Sandy97: Jajaja ¡Qué maravilla es que te guste a ti. Me emocionan un montón tus RW.

Me encanta que te dieras cuenta de lo irónico que es la situación en la que viven Todoroki y Midoriya XD Hasta ahora, nadie más lo ha notado, tienes buen ojo, eh.

Y sí, tristemente, Izuku no podría reaccionar de otra manera sí está tan asustado de una persona como lo es Shoto. Yo también lo estaría.

Jajaja me emociona saber que piensas de lo que pasa en este capítulo. Te estaré leyendo.

Nstf; ¡Bienvenida! Que gusto que hayas decidido iniciar este viaje conmigo. Estoy muy agradecida de eso, creéme.

Tienes razón, este Shoto es un tanto diferente. Sobretodo porque sus contextos son muy distintos. Cuando imagine este fic, pensé que el Shoto que más le iba, era ese de principios de la segunda temporada. Así que cuando escribo, veo mucho de eso y de la personalidad juguetona que se te hace teniendo tres hermanos mayores.

En cuanto a Katsuki e Izuku, a mí también me pueden un montón, son súper cute ¿no?

(...)

Viernes, 6 de julio.

El burbujeo de sus palabras aun lo siente en la punta de la lengua, es como la soda; pero no de cola, porque esa no le gusta: más bien de limón, como el 7up. Es una sensación dulzona, fresca, placentera. Es casi como si se hubiera quitado un peso muerto de encima, pero no hay razón porque no ha dicho más que mentiras.

¡Bah! ¿qué más daba? disfrutaría sin ponerse a sobrepensar las cosas, así era él. Solo se dejaba llevar en la corriente que luchaba contra la corriente.

Con una sonrisa en el rostro, llega al estacionamiento de su facultad. Está vacío, sabe bien que se debe a que es el último viernes del semestre y son las 9 de la noche. Saca las llaves de su bolsillo y quita la alarma. Tararea una cancioncilla que le recuerda a su madre porque solía cantarla para él cuando era niño y vivía en un cuento de hadas, sacado de Disney. Extrañamente se siente buen humor, tal vez sea el hecho de compartir unos momentos con su único amigo. Seguro que si es eso. ¿Por qué más podría estar de tan buen humor?

Entonces, un ligero toque en su hombro lo agarra desprevenido, le recuerdan a Midoriya.

Y es que unos meses atrás Todoroki hubiera dicho que pocas veces era tomado por sorpresa; sin embargo, cree que ya debería estar acostumbrado. Porque desde que Izuku está en su vida, le pasa con mucha más frecuencia. Siempre es para bien. Pero esta vez es distinto, porque justo en el momento en el que gira su rostro, un puño fuerte se estrella en su quijada. Le truenan los huesos, le cruje la existencia, siente el momento exacto en que su labio se desgarra y su cutis porcelana se entinta de rojo sangre. La furia le hace mella, le carcomen de a pocos, más bien a pasos agigantados sin piedad alguna.

Quiere gritar, pero esta lo suficiente desorientado para hacerlo, se toca el labio para comprobar lo que temía. Está sangrando, su boca sabe a metal y escupe al suelo porque le trae malos recuerdos. Levanta la mirada llena de cólera, con toda la disposición de regresar el puñetazo que le han acomodado.

Jo, ¿cómo no lo imagino?

Bakugou Katsuki está parado frente.

Pero ese segundo que pierde reconociendo le bastó para ser aprisionado entre el cuerpo de ese cabroncete y su auto. La fuerza que ejerce sobre él, es brutal, Todoroki no sabe cómo reaccionar, porque entiende que zafarse sin dar pelea, no está en sus posibilidades. Pero no puede dar pelea. Bakugou es más fuerte que él, pese a ser unos centímetros más bajo. Aunque eso no es lo único que lo detiene.

—Me la debes, bastardo. Me he estado conteniendo como un imbécil, por Deku, pero cruzaste la línea al pararte en mi casa — escupió las últimas dos palabras con odio. Remarcando el sentido de propiedad en ella.

—Uy, ¿Qué pasa aquí? ¿Problemas controlando al conejito? — dice irónico, con tanta confianza que él mismo se sorprende.

De algo le tenía que servir ser hermano de Touya.

Bakugou afianza su agarre, recargando aún más su antebrazo sobre las clavículas de Todoroki. Cada vez está más, peligrosamente cerca del cuello.

—No vuelvas a decirle así, tiene un nombre y más te vale respetarlo.

—Vale, ¿Y tú vienes a darme sermones sobre los nombres? ¿Cómo lo llamaste? ¿Deku? ¿Qué no significa Inútil?

—Callate, maldición, cállate. Solo vine por una cosa.

— ¿Ah sí? ¿Cuál es?

—Una, una puta lágrima de ese nerd en su cara y tú estás muerto. ¿Entiendes? Me importa una mierda sí tu padre es el gran abogado Enji Todoroki —dice con sorna—. Todo eso me importa una mierda, me da igual sí tienen contactos. En esta puta escuela no son los únicos que los tienen. Que te quede claro, yo me encargaré de hacerte la vida imposible, así sea lo último que haga.

— ¿Qué veo aquí? ¿Un tonto enamorado que no es correspondido? Eres un estúpido que se conforma con ser solo su mejor amigo de la infancia— soltó una risa desganada pero burlona que a Bakugou le sienta como una patada en los huevos —. Qué patético.

Katsuki soltó un gruñido. Aún más enojado de lo que había estado antes. La furia se le desborda por los poros y es inyectada en sus ojos rojos, amenazantes, peligrosos.

Pero Shōto no se queda atrás. Las entrañas retorcidas las escupe por la boca. No está pensando, sólo se está dejando llevar por todo ese cúmulo de sentimientos que lleva guardando desde hace un tiempo. Sabe que está mal, sabe que eso le puede generar más problemas que beneficios, que se está poniendo la soga al cuello. No piensa en consecuencias, no piensa en otra cosa que no sea destruir a Bakugou Katsuki.

—¡Una mierda, bastardo! No sabes una mierda de lo que hablas. Tú estúpido cerebro de pájaro jamás entendería lo que hay entre nosotros. Y por mucho que te duela, yo siempre seré su prioridad.

—Oh, ya veo. Tienes miedo de que venga corriendo atrás de mí.

Miente. Eso nunca va a pasar, Shoto está enterado que el hombre que le está acorralando es la persona más importante para Midoriya. No hace falta ser muy inteligente para saberlo. Él se ha dado cuenta como lo mira, como habla de él con tanto cariño y devoción. Que eso no va a cambiar, que no importa cuanto consiga del mismo, Bakugou siempre estará primero. No hay manera de que eso sea diferente.

Le escuece de solo pensarlo. Casi tanto como la cicatriz que cubre un cuarto de su cara y que tanto le pesa todos los días. Y le arde más en cuanto Bakugou abre la boca.

