N/A:

Osh, este capítulo lo subí ayer, pero como odio que no me agregue mis separadores. jajaja

igual soy yo, porque toda la vida he Sido lectora y no escritora. Lo siento.

De todas formas pueden encontrarme con el mismo usser en Wattpad y AO3.


c5Sandy97: OMG! jajaja me ha hecho taaaaan feliz tu comentario. estoy escribiendo está historia con la bendición de Dios y un padre nuestro; sin saber muy bien si la dirección de a dónde la estoy llevando es la correcta. El que vengas y me digas esas cosas tan bonitas, me ha dado mil años de vida, te juro.

No sabía si lo que se supone es humor diera risa porque mi humor en ocasiones suele ser un poco extraño pero me encanta que te divierta.

De las cosas que más gusta escribir aquí, es sobre la relación de Deku y Kacchan. jajaja Me parecen tan monos de esta manera que internamente los shippeo a veces; pero eso nunca causará conflicto en esta historia. jajajaja

¿Qué te pareció la relación de Momo y Todoroki? a mí me flipa que Shoto ni siquiera la recordara hasta se paseo frente a él.

Tampoco pienso darle taaaantas vueltas, algo sencillo al asunto. Así, natural y sano; como se supone deberíamos vivir día a día. xD

pero bueno, nunca me voy a cansar de agradecerte por leerme. Lo valoro taaaaanto de verdad. mil gracias.


Sábado, junio 30.

Todoroki se siente estúpido, muy estúpido. Está evitando a Midoriya. Lleva dos días dando la vuelta cada que lo mira a lo lejos entre los pasillos. Caminando con cuidado y con la cara gacha. No contesta los mensajes, aunque en realidad no es que intercambien tantos. Solo lo necesario para su proyecto y quizá un poco más, nada más porque Todoroki se había encargado de extender las conversaciones.

Pero, van dos días sin atreverse a escribir unas cuantas letras en ese chat. En realidad, es que Todoroki no tenía el valor de ver a Midoriya, y aceptar que su vida libre había terminado por una tonta apuesta. Se le revolvía el estómago, eso del compromiso le enfermaba bastante.

No sabía cómo abordar sus sentimientos, la situación con Momo había sido sumamente inusual. No, inusual no era la palabra, fue inesperado. Todo lo que lo rodeaba ese momento, había sido inesperado. Porque sí, era sincero, se había sentido golpeado por la realidad de sus acciones.

Esperaba un enfrentamiento, en algún punto de la historia, pero no con ella. Ni siquiera se había acordado de Yaoyorozu.

Sonaba fatal, está consciente pero justo porque fue inconsciente la cadena de consecuencias se había comenzado a desatar con creces. De todas las personas, previó que ella sería la que terminará por revolverle los pensamientos de forma definitiva

No imaginaba que le llenaría la conciencia con más culpas de las que él no sabía ni por qué venían. Lo peor, es que ni siquiera se sentía mal por Momo, sino por un pecoso de ojos verdes que aborrecía y le atraía con la misma intensidad.

Él no tenía compromisos con Midoriya, pero aunque el polvo con Yaoyorozou estuviera bueno, le había traído una sensación tan agridulce, que bien pudo pasar por amarga en lugar de dulce. Y la imagen de la sonrisa dulce de Izuku le hizo mella hasta la médula.

No tenía caso seguir pensando en eso, pero no podía pararlos por fuerza propia de voluntad.

Caminó por el corredor principal de la facultad y nota que hay algo extraño en el lugar. Los pasillos son bulliciosos a las horas que hay inter entre clases. No hay día en donde el mar de gente, pero sí se huele algo en el ambiente que hace que las cosas se tornan diferentes. Más alegre, incluso cálido.

Todoroki no tiene idea de cuál sea la razón, pero sabe que toda la bulla viene de fuera. Porque la mayoría se amontona en la entrada viendo lo que sea que esté pasando.

Si es sincero consigo, tiene una pizca de curiosidad, pero tampoco le apetece irse a mezclar con los demás. Para su paso y mira por encima de su hombro, como la multitud comienza a abrir el paso. No se sorprende cuando se da cuenta que son las porristas enfundadas en su uniforme las que entran por la puerta.

Lo que sí es sorpresa es que traen consigo un montón de volantes en sus manos y dos de ellas traen carteles más grandes. No sabe de qué se trata, no al menos hasta que la amiga de Midoriya —esa con la que la vió bailando y que siempre está a su lado— pega uno de ellos en la pared. Lo leyó con atención.

"Vota por Izuku Midoriya, para presidente del consejo estudiantil. El héroe que protege tu futuro". Pudo haberlo tomado en serio si no fuese porque la foto acompañaba el slogan era una del "futuro dirigente" con la palma estirada llena de condones.

Sintió el cosquilleo directo de la boca del estómago, o tal vez era en su corazón porque tenía muchas ganas de reír con sinceridad, pero se lo guardó para seguir observando.

Detrás de las tres porristas, repartían su utilería, estaba la manager del equipo de vóley con una guitarra colgada al hombro y un micrófono inalámbrico, mientras que uno de los chicos del equipo cargaba una pequeña bocina para que pudieran escucharla sin problemas.

No conoce la canción, no es su estilo, pero sí que es pegajosa. Canta en inglés muy fluido,a su lado está un chico rubio, con un rayo negro en uno de los mechones de su cabello. A diferencia de las otras, él sostiene un montón de hojas blancas y encima de ellas está una caja; alza su mano libre, había tomado un paquetito de color café entre sus dedos para agitarlo de lado a lado.

Todoroki no tuvo que verlo fijamente para saber de qué se trataba.

—¡Si te prende la música, usa condón! Así es como Midoriya cuidará tu futuro universitario — gritó el rubio entre risas, entregando un preservativo a uno de los chicos que estaban a lado de él.

De verdad, no entendía qué era lo. que pasaba por la cabeza de Midoriya cuando accedió a eso. Era una campaña tan burda como estúpida. Quería reír con creces, pero Shoto no tenía ni idea de que el espectáculo aún no terminaba.

Él estaba lo suficiente lejos de la caravana, pero escuchaba y veía todo con atención.

Las chicas llegaron hasta donde él y siente un poco de nervios porque no quiere recibir nada pero tampoco quedar mal con los amigos de su "presa".

Ochako, le da a Mina, los carteles que traía entre sus brazos, con la intención de quitarle los volantes y tomar un botón blanco. Se acercó hasta Shoto con un gesto decidido con un botón y una publicidad en la mano.

—No sé qué pretendes con Deku-kun, pero que sepas que él no está solo y espero que esto te lo deje claro; porque como verás hay mucha gente dispuesta a apoyarlo de la mejor manera que pueden. Ten — le entregó a Todoroki una hoja de papel con el mismo emblema de la lámina que pegaron unos minutos atrás. Abrió un botón y pasó la aguja de este por su playera. En su lado izquierdo, justo encima del corazón. Ochako le dio unas palmaditas, como si estuviera satisfecha con su trabajo.

» Espero no te lo quites, lo valorará muchísimo si te ve usándola. Viene allá atrás — hizo un ademán con la cabeza para señalar a su mejor amigo—. Sé considerado con él.

No dijo más, tampoco lo dejó responderle.

Ochako giró su cuerpo para caminar hacia donde estaban sus amigas, y siguió con su trabajo como si nada hubiese pasado.

Todoroki se quedó con una sensación extraña, tal y como ya era usual en su vida desde que tomó la estúpida decisión de meterse en esa redada en la que ya no sabía quién era el titiritero de quién. Tampoco tuvo tiempo para dejarse llevar porque un brazo se enganchó de su cuello y lo atrajo hacia abajo.

—¡Ey! Ya sé que vas a votar por la pelusita. No hace falta que te lo de sus propuestas y eso. Me alegra porque ya las olvidé, así que mejor te doy esto — el chico rubio metió un par de preservativos dentro del bolsillo que tenía su ramera. Después miró a la derecha y después a la izquierda y al final sus ojos regresaron a Shoto; le lanzó un gesto solemne, aunque bien pudo de confidencialidad. Achicó los ojos, sonrió con complicidad y se acercó al oído de Shoto — Son condones

«¿Me lo juras?» Todoroki sintió ganas de rodar los ojos pero no lo hizo.

— De chocolate y de fresa, según las malas lenguas son sus favoritos. Ya sabes, de Midobebé. Protege su futuro escolar, porque el presidente no puede tener contratiempos — continuó el rubio . Después se separó de él de golpe, y soltó una carcajada alegre antes de darse la vuelta y gritar:

— ¡Vota por Midoriya! ¡Él arreglará los baños! ¡Recuerda que un culo limpio, es un culo feliz!

