.

Capítulo 5: El Cliente Enfurecido

.

—Sen… quiero decir… Chihiro, ¡Despierta!

—No tengo clases hoy —murmuró la muchacha, más dormida que despierta.

Lin suspiró. Era el primer día del retorno de Chihiro, sin contar el día de ayer, y la joven seguía exhausta a causa de la noche anterior. Le hubiera gustado dejar que siguiera durmiendo, pero Yubaba, aun cuando había suavizado un poco su carácter, era muy estricta.

De repente tuvo una idea. —Se… diablos… Chihiro, Haku está aquí —susurró.

Chihiro se incorporó de golpe, completamente despierta. —¡Huh! ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo regresó? ¿Dónde está? —divagó.

Lin soltó una carcajada. —Cálmate chica, sólo dije eso para que te despertaras.

Le tomó un momento asimilarlo, una vez hecho, el rostro de Chihiro se crispó y comenzó a sentirse agotada y molesta.

—No hagas eso —murmuró mientras el sueño volvía a poseerla.

Volvió a recostarse y colocó las mantas sobre su cabeza. Lin suspiró otra vez y decidió intentar con un método más directo. Agarró las mantas y se las quitó de un tirón.

—¡Hey! —chilló Chihiro al sentir que el calor la abandonaba.

Lin le sonrió. —Andando, tenemos clientes que atender.

Chihiro hizo un mohín. —Pero ayer Bôh me tuvo despierta hasta tarde —se quejó.

Su amiga se encogió de hombros. —Dile eso a Yubaba.

Chihiro gruñó. —Bien, ya desperté.

Cuando salieron, la casa de baños estaba hasta el tope. ¿Cuánto tiempo había dormido que el lugar estaba tan lleno? Hizo una nota mental de preguntarle a Lin a qué hora se abría el negocio.

Yubaba estaba hablando con el capataz, quien daba la bienvenida a los clientes mientras escuchaba a la bruja hablar hasta que ella vio a Chihiro entrar.

—Sen, es bueno ver que al fin te nos unes. —dijo sonando muy enojada.

Chihiro la miró fijamente. —Bueno, la próxima vez, no dejes que Bôh me tenga levantada hasta tan tarde —dijo quejándose.

Yubaba bufó. —Como sea, ¿necesitas un informe de cómo funcionan las cosas aquí, o aun después de 12 años lo recuerdas?

Chihiro continuó mirándola. Claro que aún recordaba cómo funcionaban las cosas en ese lugar, aun si tenía que realizar el trabajo más duro, pero incluso si no fuera así, no le daría a la vieja la satisfacción de escucharla rogar por ayuda.

—Lo haré bien —sentenció. —Le preguntaré a Lin si necesito ayuda.

Yubaba le devolvió la mirada airada. —Eso sería estupendo. Oh, a propósito, gracias por incrementar la curiosidad de Bôh ayer. Sí que tenía muchas preguntas que hacerme.

Chihiro no lo pudo evitar, estalló en carcajadas. El capataz, sin tener la mínima idea de lo que las dos mujeres estaban hablando, las miraba perplejo.

—Lo siento —dijo —él pregunto y pensé que sería mejor que tú se lo contaras.

—¡No tenía planeado decírselo! —bramó Yubaba. —¡Alguien que quiere permanecer como un bebé para siempre no necesita saber algo como eso!

Chihiro se encogió de hombros. —A lo mejor, luego decide volverse un adolecente por un rato. Entonces necesitará saberlo.

—No, él no lo hará, ¡Ya que renunció a ser un adolecente y decidió permanecer como un bebé!

—Cálmate —dijo Chihiro. Ninguno de ellos se había dado cuenta de que los demás los estaban mirando. —Todos necesitan tener "la charla" tarde o temprano.

La boca del capataz se abrió de sorpresa. —Uh, señora, ¿desea que me marche? —preguntó, o rogó para ser exactos.