—¡Ja! No me hagas reír — dice en cuanto lo suelta, aventándolo contra el auto —. Claramente no tienes una puta idea de nada —dice con superioridad y una sonrisa bien marcada en su rostro—. No estás ni mínimamente cerca, si lo estuvieras lo sabrías. Sabrías porque lo digo, pedazo de mierda. Un bastardo como tú, jamás podría arrancar a Deku de mi lado. Espero que te quede claro, te odio, pero lo respeto, así que te repito: una lágrima en su cara y te arrepentirás de haberte metido con él.

Es un imbécil. Shoto se siente un imbécil. Frunció los labios y agachó la cara. Su espalda aún está contra el frío cristal de su auto. No pudo contestarle, porque no hay manera de ganarle a eso. Le está permitiendo estar a su lado, porque sabe que para Izuku jamás será tan importante como él mismo. No importaba si estaban enamorados entre ellos, no importaba lo mucho que Shoto pudiera conseguir, nunca sería suficiente.

Es él, el que está infinitamente lejos. Fue rechazado dos veces hace unos días por el tipo que ahora le da la espalda y camina con la seguridad y porte propios de un rey. Regocijándose de su victoria. De haberlo destruido con unas cuantas palabras, de arrebatarle las ganas de luchar. Katsuki está orgulloso de portar la batuta de ser el guardián de sus pecas y sonrisas. Nadie las robaría de tu rostro. No de nuevo.

Pero Shoto solo lleva una palabra en los pensamientos: rechazo.

Aunque no le habían rechazado esta vez, pero esta experiencia sí le hace darse cuenta el rechazo que Midoriya no incomodaba tanto como saberse la segunda opción.

¿Eso fue lo que tú sentiste mamá?

¿Por qué compara sus sentimientos con los de su madre? Era estúpido, muy estúpido. ¿Cómo siquiera podría osar en ponerlos en una misma bandeja? Su madre había estado enamorada, él simplemente hacía eso porque estaba encaprichado con un niñato buenon que no le da lo que quiere.

Eso era ¿verdad?

Nada tenía sentido. No había razón para que estuviera increíblemente dolido por el intercambio de palabras que acaba de tener. Él solo estaba jugando, pero si era un juego. ¿Por qué de nuevo sentía como si estuviera recogiendo los pedazos de su dignidad que habían quedado esparcidas a sus pies? ¿Por qué sentía pesado el lado izquierdo de su pecho? Y la respiración era difícil. Apretó la mandíbula con fuerza, casi mordiéndose la lengua en el proceso. ¿Por qué había un vacío inconmensurable en su estómago?

¿Por qué sentía el sabor de la derrota?

Se subió a su auto, casi arrastrando los pies. Toma el volante con sus manos, enterrando las uñas en él y después dejando caer con tanta fuerza que el claxon se activa. No le importa el ruido que está haciendo; sólo es el reflejo de lo que está pasando dentro de su cabeza y que no es capaz de expresar.

Imbécil, imbécil, imbécil.

Se lo repite una y otra vez.

¿Ahora que se supone que debe hacer? ¿Cómo debe proceder? ¿Qué armas va a usar si está en una batalla perdida? ¿Una batalla por qué exactamente? ¿Por el corazón de Midoriya o por qué está peleando? ¿Por su ego? Hace mucho que dejó de dolerle el ego en esta lucha. ¿Es una pelea con Bakugou por mantener a flote una masculinidad frágil inexistente?

No, ese no era el problema. No era su reputación, no era su ego, no era Bakugou el problema.

Lo sabía, pero no encontraba la manera de ponerle un nombre para etiquetarlo y encasillar los sentimientos y todo lo que sentía. Por más que rebuscaba en su interior, entre las torres derrumbadas y olvidadas de sus emociones, no la encontraba. Era nuevo, doloroso, frustrante, confuso, extraño y estúpido.

Sobre todo, muy estúpido.

(…)

Kaminari vivía en un complejo de estilo occidental para ricos y algo alejado de la universidad. La casa de él era grande, con fachada moderna y semi-minimalista, en colores blancos, con detalles en negro y una gran puerta color caoba. También tenía una piscina propia y muchas habitaciones enormes, que solo tres tenían dueño. Tetsu-Tetsu, primo de Denki, se había mudado con él una vez que este había logrado ingresar a la universidad. Pero no venía solo, su bro del alma, también fue admitido en la UA, el mismo año.

Kirishima y él se conocieron en la secundaria, luego de haber entrado al equipo de voleibol de su instituto. Ambos con sueños muy grandes y con muchas ganas de levantar la copa en uno de los escenarios deportivos más importantes de Japón. El puto torneo donde las mejores universidades, el equipo de preparatoria número uno y los equipos de primera división pelean por demostrar quién es el rival más fuerte.

No siempre fue así. Kaminari no era exactamente un as en el deporte, de hecho, era malísimo. Hizo de todo un poco antes de encontrar su lugar. No recuerda muy bien cuál fue el proceso o el orden cronológico de los sucesos, pero sí hay cosas que recuerda muy bien el día que estaba haciendo el chulo — o al menos lo poco que se puede permitir una persona con ese gorro de condón horrible y que es todo menos genial—, frente a la chica más hermosa que hubiera visto en sus cortos 7 años. Era más grande, y un tío al que las niñas denominaban como el más guapetón del curso, le robó su atención.

Nada iba bien, Denki quería ganarse a esa preciosura, pero todo fue peor cuando le dio un calambre justo al momento de echarse un clavado. O sea, pudo no haber salido tan mal la cosas si él no hubiera alardeado sobre lo mucho que esa era su especialidad. Había sido completamente vergonzoso.

Ese día le rogó a su madre olvidarse de la natación y empezar con otra, así fue como llegó a tae kwon do. Él fue feliz de poder deshacerse de ese apestoso gorro que no lo dejaba lucir lo súper genial que era.

Joder, Denki era algo así como un amuleto para la mala suerte, su cuerpecito, tenía exactamente la función contraria que tiene una pata de conejo. Desde muy chiquitín, se dio cuenta de eso, y la vida se lo confirmó el día en que después de que una mañana descubrió que tenía su último diente de leche flojo.

Él era súper fan del hada de los dientes, siempre esperaba con mucha emoción su llegada y esa era su última oportunidad. Sí, que sí, pero, jo, no contaba con que esa misma tarde, le obligaran a hacer uno de esos combates que se transmiten por televisión y que son súper difíciles. Tiene los recuerdos súper difusos, las pocas imagenes que le quedan almacenadas en su memoria son las de un pie de una niña, estrellarse directamente en su cara.

Spoiler: perdió el combate, y también el diente porque se lo tragó.

Así fue que se refugio en la música. Al fin de cuentas, su papá era un productor y como sea tenía el ejemplo; pero no era suficiente.

