Xady97: jajaaj la verdad es aue sí estuvo muy desaparecida, no abandonada pero no te pasa que te aobre saturas de una pareja y te aburre? Me pasó un poco eso. Así que regresé a mí buen lugar de confort "Haikyuu XD pero ya me aburrí de ahi tambien y ya volví. Y von una mano en ek corazón, prometo no volver a tardar tanto. jajaja Gracias por buscarme, incluso cuanso estaba desaparecida.
Shoto, vaya, bieno Shoto ha camabiado mucho su perspectiva desde el principio a ahora. Ciertamente gran parte de su cambio es graciaa a los personajes secundarios, así que te agradezco un montón que los valores
Pd: no creo que Shoto por cuenta propia le cuente lo que pasó a Izuku pero si lees esto, seguro que te llevarás una sorpresa..
Gisell Neko: JAJAJAJA AMO inmensamente que te aientas identificada con Denki. Me hace súper feliz, porque escribir a Denki me parece súper divertido y lo disfrutó muchísimo. Un zape por olvidar que estaba presente en ese momento del audio XDDD.
En cuánto a Monoma, vale que es un castroso de mierda pero por alguna razón siento que el papel que tiene aquí le queda de perlas. ¿no lo crees.
Sdb Xy: ¡hola! antes que nada te agradezco yo a ti, por iniciar esta travesía conmigo, y espero que nos acompañes hasta el final de esta. 3
Sábado 14 de julio
La música, el rugido del motor, son lo único que cohabitan dentro del automóvil de Kacchan. Izuku mira por la ventana, y ve pasar el paisaje de las montañas rápidamente, como si estuviera visualizando un vídeo en cámara rápida. Hasta que de unos pocos los sembrados, empieza a convertirse en la civilización. Los primeros marcos son los pequeños vecindarios más lejanos de la zona más conurbada. Después están los grandes edificios modernos que no llevan ahí más de una década.
Musutafu es una ciudad relativamente nueva; pero ellos viven en la parte más antigua de la ciudad. Ahí dónde la gente de la clase alta tiene sus casas que solían ser de descanso; aunque eso dejó de ser así, cuando la ciudad empezó a modernizarse.
Bakugou se estaciona frente a una gran casa blanca. Las paredes tienen acabados de granito. Tiene una puerta de rejas negras; frente a ella hay un montón de arbustos. La casa se armoniza completamente con el vecindario. La madre de Izuku está al pie de la puerta de madera.
Izuku estaría mintiendo si dijera que no necesitaba con desesperación el abrazo de su madre. En cuanto bajó del auto de Kacchan, sin esperar un momento, atravesó el jardín para ir directo a esconder su rostro en el hueco que hay entre el cuello y el hombro de Inko. Aspiró el aroma a mamá, a hogar. Recibiendo el confort que había estado buscando con desesperación. Sus brazos rodean con ganas el regordete cuerpo de su mamá.
—Oh, Izuku, ¿qué pasa, hijo? — Dice Inko con suavidad. Sonriendo levemente, aunque su regordeta cara esté llena de lágrimas.
—No es nada. Solo te extrañaba.
Miente. Aunque para Izuku se está haciendo costumbre, porque lleva días mintiendo con sus sentir. Es que se muere de ganas de simplemente esconderse del mundo. De desaparecer o quizás nunca más aparecer y quedarse ahí, rodeado de los brazos de su madre. La abraza con más deseo aún, como si estuviera recuperando todo el tiempo perdido. Aún si solo han pasado solo tres meses y medio lejos de ella.
Katsuki se queda atrás, después de cerrar la reja detrás suyo. Observando la escena con un poco de nostalgia, pese a que la preocupación también le está invadiendo. Sabe bien que esa idiota se está guardando mucho. Le duele un tanto que Deku no quiere compartir esos sentimientos que están abrumándolo, sin embargo, entiende que debe darle espacio para andar solo.
No dejaba de ser una mierda la situación, pero al menos está vez lo dejaría ser.
Él seguía con la espalda pegada a la pared, esperando a que Deku se empapara de seguridad antes de intervenir para saludar a la tía Inko. Bajó la mirada un momento. A veces, solo a veces, en lo más profundo de su ser, arde una pequeña llama de celos. Se detesta un montón cuando en su inconsciencia los envidia. Porque él nunca tendrá una relación así con su madre, porque él no debe ser débil, ni mostrarse vulnerable. Es por eso que Katsuki, es el fiel guardián de Izuku.
Frunce el ceño y gruñe por lo bajo. Inko lo escucha, sabe que pasa por la cabeza de Katsuki. Le apachurra el corazón, siempre abogó por el hijo de los Bakugou, pero Mitsuki es dura y solamente quiere darle lo mejor a su hijo, aunque a veces no sea lo más sano.
Pega su mejilla en la cabeza de su hijo con cariño.
—Katsuki, ven.
Bakugou, levanta la vista y mira a Inko, está estirando un brazo, para invitar a Katsuki a formar parte del reencuentro. Izuku aún no la suelta, parece ser que no pretende hacerlo pronto. Entonces, de nuevo le recuerda, que su familia es extraña y no solo de tres. Tiene dos madres, y por sobre todas las cosas, un hermano que le ha acompañado toda la vida y que siempre lo hará.
Así que su gesto se ablanda, el corazón un montón más. Camina y se deja apapachar por Inko, quien tiene a sus dos niños —ya no tan niños— entre sus brazos.
—¡Están enormes! Mírense, cuánto han crecido — lloriquea Inko, alejandolos de su cuerpo, y paseando sus ojos entre ellos.
—Perdona por no venir antes, Mamá — responde Izuku, mientras limpia con suavidad las lágrimas en el rostro de Inko.
—Mhm—niega—. Has estado ocupado, y ahora estás aquí. Eso es más que suficiente, Izuku.
—Uhm, qué veo aquí, Inko, ¿Katsuki siendo un blandengue? — dados Mitsuki con sorna. Es la madre de Bakugou, e Izuku la mira tan bella como siempre. Alta, estilizada, cabellos rubios, idéntica a su hijo.
—Cómo siempre llegas a arruinar las cosas, vieja bruja —bufa fastidiado Katsuki. Dándose la media vuelta para encarar a su madre.
—¡Qué grosero, Katsuki! ¡Deberías aprender los modales de Izuku!
—Tía, no digas eso — contesta Izuku con nerviosismo, en un intento por calmar la situación y que las cosas no se vayan más allá de sus límites.
—¡Pero mírate, muchacho! ¡Estás tan guapo! Oh, tus bonitas mejillas cada vez desaparecen más. Inko ha hecho un gran trabajo contigo.
Mitsuki se acerca a Izuku, empujando levemente a Katsuki en el proceso. Examina con atención a su sobrino, sin importarle que su hijo este refunfuñando entre dientes.
—Anda ya, ¿por qué no dejan que los chicos entren y descansen? Seguro han tenido un largo viaje hasta acá — una voz masculina, grave pero no rasposa, se les cuela por los oídos. Habla con tal calidez como para que a Izuku se le termine de iluminar el rostro.
Toshinori es un hombre alto, de complexión musculosa, muy contrario a su madre que es regordeta. Tiene los cabellos rubios, ojos azules, gran sonrisa en el rostro. Es ruidoso, amable y condescendiente con Izuku.
No es su padre, pero le quiere como tal.
—¡Toshinori!
—¡Joven Izuku! ¡Joven Katsuki! ¡Qué bueno que han llegado! ¿Qué tal la escuela? ¡Ah que han de tener mucho que contar mis muchachos! Vamos a dentro, ¿Qué les parece? Masaru debe estar esperando.
Ambos asienten e Izuku deja que su madre y Mitsuki entren primero, para seguirles el paso.
