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Capítulo 4: Reencuentro

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Chihiro se preguntaba dónde estaban Lin y Haku. La casa de baños era un lugar bastante grande, y estaba repleto de clientes en aquel momento. Decidió ir a ver a Kamajii en primer lugar, puesto que sabía dónde encontrarlo. ¿Dónde más estaría el esclavo de la caldera que en la sala de las calderas? Por lo que se encaminó escaleras abajo. Era extraño. De alguna manera y a pesar de luego de 12 años, aún conocía todos los rincones de la casa de baños como si hubiese estado ayer.

'Bueno, es un lugar mágico después de todo' pensó.

Sin muestra de la más mínima alteración, todo estaba exactamente en su lugar desde la última vez que estuvo aquí, sin contar los daños producidos por Sin-Cara por supuesto. Se preguntó que habría hecho Yubaba con todo el dinero que consiguió.

La sala de las calderas estaba tal y cual recordaba. Los mismos estantes alrededor de las mismas paredes, la caldera ardía vivamente a causa del carbón que era entregado por las bolitas de hollín encantadas mientras una extraña araña con forma de hombre sentado en medio de la habitación trabajaba furiosamente.

—Hola, Kamajii —le llamó Chihiro alegremente.

Kamajii se giró hacia ella y parpadeó en confusión. —¿Eh? ¿Quién eres tú? ¿Y qué estás haciendo en mi sala de calderas?

Chihiro puso una falsa expresión de tristeza. —Oh, Kamajii, ¿no me digas que no recuerdas a tu propia nieta? —bromeó.

Kamajii la miró como si estuviera loca. —¿Nieta? —repitió. —¿De qué estás hablando? Yo no tengo nieta.

Chihiro se cruzó de brazos y entrecerró los ojos. —¿En serio? Eso no fue lo que dijiste hace 12 años.

—¿De qué rayos estás…? Oh, espera, recuerdo algo similar… —dijo el esclavo de las calderas, pensando duramente. —Sí, una niña humana vino aquí buscando trabajo. Así que dije que era mi nieta para que no se metiera en problemas. Pero ¿Tú cómo lo sabes?

Chihiro negó con la cabeza. —Kamajii, yo soy esa niña —exclamó.

—¿Qué? —Kamajii paró de trabajar y se acercó a ella. Tomó sus lentes y la observó de arriba abajo. —¡Dios mío! ¡Eres tú! ¿Chihiro, cierto? ¿O Sen?

Chihiro sonrió y asintió. —Ambos. Pero prefiero Chihiro.

Las seis manos de Kamajii agarraron a Chihiro y la sacudieron. —¡Bienvenida, bienvenida otra vez! ¡Es tan bueno verte de nuevo! ¿Cómo lograste llegar?

—De la misma forma que la última vez.

—Ah, ya veo —dijo Kamajii. —Esa maldita puerta, nunca sabes cuándo se volverá abrir. —Se tomó un momento para contemplarla. —Por los dioses, te has convertido en toda una jovencita.

Chihiro sonrió. —Gracias. Desearía devolverte el cumplido, pero luces exactamente igual a como te recuerdo.

Kamajii rió. —Sí, bueno, es un beneficio de ser un espíritu; una vez que completas tu crecimiento, puedes elegir tu edad.

—Mientras nosotros los humanos no tenemos esa ventaja. Varias personas ni siquiera me reconocieron.

—Bueno, como dije, te has vuelto en una hermosa jovencita —dijo Kamajii sonriendo—. Haku y Lin de seguro se pondrán felices de verte. ¿Todavía no los has visto?

Chihiro negó. —No, aún no. ¿Tú sabes dónde están?

Kamajii pensó por un momento. —Pues, Lin ha de estar en algún lugar de los baños —respondió—. Aunque de Haku no estoy seguro. Quizás esté aquí o en su río.

Chihiro se sintió ligeramente molesta por eso último. Si Haku paraba mucho tiempo en su río, ¿Por qué nunca le contestó? Las probabilidades de que él hubiera estado en la casa de baños cada vez que ella visitaba el río en todos estos 12 años eran muy escazas.

—¿Cómo están ellos? —preguntó, refiriéndose más a Haku que a Lin.