Al menos no para Kaminari. Él quería ser popular con las chicas y era de conocimiento general que los deportistas son populares con las chicas. Así fue como llegó al equipo de vóley de la secundaria. Estúpidamente pensó que un par de valones no atentarían contra su identidad física. Eso no sucedio, claro que había recibido un montón de balonazos en la cara, pero la compañia de Kirishima, el ejemplo de su primo Tetsu-tetsu y su necesad por conseguir novia, lo habían hecho perseverar.

Fue así como descubrio que era buen libero y lo mejor del caso es que le gustaba.

Se esforzó un montón para entrar a la UA. Él no era la persona más avispada cuando se trataba de la escuela. En general, él no era una persona avispada, pero sí era perseverante. Con Kirishima estudiaron un montón para poder pasar el examen de ingreso. Casi se muere de la diarrea explosiva que le dio por los nervios, cuando se anunciaron los resultados. Ni siquiera pudo ir a verlos él mismo en persona. Fue Eijiro quién le mandó una foto con su número de folio en la tabla de aceptados.

Celebró un montón uno de los mayores triunfos de su vida, se sentía súper orgulloso de sí mismo; pero todo se incrementó cuando conoció a su equipo actual. Estaba un puñado de los mejores jugadores a nivel universitario del país. Algunos ya los conocía por las revistas de vóley de preparatoria. Sin embargo, jamás se imaginó que todos fueran super geniales, tanto que no tardó en hacer buenas migas con todos.

En especial con Midoriya y Bakugou. ¡Y claro que también su bro, Kirishima!

Pero había habitos que Denki no podía quitarse de encima. Como quedarse dormido todas las mañanas provocando muchos atrasos. La vez que Izuku le preguntó por qué si siempre llegaba tarde a todos lados, no había

escogido un lugar más cercano para vivir, para Denki era simple, las fiestas. ¿Cómo podría hacer pedas destructivas como tanto había soñado después de ver pelis como "qué pasó ayer" y "Guerra de vecinos".

O sea, si era deportista, pero también le gustaba divertirse… y el chisme también.

La situación de Midoriya era algo que le intrigaba con creces. Quería a la pelusita un montón, y si había logrado robarse el puesto de segundo —que empata con Bakugou—, mejor amigos de su bro máximo, seguro era porque algo estaba haciendo bien en la vida. Sí, Midobebé era un ángel que bendecía la vida de todos. De eso no tenía duda alguna.

Así que a Denki no le había sentado muy bien verlo tan desanimado después de lo que pasó con Shinsou. En realidad, a nadie del equipo, es por eso que cuando los rumores sobre el interés de Todoroki empezó a tomar fuerza y el mal humor de Bakugou se hizo más presente que nunca, no pudo evitar sentir intriga sobre ello.

Porque sí había hecho que Kacchan activara su modo hermano sobreprotector. Y sobre todo su curiosidad se incrementó cuando Kirishima le contó que "un tal Todoroki", había hecho enojar tanto a la pelusita como para gritarle en clase

Denki también llama, Kacchan a Katsuki. Además de más de Midoriya, es el único que se atreve a decirlo, porque "quien tenga miedo a morir, que no nazca".

Le parecía curioso que ni siquiera cuando estuvo con Shinsou, había actuado como lo estaba haciendo ahora. Porque rápidamente acepto la relación de esos dos. Supone que mucho tiene que ver que derrochaban miel, tanta que incluso Denki tuvo alguna sobredosis de azúcar después de pasar un rato a su lado. Aún así Kaminari y Jiroh —su hermosa novia—, llegaron a la conclusión de que las cosas se dieron así por la reciente ruptura de Midoriya, y que Todoroki no tiene la mejor reputación que le preceda.

Aún así… él tiene otra teoría.

Denki podrá ser tonto, pero no estúpido. Él ha observado un poco a Todoroki cuando está con Midoriya. ¡Y Por el amor a todos los gays! ¡Qué el tipo se lo come con la mirada! Pareciera que estuviera frente a la mismísima Jenifer Lawrence, o no sabe, tal vez Emma Stone. El tal Shoto se muere de amor por la pelusita. No lo culpa. Él piensa que Midobebé es muy guapo —no homo—, y como diría su bro, es un hombre muy varonil.

O sea, sí, solo los ha visto juntos en cuatro ocasiones. La vez que fue al gimnasio y Bakugou casi lo asesina, dejando bien claro sus intenciones. Esa fue la primera alarma para Denki sobre lo extraña de la situación, ¿quién se queda con cara de lelo a ver un entrenamiento después de haber recibido un atentado homicida con un balón?

Uy, y los saques de Bakugou dolían como el orto. Una vez recibió uno con la cara y sentía

que se quedaba paralítico.

Unos días después los encontró juntos en la biblioteca. Rayos, que eran súper guapos juntos. Tenían ese efecto porrista tan potente, que su autoestima se había visto vulnerado por ellos; pero Denki es un masoquista y se quedó a observar. Eran bien ñoños, pero parecían divertirse estudiando. Mucho, en plan "sonrisitas coquetas por aquí y por allá". Todoroki aplicaba mucho esa de "te veo cuando no te das cuenta solo porque me gusta observarte"

Soltó un grito nada masculino, porque nada lo había emocionado tanto desde que vio "Kaichou wa maid-sama" con Midoriya. Sí, ese día dio por hecho que había cosas ahí horneándose, y que el único que no se daba cuenta era la pelusita. Porque Kaminari estaba casi seguro que Bakugou podía intuir cosas similares; pero como es un tipo con complejo de hermano mayor, hasta no estar seguro de que "su Deku" estuviera en buenas manos bajaría la guardia.

Además, tenía esa vena de competitividad que tenía, porque Bakugou también era un jodido fuckboy. Tal vez Bakugou estaba aplicando la "es que yo sé cómo piensa porque todos somos iguales"

Días después le regaló un par de condones a Todoroki. Desde que Denki se convenció a sí mismo de la inexistente heterosexualidad del dios griego heterocromático —no homo, solo sabe apreciar la belleza— sintió un poco de pena por él. Porque eso de tener a medio mundo en tu contra solo por gustar del chico más bonachón del mundo

¿Qué tan malo podía ser sí parecía llevarse tan bien con Midobebé?

No lo sabe, pero no le van a meter ideas malas de él a su cabeza. Porque ahora son su pareja gay favorita —aunque le bajen la autoestima —. Así que decidió ser parte fundamental de su noviazgo. Podría incentivar a Midoriya, pero a su alrededor está Bakugou, Uraraka —otra que tiene complejo de cuida-pelusas— y por mucho que ame a Kirishima, seguro que se chivaría a decirle a su "Blasty" sus planes.