El día transcurre con normalidad. Los gritos de los Bakugou, las risas nerviosas de Inko, los intentos vagos de Toshinori por intentar tranquilizarlos. Las risas nerviosas de Izuku y también las burlas traicioneras de Kacchan sobre su torpeza. La comida casera de su madre que le calienta el cuerpo y los halagos que hacen a Inko sonrojarse.
Porque los suyos están interesados en su persona, en sus pensamientos y vivencias. Midoriya se permite disfrutar de los suyos. No son una familia convencional pero son familia y eso es más que suficiente.
Oh, Izuku es tan afortunado, y su familia es tal y como la recuerda antes de dejar Musutafu por última vez. La noche pasó sin mayor contratiempo. Sin embargo, no se siente igual, porque la opresión en su pecho sigue y no se quita, aunque sea un piquete que el amor de familia no puede ocultar.
Su madre y él están terminando de acomodar los platos en silencio. Los Bakugou se han ido y Toshinori está en su estudio, hablando por teléfono con uno de sus colegas, sobre un caso que está llevando su despacho. No hay más conversación. Izuku se siente sin energía como para intentar iniciar una, se encuentra perdido en sus pensamientos.
Inko suspira y baja el plato que trae entre sus manos. Deja la esponja en el fregadero y se limpia la espuma en su mandil.
—Izuku, sabes que mamá te escuchará sea lo que sea que esté pasando, ¿verdad?
Lo toma por sorpresa. Izuku termina de acomodar los vasos antes de girar para encarar a su madre.
—No está pasando nada, mamá — dice con una falsa tranquilidad.
Inko se muerde la lengua, presionarlo para que le diga que le sucede no hará que las cosas cambien, así que suspira de nuevo, y automáticamente sus hombros caen con tristeza. Camina a paso lento hacia su hijo, para volver a acunar la mejilla de Izuku en su palma
—Debes estar cansado. Ve a tu habitación, seguro que es muy duro mantener la beca y el club. Lamento no poder hacer más, hijo mío.
Izuku niega con la cabeza y una sonrisa se incrusta en su rostro.
—Ya has hecho mucho por mí, mamá. Deja que me encargue yo esta vez.
—Muchacho, si las cosas se complican, sabes que siempre puedo ayudar pagando la matrícula. Estaría encantado de hacerlo, eres mi familia, después de todo— dice Toshinori detrás de ellos.
Izuku voltea a verlo con gesto suave, vuelve a negar en silencio. Toshinori está parado en el marco de la puerta de la cocina, sin moverse, esperando a lo que sea que parece querer decir Izuku.
—Muchas gracias, pero estoy bien, lo juro. Solo estoy cansado. Está semana fue...—Sopesa un momento, intentando buscar la palabra adecuada para describir los últimos 7 días de su vida. ¿Atemorizante? ¿Impredecibles? ¿Horrible? ¿Dolorosa? — Agitada.
Porque lo fue, horriblemente agitada. Para sus pensamientos y sentimientos. Lidiando con emociones, sabotajes y conversaciones que no quería tener.
—Entonces, ve a descansar. — Toshinori se acerca hasta él para darle una palmada en su hombro.
—Muy bien, entonces, me retiro a mi habitación.
Izuku hace un pequeño gesto con la cabeza antes de retirarse, está apunto de salir de la cocina cuando la voz de su Toshinori vuelve a colarse en sus oídos.
—Sabes que puedes contar con tu madre y conmigo para lo que sea ¿Verdad?
Izuku para su paso, respira profundo para mirar por encima de su rostro y obligarse a sonreír un poco.
-¡Perder! ¡Muchas gracias! Voy a descansar, realmente estoy agotado.
Camina más rápido a su habitación. Es que el escozor en sus ojos cada vez se hace más fuerte, más picante y la vista se le nubla, porque las lágrimas empiezan a acumularse. Es que lo tiene todo pero al mismo tiempo, y al mismo tiempo, no entiende nada.
Entonces se encierra y entierra su rostro en la almohada. No se permite llorar, no debe preocuparse, pero si tan solo tuviera una pista de cómo continuar...
Cierra los ojos, intentando ahuyentar sus pensamientos, pero estos se acallan porque de a pocos se queda dormido, pensando en un par de ojos dispares.
Quizá si se disculpara con Todoroki...
«Perdóname, Todoroki-kun. »
Domingo 15 de julio. Cumpleaños de Izuku.
Joder. ¿Por qué no estaba feliz?
Por fin estaba en la tranquilidad de su casa. Lejos de los bastardos que quieren sabotearlo, a unos cuantos pasos de poder recibir el abrazo de mamá y una palmadita en la espalda por parte de Toshinori. Cerca de Kacchan y de las palabras de sustentación de tía Mizuki y las sonrisas nerviosas y cansinas de tío Musaru. ¿Por qué sentí tanta desazón en el pecho?
No. Midoriya sabe que es lo que está pasando. Sabe quién es el causante de su mal humor de la última semana y si es sincero, le duele el corazón. Tiene esa opresión en las entrañas constante. Siente que en cualquier momento podría romper a llorar, pero no quiere. No quiero preocuparme a nadie más.
Izuku quiere ser fuerte. Resolverse por sí mismo. Mantenerse a raya, seguir conteniéndose. Aun cuando Todoroki haya roto el silencio después de una semana asquerosa. Una semana con tantos picos de tristeza, con tantas sonrisas fingidas.
Tontoriki 14:30
Feliz cumpleaños, Midoriya,
Lo siento.
Sencillo, directo, pragmático y también sincero. Las palabras de Todoroki, son un reflejo de su persona. Así lo siente Izuku, casi que puede escuchar su voz áspera y grave, al saborearlas; pero le han golpeado con la fuerza de un tren entero.
Porque por fin comienza a flanquear su fachada. No creo que lo soporte más. Quiere llorar y llorar y volver a llorar. ¿Pero no es que se había prometido a sí mismo que no dejaría que esto volviera a ocurrir después de Shinsou? ¿Cómo es que las cosas escalaron con tanta magnitud?
Shoto le gusta, en serio que le gusta, pero no quiere entregarse a él. No quiere darle todo a su persona porque puede tomarlo y destruirlo en cualquier momento.
Eso le aterra.
Confió como un ciego con Shinsou, entregó tanto que cuando se dio cuenta que esa relación estaba al 100%, era solo porque su persona entregó todo de sí para hacerla funcionar, se quebró algo dentro de él.
¿Es que Izuku no merecía ser amado con la misma intensidad con la que él lo hace?
Joder.
Pero Todoroki no tenía la culpa de sus inseguridades. Todoroki había estado siendo muy bueno con su persona. Izuku no es tonto, se ha dado cuenta como es que Shoto ha ido tanteando el terreno y caminado sobre puntas. Realmente, agradece su consideración, porque Midoriya, no sabe cómo es que su corazón hubiera reaccionado a un ritmo diferente.
Shoto simplemente lo dejaba ser, marcar las cosas a su ritmo ya su espacio.
Maldita sea.
Izuku estaba siendo tan injusto con Shoto. Ni siquiera le había dado la oportunidad de hablar y también fue lo suficientemente cobarde como para no buscarlo de inmediato para arreglar las cosas, aun sabiendo que Momo había sido el principal causante de ese malentendido.
¿Cómo es que tenía que volver Izuku ahora?
Es un problema que no debería resolverse por medio de una llamada y unos cuantos mensajes; pero tampoco se atreve a verlo. Solo quiere quedarse encerrado en su cuarto, intentando distraerse de los problemas del exterior
Desbloquea el móvil. Está atestado de notificaciones. Son tantas que ni siquiera sabe por dónde empezar. Es que, sin pensárselo mucho, vuelve a observar el mensaje de Shoto.
