad. Sí le gustaría ser parte de un grupo más grande, que lo valorara por lo que es. Se pregunta sí es bueno en el beer pong, sí disfruta de las pelis de All Might o sí prefiere las de Marvel. Tal vez no tengan nada en común a primera vista y mucho a profundidad. Tal vez, no sean nada compatibles, pero los opuestos naturales se atraen.
Todoroki-kun, a partir de hoy no te desharás de mí. Seremos grandes amigos, te lo prometo
No lo sale, pero le gustaría descubrirlo. Y le han brindado la oportunidad en bandeja de plata.
— Gracias.
— A ti.
— Entonces… ¿Podemos ser amigos?
Se cortó su respiración y siente un pie en la tumba porque cree que se le ha parado el corazón y después le da una arritmia. Bailoteo de su corazón, de arriba a abajo, lo siente en la garganta. Su semblante cambia. Da gracias a Buda por estar acostumbrado a mantenerse sereno. Aunque su cabeza este entrando en corto circuito y las neuronas le han dejado de hacer sinapsis. Han mandado al carajo su trabajo y ahora son monologuitos de un circo, tal vez han tomado el puesto de payaso.
—¿Lo dices en serio? — contestó un poco incrédulo.
Era obvio que lo decía en serio. Midoriya era un puto santo. Claro que le estaba dando la oportunidad de acercarse. Era obvio, pero Todoroki no podía creer su suerte. Fue tan difícil y ahora todo le parecía tan fácil.
Solo con un par de palabras bonitas y unas caras tristes. Joder, que le sabía mal la jugada, pero no se lo dejó saber. Al menos no por ahora.
—¡Claro que sí, Todoroki-kun! Me encantaría ser tu amigo.
—Me encantaría, Midoriya — se miraron a los ojos y se sonrieron mutuamente. Así se quedaron unos segundos.
Ah, que te sale bien ser un mentiroso. ¿Qué te diría mamá al respecto, Shoto?
—Oi, Deku. ¿Te vas a quedar ahí como imbécil?
—¡Espérame, Kacchan!
Izuku se levantó con presura. Se echó a correr, pero cuando estaba en la escalera se detuvo de repente. Miró hacia atrás y le dedicó una ancha sonrisa a Shoto.
— Nos vemos mañana en clase.
Emprendió la carrera, hasta llegar a Bakugou. Quién lo recibió con un pequeño golpe en la parte trasera de su cabeza, después lo abrazó por los hombros entre risadotas de Midoriya. Katsuki traía en su espalda las mochilas de ambos. Y Shoto los observó irse, con una pizca de envidia que con exactitud no sabía porque era.
Soltó un suspiro, no tenía a que quedarse. Iría a casa, con una gran victoria entre las manos y un revoltijo en la cabeza. Y la ambivalencia de entre lo que estaba bien, lo que quería hacer y lo que debía hacer. Lo mejor era no ponerse sentimental, ni analizar las piteras sensaciones que no tenían nombre o que más bien no quería ponerle nombre. Las ignoraría, así como ignora todos los putos problemas, pero la satisfacción del momento, la dulzura en su cuerpo.
Las disfrutaría, al menos por ahora.
Notas de Autor
¡Hola! ¿Cómo están, eh? ¿Qué les pareció la dinámica tan hogareña de Deku y Kacchan? A mí me parece súper mona. De verdad, que este headcanon es de los que más me gustan. Tengo la firme creencia, de que sí la gente no se hubiera encargado en alimentar ese enorme ego de Katsuki, su dinámica hubiese sido un tanto parecida a esta.
En cuanto a Shoto... Shoto, querido Shoto. ¿Quién diría que se te aceleraría el corazón en el cuarto capítulo? ¿Eh? Jajajaja, Uhm las cosas andan parejas a su parecer? No lo sé, no lo sé. ¿Cómo le harás para salir de la friendzone? XD Bueno, eso es algo por lo que no se preocupa aún, pero estoy segura que le calará más adelante. Esa pisquita de ¿Celos? que siente por Bakugou es hot? Idk, ustedes díganme.
Bueno, sí llegaron hasta aquí, me complace decirles que tal vez no tiene la calidad que me gusta entregar, pero la he pasado un poquito mal. Envenenaron a uno de mis gatitos y a mí se me parte el corazón, porque está muy grave y yo los amo con la intensidad de mil soles. Ha sido una experiencia horrible y me quiero hacer la automatación porque no entiendo como es que la gente es tan asquerosa. :(
Anyway, no puedo hacer otra cosa más que esperar. Y este capí es lo que me ha mantenido cuerda los últimos días.
¡nos leemos pronto!