—Bien, ambos te extrañan —Dijo él–. En especial Haku. No ha sido el mismo desde que te marchaste.

—¿De verdad? —preguntó Chihiro. Después de todos estos años había comenzado a suponer que Haku sólo la había ayudado por lástima. Quizás no era verdad después de todo. Quizás Mimi estaba equivocada y él no la había olvidado.

—Oh sí, se pondrá eufórico cuando te vea. —dijo Kamajii sonriendo con picardía. Chihiro no estaba segura del significado de esa sonrisa, pero presentía que no era nada bueno. —Oh no, me estoy retrasando con los pedidos.

Kamajii se arrastró sobre su tarima. Mientras él y Chihiro conversaban, 9 tarjetas de baño habían llegado.

—Lo siento —se disculpó Chihiro—. No pretendía hacer que te retrasaras.

Kamajii le sonrió de manera tranquilizadora. —Oh, no te preocupes. Valió la pena. Además, ¿Qué puede hacer Yubaba? ¿Incinerarme? Ja, ya soy su esclavo. ¡Ey! Ustedes pequeñas bolas con patas, ¡vuelvan al trabajo!

Chihiro miró hacia abajo y vio a esas extrañas bolitas encantadas saltando alegremente a su alrededor. Les sonrió de oreja a oreja. —Hola chicos. Tanto tiempo sin verlos.

Las pequeñas bolitas de hollín chillaron con alegría.

—¡Andando! Tenemos clientes que atender. Dejen la bienvenida para después —gritó Kamajii, pero sonando divertido.

Chihiro miró a las bolitas. —Continúen, volveré luego.

Las bolitas de hollín rebotaron a su alrededor unos segundos más antes de volver hacia el montículo de carbón.

Chihiro se volteó hacia Kamajii. —Kamajii, necesito encontrar a Lin para poder "adaptarme" como Yubaba requiere.

Kamajii rió con sorna. —Así es esa vieja bruja, queriendo que todo marche enseguida. —Se burló. —Bien, estoy seguro que si esperas aquí Lin aparecerá. Querrá ser la primera en contarme que has vuelto. —La puerta de la sala de las calderas se abrió de golpe y una mujer joven con un largo cabello marrón vestida de sirvienta entró corriendo. —Hablando del diablo —murmuró Kamajii.

Lin, al igual que todos, no había cambiado nada; excepto por el hecho de que nunca antes había tenido una expresión como esa en el pasado. Justo ahora parecía abrumada de alegría mientras se aproximaba hacia el esclavo de las calderas, sin percatarse de Chihiro.

—Kamajii, ¿has escuchado las noticias? —chilló alegremente.

—¿Eh?

—¡Dicen que Sen ha vuelto!

Kamajii fingió indiferencia. —Sí, ya lo sé.

El rostro de Lin decayó. —¿Ya lo sabes? ¿Cómo lo sabes?

Kamajii continuó trabajando. —Porque ella está parada justo detrás de ti.

Lin giró su cabeza con mucha rapidez. Sus ojos se ensancharon mientras veía a su vieja amiga parada detrás de ella.

—Hola Lin —dijo Chihiro. —Es un gusto vert…

—¡SEN! —chilló Lin, echando sus brazos alrededor de la chica. —¡Oh, es tan bueno verte otra vez! Al principio creí que todos estaban gastándome una broma, ¡Pero realmente estás aquí! ¿Por qué has esperado tanto tiempo para regresar? ¡Te hemos extrañado muchísimo! ¿Cómo has estado? Mi Dios, ¡Estás tan alta! ¡Luces hermosa! ¿Por cuánto tiempo te quedaras?

—Lin, cálmate. No puedo entender una palabra de lo que dices. —rió Chihiro, luchando en busca de aire. —Y por favor, suéltame, no puedo respirar.

—¿Qué? Oh, lo siento.

Lin la soltó de su abrazo mortal.

—Lo juro, eres la tercera persona en este día que intenta abrazarme hasta morir. —Murmuró Chihiro, frotando su adolorido cuello.

Lin sonrió y le palmeó la espalda. —Oh, estás bien. Eres la chica más fuerte que he conocido —Dijo, con una gran sonrisa en su rostro. —¿Recuerdas a ese dios apestoso y a Sin-Cara?