"Lo siento. Lo siento. Lo siento. Lo siento".
Es lo único que se repite en su cabeza. « ¿Por qué te disculpas, Shoto?» Izuku sabe que no tiene que disculparse, no son nada. No pueden reclamar nada. ¿Por qué había llevado las cosas tan lejos? ¿Por qué se había dejado llevar de esa manera?
Shoto le gusta, genuinamente le gusta su persona. Ya tiene rato que lo ha aceptado, pero ¿no fue él el que decidió no dar ese último paso y no cruzar la línea? Izuku lo encontró desde el instante en que Shoto le ofreció una amistad. No estaba dispuesto a entregarse en bandeja de plata, pero sí fue él que decidió, ¿por qué había mostrado la audacia de enojarse porque Yaoyorozu lo besó?
Izuku es tan patético.
Está pidiendo una claridad, que no está dando. Qué posiblemente no pueda dar pronto.
Vuelve a repasar las dos oraciones, 5 palabras y unas cuantas letras.
"Lo siento."
Aprieta los labios y vuelve a temblar.
«Respira, inhala y exhala».
Deja el móvil sobre su pierna, aprieta los puños con firmeza. Casi se encarnan sus uñas en la palma. Quiere contestar, pero no sabe cómo. Es cobarde, no se atreve. Está titubeando, las manos empiezan a temblarle. Es que no quiere encararlo, pero tal vez le extrañe un poco. Han pasado las últimas semanas juntos y le es un poco imposible no notar su ausencia.
Resopla con frustración y se desploma sobre su cama. Suelta su celular y se talla la cara.
"Maldita sea. Ojalá nunca hubiera conocido a Todoroki. Mi vida estaba en orden.
No. No digas eso».
Midoriya no desea no haber conocido a Todoroki. No lo catalogaría como una de las mejores cosas que le hayan pasado en la vida; pero sin duda, no está arrepentido de dejarlo entrar en su vida.
Puede que las cosas hayan sido turbulentas al principio, pese a eso, no se arrepiente. Le gusta conocer las diferentes facetas de Shoto. Genuinamente disfruta de sus malas bromas, de la manera en la que mueve la boca al hablar y también agregaría lo bien que se ve cuando usa esa polera azul que tanto suele usar.
«Joder, estoy jodido. »
Mira el techo, y está lleno de estrellas. Estrellas que le daban tranquilidad en las noches tormentosas despues de un dia largo en la escuela. Estrellas que había aprendido a amar, luego de que la tía Mizuki les había regalado un telescopio para observarlas. Todo porque Kacchan se obsesionó después de que salió una nueva versión del traje All Might se llenó de ellas.
Estrellas que le habían acompañado parte de su niñez y adolescencia. Incluso cuando dejó el apartamento donde creció para mudarse a su nueva casa. Izuku no tuvo el corazón para dejarlas atrás.
Las estrellas habían sido colocadas cuidadosamente para formar una de las constelaciones de verano: Hércules. Era una de las películas favoritas de Izuku, a Kacchan no le gustaba tanto, decía que Hércules era patético; pero Midoriya se sintió tan fuera de lugar, como el hijo de Zeus al inicio del filme.
Pero no estaba solo, nunca lo estuvo. Izuku fue afortunado de tener a Kacchan.
Sin embargo, ni siquiera mirar las estrellas, podría traer tranquilidad. Eso le abruma aún más.
Es una mierda, porque es su cumpleaños y va a celebrarlo con su familia en un rato. Izuku, ni siquiera se siente con ánimos de salir de su habitación y fingir una sonrisa perfecta que sabe que nadie va a terminar de creer. Porque vamos, no se cree capaz de mentirle a las 5 personas que más le conocen en el mundo.
No ahora, que siente que su vida está tan desordenada.
Suelta un suspiro. Uno bien fuerte, viene directo de su ronco pecho y de las sobras de anhelos en su corazón.
—¿Qué voy a hacer para resolver esto? — se pregunta a sí mismo, con profunda tristeza.
—Serás un idiota.
Izuku se levanta con rapidez. Observa un Bakugou con sorpresa. Está parado en el marco de la puerta con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Izuku aprieta los labios, porque no le ha sentado tan bien el insulto, aunque sabe que es Kacchan siendo Kacchan en todo su esplendor y que no hay nada nuevo en esa forma de acercarse a él.
—¿Qué haces aquí, Kacchan? — dice Izuku un poco más hosco de lo que realmente pretendía ser.
Bakugou levanta una ceja y lo observa con atención. Izuku se ve demacrado con ligereza, pero se nota más porque Katsuki lo conoce como la palma de sus manos. Su rostro tiene la apariencia de que no concilió el sueño durante la noche, sus cejas están levemente fruncidas.
Francamente, se mira patético y Katsuki odia eso con ganas.
—Es obvio, ¿no? Es tu cumpleaños, nerd. Te trajo algo. La vieja llega en un rato, yo me adelantó.
—Vale, gracias, Kacchan. ¿Pero podrías esperar? Yo, quisiera poder estar a solas un momento — confesó Izuku con la mirada gacha y la voz echa un susurro.
—¿Es por el imbécil de Todoroki? No me mientas, sé que estás enojado con él. ¿Que Paso?
Izuku se tensó ante la mención de Todoroki. No es tonto, sabe que no va a conseguir nada de Deku, pero une los puntos y confirma todas sus sospechas. Katsuki gruñó un poco y se golpeó la frente con la palma de su mano. Se iba a detestar después. Está casi seguro que se va a arrepentir por decir esto, pero lo que pasará después, quedará fuera de su jurisdicción.
«Como te odio, bastardo».
Se acercó hasta Izuku y se sentó. Dejó que su cuerpo hundiera el mullido colchón, y aseguró un espacio entre Izuku y su persona. Izuku está a un lado suyo, pero está sin estar. De nuevo, está perdido en sus pensamientos y eso le da el último empujón que necesita para tomar una decisión.
— Oye, ¿qué pasó?
Midoriya sale de su laguna mental y mira a Kacchan de reojo, está tranquilo, lo conoce lo como para notar la preocupación en su rostro que claramente está escondiendo suficiente.
No puede contenerse más, no cuando la pregunta ha llegado de manera directa, no cuando Katsuki había esperado con paciencia a que Izuku se lo contara por su propia cuenta...
Entonces, su labio inferior tiembla con ganas y los ojos empiezan a acuarse. Las lágrimas amenazan por salir, pero se aguanta para no hacerlo. Hasta que Kacchan rueda los ojos y coloca una mano sobre su espalda.
Izuku levanta la cara y mira directamente a su amigo, después desvía la mirada hacia al frente, y está levemente sonrojado, con el ceño más fruncido y los labios torcidos. No puede seguir conteniéndose. Así que llora, llora en serio.
Se deshace bajo la mirada de Katsuki, que está apretando los dientes. Rememorando todas las veces que han estado exactamente en la misma posición, uno siendo el soporte del otro. Se prometió a sí mismo que nunca volverían a pasar por ahí, sin embargo, ahí estaban. Bakugou escuchando los hipidos, las palabras inentendibles y también incoherentes.
Los jadeos de tristeza y también los mocos siendo sorbidos.
Se le rompe el corazón un poco. También está enojado con todo y con la nada misma. Porque Bakugou no puede hacer nada más que prestar su hombro y ser paciente para que Izuku encuentre la calma.
Pasan 20 minutos e Izuku se encuentra más sosegado, más tranquilo y Katsuki da gracias, porque estaba empezando a perder la paciencia.
—¿Estás más tranquilo?
-Si.