¿Era costumbre de todos ellos dejar a las personas con las palabras en la boca? ¡Qué los jodan!

¿Qué había sido esa mierda?

Por eso los aborrecía, ¿primero lo amenazan con palabras bonitas y después le ofrecen preservativos? Además. ¡¿cómo sabía ese tipo cuáles eran los que disfrutaba Midoriya?!

Quería arrancarse el cabello, o reír de pena ajena, o llorar de frustración o lo que pasara primero, pero dejar de enfrascarse detrás de su máscara de que nada le importa.

Igual, la respuesta le llegó rápido en forma de un tipo alto de lentes haciendo movimientos erráticos con las manos y gritando cosas como "¡Vota por Midoriya! ¡Él nos conducirá a un mejor futuro! Puedes confiar en él". Bien podría ser un robot programado para una campaña electoral. También estaba el capitán del equipo de vóley entregando más folletos —cómo si no hubiesen sido suficientes ya—, entre sonrisas cálidas y brillantes. Se notaba que era senpai de Midoriya.

Pero, justo detrás de el singular par, estaba el causante de todo ese alboroto. Izuku tenía una sonrisa incómoda y las mejillas sonrojadas; dando pequeños saludos con la cabeza y levantando las manos de vez en cuando. Estaba encogido, de hombros como sí quisiera esconderse del mundo dentro de su playera.

Shoto no lo culpaba

A un paso atrás y a la derecha de Izuku, estaba el cabroncete de Bakugou. Lanzando miradas mordaces a todo aquel que osara soltar una risa de burla para su amigo. Tenía el ceño bien fruncido, los brazos cruzados; contrastaba mucho con el que estaba a la izquierda. Según las investigaciones de Shoto, su nombre era Kirishima. Él no se veía intimidante, sino todo lo contrario. Usaba un traje negro, lentes de sol y un audífono de bluetooth resaltaba en uno de sus oídos.

Simulaba ser un guardaespaldas. Un PUTO GUARDAESPALDAS. Todoroki no lo soportó y soltó una carcajada fuerte, bien sincera. Echó la cabeza hacia atrás con la alegría esparciéndose por su cuerpo.

Sin duda, Izuku y todos sus allegados eran unos personajes andantes. No tenía duda de que estaba tratando con el protagonista de cualquier historia cliché.

Shoto negó con la cabeza, y ocultó su sonrisa tras sus cabellos largos. Sus hombros temblaban porque él seguía riendo, seguramente se reiría cada vez que lo recordara. Todo le parecía demasiado absurdo.

Levantó la mirada porque no quería seguir perdiéndose ese espectáculo que bien podía ser una caravana de circo. Sus ojos chocaron con los de Midoriya. Le pedía auxilio sin palabras y Shoto solo podía responderle con un poco de lástima, forzándose a sí mismo a no soltar una risadota en su cara.

Aunque no tuvo que hacerlo durante mucho tiempo porque Bakugou le quitó de las manos a quién sabe quién un folleto antes de estamparlo en la cara con fuerza.

—¡Kacchan! ¿Qué haces? ¿Por qué hiciste eso? — grita Midoriya con susto —. Lo siento, Todoroki-kun. Kacchan no quería ser grosero.

— ¡Una mierda, nerd! Sí quería ser grosero y avanza mientras sonríes que para eso te traje, joder — dijo mientras le daba un golpe con ligereza en el hombro.

Midoriya solo miró por encima de su hombro, sonrió en son de disculpa y siguió marcha presidencial. Shoto se quedó ahí sin contener mucho los sentimientos, viéndolo marcharse y sólo levanta la mano para despedirse de Izuku, regresando el gesto.

Miró el techo, después de haberle perdido de vista su espalda. Respiró profundo para dejar salir un suspiro desde su pecho. Ya, vale, habían ganado más su curiosidad, la impresión que le causaba ese hombre a la culpa que lo azotaba.

Bajó la mirada, negó con la cabeza, riendo poquito, antes de dirigirse a su clase. Lo irónico era que unas horas más compartiría salón con su nuevo dolor de cabeza, y tenía ansias porque eso sucediera.


Midoriya pocas veces era un maldito irresponsable. Para su mala fortuna, el día había sido tan puto ajetreado que olvidar su ordenador encima de la mesa no había sido cosa difícil. Justo cuando Aizawa les entregaría su trabajo corregido y les indicaría sus deficiencias.

Está consciente que Todoroki y él han hecho un trabajo excelente; pero justo por la calidad del trabajo, es que les tomaba tanto tiempo la investigación. Y durante ese tiempo había descubierto cosas bastante provechosas.

Como el hecho de que Todoroki tiene que usar lentes para leer, que es una persona sumamente inteligente, que es demasiado meticuloso con lo que hace; que solamente le gusta ocupar tinta negra y azul; el amarillo brillante del resaltador lastima sus ojos así que usa stabilo de la gama pastel. Es una persona con muchas ideas pero que pocas veces las dice. Tiene facilidad para recordar las cosas. Y por su parte, Izuku descubrió que le gustan las tardes de estudio a lado de Shoto.

Shoto es pragmático, directo, sencillo. Midoriya le da mil vueltas a las cosas, recolecta toda la información y la analiza antes de poder llegar a una solución; hacen un buen equipo.

Izuku está agradecido consigo mismo. Si nunca se hubiera atrevido a intentar llevar su intento por formar una amistad más allá, seguro se perdería de la caja de monerías que podría resultar ser Todoroki.

Por eso es que se sentía tan mal en ese momento. Porque el esfuerzo de ambos no estaba bien equilibrado sí olvidaba de su computadora. Todo por un descuido.

Aizawa salía del salón con sus cosas en brazos. Les había dejado la hora libre para trabajar en sus proyectos después de haberles entregado su borrador con lo que les falta. Izuku se había quedado con las hojas en las manos, observándolas con atención. Estudiando lo que hacía falta

Shoto aún no salía del salón. Le esperaba a un lado de su pupitre, con la mochila al hombro. Izuku apretó los labios, y se levantó para poner a un lado suyo.

—Lo siento, Todoroki-kun he olvidado mi laptop. No tiene caso que nos quedemos en la biblioteca, si la tengo conmigo. No quiero hacerte perder tu tiempo.

—¿Qué día tienes libre?

Izuku hizo una mueca y sacó una pequeña libreta azul. Si le pregunta a Shoto, una bastante elegante.

—Déjame ver...

—¿En serio usas agenda?

—Oh, sí. Es una buena forma de organizarte, mi cabeza funciona mejor cuando anoto las cosas, ya sabes, es que tengo muchos compromisos y no me gustaría olvidarme de nada.

—¿No crees que abarcas demasiado?

—Sí, sí lo creo. A veces pienso que me odio un poco y por eso me sobreexploto — rió con ligereza —. En realidad, me gusta esto, por eso es que no me pesa. Con una buena organización y con gente que te estira la mano cuando más lo necesitas, se puede.

—-¿Cuántos años dices que tienes? ¿treinta y ocho?

—Todoroki-kun, qué horrible eres. Tengo 20, solo que soy responsable con mi futuro.

—Bueno, señor ocupado y responsable. ¿Qué otro día podría honrarme con su presencia además del miércoles que ya tenemos pactado, su gran eminencia de los condones? ¿o es que estará demasiado ocupado arreglando baños para que la comunidad estudiantil viva con un culo contento? — espetó con sorna. Hace una reverencia pronunciada y solo levanta la cara un poco para reírse de él.

—To-Todoroki-kun, levántate por favor — chilla —. No hagas esas bromas. Que vergüenza, todos nos miran.

«Ay, joder, que me cago en todas las putas. Es un jodido príncipe, y yo me siento como Fiona.

Qué vocabulario es ese, Izuku. A mamá le daría un paro escucharte así. Estoy tomando más de Kacchan de lo que debería.»

Todoroki no recuerda la última vez que se ha reído tanto como ese día. La deja salir desde lo más profundo de su pecho.

Es cálida, masculina.

Izuku cree que si tuviera olor, sería a madera. No le pregunten, el porqué; es que ni siquiera él sabe cuál es la respuesta. Solo siente ese ligero cosquilleo en sus fosas nasales que le hacen creer que es así.

«¿No es demasiado extraño oler la risa

Sí, lo es.

«Además, ¿Por qué madera?»

Ni siquiera con Shinsou se puso a divagar en las incoherencias, que podía tener la laguna de pensamiento de su cabeza.

En cambio Shoto, analizaba fehacientemente loa cambios en el rostro de Midoriya. Cómo sus pecas se notaban más cuando se sonrojaba. Esa manía suya de mirar al piso y apretar los labios cuando está avergonzado. El cómo aprieta los puños fuertemente, para desfogar sus emociones.