Chihiro soltó una risita ante el recuerdo. —¿Cómo podría olvidarme de los buenos tiempos?

—No, no puedes —dijo Lin.

Chihiro asintió, concordando. —Y tendremos muchos más en estos días y en el futuro.

El rostro de Lin decayó. —¿A qué te refieres? —Sus ojos se ensancharon. —No firmaste un contrato con Yubaba, ¿o sí?

Chihiro irguió la cabeza. —Sí, ¿Por qué?

Lin se llevó una mano a la cabeza. —Oh no, a Haku no le gustara esto —murmuró.

Chihiro escuchó lo que había dicho. —¿Por qué? ¿Él no estará feliz de verme? —preguntó, sonando preocupada.

Lin parecía sorprendida que Chihiro hiciera semejante pregunta estúpida. —No feliz, ¡Extasiado para ser más exactos! —exclamó—, e incluso eso es quedarse corto.

Ahora Chihiro estaba confundida. —Entonces ¿cuál es el problema?

—Sen, ¿sabes lo que tuvo que hacer para lograr romper tu contrato la última vez? —preguntó Lin. —Se enfrentó a Yubaba cuando estaba más furiosa que nunca. Sabrá Dios lo que tomará el lograr romperlo esta vez.

Chihiro se relajó. ¿Ese era el problema? No era nada en absoluto. —Lin, yo quería regresar, y tener mi trabajo de vuelta. Estoy aquí para quedarme.

—¡¿HUH?! —jadeó Lin, claramente asombrada por la noticia. Incluso Kamajii lucia sorprendido. Las bolitas de hollín nuevamente saltaban felices a su alrededor. —¿En verdad vas a quedarte? —Chihiro asintió y Lin chilló con emoción. —¡Yuhu! ¡Sen ha venido para quedarse! ¡Se quedará con nosotros!

Chihiro rió ante el comportamiento tan infantil de su amiga. —Preferiría ser llamada por mi verdadero nombre.

Lin dejó de bailar alrededor. —Oh, de acuerdo, lo siento, Chihiro.

Chihiro le restó importancia. —No hay problema. Mejor dime, ¿Dónde está Haku?

Lin rodó los ojos. —Debí haberlo visto venir —dijo, más para sí que para Chihiro. —Tu dragón está en su río. Irónicamente, él se marchó una hora antes de que tú llegaras.

—¿Hace una hora? —exclamó Chihiro. —¡Genial! ¡Simplemente genial! ¡He esperado 12 años para volverlo a ver y él se marcha una hora antes de que llegara! ¡Simplemente increíble!

Lin soltó una risita. —Cálmate chica. Tan sólo se ha ido por unos cuantos días.

—¡Unos cuantos días! ¡Unos cuantos DÍAS! ¡Yo he esperado 12 años! —chilló, completamente indignada. —¡Y no puedo esperar por más tiempo!

Lin levantó las manos a modo de apaciguar a su amiga. —Bueno, al menos sabes cómo llegar a su río y en donde queda, tienes suerte. —Chihiro gruñó e inclinó la cabeza. —Ey, no te preocupes por eso. Piensa en lo mucho que se sorprenderá cuando vea que estás aquí.

Chihiro la miró fijamente. —No debería de sorprenderse, considerando la promesa que me hizo —refunfuño. —¿O es que siempre rompe sus promesas con tanta facilidad?

'Uh oh' pensó Lin con diversión. 'Haku está en problemas' eso sería algo divertido de ver. Aunque pensándolo mejor, los dragones podrían llegar a ser peligrosos y ella no quería que Haku se pusiera furioso con ella por hacer que su humana se pusiera furiosa con él. —No, él normalmente siempre cumple sus promesas.

Chihiro resopló. —Oh, entonces supongo que yo no valía lo suficientemente la pena como para cumplirme una. —Estaba que echaba humos.

'Wow, realmente está furiosa. Lo que sea que Haku hizo, no puede ser nada bueno' pensó Lin. —Estoy segura de que él no quiso romper su promesa. —Le aseguró a la enfurecida humana. —Uh… ¿Qué promesa es esa de todas formas?

