Sandy97: No importa que tardes! Así que ni te preocupes! Yo siempre muy agradecida de tus Rv y de lo mucho que te gusta la narración. La verdad que escribir a Denki me parece súper divertodo. No es pesimista como Shoto, y tampoco es un sobre pensador como Izuku. Ni tampoco tiene ganas de cometer asesinatos, como Bakugou JAJAJA. Así que es muy ameno

Pues sí, pobre Momo, le ha jugado chueco a Shoto. Bendito, shoto ¿Qué harás ahora?

NSTF; Jajaja sí, la amo. Katsuki si tiene razón de ser sobre protector, pero no nos lo han dicho completo, solo a medias y perdido entre pensamientos de Bakugou e Izuku, peor no más. jajajaj

Veamos como Shoto lleva el matiz de Denki, porque este podrá ser tonto pero no estúpido, y no va jugar con la muerte alentando a Midoriya XD

Otra vez muy largo, perdón


Lunes, 8 de julio.

Hay un mar de gente, que corre de aquí a allá en los pasillos de la universidad. La gran mayoría viste con los colores naranjas y verdes, que hacen alusión al traje de las porristas. El festival deportivo es uno de los eventos más importantes para la UA. Es que la escuela no solo destaca en su ámbito académico, sino que también en los deportes, principalmente en el voleibol.

Es por eso, que cada año, con el fin de atraer más estudiantes, se hace una demostración a puerta abierta de todos los clubes que hay en el campus. Todoroki nunca había participado. De hecho, nunca se sintió lo suficientemente interesado para asistir. Así que todo lo que estaba ocurriendo era completamente nuevo.

Imágenes de un tigre de blanco por todas partes. Y también una botarga que bailaba en la entrada, entregando folletos con las diferentes actividades y horarios de las funciones principales. Shoto, jamás le había puesto la atención necesaria como para recordar que se trataba de la mascota de la escuela, pero le dió las gracias por el papel.

Lo abrió solo para confirmar la hora que Denki le había proporcionado junto con el mensaje de "Espero verte ahí, viejo. Midobebé estará esperando a su Romeo. Te puedo dejar mi casa para que le des un premio de victoria".

Shoto no entendía a Denki, ni su fascinación por juntarlo con Midoriya, pero tampoco era como si le disgustara por completo, lo creía agradable, a cierto grado. Una persona extraña, sin duda, pero eso era algo que ya no le sorprendía de los amigos de Izuku.

Tal y como le había dicho Kaminari, el torneo de vóley empezaba a medio día. Le advirtió que debía llegar un poco antes si es que quería encontrar un lugar para sentarse. Él recomendaba que Shoto llegara a las 11:00 am. Así que Todoroki tomó el consejo, porque él era sumamente nuevo en el asunto, pero quería estar presente y conocer un poco más de Midoriya

Aunque esté le odiara.

No se había contactado con él, ni Todoroki se había atrevido a enviar un mensaje para intentar aclarar la situación. Estaba siendo cobarde, muy cobarde; pero también estaba resentido. Midoriya ni siquiera se había tomado la molestia de escucharlo, sin embargo corrió a los brazos de Bakugou en cuanto se le presentó la oportunidad. No dudó ni un solo instante en hacerlo y eso le había partido.
Le rompieron el corazón el mismo día que descubrió que estaba enamorado. Puto chiste de mierda. ¿Así era como funcionaban las cosas? Él prefería seguir en las sombras, alimentandose del sexo. Así era mejor, no dolía, al menos. Y tampoco te obligaba a cometer estupideces como las de ir al partido de un tío que te botó por su "mejor amigo".

Estaba siendo un completo idiota, que no podía controlar sus impulsos. Bueno, ¿de aquí a cuando se había podido controlar cuando se trataba de Midoriya?
Estaba fastidiado, con el corazón hecho trizas y con la cabeza revuelta; pero aún así existía ese placer masoquista de verlo, aunque fuese a la distancia. Aunque no se atreviese a hablarle. Por eso es que se había levantado esa mañana sin mucho ánimo pero que sin darse cuenta, ya estaba listo y saliendo de su casa medio camuflajeado con una gorra y un cubrebocas.

Suspiró derrotado, había sido completamente vencido por Midoriya. Y no existía una verdad mayor a esa.
Caminó hasta el gran gimnasio. Era grande, mucho más moderno que el que usa el equipo para entrenar usualmente, bien podría ser uno que estuviera financiado por el gobierno. Todoroki cree que se debe a que la universidad, en ocasiones presta sus instalaciones para ser sede de las competencias regionales que dan pase a los nacionales.

Cuando llegó, quedó un tanto estupefacto. Denki dijo que debía llegar temprano para apartar lugar, definitivamente lo que estaba viendo no era lo que esperaba. El gimnasio estaba a tres cuartos de su capacidad, las butacas estaban de colores. La sección de la UA, obviamente era la más llena, pero también había otras tres secciones. Shoto se imaginaba que era de las escuelas con las que tendrían esa especie de Torneo amistoso.

Según sabe la universidad Ketsubutsu, la de Seiai y la academia Shiketsu, también están en Tokio pero en diferentes distritos. Por eso imagina que haya tantos aficionados que apoyan a sus equipos. Había bandas de música, también un montón de pancartas con lemas como "mantenerse firme ante la adversidad", "Plus ultra", "No necesitamos recuerdos".

Era una experiencia totalmente ajena a su zona de confort pero parecía interesante. Se fue a sentar hasta una de las butacas del final en la parte donde se encontraban los colores verde y naranja. Bien en lo alto, podía ver la cancha completa.

Unos momentos después, se empezó a escuchar un vitoreo, que desconcertó a Todoroki. La gente a su alrededor, se había levantado, aplaudían y gritaban con ganas. Shoto miró de nuevo hacia la pista. Y reconoció la cabellera verde que tanto le gustaba. Midoriya y los demás empezaban a hacer su ronda de necesariamente estaba nervioso, pero sí un poco frenético. Necesitaba jugar, mucho. En serio su cuerpo se lo pedía a gritos. Es que esa era la única manera que tenía para calmar sus pensamientos, que estaban en una constante ida y venida en un vórtice que lo estaba llevando a la desesperación.


Midoriya, como podía, estuvo actuando con normalidad. Después de que Kacchan lo rescatara de las garras de Todoroki, le dio ese café que le había prometido, pero aún así Izuku se había tirado a tomar alcohol porque sí. Sin motivo alguno. Solo se dejó llevar por el ambiente de la fiesta porque no quería seguir pensando en el momento exacto en el que abrió la puerta del baño.

Fue como una patada en los huevos.

Así lo sintió.

Pero estaba enojado, tan enojado que la voz de su cabeza le repetía en un constante bucle " te lo dije". Kacchan, parecía haber notado en él algo extraño cuando Izuku se levantó el domingo y desayunó sin decir mucho, alegando que tenía una migraña de mierda. Se mantuvo ocupado todo ese día, que si invitando a Kacchan a ver una película en el cine, que si guardando su equipo para tener listo para el festival, que sí la cena, que la actualización de Jujutsu Kaisen y también de ese fanfic que tanto le gusta, pero que le hace sufrir y con el que tiene una relación de amor odio. Sí, ese de LauraArcher, dónde su personaje favorito queda en coma.

Se saturó tanto en un día, que ahora pedía vóley a gritos.

Izuku estaba sentado en una de las bancas de los vestidores del Gimnasio Gamma. Moviendo frenéticamente sus piernas en un constante zapateo. Mirando la hora en su celular un poco desesperado porque llegará el momento en que el entrenador dará la orden para salir a calentar en la cancha.

—Oi, amigo, ¿estás bien? — Kirishima, se había sentado a su lado, poniendo una mano sobre espalda.

—Si, solo quiero jugar un poco. Además vamos contra la academia Shiketsu, hace mucho que no veo a Shindou. Así que me alegra un poco.

—Oh, cierto... Con razón

—¿Qué?

—Blasty, tiene un humor de perros el día de hoy.

—A Kacchan no le agrada Shindou. No sé por qué, sí es muy amable.

Kirishima suspiró un poco por la ingenuidad de Izuku, y se le quedó atorado un "no,no es amable. Solo lo es contigo porque quiere tu culito". No sería muy inteligente si Eijiro decidía contárselo en ese momento. Miró a Bakugou, tenía el ceño fruncido, no era novedad, pero si parecía mucho más serio que de costumbre y susceptible a cualquiera de los comentarios estúpidos de Denki.

Eijiro era un poco más consciente, así que por mucho que lo quisiera, esta vez no planeaba seguir sus bromas.