—¿Vas a decirme qué pasó? No estás así por lo que pasó con Monoma. Así que no te atrevas a decirme que eso es.
—...
—Deku...
—Es que es una estupidez.
—Si viene de ti, no es novedad.
—¡Kacchan, que grosero!
— Te limpie los mocos, Deku. Es obvio que no me sorprende nada de ti, idiota.
—Te odio, Kacchan.
—No, eso no es cierto— dice con suficiencia.
—A veces eres insoportable.
—No desvies el tema.
Izuku rueda los ojos, antes de regresar a su semblante triste. Tenía la nariz roja y los ojos levemente hinchados. Seguramente le dolería al día siguiente. Volvió a sorber la nariz antes de apretar los labios. Abrió la boca y la volvió a cerrar, sin saber exactamente por dónde comenzar y que Kacchan no se volviera loco de remate.
—Yo... creo que me gusta Todoroki-kun —confesó en voz baja, tan baja que Bakugou a duras penas le escucha.
Suelta un resoplido resignado. Eso era algo que él ya sabía, pero escucharlo le resulta más estúpido de lo que ya sonaba en su mente.
«Me cago en todas las putas.»
—Eso ya lo sé, nerd idiota, ¿Acaso me crees inepto cómo tú? Solo hay que verte con él para saberlo. ¿Cuál es el verdadero puto problema?
Izuku jadeó con sorpresa, poniendo una mano en su pecho, como si de verdad, fuera sorpresa que Katsuki conociera sus sentimientos. Bakugou vuelve a rodar los ojos con fastidio, porque no se cree que su mejor amigo sea tan imbécil.
No, sí que se la cree, por eso es que siempre tiene que cuidar sus pasos.
—Pensé que estaba siendo discreto. —murmura antes de bajar la mirada y observar sus manos entrelazadas.
—Pues, tienes la sutileza de par de gatos cachondos, follando a las 3 de la mañana.
—¡Kacchan! — chilla Izuku, al mismo tiempo que lanza un manotazo al brazo de Bakugou.
—Joder, que estás siendo un imbécil. Ya déjate de estupideces y dime lo que ha pasado, que estoy apunto de mandarte a la mierda y mandarlo a la mierda, Deku. Son tan sosos que me estresan.
—¡No, Kacchan! ¡No puedes hacer eso!
—¿Por qué no, eh, nerd de mierda?
—¡Por qué debe odiarme ahora mismo!
Izuku levanta la cara y mira directamente a los ojos de Bakugou. De nuevo, las lágrimas se acumulan y el labio inferior empieza a temblarle.
—¿Ah? ¿De qué mierdas hablas?— preguntó con desconcierto genuino.
—Él me odia porque hice algo horrible!
—Oye, nerd, cálmate. No estoy entendiendo una mierda.
—Kacchan, lo arruinó. Yo lo ví besándose con Yaoyorozu el día de la fiesta...
—Ese hijo de puta... — Bakugou arrastra las palabras, frunce el ceño. Realmente parecía estar planeado un homicidio, quizás si lo estaba haciendo.
—¡Espera que termine!
—¡Pues habla rápido, mierda!
—¡Pues, no me dejas!
—Joder, habla ahora.
—Es difícil... —susurra. Baja la mirada, mira como sus pulgares juguetean entre sí. Tuerce la boca, pero es más un tic nervioso que otra cosa. Es que está buscando las palabras exactas para decirle a Kacchan lo que ha pasado.
No es la vulnerabilidad ante Katsuki lo que le aterra, es la incomodidad de saber que se ha equivocado, cuando se supone que ha sido demasiado juicioso con su actuar.
—Eres tú el que lo hace difícil.
Izuku hace una mueca, pero también mueve la cabeza impulsando la razón, porque efectivamente, es él que está complicando las cosas. Todoroki ha sido muy franco con él, Midoriya es quien ha estado complicando las cosas.
—Ya lo sé... es solo que estoy asustado.
—Eso también lo sé. No es novedad. Así que explícame antes de ir a cometer un homicidio doble.
—No lo harías
—¿Quieres probarme?
-No
-¡Maldita sea! ¡Entonces, explícame ya!
Midoriya se acaricia las manos con nerviosismo. Cierra los ojos y respira profundo, es un intento vago de encontrar el valor. Se palmea el pecho dos veces, entonces, sucede. Le cuenta todo. Deja que sus palabras se desborden sin freno alguno y Katsuki solo guarda silencio y escucha.
Bakugou bufo exasperado.
—Eres tan puto complicado. Si ya sabes que fue una mierda lo que pasó, ¿por qué no simplemente vas y le pides una disculpa?
—¡Kacchan! ¿Qué no has escuchado nada de lo que te dije? ¡ÉL ME ODIA!
—Ajá y por eso te mandó un mensaje pidiendo una disculpa — dce con ironía — Él no te odia, idiota.
—¿Cómo sabes? ¡Ni siquiera lo conoces!
Izuku apretó los labios, cruzándose de brazos. Katsuki quería golpearlo y golpearse también por lo que iba a hacer. Puta madre debería, cobrar por se un puto niñero de mierda.
—Oye, tengo algo que decirte.
—¿Qué es Kacchan?
—No lo hice solo.
—¿De qué hablas?
—Del loco bastardo.
—¿De Monoma?
-Si.
—Ya sabía que lo habías hecho tú, Kacchan. No habia necesidad de que me lo dijeras
—No me estás entendiendo. Te estoy diciendo que no lo hice solo. Yo... bueno, Mitad-mitad, fue quien me contó todo.
-¿Qué? ¿Quién está hablando? ¿Todoroki-kun?
—Él me avisó de lo que estaba pasando. Joder, que putada — soltó un gruñido —. Las grabaciones del baño, él las grabó. Me contacto aunque bueno, sabe que lo odio. También Pikachu, y Mei ayudaron. Quizá sea más preciso decir que lo ayudamos. Joder, que esto me sabe tan puto mal.
-No entiendo.
—Sí que eres imbécil, de verdad —dice exasperado—. Mira, él escucho las putadas de Monoma, y me pidió ayuda. ¿Viste el video con el que te iban a inculpar? —Katsuki hizo una pausa, esperando la respuesta de un amigo.
—Sí, Aizawa puso el vídeo en la oficina del director, uno editado y el real.
—El idiota solo escuchó el editado y aún así, me pidió ayuda. Además de eso, peleó con Monoma y me pidió que no te contara nada de esta redada. ¿Lo estás entendiendo, verdad? Pudo dejar que te ahogaras, incluso pudo quedar bien frente a ti con esta mierda, pero no lo quiso. Clean Pidiómente que no te dijéramos nada, yo tampoco quería que lo supieras, así que acordamos en no decirte nada. Pero no puedo dejar que te sientas así porque crees en tu cabeza de idiota, que ese bastardo te odia, porque ambos sabemos que no es así. No seas imbécil y arregla tu mierda. Creo que es lo mínimo que puedes hacer por ti y aunque me cague admitirlo, por él.
¿Video editado? ¿Pelea con Monoma? ¿Mei y Denki? Su cabeza rápidamente empieza a maquinar ideas, una tras otra, sin encontrar respuesta a la cantidad de preguntas que empiezan a formarse en su cabeza. Sin poder ponerles un alto y comienza a marearse, porque son más pensamientos de los que una persona puede soportar.
Entonces, recuerda rápidamente las palabras de Monoma al bajar del escenario. Recuerda sus reclamos y recuerda lo desconcertado que estaba cuando este, en su ataque de histeria y humillación mencionaba a Todoroki. Izuku no había entendido nada, no había entendido porque Monoma repetía el nombre de Shoto con tanto ahínco.