Y le gusta, aunque no lo admite.

Porque ese tipo de reacciones son las que hacen tan interesante a Midoriya y eso es lo que más disfruta de toda esa pantomima.

La comisura de su labio se alza levemente. Antes de volver a juguetear con Midoriya.

—Dime algo nuevo. Es tu culpa, por ser tan popular, señor presidente.

—Claro que no. Por favor, para, me abochorna mucho aún lo que pasó esta mañana. No he querido revisar mi celular pero está atascado de notificaciones. Estoy seguro que debe haber más de un vídeo circulando por internet.

—Bueno, creo que es normal después del espectáculo que dieron.

—No hablemos de eso aquí ¿Sí?

—No entiendo porque, pero sí eso te hace sentir incómodo, está bien. ¿Entonces, qué día tienes libre?

—Lo siento Todoroki-kun. No puedo hacerme más espacio, entre la entrega de proyectos, los exámenes y el entrenamiento. Esta semana me es prácticamente imposible. Podríamos hacer una videollamada al rato, y modificar el documento de google como lo hemos estado haciendo o podrías esperarme a que vaya por ella. Vivo a media hora en bus.

— No tiene caso, Midoriya. Tardarías mínimo una hora en ir y venir. Podría llevarte o podríamos trabajar en tu casa, sí no tienes ningún inconveniente. No vivo tan lejos de ahí, incluso me queda de paso.

—Uhm...No sé si mi casa sea la mejor opción, pero tal vez si sea lo más cómodo para ambos

Izuku lo sabe. Llevarlo a su casa sería meterlo a la boca del lobo. Kacchan lo echaría a patadas y Midoriya tendría que aguantar su mal humor por días. Torció la boca, sopesando las posibilidades.

Comodidad vs el genio de su mejor amigo.

Izuku saca sus llaves de su mochila, las acompaña un pequeño muñequito de All Might que le regaló Toshinori, una vez que decidieron el lugar donde Kacchan y él se mudarían. No va a mentir, está nervioso en serio. De todas sus ideas, tal vez esa no había sido exactamente la más inteligente. Sí, Kacchan había dicho que estaría fuera hasta tarde, por eso es que se había atrevido a aceptar la autoinvitación de Todoroki a su departamento; pero una cosa era pensarlo y la otra era hacerlo.

Todo sería rápido, trabajarían en su proyecto máximo unas cuatro horas y a las 7 de la noche podría estar solo cenando algo antes de ponerse a ver una película o tal vez volver a ver Sakura CardCaptors. Y sí corría con suerte, quizá Kiri estuviera desocupado para poder acompañarle un rato y en caso de ser necesario, cubrir la presencia de un tercero con la de Kirishima.

¿Estaba siendo paranoico? Sí, mil veces sí

Abrió la puerta y se hizo a un lado para dejarle entrar.

Todoroki prestó especial atención para recordar el número de apartamento. Se quedó un momento en el gekkan, hasta que Midoriya después de pensarla un poco, le había entregado un par de sandalias y señalado dónde estaba la zapatera para guardar ahí su par de botines.

La estancia era amplia para ser un lugar habitado por un universitario. Las paredes son blancas, llenas de fotografías que no se había detenido a observar con tanto detalle. Algunas plantas colgando de la pared y la luz entra de lleno por las puertas de cristal del pequeño balconcito que tiene vista al parque infantil. En el que además tiene una mesilla con dos sillas bastante monas. También hay un sillón de dos plazas color verde, frente a un televisor y una mesita de centro bastante amplia en tonos caoba. Así como en su departamento, hay una barra que separa la sala, con la cocina. También parecía pulcra. Había una mesa con cuatro sillas bastante bonita. Todoroki supuso que Midoriya recibía visitas bastante a menudo.

Se puede imaginar por qué. Es que Shoto cree que el piso de Midoriya sabe a hogar, hogar en el sentido más romántico de la palabra. Porque siente cómo le llena de paz ese lugar. Huele a Midoriya, se siente su esencia, todo ahí grita. Le causa gracia porque su casa suele sentirse más lúgubre. No es como si Izuku fuera el sinónimo de hogar, sino que su departamento se sentía como un sitio a dónde irías a relajarte.

—Bienvenido a mi casa, Todoroki-kun. Puedes ponerte cómodo. No sé dónde prefieras trabajar, sí aquí en la mesa de la cocina, o en la sala, para mí está bien en cualquier lugar. Puedes dejar tus cosas, solo permíteme ir a mi cuarto a recoger mi computadora y algunas copias que saqué de un libro que pensé que nos serviría.

—Vale, gracias. Te tomo la palabra, Midoriya. Ve sin cuidado, yo acomodo las cosas para que podamos empezar.

Todoroki lo observó irse y él caminó hasta la sala, porque le apetecía muchísimo más estar sentado en el piso. Era una costumbre que tenía muy arraigada debido a su crianza en una casa de estilo tradicional —cosa que distaba mucho del piso de Midoriya que más bien era occidental—.

Dejó su mochila en el piso, y caminó un poco hacia las paredes, porque ahora sí se tomaría el tiempo de mirar las fotografías. Como era de esperarse había muchas con Bakugou y él como protagonistas, en muchas etapas de su vida; pero también había unas cuantas de Midoriya con una mujer algo rechoncha pero muy guapa.

Todoroki supo enseguida que esa mujer se trataba de la madre de Izuku. De ella había sacado los enormes ojos esmeralda, su cabello de ese mismo color y el dulzor en la mirada. En cambio, Shoto se dio cuenta que no se parecía en nada a su padre. Que era un rubio de ojos azules, con pintas de ser extranjero. Lo que le pareció más curioso es que las pecas no estuvieran ni por asomo en los rostros de sus progenitores.

Era otra de sus muchas dudas existenciales que ese hombre le había despertado. Quiere suponer que más adelante se ganará el derecho de poder resolver todas y cada una de ellas con ayuda del propio Midoriya.

Esa secuencia de las tres personas, se repetía en varias fotografías. En diferentes formas, de diferentes maneras. Daban la imagen de la típica familia feliz, y le repugnaba.

No, no le repugnaba. Tenía envidia.

Sí, era envidia por la vida tan color rosa que parece haber tenido Midoriya. ¿Por qué la vida era tan injusta? Que siempre le da lo mejor a unas personas y a las otras le enseña la parte más oscura de ella.

Si de verdad había un Dios, o sí existiera Buda, ¿por qué no protegía a todos con la misma vehemencia?

No es que él haya tenido una mala vida, pero sí considera que esos buenos años que tuvo gran parte de ella, han sido cobrados con rencores que le han ensuciado el corazón y llenado de sentimientos que pocas veces se podrían considerar positivos.

Pese a que tenía esa sensación de envidia en el estómago, siguió dando rienda suelta a su curiosidad. También había fotos con todos sus compañeros de equipo, algunas más con sus amigos más cercanos de la universidad. Incluso había de Bakugou con lo que parecían ser sus padres.

Pero rápidamente contestó su pregunta cuando notó una foto bastante singular. Una dónde Midoriya parecía tener alrededor de 15-16 años. Su cara era más bien redonda, muy parecida a la de su amiga castaña; tenía el cuerpo delgado, y mucho más bajo que Bakugou. Quién tenía un gesto desinteresado mientras Izuku se había colgado de él por el cuello.

Detrás de ellos estaban sus padres, los de ambos. Viéndolos divertidos.

Se alejó de ahí con rapidez y se sentó sobre la alfombra naranja. Sacó todos los libros de su mochila, esos que fueron a sacar de la biblioteca bajo la credencial de Todoroki; porque Izuku ya había llegado a su límite permitido.

—Perdona la tardanza, me puse algo más fresco. Aquí en ocasiones suele sentirse bastante caluroso. ¿Estás cómodo, Todoroki-kun? ¿Te puedo ofrecer algo para beber?

Midoriya se hallaba detrás del sillón en dónde Shoto tenía recargada su espalda. Miró por encima de su hombro y se dio cuenta que efectivamente, el muchacho se había cambiado de ropa. Usaba un pantaloncillo rojo y una playera azul claro, era una de esas sueltas, pero Izuku tenía el pecho tan bien formado que le quedaba algo entallada de esa parte.

Soñó hasta el cansancio con observar esos bíceps de cerca. Sus brazos eran de contextura media, pero sus músculos se veían tan apetitosos que Shoto había olvidado como hablar por un momento. Usualmente le gusta dominar, pero a Todoroki le había apetecido pedirle que lo ahorcaran.

Pasó saliva con dificultad, sintiendo estúpido por su silencio después de observarlo con tanto detalle, como si nunca lo hubiese tenido de cerca; pero se sentía diferente por el hecho de estar solo en su casa con unas inmensas de saltarle encima y comerle la boca.