—Chicos, vengan, es hora — el entrenador, los había llamado. En total eran 15 jugadores con el uniforme puesto —. Recuerden la dinámica del festival, Jugaran ustedes contra Shiketsu, al mismo tiempo que los otros dos invitados. Después tendrán una hora y media de descanso para jugar el juego final. Son partidos de tres sets, no hace falta que les diga que espero ganen los primeros dos. Creo en ustedes, más que nadie, son de los mejores equipos del país, demuéstrenlo. No se dejen intimidar, pero tampoco se confíen tanto.

El equipo soltó un vitoreo antes de salir al calentamiento de saques y remates. había el suficiente espacio para recibir a los cuatro equipos. En cuanto tuviera un tiempo, Midoriya iría a saludar a Shindou.

Izuku caminaba detrás de Mirio, quién iba al frente por ser el capitan. A su lado estaba Kirishima, sonriendo ampliamente, y también Denki, con el uniforme desigual. Ese con el que resalta y brilla más que todos por ser el libero.

Apenas puso un pie en la cancha, en su cuerpo comenzó a extenderse la euforia que le provoca jugar. No había problemas, solo existía la sensación de ganar cueste lo que cueste, de ser e último que permaneciera en la cancha. Todo se acrecentaba cuando de nuevo se hacía consciente de lo afortunado que era de poder compartir esos sentimientos con otras seis personas maravillosas, a los que les podía confiar la vida entera.

Aun así, sus ojos le traicionan un poco y busca entre la multitud, una cabellera de dos colores, pero no la encuentra, le decepciona un poco, en realidad, un montón; pero no se detiene a pensar en eso, porque lo único que debe tener en la mente es no dejar caer el balón.

Para el paso, para mirar a Kacchan que claramente está enojado y sabe bien porqué. En la academia Shiketsu, hay un tío llamado Inasa con quién tiene una especie de enemistad muy declarada. Lo conocen desde las nacionales de preparatoria, y es una persona... ¿extraña? Izuku no sabría con que adjetivo describir su personalidad. Pero sí sabe que es súper alto y fornido. Que su izquierda, podría equipararse con Ushijima Wakatoshi, el cañón de Japón.

Sobre todo sabe lo mucho que Kacchan lo odia.

—Oi, Deku, espero que estés listo para parar al calvo de mierda — dijo Bakugou de forma despectiva, y solo se había acercado porque Izuku estaba parado a un lado de la zona dónde se encontraban calentando la escuela de Shiketsu.

Izuku se sintió temblar, no quería problemas, pero por alguna razón era como un imán de ellos. No quería hacer enojar a los otros, sin embargo a Kacchan no le importaba, y mucho menos le importaba involucrarlo en sus peleas.

¿Era su karma por todas las veces que Izuku lo metió en problemas a él cuando eran niños?
Seguramente sí.

Inasa se acercó a ellos, con un gesto hostil, tenía el balón en la mano, una muy enorme, por cierto, bien podría ser del tamaño de la cara de Midoriya. Kacchan mide 1.89, pero incluso se ve pequeño a un lado de Inasa. Da gracias al cielo que no tenga actitudes antideportivas, porque sí no hace mucho, habría preparado puré de Izuku

—Bakugou, ¿Qué fue lo que dijiste? ¿no crees que se te esta subiendo mucho el ego?

Inasa estaba molesto, había pasado de largo de Izuku y se colocó entre ellos. Midoriya hubiese preferido hacerse de lado y no meterse en un asunto de dos, pero temía un poco que Kacchan no pudiera controlar su temperamento.

—Lo que oíste, calvo de mierda. No creo que se me suba el ego, soy el mejor y lo sabes. No por nada te arrebaté en preparatoria el título de mejor rematador.
Izuku rezó a los cielos y quiso gritar "Cállate Kacchan, no eres tú quién tendrá que parar sus cañozos en la red". Ya le estaban doliendo las manos de solo pensarlo.

—Pues, ya veremos sí realmente muerdes tanto como ladras — dijo enfadado, porque claramente ya no sabía que responder ante lo dicho por Katsuki. Miró a Midoriya, quién estaba viendo a otro lado, haciéndose completamente el desentendido y puso un dedo justo en el centro de su pecho —. De ante mano, te pido una disculpa por como voy a destrozar tus brazos.

Se marchó de ahí, dejando un muy abatido Midoriya, que se había llevado la peor parte de la pelea. Sí, seguramente el día siguiente amanecería con muchos moretones por los multiples bloqueos que haría.

—Kacchan, me va a golpear a mí.

—Estúpido, Deku es solo para ponerte aprueba. No seas imbécil, no va a atravesar nuestra defensa — Katsuki sonrió de lado. En un intento de infundirle valor a Izuku, cosa que sí hizo.

—No perderé.

(...)

La ida y venida de balones apenas comienza. La tensión en el ambiente ya era palpable. Solo había seis en la cancha y Midoriya estaba frente a la red y Denki, en la parte trasera, con un uniforme diferente al de casi todos. Todoroki no entiende nada de vóley, más que Izuku le ha explicado. Recuerda a medias, Iida es el colocador, el capitán es bloqueador central, igual que Midoriya. Bakugou es un buen rematador, al igual que Kirishima y luego estaba el ¿opuesto?, no recuerda pero sí que es el primo de Kirishima.

Suena el silbato y un monstro saca el balón desde una de las esquinas de la cancha. Denki lo recibe con sus brazos y Shoto siente que horror de solo verlo. Imagina que su auto nombrado mejor amigo, estuvo a nada de que se le cayeran los brazos, después las cosas se tornan muy rápido, es Bakugou quien mete el primer punto. Entonces la muchedumbre enloquece. Y sí no fuese porque fue Bakugou quien anotó, seguramente el también se estaría dejando llevar.

Ahora era turno de Iida de hacer su servicio, y no sabe que pasa pero es punto para el equipo contrario. Se muere de ganas de ver en acción a Midoriya. El deseo se le cumple porque lo siguiente punto en el marcador, lo hace él, bloqueándole el paso al balón.

Entiende las premisas básicas, pero incluso con solo ese poco conocimiento, siente como la emoción de su cuerpo puede llevarlo a hasta el filo del asiento, cuando están en un 24-23 favor los tigres blancos. Pudo respirar correctamente en el momento que Denki salva un cañonazo por parte de un calvo y Kirishima se roba el último punto del set.

Después todo es más cardiaco, porque parece ser que el juego se les descompone un poco cuando ingresa un jugador nuevo del lado contrario. Van cuatro atrás y ya pasaron los 20 puntos. El set está apunto de irse de las manos, pero corren con suerte, porque Midoriya parece estar en racha y hace cinco saques as, aunque intentan frenarle la corriente pidiendo un tiempo muerto.

Todoroki no pudo evitar gritar en celebración para sus adentros. Muy en el fondo comenzaba a entender porque el viejo y Natsuo, gritaban a la tele, cada que era una de esas tardes de fútbol y carne asada. También se frustró mucho cuando entraron a un deuce y necesitaban dos puntos de diferencia para poder ganar. Dos puntos que les arrebataron el set en un 29-27

Sí bueno, estaba disfrutándolo mucho, pero nadie iba a juzgarlo por eso porque se había mezclado entre los aficionados.

El tercer set es el decisivo. Y Shoto no está jugando, pero si siente como se le revuelve el estómago cuando llegan a lo últimos puntos y van muy parejos; pero es turno de Iida de lucirse, hace una colocación de la cual Todoroki queda impresionado. No sabe nada, pero la manera tan incomoda en la que atrapó el balón dárselo al primo de Kirishima, le hizo respetarlo.

Ahora están a un punto de ganar y a Shoto le sudan las manos. Bakugou va a hacer un servicio, y lo hace, es tan fuerte que escucha como los comentaristas dicen que rompió la formación de Shiketsu, pero aún así logran rescatarla para dar un ataque apresurado. De la nada, sale Midoriya y lo bloquea. Bloquea al calvo y el balón toca el piso.

Todos en silencio hasta que suena el silbato y los vitoreo. Con ese punto el juego había terminado. 26-24. El tercer set se lo habían llevado los tigres blancos de la UA.
Shoto sonríe ladinamente, hasta se le olvida que esta distanciado de Midoriya, quiere felicitarlo, así que va a buscar un poco de agua y tal vez, poder hacer las pases.

La adrenalina después de ganar un partido siempre es reconfortante. Tal vez sea porque le libera mucha dopamina, pero le ha calmado un montón la tormenta que tiene por pensamientos. Es un buen confort momentáneo.