Chihiro se sentó, cruzando sus brazos y piernas. —Prometió que nos volveríamos a ver. ¡Y de eso ya 12 años!

Lin le dio una sonrisa forzada. —Bueno… técnicamente él no ha roto su promesa. Ustedes se volverán a ver. Sólo ha tomado algo de tiempo.

Chihiro le dio una mirada que claramente decía que aquello era la peor cosa que se le podía ocurrir para decir. Lin continuó sonriendo con nerviosismo. Quizás sería mejor cambiar de tema.

—Entonces, ¿te quedaras conmigo otra vez? —preguntó—. Podemos ser compañeras de habitación. Como la última vez.

Lin se relajó cuando Chihiro le sonrió y dijo. —Sólo si no te importa tener a una apestosa humana alrededor.

Lin sonrió, esta vez de manera genuina. —Ah, el olor humano desaparece luego de unos pocos días. E incluso si no lo hiciera, —la abrazo por los hombros—, no hay manera de que te libres de mí tan fácilmente.

Chihiro rió tontamente. —Gracias Lin, eres una gran amiga.

—Sí, lo sé.

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Lin condujo a Chihiro hacia su nueva habitación, la que no era tan nueva dado que era la misma en la que se había quedado la última vez. Buscaban un nuevo uniforme que le ajustara puesto que Chihiro había crecido.

—Es bueno que ya no seas tan pequeña —comentó Lin mientras le alcanzaba sus nuevas ropas. —No tenemos más ropa con la talla que tenías antes.

Chihiro alzó el uniforme sobre sí y se miró al espejo. —Gracias Lin, este es perfecto. Es bueno ver que las cosas no han cambiado mucho por aquí.

Lin sofocó una risita. —De hecho, las cosas han cambiado un poco. Para mejor al menos. No te lo puedes imaginar, pero antes de que vinieras a este mundo, muchos de nosotros no la pasábamos tan bien y Yubaba bajaba para asegurarse de que así fuera. Ahora lo pasamos mejor y Yubaba ya no es tan cruel. Creo que Bôh fue el que se encargó de que ya no se comportarse como una arpía. Él es realmente simpático y quiere que todos la pasemos bien.

Chihiro sonrió. —No me di cuenta del enorme impacto que tuve en este lugar.

—Y no fue sólo en la casa de baños —continuó Lin. —A muchos espíritus no le gustan los humanos debido a sus formas de ser tan destructivas, pero después de conocerte, ya no parecían pensar sólo en lo malo de ellos.

—Qué bueno —respondió Chihiro. —No todos los humanos son destructivos.

Lin asintió. —Sí, lo sé. Supongo que la mayoría de los espíritus no se fijan en los humanos a menos que estén talando sus árboles y demás cosas.

Chihiro no dijo nada ante esto. Nunca se había puesto a pensar en lo malos que parecían los humanos ante los espíritus. Había creído que los espíritus, bueno, al menos la mayoría, se consideraban superiores a los humanos y ese era el por qué no les agradaban. Pero ahora tenía una segunda opinión.

Los humanos tenían la tendencia de destruir los bosques y valles para construir casas y otras construcciones civilizadas. Contaminaban el medio ambiente y consumían de la naturaleza sin siquiera pensarlo. Los espíritus tenían una conexión especial con la naturaleza. Cuando los humanos destruían cierta parte de la tierra, era casi como destruir una parte de un espíritu.

El corazón de Chihiro se encogió cuando fue consciente de que eso era precisamente lo que le había sucedido a Haku. El río había sido completamente destruido, pero rellenado después, ocasionando que ahora fluyera bajo tierra, para poder construir nuevos apartamentos. Eso había dañado demasiado al río de Haku, causando que él sea incapaz de localizarlo y por consiguiente caer preso en el contrato de Yubaba que le robó el nombre.

'Pobre Haku' pensó 'y aun así me ayudó. A MÍ, una humana, después de lo que mi raza le hizo a él y a los otros espíritus. Oh Haku, lo lamento tanto.'

—¡Sen! ¡Sen! ¡Tierra a Sen! ¿Sigues aquí? ¡SEN!

—¿Huh? —Chihiro no se daba cuenta de que Lin trataba de llamar su atención. —Lo siento, ¿decías?