Midoriya no pronunciaba palabra pese a saber que estaba siendo estudiado a detalle. Sus mejillas también se colorearon un poco, porque sentía que el ambiente de repente se comenzaba a poner pesado pese a que ni siquiera habían tenido un intercambio de palabras que propiciará la situación. Se relamió los labios, lo que pareció tensar más a su invitado. Así que terminó por desviar la mirada hacía el balcón. Pensando en si debía abrir las puertas o poner el aire acondicionado porque de repente sintió una ola de calor.

Seguro que era cosa del verano.

Sí, seguro que era eso.

Carraspeó un poco y se acercó a dejar sus cosas sobre la mesa en la que Shoto había dejado las suyas.

—Sí, gracias. Tienes un lindo apartamento— dijo por fin, Todoroki.

—Gra-gracias. Yo soy de Musutafu, entonces, estudiar en Tokio no me iba a permitir seguir en la casa de mi madre, pero a pesar de eso no me siento solo porque no lo estoy.

Shoto se sintió incómodo, porque no había que ser muy inteligente de a qué era lo que se refería Izuku; pero igual pasa a segundo plano porque su lívido vuelve a encenderse cuando Midoriya comienza a rascarse la base de su cuello y él tiene una buena visión de ello.

Porque lo estira hacia arriba, dejando descubierto su lado izquierdo. Su piel es pálida, pero no es completamente lisa porque está salpicada de pequeñas estrellas que hacen alusión a pecas.

A un montón de jodidas pecas.

Quiere probarlas.

Pecas a un lado de la vena que solo marca lo fuerte de su cuello.

Quiere enterrar su nariz entre su hombro y su cuello.

Shoto, necesita pensar en la biblia porque su mente se fue por el rumbo equivocado.

—Ah, vale, ya veo.

Vale, que por poco se quema, pese a que no está jugando directamente con el fuego. Es su turno de relamerse los labios porque la ansiedad le está matando. Es como cuando tenía 13 y viera porno por primera vez.

—Entonces... ¿Quieres algo de beber? Tengo algunos jugos, bebidas isotónicas, agua... ¿café? ¿Tal vez té?

— Jugo está bien para mí.

Midoriya le dio la espalda y Shoto no pudo aguantar esa necesidad masculina de estirar el cuello y verlo marchar.

Uhhhhh, y es que ese culo. Ese señor culo era digno de ver. Lo mejor del caso es que no solo era el culo, era los muslos y «de nuevo puedo pedir que me ahorques?»

Puso su mochila sobre su regazo, porque era estúpido, pero no ningún imbécil. Tuvo que comenzar a respirar profundo. Dando exhalaciones largas e insonoras porque no quería delatarse.

—¿De manzana o de fresa?

—Manzana está bien.

Vale, al menos vivir en una casa con tres hermanos y ser un adolescente hormonal y deprimido, que se refugia en el placer sexual; le había dado la habilidad de fingir una voz monótona pese a estar excitado.

Porque sí, él estaba excitado y tenía una erección bastante escandalosa dentro de los pantalones.

Midoriya regresó con él, con dos jugos en Tetra Pak en sus manos. Le entregó el suyo a Shoto, junto un porta vasos de All Might que le dieron bastante gracia. Porque en algunos aspectos Izuku le parecía como un niño y en muchos otros dejaba la obviedad de su madurez.

Lo sintió sentarse a su lado, para empezar a acomodarse dentro de lo que sería su zona de estudio. Shoto ya estaba habituado al ritmo de trabajo de Midoriya. Cada que se habían reunido para avanzar un poco en su proyecto, Izuku llegaba con información nueva y que podían incluir; siempre de los parámetros que previamente habían delimitado.

Llevaba copias de los libros con las partes importantes resaltadas en color azul y un montón de notas sobre ello. Compartía su punto de vista sobre ellos y analizaba todas las variables y posibilidades que estas le daban.

Los lentes que Shoto usaba para esas tardes de estudio, se resbalaron del puente de su nariz; sinónimo de que había pasado suficiente tiempo con la cara metida dentro de un libro. Levantó la cara y miró de reojo a su compañero, haciendo uso del hábito que tienta contra la cordura Todoroki. Verlo juguetear con su labio era algo que disfrutaba hacer. Le hacía tragar con dificultad, sentía cosquillas en la lengua y la boca reseca; en algunas ocasiones, se daba cuenta antes de que fuese tarde de cómo su cuerpo se inclinaba hacia Izuku de forma inconsciente.

Pese a que rápidamente cubría su error, su lenguaje corporal no mentía, y él lo sabía; pero era pronto para comenzar a poner nombre a los sentimientos se comienzan a cultivar dentro de él.

Así que solo se limita a observar en silencio, viéndolo murmurar y jugar con su labio inferior cuando parecía concentrarse demasiado en lo que sea que estuviera pensando. Shoto jamás hizo el intento por detenerlo, le parecía sumamente interesante lo mucho que a una persona puede apasionar lo que hace. También, lo fascinante que puede ser escuchar las ideas de alguien tan inteligente que parecía querer comerse al mundo de una mordida.

Le gustaba mucho eso, no podía negarlo.

Es que Midoriya pese a ser una persona con tanto conocimiento de todo y de la nada misma, no se hace con la verdad absoluta. Siempre está dispuesto al cambio para mejorar. Le gusta escuchar los matices que hay en las opiniones diferentes, y aprender de cada una de ellas aunque sea un poco.

Así que no se había convertido en una dictadura en la cual Shoto solo se dedicara a "seguirle el ritmo"; porque él mismo se había encontrado debatiendo con la feroz bestia que resultaba ser el hombre. A veces, ni siquiera era sobre lo que estaban haciendo, a veces solo era por algún comentario random como que Izuku soltaba para hacer mas ameno el ambiente.

La anterior vez que se reunieron, Izuku soltó: "Pienso que All Might es el mejor superhéroe del mundo", así de la nada, sin siquiera molestarse a mirar a Shoto. Él siguió concentrado en su tarea, tecleando la laptop mientras redacta parte de su proyecto. A estas alturas Todoroki ya era muy consciente de la fascinación del muchacho por ese héroe en específico, así que no tuvo reparo en negarlo solo para molestar.

Porque sí, puede que ya haya bajado su necesidad de verlo enojado, pero Todoroki lo seguía considerando una de sus actividades favoritas.

Midoriya no había tomado bien la situación, lo observó como si hubiera dicho las peor de las blasfemias. Y tal vez sí, pero no cedió tan pronto. No fue hasta que le dio una cátedra de cuarenta minutos del Porqué All Might sí era el mejor súper del mundo; que un Shoto bastante divertido le dio la razón de aquello.

Aunque estuvo de acuerdo con él desde el principio.

Sonrió ligeramente.

—Sí sigues pensando de esa manera, seguramente el extintor de incendios se activará solo.

Izuku separó la vista de lo que estaba haciendo, para mirar a Todoroki con diversión.

—Creo que sí no se han activado es porque no has estado pensando; porque si fuera así, hace rato que tendríamos un desastre por aquí

Shoto se llevó una mano al corazón y dejó caer su cabeza en el sillón que tenía detrás de él.

—Para ya con esta masacre a mi corazón, Midoriya. Perdona por no ser tan increíble como tú —dice con tristeza mal actuada, que logra arrebatarle una carcajada al chico que está a su lado.

—¡Para, tú! No digas ese tipo de cosas tan embarazosas con tanta facilidad — dice entre avergonzado y complacido por el comentario.

Shoto se reincorpora, en silencio y la esquina de su boca se curva levemente con la que golpea a Izuku para dejarlo fuera del juego. Es Todoroki un hombre sosegado por los colores. Es que el verde de los ojos ajenos brilla con una intensidad, aunque no le este teniendo una pelea campal con el azul y el negro; pero está ahí haciéndose presente, reclamando su lugar.

La boca está reseca. Quizá sea la tensión del momento la que se ha encargado de evaporar el agua de sus cuerpos. El silencio no se rompe, pese a que el tic tac del reloj de pared no se calla. Y eso es lo único que les da indicio sobre que el tiempo no ha sido detenido.

Respiraciones pausadas, profundas. Exhalaciones por la boca que está entreabierta; aunque Todoroki siente que CO2 no llega a sus pulmones y escasea el oxígeno, cuando Izuku se lo roba al relamerse los labios.

Shoto solo mira de arriba a abajo, una y otra vez en el bucle infinito donde los jades y el arco de cupido, se proclaman dueños de su sensatez.