Recuerda que el director solicitó la revisión de cámaras y no había absolutamente nada. Se desestimó la participación de Shoto en la redada. Por eso es que no le mandaron a llamar para alivio de Izuku.
Pero... ahora entendía porque no había rastros de aquellos que le habían salvado su vida escolar. Las piezas comienzan a encajar. Eso era gracias a Mei. No hacia falta ser muy listo para saber que ella habia intervenido en la seguridad de la escuela y tambien quien encontro los videos.
Joder.
Cómo siempre, Izuku tenía que depender de otros
—Antes de que sigas pensando tus mierdas, no quiero que pienses que podría haber salido de esta tú solo. Nadie hubiera podido, Deku. Creo que debes agradecerle. Me voy y contesta ese texto de mierda que no te deja en paz.
Bakugou no dijo más y también le dejó bien claro a Izuku —no verbalmente— que no le escucharía más. Seguramente ya había cruzado el límite de su paciencia. Antes de cruzar el marco de la puerta se detuvo un momento y sin voltear a verlo, continúo:
—La tía está preocupada por ti, así que cuando bajes, espero que lo hayas arreglado.
De nuevo está solo, con el móvil a escasos centímetros suyos. Lo toma entre manos y siente que le podría pesar una tonelada entera. Vuelve a leer el mensaje de Todoroki y el estomago se le va al piso.
Joder, que soy un idiota.
Sabe lo que tiene que hacer y respirar profundo, intentando calmarse. Cierra los ojos, poniendo sus manos sobre su pecho. Vuelve a respirar profundamente una, dos, tres veces.
Tengo que hacerlo. No puedo seguir asi
Mira el texto. "Feliz cumpleaños, Midoriya. Lo siento".
Piensa en Todoroki, en lo triste que debe sentirse. En lo frustrado, en lo inepto y grosero que Izuku ha sido con él. Le acongoja tanto pensar en la soledad que Shoto parecer cargar siempre que simplemente ya no lo piensa más y presiona la pantalla para conectar la llamada.
Suena el tono una vez e Izuku siente que comienza a arrepentirse. Suena una segunda y la ansiedad se filtra en su cuerpo. Suena una tercera vez, y está apunto de rendirse. Suena una cuarta, y se quita el teléfono de la oreja, listo para colgar, pero la llamada se conecta.
Shoto ha contestado.
Se quedan en silencio. Izuku no sabe por dónde empezar, y Shoto parece que tampoco sabe que decir. Han pasado 30 segundos y solo este el sonido de sus respiraciones al otro lado de la línea. El corazón de Midoirya retumba. Tac, tac, tac. ¿Todoroki podrá escucharlo? Quizá sí, porque siente que podría salirse de su pecho.
40 segundos y sigue en silencio. Tiene que hablar, pero no sabe como. Carraspea su garganta y casi que puede escuchar un jadeo del lado de Todoroki. Se asusta, puede colgarle en cualquier momento e Izuku no sabe sí tendrá el valor de volver a contactarlo si eso sucede.
—Hola — dice muy a penas, con la voz ronca por los nervios.
—Hola —responde con suavidad. Izuku no sabe si existe una nota de alivio en la voz de Shoto.
—Gracias y lo siento.
—¿Por qué? — pregunta totalmente desconcertado. Cómo sí fue algo que Shoto nunca hubiera esperado, como si no hubiera una razón válida para dirigir esas palabras a su persona.
—Por todo.
—Tal vez podría ser un poco más claro, Midoriya.
—Por el mensaje de felpa, y por ser un bastardo contigo.
—Nunca ha sido un bastardo conmigo.
—Claro que sí, Todoroki-kun. Por favor, no lo niegues.
—No podría pensar así de ti, así que no te disculpes, lo que pasó fue culpa mía y de nadie más.
La culpa de Shoto es como un golpe con guante blanco para Midoriya. Porque es totalmente consciente que el malentendido, no es más que eso. Un malentendido y el que Todoroki se sintiera tan culpable lo hacía sentir peor.
—Yaoyorozu habló conmigo, Todoroki-kun, y también Kacchan lo hizo. Lo sé todo.
—¿Qué es todo?
—Lo que pasó ese día de la fiesta, tu relación con ella y también lo que pasó el con Monoma.
—Ah... eso..
—Quisiera hablar contigo sobre todo y arreglar las cosas, pero no por teléfono. No creo que debamos hablar todo así... preferiría verte en persona y que bueno, ya sabes, lo arreglaramos...
—¿Quieres que nos veamos? ¿Dónde estás? Puedo buscarte. Yo iré a dónde me pidas que lo haga.
Izuku suelta una risa ligera. Sería estúpido negar que el corazón se ha volcado un poco con la respuesta de Shoto. Su gesto se suaviza y una sonrisa involuntaria se le escapa de los labios.
—No, no estoy en Tokio. Estoy en la casa de mi familia, en Musutafu. Estaré aquí las dos semanas que tengo de vacaciones. En agosto regresaré para los entrenamientos del club.
—Ah, vale... ya veo — contesta con tal desánimo que le revolvió el estómago a Izuku. No sabia que sentir ni que decir.
—Sí... yo, te aviso cuando este en Tokio.
—Yo... esperaré.
-Si...
No hablan, pero se saben del otro de la línea. Izuku no sabe como despedirse y Shoto pareciera haber consumido en sus pensamientos. Solo están las respiraciones pausadas. Es incómodo, sin embargo, ninguno quería cortar, al menos no de esa manera, no sin intercambiar un poco más que unas cuantas palabras.
—Creo que debería irme, Todoroki-kun. Mi familia me está esperando. Yo solo sentí que debía hablar contigo y decirte que lo siento. No podía seguir guardándomelo.
—Vale, lo entiendo. Espero que te diviertas, es tu cumpleaños. Felices 21.
—Estoy seguro de que lo haré. Siempre es divertido cuando todos estamos en casa.
—Ya veo... ve, que te esperan.
—Sí... Nos vemos, Todoroki-kun.
—Adiós.
Respiró profundo, con el corazón mucho más liviano porque Todoroki-kun no me odia.
Tiene el estomago revuelto, su cabeza debe estar muy perturbada como para estar parado frente al porton de la residencia de los Todoroki. Es que hablar con Midoriya le ha puesto el mundo de cabeza. No es novedad, pero esto sí es sorpresa. La llamada lo ha dejado tan inquieto, que ni siquiera se lo pensó mucho antes de salir corriendo de su solitario y frío apartamento.
Es una reacción muy contraria a la que pensó que tendría en un principio. Ingenuamente pensado que se apaciguaría el caos en su interior, más no fue así. Tomo las llaves de su auto, su cartera y ya esta. Shoto se encontró a si mismo manejando hacia la casa en la que creció.
Se pregunta que fue lo que lo llevó hasta allá, pero finge no saber la respuesta. Porque Shoto se niega rotundamente a aceptar que se ha estado sintiendo solo y el conflicto con Midoriya, la historia familiar de este, sumando al hecho de saber que no se encuentra en Tokio.
Suspira un poco. Igual ya estaba ahí, aunque aun tenía la posibilidad de dar la vuelta, subir al auto y volver a la soledad de su piso. Tal vez, podría llamar a Tokoyami o quizás ir un poco más lejos y contactarse con Denki. Aunque cada idea es peor que la anterior.
Hace una mueca, aprieta las manos antes de empujar el portón. La casa es vieja, de aspecto tradicional, aún así el jardín está tan cuidado como siempre. La sombra de los árboles parece apetecible, con el calor tan sofocante del verano. Los recuerdos de su infancia lo golpearon de pronto y con fuerza, casi que podría escuchar sus risas infantiles acompañadas de los gritos de la sensatez de Fuyumi.