De repente, tanto Yubaba como Chihiro se percataron que estaban teniendo esa clase de conversación en medio de una habitación atestada de gente y se sonrojaron a causa de la vergüenza.

—No, ya terminamos. —dijo la bruja. —Sen, tú te encargaras de limpiar la tina grande.

—¡La tina grande! —gimió Chihiro. La última vez que había limpiado esa tina fue 12 años atrás, estaba realmente sucia y le tomó varios minutos limpiarla. No era grato limpiar esa tina. —¡Te estás vengando por mi conversación con Bôh!

Yubaba sonrió con sorna. —¿Por qué haría tal cosa? —rió—, eras tú la que quería tener su trabajo de vuelta con tanto ahínco.

Chihiro gruñó con frustración mientras Yubaba se giraba dispuesta a irse. —¡Le contare a Bôh que me estás hostigando! —se quejó.

Yubaba se carcajeó. —Sé que lo harás. Pero hasta entonces, empieza a limpiar. Y dado que Lin insiste en ser tu compañera, puede ayudarte con el trabajo.

Y como resultado, Lin no estaba nada feliz.

—Te estás convirtiendo en un verdadero problema. —gruñó.

Chihiro sonrió a manera de disculpa. —Sólo quiere algo de venganza por la charla que tuvo con Bôh. —dijo.

Lin volvió a gruñir. —Pues, la próxima vez piensa antes de hacer enfadar a esa bruja.

Chihiro continuó sonriendo. —Perdón, pero no es del todo tan malo. Es exactamente como nuestro primer trabajo.

Lin rodó los ojos. —Este día no puede ser peor.

Que equivocada estaba.

~•~ ~•~ ~•~

Dos espíritus se encaminaban hacia la casa de baños. Ambos tenían pinta como de montañas. El primero era bien alto y tenía el cuerpo hecho de rocas. Su pecho y manos estaban cubiertos por una mata de cabello verde, el cual haciendo una detallada inspección se veía claramente que era pasto. Tenía una larga y verdosa barba y la cumbre de su cabeza terminaba en puntas cubiertas de nieve.

Este espíritu estaba ayudando al segundo espíritu, quien era muy similar al primero sólo que este era un poco más pequeño y redondo. Este espíritu parecía estar sufriendo mucho dolor y también muy furioso por algo. Resoplaba y jadeaba como si estuviera exhausto lo que muy probablemente era verdad.

—Ya casi llegamos —le dijo el espíritu alto al pequeño. —Veras que después de esto te sentirás mucho mejor.

El pequeño espíritu miró fijamente a su compañero. —¡No puedo creer que me hayas arrastrado hasta este basurero! —gritó.

—Este 'basurero' es la mejor casa de baños que existe. —le afirmó el más alto.

El más pequeño jadeó con dolor y se apretó el estómago. —No tienes ni idea de cuánto dolor estoy sintiendo. –gimió.

—Sólo espera. Este lugar hará maravillas por ti.

—¡Será mejor que así sea!

Ambos entraron a la casa de baños. El capataz les saludo dándoles la bienvenida como hacía con cada huésped. —Buenos días.

El espíritu más alto asintió devolviéndole el saludo pero el más pequeño no fue tan amable. —¿Qué tienen de buenos?

El capataz se echó hacia atrás. —Um, lo siento.

Su amigo lo miró con malos ojos. —No le haga caso, está un poco apachurrado.

—¡Cállate! —chilló el otro espíritu.

—¿Qué es todo este griterío? —demando saber Yubaba entrando al recibidor.

El más pequeño la miró fijamente. —Nadie está gritando, vieja bruja.

Yubaba retrocedió. Supo enseguida que no debía meterse con este espíritu. —Mi error. Llamaré a mis mejores empleadas para que se encarguen de atenderlos. ¡Lin! ¡Sen!