Kaminari cree que secretamente que por mucho que su Amix ande con Mina, es hetero con "h" de homosexual.

Regresando al tema, Denki es masoquista, más no suicida.

Así que la forma más sensata y rápida de hacer las cosas era volviéndose bestie de Todoroki y darle apoyo incondicional. Sí esa era la solución más sensata. Además, siempre andaba solo, con esa cara de póker. Y Denki que era un ser de luz, casi tan bueno que Midoriya, pero más divertido y genial, no podía dejar a una triste alma solitaria a su merced.

Él lo adoptaría.

La fiesta se estaba llevando con normalidad, había una barra de bebidas. Esta vez había decidido no contratar un bartender y mejor ocupar ese dinero en más alcohol. Es su fiesta de cumpleaños, no iba a escatimar en gastos. También había una lona bien grande en el recibidor que decía "happy birthday".

También hay mucha gente que no conoce, pero el ambiente es tan bueno que no le importa. Son las 11 de la noche, pero Bad Bunny ya suena con ganas en los amplificadores, cortesía de Jiroh, que parecía demasiado entretenida con Yaoyorozu. Mina ya estaba sobre la mesa bailando junto a Nejire. Kacchan parecía estar echando una competencia de shots con Kirishima. A lo lejos, estaba Midoriya platicando con Uraraka y Iida. Notó que la pelusita miraba con insistencia la puerta de su casa. En plan, se reía un poco y de repente y con discreción sus ojos se desviaban cada que entraba alguien a su casa. Casualmente, Todoroki aún no llegaba a la fiesta.

Denki podría competir con Einstein con su inteligencia. Era obvio que esperaba a Todoroki. Lo vio suspirar y bajar los hombros, cuando sus dos amigos dejaron de prestarle atención para enfrascarse en una de sus típicas peleas de pareja. Seguro que ya se había resignado a la ausencia de su amorcito, porque casi era medianoche.

Shoto le había asegurado que iría, e internamente Kaminari también se había emocionado un poco, porque con el pretexto de pasarle la ubicación de su casa, intercambió número con el muchacho. Pero este no llegaba y Denki comenzaba a pensar que todos los hombres eran iguales. Sí hasta él se siente decepcionado, no se imagina como debe sentirse Midoriya.

Lo mejor era que los cumpleañeros compartan penas.

Miró de nuevo a su alrededor, todos estaban demasiado enfrascados en sus propios asuntos como para interrumpir su siguiente movimiento de su operación "necesito el chisme completo". Por seguridad propia, volvió a echar ojito a dónde estaba Bakugou, por eso de querer preservar la vida.

Cuando vio que era seguro, se acercó.

—Oi, viejo, no te preocupes seguro que llega, deja de mirar a la puerta. Se te va a escapar el alma si vuelves a suspirar así— dijo lanzándose a abrazar a Izuku por los hombros —. Mientras vayamos a bailar un poco, hoy estás algo tieso. Vamos que ese perro necesitas sacarlo a pasear.

A Midoriya se le colorearon las mejillas. Atrapado. Sí estaba esperando a Todoroki aunque en un principio, simplemente no había estado completamente seguro de si era una buena idea invitarlo o no. Desvió la mirada en un intento vago de alejar su cara de Kaminari. ý se rascó la mejilla con nerviosismo.

—¿D-de qué hablas Kaminari-kun? Yo no estoy esperando a nadie — carraspea la garganta y continúa algo confundido —. ¿Cuál perro?

—¡El perro culazo que te cargas, pelusita! — dice entre risas —. Soy hetero, más no ciego. Vamos a bailar. Seguro que tú Romeo no tarda en llegar.

Ya vale, sí Midoriya había estado rosa fresita, ahora estaba rojo tómate. Uno bien maduro y tartamudo porque ni siquiera entiende sus palabras. Pero Uraraka ha escuchado a Denki y suelta una risotada lo suficientemente fuerte como para hacer sentir más avergonzado a Izuku.

Pero también lo anima a ir a bailar. Kaminari le toma de la mano y lo arrastra hasta la pista. Ochako empuja a Izuku por la espalda, mientras que Tenya camina unos pasos más atrás medio resignado a la extravagante panda de amigos que tiene.

(..)

Nunca se ha caracterizado por ser una persona exactamente sociable. Puede que estar en

la fiesta de los tíos populares de la universidad, no sea su máximo sábado por la noche. De hecho, nunca se había parado a una.

O sea, nunca había sido invitado, pero se sabe bien que estas fiestas organizadas por ellos, son de acceso libre. Algo así como en las películas americanas juveniles. Ahora que lo pensaba con más detenimiento, la vida en la UA era algo así como vivir más apegado a los valores occidentales que orientales. No se quejaba, la cultura japonesa puede ser un tanto sosa, aburrida, y estricta.

Shoto supone que tiene mucho que ver con que sea una escuela prestigiosa, dónde los intercambios escolares son muy fáciles de realizar; como es el caso de Melissa, que según los rumores decían que por influencia de su padre —un desarrollador importante de Nintendo— , había decidido abandonar América para embarcarse a una aventura nipona. O simplemente sea el hecho de que son jóvenes de familias ricas y poderosas. No sabe, igual tampoco es que le interese mucho. Solo está ahí por una sola cosa:

Midoriya.

La situación con Izuku es un poco complicada. Bueno, tal vez, no sea exactamente Izuku el problema, pero aun así le causaban el suficiente conflicto para pensárselo dos veces dentro

de su auto antes de bajar a dar la cara.

Lo que pasó con Bakugou le hizo replantearse muchas cosas. Tantas que incluso lo llevan a casi desistir sobre asistir a esa fiesta. Kaminari le una foto de Midoriya mientras bailaba con las porristas. Era como haber tenido un deja-vú. Uno que le había dejado con un sabor extraño en la boca. Y que lo motivo lo suficiente como para subirse al auto, poner en el GPS la dirección que el idiota de Denki le había proporcionado y manejar por 40 minutos a casi medianoche.

Así que, ahí estaba estacionado afuera de una enorme casa infestada de universitarios ebrios que, literalmente están echando la casa por la ventana. Tragó seco en un intento estúpido de darse valor para no volver a prender el auto y majenar de regreso a su casa. Dónde lo estaría esperando su cómoda y confortable cama, en su cuarto con aire acondicionado y su pantalla de 60 pulgadas.

Lo intentó, pero no pudo. No pudo no desistir. Necesitaba respuestas sobre Midoriya.

Así que con la única pizca de valentía que tenía, se bajo del auto y caminó hasta la entrada de la fiesta. La puerta estaba abierta de par en par. Se supone que era una casa, pero las luces eran neones y casi no había espacio para caminar. No conocía a casi nadie, solo algunas tías —y tíos— con los que había follado con anterioridad pero que no se atrevían a hablarle porque sabían las reglas de Todoroki.