Está a punto de mandar el derecho familiar al demonio y pasar directo al delito. No le importa que sea llevado a juicio, se declara culpable con cargos del hurto de sus besos, de su aroma y de su prudencia. Rompe las distancias, las destroza sus prejuicios baila sobre ellos porque se acerca con lentitud, pero con decisión de probar la boca de cerezas.

Midoriya no se mueve, porque su racionalidad ha sido encerrada en el sótano dónde sus gritos no son escuchados. Está listo para recibirlo gustoso. Casi puede sentir la calidez de sus alientos enlazarse de forma homogénea.

Sus pestañas se juntan, pues los besos se sienten, no se ven.

La punta de sus narices roza. Todoroki está a punto de sellar el acuerdo mutuo de silencio. Pero nunca llega porque Izuku se echa para atrás cuando su celular suena con un "I'm here". Sin saber que decir lo toma entre sus manos, porque es un mensaje de Kacchan. Y él jamás ignoraría un mensaje de su amigo.

Todoroki carraspea un poco, porque también se encuentra avergonzado, aunque también está dolido de haber sido dejado de lado por nada. La sensación no le sienta, pero ni de coña. Izuku era un terrible detonante de su frustración en tantos putos ámbitos. No sabe cómo controlar eso que se apodera de él.

Sin embargo, un grito inunda todo el departamento, resuena en sus oídos y que le eriza la piel por lo inesperado. Gira con brusquedad hacia el origen. Izuku se ha levantado de su lugar y se ha llevado la mano a la boca porque la emoción que le embarga es mucho más grande y poderoso que él mismo.

—¿Qué mierda te pasa? — pregunta con brusquedad. Un tanto por la sorpresa y un tanto por el rencor de haberlo dejado alborotado.

—¡No puedes creerlo, Todoroki-kun! No puedes, no puedes, es que esto es taaaan esperado, pero tan inesperado, que joder. Oh, Dios que felicidad. Dios, creo que podría morir en este mismo instante.

Sí antes los ojos de Midoriya estaban brillando, en ese momento no tenía punto de comparación. Sus mejillas arreboladas, aún con el móvil en la mano, sin poder apartar su vista de él; con la sorpresa, la euforia, la felicidad, el anhelo.

De nuevo, Shoto se siente ajeno, un tercero en discordia en la vida de Izuku. Un intruso que ha llegado a tomar su lugar y que es echado a patadas con discreción. No lo soporta, no quiere ser un extraño.

—Midoriya, gobiérnate. No entiendo nada.

—Todoroki-kun! ¡Se ha anunciado al nuevo integrante de mi equipo favorito de la V-Ligue*!

—Sigues sin decirme nada realmente.

—¡Es que es Hinata Shoyo! Sí no sigues el vóley es normal que no conozcas su nombre, de hecho, es prácticamente un desconocido para aquellos que solamente les interesa el deporte profesionalmente, pero yo he seguido su carrera desde el nacional de preparatoria en el 2013. Cuando estaba en primer año y su nombre hizo mella en todos.

—Bueno, eso sí que es algo de tiempo.

—¡Sí! Es que Hinata-san es un jugador increíble. En ese entonces, medía 1.64. ¡Hacía mucho revuelo porque era un dolor de cabeza para los bloqueadores centrales de los equipos contrarios! Estudié su estilo de juego por horas, vi tantas sus vídeos que terminó influenciándome mucho. No me perdí ninguno de sus partidos mientras él estaba en preparatoria.

Midoriya, fin había regresado a la tierra junto a Shoto y él estaba satisfecho mirando una nueva faceta de Izuku. Una que no creía que tuviera, pero que tampoco le sorprendía demasiado dada su personalidad y lo poco que conocía de él.

—Vaya, vaya, así que el conejito admira a alguien — dijo con calma guardando para sus adentros el momento.

—¡Cómo no tienes una idea, Todoroki-kun! En mi primer año de preparatoria, también pudimos llegar a las nacionales, pero no fuimos tan lejos porque en la segunda jugamos contra el Karasuno. A mí casi me da algo por la emoción de poder medirme contra él.

—¿Y qué tal? ¿Perdieron por poco?

—Oh, no. Nos aplastaron sin misericordia — soltó una carcajada contagiosa que sí hizo a Shoto sonreír —. Perdimos 2-0 contra ellos. No pudimos pasar su fuerte bloqueo y mucho menos parar al "dúo raro".

» Kacchan dijo que de algo tenía que servir todas las horas que había invertido viéndolo jugar, que debíamos hacer una estrategia, pero yo no era ni siquiera la mitad de veloz para poder pararlo y nuestro colocador no era tan inteligente como para burlar al bloqueador de lentes que era súper alto. Y también estaba su setter, que no solo era grandioso en su posición. Yo ya sabía que lo era, pero jugar contra él era inmensamente diferente. Sumado que tenía unos saques, Dios, sus saques. Recuerdo haber estado bien colocado para recibirlo, pero fue tan fuerte que me tiró e hizo punto... — guardo silencio de forma abrupta para examinar a su acompañante—. Yo, lo siento. Creo que debería callarme. Es mucho, ¿verdad? Kacchan siempre dice que puedo llegar a ser abrumador.

—A mí me gusta. Por favor, sigue, pero explícame porque no entiendo de posiciones. Mucho menos qué es un dúo raro y también dime qué tiene de increíble ese tal Hinata.

—¡¿Cómo que "qué tiene de grandioso Hinata-san"?! ¿Sabes lo que es medir menos de 1.70 en el mundo de vóley dónde todos son monstruos de arriba de 1.80? ¡Hinata-san es increíble solo por el hecho de animarse a rematar y no ser libero! No es que menosprecie a los liberos, simplemente es que rompe el molde de lo que se supone debería ser.

—¿Qué es un libero?

—Un libero es jugador que se especializa únicamente en la recepción de balones. Es una posición muy necesaria para el equipo y también vistosa, pero se dice que únicamente es para personas bajitas. Es por eso que Hinata-san hacía tanto revuelo.

—Ah, vale. Entiendo — a Shoto se le atoró un cómo tú en la punta de la lengua, porque Midoriya hablaba como si no fuera las mismas razones por las cuales él destaca—. ¿Por qué era un desconocido?

—Porque al terminar la preparatoria, simplemente viajó a Brasil para jugar vóley de playa. Estoy segurísimo que tenía muchas ofertas de trabajo, pero solo se fue.

—¿Tienes alguna foto de él? Es extraño conocer media vida de alguien que no le conozco ni la cara.

—¡Sí, sí! Espérame aquí, tengo enmarcada en mi habitación, dame un momento.

Midoriya le había dejado solo de nuevo y el solo observó su espalda perderse en el pasillo.

Regresó la mirada al frente sonriendo tantito, gracias a la calidez que siente en el pecho, pero no la cuestiona, solo la siente, y está satisfecho consigo mismo, con el momento; también con la intimidad que le brinda. Solo de esa manera lo hace parte, no lo deja fuera y él se aferra, pese a saber que no debería.

Toma su tetrapack y sorbe un poco a su jugo de manzana. El jugo le sabe más dulce que de costumbre, quizás hasta más que hace un rato. Le hace un escrutinio rápido, pero se parece mucho al que bebe con regularidad. Vuelve a probarlo, pero la manzana se intensifica.

Llega a dudar de sus papilas gustativas, incluso le surge una idea estúpida.

«Tal vez me haya drogado

Pero Midoriya jamás se fumaría un porrito en su compañía, de hecho, jamás se fumaría un porro. Y es una lástima porque cree que sería un drogo muy divertido. Shoto está tan concentrado en sus divagaciones que no escucha la puerta abrirse y cerrarse. Mucho menos el tintinear de las llaves que son dejadas sobre el tazón que está sobre el mueble de la entrada.

—Oi, Deku, estoy en casa. Llegué antes de lo previsto. ¿Quieres salir a cenar o prefieres preparar Tonkatsu? — dijo mientras se sacaba los tenis y los dejaba en la zapatera —. ¿a qué extra trajist- ¿Qué putas haces tú aquí? ¿y por qué mierda te estás tomando uno de mis jodidos jugos?

Shoto lo miró directamente a sus ojos carmesí de Bakugou. Que parecía estarse tornando de un tono cada vez más intenso pero él ni siquiera se inmuta. No frunce el ceño, aunque se muere de ganas, solo lo mira con indiferencia que sabe que le dolerá en doble.

—Kacchan, puedo explicarlo. Solo estamos haciendo un trabajo que nos tocó hacer juntos.

—¿y? Explícate, ahora, pedazo de mierda.

—Yo pensé que llegarías más tarde, así que no vi el problema de hacerlo aquí. De cualquier forma, tenía que venir porque olvidé mi computadora sobre mi escritorio.