Las nombradas se apresuraron en aparecer, completamente empapadas y cubiertas de espuma.

—¿Sí señora? —preguntó Lin, intentando camuflar la ira de su voz. —Estábamos limpiando la tina grande tal como solicitó.

Yubaba ignoró la astuta boca de Lin. —Tenemos a dos dioses de las montañas que necesitan de sus cuidados. Sen, encárgate del pequeño. Y ten cuidado, está de muy mal humor.

Chihiro gimió. —¿Por qué me elegiste a mí? ¿Sólo porque tuviste una embarazosa conversación con tu hijo? Ya supéralo.

—¡Vayan ya! —gritó Yubaba.

Chihiro y Lin se acercaron a sus huéspedes. El espíritu pequeño miró fijamente a Chihiro. —¡Una humana! ¿Qué está haciendo una humana aquí?

Chihiro sonrió forzosamente. —Sígame señor, le prepararé su baño.

—Como sea, ¡suéltame! —se deshizo del agarre de su amigo y siguió a Chihiro.

Durante todo el trayecto hacia el interior, el espíritu se mantuvo quejándose. Sonando mitad furioso y mitad adolorido. Aquello intrigó a Chihiro.

—¿Está todo bien, señor? —preguntó.

—¡Estoy bien! —gritó el espíritu. —Sólo me siento un poco mal. Y no necesito que ninguna humana apestosa se preocupe por mí.

—Si usted lo dice.

A Chihiro la estaba frustrando la actitud de este cliente. ¿Por qué estaba actuando como un idiota? ¿Era porque estaba enfermo? ¿Podían los espíritus enfermarse?

—Aquí está su baño, señor.

—¡Ya lo estoy viendo! ¡Apártate de mi camino! —el espíritu la apartó con brusquedad y caminó a tientas hacia el baño. —Ah, no está mal.

Chihiro le dio una sonrisa forzada. —¿Hay algo más que pueda hacer por usted?

El espíritu bufó. La muchacha vio como una buena cantidad de vapor salía de su nariz. —¡No necesito nada que venga de un humano!

Chihiro hizo una reverencia. —Muy bien, señor. Si necesita cualquier cosa sólo pida y estaré feliz de conseguírselo.

Se volteó dispuesta a irse, pero el espíritu la detuvo. —A todo esto, ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué no regresas a dónde perteneces?

Chihiro realmente estaba perdiendo la paciencia. Se volteó para encarar al espíritu, intentando mantener un rostro impasible. —Aquí es adónde pertenezco.

El espíritu comenzó a reír, provocando que chispas salieran de su boca. —Los humanos no pertenecen aquí. ¿Por qué crees que desaparecen al llegar? Tú y tu especie no son más que problemas.

—¡Eso no es cierto! —Chihiro gritó a pesar que no debía.

—¿Ah, no? Pues esto me demuestra que no eres tan diferente de otros humanos que he visto. Por años he contemplado como los humanos destruyen la tierra alrededor de mi montaña. Y por eso ahora estoy sufriendo.

Chihiro sintió como su ira disminuía un poco. —¿Qué sucedió? Quizás yo puedo ayudar.

El espíritu se inclinó hacia atrás con mofa. —Tú no puedes ayudar. Nadie puede.

¿Era su imaginación, o de repente hacia mucha calor? —¿Por qué no podría? Sólo dígame que está mal.

El espíritu la miró con suspicacia. Parecía casi curioso. —¿Por qué te importa?

—No todos los humanos somos crueles y destructivos. Quiero ayudar. No me gusta ver a nadie sufrir de esta manera. Permítame ayudarlo.

El espíritu pareció considerarlo por un momento. —Bien. No veo porque no. —llevó sus inmensas manos a su cabeza. —Tengo un dolor de cabeza de los mil demonios, uno que jamás antes he tenido, mi cuerpo entero me duele, me siento como si estuviera a punto de enfermarme, estoy ardiendo —dijo, comenzando a estornudar, expulsando humo mientras tanto. —Y la cosa se pone peor.