Un hombre que no pasa la noche a tu lado. No repite, no se compromete. No le importa.

Buscó con la mirada al grupo protagonista de la fiesta. Había podido divisar a la manager en en una plataforma dónde tenía una mesa de DJ y platicaba muy amenamente con una persona que le daba la espalda a Todoroki.

Caminó hasta la barra de bebidas, eventualmente alguno de ellos iría y lo encontrarían, para después llevarlo con Izuku. Igual, se podría ahorrar como mil problemas si simplemente le mandara un mensaje a alguno de los dos festejados, pero el orgullo le podía lo suficiente como para no hacerlo.

Así que se preparó un whisky y miró directo a la estancia principal. En dónde como por arte de mágia Izuku aparecía en su rango de visión. Usaba una camisa vino,abierta hasta casi la mitad del pecho y unos pantalones negros lo suficientemente pegados para marcarle todo el culo, que a él tanto le gustaba ver. Además estaba sobre una mesa, bailando "Tusa" con su mejor amiga.

Se veía tan inspirado cantando, que no pudo evitar sentir un poco de gracia y también algo atacado. Sonrío bajito, —muy bajito porque el labio le dolía—, se ocultó detrás del vaso rojo que tenía en la mano.

Parece que su mirada fue lo suficientemente insistente como para que Izuku bajara de un saltó cuando lo vio. Caminó hasta él con una sonrisa de oreja a oreja, seguro que ya había bebido lo suficiente como para tenter ese descaro.

A Shoto le invadió una sensación cálida en el cuerpo. Soltó una ligera risa y espero hasta que Midoriya llegara hasta él.

—¡Todoroki-kun, pensé que no vendrías! — gritó medio eufórico — Oh por Dios, ¿Qué te ha pasado en el labio? Se ve mal ¿Estás bien? ¿Tienes otra herida? ¿Por esto es que no habías llegado? ¿Nececistas algo?

Shoto hizo mala cara porque por más que le gustaría decirle la verdad de lo que había pasado, estaba casi seguro que el chistesito lo terminaría por afectar mas a él que a Bakugou. Así que no lo hizo, no se lo dijo.

—No es nada, no te preocupes. Solo fue un pequeño… ¿accidente?

—¿Necesitas algo?

—No, Midoriya. De verdad que no es nada. ¿Qué tal te la estas pasando en tu fiesta de cumpleaños? Que idiota, obvio te la estas pasando bien. ¿Debería felicitarte?

—No ahora, la siguiente semana es mi cumpleaños número 21.

—Tortolos, ¿Qué hacen aquí? ¡Vamos a festejar que ya somos legales, pelusita!

De nuevo Kaminari los había arrastrado a la pista de baile. Midoriya no se quejó, ya estaba lo suficientemente alcoholizado y ambientado como para hacerlo. Lo llevaron hasta el centro. Todoroki no era un gran bailarín, pero se defendía. Había aprendido porque Fuyumi lo había arrastrado a un centro de baile, cuando eran niños.

Bailaron, una, dos, tal vez tres o cuatro canciones. Bebieron tequila como Melissa les había enseñado que lo hacían los mexicanos. Chupando limón y sal directo de la palma de sus manos antes de empinarse un shot que le quemaban la garganta. Midoriya era una bomba de energía cuando estaba medio ebrio. Eso lo sabía, así fue como lo conoció, pero verlo de cerca, era cegador y deslumbrante.

Incluso lo había obligado a jugar limbo. Nunca había doblado tanto la espalda. Y aún se preguntaba como es que las personas tiene la capacidad innata separar la movilidad de sus hombros, del resto de su cuerpo, porque él simplemente no podía, se había sentido súper avergonzado cuando la risa de Midoriya inundó sus oídos, y le decía "Troncoroki".

Obviamente, Todoroki perdió con rapidez, pero los últimos en caer habían sido las porristas, Denki e Izuku. Aunque la ganadora absoluta había sido Ochako y su mejor amigo mejor amigo la había cargado de cabalito para darle un montón de vueltas en recompesa.

En algún momento de la noche, Shoto había logrado robarse a Midoriya a punta de mentiras, y lo había mantenido a su lado en una amena conversación Antes de que Mina llegara a reclamar su atención. Todoroki vio como Midoriya era arrastrado hacia sus amigos. Sin decir ni pío,ni poner peros. No era nadie para limitar al muchacho, pero si se moría de ganas de arrastrarlo lejos de ahí y ser él quien robe toda su atención. Y tal vez, robarle unos besos más.

¿Es tarde para retractarse sobre la idea de acompañarlo al juego ?

Que si bien la última vez las cosas no le habían salido de la menor manera, después de haber recogido su dignidad hecha añicos y que se le pasará el mal sabor de boca. Se dió cuenta que su persona no le era tan indiferente a Midoriya como lo había estado queriendo hacer parecer. Le siguió el beso con la misma devoción que él entregó. Por eso es que sintió sintió tanta decepción de que se haya separado tan abruptamente.

Izuku quería besarlo, aunque lo negara.

Y él había encontrado algo más que un gusto culposo en sus labios.

Levantó la vista y enfocó por primera vez hacia dónde Midoriya había sido llevado. Izuku estaba a un lado de Bakugou, para variar. Rodó los ojos sin poder evitarlo. Ambos estaban haciendo una competencia de beerpong contra los dueños de la casa. Uraraka animaba a su mejor amigo cada que era su turno.

¿Cómo debe reaccionar cuando ve a Bakugou y Midoriya ahora? ¿Por qué esa punzada en el pecho se incrementó con creces y le hace sentir tan mal? ¿Cómo es que pasó de estar jugando a preocuparse en serio por sus propios sentimientos?

Es tan horrible ver a Midoriya celebrar a su lado; dirigirle miradas y ver como Bakugou solamente asiente a ellas, sin necesidad de preguntar más porque simplemente se entienden. Con esos putos chistes locales que se tiran entre ellos, y a los que sus amigos ya están lo suficientemente acostumbrados, como para perder el tiempo intentando preguntar de que se tratan porque siempre recibían sonrisas de disculpa por parte de Midoriya y un "Mierdas que un puto extra no entendería" por parte de Bakugou. Es que se ven tan habituales, cotidianos, que, si Todoroki no intentara meterse en medio, le daría un poco de pena verlos separados.

¿Cómo se supone que va a entrar al corazón de Midoriya si ya está siendo ocupado por alguien más? ¿y por qué le molesta tanto?

Es posible que Izuku guste de él, pero ¿cómo lograr proclarmarse dueño absoluto? ¿Cómo dejar de ser un observador que está integrado a su vida? ¿Cómo dejar de ser una segunda opción?

O tan siquiera una opción.

No entendía a Izuku de nada, sabe que la atracción es mutua pero porque evitar tanto a

Los pensamientos vienen y van, al mismo tiempo que la partida de beer pong que se está llevando a unos metros de él.