Izuku le da la mano a Inasa, con una ceja levemente alzada. Era mejor que no lo subestimara de nuevo. Kacchan sí tenía esa sonrisa llena de sorna que tanto le caracteriza y que dice "soy el puto amo", porque en este partido, su figura si fue muy necesaria para ganar.

Tenían un momento libre antes de jugar su segundo partido, según escuchó, la Academia Ketsubutsu había ganado en dos sets. Así que le tocaría jugar contra Shindo y eso le emocionaba un montón.

Caminaba directo a los vestidores, y justo antes de llegar a la salida, escuchó la voz Shindo. Parecía como si lo hubiese llamado con la mente. Porque estaba ahí con su uniforme negro con detalles verdes, que hacia resaltar su piel bronceada. Debía admitir que era un chico guapo. Alto al menos 15 centímetros más que Izuku, delgado, cabello desordenado pero a diferencia del suyo, era desordenado. Tampoco había pecas en su cara, pero si estaba esa quijada angulosa que los hacía parecerse un poco.

—¡Ey! Te he visto durante ese último set, has estado increíble — dice alegre, soltando una sonrisa con galantería.

—¿Eso crees? ¡yo también sentí que jugué mejor de lo habitual! Esto es tan refrescante.

—¿Ah, sí? Tal vez sea por el hecho de que por fin nos íbamos a ver después de tanto tiempo.

—Te prometí que mejoraría ¿no?

—No me cabe duda de que lo has hecho, Midoriya. Siempre es una exquisitez verte jugar.

Izuku desvió la mirada, levemente sonrojado. No se notaba mucho, porque de por sí, su rostro aún seguía de color rosado por el esfuerzo. escondió sus ojos tras su cabello revuelto.

—Algún día colocaré para ti — Shindo sonrió de nuevo, pero esta vez de manera más felina. Enseñando los colmillos, que le daban una apariencia mucho más salvaje. Tomó uno de los rizos de Izuku, para despejar sus ojos, y lo llevó detrás de su oreja —. Es una promesa. Y yo no rompo mis promesas.

Midoriya se mordió el labio, sin saber muy bien que responder ante eso. Porque no sabía exactamente sí eso era solamente una relación de amistad y admiración de jugadores. Aún así se sentía incómodo, mucho. Aún más cuando Todoroki llegó a su cabeza.

Lo que Midoriya no sabía, es que Todoroki, lo había estado observando, que había corrido hasta la maquina expendedora para comprar un par de bebidas energéticas, para él y Denki. Que ese dolor en el pecho que sentía, que lo había preocupado tanto por semanas, por fin tenía nombre.
No se acercó, tampoco se quedó a ver el otro partido. Tiró las bebidas en un bote de basura y se fue a casa.

Todoroki no soportaba los celos


Miércoles, 10 de julio

.
Se les había convocado a todos los miembros del consejo y también a los que se postularon. No iban a tratar temas complejos, eso no se haría a días de terminar el semestre. Simplemente se trataba de la manera en que se organizaría la presentación de las propuestas de los candidatos para el próximo presidente. Pequeños detalles, como los turnos que tomarían para subir al escenario del gran auditorio en el que se llevaría a cabo.

Las asambleas del consejo estudiantil siempre le habían parecido un poco pesadas, sin embargo, le gustaban. Midoriya solía ser un miembro bastante activo, era su forma de mejorar su entorno y el de los otros. Sí, las disfrutaba, aunque siempre terminaba cansado mentalmente por los temas que podrían llegarse a tratar, pero jamás fueron incómodas.

Hasta ese momento.

Yaoyorozu estaba un curso arriba en la carrera de ingeniería industrial, estaba postulando para la presidencia del consejo; pero eso no era lo que incomodaba a Midoriya. No era la competencia a la que naturalmente estaban destinados. Si no la insistencia en la que esta tenía en rebuscar su mirada. Izuku comenzaba a desesperarse, no quería verla; pero no podía evitarse, estaban sentados en una mesa ovalada, y ella justo frente a él. También los sentimientos de cólera muy clavados en su mente.

Él sabe bien que está teniendo una actitud demasiado infantil, que debería madurar un montón y que ni siquiera tenía motivos reales para estar enojado. No está teniendo nada de sensatez, pero tampoco quiere hacer menos sus sentimientos de molestia. Y para ese momento, ya se siente lo suficientemente hostigado por ella como para terminar sosteniéndole la mirada, mientras le pone un gesto bastante duro. Sus cejas están fruncidas y si los ojos mataran, él ya habría cometido varios asesinatos con sus esmeraldas.

Yaoyorozu, se encogió en su lugar, parecía intimidada y sus labios se habían fruncidos y de pronto sus manos parecían la cosa más interesante. La culpa rápidamente se había apoderado del cuerpo de Midoriya, sintiéndose mal por hacerla sentir así; pero estaba harto que la gente pensara que podía hacer lo que quisieran con él solo porque era amable.

¡Lo odiaba!

Era uno de sus más grandes defectos y mayores virtudes. Lo mejor era solo ignorarla, y seguir en lo suyo. Miró al frente, Tenko Shimura, —el presidente actual y que está en su penúltimo semestre— daba las indicaciones del evento.
Midoriya sería la persona que abriría la ceremonia. Y eso también lo hacía sentir un poco nervioso. Nunca había sido especialmente partidario de exponer primero, de hecho, eso lo ponía aún más ansioso que pasar al final, Prefería de ser de los de en medio, pero no había más que hacer.

Mucho menos cuando la sesión se había visto terminada. Iida, estaba sentado a su lado, también era un miembro activo, y eso había estrechado su relación como amigos. Ahora no solo eran compañeros de equipo, o tenían una relación en común porque uno es el novio y el otro el mejor amigo de Ochako.

—¿Te encuentras bien, Midoriya-kun? ¿No crees que deberías descansar un poco? — dice con tranquilidad pero que está cargada de ligera preocupación.
Iida, le despabiló colocando su mano sobre el hombro de Midoriya, le hace sentirse un tanto estúpido por haberse perdido la infinidad del todo y de la nada.

—Sí, no es nada, Iida-kun. ¡No te preocupes! — da una sonrisa un tanto falsa y pequeña para restarle importancia, pero parece ser que Iida no se lo cree porque lo ve dubitativo en sí debería o no dejarlo en paz, pero es tan correcto, que al final parece ser que prefiere no insistir.

Lo agradeció internamente, porque no se siente con ánimos de aguantar los cuestionamientos tan exhaustivos a los que sus amigos suelen someterlo. También da gracias que no esté Ochako cerca, pero también imagina que en cualquier momento Tenya terminaría contándole a su mejor amiga.

Soltó un suspiro y empezó a recoger sus cosas, quería salir de ahí lo más rápido posible, porque sentía la imperiosa necesidad de llegar a casa. Tirarse a dormir o a ver una peli de los avengers, junto a Kacchan. Tal vez, podría hacerlo termine por preparar katsudon o que le compre su pizza favorita. Solo quería llegar a su lugar seguro.

Echó la mochila al hombro, Iida le esperaba en la puerta del salón mientras este platicaba con Kendo-san. Una chica pelirroja, que él encontraba bastante agradable e inteligente. Está le dirigió una sonrisa y un saludo cuando notó que Izuku se acercaba a ellos con rapidez. En general, el ambiente dentro del consejo suele ser bastante ameno, así que es normal que ese tipo de escenas se repitan todos los días.

Izuku caminaba con tranquilidad, pero sintió un empujón en su hombro izquierdo tan fuerte, que sí el fuese poco más escuálido, lo hubiera movido de su sitio. Giró la cabeza algo desconcertado, porque es un trato que él no suele recibir, y no se sorprendió mucho cuando Monoma lo miró por encima de su hombro, con una sonrisa retorcida que a él le pareció sumamente molesta.

—Oh, lo siento — dijo con falsa culpa. Lo miró de arriba abajo, sin disimulo alguno, de manera lenta, con un gesto de desagrado bien marcado en su rostro. Sus ojos vuelven a encontrarse, entonces, Monoma esboza una sonrisa —. Es que eres tan insignificante, que simplemente no te vi.

Vale, Izuku no estaba de humor. De hecho, llevaba días conteniendo tanto enojo en su interior que sentía que en cualquier momento explotaría. Y es que desde su pelea con Todoroki, se había guardado para él todas y cada una de las emociones que le había provocado. Apretó los puños, tensó la mandíbula y la elevó levemente. Sin retroceder un solo paso, endureció la mirada, mordiéndose la lengua para no dejarse provocar.