Chihiro tragó saliva. No tenía idea de que hacer por este pobre espíritu. —Espere un momento, volveré en un rato. –rápidamente salió de la habitación y corrió a través de la casa de baños. —¡Yubaba! ¡Yubaba! ¡Yubaba!

Le tomó casi un minuto encontrar a la bruja, la cual no estaba feliz por la conmoción que la chica estaba causando. —¿Qué sucede? —exigió saber. —Estás importunando a los clientes.

Chihiro se detuvo al llegar ante ella. —Yubaba, algo realmente malo sucede con ese dios de la montaña. No sé qué es, pero de verdad está sufriendo.

Por un momento, Yubaba parecía confundida, pero se recuperó y dijo. —Bien, ¿Dónde está?

Chihiro la condujo a donde se encontraba el espíritu. El cual estaba en una condición peor a la que se hallaba hace dos minutos atrás. Su cuerpo entero temblaba y el agua en la que se encontraba sumergido comenzaba a evaporarse.

—¡Oh mi…! —exclamó Yubaba al ver al espíritu.

—Te lo dije —chilló Chihiro.

El espíritu levanto la vista al escuchar a las dos mujeres hablar. —¡Humana! ¿Qué me has hecho? ¡Me siento peor!

Su cuerpo volvió a temblar. Chihiro corrió hacia el espíritu para intentar y ver si podía ayudar. —No se preocupe, todo estará… ¡AY!

Al tocar el cuerpo rocoso del espíritu, se quemó la mano. Perdió el equilibrio y por poco y se cae al agua, lo cual hubiera sido muy malo dado que comenzaba a hervir.

—¡Duele! —lloraba el espíritu. —¡Estoy ardiendo! ¡Me quemo! ¡Has que pare!

Chihiro se giró hacia Yubaba esperando sus instrucciones, pero incluso la bruja no estaba segura de que hacer. Rápidamente se recuperó y comenzó a gritar lo más fuerte posible. —¡Todo aquel que no esté atendiendo a un cliente, que venga aquí ahora! —se volteó hacia Chihiro y el atormentado espíritu y flotó sobre ellos. —Señor, dígame que sucede. Quizás yo pueda realizar un conjuro…

—¡ACHUUUU!

El espíritu estornudó justo sobre el arrugado rostro de Yubaba. La bruja voló hacia atrás, cubriéndose con lo que parecía nieve. Se secó el rostro para después mirar al espíritu con ira. Aquel ser respiraba con pesadez, emitiendo fuego que salía de su boca con cada respiro que daba.

—Señora, aquí estamos —dijo uno de los empleados. —¿Qué sucede?

Yubaba no respondió. Se llevó la mano al rostro para borrar los posibles 'mocos' que pudiera tener. —¿Ceniza? —murmuró, observando aquella polvorienta sustancia.

El dios de la montaña parecía a punto de vomitar, todo su cuerpo humeaba. —Todo está tan caliente —murmuró, sin tener fuerzas para gritar.

Yubaba dirigía su mirada del espíritu, a las cenizas de sus manos una y otra vez. – ¿Ceniza? —repitió. —¿Puede ser que…?

Levantó la mirada y vio al espíritu y a Chihiro a su lado quien aún intentaba de alguna manera ayudarlo. De pronto, el espíritu se inclinó hacia adelante y se aferró al borde de la tina. El borde se ennegreció y se quemó bajo su contacto, los ojos de Yubaba se abrieron de golpe ante la comprensión de los hechos.

—¡Sen! ¡Aléjate de ahí! —chilló con pánico. —¡No es un dios de la montaña, es un dios volcán en erupción!

De repente, el espíritu vomitó sobre el piso, sólo que no era vomito lo que salía de su boca, era lava.

—¡Has que pare! —suplicaba.