Lin sacudió su cabeza. —Oh, nada. Es que por un momento parecías que no estabas aquí.

Chihiro le dio una risa forzada. —Sólo pensaba.

Lin rió vilmente. —¿Oh, de veras? ¿Quizás en cierto dragón?

La muchacha se sonrojó. —¡Oh, cállate! ¿Seguirás torturándome con lo mismo?

—Puedes apostarlo.

Chihiro refunfuñó. —Mejor ten cuidado, Lin. No soy esa pequeña niña a la que solías intimidar.

—Lo sé —dijo Lin. —¡Ey, espera un minuto! ¡Yo nunca te intimidé!

Chihiro rió. —Sólo bromeo.

—Bien —dijo Lin rodando los ojos. —Andando, tenemos que terminar de instalarte o sino Yubaba vendrá y le dará un ataque si nos ve holgazaneando.

Eso le hizo inclinar la cabeza a un lado. —No estamos holgazaneando. Estamos conversando que es distinto.

Les tomó casi 10 minutos hacer que Chihiro terminase de instalar en su nuevo/viejo dormitorio. Las dos mujeres compartieron un buen momento poniéndose al día sobre lo que había sucedido en el transcurso de los últimos 12 años. Chihiro le contó todo sobre los muchos intentos que hizo para intentar atravesar por la puerta, mas esta nunca se abría.

—Esa puerta tiene mente propia —le dijo Lin. —Nunca sabes cuándo se…

—¡Sen! ¡Sen! ¿Dónde estás?

Lin gruñó por haber sido interrumpida. Abrió la puerta para encontrarse con un muy nervioso sapo.

—¿Qué quieres? —exigió—. Estamos conversando.

El sapo sonrió con disculpas. —Perdónenme, pero Yubaba quiere que Sen vaya inmediatamente a verla. El amo Bôh está haciendo una rabieta y exige ver a Sen.

Lin suspiró y miró a Chihiro. —Lo lamento Sen, pero parece que tendremos que terminar con esto después ya que su alteza no puede controlar a su propio hijo.

Chihiro tan sólo sonrió. —Tenemos mucho tiempo por delante para ponernos al día con todo. Somos compañeras, ¿no? —siguió al sapo hacia la puerta. —Por cierto Lin, recuerda que prefiero que me llames por mi verdadero nombre.

Lin se golpeteo la frente. —Oh cierto, lo olvidé. Lo siento Se… Chihiro. Me costará un poco acostumbrarme, te he llamado Sen por 12 años.

Chihiro asintió y se dirigió hacia la oficina de Yubaba. Se preguntó qué era lo que Bôh quería de ella, como si no lo supiera. Ya podía escucharlo llorar mientras alargaba la mano para alcanzar la aldaba encantada.

—Justo a tiempo. —Se quejó la aldaba —. Ese mocoso malcriado ya me está dando dolor de cabeza.

Chihiro se cruzó de brazos y la miró fijamente. —Ese mocoso es tu amo y mi amigo. Deberías escoger tus palabras con más cuidado, sobre todo cuando uno de los que insultas está justo detrás de la puerta.

La aldaba se limitó a gruñir y le abrió la puerta. La chica se encaminó hacia la oficina de Yubaba sonriendo con sorna ante la cara de irritación de la aldaba.

—Yubaba, soy yo.

La puerta se abrió de golpe de por sí permitiéndole pasar. —¡Justo a tiempo! —gritó Yubaba. —Estoy teniendo recuerdos de Sin-Cara exigiendo por ti.

Chihiro pasó por alto el tono con que le habló. —Dime ¿Qué es lo que Bôh quiere?

Yubaba puso los ojos en blanco. —¿Y tú que crees? Jugar es lo que quiere. Algunas veces en lo único que piensa es en jugar.

Chihiro parpadeó confundida. Jamás había escuchado a Yubaba hablar mal de su propio hijo de ningún modo. Bôh normalmente tenía a la bruja comiendo de su mano, o por ser él, de su dedo.

—Sabes algo Yubaba, creo que a veces lo mimas demasiado —comentó.