Monoma levantó una ceja con cierto deje de burla. No estaba solo, había otros dos detrás de él que Izuku no recuerda haber visto antes, supone qué son amigos del chico y solamente le están siguiendo, pero están ahí y se están burlado sin decir palabras. Él lo entiende. Ha visto muchas veces esa escena como para no reconocerla. De pronto, de nuevo se siente en secundaria, cuando sus compañeros eran crueles, cuando los prejuicios de los otros lo perseguían, y Kacchan siempre salía en su defensa; pero ahora no estaba, y había muchas cosas en juego como para meterse en problemas.

Así que respira profundo, llenando sus pulmones de aire y contando hasta tres para no soltar algún improperio o reaccionar de manera incorrecta.
Tenya aún sigue parado junto a la puerta, a unos tres metros de Midoriya. Un tanto expectante, sin saber con exactitud que hacer, o al menos estando al tanto por si en algún momento las cosas se salen de las manos y él deba intervenir para evitar desastres. Respiró profundo, cuando vio a Izuku que simplemente siguió caminando de manera tranquila.

Pero para sus adentros ya había contado hasta cincuenta, tratando de encontrar la paz que claramente no sentía. Porque estaba haciendo el intento de seguir enfrascando cada una de sus sentimientos que de un momento a otro parecían mucho más arrebatadas.

—¿Qué pasa? ¿Le ha comido la lengua el ratón al niño bueno, Midoriya? ¡Ah, ya sé! Es que no sabes cómo defenderte si no está tu bestia — habló con socarronería, a sus espaldas, justo cuando Izuku había pasado a su lado.

Paró la marcha y sin dar la vuelta preguntó:

— ¿De qué hablas? — dijo con extrema parsimonia. Con una ligera sospecha de saber a dónde se dirigía el asunto y sobre todo con el miedo de no saber poner un freno sí es que era lo que se imaginaba.

— ¿Cómo que de qué hablo? ¡Por supuesto que hablo de Bakugou! ¡Vamos, Midoriya! Dime en qué zoológico lo encontraste. Siento que me haría falta uno de esos animales para cuando gane la presidencia.

Había cruzado la línea. Un jadeo colectivo resonó en el aula. Ante Midoriya, Bakugou era intocable, y viceversa, era conocimiento común dentro de la universidad. Los espectadores lo comprobaron en ese mismo instante, cuando los ojos de Midoriya se habían vuelto peligrosos. Sus músculos se tensaron aún más y de pronto su cuerpo se veía increíblemente más ancho. Estaba apretando los puños con tanta intensidad, que podía sentir sus uñas encarnarse dentro de las palmas de sus manos.
El salón entero estaba en silencio, sintiendo la presencia tan abrumadora que Midoriya tenía en ese momento. El gesto lleno de violencia y como la furia era transpirada por cada uno de sus poros. Miró por encima de su hombro, con un gesto tan duro que les heló los huesos a todos los presentes.

Estaba a una palabra de perder la cordura por la rabia.

Giró su cuerpo casi que, de manera errática, para cambiar de dirección, y a un pasó rápido se acercó peligrosamente a Monoma, quien se mantuvo firme en su lugar, riendo de lado por haber conseguido romper la paz imperturbable de Izuku, pero al mismo tiempo temiendo un poco de la horrible máquina de pelea en la que parecía haberse convertido.

Midoriya acortó la distancia de sopetón, tomando la camisa de Monoma por el cuello con la suficiente fuerza como para que esté intentará echarse para atrás, sin tener éxito alguno. Y es que el agarre que estaba ejerciendo era tanto, que Monoma sintió temblar la mano ajena.

—¿Qué putas fue lo que dijiste? —siseó con cólera. Arrastrando las palabras —. Repítelo — casi escupiendo. Llenas de veneno.

—Dije: ¿Dónde-lo-encontraste?

A Midoriya parecía haber perdido todo rastro de cordura cuando lo empujó para atrás, y sus expresiones faciales eran prácticamente irreconocibles. Su pulso estaba acelerado, las respiraciones eran pesadas. La tensión parecía poder ser cortada como la mantequilla antes de ser untada en una hogaza de pan. Izuku, seguía estático, temblando de puro coraje, en un intento por parar los impulsos que sentía recorrerle dentro de su cuerpo.
Tenya temió mucho por las consecuencias que esto podría acarrear en su amigo. Corrió hasta él, para detenerlo, puso su mano encima de su hombro. Midoriya se exaltó un poco y lo miró de reojo. Iida es listo y sabe muy bien que su compañero también lo es. Así que no necesitaba decir nada para que le entendiera. Es por ello que solo negó con la cabeza.

Comprendió.

No era momento, no era lugar, no era la situación, ni la forma de reaccionar, ni de accionar. Miro el techo e inhaló cuanto aire le cupieron en los pulmones; para después mirar de nuevo a Monoma, con los pensamientos más claros, pero con la rabia aún tirándolo por la borda.

—Monoma — farfulló con una voz ronca. Tan grave que parecía más bien de Katsuki que suya —. Hay cosas que no perdono, ni olvido, y lo que acabas de hacer es una de ellas. A mí, podrás decir lo que quieras, me importa una mierda; pero nunca te atrevas a meter a los que quiero en tu sucia boca. Así que nunca, ¿me escuchaste? Nunca, vuelvas a decir una basura así de Kacchan.

—¿o qué?

—No quieres conocerme realmente enojado — soltó como última advertencia, con tal elegancia, que no parecía ser una amenaza bien directa. Aun teniendo enganchado a Monoma en una pelea de miradas que terminó por ser el vencedor.

Y salió de ahí, casi que, corriendo, sin mirar atrás, pasando en medio de los otros dos, que parecían no querer quitarse del camino. Izuku empujó a ambos con sus hombros. No le dolió, pero al parecer a los otros dos sí.

No había mucha gente dentro del salón, pero sí los suficientes como para no dejar el olvido ese intercambio de palabras peligrosas. También el sentimiento común de que tal vez, Midoriya no era tan inofensivo como parecía y que lo mejor era no descubrirlo.

Iida, siguió a su amigo, no sin antes dar una disculpa por el inconveniente a todos los que habían presenciado el suceso y una mirada desaprobatoria hacia Monoma. Alegando, que la competencia debía ser sana, limpia y que no deberían caer tan bajo y ensuciar el honor de la prestigiosa universidad a la que pertenecen.
Izuku, usualmente, le hubiera dado la razón. Incluso, ni siquiera hubiera reaccionado a tal extremo si no fuese porque lleva días conteniendo la rabia dentro de él. Es que había sido tanto que su cuerpo no había podido resistirlo ni un segundo más. Sí, Midoriya llevaba días enojado y dolido, pero también habían tocado las fibras sensibles en su cuerpo. Esa era la realidad.

Odiaba que la gente lo insultara, pero no había nada más en la vida que odiara más que aquellos insultos que van para los que quieren, y aún más cuando esos insultos van contra Bakugou por su forma tan peculiar de ser. ¡No lo conocían nada! ¿Cómo se atrevían siquiera a juzgarlo? Él era mucho más que un montón de gritos, ¡Kacchan era increíble! Le daba lástima a todos aquellos que no sabían verlo.

Monoma, era un grandísimo idiota.

Se había metido donde no debía. ¡Y él casi cedía! Joder, que putada. De haber caído en su trampa, hubiese sido descalificado, o peor aún, expulsado. Eso era justo lo que el rubio ese de pacotilla quería. Sí, Monoma era un rubio, medio guapetón, unos centímetros más alto y un curso arriba de él. Se supone que era mayor, ¿por qué no podía tener la madurez para al menos ser una persona sensata? ¡No solo Monoma, también estaba Yaoyorozu con sus cosas!

¿Por qué no simplemente podían comportarse como personas normales y llevar una competencia tranquila? ¿Por qué se ensañaron con él? ¿Qué no era mejor dejarlo en paz y molestar a alguien más? Ni siquiera era seguro que él ganara. Cualquiera de los 5 participantes podría hacerlo.

Siempre era respetuoso y educado. Su mamá le había enseñado a ser amable y no le gustaba hacer de menos a nadie. Él lo había vivido, no tenía por qué hacer que otros pasaran por la misma horrible experiencia que de la que él había salido unos años atrás. Tal vez, ellos no tenían un Kacchan que los defendiera a capa y espada.
Se sentía tan mal, tan abrumado, tan cansado que por un momento pasó por su cabeza, simplemente abandonar la candidatura para problemas. No quería ver a Monoma, y más que nada, no quería ver a Yaoyorozu.