La puerta de enfrente está abierta de par en par. Shoto se aclara la garganta cuando llega al gekkan.
—Estoy en casa— dice neutral, aunque su tono de voz, bien pudo pasar por uno apesadumbrado, tal vez incómodo.
No hay respuesta, se pregunta si es que no hay nadie en la casa. Es normal, porque es domingo y sus hermanos deben tener un mejor plan que quedarse toda la tarde en casa.
Pese a eso, camina por la planta baja despacio intentando encontrar a alguien, hasta que el sonido de la radio lo lleva al patio trasero. Es entonces que la mira. Está debajo del árbol, sentada y su largo cabello blanco, cubriendo su espalda, tarareando una melodía con dulzura.
Shoto siente un jalón en su corazón y un golpe de culpa directo a la parte baja de su abdomen. Los labios le tiemblan, también las manos, por alguna razón que no logra descifrar siente que podría sentarse y llorar en el regazo de la mujer.
—Madre.
Escucha un jadeo, y sus ojos no se despegan del movimiento de ella. El como gira sobre su hombro para verlo. Tiene los ojos llorosos pero con una sonrisa conciliadora en el rostro.
—Shoto, ven con mamá —responde con suavidad.
A Shoto se le hace un nudo en la garganta y camina con paso firme hasta a ella. Al igual que cuando habló con Midoriya, no sabe que decir, ni que sentir. Se siente un completo tonto. Se pone de rodillas una vez que está frente a su madre, teniendo cuidado de no empujar las ruedas de su silla.
—Perdón — dice Shoto sin atreverse a mirarla a los ojos.
—¿Por qué te disculpas, Shoto? — La mano de su madre es cálida cuando esta en su mejilla intentando que levante su rostro.
¿Pero como contestar a eso? ¿Cómo es que Shoto pedirá perdón, por qué en tres años que lleva fuera de su casa, la ha visto solo dos o tres veces? Siendo que están en la misma ciudad, a menos de una hora de distancia? ¿Cómo es que Shoto tendrá la audacia de pedir perdón por no visitarla en un año y medio? ¿Cómo le va a pedir perdón por no preguntar por su salud, por dejarle toda la carga a sus hermanos y empleados?
Aprieta los labios y por más que trata las palabras no salen, no existen. No puede expresarse, pero es su madre. Ella abre los brazos y le pide un abrazo. Shoto no es quién para negarselo. Así que se pone de rodillas y con sumo cuidado la encierra en sus brazos, o quizás sea mejor decir que ella se aferra a él.
—Te extrañé tanto, Shoto.
Y Shoto por primera vez en mucho tiempo, se permite ser sincero, consigo, con los otros.
—Y yo a ti, mamá.
Y se deja abrazar, reprendiéndose mentalmente por negarle a su madre este afecto, por negarlo así mismo, pero al mismo tiempo se siente aterrado. Y joder, tiene tanto miedo de tantas cosas. Es un cobarde y no hay mayor verdad que esa.
—Mamá, estoy e- ¡Shoto!—Fuyumi está parada en el pasillo de madera frente, viéndolos con sorpresa. Vale, que Shoto sabe que es normal esa reacción, porque ha llegado sin invitación, ni razón alguna aparente, después de un largo tiempo evadiendo los mensajes de Fuyumi y su madre, con respuestas totalmente escuetas. Fuyumi corre hacia ellos con presión, Shoto puede ver las lágrimas contenerse en las comisuras de sus ojos —¿Qué haces aquí? ¡No sabía que vendía! ¡Pude haberte preparado un banquete y soba fría! ¡Dios, no tengo los ingredientes para soba en el refrigerador! ¡ No importa, puedo comprar en el konbini que está cerca!
Shoto la mirada por primera vez en un año y medio. Su cabello es más corto que el de su madre, del mismo color, pero con la diferencia de que tiene mechones rojizos por aquí y por allá.
Cara afilada, pero amable, labios en su punto, rosados, casi pálidos, mejillas rosadas por el calor de la tarde. Ojos oscuros, casi negros, resalta en lo pálida de su tez.
Shoto la observa bien, y se da cuenta que sus curvas son más prominentes. Ella ha dejado de tener esos rasgos
—Yo... — responde con incomodidad —. Bueno... No le dije a nadie que vendría...
—¡Shoto, debiste avisarme!
—Fuyumi, no pasa nada. Las cosas ya estan hechas, no lo presiones. Estamos felices de tenerlo aquí.
—¡Llamaré a los chicos! Así podremos estar los cinco juntos. ¡Hace mucho que no hacemos algo como esto.
—¿De verdad tenemos que llamar a Touya? —pregunta Shoto.
—Sí, ¿por qué no?
—Es molesto.
—Lo es, pero también quiero verlo. ¡No puedes quedártelo solo para ti, Shoto!
—Yo casi no lo veo, Fuyumi. ¡No vive conmigo, vive con Hawks!
—Oh, Hawks es encantador — interviene Rei divertida.
—También es muy guapo —agrega Fuyumi.
—Dios, qué horror. No quiero seguir escuchando esto. Hawks no es encantador, madre, guapo, quizás.
—Shoto, no me digas que te asusta aceptar eso.
«Si supieras...»
Suelta una risa ligera y niega. Tanto su madre como su hermana lo miran con sorpresa, pero no mencionan nada, solo observan con curiosidad. Shoto se siente incómodo, pero tampoco dice nada después, así que mete sus manos en sus bolsillos.
—Para nada, Yumi-nee-san. Solo que los dos son molestos.
—Hablaré con ellos y con Natsuo.
—¿Qué les parece si vamos a dentro? Creo que ya no quiero seguir leyendo aquí afuera.
Sus hijos acceden y Shoto toma las empuñaduras de la silla para ayudarla a entrar. Camina hasta la rampa y empuja con delicadeza. Su madre es liviana, aún sentada en una silla de ruedas. Seguro es porque Fuyumi se encarga de revisar su dieta.
Llegan a la sala de estar, se encuentran a un lado de la cocina. Shoto se sienta en el piso, a un lado de su madre. Es el dia libre de la persona que ayuda al mantenimiento y limpieza de la casa. Así que es Fuyumi quien deja el té helado sobre la mesa.
Observa con fijeza a su madre, a sus modales refinados. Dignos de una princesa. Está sentada con rectitud y sus manos descansan sobre su regazo. Es hermosa, sin duda alguna. Es el concepto exacto de una herencia de una familia caracteristica y tradicional. Porque lo es.
Aunque la familia Takashi, les dio la espalda cuando insinuó el divorcio con Enji, luego del accidente que la ha dejado paralítica de la mitad inferior del cuerpo. Rei fue educada para traer honor a su familia.
Shoto cree todo esto es una puta mierda.
La solventan con una buena cantidad de dinero siempre y cuando mantenga el perfil bajo de escándalos. Rei, no quería estar con Enji, pero no le quedó más que aceptar. Sabía que Enji jamás dejaría de proveer a
a sus hijos, aún así Rei no podría permitirse no ser independiente.
Eso fue lo que escuchó a Shoto a escondidas, cuando su madre habló por última vez con su familia. Lo recuerda tan claro, que aún le escuece la sangre cada que llega a su memoria.
Por eso es que, pese a llevar muchos años sin compartir su vida con Enji más allá del medio económico, no han podido arruinar su apellido y posiblemente nunca lo hagan.
Shoto intenta dejar de pensar en eso. Guarda silencio, es partícipe de la conversación solo cuando se le solicita. Su hermana y su madre respetan su personalidad taciturna; él disfruta de escuchar sus voces dulzonas. Del sabor del té que se impregna en su lengua, de la sensación de hogar.