Yubaba ni siquiera miraba a Chihiro, pero cuando le dijo eso ella la miró ampliando los ojos. —¿Qué has dicho? —demandó luciendo furiosa. —¿Estás acusándome de ser una mala madre?

Obviamente la bruja lo había tomado de la peor forma. ¿Era su imaginación, o había visto chispas salir de su boca mientras hablaba?

—Para nada —replicó. —Eres una madre maravillosa. Sólo digo que necesitas hacerle ver que eres tú quien manda, y no él.

Yubaba resopló, no obstante parecía más calmada ahora. —Gracias por los consejos paternales, Sen, pero tengo todo bajo control. Ahora entra ahí y juega con él.

Chihiro se encogió de hombros. —Lo que digas. Pero preferiría que me llamaras por mi verdadero nombre, Chihiro.

Consiguió la reacción que tanto quería. La bruja parecía consternada porque Chihiro sabía su nombre. —¿Có… cómo… cómo sabes? Pero si yo tomé…

Chihiro rió porque sabía que aquello fastidiaría a la hechicera. —Sabía lo que harías, no soy estúpida. Escribí mi nombre con anterioridad y por eso puedo recordarlo.

Dicho eso, entró a la habitación de Bôh, dejando a Yubaba procesando la noticia. Una vez que se recuperó, gruñó para sí misma. —Necesito encontrar una mejor forma de controlar a mis empleados.

Chihiro escuchó el comentario de Yubaba pero lo ignoró. Ahora era ella la que le llevaba la ventaja a la bruja.

Una vez en el cuarto de juego, Bôh no se veía por ningún lado, pero la muchacha tenía una buena idea de dónde encontrarlo. Caminó entremedio de las pilas de almohadas y animales de peluches.

—¿Bôh? ¿Estás aquí?

La cabeza del gigante bebé salió de entre las almohadas.

—¡hurra, Sen ha venido a jugar!

Eso la hizo reír. —Bueno, tampoco me dejaste muchas opciones.

Bôh gateó para salir debajo de la montaña de felpas y le alcanzó un peluche. —Juguemos a cuando vencimos a Sin-Cara. —dijo feliz.

Los dos jugaron alrededor de una hora antes de que Bôh finalmente se cansara. Ya hacía tiempo que debió haberse ido a la cama, pero dado que él era un bebé podía dormir cuando quisiera y por lo tanto no tenía una hora específica para dormir.

—Eso fue divertido —dijo Bôh, mientras se acostaba en su cama. —Estoy feliz por tener a alguien con quien jugar. Mamá siempre está trabajando y sólo juego con Yubarito y con las cabezas.

Chihiro soltó una risita ahogada mientras arropaba a Bôh. —Me agrado jugar contigo.

Se giró para irse pero Bôh no había terminado de hablar. —Oye, Sen.

—¿Sí?

—Cuando tú y Haku tengan bebés, ¿puedo ser su hermano mayor? —preguntó inocentemente.

Chihiro sintió que los colores se le subieron al rostro. Estaba segura de que su cara estaba como una remolacha. No había esperado que una charla como esta se diera lugar.

—Uh… Bôh, eso es… bueno…

—¿Qué sucede? —preguntó.

Chihiro no sabía cómo explicarle aquella situación. —Pues, veras, eso es algo que no pasará entre nosotros.

—¿Por qué no?

—Porque yo soy una humana y él es un espíritu.

—¿Y?

—Y, uh… —Chihiro no estaba segura de lo que diría. Sabía que algo así jamás se daría entre Haku y ella. Los humanos y los espíritus no están destinados a estar juntos, era por eso que sus mundos estaban separados. Pero entonces, ¿Por qué espero tanto tiempo por él? ¿Estaba esperando que lo imposible sucediera?

—¿Por qué no pasaría? —preguntó Bôh nuevamente.

—Bueno, es que… yo no le gusto de esa manera. —Confesó, diciendo lo que ella pensaba que era verdad.

Bôh negó con la cabeza. —¡Por supuesto que sí! —Dijo tranquilamente. —Él siente lo mismo que tú sientes por él.

Chihiro deseaba que eso fuera verdad, pero no parecía posible. —No Bôh, yo soy sólo una humana que un día se perdió en el mundo de los espíritus.