—¡ ...iya-kun! ¡Midoriya-kun! — el grito de Iida lo hizo salir de sus pensamientos. Se acercaba a prácticamente máxima velocidad —. ¿Estás bien?
Midoriya se había quedado estático para esperarle. Caminó sin dirección, y justo hasta ese momento se percató que sus pies lo llevaron a uno de los pasillos más solitarios fuera de la facultad y que conectaba con la cafetería. Al menos, no tendría que lidiar con miradas fuera de lugar e indiscretas.
Se tomó un respiró. No debía comportarse como un crío que no puede darle control a sus emociones.

Pero es que, era tan difícil cuando ni siquiera te tienes permitido romperte un poquito. Izuku sabe bien porque está molesto, aunque sea infantil y tonto y no tenga motivos. Sus emociones son válidas, pero su orgullo no lo deja.

No quiere preocuparlos de más, como ahora.

—Yo, lo siento, Iida-kun. Me he comportado como un imbécil. Seguro que te he metido en problemas, eres parte de mi equipo de campaña. Lo siento.

—En realidad, no has hecho nada malo, no cediste a sus provocaciones, aunque debo admitir que me asusté después de lo que dijo de Bakugou-kun.

—No me gusta que hablen mal de él. De nadie, en realidad. Sé que el temperamento de Kacchan es difícil, pero no es mala persona. Lo juro, es bueno.

—Eso lo sé, Midoriya-kun, no hace falta que me lo digas.

—Gracias por no juzgarme. De nuevo, lamento casi echar a perder nuestro trabajo de meses.

—No te disculpes más, para eso estamos los amigos, ¿no? — Iida le dio una sonrisa conciliadora, que le relajó el alma a Izuku lo suficiente como para poder devolverla.

No le duró mucho el gusto porque Yaoyorozu caminaba con prisa hacia ellos, e Izuku temía mucho porque tuviera intenciones reales de hablar con él. Porque Midoriya, no quería hacerlo, de hecho, estaba a punto de echar carrera de nuevo. Se sentía agotado, no habría entrenamiento ese día, pero Kacchan aún tardaría un rato en desocuparse. Y está pensando seriamente en tomar el bus, sin dar aviso.

Momo siempre le han parecido una chica amable, pero ahora mismo la siente un poco mustia. Le tomó toda su fuerza de voluntad no hacerle una mueca, pero aun así rodó los ojos con fastidio, para sorpresa suya y de Iida, quien jamás lo había visto hacer un gesto tan maleducado a alguien que no fuese Bakugou. Ella no parecía afectada, más bien era como si estuviera esperando ese trato y estuviera bastante resignada a ello.

—Midoriya-san, ¿Podemos hablar? — Momo cuestionó con diplomacia, una vez que se plantó frente suyo.

Se quedaron en silencio, esperando por una respuesta que no llegaba. Iida miró con preocupación a Izuku, no sabía que era lo que pasaba por la cabeza de su amigo, pero es lo suficientemente empático como para entender que simplemente no quería mantener una conversación con la fémina. Así que con el mayor tacto respondió él.

—Yaoyorozu-san, no creo que sea el mamen-

—No— dijo con firmeza e interrumpiendo a Iida —. No quiero hablar contigo.

Momo frunció los labios y bajó la mirada. Tiene sus manos entrelazadas, pero claramente se nota como está ejerciendo fuerza en ellas. Se le mira frustrada y Tenya tiene sincera curiosidad detrás del extraño comportamiento de ambos.

—Por favor... —susurra —. Es importante, Midoriya-san.

—No — su voz sonaba dura, rasposa. Muy impropia de la profunda, pero increíblemente suave que usaba con normalidad.
Momo aprieta aún más sus manos y levantó su rostro. Con un mohín bien marcado y en entrecejo arrugado, queriendo echar para atrás sus intenciones y al mismo tiempo tomando valor para continuar con sus planes.

Es un poco más alta que él, solo son un par de centímetros, pero se siente increíblemente diminuta. La está devorando su presencia, siente su enojo y como crece a pasos agigantados. Tiene miedo, pero se aventura

—Es importante... —dice de manera suplicante.

Midoriya le ha dado la espalda, dispuesto a caminar lejos de ahí, no quiere verla, no quiere escucharla más, solo quiere irse y estar tranquilo y olvidar todo lo que está pasando. Tirarse a la mierda un rato por su absurdo actuar, después reflexionar sobre él porque no es normal.

—Es sobre lo que pasó el sábado — grita con desespero—. Debes escucharme, Midoriya-san.

Y la sola mención hace que su cuerpo se tense y clarito siente como todos los nudos que tiene en los músculos le duelan. No quiere dar la cara, quiere seguir caminando, pero claramente le ha puesto un tope que no puede pasar, que no quiere pasar. Aunque sabe que debe seguir caminando, aunque sabe que no debe dar la vuelta, que escuchar le traerá más problemas.

Era casi como si la vida le estuviera dando una advertencia, una que le deja elegir por cuál camino debe transitar.
No hace caso, y gira sobre su eje para mirar de nuevo con hostilidad a Yaoyorozu. No sé conocía tan rencoroso, hasta que se sorprendió a sí mismo mirándola de esa manera. De nuevo la hizo sentir intimidada ¿Cuántas veces iban ya en el día?

—¿Qué quieres decirme?

—¿Puede ser a solas? — pregunta, mirando de reojo a Iida. Que claramente está perdido, sin tener una puta idea de lo que pasa; pero es leal y se queda al margen, pero se queda.

Midoriya también lo mira y pueden leer en su cara que le pide respuestas, que no sabe si quiere darle. No porque no confíe en él, pero es que decirlo en voz alta sólo sería confirmar lo estúpido que suena todo el asunto. Así que una vez más, le pide disculpas internamente, y simplemente niega con la cabeza.

—Está bien— responde medio derrotado—. Iida-kun ¿Podrías darnos un momento?

—¿Estás seguro? Sigo creyendo que no es el momento.

—Coincido, no lo es; pero está bien, no te preocupes.

De nuevo, hace uso de sus sonrisas conciliadoras, de las que incluso Tenya no se puede salvar. Se siente levemente manipulado, así que por mucho que le pese, termina suspirando.

—Vale, pero espero que me digas que está pasando, o tendré que decirle a Uraraka-kun.

—Te lo contaré yo, no hace falta que la involucrarla, no si quiero vivir — Izuku bromea, para destensar el ambiente y parece funcionar porque el rostro de Iida se relaja y le sonríe un poco.

—Llámame si necesitas algo, lo que sea. Para eso estamos los amigos

—Lo haré y gracias.

Se despidió con educación de Yaoyorozou, y también de Midoriya. Se quedaron en silencio hasta que estuviera lo suficientemente lejos para que pudiera escucharlos.
Izuku, volvió a endurecer el gesto y miró directamente a Momo.

—¿Y? ¿Qué querías decirme?

— ¿Podemos tomar asiento? — dijo señalando la banca que estaba a unos metros de ellos.

Era un área para fumadores, es por eso que la mayor parte del tiempo estaba vacía. Izuku giró los ojos y metió las manos a sus bolsillos de manera despreocupada, antes de dirigirse a la banca de concreto.

No la miro, no le respondió, solo se sentó, y vio al frente como si la pared de color ladrillo, fuese lo más interesante del mundo. Se quedaron así unos minutos en lo que Momo parecía querer encontrar las agallas para hablar, pero no lo hacía.

—Si no vas a decir nada, me voy

—¡No! ¡Espera, por favor! Yo-o... yo quería preguntarte si le has dicho a alguien sobre lo que pasó. Es que mucha gente te quiere y tú tenías algo con Todoroki-san, no sé cómo puedan tomarlo. Las personas hablan, y las mujeres siempre somos las que salimos mal paradas en esta situación.

—¿Eso es lo que te preocupa? —cuestionó con incredulidad—. Pues, no. No le he dicho a nadie, ni planeo hacerlo. Así que puedes estar tranquila. Él y yo no estamos saliendo, y aunque así lo fuera, no serías la culpable. Puede enrollarse con quién le plazca, no me debe lealtad, ni explicaciones. Y aunque lo hiciera, seguirías sin ser culpable. Nadie entra dónde no le abren la puerta.

Momo sintió una puñalada en el pecho y apretó los labios. Una vez más, empezó a juguetear con sus dedos. Midoriya había dado justo en el clavo, sin saberlo y de la manera más incorrecta posible. No podía sostenerle la mirada, no tenía agallas. No cuando parecía un chico tan dolido. No cuando la brillantez de sus ojos, había sido opacado por la furia que sentía. Sabía que era la culpable, aunque también había sido consciente que no todo era su culpa. Monoma también había aportado mucho en esa situación.

Se aclaró la garganta.