De la tranquilidad luego de la tormenta.
No pasa mucho tiempo para cuando llegan sus hermanos. Natsuo trae consigo un montón de bolsas con algunas bebidas y el soba favorito de Shoto. Se las entrega aa Fuyumi antes de sentarse a un lado de Shoto y palmear su espalda a modo de saludo.
En cambio Touya lo mira en silencio. Inspeccionando la situación, como queriendo adivinar el porqué de sus acciones. Shoto se siente incómodo porque parece que está desenredando el misterio de su aparición en casa después de tanto tiempo.
—¡Shoto, tanto tiempo, hombre! —exclama Natsu, sonriente. Tomando asiento a su lado. Es un hombre corpulento, quizás un poco más que Midoriya. Más alto, eso sí. Tal y como su madre, tiene el cabello blanco. Tiene la quijada cuadrada, ojos oscuros.
Todo un Takashi, una diferencia de Shoto y Touya, que son la combinación de ambos padres. La mezcla perfecta de los Todoroki y los Takashi.
—Ah vamos, no tienes porque hacerte tanta fiesta al mocoso — le resta importancia alzando los hombros y camina despreocupado hasta la mesa, sentándose frente a Shoto. Recarga su codo sobre ella y sonríe, grande, con socarronería.
Cómo si le hubiera bastado una mirada para intuir la reacción del porque su hermano menor está ahí.
—¿Por qué no trajiste a Keigo, cariño? — interviene su madre.
Shoto siente como si hubiera vuelto a respirar, porque la atención de Dabi se desvía por completo.
—Bueno, me dijo que lo mejor era que viniera solo. Rara vez tenemos la oportunidad de estar todos. Me preguntó cuál es la razón del gran honor de tener al mocoso en una reunión familiar.
—¡Llámale, Touya! Todos somos familia.
—Oh, no madre, es mejor así, de esta manera el pequeño Shoto no tendrá problema en contarnos sobre su arrepentimiento atrevimiento.
—Mhm... Bueno, si soy sincero, yo también tengo curiosidad. ¿No le dirás a tu Nii-san qué haces aquí? Es lo menos que puedes hacer, estaba con mi novia cuando Yumi llamó —se burla.
Desde que eran niños, Natsuo y Touya, han tenido un gusto especial por molestarle. Así que en nada le sorprende que Natsuo secunde las acciones de Dabi.
Shoto rueda los ojos y se cruza de brazos, mientras frunce el ceño. Dispuesto a no seguir la conversación, a guardar silencio, a comer sus palabras, porque cualquier cosa que salga de su boca podría ser usada en su contra. Su madre los mira divertido y también puede escuchar la risilla de Yumi-nee-san desde la cocina.
No le importó nada, hasta que Touya sonrió con suficiencia. Shoto le reconoce como peligroso.
—Ay, ¿Novia? Vaya, así que solo falta Yumi para que todos tengamos pareja.
—¿Shoto está saliendo con alguien? Dijo que nunca saldría con alguien.
—Hijo, ¿estás saliendo con alguien?
Shoto quiere que la tierra lo trague, porque son respuestas que no quiere dar. Es que Touya sabe bien como tocarle los putos cojones. De verdad, que podría ser un dolor de huevos cuando se lo propone. Lo mira mal ya Touya solo se le ensancha la sonrisa.
—Claro que sí, Shoto. ¿Por qué niegas al co-ne-ji-to?
—¿Conejito? — Rei mira con desconcierto a Shoto, y él realmente se pregunta cuántos años pagará en la cárcel si decide asesinar a su hermano.
—Ah, el pequeño Shoto es de esos románticos que dicen motes hostiles. ¿Quién lo diría?
—Touya... — dice con advertencia.
—Si supieras, Natsuo-chan. El pequeño Shoto está saliendo con una estrella universitaria, ya sabes el estudiante modelo. No solo eso, también es uno de los jugadores estrella de la universidad.
—¡Suena como una persona encantadora! Háblanos de él, Shoto.
—No estamos saliendo, madre.
—Creo que el conejito se pondría muy triste al escuchar eso. Que mal novio eres, mocoso. Deberías aprender a mí.
—¿Por qué conejito? — pregunta Rei.
—Les repito, no estamos saliendo. Y es un apodo que le inventó la idiota de Touya. Es Midoriya, asi que seria genial que lo llamaras por su nombre,.
—Oi, mocoso, que estoy aquí, más te vale respetarme porque yo estaba ahí cuando lo conociste.
Shoto ladea la cabeza, pidiendo, suplicando con la mirada que Touya no cuenta nada. Y este se sabe triunfador porque tiene a su hermano bailando en la palma de sus manos. Dispuesto a todo con tal de joderlo.
No ha olvidado lo que pasó en su primer encuentro, Shoto nunca lo haría.
—Estoy tan celosa, quiero saber que pasó.
—Creo que mejor iré a ayudar a Yumi-nee-san. Si me permite, me retiro — Shoto puso sus manos sobre su rodilla para darse el impulso y levantarse.
—Yo puedo contarlo, entonces. No me importaría dar los detalles, los jugosos detalles de esa noche.
—Shoto no hace falta que me ayudes en nada, esto ya casi está listo! ¡Además yo también quiero saber! —grita Fuyumi desde la cocina.
Shoto volvió a dejarse caer en el suelo, sopesando sus opciones. Tergiversar el asqueroso primer encuentro podría ser una, si tan solo no estuviera Touya frente suyo. Siente un dedo picar su mejilla y enterrarlo en ella, es Natsuo. Tiene un gesto pícaro en el rostro.
—Entonceeees... ¿Shoto nos dirá cómo lograron derretir su corazón congelado?
—Lo conocí en un bar ¿contento? — responde hostil, cruzándose de brazos.
—Lo siento, Shoto, pero como tu madre me rehúso a no saber los detalles.
—¡Vamos, mocoso, cuéntale como lo cazaste y lo que pasó después!
—¡No voy a hablar de eso, Touya! — Shoto por fin perdió su templanza. Sus mejillas están ligeramente coloreadas de rojo y ha golpeado la mesa con la palma de sus manos. Cosa que produce la risa estruendosa de Dabi.
Joder, puto Dabi de mierda.
—Vamos, yo también quiero saberlo — Fuyumi estaba parada en el marco de la puerta que da a la cocina. Se mira divertido, lo suficiente como para que Shoto empiece a flanquear. Es que es débil ante las mujeres de su familia.
Maldita sea.
— Yumi-nee-san, por favor, no — dice con un deje de súplica, poniendo su última esperanza de mantener el secreto.
— Perdón, realmente quiero saber, así que cuéntanos Touya.
El rostro de Shoto se había contraído y dejó caer su cabeza contra la mesa. Vale, que nunca se había sentido tan traicionado como en ese preciso instante. Es que ese primer encuentro debería ser algo así como secreto de estado y no contarse nunca. Es más posible olvidarlo todos los involucrados
Shoto quiere morirse ahí mismo por la vergüenza.
—Bueno... como decirlo digamos que el mocoso por alguna razón que no entiendo, se sintió algo así como un ser superior y se estaba portando como un imbécil. Se acercó al conejito y después de un beso, le vomitó los pies en medio de la pista, frente a todos. Si se preguntan sí la gente se dio cuenta, pues sí, Shoto fue el bufón de la noche. Solo imagina besar por primera vez a tu crush y que este te responde con vomito.
Tanto como Fuyumi, como Natsuo soltaron una carcajada, sin piedad alguna de la poca dignidad de Shoto. En cambio, Touya, se tiró al suelo, en posición fetal, poniendo las manos sobre su estómago, porque la risa pudo más que su cordura. Así que no tuvo pudor alguno y se rió alto, fuerte, sin inhibición alguna, con todo el afán de ofenderlo.