—¡No es cierto! —gritó Bôh sonando molesto. —Eres la mejor amiga que cualquiera pudiera desear. Nos has ayudado a todos nosotros. Me sacaste del encierro de mi propia habitación e hiciste que conociera a mi tía Zeniba. Le devolviste su nombre a Haku. Hiciste que muchos espíritus se den cuenta de que no todos los humanos son miserables. ¡Todos te amamos, Sen! No eres sólo una humana más. Eres nuestra mejor amiga. Una de nosotros.

Chihiro se quedó sorprendida por el discurso del gigante bebé. Le sonrió con toda franqueza. —Bôh, eres el bebé más astuto que he conocido en mi vida.

Bôh rió. —Bueno, ¿Cada cuánto conoces a un bebé que tenga 307 años en el mundo humano? –dijo.

La boca de Chihiro se abrió por completo. —¿T-tú… tú tienes…?

Bôh asintió. —Sip, pero decidí permanecer como un bebé. Me gusta así. Todo es siempre diversión. No quise crecer. ¡Quiero permanecer como un bebé por siempre! ¡Sí!

Chihiro se frotó las sienes. —Pues, supongo que puedes elegir cualquier edad que desees. Desearía poder darme ese lujo —dijo. De pronto, sintió curiosidad por algo. —Ey Bôh, ¿Cuántos años tiene tu madre?

Bôh lo pensó por un minuto. —No estoy seguro. Sólo sé que está por los 80000 más o menos.

—¡80000! —exclamó Chihiro. —¡Por Dios, que vieja!

Bôh se encogió de hombros. —La edad es algo que no nos interesa a los espíritus.

Más curiosa aún Chihiro preguntó. —¿Cuántos años tenía tu padre?

Bôh se volvió a encoger de hombros. —No lo sé. Nunca lo conocí. Escuché a mamá un día diciendo que ella y papá tuvieron algo llamado rollo de una noche. ¿Tú sabes qué es eso?

Chihiro volvió a sonrojarse. —Uh, eso es algo que te diré cuando… oh… —estaba a punto de decir 'cuando seas mayor' pero esa excusa no podía ser usada en él. —En verdad, uh… ¿No lo sabes?

Bôh negó con la cabeza. —Sé que tiene que ver con hacer bebés, pero ni siquiera sé lo que es. ¿De dónde vienen los bebés, Sen?

Chihiro gruñó. Se había metido en un callejón sin salida. —En realidad Bôh, sólo tu madre puede responderte esas preguntas, yo no soy la indicada. Es ley que sólo los padres pueden decírselo a sus hijos. Deberás preguntárselo a tu madre.

Bôh asintió. —Oh, vale. Buenas noches Sen.

—Buenas noches Bôh.

Cerró la puerta y volvió a la oficina de Yubaba. La bruja estaba en su escritorio escribiendo algo. Alzó la vista cuando Chihiro entró.

—¿Terminaron? —preguntó.

Chihiro asintió. —Sí, ya me voy a dormir.

Yubaba también asintió. —Bien hecho, buenas noches.

Cuando Chihiro estaba por salir se giró hacia Yubaba y dijo. —Oh, por cierto. Bôh tiene algunas preguntas para ti.

Dicho aquello salió corriendo de la habitación, dejando a Yubaba parpadeando en confusión para luego dirigirse al dormitorio de su hijo.

—¿Sí cariñito? ¿Querías preguntarle algo a mami? —dijo.

Bôh asintió. —Sí, Sen dijo que tú me dirías de donde vienen los bebés y lo que es un rollo de una noche.

Yubaba se quedó estática en el vano de la puerta mientras lentamente asimilaba las palabras de Bôh. El grito que soltó se pudo escuchar por toda la casa de baños.

—¡SEN!


Rollo de una noche: (one-night-stand) ya saben, sexo hard de sólo una noche.

Recuerden que esta traducción está siendo resubida tanto aquí en Fanfiction como en mi cuenta secundaria en wattpad (lilaluux-er) con su respectiva corrección. Si la ven en otra plataforma y/o en otra cuenta que no sean estas es PLAGIO así que les pido por favor notificarme.

¡Gracias por leer!

Saludos,

Lilaluux