—Su volcán debe de estar haciendo erupción por primera vez. —dijo Yubaba. —¡Va a estallar!

—¡Mi cabeza! —lloraba el espíritu. —¡Mi estómago!

El cuerpo del espíritu comenzó a oscurecerse como si se estuviera quemando, lo que en verdad pasaba, grandes grietas que brillaban intensamente aparecieron sobre su rocosa piel. El dolor era inimaginable. Se estaba convirtiendo en un verdadero dios volcán.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Muy lejos de allí, de regreso en el mundo humano, la gente de una ciudad corrían de un lado a otro con pánico, lo que ellos pensaban que solía ser una montaña, sacudía la tierra. La cumbre del volcán estaba a punto de estallar por primera vez, y eso seguramente destruiría a la ciudad por completo.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El único en el mundo de los espíritus que sabía de la destrucción que su volcán estaba a punto de causar se encontraba actualmente sintiendo mucho dolor como para enterarse o le importase. Su transformación era intensa, y mucho más dolorosa de lo que cualquier humano o espíritu pudiera soportar.

—¡Arde! ¡Arde! ¡Arde! —lloraba. —¡No puedo soportarlo!

—Espere, iré por más agua —chillaba Chihiro, percatándose que el baño estaba casi vacío. Rápidamente corrió hacia uno de los trabajadores que estaba encogido de miedo. —¿Alguien tiene una tarjeta de baño?

—¿Huh? Oh, yo tengo una —respondió el empleado.

Chihiro lo tomó de las manos del espíritu y corriendo regresó al baño.

—¡Sen, vete de aquí! —chilló Yubaba. —¡Esto es demasiado peligroso para un humano! ¡Hará erupción por primera vez! ¡No tiene control sobre sí mismo!

—¡Entonces que uno de ustedes lo haga! —gritó Chihiro. Ni Yubaba ni ninguno de los otros espíritus se movieron. —Lo que suponía.

Corrió a toda prisa por el baño y rápidamente diviso el lugar donde colocó la tarjeta para enviársela a Kamajii. La ranura se abrió y bajó, lista y con agua. Chihiro se apresuró a tirar de la cuerda pero de pronto el volcán ardió en llamas.

—¡FUEGO! —chilló. —¡QUEMA!

—¡Resista! —suplicó. —¡Ya casi llego!

Intentó agarrar la cuerda, pero para eso tenía que aproximarse al ardiente espíritu.

—¡Aléjate de mí! —gritó.

—¡Necesita ayuda! —le gritó en respuesta.

—¡Tonta humana, terminarás matandote! ¡AHHHH!

La parte superior de su cabeza le punzaba y las ardientes grietas le escocían, lágrimas de ácido corrían por sus mejillas.

Chihiro se acercó lo más que pudo al ardiente espíritu sin quemarse. Sus dedos se cerraron alrededor de la cuerda y tiró. El agua comenzó a fluir, cayendo sobre el espíritu y extinguiendo sus llamas, reduciendo su dolor considerablemente, pero no del todo.

—N… no… puedo… soportarlo… más… —gimió el espíritu.

Chihiro no sabía que más podía hacer. —¡Dígame como ayudarlo! —pidió a gritos.

—¡ALÉJATE DE MÍ! —bramó el espíritu, apartándola cruelmente con una de sus gigantescas manos de piedra, la cual, por suerte, ya no estaba en llamas.