Y Shoto quisiera tener la habilidad de esconderse, o perderse lejos. Tal vez de teletransportarse porque de verdad no desea estar ahí, en ese preciso instante. Ahora se pregunta qué pasó por su cabeza cuando manejó hasta su casa.
Ah, ya lo recuerda, estaba huyendo de puto recuerdo de Midoriya y su puta soledad.
Jo, sí que era un imbécil. Golpea la mesa con su puño, no es fuerte pero si lo suficiente como para que Natsuo lo noté y se ría aún más fuerte por la reacción de su hermano. Incluso su madre parece depender de su costa, pero es más discreta porque apenas se le cuela su risa por los oídos.
Touya se levanta del piso solo para ver a sus hermanos y hacer un ademán con la mano para que se tranquilizaran.
—Basta, basta, Me enteré que después de eso... — se aguantó la risa de nuevo —. Pfft... también le embarró una hamburguesa en la cara.
Y las risas vuelven a llenar el salón.
—Joder, Touya cierra la boca — grita Shoto, al fin alzando la cabeza y viendo directamente a Dabi. No es la clase de comportamientos que suelen tener, pero se lo permite. Se permite abrir un poco. Bajar su fachada de chico malo y que nada le importa.
Porque esto sí le importa y mucho. Le importa Midoriya, le importa su familia.
—Valee — canturrea con sorna —. Solo porque no sé como es que pasó de aborrecerte a dejarte que estuvieras a su lado.
—Shoto, por favor, cuéntanos, de verdad quiero saber que pasa en tu vida, hijo.
—Miren, no estamos saliendo, era mi compañero de clase y ya está. No estamos saliendo, es... ¿un amigo?
—Y dónde está tú amigo, Shoto, ¿por qué no lo llamas para que pase el rato con nosotros?
Dabi de verdad le está tocando los putos huevos a su hermano menor. Shoto está haciendo cuanto puede para no caer en su juego.
—No está en Tokio — dice con suficiencia y restándole importancia—. Fue con su familia. Viven en otra prefectura.
Shoto sabe que la ha cagado. Lo supo en cuanto los ojos astutos de Touya brillaron. Ah pero es que soy estúpido, se repite así mismo. Casi que le dio la información puesta en bandeja de plata y de nuevo, quiere golpearse contra la mesa — de nuevo—. Touya ya lo sabe, sabe que está ahí porque Midoriya está con su familia y que ha actuado por puro reflejo.
—Ah, es una lástima — agrega Fuyumi, sin ser consciente de la tensión que había entre sus hermanos —. De verdad me gustaría conocerlo, creo que podría ser una persona agradable. Además es tu amigo ¿no? Nunca ha traído amigos a casa.
—Sí, es agradable —concede Shoto.
Es que él cree que el adjetivo le calza a la perfección a Midoriya. Es agradable, pasar el tiempo con Midoriya, se resume en eso. Agradable. Porque la perspicacia, las respuestas rápidas, inteligentes, las risas sinceras, los murmullos constantes, los debates por tener posturas diferentes, en intercambio de ideas y los mensajes adornados en un chat, se han vuelto parte de la vida cotidiana de Shoto.
Eso es agradable.
Sonríe por lo bajo, por puro instinto, porque esas es la clase de sonrisas que se le escapan cuando está con Midoriya y es que ahora le parece tan habitual que ni siquiera las nota; pero Shoto no se encuentra solo, a un lado de Izuku. Está siendo observado por cuatro pares de ojos, que no le había visto siendo tan ligero en mucho tiempo.
No lo comentan, no lo dicen, solo esperan que Shoto se de cuenta pronto de lo que está sucediendo.
El tiempo vuela cuando el ambiente es ameno. Así lo siente y pasó mucho tiempo en la miseria como para no notarlo. Shoto ha estado tan solitario durante tanto tiempo, que aunque se encuentra solo mirando las estrellas en ese momento, no se siente solo.
Son las 11:00 de la noche y su mejor consuelo es un cigarrillo. Está agotado mentalmente, muchas emociones en un solo día que lo han dejado drenado.
Cuando escuchó a Midoriya, el corazón le dio un vuelco y escuchó que estaba dispuesto a creerle le había regresado la esperanza que unos días anteriores la dio por perdida. Quizá podría permanecer en la vida de Izuku, si este se lo permitía.
Shoto tomaría todo lo que Izuku estaría dispuesto a darle. No más, no menos. Lo tomaría y lo agradecería. Ríe ante la idea. Que idiota, se dice a si mismo. Porque sí hablara con su yo de dos meses atrás, sin duda, se reiría ente la idea de verso sosegado por un par de ojos verdes y unas mejillas llenas de pecas.
No escucha los pasos detrás suyo, está tan perdido dentro de sí que no es capaz de reconocer la presencia de Touya a su lado.
—Oye, mocoso.
—¿Qué quieres, Dabi? — pregunta con molestia.
—Lo recuerdas ¿no? No has perdido de vista porque empezó toda tu mierda con Midoriya, ¿verdad? No ha olvidado que todo esto es una apuesta.
Si. Lo olvidé.
puta mierda. Los engranajes en su cabeza comienzan a moverse con rapidez. ¿Una apuesta? Claro que todo esto era una puta apuesta. Ni siquiera puede recordar la última vez que pensó en que esto era una puta apuesta y no un capricho.
Que todo empezó por una puta apuesta, que después se convirtió en un capricho por el orgullo herido. Puta mierda, ¿cómo pudo olvidar el contrato? Uno que construyó con su puño y letra. Joder, un contrato que estipula paso a paso como debe romper el corazón de Midoriya, pero ahora es el de Shoto que ha dejado de funcionar.
Mira a Dabi, que tiene un gesto indescifrable en su rostro, tal vez sea más preciso decir que es Shoto el que no tiene cabeza para descifrarlo. Traga en seco y se obliga a si mismo a abrir la boca.
—Claro que no lo olvidé, ¿me cree un imbécil? — Shoto apenas puede hablar sin que la voz le tiemble, pero se esconde detrás de su cigarrillo, seleccione otra calada a este.
—Cualquiera diría que te gusta en serio el conejito. Y no es él, quién ha caído en tus redes.
—Basta, Touya, tenemos un trato ¿no? ¿Crees que me arriesgaría a estar con el viejo? ¿Crees que un niño como él puede enredarme a mí? Ambos sabemos que tengo ganado esto.
No quieres decir eso, para.
No quieres hablar así de Midoriya,
No quieres continuar con esto.
Di la verdad y termina ya.
No quiero estar con Enji. No soporto estar cerca de ese viejo sin sentir náuseas.
Dabi vuelve a estudiarlo. Shoto siente que lo estaba leyendo como un libro abierto. Quizá es que pueda ver más allá de su rostro neutral, quizás es que escuchar el retumbar de su corazón dentro de su pecho, quizás es que puede escuchar el esfuerzo que Shoto está haciendo para mantener su respiración pausada.
—Vale, te creo, pero y creo que este tiro está más que cantado. Veremos que pasa a fin de año, mocoso.
—Cómo sea, no me importa. Me voy a mi habitación — Shoto se levanta del piso, antes de darle la última calada de a ci cigarrillo. Cortando cualquier forma de Dabi de seguir esa conversación que Shoto no quería seguir.
Porque Shoto está en una encrucijada y no hay manera en la que salga limpio de esta.
No cuando regresa a su cabeza la imagen de Izuku llorando por su causa, no cuando mira los pedazos de Izuku resquebrajados, no cuando sabe que volverá a hacer llorar a Izuku.
Y sabe bien, que eso terminará de romperlo a él.