—Nadie me abrió la puerta — murmura con vergüenza. Momo sigue mirando el piso, tiene los hombros caídos y las manos las esconde entre sus rodillas, estaba enlazadas y juguetea con sus dedos pulgares, era casi como si se estuviera escondiendo del mundo, más precisamente de Izuku—. Midoriya-san, Todoroki-san no tuvo la culpa.

Midoriya sintió un baldazo de agua fría que le recorrió por cada una de sus vertebras y que le hizo recordad sus terminales nerviosas. Un inconmensurable hueco en el estómago, que le había parado el habla, la respiración y los pensamientos.

¿Todoroki había dicho la verdad? El vio otra cosa, como la recibía gustoso. No, el vio como Todoroki era besado por Yaoyorozu, pero él no se quitó. ¿o sí?
¿Qué fue lo que vio con exactitud? ¿Tan ebrio había estado que no lo podía recordar? ¿o no quería recordarlo?

—¿De qué hablas? — dijo entre tartamudeos, sin dejar de mirarla. Sintiendo como el corazón se le apretujaba y se hacía cada vez más pequeño.

—Lo obligué a besarme, Midoriya. ¡No fue su culpa!

Momo parecía que iba a romperse en cualquier momento. Sus ojos, levemente se iban llenando de lágrimas, se veía tan vulnerable que Midoriya se quedó perplejo.

—Pe-pero yo lo vi, él no se alejó.

—Estaba muy perturbado y borracho, no me respondió, por más que yo trate que lo hiciera. Me había dicho que me alejara de él, que no quería nada conmigo, pero yo fui tan terca. Yo-yo, estaba tan borracha, no pensaba con claridad. No es justificación, pero...

—No estoy entendiendo.

—¡Yo lo amo, Midoriya-san! ¡Estoy terriblemente enamorada de él! Ese día yo estaba muy enojada, porque me había rechazado ¡a mí! ¡Dijo que no quería comprometerse con nadie, pero de repente apareciste tú! ¡y sentí como si lo hubieses arruinado todo!

Finalmente, se desquebrajó, ahí frente suyo. Sin una limitante, dejó correr sus lágrimas sin ningún disimulo. Los hipidos llegaron a los oídos de Midoriya, aunque intentara esconder su cara entre sus manos para no ser vista, ni oída. Yaoyorozu estaba ahí, frente suyo, desamparada. Como una niña perdida que ruega por sus padres.

También le rompió el corazón a Izuku. Y dejó de lado su enojo, relajó sus facciones y sin preguntar, la tomó entre brazos. La abrazó bien duro, en busca de darle un confort, para que llorara a gusto, y se dejara ir con ganas. Llevó su mano a su cabeza y comenzó a acariciarla con delicadeza. Enredando sus dedos entre los mechones negruzcos del cabello de Momo. Eran suaves, así como su tacto.

—Yo no sabía nada —murmura, sintiéndose un poco culpable, pese a que sabe que no tiene la culpa.

—Claro que no lo hacías, era un secreto— confiesa entre sollozos –. Solo teníamos sexo y nada más, nunca me dio pie para que me enamorará, pero lo hice. Lo besé porque sabía que estabas ahí, quería lastimarte para que te alejaras. Jamás me va a corresponder porque él te quiere a ti, y ahora ¡Me odia! Le dije cosas horribles, y lo hice sentir mal, te hice sentir mal. Tú no tenías la culpa de nada, pero es que yo no pensaba bien y tenía tanto resentimiento en mi interior ya hora me siento tan mal.

De nuevo su llanto se incrementa, e Izuku lo sabe porque la siente estremecerse entre sus brazos y como su camisa esta cada vez más empapada.

—No está enamorado de mí.

—Oh, claro que lo está, Midoriya-san. ¡Jamás lo he visto sonreír como sonríe para ti! Jamás, le he visto tan cómodo como cuando está contigo. ¿Sabes que ya no sale con nadie? Dejó de contactarse conmigo cuando comenzó a hablar contigo. ¡Simplemente lo olvidó! Entonces yo pensé: "Soy tan insignificante como para hacer que a un hombre le guste otro hombre". No me sorprende, eres una persona increíble y yo soy tan egoísta que me atreví a hacerlos pelear. Te incomodé en tu fiesta, en casa de tus amigos. Lo siento tanto y estoy tan arrepentida.

—¡Claro que no lo eres! Por favor, no lo vuelvas a decir. Yo-o... sigo pensando que no es tu culpa. Nosotros no tenemos nada, yo reaccioné mal y me fui de ahí, sin pensar que podría estar lastimándolos. Fui muy infantil.

—No es tu culpa, Midoriya-san. ¿Por qué eres tan amable conmigo después de esto?
Es que no se lo explica, no debería estarla abrazado, debería estar enojado, gritándole. Insultándola o algo así. Le haría mucho más fácil odiarlo por robarle el amor de un hombre que ella nunca pudo conseguir. ¿Por qué no se lo hacía más fácil siendo desagradable?

—Bueno, lo que hiciste no fue correcto, pero yo también tengo parte de la culpa. En realidad, creo que los tres lo tenemos. No supo ponerte un alto, no quise escucharlo y no debiste besarlo. Pero es que, realmente él no tiene por qué darme explicaciones a mí. No estamos saliendo, solo somos amigos y ya.

—¿De verdad crees eso, Midoriya-san? Él estaba desesperado porque lo escucharas. Me partió el corazón verlo tan desgarrado porque lo habías visto de esa manera. Yo nunca pensé en verlo así, en realidad nunca lo he visto de otra manera que no tenga que ver con un polvo.

Momo se siente frustrada. No entiende como es que Midoriya no puede ver como ella ve las cosa. Como es que es tan afortunado como para que el corazón de Todoroki le pertenezca. Literalmente lo tiene en la palma de sus manos y ella lo desea tanto que siente envidia.

—No sé qué decirte. Todo lo que estás diciendo es como sorprendente, me desconcierta un poco, porque yo pienso que eres tan bonita e increíble, que fácilmente puedo verlos juntos. Serían tan guay juntos y yo, solo soy yo.

Momo sonrió triste, aún entre los brazos reconfortantes de Midoriya, quién no había dejado de acicalarla. Sintiéndose tan mal y tan estúpida. Separó su cuerpo para romper el abrazó y miró con decisión a Izuku. Se veía conmocionado, abatido, triste algo ofuscado. Y eso la hace sentir ridícula por la situación en la que está metida.

—¿Tú le quieres?

—Yo..., no sé cómo responder a eso, lo aprecio como amigo. Es una persona fascinante y me siento cómodo a su lado. Es divertido e inteligente, mantiene conversaciones interesantes y me encanta estar a su lado. Quiero decir, él ha dicho algunas cosas, pero no puedo creerle. ¿Sabes? Algo dentro de mí me dice que tenga cuidado, que no está bien caminar por ahí. Es como si caminara sobre un lago congelado que no sé en qué momento va a romperse. Estar con él es como estar alerta en todo momento.

Confiesa, sacando por primera vez todos los pensamientos que tiene por Todoroki. No lo había verbalizado y la carga que tenía en sus hombros era un poco menos pesada. No estaba seguro que desahogarse con Momo fuera la cosa más sensata del mundo. No quiere hacerla sentir peor de lo que ya seguramente se siente por no ser correspondida.

—Entiendo lo que quieres decir, no es una persona de fiar, mucho menos en tu posición después de tu ruptura. No sé los detalles, pero debió ser devastador.
Midoriya desvía la mirada, porque sí, Momo le ha dado justo al blanco.

—Pues, sí. Exactamente es eso. Por ahora, solo quiero ser su amigo, sí de verdad estamos hechos para estar juntos, se verá en el futuro.

—Pero ahora tienes que arreglar las cosas con él...

—Supongo...

—¿Te ha buscado?

Izuku bajó la mirada con tristeza, y luego negó con suavidad. No, no había un solo rastro de Todoroki durante esos días. No lo había visto desde que él lo había dejado solo por irse con Kacchan. Ni siquiera volteó a verlo, ¡oh, fue tan grosero! Seguro que lo hizo sentir tan mal.

—Midoriya-san, ¿puedes prometerme algo? — dijo Yaoyorozu con suavidad, mientras tomaba las manos de Izuku entre las suyas.

—Sí.

—¿Podrías intentar arreglar esto? No por mí, sino por ustedes. No tengo ni idea de a donde se dirijan, mucho menos lo que pretendan, pero... él te quiere, y tú a él, aunque sea como amigo. No debería ser esto un causante para que se alejen. No te lo mereces, no se lo merece.
Midoriya hizo una mueca, no muy seguro de si podía cumplir lo que le estaba pidiendo. Porque tampoco sabía cómo dar un paso atrás y pedir una disculpa. Tampoco creía que Todoroki se lo mereciera, pero de nuevo, era como sentir que la vida le tiraba mil y una advertencias.