Katsuki, no dijo nada más pero sí le miró indagando si le estaba mintiendo o no, pero no encontró rastro de que no le estuviera diciendo la verdad. Chasqueó la lengua y lanzó una advertencia muda a Todoroki antes de encerrarse en su habitación, no sin antes dar un sonoro portazo que dejó a un Midoriya tenso.

—No sabía que compartías apartamento con tu...

—Amigo — completa con rapidez—. Kacchan es mi mejor amigo. En realidad, lo es todo para mí, crecimos juntos y uhm, pasamos cosas difíciles cuando éramos niños — exclama con parsimonia, tiene la mirada puesta en el piso y sus gestos se vuelven suaves de puro cariño, tanto que inconscientemente lleva la mano con el portarretrato hacia su pecho.

Eso le hizo sentir la bilis roerle la garganta, las náuseas subiéndole por el esófago y sobre cualquier otra sensación, está el piquete en su pecho que comienza preocuparse lo suficiente para pensar en visitar un médico.

—Ah, ya. ¿Trajiste la foto?

—Sí, claro aquí está.

De nuevo, tenía una visión de un Midoriya mucho más pequeño, más inmaduro junto a un niñato de no más de 17 y de 1.65 cm. Shoto cree que también tiene pinta de protagonista, con ese cabello lacio, desordenado por lo largo y el rulo que se le hace solamente en las puntas. Le da un aire al de Izuku, pero al mismo tiempo es diferente porque es de un naranja brillante, que le hace pensar en las mandarinas.

Tienen una sonrisa deslumbrante bien zurcida en el rostro. Bien podrían decirle a Shoto que están promoviendo una campaña de Colgate y él lo creería sin duda alguna.

Se están abrazando con camarería, con demasiada cercanía para ser un par de extraños que acaban de enfrentarse en un partido. En realidad no tiene certezas, esa es la deducción que saca Shoto cuando mira que ambos traen puesto su uniforme y el sudor recorriendo su rostro.

Supone que es una fotografía tomada después del partido que le ha mencionado Midoriya minutos atrás; pero él sin duda quiere saber la historia completa detrás de esa instantánea.

—He de admitir que es guapo — confiesa entre broma y entre que de verdad lo cree.

—Es una persona muy agradable, Todoroki-kun. No somos amigos, aunque me encantaría ser su amigo, sí me lo ofrecieran claro que sería su amigo, sin dudarlo. Quiero decir, no es que sea un necesitado o un acosador, o un fan loco, ni nada de eso. No me malinterpretes, o sea, quiero decir que sería divertido ser su amigo. De nuevo estoy hablando mucho, ¿verdad?

—Un poco, pero entiendo lo que quieres decir.

—Lo siento, no has venido aquí para escucharme hablar sobre un tío que seguramente ni siquiera se acuerda de mí.

En un arranque de valentía, Shoto se vuelve insolente, y lo toma de las mejillas con tanta brusquedad que Izuku se desconcierta lo suficiente para perder el habla. Está acunando su rostro en sus manos grandes. Encajan tan bien que siente que son partes contiguas del mismo rompecabezas.

—Midoriya, para tu tren. Me gusta escucharte, no quiero que te vuelvas a disculpar por algo así. ¿Está bien?

Una palabra: Turbado. Así es como se sentía Izuku. Solo afirmó silencio, sin poder romper el magnetismo entre sus miradas. El corazón se le acelera tanto que su retumbar bien podría ser el ritmo de Garden of Eden de Guns and Roses.

Tal vez, Shoto esté en el Jardín de Edén y apunto de probar el fruto prohibido.

Porque se muere por volver a tocar sus labios. Sin importar el castigo, o el pecado divino que pueda acarrear. Está dispuesto a cargar con esas cruz el resto de su vida y las que viene. Aunque Él no es devoto, ni siquiera un creyente, aunque si lo fuera sabe que tiene un lugar bien ganado en el infierno. Es mano derecha del diablo , entonces no tiene porqué contenerse.

Y lo besa. Despacio, lento, con sabor a "quizá no debería, pero lo quiero". Le abruma los sentidos, también el oxígeno porque se está derritiendo ahí mismo. Está embriagado del sabor de su saliva.

Es exquisito, es perfecto.

Pero Midoriya no piensa igual pese a que le respondió con la misma inquietud. Se aleja un poco, pero no lo suficiente para que dejen de rozar sus labios.

Uno perplejo y el otro desilusionado.

Midoriya no entiende, por más que siente trabaje a mil revoluciones por hora. Por más que intenta preguntar por el porqué de una pregunta que tampoco quiere escuchar respuesta.

Aprieta los labios y frunce el ceño.

— Creo que tienes que irte — dice con firmeza sin atreverse a mirarlo —. Kacchan podría salir en cualquier momento.

Está enojado, muy enojado. Enojado por ceder ante sus impulsos y deseos, enojado por dejarse llevar. Enojado por ceder y perder los estribos.

No voltea a ver a Shoto, que sin decirlo, se encuentra dolido. En silencio, guardando sus cosas y la dignidad en el piso.

—Y-yo, Midoriya, yo lo sien-

—No, no digas cosas que no sientes —interrumpe sin miramientos —. No quiero escuchar, solo márchate.

Eso hizo Todoroki, dejando atrás a Izuku con los cables volteados, también al corazón casi con el pie del otro lado del panteón.


Miércoles, 4 de junio.

Midoriya ha sentido la incomodidad aferrándose a su cuerpo cada que se queda a solas con Todoroki. Porque él sigue con la idea de no llegar a otros lares más lejanos de la amistad, tampoco quiere alejarse aunque está jugando con fuego y sabe que puede quemarse.

No obstante, una parte de él podría bailar en el infierno del deseo.

Aún así prefiere resguardarse en su lugar seguro, uno donde su corazón, su cabeza y sus neuronas, se mantengan a salvo. Uno donde el mayor riesgo que pudiera correr sería provocar la furia de Katsuki por no cortar la cebolla en pedazos uniformes.

Así que se lo recalca en su piel, pinta las paredes de su existencia con el mantra de controlar las cosas, meter en la jaula sus sentimientos. Porque Izuku estaba decidido a algo y él era un cabeza hueca que no dejaba salir las ideas que qué ya se habían labrado en piedra.

Solo por eso no se iba, solo por eso permanecía firme ante la tempestad. Solo por eso no se apartaba. Por eso permanecí ahí ofreciendo su mano y haciendo como si nada. Cómo si no hubieran compartido su saliva, e intercambiado hasta las amígdalas.

Ninguno de los dos había pronunciado nada acerca de lo que sucedió entre ellos.

Mira de reojo, Todoroki está con ese gesto imperturbable que suele tener, mirando hacia los jardines, que rebozan de vivacidad juvenil. Midoriya le imita, puesto que él también lo considera relajante.

Se quedaron así unos minutos antes de que Midoriya regresará a su tarea inicial. Esa que lo tuvo atado a Shoto unos días y que ya no tenía que continuar..

«¿Y ahora qué, Izuku? ¿Qué sigue? ¿Como pretendes continuar con esto?»

Con sinceridad, no lo sabe.

Y no quiere carcomerse la cabeza en esas cosas, cuando está por ponerse a cantar victoria por al fin terminar el proyecto final, que tantos reveses le había causado.

Cerró el computador de un manotazo y se estiró con ganas, sin pena alguna. Tal vez era un comportamiento algo descarado, pero lo valió cuando escuchó tronar sus huesos uno por uno, liberando la tensión que había estado acumulando durante toda la semana.

—Muero de hambre —rugió entre bostezos joviales.

—Midoriya, vamos a la cafetería. Te invito algo — dice monótono, sin dejar de mirar los jardines.

—Oh, no te preocupes por eso Todoroki-kun, siempre cargo bento conmigo. Ya sabes, por eso de mantener una dieta balanceada. Además, mis amigos me esperan. Los miércoles comemos todos juntos.

La gente suele decir que Todoroki no es muy expresivo, eso lo sabe muy bien. Los rumores dicen que pareciera ser un temprano de hielo. Que su gesto es serio la mayor parte del tiempo.

Los más osados preguntan si incluso es así de frígido en la cama, pero él dsb que no es así.

Shoto ríe a carcajadas cuando algo le parece sumamente divertido, incluso, cuando simplemente le parece divertido, sonríe. Cuando se pone juguetón, sonríe de lado, la esquina derecha de sus labios, siempre es la que se curva hacia arriba.

Cuando está molesto, suele fruncir el gesto con ligereza, casi imperceptible, para cualquier ojo poco entrenado, pero no para él.

Y ahí tiene otra reacción que solo había visto una vez. El de decepción.

Le revuelve el estómago.

—Ya veo, será luego — contesta Shōto sin siquiera mirarlo. Sigue mirando por la ventana.