Mina y Uraraka saltan sobre Izuku cuando su equipo se proclama ganador, mientras Denki bebe el último trago de cerveza de ese vaso rojo. Bakugou sonríe de lado, cuando Kirishima empieza a lloriquear sobre lo varonil que es aceptar su derrota, sonríe aún más cuando su amigo de la infancia toma a las féminas y da un montón de vueltas en su propio eje mientras las abraza y todo se llena de risas.

Están entre un mar de gente, hay más bebidas alcohólicas de las que podría contar, un montón de líquido tirado en el piso de dudosa procedencia. Música a niveles tan altos que podrían provocarle una migraña en cualquier momento. Cuerpos sudorosos, moviéndose con tanta rapidez y tanta lentitud al mismo tiempo. Es como si la vida se le estuviera escurriendo entre sus manos y Shoto simplemente estuviera parado ahí, recargando su cuerpo contra la barra de la cocina con un vaso en su mano como única compañía.

Nadie se acerca, ni siquiera a ligar. ¿Por qué lo harían sí Todoroki pretende a Midoriya? ¿Quién en plena fiesta que celebra a Midoriya y sus amigos se echaría la soga al cuello? Nadie era lo suficientemente estúpido como para hacerlo. Significaría la ruina. A todos les importaba lo suficiente su reputación como para tan siquiera intentarlo. Shoto tampoco tenía ánimos para intentar enrollarse con alguien.

Así que estaba solo. Completamente solo.

¿Cómo es que podría sentirse solitario en un lugar tan atiborrado de gente? O mejor aún ¿Cuándo fue que la soledad se convirtió en un sentimiento tan habitual en él y por qué ahora la sentía a viva piel?

Era su culpa, él se había encargado de evitar cualquier apego a su persona. De crear lazos afectivos con ajenos a su familia nuclear y Takoyami. Se había negado rotundamente a iniciar cualquier conversación que no le diera algo que a él le conviniera. Shoto simplemente se había cerrado ante el mundo. Porque así nadie podría lastimarle, porque así no tendría que volver a vivir decepciones que le rompieran las esperanzas.

«Joder, que putada era esa

Sin pensárselo, de un sorbo se echa lo que resta del whisky en su vaso. Le arde la garganta, quema, la picazón se extiende por todo su esófago, pero quiere más. Necesita más, tal vez sí pierde la consciencia podría olvidarse de todas las mierdas que ha estado pensando durante las últimas 24h. Bien le hace falta, ¿a quién le importaba el amor y todas sus putadas?

A Shoto no. ¡Qué se vayan a la mierda! ¡Al infierno! ¡A la chingada!

¡¿Quién las necesita?!

Claramente él no.

Gira su cuerpo y recarga los codos sobre la barra, para tomar la botella de ¿Tequila? Y echarla indiscriminadamente en su vaso. Volver a beberlo como sí de agua se tratase. Golpeó la mesa cuando terminó su bebida.

—Te ves patético — una voz femenina atravesó sus oídos. Le estaba reprochando.

—Piérdete, Yaoyorozou — dijo sin mirarla, aún mantenía la cabeza gacha.

—Parece ser que alguien no te corresponde —soltó una risa desganada —. ¿Es por esto que tú no me correspondes a mí?

—Joder, que puto dolor de huevos eres. No estoy enamorado. No hay nada que corresponder.

—Ah, claro por eso estás que te cagas.

—Quisieras.

Shoto no siguió escuchando. No podía, sentía asco por sí mismo. Yaoyorozou tenía razón. Era un puto patético que se estaba embriagando por no conseguir un capricho. Camino por la estancia atestada de cuerpos juveniles y hormonales, que estaban lo suficientemente borrachos del ambiente, como para tan siquiera hacer reparo de su existencia.

Tal vez empujó a personas para abrirse paso, tal vez lo invitaron a bailar, tal vez él se negó con creces. Quizá Momo lo ha seguido a la distancia, pero a él poco le importa.

Abre la puerta del cuarto de baño. Es lujoso, pero huele a vómito. Extrañamente está vacío, es usual que en ese tipo de lugares, los cuartos a estas horas de la noche ya estén ocupados para echarse un polvo rápido. Eso es lo que hubiera hecho Todoroki antes. Dio un portazo tras de sí para llegar al lavamanos. Puso las manos sobre este, y vió el agua correr unos segundos pensando en que lo mejor era irse a casa y que había sido un rotundo error pararse en esa fiesta.

Hizo un cuenco con sus manos para poder recibir el agua y aventarla directo a su rostro. Estaba fría, pero era refrescante. Lo necesitaba para despertar de la ensoñación en la que se sentía. No se había fumado un porro, pero estaba teniendo un mal viaje. Uno que le dejaba con sensaciones que pocas veces había sentido en su vida

Levantó la cara, y al abrir los ojos lo primero que observó fue a Yaoyorozu parada atrás de él, tiene las manos en su espalda, cerrando la puerta. Está enfundada en un short que poco dejaba a la imaginación y que hacía resaltar sus largas y torneadas piernas que él conocía al derecho y al revés; Usaba una blusa de cuello alto. sin mangas, en color rojo que le sentaba muy bien. Pese a lo bella que era, se veía demacrada.

Todoroki cree que el alcohol le pega mal a cualquiera a las 3 de la mañana.

—Vete de aquí.

—¿Por qué? — dijo con un tono seductor, con el mismo que había logrado hacerlo ceder unos días atrás.

¿Qué podría ser diferente ahora?

—Estás ebria. Yo no pienso meterme contigo de esa manera.

—¿Así que aún piensas en tener sexo conmigo?

—No me interesa, por favor, déjame solo. No estoy de humor para aguantar tus estupideces

Momo comenzó a acercarse a paso lento, Todoroki no tenía escapatoria porque a su espalda había un mueble que se lo impedía. Aún así endureció el gesto, dejándole claro que no quería tener nada que ver con ella. No es que sienta pena porque ella tenga sentimientos románticos, sino porque a él simplemente ya no le apetece y no quiere volver a sentir culpas por esa situación en concreto.

—¿Por qué? Es que te ves muy desanimado el día de hoy, pensé que tal vez podríamos pasar un buen rato los dos juntos, ya sabes, como en los viejos tiempos — dijo acariciando su torso con suavidad.

Todoroki pudo notar, que efectivamente, Yaouyorozu olía a alcohol, que no caminaba de manera recta, estaba ebria, pero no sabía que tan inconsciente estaba. La tomó de hombros con firmeza y la alejó de su cuerpo.

—He dicho que no. ¡Para con esto! ¡Es absurdo! Estás ebria, no piensas.