Chihiro retrocedió cuando el espíritu dio su último grito de agonía antes de que la parte superior de su cabeza explotara. Una ráfaga de llamas y lava erupcionaron desde la cumbre del volcán, explotando a través de la casa de baño y estallando en el techo, quemando todo a su paso. Gritó el espíritu con todo el dolor que salía de sí y poco a poco se hundió en el agua.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

De vuelta en el mundo humano, la cumbre del volcán finalmente explotó. El río de lava corría colinda abajo, dirigiéndose directo a la ciudad. Para los habitantes, no había ningún lugar a donde ir. Con seguridad, serian quemados hasta morir.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

En la casa de baños, el chorro de fuego provocado por el espíritu salía disparado de la misma forma que un cohete boca abajo. El agua en el que se encontraba el volcán estaba por completo negra e hirviendo, parecía un pozo de alquitrán desatando una oleada de fuego, de la que Yubaba luego se quejaría alegando que le costaría una fortuna reparar los daños. Lentamente, algo comenzó a levantarse de esa sustancia negra y viscosa, era el espíritu, cubierto de pies a cabeza de barro negro, sus brillantes ojos rojos podían verse a través de la sustancia, mientras que el fuego seguía emanando de su cabeza.

El espíritu levantó sus brazos y utilizando sus poderes espirituales ubico a su volcán en el mundo humano para hacer contacto.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La lava se aproximaba a la ciudad. Estaba a milla de camino cuando repentinamente el flujo paró. Fue como si una barrera invisible hubiera sido situada delante del río de lava. Lentamente, la lava se dividió por la mitad y comenzó a fluir hacia la derecha e izquierda de la ciudad. Ambos torrentes de lava fluían alrededor de la ciudad y reconectaban en la otra punta del pueblo, donde continuaba fluyendo hasta verterse en el puerto. Los habitantes miraban asombrados como sus hogares y vidas eran perdonados y salvados por aparentemente fuerzas sobrenaturales.

Lo que no sabían era que eso era exactamente lo que había pasado.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

De nuevo en la casa de baños, el fuego de la erupción poco a poco disminuía hasta extinguirse. El dios volcán aún cubierto de húmedas y negras cenizas, poco a poco bajó los brazos y se dejó caer por debajo de la superficie.

Todos permanecían quietos, no muy seguros de si era peligroso o no acercarse. Chihiro fue la primera en moverse, lentamente se aproximó a la tina y miró hacia la negra y burbujeante sustancia.

—Señor, ¿se encuentra bien? —preguntó cautelosa.

La cenicienta agua volvió a burbujear. Luego, algo estalló debajo de la sustancia, salpicando por todas partes. El dios volcán suspendía en el aire, sin la mínima señal de dolor. La transformación que sufrió era increíble, su cuerpo ahora era más fuerte y musculoso, aún hecho de rocas, pero ennegrecido y quemado, cubierto de grietas brillantes y anaranjadas, su cabeza tenía un agujero en el que permitía que el fuego saliera, el cual actuaba de cabello.

El espíritu suspiró profundamente y se volteó hacia Chihiro, mirándola con ojos que parecían, o eran, rocas de lava. —El dolor se fue —declaró con una voz más profunda y potente que la original. —Al igual que mi ira. Mi transformación está completa. Humana, no puedo agradecerte lo suficiente por tu ayuda. Disminuiste mucho mi sufrimiento y me diste fuerzas para superar mi primera erupción.

Chihiro sonrió con nerviosismo. —Uh, no hay problema. —Dijo. —Yo feliz de ayudarlo. Uh, usted no tendrá que atravesar por lo mismo cada vez que su volcán erupcione, ¿no?

El espíritu sacudió la cabeza. —No, fue sólo la primera erupción dado que mi volcán necesitaba despertar. Y hablando de mi volcán, hubiera destruido una ciudad entera y yo no hubiera interferido. Humana, tú me demostraste que hay bondad en los humanos. Por lo tanto, no dañe la ciudad.

Chihiro hizo una reverencia. —Se lo agradezco, señor. Estoy feliz de que se encuentre bien.

El espíritu asintió. —Tengo un regalo para ti. Pero primero, sanare los daños que he causado.

Levantó la mano y la posó sobre la cabeza de Chihiro. Las quemaduras que había recibido por haberlo tocado mientras él estaba erupcionando sanaron por completo, sin dejar el menor rastro de cicatriz.