Izuku se odiaría mucho por eso, Kacchan no lo había matado por lo de su departamento, pero sabe bien que está rozando el límite de su paciencia.

Pero al final su lengua es más rápida que su sensatez.

—Todoroki-kun, ¿Te gustaría acompañarme?

—¿Estás seguro?

—¿Se convertirá en rutina preguntar algo así cada vez que te propongo algo?

— ¿Sí?

—Espero que no.

—Entonces, acompáñame, espero no te moleste caminar un poco..

—No, sí es contigo.

Prontamente se enfrascaron en una conversación trivial. Sin mayores precedentes, pero lo suficiente enriquecedora para mantener la mente de Todoroki ocupada y no juzgarse muy duramente por lo increíblemente infiel que sería a sus principios.

Se dejó llevar hasta una cafetería que estaba cruzando la avenida del campus. Le parecía mona, la típica que tiene temanita de los años cincuenta, en la que solo venden hamburguesas, malteadas y un par de cosas más pero que son cero recomendadas para deportistas.

Las paredes son azul cielo, tiene un gran letrero neón con el nombre del restaurante. "The Elvis's House". Le pega bien, porque en ese momento suena música de Presley en las rockolas. Los gabinetes para sentarse son rojo vivo; aunque también hay mesillas que pueden juntarse de color blanco.

Ellos están en una de esas. Es para más de 10 personas, pero en ese momento solo se encuentran dos asientos vacíos. Midoriya había dicho que lo estaban esperando, pero la cosa había Sido al revés y porque de idiotas no se dignaban en aparecer.

Todoroki estaba tenso, nunca había sido un erudito, en eso de manejar la vida en grupos demasiado grandes. Su familia es medianamente grande, y eso le había ayudado un montón a desenvolverse en la sociedad, pero aún así el prefería mantenerse como un lobo solitario que tenía un reducido número de amigos.

Izuku también notó su ansiedad.

—No tienes nada de qué preocuparte, todos son muy amables.

—Ah ya, sobretodo tu "Kacchan", que tiene pinta de querer matarme

—Bueno, tienes razón pero Kacchan siempre tiene pinta de querer matar a alguien, así que no te sientas tan importante. Los demás son amables, te lo juro.

—Ah, claro, lo que digas. Por eso te avergonzaron en tus progresiones en la universidad.

—Vale, eso sí fue bochornoso, pero hacen lo mejor que pueden para ayudarme. Yo, realmente no hice nada más que literalmente existir. Realmente soy afortunado de tenerlos

—No estoy entendiendo.

—Yo no puse el dinero para todo lo que se dió. Quiero decir, hicieron una recolección para financiar la campaña. Todo lo que se dió, los anuncios, los botones e incluso los condones— hizo una pausa y sonrió con cariño —. Un día después de que se enteraron que era oficial mi postulación, llegaron a mi casa con un montón de ideas después de haber leído todas mis propuestas.

—No tenía ni idea.

Todoroki se sintió incómodo. Tenía esa sensación de cuando te cae el mundo entero por qué sabes que has hecho mal y los errores te llegan como pedradas a la cara.

Shoto los había estado juzgando por prejuicios inculcados por los cliché mal escritos; por si vitalidad abrumadora y centellante que obliga a los demás a mirarles.

Pensaba que eran vacíos, huecos , sin una pizca de sesos y egoístas hasta la médula. Que se regocijaban de su lugar en la cadena alimenticia universitaria.

Pero tal vez, la cosa no era tan así.

«Que imbécil»

—Claro que no tenías idea, la gente nos prejuzga, sin hablarnos antes. Se deja llevar por los comentarios de unos cuantos. Y no tiene ni idea de los asombrosos que son.

»Puede parecerte a ti una cosa estúpida, pero todo el revuelo que hicieron, por muy burdo que fuese, fue inteligente. Porque se ha mantenido en boca de todos y eso es publicidad para mí. Yo no tengo como pagarles, ni devolverles todo lo que me dan.

—Tienes buenos amigos, Midoriya.

—Lo sé, Todoroki-kun. Lo sé mejor que nadie.

Ambos se sumergieron en sus pensamientos y dejaron morir la conversación. Todoroki se sentía lo suficientemente estúpido como para intentar continuarla.

Porque de a pocos, la vida le estaba enseñando que las cosas que solo tenían un punto de vista. Que tal vez haya más de una perspectiva y él no tenía la verdad absoluta. Que tenía que ser sabio para poder discernir entre las verdades y las mentiras.

Debe dejar de creer en los dogmas porque solo se niega a sí mismo las entradas, los caminos.y puede que las oportunidades.

Todoroki se sentía estúpido, porque lo era.

—¡Wow! Alguien tendrá un arranque de furia cuando vea esto —canturreó el chico rubio regala preservativos. Apenas cruzo la puerta del establecimiento cuando hizo saber sus pensamientos.

—¡Kaminari-kun, no digas eso! — contesta Midoriya con inseguridad porque sabe bien que tiene razón.

—Lo siento, pelusita pero sabes que es verdad.

—Kaminari, déjalo, él sabe cómo se pondrá Bakugou-san. No tienes que repetirlo — dice la manager del equipo con diversión, mientras tomaba asiento frente a Izuku —. Hoy amaneciste sin miedo a la muerte, Midoriya.

El bloqueador central hizo una mueca de desagrado, pero no dijo nada.

—Pero Jiroh, no serás tú la que tendrá que contenerlo, la última vez que alguien intentó conseguir el trasero de Midobebé en sus narices, casi visite a Jiraya por intentar detener un homicidio.

—Si, Kamibro. Eso de tener complejo de hermano no es muy masculino de su parte ¡y eso sí Bakubro es súper masculino!

—¡Cállate, Kiri! Que tú alientas esos comportamientos.

—¡Tú también, Uraraka!

—¡Es que nadie merece el corazón de Deku-kun— Ochako estaba abrazando por el cuello a Izuku, quien seguía sentado a un lado de Shōto. Recargó su mejilla sobre la cabeza de su mejor amigo,— Además yo sí temo de Bakugou, y a mucha honra. Buena suerte, Todoroki

—Uraraka-kun, no deberías insinuar el homicidio de las personas que no conoces — dijo Iida.

—Ah, vamos, cariño. Ambos sabemos que es la verdad.

—¡Pero es maleducado!

—Chicos, ¿Podemos ser personas normales para presentarlos antes de organizar funerales s manos de Kacchan? —interviene Midoriya por primera vez desde que empezó esa perota de tonterías —. Lo siento, Todoroki-kun, son muy efusivos, deja que te diga cómo se llaman.

Izuku hizo las presentaciones necesarias. Aún sabiendo que ellos ya conocían a Shoto.

Todos observaron con curiosidad la dinámica que compartían Midoriya y Todoroki. Teniendo el pensamiento común de que una persona en especial no estaría tan contento de como se estaban dando las cosas. Porque Izuku parecía haber "adoptado" de alguna manera al nuevo del grupo. Porque lo integraba a la conversación general cada vez que Todoroki decidía mantener silencio más tiempo del que Midoriya creía prudente.

Ellos no dejaron que su esfuerzo fuese en vano.

Sin embargó, Uraraka aún tenía sus dudas, ella seguía con la guardia alta, igual que Bakugou. Ellos fueron los que limpiaron las lágrimas de Izuku con sabor a corazón roto.

Nunca va a olvidar el llanto lleno de amargura, las tardes dónde "¿Acaso es tan fácil remplazarme?" "¿Era tan difícil decirme la verdad?" y el baja autoestima se hacían presente. Dónde los abrazos de confort no eran suficiente.

Eso dolía mucho. Quisiera poder evitarle todas esas cosas a su mejor amigo, pero no era posible, pero si estaría dispuesta de saltar directo a la yugular ante cualquier cosa rara que observará.

Pero tampoco se enfrascaria en aquello, si Izuku había podido perdonarlo, era por algo. Confiaba en su buen juicio.

— Deku-kun, ya tenemos todo listo para el sábado.

—¡Oh, viejo! ¡Será una locura como cada año! Conseguí que Serio fuera el dj en la fiesta. Y también le he pedido a mi padre que conteste servicio de bar tender. Así que podremos ponernos hasta el culo con caché ¡Y nada de no me voy a embriagar porque voy a cuidarlos! ¡Es $la fiesta de nuestro cumpleaños!

El padre de Denki era un productor musical muy importante en el medio y nunca escatimaba con los gastos que algunas veces llegaban s der extravagantes de su hijo.

Pese a ser excéntrico, Kaminari siempre se había mostrado como una persona amable, un tanto ingenua, al grado de que algunos lo tildarian de idiota; pero Midoriya siempre había visto a una persona genuina y radiante en él.