—¿Que yo no pienso, Todoroki? ¡Claro que pienso! y para tu información también siento. ¿Qué hay de ti? ¿sabes tan siquiera que son los sentimientos o conoces otra cosa que no sea el sexo? — grita con resentimiento.

Momo pone ambas manos en el pecho de Shoto para empujarse hacia atrás.

Pero a Todoroki le duele la declaración. Si tiene sentimientos, y justo en ese momento los siente más que nunca. ¿Es su karma por ser tan mierda con Midoriya? ¿ese es su castigo por jugar con él?

— Claro que los tengo, Yaoyorozu; pero no por ti —le sostiene la mirada, mientras suelta la declaración con firmeza. Parece que ha visto el momento exacto en el que ella termina por romperse, porque el rostro se le descompone y sus bonitas facciones se rompen. Por mucho que odie el momento, odia más ver a una mujer llorar. Nunca soportó ver a su madre llorar, mucho menos a su hermana. Es malo con esas cosas —. Oye… no llores. Esto no tiene sentido, no deberías entregar esos sentimientos a mí.

—¡Ah claro! Ahora vienes y te haces el santo. ¡Una mierda, Todoroki! Sé sincero por una puta vez en tu vida. ¿Es por Midoriya?

—¡Joder! ¡¿Qué parte de "él no tiene nada que ver aquí", no has entendido?!

—Chúpame un huevo. Dices "él no tiene nada que ver" pero te estabas embriagando mientras lo observabas ser con Bakugou.

—Eso no es cierto…

—Claro que lo es. ¿Por qué mientes? ¡Parece que el único que no lo sabe eres tú!

—Yaoyorozu, basta.

—¡Él no te quiere! —grita casi desgarrándose la garganta — ¡Yo sí! ¿Por qué te es tan difícil verlo? ¿Qué te da él, que yo no pueda darte

Es turno de Todoroki para hacer una ligera mueca de dolor. Porque se la ha dejado ir sin miramientos. Momo le ha clavado aún más profundo la estaca que Bakugou le había dejado en el corazón.

Quizá porque estaba ebrio le habían calado más las palabras malintencionadas de Yaoyorozu, o eso es lo que quiere creer, porque siente como si le temblaran las rodillas un poco y estuvieran a punto de dejarle mal. Apretó los labios con fuerza, buscando que contestar, sin dejarse más vulnerable de lo que ya se sentía.

Joder, todo era una mierdas.

—¿Y qué si no me quiere? Eso no cambia nada mi sentir, independientemente de lo que sea que yo sienta.

—¿Por qué no me dejas quererte, Shoto? ¡Prometo ser todo lo que busques!

—Para, solo te estas lastimando.

—Para, solo te estas lastimando — murmura.

Todoroki quiere escapar de ahí. Ya no puede más, solo quiere llegar a su casa y perderse en cualquier cosa que le saque de su cabeza a Midoriya. Lo vuelve loco, quiere dejar de sentir que su pecho arde y que se rompe.

La hace a un lado, y camina directo a puerta. Dando por zanjada la conversación. No quiere más problemas, ni más emociones. Porque ha sido como si se hubiese aventado de un helicóptero sin paracaídas y este en caída libre, sin opción a ser salvado.

Pone su mano en la perilla y espera un momento antes de salir.

—Adiós, Momo. Espero que puedas encontrar a una persona que te quiera con la misma intensidad con la que tú quieres

Abre la puerta, después de su despedida.

—Shoto, espera — le ha tomado de la muñeca jalándolo hacia ella. Ahora le da la espalda a la salida —. Por favor… — murmura a duras penas.

—No puedo, lo siento.

—Yo… — Yaoyorozu abre los ojos con sorpresa y después endurece el gesto.

Es ahora o nunca.

Lo besa, ha jalado de su cuello para bajarlo directo a sus labios. Shoto no puede hacer nada, pero no se mueve. No responde, le sabe mal. No están en sintonía, aunque Momo lo está haciendo lo más grande que puede. No le gusta, pero tampoco se siente capaz de alejarse.

Hasta que escucha un jadeo tras suyo.

Regresa en sí. Recuerda donde está y lo mal que se podían tornar las cosas sí lo vieran en esas circunstancias que seguro se malinterpretarían. Gira para mirar por encima de su hombro. El estómago se le cae al piso y todo su cuerpo ha dejado de funcionar.

Es Midoriya.

Sus ojos verdes. Sus bonitos ojos verdes le demuestran lo perplejo, desilusionado, y dolido que se encuentra. El color se le ha ido de la cara, está pálido y sus pecas apenas y se notan. Mantienen la mirada pero nadie dice nada, hasta que Izuku reacciona, mueve sus labios, le están temblando. Abre y cierra la boca, y vuelve a abrirla, pero no sale nada.

—Y-o, yo vi que-e… estaba abierto. Lo siento, no sabía que estaba ocupado. Yo, y-yo no, lo siento — dice con la voz quebrada. Dando un paso atrás cuando Todoroki da uno al frente para intentar alcanzarlo.

—No es lo que parece…

Pero Izuku no lo escucha, ha emprendido la carrera. Shoto siente como la vida de le va de entre sus manos. Mira a Yaoyorozu y le grita "¿Qué mierda hiciste?" antes de correr atrás de él.

Midoriya está tan arrepentido, tan jodidamente arrepentido. Solo había ido al baño, para librarse un momento de sus amigos que parecían querer emborracharlo. Y en una excusa escueta que el solo se había dado para aprovechar el tiempo para buscar a Shoto. Atravesó la multitud con prisas, ni siquiera se detuvo a pedir disculpas pero evitando a toda costa encontrarse con sus amigos porque le harían preguntas que no está dispuesto a contestar y un "te lo dije" saldría de su boca, entonces, él se desharía ahí mismo.

No le importaba nada, ni siquiera ser grosero, se estaba asfixiando ahí adentro y los gritos de Todoroki lo empeoraban. No quería parar, no quería voltear, le dolía el corazón y quería sentarse a llorar.

¿Pero por qué llora si no son nada? ¿No fue él el que dijo que solo serían amigos porque no quería arriesgar su corazón? ¡Justo por eso no quería arriesgar su corazón! Todoroki no era de fiar y se lo había demostrado.

Era un tonto, un completo tonto. ¿Por qué se sentía tan mal? Shoto no le debía nada, ¿Qué clase de cosas estaba pensando? ¡No eran nada! No le debía explicaciones, ni él tenía porque salir corriendo después de haberlo visto tan contento besando a Momo.

¡Cómo no lo imagino! Ella es tan bonita, y tan inteligente y amable. Hace las cosas tan bien y él solo era él. Y Shoto es tan genial, tan guapo, que siente que hacen tan buena pareja que solo le dan ganas de hacerse a un lado.

¿Cómo pudo si quiera creer que Todoroki sí sentía algo sincero por su persona? Que ingenuo era.

«Tonto, tonto, tonto.»