—Ya está —dijo el espíritu. —Y ahora tu recompensa.

—No es necesario.

—Lo es —insistió el espíritu.

Las flamas de su cabeza comenzaron a arder más intensamente y algo salió del agujero de su cabeza. Era una brillante y roja gema que resplandecía, la cual, flotó hacia Chihiro, quien lo veía vacilante dado que parecía estar hecho de fuego.

—No te lastimará, jovencita —le dijo. —Tómalo.

Chihiro así lo hizo. La gema era cálida al contacto, jamás imagino que pudiera tener una temperatura tan fresca.

—Muchas gracias, señor —murmuró Chihiro, completamente hipnotizada por la belleza de la joya.

—Te lo has ganado —respondió. —Y ahora me despido. Gracias a todos por su amabilidad.

El espíritu abandonó la habitación, despidiéndose con una reverencia a Yubaba y a otros espíritus que encontraba en el camino. La vieja hechicera no estaba segura de que decir, así que dijo lo primero que se le cruzó por la mente. —Muchas gracias, vuelva pronto.

—¡Chihiro! —Lin forcejeó entre la multitud para lograr correr hacia su amiga. —¡Me tenías muerta de preocupación! ¡Nunca, NUNCA, vuelvas hacer una cosa como esa de nuevo!

Chihiro sonrió con disculpa. —De acuerdo, no lo haré. Lo prometo.

Lin se percató de la brillante gema que tenía en la mano. —¿Qué es eso?

La chica miró la gema. —Oh, esto es…

Repentinamente la gema le fue arrebatada de su mano por Yubaba.

—¡AH! —chilló la bruja, examinando la gema con incredulidad. —¡No lo puedo creer! ¡Un rubí de fuego! ¡Sen! ¿Tienes alguna idea de cuánto valen estas cosas?

Chihiro no tenía la más mínima idea. —Uh… ¿mucho?

—¿Un verdadero rubí de fuego? —preguntó Lin, tan sorprendida como Yubaba.

Yubaba vio que Lin y los otros espíritus miraban la gema y rápidamente la metió en su bolsillo. —¡Sabía que volver a contratarte era una buena idea! —declaró. —Pero no vuelvas a ponerte en peligro de esa manera. ¿Entendido?

Chihiro sonrió. —Que bueno saber que te preocupo —dijo con suficiencia.

Yubaba eligió ignorar ese comentario. —Por un trabajo bien hecho, puedes tener el resto del día libre. El resto de ustedes, ¡limpien este desastre!

Hubo quejidos de parte de los otros espíritus. Lin le dio un codazo a Chihiro y le sonrió. —Recién va un día y ya eres la favorita de Yubaba.

~•~ ~•~ ~•~

Más tarde esa noche, Chihiro se encontraba sentada en el balcón de su habitación, mirando hacia la distancia, pensando sobre cierto espíritu de río.

—¿Otra vez soñando despierta con tu dragón?

Chihiro no necesitaba voltearse para saber quién hablaba. —Te encanta ponerme de los nervios ¿no?

Lin rió y se sentó a su lado. —Es divertido tomarte el pelo. No lo tomes como algo personal. Oh, a propósito, buen trabajo con el dios volcán.

Chihiro soltó una risita. —¿Por qué parece que siempre me tocan los clientes más problemáticos? Primero fue un dios de río que estaba atorado y repleto de basura, luego tengo a un Haku hechizado por Zeniba, luego está Sin-Cara que se volvió loco y comenzó a comer gente, y hoy obtengo un dios volcán que hizo su erupción por primera vez.

Lin volvió a reír. —Nunca me había detenido a contar —dijo. —Pero te la has sabido arreglar en cada ocasión. Eres toda una profesional y eso que no llevas trabajando aquí mucho tiempo.

Chihiro se encogió de hombros. —Sólo espero que no me toque un cliente difícil como esos cada vez.