—Yo... no sé sí podré hacer eso, fui un cretino. Lo dejé hablando solo y me fui con Kacchan, porque estaba tan enojado.

—Entiendo porque no te ha llamado... — susurra, más para ella que para aportar a la conversación—. Solo inténtalo, ¿sí?

—Lo intentaré...

Yaoyorozu tomó un kleenex de su bolsa, y se limpió los restos de lágrimas de su rostro. Después le dio una sonrisa medio descompuesta y medio sincera a Midoriya.

—Gracias por escucharme, espero que algún día puedas perdonarme.

—Yo no tengo nada que disculparte, pero sí creo que deberías pedirle una disculpa a Todoroki-kun.

—Lo sé, lo haré cuando esté lista, pero necesitaba contare la verdad a ti.

—Gracias.

Está vez, ambos se sonrieron con gusto y tranquilidad.

—Debo irme, perdona por robar tu tiempo y mojar tu camisa. Te debo una nueva. — se levantó con elegancia, sacudiendo los restos de tierra que pudiesen haber quedado en la parte trasera de su pantalón y después miró a Izuku con tranquilidad. Sus ojos se veían un poco hinchados, la delataban de haber llorado.

—No hay cuidado. Nos vemos — dijo mientras alzaba la mano y se despedía de ella.

—Sé feliz, Midoriya, es lo menos que puedes hacer por mí.

Y lo dejó ahí, medio tumbado de defensas. Con mucha información nueva en su cabeza con la que no sabía como trabajar, ni como sentirse. Aún así le había dado una sacudida y una vuelta de 180 grados a su vida y su perspectiva de sus cosas.

Porque ahora no solo era la palabra de Todoroki la que tenía encima, también era la de una persona que estaba viendo las cosas desde afuera y que sin querer había salido mucho más involucrada de lo que debería.

¿Qué se supone que debería hacer Izuku? ¿Solo regresar y pedir disculpas por no haber creído en su palabra? ¿El que Todoroki haya dicho la verdad esa vez, lo hacía de fiar? Y aún más importante. ¿Qué era lo que sentía él? Todoroki le gustaba, y mucho. Pero seguía increíblemente negado a la idea de entregarle su corazón. Porque enamorarte de alguien es lo mismo que darle la capacidad de destruirte. Lo aprendió a la mala, con una persona con la que no dudo ni un segundo, ¿Qué podía esperar ahora que sí tenía todas las banderas rojas elevadas en el cielo?

Peor aún, ¿no estaba juzgando demasiado duro a alguien que no la debía, no la temía? ¿Se estaba dejando llevar de nuevo por los prejuicios?

De nuevo solo estaba sobre pensando las cosas.

Miró su celular, y marcaban 5 minutos para ser las cuatro de la tarde. Soltó un suspiro y decidió dar una caminata antes de ir fuera del salón de Kacchan para esperarlo.

Sí, así era mejor.


Jueves, 11 de Julio.

Llevaba días evadiendo a Midoriya. Le dolía mucho el corazón verlo tan tranquilo, como si nada entre ellos hubiese pasado. Como si no le hubiera afectado en lo más mínimo. Cómo si unas noches atrás, no lo hubiera sostenido entre sus brazos cuando había estado a nada de tener una crisis. Siempre que lo veía en los pasillos, rodeado de sus amigos, riendo a carcajadas, sentía como sí fuera nada para Izuku. Cómo si lo que le hubiese dicho Bakugou era la verdad y jamás podría ser tan siquiera una opción en la vida de Midoriya.

Él estaba tan triste y se sentía tan desolado como el día que despertó en el hospital después del coma en el que había sido inducido para evitar un shock por accidente. Recuerda haber despertado en la penumbra de la noche, sin saber dónde estaba, desorientado y con un montón de imágenes llegando de repente a su cabeza, sin darle una pizca de tranquilidad.

Recuerda muy bien sus gritos que buscaban desesperadamente a su madre. Recuerda bien el dolor de su garganta desgarrada por lo seca que había estado, como poco le había importado, porque quería información sobre sus familiares. Recuerda al montón de enfermeras que habían tenido que sedar a través de la intravenosa que estaba conectada a su brazo.

Sí, lo recuerda bien. Y esa sensación de soledad está ahí presente en su pecho. Como su corazón se rompe con cada día que pasa y no se atreve a acercarse a Midoriya, volver a pedir una disculpa y tratar de hacer algo para arreglar las cosas.

Pero no se atreve.

Entonces, él se pregunta si es normal sentirse así, sí es normal, que un tío que no le da bola, le haga recordar los sentimientos olvidados dentro de sí. Ni siquiera sabe Shoto si lo quiere, en plan querer bien, pero le está quemando la sensación por dentro. Tampoco es como que quisiera verlo triste, de hecho, le rompió el corazón un montón ver como Midoriya se desmoronaba de cachito en cachito por su culpa. Y él no había podido hacer nada para detenerlo, simplemente estaba siendo participe de una espiral que seguramente lo llevaría a su perdición.

Era tan consciente, que sabía que lo mejor que podía hacer era simplemente alejarse, pero también sentía que no podía.
Le jodía un montón las bolas Yaoyorozu. La despreciaba, no quería verla ni en pintura y el sentimiento se acrecentaba más día con día. Porque después de haberlo pensando, de haberse matado la cabeza, reproduciendo el orden de los sucesos, uno por uno, había llegado a la conclusión de que hizo las cosas para hacerlo sentir mal a ambos.

¿Había sido su venganza? ¿Venganza por qué? Específicamente de la relación que tenía con Yaoyorozu, no se equivocó. Siempre habló con la verdad, siempre fue claro, siempre puso límites. Fue ella la que llevó la relación a un lugar que no debía ser llevado. Incluso él la terminó cuando las cosas se habían salido de sus manos.
Pero aún así fue él quien debió pagar las consecuencias, y peor aún, Midoriya también las pagó.

Todo era una basura. Esto de estar enamorado era una basura. No había sentimientos rosas, ni patéticas mariposas. Solo un puñado de inseguridades, y preguntas sin respuesta.

Soltó un suspiró y levantó la vista del piso, justo en el momento en el que sintió que su cuerpo estaba a punto de chocar con alguien más. Hizo una pequeña reverencia y un "lo siento" salió de su boca. Iba directo a su auto, para ir a casa. Eran las 15:00h. Prácticamente, solo fue a la escuela a recoger sus calificaciones, las cuales notablemente mejoraron en el último parcial.

Escuchó su risa, y la risa escandalosa de Kirishima, que venía a su lado haciendo un montón de maromas a un lado de Uraraka. Todoroki sintió el pánico recorrerle por su cuerpo, lo que menos quería era encontrárselo de frente y ver el contraste que hay entre los dos de los estragos de su pelea.

Quiso dar vuelta y perderse en la multitud, pero Kirishima parecía haberlo visto ya, e incluso vio el momento exacto en el que su mano comenzaba a levantarse para saludar. Shoto, presa de la desesperación se metió en la primera puerta que estaba a su alcance. Para su fortuna, era el baño de hombres.
Caminó hasta un cubículo y se encerró en él, después bajó la tapa del excusado para sentarse. Porque se sentía muy ridículo por su comportamiento tan puto cobarde. Se talló la cara con sus manos, con mucha frustración. Quería desaparecer de la faz de la tierra, o tal vez lo mejor era mudarse a México, cambiarse el nombre a José Gutierritos y olvidar que alguna vez existió un hombre llamado Todoroki Shoto, que estaba enamorado de Izuku Midoriya.

Resopló con fastidio, cuando escuchó que la puerta se abría de par en par, terminando con el silencio en el que se estaba hundiendo en su miseria. Tuvo muchas ganas de salir, gritarles que se fueran y volver a encerrarse para seguir lamentándose por su estupidez.

—Que joda es tener que quedarnos hasta tarde. Si tan solo hubiésemos conseguido que Midoriya te golpeara ayer.
Shoto no se considera una persona chismosa, pero su vida ha cambiado tanto las últimas semanas que ya no se reconocía, la simple mención de Izuku, hizo que se olvidara de las maldiciones para comenzar a escuchar con más atención. Claramente había algo raro en este asunto... ¿por qué quisieran que Midoriya los golpeara?

—¡cállate! ¡Podría haber alguien escuchándote! — dijo una segunda voz que Todoroki no lograba reconocer.