Sonrió ante la propuesta.

—¿Es tu cumpleaños el sábado? — Todoroki sale del mutismo que se había autoimpuesto.

—Oh, había olvidado mencionartelo, Todoroki-kun. Mi cumpleaños es el 15 de julio e domingo, pero el del Kaminari-kun fue el viernes pasado, así que hacemos una fiesta en conjunto cada año.

Denki se levantó de su lugar para abrazar Todoroki por los hombros, y sacudirlo un poco..

—¡Claro que estás invitado, viejo! ¡Si es que sobrevives a la furia de Kacchan!

—Eso sería muy masculino de tu parte, Todobro —secundó Kirishima.

—Si lo haces, prometo tenerte una habitación lista para que le des a pelusita el "regalito" que te patrociné yo.

A Shoto se le colorearon las mejillas con ligereza y desvío la mirada con incómodas cuando, Izuku preguntó a qué se refería. Kaminari soltó una risadota jovial que se terminó extendiendo por todos los presentes.

Hablaban animados, sobre sus planes, incluyendo a Todoroki en cada uno de ellos, sin que Midoriya tomara la iniciativa de aquello. Integrando a su grupo, haciéndolo suyo.

Risas discretas y unas tantas más escandalosas. Porque de pocos las sillas vacías comienzan s llenarse. Los gritos furicos de Kacchan al encontrarlo de nuevo en su entorno, alegando que es un bastardo intruso. Lo era pero no se sentía tan así.

Shoto estaba cómodo. Sorpresivamente cómodo entre un torbellino de energía y preguntas inteusivas sin mala intención. Algunos chistes para apaciguar la situación y otros más que desataron a la bestia contenida. Anécdotas contadas, chistes locales que se tomaban la molestia de explicarle para no dejarle fuera.

Ceños fruncidos, que son apaciguados con sonrisas nerviosas de Midoriya combinados con advertencias en miradas y un lenguaje que Shoto no podía descifrar pero que sabía bien que había si había un buen entendedor.

Y Shōto, solo callo y observó. Entonces entiendió más el porqué Izuku aprecia tanto a sus amigos.

Él coincide. Midoriya es afortunado.


Viernes, 6 de junio.

Le dio una calada a su cigarrillo, mirando el cielo estrellado. Aspirando el aroma de la hierba recién cortada y dejando que la tranquilidad que nunca tiene lo inunde y se le meta hasta por los poros.

La música podría ser un buen acompañamiento, pero a Shoto le apetece más el silencio, más no uno absoluto. Porque ni loco mutearía a los grillos cantar, ni el sonido del viento al silbar. Muchos el crujir de las ramas de los árboles al danzar.

A Shoto le apetece así, al natural.

Las estrellas brillan con singularidad, unas más que otras. Piensa que a veces están muy juntas y muchas otras veces dispersas; pero con la distancia exacta de la perfección entre ellas. Así está bien, se siente bien. Extrañamente es el momento más tranquilo en su cabeza durante días. Lo agradece que ha estado a tres de volverse completamente loco.

Todo después de la osadía que cometió y del cual no se arrepiente. Quizá sí un poco, porque ha probado el rechazo y le duele.

No es el orgullo herido, no es la ira de venganza. Es rechazó, a su magullado corazón. No está enamorado, pero besar a Midoriya era algo que él sí quería hacer, y lo hizo. Le supo a gloria. Encontró su paraíso, también su infierno. Un calabozo con su nombre, y que significan su perdición.

Todoroki, no está enamorado. Solo ofuscado de frustración.

Pero quiere hacerlo de nuevo. Quiere volver a besarlo, y comprobar la hipótesis de haber encontrado su talón de Aquiles.

—¿Qué mierda estás haciendo? — una voz ronca se le cuela por los oídos a Todoroki. Ni se inmuta, sabe bien de quién se tratan. Se queda ahí sentado, sin girar su cuerpo un solo centímetro.

Le da otra calada a su cigarrillo, y saca el humo por la boca. Lo observa esfumarse en el ambiente, en silencio, sin prisa para responder.

—Tenías semanas desaparecido. ¿Acaso tu polla no sabe cuándo parar?

—Es irónico que lo digas tú.

—Ya va, lo que digas. Me alegra que Asui por fin te ha dejado libre

—Pero sí tú has estado muy ocupado, seguro que ni te has sentido solo en mi ausencia. Según yo, hasta nuevos amigos tienes.

—¡Bah! No digas mierdas.

—No las digo, te vi muy cómodo entre aquellos que tanto solías evitar.

A Shoto no le gustó para nada la insinuación. Chasqueó la lengua. Sí, ya había descubierto que los amigos de Midoriya pese a ser extravagantes y extraños, no eran tan malos como él se lo había planteado en un inicio.

—¿A qué estás jugando, Shoto?

—¿Shoto? — contestó Todoroki enarcando una ceja.

—Hemos sido amigos durante años. No veo porque no hablarte por tu nombre.

—No desvíes el tema.

—No lo estoy desviando.

—Ah, claro entonces ¿Por qué no me contestas? — dio un respiro y prosiguió — ¿A qué estás jugando?

—¿Por qué crees que estoy jugando?

—Ah, claro un día niegas energéticamente la idea de enamorarte. Al siguiente, mágicamente te gusta tanto Midoriya que soportaste durante varios días desplantes públicos. Llámalo como quieras, pero a mí esto no me huele a interés genuino.

—¿Y qué si no lo es?

—No estamos hablando de tus conquistas de una noche, idiota. Estamos hablando que esta vez estás jugando con los sentimientos de alguien. Y eso es sumamente bajo.

—Jo, no te hacía un moralista justiciero de los indefensos.

—-No, no lo soy. Posiblemente no me importaría si no te estuvieras metiendo con los amigos de mi novia — Takoyami miró el cielo mientras le daba otra calada a su cigarrillo. Después dejó caer la ceniza, antes de volver a hablar con Todoroki —. Mira, Shoto, yo no conozco a Midoriya, más allá de lo que Tsuyu me ha dicho. Es una buena persona, que hasta dónde yo sé, no te ha hecho nada que tú no hayas provocado. Termina con este teatro antes de que te arrepientas, Todoroki. Eres mucho mejor que esto y lo sabes.

Shoto se mordió la lengua. Sabe bien que su amigo tiene razón, pero como se explica algo que dicho en voz alta se escucha mucho peor que en su cabeza. Era un completo idiota, lo sabe bien, pero ¿cómo paras algo cuando ya estás embarrado de mierda hasta los cojones?

Joder, pero tampoco quería irse a parar 6 meses a las oficinas de Enji. Sería la peor de sus torturas.

Tragó en secó y tomó una decisión.

—¿Tan difícil es?

—¿Qué?

—Creer que alguien pueda gustarme.

«Ah, que acabas de decir que te gusta, Shoto. Estoy mintiendo, no siento nada más que atracción. Esto no es estar enamorado.»

Takoyami lo miró con fijeza, examinando sus gestos. Shoto no estaba avergonzado de sus palabras, aunque sí un poco porque se le ha ido la lengua por delante antes que su cabeza. Tira su cigarro y lo aplasta con el pie para apagarlo.

—¿Hablas en serio?

—¿Por qué habría de mentirte?

«Cobarde.»

—Ah, ¿tal vez porque llevas años sin dejar a nadie cerca de ti?

—...

—Mira, no me importa donde metas la polla. Eso siempre te lo he dicho, lo que sí me importa es como manejas lo que sea que haya en tu cabeza.

—Tampoco te hacía un cursi.

—Estoy hablando en serio.

—Ya, está bien, estamos bien. Solo nos estamos conociendo, le he dicho que lo intente... y yo también lo estoy intentando. Estoy intentando conocer de su entorno, es todo.

—Nunca pensé escuchar palabras tan maduras saliendo de tu boca — exclama Takoyami con sorpresa.

Porque él lo sabe, no en valde ser amigo de Shoto por tantos años. Le está hablando con verdades a medias, pero justo esa última línea es más verdad que mentira. Y lo que es aún más, es que no encuentra falsedad en ella. Es la primera vez que lo mira poniéndose de forma vulnerable a alguien más. Queriendo envolverse más allá de unas cuantas caricias o un intercambio vacío de copas.

—Eres un imbécil.

—No, tú lo eres. No lo arruines porque te vas a arrepentir.

Takoyami es de las pocas personas que tiene acceso a las pocas emociones que Shoto demuestra. No tiene dudas, aunque tampoco certezas, ni siquiera verdades completas; pero sabe que Todoroki está mucho más enredado en las cuerdas de Midoriya de lo que realmente admite

Incluso, ante sí mismo.