—Con tu suerte, probablemente tendrás que lidiar con el cliente más difícil de todo el mundo espiritual —bromeó Lin.

—Con mi suerte, probablemente tendré a ese espíritu como cliente —respondió Chihiro.

—¿Hmm? ¿Qué cliente?

Chihiro señaló a la distancia. —Ese cliente.

Lin observó el movimiento de un gran objeto a la distancia que Chihiro señalaba y comenzó a reír.

—Chihiro, ese no es un espíritu —rió. —Ese es el castillo ambulante. ¿No has escuchado del castillo ambulante?

—Humana —señaló Chihiro, haciendo caer en cuenta a Lin.

—Oh, cierto —dijo Lin, golpeándose la cabeza por su estupidez. —Lo siento.

—No hay problema. Sé que hay muchas cosas de este mundo que aún no conozco.

Lin resopló. —Chica, no tienes que sentirte mal por ello. Tengo 4.146 años y tampoco conozco todo de este mundo.

Chihiro miró a Lin con sorpresa. —Wow, ¿en serio tienes 4.000? Pero, luces como si estuvieras en tus veinte y tantos.

Lin rió para sí. —Eso es porque elegí permanecer en esa edad. Lo que me recuerda ¿Cuántos años tienes ahora?

—22 —respondió Chihiro. —Joven a comparación de ti.

Lin sacudió la mano restándole importancia. —Nah, la edad no importa en este mundo. Quiero decir, mira a Bôh. Tiene como 300 o 320.

—307 —corrigió Chihiro.

—Exacto. Y él aún es un bebé. Algunos espíritus al final olvidan cuán viejos son. Eso es lo que pasa cuando vives para siempre.

—Supongo —dijo Chihiro con tristeza.

Lin se percató de la tristeza en su voz e inmediatamente se dio cuenta de su error. —Oh, Sen… argg… quiero decir, Chihiro, no fue mi intención.

Chihiro le dedicó una débil sonrisa. —Está bien.

Lin sacudió la cabeza. —No, no lo está. Olvido que ustedes los humanos constantemente cargan con el pensamiento de morir.

Chihiro no quería hablar sobre su mortalidad. —Nosotros intentamos no pensar en eso y nos dedicamos a vivir el momento. Si no me mato, podría tener unos buenos 60 o quizás 70 años de vida.

Lin frunció el ceño. —¿Eso es todo? —preguntó sin pensar. Inmediatamente se llevó la mano a la boca.

—Esa es la edad que la mayoría de los humanos podemos vivir —respondió Chihiro. Toda esta platica sobre la muerte la estaba deprimiendo. —Me voy a la cama. Buenas noches.

Lin asintió. —Buenas noches.

~•~ ~•~ ~•~

Horas después de que las dos mujeres se fueran a dormir, un largo y blanco dragón llegaba a la casa de baños, inconsciente de la nueva empleada que estaba trabajando en el lugar. Y no lo sabría esta noche puesto que era tarde y él se dirigía a dormir una vez arribase. Soñaría con una niña humana que él había conocido, 12 años atrás.


*El Castillo Ambulante, titulo original Howl's Moving Castle, obra de la escritora británica Diana Wynne Jonnes y llevada a animación japonesa por el gran Hayao Miyazaki creador de los personajes de esta historia. Esta película también trata con seres sobrenaturales y cuenta con una hermosa trama. ¡Se los recomiendo!

Según palabras de la autora, el castillo ambulante no tendrá aparición en esta historia, sólo fue una mera mención.

Recuerden que esta traducción está siendo resubida tanto aquí en Fanfiction como en mi cuenta secundaria en wattpad (lilaluux-er) con su respectiva corrección. Si la ven en otra plataforma y/o en otra cuenta que no sean estas es PLAGIO así que les pido por favor notificarme.

Saludos,

Lilaluux.