Cruzó la entrada principal y llegó al jardín. Estaba vacío, era de madrugada y la brisa veraniega, podría ser incómoda para algunos. Se abrazó a si mismo y caminó hacia los rosales que estaban junto a la cerca que separaba los terrenos vacíos a su alrededor. Cuando el aroma de las flores le pegó directo a la cara, recordó a su madre y lo mucho que le hacía falta un abrazo de ella en ese momento.

—¡Midoriya! Por Dios, ¡escúchame! Déjame explicarte lo que viste — dice jadeante Todoroki, que a duras penas le ha podido seguir el paso.

—¡Déjame, en paz! — grita Izuku al borde de las lágrimas, mientras sigue caminando p el pasillo que conecta el jardín principal con el trasero.

—¡No, hasta que me escuches! — responde con desespero, por fin logrando alcanzar el hombro de Izuku y haciéndolo detener su marcha —. Prometo dejarte solo después…

—¡No quiero escucharte! ¿Qué es lo que no entiendes de eso? ¡Es que tú no tienes nada que explicarme a mí! No somos nada, Todoroki-kun. No me debes nada, puedes hacer lo que tú quieras, enrollarte con quien tú quieras ¡Y a mí no debe importarme ni siquiera un poco!

—¡Puede que a ti no te importe, pero a mí sí! ¡Me importa y mucho! Yaoyorozu fue la que se lanzó a besarme

—¡Eso ya lo sé! Yo lo vi en primera fila. ¿Acaso se te olvida?

—¡Por favor, guarda silencio y escúchame! Hay una explicación

Todoroki lo había tomado por los hombros y comenzó a sacudirlo. Pero como siempre lo imagino, Izuku es fuerte, de un manotazo lo aparta y comienza a caminar de lado a lado. Poniendo sus manos sobre su cabello, está entrando en una crisis nerviosa y Shoto no sabe que hacer y mucho menos cuando empieza hablar con tanta rapidez.

—¡Qué no quiero! Te repito tú y yo no somos nada, no me importa, no quiero que me import-

Shoto le está besando de nuevo. Literalmente le ha robado las palabras de la boca a besos desesperados, injuriosos. Que le sacuden el cerebro y le dan vuelta a su universo, pero que sirven de bálsamo, también como tope a sus pensamientos, porque lo deja totalmente en blanco.

Y sus fuertes manos lo han tomado de las mejillas y no lo dejan escapar, aunque tampoco quiere, pero tiene que hacerlo.

Sin embargo, Shōto ya conoce sus jugadas y se aferra aún más. Se deja embriagar en sus besos sabor a tequila y lágrimas, pero también hay cariño, mariposas en su estómago.

Entonces se separa, pero junta sus frentes. Porque quiere observar de cerca y contar el número de pecas. Son cuatro en cada mejillas las que destacan con más fuerza. Tiene los labios húmedos y entreabiertos. Las mejillas sonrojadas, bien rosas.

Shoto comienza a entenderse.

—Lo siento, no sabía cómo hacerte callar… Yaoyorozu y yo teníamos una relación de esas sin compromiso, solo sexo, pero no hace mucho terminamos con eso. Yo… estaba discutiendo con ella porque quiere cosas de mí que yo no puedo darle y que no quiero darle.

Midoriya le mira dubitativo y da un paso hacia atrás, para poner distancia, sin saber que responder a lo que le están diciendo. Pero no reclama por el beso y Shōto lo siente como una pequeña victoria.

Pero lo ha hecho llorar.

—Yo-o no sé si debería creerte — dice con más tranquilidad. Mordiéndose el labio, sin atreverse a mirar a Todoroki.

—Oi, Deku. ¿Qué estás haciendo? — grita Bakugou desde la entrada, sin dar un paso.

Midoriya se tensa al escuchar su voz y suspira un poco pero también farfulla un "mierda". Porque no quería más problemas de los que ya tiene. No puede con tanto drama en su vida. Así que asoma la cabeza por encima del hombro se Todoroki y responde:

—¡Nada, Kacchan! ¡Ya voy! — rodea a Shoto, sin nisiquiera despedirse para caminar con rapidez hacia su mejor amigo

—¿Por qué tienes los ojos rojos?

— Kaminari-kun me ha dado un montón de tequila y ya me sentía un poco mareado. Todoroki-kun me ha traído para que tome un poco de aire — dice cuando llega a su lado pero trastabilla un poco y está apunto de caer, pero es rápidamente sostenido por Katsuki.

—Idiota. Ya sabes que los Dekus no soportan el alcohol. Tienes que buscarme cuando te sientas mal, porque eres un Deku que no sabe cuidarse solo. Vamos a dentro, te prepararé un café.

Bakugou había pasado un brazo de Izuku por encima de su cuello, para ayudarle a caminar. Después miró de mala gana a Todoroki, quien había observado todo sin decir absolutamente nada. De nuevo había pasado a ser un cero, uno bastante olvidado.

Le duele y mucho.

"El amor se siente como estar en una montaña rusa, cielo. A veces estás arriba disfrutando de la vista, y en otras ocasiones, te encuentras de bajada sin poder poner freno". Las palabras de su madre resuenan en su cabeza.

«Uhm, ya veo. Así que esto se siente estar enamorado»

(...)

¡Hola! O sea, ya sé que me desaparecí un montón, pero es que jajaja de verdad que todo lo malo que me pudo pasar, me pasó. Recibí el año sin laptop y con COVID. Podía escribir desde mi tablet, incluso me compré un teclado, para vencer al sistema; pero simplemente no es lo mismo y no me sentía cómoda. Además ¿Qué pedo con el Omicrón? Agota muchísimo. A mí me contagio el puto amigo de mi hermano. Literal, pasé las fiestas solo con mi familia núclear y ese bro; pero bueno, aquí estamos de regreso.

Este capítulo es considerablemente más corto que el anterior, pero todo lo que pasó en el anterior lo necesitaba para poder llegar a la última frase que suelta Shoto en este. ¡PORQUE POR FIN SE DIO CUENTA! Nada más se tardó 7 capítulos. Jajajaja Joder, debo decir que yo también casi lloro cuando escribía como a Shoto se le rompe el corazón.

Qué tal, ¿eh? Esperaban todo este drama? Katsuki había estado demasiado pasivo para ser él. Por fin lo vemos tomar acción en la historia, créanme cuando les digo que no es el único papel que tiene este hombre.

También tenemos la presentación de Denki como personaje y es el autonombrado nuevo amigo de Shoto XD. Yo tengo desarrollados casi todos los capítulos de este fic en mi cabeza, y en un inicio Denki no era tan importante como para darle una presentación, pero ayer en la madrugada tuve una revelación cósmica y todo encajó mucho mejor JAJAAJ y bueno, aquí tenemos al bien Kaminari.