Todos guardaron silencio absoluto, Y Shoto sintió como de a pocos se iban acercando hacia dónde el estaba. Así que encogió sus piernas y las puso sobre el retrete.

Estaba en posición fetal, rogándole al cielo que la tapa aguantara todo el peso de un hombre adulto de 1.88 metros de alto.
Vio una sombra por debajo de la puerta y como esta siguió su camino hasta llegar al último cubículo para después la primera voz terminara diciendo:

—No hay nadie aquí, es seguro hablar.

Todoroki sacó su celular y empezó a grabar audio, rogando a los dioses no hacer un solo ruido. Porque sabía que nadie le creería si simplemente llegaba y decía que escuchó un complot contará Midoriya mientras se escondía en el baño del mismo Midoriya.

Era absurdo. Su vida parecía un puto chiste.

—Espero que aprendan a tener más cuidado con lo que dicen, par de imbéciles—Hasta ahora Shoto ha contabilizado tres personas, pero por el ruido, no cree que haya más —. Yo también pensé que terminaría por ceder diciéndole esas cosas de Bakugou. Lo he estado observando, mucho, y pense que este era el mejor momento para actuar. Quiero decir, está susceptible, por lo menos esa es la conclusión a la que llegué después de que Todoroki no se presentará en el festival del lunes. Deben estar peleados, o algo por el estilo. Sumando que parecía tener una pelea con Yaoyorozu. La verdad es que no me interesa el lío de faldas que traigan, pero el que se destruyan entre ellos a mí me beneficia.

Es como si le hubieran dado un derechazo directo al corazón a Shoto. No solo le había causado incomodidad a Izuku el día de la fiesta, sino que también el problema se había extendido hasta el consejo estudiantil.

Joder, que puta rabia. Y más rabia le daba que estaba confabulando contra su Midoriya. Estaba a punto de salir a soltar una buena tanda de insultos cuando escucho que la conversación seguía.

—Entonces, ¿Qué vamos a hacer, entonces?

—Bueno, realmente no esperaba usar este recurso, y guardarlo para después. Pero básicamente cambiaremos el archivo de sus diapositivas por este video que grabé en los vestidores. Espera, deja le pongo play.

"Kacchan, más despacio por ahí duele, no seas tan... ahh" la voz de Midoriya se quebraba en un jadeo y el corazón de Todoroki, también. "Duele"
"No decías eso anoche, Deku, aguántate. "
"Pe-pero ... En la casa no estabas siendo tan brusco con tus manos." Otro jadeo.
"Cállate que pueden escuchar tus cosas"

Era, corto, explícito. Doloroso, increíblemente doloroso. Todoroki había sentido que el alma se le iba por la boca y tuvo que morderse la mano para no soltar una maldición. Porque sus sospechas eran cumplidas, estaba muy jodidamente enamorado de una persona que jamás le iba a corresponder porque estaba con alguien que significaba la vida entera.

Todoroki jamás se atrevería a separarlos. Sí, es aquí donde había muerto su última esperanza de hacer que Izuku alguna vez lo notará como algo más que amigos. De hecho, no sabía si podría aguantar tanto tiempo en esa posición y ver cómo Bakugou se burla de él.

—No sé qué mierda estaban haciendo, pero no estaban solos, yo simplemente pasaba por ahí cuando escuché eso y creí que podía usarlo.

«Joder, que me cago en todas las putas. Me asusté».

—Seguro lo descalifican y lo suspenden por actos inmorales contra los buenos valores de la escuela.

—Odio que todos esos imbéciles se sientan mejor que los demás.

«Jo, otro deja-vú.»

Todoroki se pregunta sí él alguna vez se escuchó tan idiota, pronunciando las mismas palabras.

—Bastará con esto para que dejen de chuparle las bolas.

Cerraron el grifo que habían abierto unos segundos y después salieron del baño entre conversaciones mucho más triviales que planear la caída de una persona que simplemente les desagrada porque sí.

La mente de Todoroki empezó a trabajar mil revoluciones por segundo, tenía que parar esto. No podía dejar que pasará a más. Todo debía quedarse en esos baños y esos jadeos en sus oídos. Shoto no soportaría volver a ver llorar a Izuku. Mucho menos, cuando estaba en sus manos poder evitarlo. La pregunta era ¿cómo?, no podía hacerlo todo él solo. Tenía que burlar las cámaras de seguridad, y a los posibles cómplices que pudieran tener, además de entregar el audio sin afectar a Izuku.

Respiró profundo, si había alguien que pudiera ayudarlo. También, existía otra persona, que iría hasta el mismísimo infierno si fuese necesario para salvar a Midoriya.

Entró a su lista de contactos, solo había 7 números. Uno de ellos recientemente agregado.

"Kaminari Denki"

El nombre que estaba en la pantalla de su celular en letras bien grandes. Salió del cubículo con el móvil bien pegado a la oreja. Uno, dos tonos y Shoto comenzaba a desesperarse. Tercer tono y aún no había nada de ese idiota. Con el cuarto tono, Todoroki volvió a respirar.

—¡Hola, viejo! Que milagro que te acuerdes de tu mejor amigo. Estoy enojado contigo porque no fuiste el lunes a apoyar a la pelusita.

—Kaminari, basta, escúchame. Necesito tu ayuda

—¡Claro que sí! Haría lo que fuera por ti.

—No le digas a nadie. Midoriya está en problemas, necesito que me ayudes a contactar a Bakugou.

—Viejo, no sé si sea la mejor idea juntarte con Bakugou.

—No, no lo es, pero no tenemos otra opción.

—Está bien, si así lo quiere...

—Llévalo al aula E25 de la facultad de Derecho en una hora.

—Te veo ahí.

—Gracias, Kaminari.

—Para eso estamos los amigos, ¿no?

Todoroki sonrió para si mismo.

—Si.

Entonces colgaron. Shoto tenía una hora. Una hora para hacerse a la idea que tenía que pedir ayuda la persona que le era más humillante hacerlo, pero lo haría por Midoriya.

No importaba que estuviera saliendo con alguien más.

Tenía el estómago revuelto y tamborileaba su pie a un ritmo que no podía controlar. Los nervios, y la ansiedad se están apoderando de él. También, el dulce sabor de la derrota y lo amargo que puede ser un corazón roto. Estaba recargado en el escritorio que pertenecía a los profesores. La puerta estaba cerrada, y los corredores, vacíos. Por eso había escogido el salón más alejado de cualquiera que intentara escuchar donde no debía.

Las ventanas daban hacia los jardines de la universidad, y Shoto miraba a través de ella para intentar calmar su mente. Tenía un plan, un jodido plan que podría ser muy arriesgado. Solo iba a funcionar si podía conseguir la colaboración de Bakugou. Él creía que lo mejor era no involucrar a tanta gente, porque no sabe sí podrían chivarse con la información y filtrar antes de tiempo el video.

Por lo que escuchó, todo estaba planeado para humillar frente a los directivos a Midoriya. Pudieron simplemente, pasarlo por una cadena, pero sería tres veces peor la manera que escogieron para mostrarlo.

Sacó su celular, y miró la hora. Ya había pasado 15 minutos de la hora acordada con Denki. Comenzaba a resignarse, lo más seguro es que no lo haya conseguido. Suspiró un poco, tal vez, Dabi pueda ayudarle, aunque sabe bien que eso le va a constar mucho. Joder, que mierda.

Abrieron la puerta de un portazo, era Denki y detrás de él, venía Bakugou con el ceño fruncido.

—Pikachu de mierda, ¿qué putas fue lo que hiciste y por qué me traes hasta acá?
Denki le había tapado el campo de visión al bastardo de Bakugou. Todoroki se incorporó y levantó la mandíbula, apretó los puños y arrugó el ceño, listo para escuchar lo que seguía.

—¿Qué haces aquí, maldito idiota? — gritó hacía Todoroki, pero en seguida, se volteó hacia Denki, que había puesto el cerrojo desde adentro para que no escapara—. ¿Qué clase de puta broma es esta, rata de mierda?

Kaminari, temía por su vida. Levantó las manos y las llevó a su pecho, mostrando las palmas en son de paz. Sonrió nerviosamente y dijo:

—Todoroki, quiere hablar contigo viejo. Solo le hice un favor.

—Midoriya está en problemas, alguien quiere sabotearlo públicamente durante su presentación de mañana y necesito tu ayuda para impedirlo —. Shoto habló con seriedad, estaba cruzado de brazos. Mirando las espaldas de Katsuki.

Bakugou soltó a Denki, para girar y mirar a Shoto con un gesto que a los otros les pareció indescifrable.
—Habla, ahora.